DBSNL // Capítulo 208: Agente doble

DBSNL // Capítulo 208: Agente doble

“Traicionó a la Patrulla en sus horas más bajas…”

Han pasado varios días desde las batallas de Jung y Kabocha. 

En un lugar remoto del espacio, Kamakiri pilota su nave, acompañado por Tarble, Kale y la banda de Spade.

– “¿Falta mucho?” – pregunta Kale.

El doctor no responde.

– “Esto es inaguantable…” – protesta Klub. – “Llevamos aquí… ya no sé cuántos días…”

– “Tenemos que ayudar a Broly.” – dice Kale.

– “¿Y quién demonios es ese Brócoli?” – refunfuña Dmond.

– “Broly.” – le corrige la saiyajín.

– “Me da igual.” – replica Dmond. 

– “Es nuestro amigo.” – dice Tarble.

– “Me parece bien, pero… ¿en qué nos afecta a nosotros?” – dice Dmond.

Kale aprieta los puños, aguantándose el enfado.

– “Podríamos estar haciéndonos ricos vendiendo una maldita rana a los Nádor…” – dice Hart.

– “No seáis tan quejicas…” – suspira Spade. – “Tenemos un trato con nuestros nuevos amigos, ¿no es así?”

– “Supongo que sí…” – dice Dmond de mala gana.

Spade le guiña un ojo a Kale para tranquilizarla.

De repente, la nave parece reducir la potencia de sus motores. Kamakiri se pone en pie.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Tarble.

– “Hemos llegado.” – dice Kamakiri.

Kale se levanta, agitada y ansiosa.

– “¡¿Broly está aquí?!” – dice mientras corre a la ventana.

Por el ojo de buey puede ver un planeta cubierto por árboles de hoja caduca, en el centro del cuál se encuentra un gran jardín seco de Karensui rodeando un precioso templo de estilo japonés.

– “Tu amigo no está aquí…” – dice Kamakiri. – “Pero en este lugar hay alguien que sabrá dónde está.”

Spade se pone en pie y se acerca a la ventana.

– “Pero… esto es…” – se sorprende el pirata. – “¡Existe!” – exclama.

En el planeta donde se refugian los resquicios de la Patrulla Galáctica, Meerus ha expuesto la situación del universo. Ahora, los agentes de mayor rango, reunidos en una gran tienda de campaña, debaten el curso de acción.

Entre los patrulleros reunidos se encuentran Auta Motto, Sheela, Ganos y Obni.

– “¿Qué hacemos?” – pregunta un Obni.

– “¡Es Meerus!” – exclama un agente veterano, con admiración.

– “Yo no me fío.” – dice Ganos. – “La agente Cheelai dice que los atacó a él y a Trunks en Ktal.”

– “El chivatazo de Luud nos lo dio él.” – dice Sheela. – “Parece que su voluntad es buena.”

– “Traicionó a la Patrulla en sus horas más bajas…” – murmura Obni.

– “Las horas más bajas de la Patrulla son estas.” – responde Sheela.

En el exterior, Cheelai, Katopesla y el propio Meerus esperan la resolución.

La muchacha brench le mira con suspicacia.

– “Si las miradas mataran…” – sonríe Meerus.

– “No me gustan los traidores.” – dice Cheelai.

– “El rencor no es bueno.” – fanfarronea Meerus.

Katopesla interviene.

– “He leído sobre ti.” – dice el toreristo. – “El Gran Meerus. El blaster más rápido de la ley.”

– “Ahora soy el más rápido, en general.” – responde el expatrullero, burlón.

– “No eres ni la mitad de buen agente de lo que fue Jaco.” – refunfuña Katopesla.

– “Y, sin embargo, yo sigo vivo.” – dice Meerus.

Cheelai embiste al expatrullero, pero Katopesla la detiene.

– “No vale la pena.” – dice el toreristo.

– “Vamos…” – sonríe Meerus. – “Un poco de alegría… Incluso Trunks me perdonó las formas.”

– “¿Eh?” – se extraña Cheelai.

– “Hablé con él en el viejo Konats.” – revela Meerus.

– “¿Konats?” – se sorprende Katopesla de que alguien se atreva a mencionar ese nombre.

– “Mientes…” – dice Cheelai.

