DBSNL // Capítulo 32: El origen del Tiempo

DBSNL // Capítulo 32: El origen del Tiempo
“Lo mejor será que empiece por el principio.”
Lapis y Gotenks han destruido lo que quedaba del laboratorio subterráneo, pero han rescatado parte de la información para que Bulma la estudie en la Corporación Cápsula.
Juntos, Goten, Trunks y Lapis, se disponen a reunir las Dragon Balls, pues 17 sospecha que algunas de las restantes pueden estar en posesión de la Red Ribbon en otras bases secretas. Ya cuentan con dos en su posesión.
En la Atalaya de Kamisama, Dende observa la Tierra complacido, pues tiene esperanzas puestas en los chicos para protegerla cuando Goku y Vegeta ya no puedan.
En el planeta de Beerus, Goku y Vegeta están comiendo con Whis y el Hakaishin. Una enorme cantidad de platos sucios se amontonan mientras los saiyajín devoran todo cuanto hay a su alcance.

– “Nn ntend l dl ls lneas tmporles” – dice Goku con la boca llena a reventar.
– “Traga antes de hablar” – dice Beerus, al borde de la crispación por la mala educación del saiyajin.
Goku traga la comida de golpe y se golpea el pecho para no atragantarse.

– “No entiendo lo de las líneas temporales” – repite. – “El Gran Cura dijo que había siete, ¿no?”
– “Sumo Sacerdote…” – le corrige Beerus mientras intenta contenerse.
– “Así es.” – dice Whis. – “Hay siete líneas temporales actualmente, siete universos, y todos se encuentran en un momento distinto en el tiempo” – explica.
– “¿Eso qué quiere decir?” – pregunta Vegeta.
– “Las líneas temporales divergen como las ramas de un árbol. Cada vez que alguien altera una línea temporal, una nueva rama nace desde ese punto y se separa de la rama de origen. – continúa Whis. – “Por eso Trunks no pudo arreglar su pasado y simplemente se creó una línea distinta”.
– “Entonces, ¿lucharemos nosotros o nuestras versiones futuras?” – pregunta Vegeta.
– “El futuro no existe” – responde Whis. – “Existe el presente y el pasado.”
– “¿Y Trunks?” – pregunta Goku desconcertado.
– “Vive en su presente” – explica Whis. – “Vuestro futuro aún no existe.”
– “Que complicado…” – dice Goku rascándose la cabeza.
– “El Sacerdote dijo que algunas líneas fueron causadas por Trunks, pero ¿qué pasa con las otras?” – pregunta Vegeta.
– “Algunas se separaron hace mucho tiempo” – cuenta Whis. – “No se me permite contaros que ocurre en ellas actualmente, pues os daría ventaja si se realiza el torneo, mas sí puedo contaros cuando se separaron”.
Goku y Vegeta se ponen serios y prestan mucha atención al ángel.

– “Lo mejor será que empiece por el principio.” – dice Whis. 
Los dos saiyajin asienten a la vez.

– “El Señor Zeno creó el vasto universo y el tiempo usando parte de su ki divino para dotarlo de vida, haciendo que pudiera desarrollarse por sí sólo” – explica Whis. – “Pero pronto se dio cuenta de que su creación necesitaba ser supervisada, pues su desarrollo no era siempre el más adecuado. Para ello creó a dos fuerzas que debían estar en equilibrio para asegurar el progreso del universo. Sus poderes destructivos fueron otorgados al Hakaishin, que debe eliminar cualquier amenaza sobre el equilibrio universal; y como contrapartida, a los Kaioshin se les encomendó la tarea de proteger la vida y su creación. También creó el Más Allá para que las almas pudieran descansar tras su paso por el mundo mortal, y al Rey Enma para que las juzgara y les otorgara paz o castigo. Y también le otorgó el poder para actuar si los Kaioshin o el Hakaishin no cumplían adecuadamente sus funciones, como bien sabe Son Goku.”
Beerus hace una mueca de desprecio cuando escucha la función del Rey Enma.

– “¿Y el Sumo Monje y los ángeles?” – pregunta Goku.
Beerus vuelve a resoplar intentando contenerse y no eliminar a Goku al instante.

