ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte V: Siete años

Red World / Parte V: Siete años

“¿Quiere un acto de fe?”

La Tierra se hace eco de la victoria del Ejército de la Red Ribbon en la prensa y en las noticias:

– “¡LA RED RIBBON SALVA EL MUNDO!” – anuncia un periódico. – “¡LA PAZ ES ROJA!” – dice otro. – “¡RED, NUESTRO COMANDANTE!” – trae un tercero.

En una sala de reuniones, el Comandante Red, siempre escoltado por Tao Pai Pai, y el Oficial del Estado Mayor Black, escuchan la narración de Ten Shin Han. Un quinto hombre escucha desde una esquina de la sala, en penumbra.

– “Siete años…” – murmura Red. – “No es mucho tiempo…”

– “Haré lo posible para estar a la altura.” – dice Ten Shin Han.

– “Siempre que usted gratifique el esfuerzo.” – añade Tao Pai Pai.

– “¡¿Cómo osa…?!” – protesta Black, poniéndose en pie. – “¡La Tierra…!”

– “Siéntate, Black.” – lo interrumpe Red.

Black, contrariado, se sienta de nuevo.

Ten Shin Han no parece conforme con el comentario de su maestro, pero decide no hablar por respeto.

– “Ya he hablado con el maestro Tsuru para que nos ayude con el adiestramiento de nuestros soldados.” – dice Red. – “Creo que llegaremos a un acuerdo.”

– “Me alegro, señor.” – sonríe Tao.

Red da una calada a su puro.

– “¿Qué opina usted, Doctor?” – pregunta al hombre en penumbra. – “¿Cree que podrá poner a punto a nuestro ejército para la ocasión?”

El doctor se inclina hacia delante, revelando su arrugado rostro y su bigote blanco.

– “Con acceso a la tecnología extraterrestre recuperada es posible que demos un salto importante en nuestra capacidad armamentística…” – dice el doctor.

– “Me alegra oír eso.” – dice Red.

– “Pero puede que no sea suficiente.” – añade el Doctor.

– “¿Cómo dice?” – se sorprende el Comandante.

El doctor se levanta y camina hasta la mesa para apoyarse en ella. Viste un pantalón gris y un chaleco naranja. Su calva brilla con la luz de la sala y contrasta con su cabellera blanca.

– “Si lo que me pide es imposible, necesito que mi laboratorio esté libre de ataduras.” – dice el científico.

– “¿Qué quiere decir…?” – pregunta Black.

– “A eso mismo me refiero.” – dice el doctor. – “Se hace lo que ordeno. Lo que sea. Sin dudas ni preguntas. Me consiguen lo que pido y no preguntan para qué lo quiero.”

– “¿Quiere un acto de fe?” – replica Black.

– “Quiero un laboratorio bajo mi mando en el que impere la ciencia.” – dice el doctor. – “Sin tener que explicar cada paso que doy y justificar cada presupuesto a accionistas o benefactores.”

Red da otra calada a su puro.

– “Acepto.” – dice el Comandante, poniéndose en pie. – “Tiene mi palabra, Doctor Gero.”

Red y Gero se dan la mano.

– “El Oficial del Estado Mayor Black se encargará de cumplir sus peticiones.” – dice Red.

– “Excelente.” – responde Gero.

En la Atalaya de Kamisama, Dios observa la Tierra.

– “Tiempos oscuros se acercan…” – murmura el anciano. 

En una nave discoidal gigantesca, en un trono flotante, un demonio del frío en su forma más reducida recibe un mensaje de uno de sus hombres.

– “¿Kaizo y Guanai?” – pregunta el demonio del frío mientras agita sinuosamente una copa de vino. – “¿No era ahí donde quería construir mi palacio de verano?”

El soldado asiente.

– “Una pena…” – suspira el demonio del frío.

– “¿Mandamos una segunda unidad, señor Chilled?” – pregunta el soldado.

– “No…” – responde él. – “No es necesario…”

Chilled da un trago.