– “¿Por qué lo haría?” – replica Meerus. – “Él y ese Hit buscaban a Shiras. Les expliqué la situación a ellos también.”

Cheelai y Katopesla se miran de reojo, con dudas.

De repente, un nuevo escuadrón de naves irrumpe en el cielo.

– “¿Más patrulleros?” – se pregunta Katopesla.

Sheela sale de la tienda de campaña.

– “Nos acaban de informar.” – dice la agente. – “Vienen de Jung.”

Mientras tanto, en dicho planeta minero, la cápsula imperial en la que viaja Daigen toma tierra en un puerto espacial.

Un patrullero desenfunda su arma y se acerca a la nave no autorizada.

– “¡Salga con las manos en alto!” – ordena el agente.

Daigen sale de la nave.

– “Parece que la Patrulla ha retomado el control…” – murmura el soldado. – “Pero desde el cielo no he visto actividad. Fuera lo que fuere lo que ocurría cuando partí, ya ha terminado…”

El agente insiste.

– “¡Manos en alto!” – exclama el patrullero. – “¡El Imperio no tiene autorización para aterrizar en este astro!”

Daigen alza las manos.

– “No vengo como soldado del Imperio.” – dice Daigen. – “¿El saiyajín sigue aquí?”

– “¿El saiyajín?” – se sorprende el agente. – “¿Son Gohan?”

– “Ese mismo.” – asiente Daigen.

– “Se ha marchado con sus amigos.” – dice el patrullero.

– “¿Y los esclavos de Heeter?” – pregunta el soldado.

– “Preguntas demasiado.” – protesta el agente.

Daigen se saca la armadura y se da la vuelta, mostrando su espada al patrullero.

El agente se queda sin palabras al ver las cicatrices del soldado y, con un nudo en la garganta, decide responder.

– “Son… Son libres…” – dice el patrullero.

Daigen sonríe aliviado.

– “¿Y Heeter?” – pregunta el soldado.

– “Se ha esfumado.” – responde el agente.

– “¿A dónde ha ido?” – gruñe Daigen, enfadado.

Un nuevo agente llega y apunta a Daigen con el arma.

– “¡ALTO!” – exclama el recién llegado.

El primero hace una señal de calma al segundo y decide bajar su arma.

– “Hablemos.” – invita a Daigen a seguirlo.

En un remoto lugar del universo, lejos de cualquier zona cartografiada, Kamo capitanea una nave del Imperio que Freezer le ha entregado.

– “Esto es una locura…” – murmura un soldado en el puesto de mando. – “Aquí somos vulnerables a cualquier asteroide y a cualquier fuerza gravitatoria inesperada…”

– “Tranquilo, soldado.” – dice el tsufur, que lo ha oído gracias a uno de sus dispositivos de aumento de capacidades. – “No necesitaré que os adentréis mucho más en lo desconocido.”

El soldado agacha la cabeza, avergonzado.

– “Que me preparen una nave.” – dice Kamo. – “Saldré solo.”

– “Señor…” – duda el soldado. – “¿Saldrá a ciegas?”

– “No exactamente.” – sonríe el tsufur, colocándose su visor.

¡ENCUESTA DBSNL!

Hola a todos,

Me gustaría que, si tenéis un minutito, respondierais a esta encuesta: Aquí

Gracias a todos por seguir leyendo estas historias.

El domingo vuelve DBSNL y haré lo posible para que la semana que viene tengamos DBZ/S – Saga Black Reimagined.

Un saludo,

Batosai_91

DBSNL // Capítulo 207: Ajedrez en la sombra

DBSNL // Capítulo 207: Ajedrez en la sombra

“No pienso entregarme a la Patrulla Galáctica, pero podemos trabajar juntos esta vez.”

En Kabocha, Trunks, Retian y Shula han embarcado en la nave cangrejo de los Nádor. Shosa los acompaña en el salón de actos. 

El mestizo se coloca el arma en la espalda y ésta se pega a los imanes de su chaleco.

– “La funda se desintegró durante su viaje…” – lamenta Trunks. – “Tendré que hacerle una nueva…”

– “Mi gente se encargará de eso.” – dice el lupino.

Reitan se cruza de brazos, suspicaz.

– “Los Nádor habéis cambiado de bando con suma facilidad…” – dice el herajín.