– “El Daishinkan fue creado cuando la línea del tiempo se alteró por primera vez; para que pudiera ayudar a al señor Zeno a observar la nueva rama” – responde Whis. – “Y así nacimos los ángeles. El Sumo Sacerdote fue dividiéndose cada vez que aparecía una nueva línea temporal y así puede supervisarlas todas a la vez. La única norma es que no podemos intervenir en ellas.”
– “¿Y cómo se dividió el tiempo por primera vez?” – pregunta Vegeta.
– “La creó un Dai Kaioshin al usar el anillo Toki otorgado por el señor Zeno”.
– “¿El anillo que usó Freezer?” – pregunta Goku.
– “Así es, pero fue usado de forma distinta” – explica el ángel. – “El anillo te permite viajar al pasado en tu línea temporal, a no ser que encuentres una grieta hacia otra línea, como la que creó la máquina del tiempo de Trunks”.
– “¿O sea que no todas las líneas están conectadas?” – pregunta Vegeta.
– “Todas están relacionadas en algún punto, pero no se puede viajar a todas las líneas desde cada una de ellas”. – responde Whis.
– “Yo ya me he perdido… Jeje” – dice Goku.

Beerus suspira ante el comentario de Goku.

– “¿Y por qué usó el anillo?” – insiste Vegeta.
– “El anillo fue creado para que los Kaioshin pudieran observar el pasado y aprender de él pero, al parecer, el equilibrio entre los Kaioshin y el Hakaishin había sido gravemente alterado y el Dios de la destrucción había convertido el universo en su propio reino”. – explica Whis. – “Así que el Dai Kaioshin usó el anillo para volver atrás e intentar darle un curso distinto al universo”.
– “¿Y qué ocurrió con la línea original?” – pregunta Vegeta.
– “Ha seguido su curso” – responde el ángel. – “Ya os he dicho que no puedo informaros de su estado actual”.
En la Tierra ya ha anochecido y Gohan, tras anunciar el embarazo de Videl a Mr. Satán, se encuentra en el gran jardín de la mansión, ensimismado. Videl sale al jardín al verle ahí de pie, sólo e inmóvil.

– “¡HAAAAAAAA!” – grita Gohan de repente, transformándose en Súper Saiyajin 2.
– “¿Qué ocurre?” – le pregunta Videl acercándose cautelosamente; preocupada.
Son Gohan aprieta los puños con rabia.

– “Se está preparando el reto más grande que ha tenido que afrontar la Tierra…” – dice Gohan con rabia. – “… y así no puedo hacer nada.” – añade volviendo a su estado base.
Videl se acerca y le abraza.

– “Todo saldrá bien” – susurra Videl.
– “Voy a protegeros.” – le dice Son Gohan acariciando vientre de su novia con ternura. – “Voy a proteger a Pan”.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 12: El Guerrero Dorado

OMG // Capítulo 12: El Guerrero Dorado
Pese a los festejos de los soldados, Son Gohan parece preocupado. Los androides le superan ampliamente, pero no podía dejar a Videl y Shapner solos.
Los androides salen de los escombros y miran al mestizo.

– “¡Son Gohan!” – exclama sorprendida la número 18. – “¡Creíamos que habías muerto!”
– “¡Me alegro de verte!” – añade el número 17 en tono jocoso. – “Te hemos echado de menos, Son Gohan. Los humanos pueden llegar a ser muy aburridos.”
Son Gohan les observa en silencio desde lo alto del Instituto Orange Star, con mirada seria, mientras una gota de sudor resbala por su sien.
Los androides se abalanzan sobre él a toda velocidad.
Gohan salta y apunta con su mano al Número 17.

– “¡Big Bang Attack!” – exclama al disparar la técnica de Vegeta.
El poderoso ataque impacta en 17 que, pese a cubrirse, ve frenado su avance.
La número 18 y Son Gohan inician un violento intercambio de golpes.

– “Si consigo mantener el combate en un uno contra uno, resistiré hasta que los soldados logren escapar”. – piensa Gohan.
La androide intenta golpear a Gohan que la esquiva, dejándola pasar de largo y de una patada en la espalda la lanza contra el instituto.
El número 17 ya se ha recuperado y ataca a Gohan, que se defiende de los ataques cuerpo a cuerpo del androide.

– “¡Hacía años que no me divertía así!” – se burla 17.
La Número 18 asciende hacia el saiyajín a toda velocidad, pero él aparta a 17 con un empujón de ki y desenfunda su bastón.