– “Iré personalmente.” – sonríe.

DBSNL // Capítulo 315: El evento continúa

DBSNL // Capítulo 315: El evento continúa

“¿Ya te has dado cuenta?”

En el planeta desde el que los participantes observan el evento, Shido apaga sus pantallas.

– “Parece que tus peleadores están fallando, demonio…” – dice Cooler.

Shido ignora al hermano de Freezer.

– “¿Listos para el siguiente evento?” – pregunta el demonio.

– “Acabemos con esto.” – refunfuña Freezer, acercándose al demonio. – “He oído que tienes una mala imitación mía.” – dice cruzándose de brazos. – “Quiero luchar contra ella.”

– “Je…” – sonríe Shido. – “Supongo que podría arreglarlo…”

– “Pues hazlo.” – insiste el tirano.

Vegeta aprieta los puños con rabia.

– “Ha sobrevivido…” – refunfuña el saiyajín.

Shido mira a los participantes.

– “¿Alguien más quiere acompañarlo?” – pregunta el demonio con retintín.

– “No necesito ayuda.” – replica Freezer.

Gohan interviene.

– “Deja tu soberbia de lado…” – dice el hijo de Goku. – “Esa cosa parece haber derrotado a Jiren.”

Freezer hace caso omiso.

– “Yo lo acompañaré.” – dice Cooler.

– “No mes haces falta.” – refunfuña Freezer.

– “¿Crees que voy a perder la oportunidad de atizar a alguien que se parece a ti?” – replica Cooler en tono burlón.

Shido sonríe.

– “Decidido.” – sentencia el diablo.

– “Tsk…” – protesta el tirano. – “Al menos intenta no estorbarme.” – le dice a su hermano.

Shido reactiva las pantallas holográficas.

– “Hágase.” – sentencia el demonio.

Freezer y Cooler desaparecen, dejando solo a Vegeta, Gohan y Cell esperando su turno.

En mitad del espacio, la nueva Perikard sigue su camino, guiada por el localizador que Bulma le ha entregado a Punch.

El hijo de Hit pilota la nave, con Ogilvie de copiloto.

– “¿Y tú no podrías usar tus portales para llevarnos hasta nuestro destino?” – pregunta Punch.

– “Necesito saber a dónde vamos.” – dice el erizo. – “O si alguien conoce el lugar, puedo leer sus recuerdos… aunque eso es arriesgado.”

En la bodega, Gamma 2 le enseña a Goku a hacer poses de héroe, ante la mirada atónita de Gohan, a quien le parecen ridículas.

– “Lleváis horas haciendo eso…” – dice el hijo de Trunks.

– “Ser un héroe requiere mucho entrenamiento y disciplina.” – dice Goku.

– “¡Muy bien dicho!” – exclama Gamma 2, poniéndose firme y levantando el pulgar.

– “¡SÍ!” – le imita Goku.

Gohan no parece convencido.

– “Pero tú eres un androide…” – dice el hijo de Trunks. – “Ya fuiste creado con esta fuerza y dedicación programadas…”

Gamma se pone de cuclillas en una esquina, abrazándose las rodillas, mientras puede sentir una nube negra de lluvia sobre su cabeza.

Goku Jr. lo consuela golpeándole la espalda cariñosamente.

– “No le hagas caso…” – dice el hijo de Pan.

– “¡DE ACUERDO!” – se levanta Gamma 2 de un salto, haciendo una nueva pose de héroe, como si nada hubiera pasado.

– “¡BIEN!” – celebra Goku, imitándolo de nuevo.

Gohan se pasa las manos por la cara.

– “No los entiendo…” – dice con cierta desesperación.

En la vieja ciudad, los supervivientes al ataque de Onisen y los dorobochi se refugian en un edificio en ruinas. Granola sigue semi inconsciente, tumbado en el suelo.

– “¿Qué haremos ahora?” – se pregunta Piccolo. – “Esas cosas… Necesitamos descansar para poder pelear.”