– “No hemos cambiado de bando.” – responde Shosa. – “Hemos elegido uno.”

– “La verdad suele tener ese efecto.” – dice Shula.

– “Si no protegemos el Universo, no habrá botín a repartir.” – dice el lupino. – “No pienso entregarme a la Patrulla Galáctica, pero podemos trabajar juntos esta vez.”

– “Gracias.” – dice Trunks.

Shosa observa el brazo malherido del mestizo.

– “Deja que mis hombres echen un vistazo a tu brazo.” – dice el lupino. – “Necesitas atención médica especializada y urgente.”

El titánico vehículo se eleva en el cielo del Kabocha y pone rumbo al espacio.

Desde la superficie del planeta Okure observa la nave perderse en la oscuridad.

La nave lleva un rastreador en una de sus patas, que la herajín sigue desde un dispositivo de bolsillo.

En Jung, los patrulleros liberados, con la ayuda de nuestros amigos, han puesto fin a la rebelión. Los hombres de Heeter han sido arrestados.

– “No encontramos a su líder.” – le dice un patrullero a Krilín.

– “¿Seguro?” – pregunta el terrícola.

– “Miramos donde nos indicó…” – responde el agente. – “Pero no está… y la nave es demasiado inestable actualmente para seguir buscando.”

– “Maldito…” – refunfuña Krilín.

Pino, Gohan y uno de los patrulleros liberados han volado hasta los restos de la nave con la que llegaron al planeta.

– “¿Podrá repararse?” – pregunta el mestizo.

– “Lo siento, pero no tenemos los recursos necesarios en este planeta…” – dice el patrullero. – “Pero sin duda podremos prestaros una de las nuestras.”

– “Agradecemos vuestra ayuda.” – dice Gohan.

– “Lo que sea para los héroes de Snack.” – sonríe el agente.

Pino se acerca a los restos.

– “Recataré lo que pueda.” – dice el androide.

– “Bien.” – asiente Gohan.

En la Capital del Imperio, Freezer ha sido informado de que Daigen y su nave han desaparecido del radar.

– “¿Nos ha traicionado?” – se pregunta Shisami.

– “No me importa.” – dice Freezer. – “Es un simple soldado.”

– “¿No quiere que le persigamos?” – insiste el akaburu.

– “No.” – dice el tirano. – “Tenemos asuntos más importantes.”

El demonio del frío mira de reojo al pequeño robot blanco, que espera de pie junto a su trono.

– “¿Sabemos algo de ese peón tuyo?” – pregunta Freezer.

– “Aún no.” – dice el robot. – “La tarea que le encomendamos o es sencilla…”

Turles, en una nave de la patrulla galáctica prestada por los saiyajín de Sadala, entra en la atmósfera de un planeta desarrollado. Grandes ciudades pueden verse desde el espacio.

– “Probemos otra vez…” – murmura el saiyajín.

Pero de repente, la nave de Turles desaparece y reaparece en un rincón remoto del espacio, junto a un planeta del Sector Dormideus.

– “Bastardos…” – refunfuña el saiyajín. – “Otra vez este truco…”

Turles programa de nuevo su nave. El objetivo aparece múltiples sistemas de distancia.

– “No me rendiré…” – dice el saiyajín. – “¡Esta vez lo lograré!”

La nave pone rumbo de nuevo al misterioso planeta.

En una sala de entrenamiento del palacio del Emperador, Tapion practica con su espada.

– “Si es cierto lo que dicen y el horror del que hablaba mi planeta ha renacido…” – piensa el guerrero mientras da estocadas al aire. – “…tengo que estar preparado. ¡No dejaré que la oscuridad de los Kashvar se apodere del Universo!”

En un puerto espacial de la Capital, Curd despide a los dos tech-tech.

– “Esperamos noticias vuestras tan pronto como sea posible.” – dice el soldado.

– “No será fácil convencer a los nuestros…” – dice Pinot.

– “…pero creo que las noticias que traemos deberían ser suficiente.” – añade Merlot.

En una luna cercana, el planeta luce una zona de batalla, repleta de cráteres. Liquir, en el centro de uno de ellos, cae de rodillas al suelo, agotado.

– “Si quiero enfrentarme a esa oscuridad de la que tanto me advirtió el Maestro Sidra, tengo que ser capaz de usar todas mis colas…” – dice el kurama. – “¡Tengo que volver a ser el Guardián del Fruto!”

