DBSNL // Capítulo 63: Un as en la manga

DBSNL // Capítulo 63: Un as en la manga
“Ni te imaginas a lo que están dispuestos algunos para proteger a los suyos”
El Zamas Dai Kaioshin ataca a Gotenks, que retrocede mientras esquiva los ataques del Dios.

– “Parece que esa espada es su recurso principal” – piensa mientras se zafa de sus ataques. – “Si estoy atento a ella, debería poder ganarle”.
Pero Zamas activa una nueva espada en su otra mano y casi sorprende a Gotenks, que vuelve a evitar su ataque pese a perder un mechón de pelo.
Zamas insiste e intenta atravesar a la fusión saiyajín de una estocada con su espada izquierda, pero Gotenks vuelve a esquivarle mientras crea un aro de ki por el que el Dios pasa la mano. Gotenks hace que se cierre el halo, aprisionando la muñeca de Zamas. 
El Dios grita de dolor y su espada se desvanece.
Gotenks recupera una distancia prudencial y prepara el Kamehameha del maestro Roshi.

– “¡Se acabó!” – exclama. – “¡Ka… Me… Ha… Me…! ¡¡HAAAAA!!!”
Un gigantesco Kamehameha avanza rápidamente hacia el Dios, que corta el donut de ki con su espada derecha, reactiva su espada izquierda y cruza ambas hojas frente a él para resistir el ataque de Gotenks.

– “¡Maldito!” – murmura Gotenks.
– “¡Estúpidos mortales!” – grita el Dios furioso ante el poder de Gotenks, que le hace retroceder. – “¡No dejaré que alteréis mis planes!”
El Zamas Hakaishin del Universo 5, sosteniendo la bola de chicle, observa atentamente a su homónimo en esa comprometida situación.
Lejos de allí, Piccolo se encuentra inmerso en un combate contra tres enemigos del Universo 2. Uno de ellos, de aspecto humanoide con la cabeza parecida a una anguila, usa unos tentáculos que salen de su antebrazo y se entrelazan formando un látigo eléctrico con el que intenta golpear al namekiano.

Dibujado por Ipocrito


Piccolo esquiva el látigo y éste golpea a su gigantesco compañero con aspecto de jabalí, que grita al ser electrocutado.

– “¡Elecus, ten cuidado!” – dice el tercero, que es un ser pequeño de piel verde oliva – “¡Casi matas a Brut!”
– “¡El namekiano es muy rápido, Lebin!” – protesta Elecus.


Dibujado por Ipocrito


Piccolo aparece detrás del guerrero anguila.

– “Vosotros sois los lentos” – dice antes de golpear con el codo la nuca de Elecus, lanzándole contra Lebin.
Brut, aún humeante por el chispazo recibido de su compañero Elecus, se abalanza sobre Piccolo, que lo esquiva dejando que éste golpee el suelo con sus dos puños.

Dibujado por Ipocrito
Piccolo se eleva de un salto y prepara su granada infernal.

– “¡Apartaos!” – grita el Dai Kaioshin de ese universo al percatarse del poder destructivo de la técnica.
– “¡HAAAA!” – grita Piccolo lanzando su ataque que golpea el suelo causando una gran explosión.
Cerca de allí, Cell encara a Shoku.

– “Dime, chico” – dice Cell. – “¿Existió Son Goku en tu universo?”
– “¿Son Goku?” – pregunta Shoku, que no parece familiarizado con el nombre.
– “El saiyajín de ahí” – responde Cell señalando a Goku, que se encuentra cruzando el ring a toda velocidad.
– “Los saiyajín fueron exterminados porque representaban una amenaza potencial para la paz en el universo” – responde el humano.
– “Ya veo…” – murmura Cell. – “Así que sin saiyajín no hubo Son Goku, y sin él, no hubo motivos para crearme”.
– “¿De verdad eres una creación del Doctor Gero?” – se extraña Shoku.
– “Soy su obra maestra” – responde Cell sonriendo.
En el límite del ring, Maguro sigue hablando con el Dai Kaioshin del Universo 6.