– “¡Alárgate, bastón mágico!” – grita mientras apunta con el báculo a la androide que, sorprendida, no puede evitar que el bastón impacte en su abdomen y la empuje de nuevo hasta el suelo.
El bastón vuelve a la normalidad y Gohan vuelve a enfundarlo, mientras 17 vuelve a la carga.
Desde el suelo, una ráfaga de ki interrumpe el combate entre 17 y Gohan, que se separan para esquivar el ataque de la número 18.

– “¡Casi me alcanzas a mí!” – le recrimina 17.
– “¡Mira cómo ha quedado mi vestido!” – responde la número 18. – “¡Me las pagará!”
La androide asciende y se coloca delante de su hermano, indicándole que no se interponga.

– “¡El saiyajín es mío!” – dice ella.
Son Gohan se pone en guardia.

– “Bien…” – piensa. – “Esto puede salir bien después de todo.”
Cerca de allí, Videl intenta reagrupar a sus soldados.

– “¡Tenemos que ayudarle!” – dice un soldado.
– “Dejad que se encargue él solo” – responde Videl. – “Nosotros solo le estorbaríamos”.
– “¡Retirada a la base de las montañas!” – ordena Shapner.
Los soldados se movilizan, mientras la Sargento contempla preocupada la pelea de Son Gohan y la androide 18, ante la atenta mirada del Número 17.
Shapner se acerca a Videl y le pone la mano en su hombro.

– “Sabes que no podemos hacer nada” – dice el teniente. – “Él mismo lo dijo. Nuestro ejército está muy lejos de poder enfrentarse a los androides.”
Videl sabe que Shapner tiene razón, pero se siente impotente ante tal situación.
La androide, ahora se toma la pelea más en serio y parece no tener problemas contra Son Gohan.

– “¡Pareces más lento que la última vez!” – se burla ella. – “¿Esto es todo lo que puedes hacer?”
La 18 golpea en el abdomen a Gohan, haciéndole escupir sangre, y de un codazo en su espalda le lanza hacia el suelo, perdiendo el bastón, que cae lejos del combate, cerca de Videl y Shapner.
Gohan choca contra el tejado del Instituto atravesando todos sus pisos hasta llegar al sótano.
Los androides sobrevuelan el agujero, aguardando a que Gohan vuelva a la superficie.

– “¿Ya está?” – pregunta 17.
– “Puede que me haya pasado un poco con él” – se jacta ella.
– “Le recordaba más resistente” – dice 17.
– “En fin, ¿qué se le va a hacer?” – sentencia la 18, mientras apunta al cráter y prepara un ataque de ki.
De repente, el edificio se ilumina. Una luz dorada se filtra por todas sus ventanas y por el agujero del cráter, como un foco que ilumina el cielo.
Los androides retroceden y Son Gohan asciende lentamente hasta alcanzar su altura.

– “No hemos terminado” – dice el mestizo con mirada seria y determinada.
Los mellizos sonríen al ver que su diversión continúa.

– “Parece que será más divertido que la última vez, cuando nos interrumpieron esos dos vejest…”  – dice 17.
– “¡Masenko!” – le interrumpe Son Gohan.
La técnica del saiyajín impacta en 17 y Gohan se abalanza sobre él, golpeándole varias veces antes de que reaccione.

– “¡Jajaja!” – se ríe la 18 al ver la escena. – “¡Parece que necesitas ayuda, hermano!”
El 17 golpea a Gohan y le aparta, mientras la 18 se coloca a la espalda del mestizo.

– “Acabemos con esto” – dice ella.
– “Está bien” – responde 17.
Ambos atacan a Gohan, que se ve superado por la pareja y encaja un golpe tras otro y, abrumado por su poder, comprende que no tiene escapatoria.
La 18 le agarra el pie y le lanza contra el suelo, contra el que impacta.
Son Gohan, ensangrentado, se levanta de nuevo.

– “Parece que este es el final.” – piensa Gohan. – “Espero que al menos esto sirva para salvar a Videl y a los soldados… Pronto nos veremos, papá”.
Los androides se posan en el suelo frente a Gohan y ambos levantan una mano apuntándole.
Gohan se pone en guardia, listo para el siguiente asalto.
De repente, unas pisadas a las espaldas de los androides hacen que estos se den la vuelta.