– “No será fácil.” – dice Mirai Trunks. – “Onisen no es un guerrero al que podamos derrotar sin una estrategia.”

– “¿De dónde ha salido?” – pregunta Bra.

– “Es una creación de Raichi, un viejo científico tsufur.” – responde Trunks. – “O, mejor dicho, de su cerebro convertido en inteligencia artificial.”

– “Un androide…” – murmura Pan.

– “Siempre son androides…” – suspira Trunks.

En el parque de juegos gigante, Avo, Cado, Goten y Trunks caminan perdidos.

– “¡YA HEMOS ACABADO EL COMBATE!” – grita Goten al cielo. – “¡¿HOLA?!”

– “A lo mejor es que debíamos matarlos…” – cavila Trunks.

– “¡¿EH?!” – se asustan Avo y Cado.

En la jungla, Reitan, Dabra, Ub, Broly, Liquir y Kamakiri están sentados en círculos sobre rocas y troncos. Turles yace en el suelo, aún inconsciente.

– “¿Qué hacemos ahora?” – pregunta Liquir, sujetándose la cabeza con ambas manos, aturdido.

– “Esperar.” – dice Dabra. – “Estamos a merced del enemigo.”

– “Eso no me gusta…” – murmura Ub.

Reitan se pone en pie.

– “¿A dónde vas?” – le pregunta Ub.

– “A buscar a Okure.” – responde el herajín.

– “No te costará mucho.” – dice Dabra.

– “¿Eh?” – se extraña Reitan.

Dabra extiende su brazo hacia un lado, materializando un cuchillo mientras lo lanza.

El arma vuela hacia la copa de un árbol, clavándose en un tronco.

– “Tsk…” – murmura Okure, que ha recibido un corte en la mejilla.

Reitan mira a su vieja amiga.

– “Okure…” – murmura el herajín.

Okure intenta huir rápidamente, pero extrañamente se detiene.

– “¿Eh?” – se extrañan todos.

Confusos, se miran los unos a los otros, y se dan cuenta de que Kamakiri ha extendido su mano hacia ella.

– “¡Suéltala!” – exclama Reitan.

– “¿Eh?” – se extraña Kamakiri. – “Creía… creía que querías encontrarla…”

– “¡Deja de controlarla!” – reacciona el herajín, agarrando al doctor por la solapa. – “¡BASTA!”

– “Sí… sí, claro.” – titubea Kamakiri.

Kamakiri la libera.

Reitan suela al doctor, que cae sobre su asiento.

Okure cae del árbol, pero reacciona a tiempo para amortiguar su caída hincando la rodilla.

La herajín sale corriendo a través de la jungla.

– “¡OKURE!” – corre Reitan tras ella.

Kamakiri levanta las manos.

– “Solo quería ayudar…” – dice el doctor.

Mientras tanto, Vegeta, Gohan y Cell miran atentos las pantallas. Freezer y Cooler han aparecido en un lugar páramo congelado con montañas de hielo.

– “Veamos…” – dice Freezer, caminando con los brazos cruzados. – “¿Dónde está esa copia barata?”

– “No te confíes, hermano.” – dice Cooler. – “Esa cosa pudo con el haiirotoko”.

– “¿Tienes miedo?” – se burla Freezer. – “¿Todo un aprendiz de Hakaishin?”

Un sonido de pisadas biomecánicas alerta a los demonios del frío.

Mirando a Shido y sus pantallas, Gohan cavila.

– “¿Por qué…?” – se pregunta el mestizo. – “Hemos pasado cada prueba… pero él sigue tranquilo…”

– “¿Ya te has dado cuenta?” – pregunta la voz de Cell retumbando en la mente de Gohan, sorprendiendo al mestizo.

– “¡¿Qué?!” – se sobresalta Gohan.

– “La telepatía es un truco sencillo.” – sonríe Cell mientras habla mentalmente. – “No hay para tanto.”

Gohan mira con recelo al androide.