En Jung, Gohan, Pino, Krilín, Ten, Mai y Baicha se preparan para partir. Pino entrega a Mai su rifle.

– “He podido recuperarlo.” – dice el androide.

– “¡Genial!” – dice ella, cargándolo en su espalda.

– “El rifle y el radar.” – añade Pino.

– “No necesitamos nada más.” – dice Gohan.

Los patrulleros han acondicionado una de sus naves platillo para nuestros amigos.

– “¿Dónde iréis vosotros?” – pregunta el mestizo.

– “Sin el Cuartel General, llevaremos a los prisioneros a alguna prisión que haya mantenido el control tan pronto como sea posible.” – dice el agente. – “Después nos dirigiremos a un remoto planeta que consta como último refugio de la Patrulla Galáctica.”

– “Veo que tenéis protocolos para todo…” – sonríe Gohan.

– “Todo gracias al Gran Jaco” – dice el agente.

– “Vaya…” – murmura el mestizo. – “Y eso que no parece gran cosa, a simple vista…”

En el planeta refugio de la Patrulla Galáctica, en un campamento militar formado con las naves y tiendas de campaña, algunos patrulleros juegan a un deporte similar al voleibol, otros duermen la siesta sobre sus vehículos o en hamacas improvisadas.

De repente, una nave irrumpe en el espacio aéreo, alertando a todos los presentes y armando un gran revuelo.

Cheelai, que descansaba en la nave pulpo de la Time Patrol, sale al exterior mientras bosteza.

– “¿Quién es?” – pregunta la brench a varios patrulleros que pasan corriendo por delante de ella.

– “¡No es una nave de la patrulla!” – dice uno.

– “¡Pero se ha identificado con códigos antiguos!” – dice otro.

– “¿Códigos antiguos?” – se extraña Cheelai.

La nave toma tierra y abre su compuerta; un individuo con ropa de la patulla se apea. Los presentes se sorprenden al verlo.

– “¿Quién es?” – se pregunta un joven agente.

– “¡Él…!” – exclama un veterano. – “¡Él es…! ¡Es Meerus!”

El expatrulllero saluda con una sonrisa.

– “Hola a todos.” – dice Meerus.

DBZ/S – SAGA BLACK REIMAGINED / Capítulo 16: Dai Kaioshin

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 16: Dai Kaioshin

En el presente, donde hasta hace poco se encontraba la Atalaya de Kamisama, un gigantesco cráter ha deformado la Tierra. Entre los restos de palacio, Trunks flota sin energías. Su cuerpo, pálido, parece convertirse en piedra.

– “Está en vuestras manos…” – piensa el chico, mientras se precipita hacia el abismo con una sonrisa en su rostro.

En el futuro, Son Gohan, los Kaioshin y Babidí presencian el renacer de Majin Bu, con Dabra aún inconsciente en el suelo.

El monstruo hace estiramientos.

– “Bu…” – dice el brujo, desconcertado por el aspecto de su criatura. – “¿Eres tú?” – pregunta sin respuesta.

Babidí mira de reojo a Shin y a Gohan. El horror del primero y la sonrisa del segundo confirma sus sospechas.

– “¡ES BU! ¡ES MAJIN BU!” – celebra el brujo. 

Son Gohan se acerca al monstruo.

– “Hola, Bu” – saluda el mestizo. – “¿Cómo te encuentras?”

El monstruo mira a nuestro amigo de arriba abajo con cierta desconfianza.

– “Tengo hambre” – responde Bu.

– “Lo suponía…” – dice Gohan, rascándose la cabeza. – “Tendremos que encontrarte algo de comer…”

– “Podría comerte a ti.” – sonríe Bu.

– “¡Ja, ja, ja!” – ríe Gohan. – “Comer gente está mal. ¡Además! Te aseguro que hay comida mucho más rica.”

– “¿De verdad?” – se ilusiona el monstruo.

Babidí ahora mira furioso a los Dioses.

– “Grrr…” – gruñe el brujo. – “No me arrebataréis mi monstruo…”

El brujo corre hacia Bu.

– “¡MAJIN BU! ¡SOY TU AMO!” – exclama Babidí. – “¡MÁTALOS A TODOS! ¡TE LO ORDENO! ¡MÁTALOS!”