– “Pero, ¿qué diablos eres tú?” – dice 17 al ver ante él a una extraña criatura.
– “Hola, chicos. ¿Os importa si me uno a la fiesta?” – responde el insecto.

Dibujado por Torrijos


DBSNL // Capítulo 31: Ovejas eléctricas

DBSNL // Capítulo 31: Ovejas eléctricas
“No soy propiedad de la Red Ribbon”
Goten y 17 se encuentran frente al Prototipo B-16.

– “No podemos atacar sin pensar” – dice 17. – “Es más fuerte que nosotros”.
– “Si Trunks estuviera aquí, podríamos despacharle rápido con la fusión…” – se lamenta Goten.
– “¿La fusión?” – se pregunta 17, que desconoce la técnica.
– “A ti no puede detectarte, ¿verdad?” – pregunta Goten.
– “No debería” – responde el androide. – “No desprendo ki y dudo que el Doctor Gero me implantara algún localizador para la Red Ribbon. Era demasiado celoso de sus proyectos”.
– “Entonces tenemos esa ventaja.” – dice Goten. – “¡Busca su punto débil!” – exclama mientras ataca directamente al B-16.
– “¡Espera!” – le grita 17.
El B-16 intenta golpear a Goten, pero éste le esquiva.

– “¡Vamos!” – le vacila Goten. – “¡Ven a por mí!”
Goten vuela y corre de lado a lado alrededor del robot, que intenta golpearle lanzando sus puños o con sus potentes cañones, destrozando todo el paisaje a su alrededor.
El androide 17 aprovecha para golpearle y lanzarlo dentro del laboratorio, donde choca contra un enorme generador de energía que potencia parte del laboratorio.
Goten y 17 entran en la montaña y ven al B-16 encajado en el generador y cómo sus ojos parpadean en rojo mientras se queda inmóvil unos segundos antes de reincorporarse.
Al levantarse, 17 se percata de que el B-16 tiene un rasguño en su costado por el que se ve parte de su electrónica, y se lo hace notar a Goten.

– “¿Sólo le hemos hecho eso?” – se lamenta Goten. – “Vaya…”
– “No lo decía por eso.” – responde 17. – “Ese rasguño es lo que le ha hecho vulnerable a la corriente del generador”.
El B-16 ya camina hacia ellos.

– “Entonces…” – reflexiona Goten. – “¡Tengo una idea!” – dice exaltado. – “Tienes que distraerle unos minutos”.
– “Espero que sepas lo que haces…” – dice 17 antes de abalanzarse contra el robot.
Goten junta sus manos como si estuviera rezando y empieza a concentrar su ki en ellas.
Mientras tanto, 17 golpea al B-16 sin éxito, hasta que éste le agarra y lo rodea con sus enormes brazos, estrujándole.

– “Androide Número 17 de la Red Ribbon” – dice el robot. – “Has sido categorizado como defectuoso.”
– “No soy propiedad de la Red Ribbon” – le responde 17 mientras es torturado.
– “¿Te niegas a entregarte para ser reprogramado?” – continúa el B-16.
– “Vete al carajo” – responde 17.
– “Activado protocolo 144. Eliminar androide defectuoso” – recita el B-16 mientras sus ojos brillan rojos.
Goten separa las manos, que brillan con un ki amarillo electrizante.
El número 17 ve a Goten preparado y activa su barrera protectora, creando el espacio justo para poder zafarse del B-16.

– “¡Ahora!” – grita 17.
Goten lanza la técnica que ha aprendido de Roshi en su entrenamiento y golpea de lleno al B-16.
El robot se gira hacia Goten como si nada y camina hacia él, pero envuelto en la energía del ataque de Goten, que continúa insistiendo.
Finalmente, parece que el ki de la técnica se cuela por el pequeño rasguño en la superficie del robot y comienza a afectarle. Sus ojos parpadean rojos e inca la rodilla. 
Son Goten continúa con su ataque, y el robot parece finalmente apagarse.
Goten, bastante cansado, también inca la rodilla.

– “Lo lograste.” – le felicita 17.
– “Ha ido por poco. Jaja” – responde Goten contento.
Pero los ojos del B16 vuelven a brillar y el robot se levanta.

– “¡No puede ser!” – dice 17.
En ese momento, Trunks, ya recuperado, llega al lugar de la batalla.