– “Eres un chico listo, Son Gohan.” – dice Cell, con retintín. – “No me digas que aún no has llegado a una conclusión…”

– “Está usando la misma táctica que Babidí…” – piensa Gohan. – “La misma que los seguidores de Moro.”

– “Está cosechando energía.” – sentencia Cell.

– “¿Con qué propósito?” – se pregunta Gohan.

En el hielo, Golden se muestra sobre una montaña de hielo, con un pie frente al otro y los brazos extendidos hacia los lados.

– “Hola, padre.” – saluda un reluciente demonio del frío.

– “Ju, ju, ju…” – ríe Freezer. – “Qué divertido…”

ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte IV: Ultimátum a la Tierra

Red World / Parte IV: Ultimátum a la Tierra

 “Eres un joven muy prometedor.”

Guanai y Ten Shin Han se encuentran cara a cara.

– “Puede que me hayas engañado con tu fuerza de combate…” – dice el mixxileo. – “Claramente superas las unidades que revelaste. Puedo sentirlo ahora mismo en mi propio cuerpo.”

– “¿En tu cuerpo?” – se extraña Ten.

– “Parece que me has estado ocultando algunas habilidades, asesino…” – sonríe Guanai con picardía. – “No me vas a culpar por lo mismo, ¿verdad?”

– “¿De qué estás hablando?” – insiste Ten.

– “Mi raza tiene la capacidad de copiar temporalmente las habilidades genéticas de cualquier otra raza a partir de su sangre.” – revela Guanai.

– “¿La sangre?” – Ten recuerda el corte en su pierna. – “Así que fue eso…” – recuerda a Guanai lamiéndose la mano.

Guanai sonríe de nuevo con prepotencia, pero se da cuenta de que el cadáver de su compañero yace en el suelo.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el mixxileo. – “¡¿KAIZO?!”

Ten esboza una media sonrisa.

– “Lo han derrotado unos simples humanos.” – dice el asesino. – “Pero yo mismo he podido darle el golpe de gracia.”

– “Grrrr…” – gruñe Guanai. – “Voy a matarte… ¡Calculo que mi poder ahora mismo supera las 500 unidades! ¡NO ERES RIVAL PARA MÍ!”

El lagarto aprieta los puños.

– “¡¡¡GRRRHAAAAAAH!!!” – brama mientras dos bultos sobresalen de su espalda.

Ten frunce el ceño.

Dos brazos extra brotan de la espalda del enemigo.

– “¡¡YAAAAAAH!!” – exclama Guanai.

Ten Shin Han se pone en guardia.

El mixxileo se abalanza sobre Ten con sus cuatro brazos listos. Ten lo espera.

El lagarto lanza una tormenta de puñetazos, pero Ten se defiende con habilidad.

– “Je…” – sonríe el lagarto.

De repente, Guanai agarra los brazos de Ten con dos de sus brazos y lo golpea en el abdomen varias veces con los otros dos libres.

– “¡¡JAJAJA!!” – ríe el mixxileo.

Ten recibe un duro castigo hasta que Guanai le agarra la cabeza y le propina un rodillazo que lo lanza hacia atrás, con la nariz sangrando.

Ten cae al suelo, pero no tarda en levantarse de un salto, impulsándose con las manos.

Guanai sonríe.

– “Veo que no vas a rendirte…” – se mofa el mixxileo.

Ten se limpia la sangre y se pone en guardia.

Guanai carga sobre Ten, pero lo atraviesa, dándose cuenta de que era un espejismo.

– “¡Esta vez no te va a funcionar!” – exclama Guanai dando una patada hacia un lado y cazando a Ten.

El asesino recibe un golpe en la barbilla y da unas cuantas volteretas hacia atrás.

– “¡Ahora tengo tu infalible vista, ¿recuerdas?!” – se mofa el mixxileo, que carga de nuevo contra él.

 Ten Shin Han levanta el dedo índice y concentra su ki en la punta.