Shin y Kibito se asustan y se ponen en guardia. Gohan mira al brujo con cierta vergüenza ajena. 

El monstruo parece confuso.

– “¿Eres mi Amo?” – pregunta Bu.

– “¡MI PADRE TE CREÓ!” – dice el brujo. – “¡Y YO TE HE DESPERTADO!”

– “Hmmm…” – duda Bu, que mira a Gohan de reojo, como si buscara su confirmación.

– “Es cierto.” – reafirma Gohan. – “Él es el hijo del brujo que te encerró en esa esfera.”

– “¡Oh!” – exclama Bu.

Babidí se extraña de que Gohan siga apoyándole, pero insiste en sus órdenes.

– “¡Eso es!” – reitera el brujo. – “¡TIENES QUE OBEDECERME!”

– “¿Y si no quiero?” – pregunta Bu.

– “¡TE ENCERRARÉ DE NUEVO!” – exclama Babidí.

– “No lo hará.” – dice Gohan, tajante.

El brujo se sorprende al oír a Gohan.

– “¿Eh?” – se extraña Bu.

– “¡¡¿CÓMO DICES?!!” – protesta el brujo.

– “Si te encierra, nada impedirá que los Kaioshin le maten.” – dice el brujo. – “Además, yo no lo permitiría.”

– “¿Porqué?” – pregunta Bu, extrañado.

– “Porque me caes bien.” – sonríe el mestizo. – “En el fondo no eres malo. Y, sé que suena extraño, pero en otro mundo somos amigos.”

– “¿Amigos?” – repite Bu, confuso.

– “¡¡BASTA DE CHÁCHARA!” – insiste el brujo. – “¡MÁTALOS A TODOS! ¡HAZLO YA!”

Majin Bu mira de reojo a Gohan de nuevo y responde.

– “No quiero.” – dice Bu.

– “¡¿QUÉ?!” – se enfada y asusta el brujo a partes iguales. – “¡Ya verás…!” – refunfuña, extendiendo sus manos hacia Bu.

Pero Gohan le tapa la boca con la mano.

– “Calladito.” – dice el mestizo.

Bu sonríe al ver que tiene un nuevo amigo.

Shin da un paso al frente.

– “Déjamelo a mí.” – dice el Dios.

El Kaioshin del Este usa su poder para materializar una mordaza y cuerdas que restringen al brujo.

– “Bien” – sonríe Gohan. – “Ahora tengo que pedirte un favor…” – le dice a Bu.

Pero de repente, algo alerta al mestizo.

– “¡¡ESE KI…!!” – exclama sorprendido pero ilusionado. – “¡¡…ES…!!”

En las ruinas de la Corporación Cápsula, la máquina del tiempo ha aparecido y se posa en el suelo.

La cápsula se abre y Trunks se apea de un salto.

El mestizo echa un vistazo a su alrededor, apenado ante tanta destrucción.

– “He vuelto…” – murmura Trunks.

De repente, el joven siente un ki en el horizonte.

– “¡¿Cómo?!” – se sorprende Trunks. – “¡¡GOHAN!!” – exclama.

El mestizo se transforma en Súper Saiyajín y sale volando a toda velocidad.

Mientras tanto, en el presente, el Hakaishin levita sobre el cráter.

– “Ese imbécil…” – fanfarronea el Dios. – “Ha muerto por nada… El planeta está condenado.”

Zamas mira al cielo, buscando en su inmensidad.

– “Será mejor que me encargue de ese Son Goku cuanto antes…” – dice el Dios. – “Necesito todo mi poder para reiniciar el Universo.”

En el Planeta Sagrado, Majin Bu aparece acompañado por todos los terrícolas supervivientes: Bulma, Chichi, Gyuma, Número 18, Marron, Oolong, Umigame, Dende y Popo.

Desde el planeta que sirve de refugio a Shin, Kibito y Goku, éstos se sorprenden al sentir el ki de sus amigos.

En el Planeta Sagrado, todo son caras largas hasta que, de repente, Goku y los Dioses aparecen.

– “¡CHICOS!” – exclama el saiyajín.

– “¡GOKU!” – corre Chichi a abrazarle.

– “¿Qué hacéis aquí?” – dice Kibito.