– “¡Trunks!” – se alegra Goten.
– “Antes dijiste que juntos podríais vencerle, ¿era cierto?” – dice 17.
– “Sí, danos unos minutos y barreremos el suelo con él” – responde Goten.
– “Haré lo que pueda” – dice 17 que muestra una leve sonrisa pese a la situación.
El B-16 se abalanza contra Goten y Trunks, pero 17 le golpea y atrae su atención. 

– “Aún tienes que acabar conmigo” – le dice 17. – “Protocolo 144”.
– “Eliminar androide defectuoso” – responde automáticamente el robot.
Goten y Trunks se alejan un poco y empiezan la danza de la fusión, mientras el 17 sufre un enorme castigo al ser golpeado una y otra vez por el B-16.
Dibujado por Torrijos
Finalmente, el androide 17 se queda en el suelo, mientras el robot, de pie frente a él, desencaja sus puños y le apunta directamente con sus cañones.
En ese momento, un pequeño pájaro se acerca al B-16 y se posa en su brazo. El robot parece perder la concentración y se queda mirando al animalito. Su mirada inexpresiva muestra ternura por un instante.

– “¿Número 16?” – murmura el 17 sorprendido, contemplando la escena.
Pero el B-16 vuelve a mirar a 17 y carga de energía sus cañones, ahuyentando al pajarillo.

– “Maldición…” – dice 17 cerrando los ojos, dando por sentado que esos son sus últimos momentos.
De repente, el B-16 estalla en mil pedazos y, al disiparse el humo de la explosión, el número 17 puede ver a Gotenks transformado en Súper Saiyajín con su mano extendida. Un simple ataque de ki ha terminado con el robot, cuyo circuito principal parpadea en el suelo hasta apagarse.

– “¿Esto es la fusión?” – se sorprende 17. 
– “¿Estás bien, Número 17?” – le pregunta Gotenks.
El androide se levanta y se sacude el polvo, mientras observa un trozo del B-16 con el logo de la Red Ribbon.

– “Por favor, llamadme Lapis” – responde el androide.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 11: Orange City

OMG // Capítulo 11: Orange City
Los tres jinetes cabalgan por el bosque en dirección a la ciudad.

– “¿Cuánto nos queda hasta Orange City?” – pregunta Shapner.
– “Llegaremos en menos de un día” – responde Johnny.
En Villa Chazke, un silencio sepulcral inunda sus calles repletas de prendas de ropa arrastradas por el viento. El hijo de Mask se esconde bajo el suelo de una de las casas mientras escucha como las pisadas de la criatura se acercan. El niño puede oír a la criatura caminar por los tablones encima de él hasta que de nuevo queda todo en silencio. El niño respira aliviado al pensar que la criatura ha marchado, pero de repente, la cola del insecto rompe los tablones y ensarta al niño.

– “Ya me parecía que quedaba uno…” – murmura la criatura con una sonrisa mientras absorbe la energía vital del crío.
Son Gohan se ha lavado en un río cercano a su casa y se prepara para partir hacia la Torre de Karin. Se ha cortado el pelo, se ha afeitado usando sus manos envueltas en ki y se ha vestido con un viejo Gi de su padre.

– “Lo más fácil es viajar por mar” – piensa el mestizo. – “Necesito encontrar una embarcación”.
Los jinetes ya han cruzado el bosque y galopan por la llanura.

– “¡Ahí está Orange City!” – exclama Videl al identificar el silueta de la ciudad en el horizonte.
Nuestros amigos sonríen satisfechos, pues ven su objetivo cerca. Pero su expresión cambia por completo al divisar varias columnas de humo en la ciudad.

– “¿Qué ha pasado?” – dice Shapner.
De repente, varias explosiones se oyen a lo lejos.

– “¡La ciudad está siendo atacada!” – exclama Videl. 
– “¿Son los androides?” – pregunta Johnny.
– “¡Tenemos que darnos prisa!” – dice Shapner.
El sonido de las explosiones llega de forma tenue hasta el bosque, donde una bandada de pájaros alza el vuelo y alerta a Gohan.
No muy lejos de allí, la criatura también es alertada por las explosiones.

– “Puede que sea mi día de suerte…” – dice sonriendo.
Al acercarse a la ciudad, nuestros amigos pueden ver a varios helicópteros sobrevolando la ciudad y abriendo fuego sobre un objetivo desconocido, pero algunos de ellos son derribados rápidamente.