– “¡¡DONDONPAAA!!” – exclama al proyectar su técnica.

El lagarto detiene el ataque con sus cuatro manos, retrocediendo varios metros sobre el pavimento.

– “Je…” – sonríe Guanai.

Ten Shin Han se pone de nuevo en guardia.

– “Ganar usando las habilidades de otro…” – dice el asesino. – “¿No te parece patético?”

Guanai se relame. 

– “Mi fuerza es superior a la tuya.” – responde Guanai. – “Usar tus habilidades solo lo hace más divertido.”

– “Pues veamos quién las utiliza mejor.” – advierte Ten.

– “Hmm…” – frunce el ceño Guanai.

Ten Shin Han se prepara. Su cuerpo se divide hasta convertirse en cuatro clones.

Guanai se pone en guardia.

Los cuatro asesinos se abalanzan sobre el lagarto, que con cada brazo detiene los ataques de uno de los clones. Su tercer ojo va de un lado a otro, captando cada movimiento de cada Ten Shin Han.

Poco a poco, el mixxileo se siente presionado ante la tormenta de golpes.

– “Tsk…” – protesta Guanai.

Los cuatro asesinos retroceden repentinamente, confundiendo al lagarto.

Los cuatro lanzan una onda de ki con su mano derecha, atacando al enemigo desde todos los cuatro lados, obligándolo a huir saltando por los aires.

En el cielo, el lagarto sobrevuela la explosión generada.

– “Je…” – sonríe satisfecho.

Pero los cuatro Ten lanzan un ataque de ki simultáneo con su tercer ojo que sorprende al lagarto, que solo puede intentar cubrirse con sus cuatro brazos.

Tras la explosión en el cielo, el lagarto cae agachado, teniendo que apoyarse en el suelo con todas sus extremidades para amortiguar su caída.

– “Maldición…” – gruñe Guanai.

– “Je…” – sonríe Ten, mientras los clones se reúnen con él.

El lagarto aprieta los dientes.

– “Eres un idiota…” – dice Guanai. – “¡Puedo hacer lo mismo que tú!”

El lagarto se prepara y cuadruplica su cuerpo.

Los cuatro Guanai sonríen.

– “¡Ahora vuelve a ser justo!” – exclama el lagarto.

Pero se da cuenta de Ten está reclamando sus clones, uniéndose de nuevo en un solo cuerpo.

– “¿EH?” – se sorprende Guanai. – “¿Qué pretendes…?”

Ten Shin Han sonríe.

– “Puede que tengas mis habilidades.” – dice el asesino. – “Pero no has tenido mi entrenamiento.”

– “¿Qué?” – se pone serio el mixxileo.

– “El señor Tao Pai Pai es muy severo señalando mis puntos débiles.” – añade Ten.

– “¡DÉJATE DE PAMPLINAS!” – exclama Guanai, frustrado.

Los cuatro mixxileo saltan sobre Ten.

El asesino coloca sus manos frente a su rostro.

– “¡¡TAIYOKEN!!” – exclama emitiendo un estallido de luz que coge desprevenido a sus adversarios.

– “¡¡YAAAAAAAH!!” – gritan de dolor los cuatro enemigos.

Ciegos, los Guanai solo puede oír los pasos de Ten.

– “¡¿Dónde estás?!” – golpean al aire.

– “Mi increíble vista me hace muy sensible a la luz.” – dice Ten.

– “Maldito…” – intentan seguir la voz de Ten y acaban golpeándose unos a otros.

– “Y una cosa más…” – advierte el asesino. – “Al dividir mi cuerpo, mi fuerza también se divide.”

– “¡¿EH?!” – se sorprende Guanai. – “¡¡MALDITO!! ¡¡ME HAS ENGAÑADO!!” – comprende.

Ten Shin Han se abalanza sobre cada uno de los clones y los golpea con todas sus fuerzas, noqueándolos unos sobre otros.

Guanai reabsorbe sus copias y vuele a ser un único guerrero.