Bu se acerca a Shin y le hace una reverencia.

– “¿Eh?” – se extraña Shin. – “¿Qué ocurre?”

– “Es un placer volver a verte.” – dice Bu.

– “¿Volver a verme?” – repite el Kaioshin, desconcertado.

Pero el Dios pronto percibe algo distinto en Majin Bu.

– “¡¡Eres…!! ¡Usted es…!” – exclama Shin.

De repente, el Kaioshin del Este se arrodilla y hace una reverencia.

– “¡¡Dai Kaioshin!!” – saluda Shin.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Kibito, que sin dudar imita a su superior.

Goku sigue hablando con sus amigos, que le han contado todo lo ocurrido.

– “Maldita sea… También Trunks…” – sufre Goku.

Bu se pone serio.

– “Será mejor que nos vayamos de aquí.” – dice el Dai Kaioshin. – “Zamas no tardará en venir.”

Goku asiente.

Bu sonríe.

– “Conozco el lugar perfecto.” – dice el monstruo.

Todos se reúnen alrededor de Bu y, juntos, desaparecen.

Un solo segundo después, Zamas llega al planeta.

– “Maldición…” – gruñe el Hakaishin. – “Estoy seguro de haber sentido su energía justo aquí…”

En el futuro, Trunks ha llegado hasta Gohan y los demás. Vuelve a su estado base y desciende hasta el suelo.

– “Son Gohan…” – se emociona Trunks. – “¿Eres tú…?”

– “Trunks” – sonríe el mestizo. – “Me alegro de verte.”

– “¡Lo sabía!” – exclama el hijo de Vegeta, que abraza a su viejo amigo.

– “Hay mucho de lo que debemos hablar.” – dice Gohan.

Bu no entiende lo que ocurre.

En el presente, la Tierra está siendo azotada por centenares de catástrofes naturales; terremotos, tsunamis, erupción volcánicas, huracanes… todo provocadas por el ataque del Hakaishin

En el frio norte, una aldea está apunto de ser sepultada por un alud de nieve cuando Ten Shin Han aparece para derretir la nieve con un Kiko-ho.

No muy lejos de allí, una presa está apunto de romperse, pero Chaoz utiliza su poder mental para reforzarla con troncos.

En otro punto del planeta, un bosque arde. Los animales huyen despavoridos y las llamas avanzan rápidamente. El Número 17 desciende y apaga el incendio sofocándolo dentro de una barrera de ki.

Otros lugares, sin guerreros que puedan protegerlos, son destruidos por completo.

En un búnker subterráneo, bajo las ruinas de un viejo palacio, Pilaf, Mai y Shu se resguardan del desastre.

– “Es el fin del mundo…” – sufre Shu, aterrado.

– “Aquí estamos a salvo.” – dice Pilaf. – “Este búnker soportaría hasta un ataque nuclear…” – presume.

– “La gente está muriendo ahí fuera…” – sufre Mai.

– “¡Que se apañen!” – exclama Pilaf. – “¡Lo primero es salvar nuestro pellejo!”

Un silencio incómodo se apodera de la habitación.

– “Seguro que Son Goku y sus amigos harán algo…” – dice Pilaf. – “Ya deben estar reuniendo las Esferas del Dragón…”

Shu enciende una tableta electrónica en la que se muestra el mapa del mundo, con siete puntos iluminados repartidos por él.

– “No lo parece…” – dice el perro.

De nuevo, el silencio se apodera del búnker.

– “Deberíamos… ¿Deberíamos hacerlo nosotros?” – sugiera Mai.

Los tres personajes se miran entre ellos, dubitativos, sin saber qué decir o hacer.

En un sistema planetario pequeño y remoto, en un planeta árido y oscuro, Son Goku y los demás han aparecido. Una violenta tormenta eléctrica azota el cielo.

– “¿Dónde estamos?” – pregunta Goku.

Shin echa un vistazo a su alrededor.

– “Siento una presencia terrible…” – dice el Kaioshin. – “Me recuerda a…”

Shin mira asustado a Majin Bu.

– “Fue… fue aquí…” – dice Shin.

Bu sonríe.

Cerca de allí, las dos mitades del huevo primigenio de Bu yacen en el suelo.

– “Estaremos seguros aquí.” – dice el monstruo.