– “Maldición…” – se lamenta Videl. – “Espero que no hayan descubierto la base secreta.” – piensa la Sargento. – “¡Seguidme!” – exclama cambiando de dirección.
– “¿Qué estás haciendo?” – le dice Shapner. – “¡Nuestra misión es informar al Alto Mando!”
– “¡No voy a dejar a esta gente sola!” – responde la Sargento. – “¡Vamos a luchar!”
En las calles se encuentran con varias patrullas, tanques, vehículos de guerra y robots pilotados.

– “¡Es la Sargento Violet!” – exclaman varios soldados esperanzados. – “¡Ha llegado la Sargento!”
Finalmente, los jinetes llegan a un puesto de mando avanzado. Desmontan y entran en una enorme tienda de campaña.

– “¡Sargento Violet!” – exclama el militar que parece estar al mando. Un hombre de tez negra, fuerte, de pelo corto.
– “Coronel Kila” – le saluda Videl.
– “Veo que sigues sin usar los nombres en clave” – dice el Coronel.
– “Coronel White” – le saluda Shapner.
– “¿Cuál es la situación?” – pregunta Videl.
– “Los androides están atacando la ciudad. Se encuentran al norte.” – explica el Coronel. – “Hemos conseguido retrasarles, pero no aguantaremos mucho tiempo. Hemos ordenado evacuar la ciudad.”
– “¿Dónde está mi padre?” – pregunta la Sargento.
– “En la base secreta, en las montañas” – responde Kila.
– “Que todo el mundo se dirija a esa base por los túneles” – dice la Sargento. – “Intentaremos ganar tiempo”.
Johnny observa la conversación. Videl parece ser admirada por las tropas y sus ideas son respetadas incluso por sus superiores.
La Sargento sale de la tienda de campaña y agarra un fusil de asalto. Shapner la sigue.

– “¡Quiero a un pelotón conmigo!” – grita Videl. – “¡Y a todos los robots de combate disponibles!”
Los soldados parecen organizarse tras ella. 

– “¿De cuántos bombarderos disponemos?” – pregunta Videl a uno de los soldados.
– “Sólo nos quedan cuatro” – responde el soldado.
– “¡Pues que se preparen!” – dice la Sargento.
Shapner se acerca a Johnny.

– “Ya has cumplido tu parte, abuelo” – le dice en tono burlón. – “Ya puedes volver a la villa”.
– “¿Estás de broma, chico?” – le responde Johnny agarrando un fusil y un cinturón de munición. – “Si todos los soldados son tan torpes como tú, vais a necesitarme”.
Los androides parecen avanzar por la ciudad divirtiéndose. Reciben fuego del Ejército Real sin apenas inmutarse.

– “¡Hacía tiempo que no me divertía tanto!” – exclama la Número 18 mientras dispara a discreción contra varios tanques.
– “¡Llevaba años sin ver a tantos soldados juntos!” – responde 17.
De repente, un proyectil de energía disparado por un robot de combate alcanza al androide 17 y le lanza contra un edificio.
Su hermana se ríe a plena carcajada al ver a su mellizo abatido de una forma que considera ridícula.
El androide 17 sale de entre los escombros peinándose con la mano.

– “Parece que han mejorado” – dice con una sonrisa maliciosa.
– “¡Tendrías que verte la cara! ¡Jajaja!” – sigue riendo la 18.
Mientras tanto, los robots de combate y el pelotón de Videl se sitúan en silencio en los tejados de los edificios colindantes, rodeando así a los androides.

– “Que los bombarderos se preparen” – le susurra Videl a la radio.
Johnny y Shapner, armados con fusiles de asalto, escoltan a la Sargento.

– “Tenemos que hacer que lleguen a la plaza” – dice Videl.
– “Necesitaremos un cebo” – responde Shapner.
– “Yo me encargo” – dice Johnny.
– “¡No!” – le dice la Sargento. – “¡Espera!”
Sin escuchar a la Sargento, Johnny sale en medio de la plaza y dispara a los androides llamando su atención.

– “Otro héroe con ganas de morir” – dice 17.
Los androides caminan hacia Johnny, que sigue disparando hasta quedarse sin munición.

Al tener a los androides a escasos metros de distancia, Johnny recuerda cómo cuando era un niño usó su tirachinas contra Oolong cuando éste aterrorizaba su aldea.