Malherido, el mixxileo abre los ojos con dificultad.

– “Maldición…” – refunfuña el enemigo.

– “Se ha acabado.” – sentencia Ten. – “Vuestra invasión ha fracasado.”

– “Idiotas…” – sonríe Guanai. – “¿Creéis que esto se acaba aquí?” – tose. – “Vendrá alguien más… Alguien a quien no podéis detener…”

– “¿Otra vez hablas de tu jefe?” – pregunta Ten.

– “Siete años…” – tose de nuevo Guanai. – “Calculo que os quedan unos siete años de vida… hasta que lleguen refuerzos…” – sonríe.

Ten se harta de las amenazas y asesina al mixxileo de un golpe certero en la nuez, que hace que el enemigo se asfixie.

El asesino se aparta del cadáver de Guanai y se fija de nuevo en el Coronel Green, que pese a estar herido intenta levantar al pesadísimo Número 8.

Ten Shin Han se queda mirando al pobre Pino, pero algo en el cielo llama su atención. Una alfombra voladora desciende hasta el suelo y un anciano calvo con barba blanca se apea de un salto. Va vestido con una bata blanca y lleva un viejo bastón en la mano.

– “¿Quién…?” – se sorprende Ten.

El símbolo de su ropa lo delata.

– “Es… ¡¿Kamisama…?!” – se sorprende el asesino.

– “Y tú debes de ser Ten Shin Han.” – responde el anciano.

Ten frunce el ceño.

– “Mi viejo maestro me ha hablado de usted.” – dice el asesino con rencor.

– “Veo que ese cascarrabias aún no ha pasado página…” – lamenta el anciano sacudiendo la cabeza.

– “Lo sé todo.” – insiste Ten.

– “Eres un joven muy prometedor.” – dice Kamisama. – “Creo que aún no es tarde para ti.”

– “¡No intente embaucarme con sus palabras vacías!” – explota Ten. – “¡Soy el asesino más famoso de todos los tiempos y el hombre más fuerte del mundo! ¡¿Qué cree que puede enseñarme usted?!”

– “Puede que nada…” – responde Kami. – “Soy solo un viejo… y la gente como yo ha crecido en un mundo que ya no existe… Sería mucho mejor si nos quedáramos todos callados…”

Ten Shin Han parece confuso frente a las intenciones de Kamisama.

– “Si algún día necesitas ayuda, la Tierra Sagrada de Karín es un buen lugar.” – dice el viejo dándose la vuelta y saltando de nuevo sobre la alfombra mágica.

El viejo se fija en el Coronel Green.

– “Siento tu lucha interior, muchacho.” – le dice Kamisama a Ten. – “Todos la tenemos.”

Ten mira de reojo a Pino, que a duras penas puede arrastrar a Octavio.

– “¿Valió la pena tu elección?” – pregunta Kamsiama.

Ten se sorprende al oír las palabras del anciano, pero cuando lo mira de nuevo la alfombra voladora ya vuela hacia el cielo para desaparecer en un instante.

DBSNL // Capítulo 314: El retorno del Rey

 DBSNL // Capítulo 314: El retorno del Rey

“A lo mejor se os ha olvidado a quién tenéis delante…”

En un páramo tranquilo en mitad de la jungla, Okure y Turles, en sus formas más monstruosas, se abalanzan contra Broly, que sale a su paso, vestido solo con el pantalón y botas de la patrulla, con el resto de su ropa rota por la batalla.

Turles adelanta a Okure y es el primero en encontrarse con Broly, intentando propinarle un puñetazo.

Broly se agacha y evade el golpe para contraatacar con un puñetazo en el costado de Turles… pero el saiyajín magenta lo mira con una macabra sonrisa en su rostro.

– “Tsk…” – lamenta Broly.

En ese instante, Okure salta por encima de los dos y lanza un poderoso ataque verde directo hacia ellos.

El impacto genera una gigantesca explosión.

Broly sale de la humareda y se desliza mientras retrocede sin perder de vista a sus adversarios.

Turles ha recibido el impacto del ataque de Okure sin inmutarse y sale de la polvareda caminando hacia Broly.

Turles apunta a Broly y dispara una ola de ki morado.

Broly se envuelve en una barrera de energía verde y el ataque de Turles impacta contra ella, desvaneciéndose. 

El saiyajín de Vampa hace estallar su barrera, que se convierte en un centenar de esferas de ki que llueven sobre la zona, levantando una intensa polvareda.

Broly aprovecha para escabullirse y aparecer sobre Okure.

La mujer se da la vuelta, pero Broly ya está preparado.

– “¡¡RIOT JAVELIN!!” – exclama el saiyajín, usando la clásica técnica del escuadrón Bardock.

El ataque impacta de lleno contra la herajín, que es empujada hasta el suelo y engullida por la explosión azulada.

Mientras tanto, Turles ya vuela hacia Broly con el puño en alto.

Broly encaja el puñetazo de Turles, protegiéndose con ambos brazos frente a su rostro, pero es empujado un centenar de metros hacia el cielo por la gran potencia de su adversario.

Broly intenta estabilizarse en el aire cuando su contrincante ya está volando hacia él.

– “Tsk…” – refunfuña Broly.

El saiyajín de Vampa activa su barrera de energía, pero Turles también lo hace. Las dos burbujas de ki chocan y acaban estallando, haciendo que lluevan pequeñas esferas de energía verde y morada sobre la jungla.

Turles agarra de rostro a Broly y se dispone a estrellarlo contra el suelo, descendiendo a toda velocidad. 

Broly intenta soltarse, propinando patadas a su contrincante, pero es inútil.

Reitan puede ver como los dos saiyajín, se precipitan contra el suelo como si estuvieran envueltos en una bola de fuego morada.

El impacto es devastador y sacude el terreno de combate.

En el centro del cráter formado, Turles sigue apretando la cabeza de Broly contra el suelo.

De repente, Turles levanta el puño, listo para dar el golpe de gracia a su adversario.

Pero de repente, una lanza rebota en la espalda de Turles.

– “¿Eh?” – mira el saiyajín por encima del hombro.

Dabra sonríe con prepotencia desde el borde del cráter.

Broly aprovecha el momento y apunta con ambas manos a Turles.

– “¡HAAAA!” – dispara el guerrero de Vampa.

La explosión hace que un nuevo cráter se forme en el interior del anterior.

Broly recula.

Pero al disiparse la polvareda, Turles aparece de nuevo en el centro del cráter, ileso.

Dabra lo mira con cierto desprecio.

– “Usar el poder de los demonios para algo así…” – refunfuña Dabra.

Turles, enfadado, ahora clava su mirada airada en el diablo.

– “Je…” – sonríe Dabra.

Turles carga contra él.

– “¡CUIDADO!” – advierte Broly.

El demonio parece seguro de sí mismo, esperando a que su adversario se plante frente a él, puño en alto.

Al propinar el golpe, Dabra lo detiene con una mano.

– “¡¡¿EH?!!” – se sorprende Broly.

El mismísimo Turles parece no comprender lo sucedido.

Dabra mantiene su pícara sonrisa.

– “A lo mejor se os ha olvidado a quién tenéis delante…” – dice Dabra.

El aura de Turles se apaga de repente.

– “¿EH?” – murmura un confuso saiyajín.

De repente, el aura de Dabra se prende como si de un fuego se tratara, con un terrible color rojo y destellos negros.

Turles pretende golpear al demonio, pero éste lo empuja con su ki usando la misma mano con la que había detenido el primer golpe.

Trules sale repelido hasta el otro extremo del cráter, estrellándose a los pies de Broly.

Dabra se mira las manos con cierta nostalgia.

– “Ha pasado mucho tiempo…” – dice el demonio, apretando los puños.