– “Lo siento, Pocawatha.” – murmura el cowboy con una sonrisa de satisfacción. – “Nunca he sido demasiado prudente”.
Videl y el resto observan la escena impotentes.

– “Maldita sea…” – se lamenta Shapner. – “¡Da la orden!” – le dice a Videl.
– “¡Fuego!” – ordena ella por radio.
Los robots de combate disparan desde los tejados a los androides, llenando la plaza de fuego y polvo.

– “¡Los bombarderos! ¡Ahora!” – dice Videl por radio.
Los aviones sobrevuelan la zona y sueltan las bombas sobre la plaza.
Videl y Shapner se alejan corriendo de la zona mientras las bombas explotan tras ellos.
La ciudad se queda en silencio, cubierta por una gran nube de ceniza y polvo.
La Sargento sale de su cobertura para contemplar el desolado paisaje que ha resultado de la explosión.
Los bombarderos han dado la vuelta y dan una segunda pasada para comprobar el resultado de la operación.

– “El impacto ha sido total” – anuncia un piloto por radio. – “Repito: Impacto total sobre el objetivo”.
Los soldados celebran su supuesta victoria, pero Videl está triste por Johnny.

– “Lo hemos logrado” – la reconforta Shapner. – “Gracias a ti. Gracias a Johnny”.
Pero la polvareda empieza a disiparse y en el centro de la plaza, ambos androides siguen en pie, rodeados por sus barreras protectoras. Además, 17 tiene a Johnny agarrado por el cuello y lo levanta varios palmos del suelo.
La número 18 alza su mano y dispara a uno de los bombarderos, derribándolo.

– “Sois ridículos” – dice 17.

Johnny hace un gesto con su mano y se escucha un click metálico. El número 17 ve como una pequeña anilla cae al suelo.

– “Vete al infierno” – murmura Johnny justo antes de que la granada haga explosión.
– “¡NOO!” – grita Videl.

La explosión es contenida dentro de la barrera creada por el androide, que desaparece escasos segundos después.

A pesar de todo, el número 17 reaparece con la ropa algo dañada, pero sin ninguna herida. No hay ni rastro de Johnny.

–  “¡Maldita sea!” – grita Videl.
–  “Inútil” – murmura la número 18.

La Sargento desenfunda su pistola con lágrimas en los ojos y dispara a los androides.

Shapner coge su radio.

– “¡Impacto negativo!” – avisa. – “Repito: ¡Impacto negativo! ¡Los androides siguen en pie!”
– “¡Retirada!” – ordena el Coronel White por radio.
La Sargento sigue disparando a discreción contra los androides, que caminan hacia ella con su calma habitual.

– “¡Videl, tenemos que irnos!” – le insiste Shapner.
– “¡Tú tienes que irte!” – le responde ella.
Videl sigue disparando, cegada por la rabia, mientras el teniente intenta hacer que reaccione.

– “¡Escapa! ¡Es una orden!” – insiste la Sargento. – “¡Tienes que informar al Alto Mando sobre la criatura!”
Shapner, muy a su pesar, sabe que la Sargento está en lo cierto, y por el bien de la humanidad, uno de ellos tiene que sobrevivir.

– “Tengo que ganar algo de tiempo” – piensa Videl. – “Lo siento, papá.” – murmura, asumiendo que éste es su fin y que su misión ha fracasado.
Pero en ese instante, una onda de energía de color azul celeste impacta contra los androides haciéndoles retroceder y causando una gigantesca explosión.
Tanto Videl como el resto de soldados en retirada alzan su mirada buscando el origen de tal proyectil.
Sobre el edificio más alto de los alrededores, el Instituto Orange Star, un hombre envuelto en fuego dorado se yergue impertérrito.

– “¿Son Gohan?” – murmura Videl con lágrimas en los ojos, pues le cuesta reconocer al vagabundo por su cambio de aspecto.
– “¡Es el Guerrero Dorado!” – grita un soldado. – “¡El Guerrero Dorado ha regresado!”
– “Creía que sólo eran leyendas…” – murmura otro.
– “¡Estamos salvados!” – exclama otro. – “¡El Guerrero Dorado está con nosotros!”
Todos los soldados celebran su llegada como si fuera una victoria y corean su nombre.
La esperanza ha vuelto a la Resistencia.