En ese instante, Okure se abalanza sobre Dabra por la espalda, pero el diablo se gira y extiende su mano, atrapando a la herajín en el aire con un agarre invisible, apretándole el cuello.

La herajín patalea al aire y se rasca el cuello con desesperación, intentando liberarse.

– “Mientras el Makai corra por vuestras venas…” – sonríe el demonio. – “Yo soy vuestro Rey.”

En un lugar oculto del bosque, Kamakiri cae de rodillas al sentir la presencia del diablo en su mente.

– “Tsk…” – protesta el doctor.

Turles ha perdido la transformación y yace inconsciente en el suelo.

Broly se acerca a él.

– “Sigue vivo…” – murmura el saiyajín al sentir su pulso.

Okure pierde también su transformación. Dabra la suelta para dejarla caer al suelo de rodillas.

– “Maldita sea…” – gruñe ella.

Reitan corre hacia su vieja amiga.

– “¡OKURE!” – exclama él, preocupado.

Pero cuando se acerca, la mujer lo rechaza con manotazo al aire, haciendo que se detenga.

– “Okure…” – murmura Reitan. – “Me alegro de que hayas…”

– “No me toques.” – responde ella, frustrada.

Okure sale volando, alejándose a toda velocidad del lugar.

Dabra ignora la conversación y mira a través de la jungla.

– “Je…” – sonríe antes de desaparecer.

Kamakiri, arrodillado, siente la presencia de Dabra de pie frente a él.

El demonio invoca una espada que levanta sobre el doctor.

– “¿Alguna vez has querido cambiar el pasado, demonio?” – pregunta Kamakiri.

– “Ser un demonio tiene sus ventajas.” – respondo el diablo. – “No recuerdo mi pasado.”

Dabra propina el espadazo… pero alguien se interpone, agarrando la espada entre sus manos.

– “¡ESPERA!” – exclama Ub, sujetando el arma.

– “¿EH?” – se sorprende Dabra.

– “Conozco su historia…” – dice Ub.

– “¿Otra vez con esas ñoñerías terrestres?” – refunfuña Dabra.

– “No es malvado.” – dice el terrícola. – “Solo está desesperado.”

– “Está en mi camino.” – responde Dabra. – “Sus motivos no me importan.”

Broly aterriza junto a ellos.

– “¿Se lo quieres explicar tú, saiyajín?” – dice Dabra.

Pero Broly se acerca para agarrar el brazo del demonio.

– “Le debo una.” – dice el saiyajín.

Kamakiri se queda perplejo al ver que cuenta con dos aliados.

Dabra baja el arma.

– “Haced lo que queráis…” – protesta.

Ub y Broly comparten una mirada y una sonrisa cómplices.

El terrícola se agacha frente a Kamakiri.

– “Gracias, muchacho…” – dice el doctor. – “No lo merezco…”

– “Agradece a Kale.” – responde Broly.

– “Dígame, doctor.” – dice Ub, bastante serio. – “¿Qué le ha hecho unirse a Raichi? ¿Qué le ha prometido?”

– “Un nuevo mundo…” – dice el doctor. – “En el que podré vivir en paz con mi familia.”

– “¿Un nuevo mundo?” – se extraña Broly.

– “Las Dragon Ball ya no existen…” – murmura Ub. – “¿Qué pretende ese demonio?”

En el laboratorio oculto de Raichi, una proyección del tsufur y el verdadero Shido observan un gran ventanal por el que entra una cegadora luz que nace del choque de dos torrentes de ki, uno verde y uno morado.

– “Pronto estará listo.” – sonríe Shido.

– “Eones de investigación…” – añade Raichi. – “Y voy a conseguirlo.”

A cada lado del laboratorio, Champa y Zamas, se encuentran apresados en cilindros de metacrilato conectados a un centenar de cables, donde los baña un torrente de energía luminosa ascendente, morada la del gotokoneko y verde la del ira-aru. Ambos gritan en claro sufrimiento, pero sus voces a penas se oyen a través del cristal.