– “Hace mucho tiempo, mis antepasados predijeron el final de nuestra raza” – explica el kanassano.
– “Pero no ocurrió” – le dice el Dios.
– “Eso creíamos” – responde Maguro. – “Al reescribir el tiempo, la historia cambió, y ese destino al que estábamos abocados nunca llegó a ocurrir”.
– “Los Kaioshin usaron el anillo Toki” – murmura el Dai Kaioshin.
– “Mis antepasados describieron a los monstruos que acabarían con nuestra raza…” – explica Maguro, mirando de reojo a Son Goku. – “Y un hombre destacaba entre los demás.”
– “¿Y qué ves ahora?” – insiste el Dios.
– “Para ser un Dios, tiene muy poca paciencia” – sonríe el kanassano.
– “¿Sabes cómo va a acabar esto?” – repite el Dai Kaioshin, algo impaciente.
– “Veo el todo convirtiéndose en la nada…” – responde Maguro.
– “Así que no hay solución…” – agacha la cabeza apenado el Dios.
– “…Pero también veo a un hombre” – continúa el kanassano, sorprendiendo al Kaioshin. – “Un hombre que sigue en pie cuando todo a su alrededor se desmorona”.
– “¿Quién es ese hombre?” – pregunta el Dios.
– “Es extraño…” – responde el kanassano. – “Cada vez que intento ver su rostro, éste cambia por completo.”
El Kaioshin, inquieto ante las palabras de Maguro, da un paso al frente con actitud inquisitiva.

– “Tus visiones parecen vagas” – dice el Dios. – “¡Dime cuál es el destino de mi universo!”
– “Adiós, Kaioshin” – dice el Kanassano sin alterar su tono de voz.
De repente, un ataque de ki impacta en la espalda del Dios y éste sale proyectado hacia el vacío que rodea el ring, donde se desvanece.
– “Otro idiota menos” – sonríe Ginyu, que es quien ha disparado.
En otro lugar, el ácido de Nigrissi corroe la espalda de Shisami, que se ve obligado a reducir su temperatura corporal para intentar reducir la velocidad a la que éste actúa.

– “Maldita sea…” – se lamenta el toro rojo.
– “Este es tu fin, akaburu” – dice Nigrissi con una peculiar voz similar al “canto de garganta”.
– “Soy un soldado de élite del Imperio de Freezer” – responde Shisami. – “No voy a rendirme tan fácilmente”.
El toro rojo se abalanza por sorpresa sobre Nigrissi y lo abraza con fuerza.

– “¡Voy a llevarte conmigo!” – exclama Shisami.
– “No te quedan fuerzas” – sonríe Nigrissi mientras clava sus garras en los costados del toro.
De repente, Nigrissi nota como la temperatura está aumentando vertiginosamente.

– “¡¿Qué estás haciendo?!” – exclama el extraño ser del Universo 1.
– “¡¡HAAAAA!!” – grita Shisami al notar como el ácido de su espalda acelera su actividad.
Pero en ese instante, Nigrissi aumenta de tamaño convirtiéndose en Garana y agarra a Shisami del cuello.

– “Buen intento” – dice Nigrissi con la voz de Garana.
Shisami, agotado, pierde el conocimiento y enfría su cuerpo.
Nigrissi aprieta el cuello del toro rojo hasta partirlo y arroja su cadaver fuera del ring. Después, vuelve a su aspecto original y lame su garra con la sangre de Shisami.
En el límite del ring, Ginyu se acerca a Maguro, que sigue impertérrito mirando al vacío.

– “¿Necesitas ayuda para saltar?” – le dice Ginyu.
– “Capitán Ginyu…” – murmura el kanassano.
– “¿Me conoces?” – se sorprende el capitán.
Maguro mira de reojo a Son Goku, que sigue su recorrido a través del ring mientras derriba a varios guerreros del Doctor Kamakiri, y parece que esboza una sonrisa por un instante.

– “Irónico…” – murmura el kanassano antes de arrojarse al vacío.
Ginyu se queda perplejo al ver que el guerrero del Universo 6 ha saltado al vacío de verdad.
Mientras tanto, el ejército de cadáveres del Dr. Kamakiri se lanza sobre Son Gohan, Freezer y Zamas, que no han tenido tiempo de intercambiar palabra.
Los tres repelen sin problemas a los enemigos, pues no son rivales para ellos. 
Beerus y Champa siguen enfrentándose a Sidra. Los tres parecen agotados. El enfrentamiento está siendo largo, pero ninguno parece dispuesto a abandonar. 
Sidra observa a su alrededor y se percata de que él es el único superviviente de su Universo.

– “Sólo quedas tú” – le confirma Beerus.
– “Abandona con dignidad” – le sugiere Champa.
– “Idiotas” – responde Sidra decepcionado con la actitud de sus alumnos. – “Lucho por la supervivencia de mi universo. No por la mía. Perder significaría la muerte de infinidad de inocentes” – explica.
– “¿Desde cuándo te importa eso?” – le espeta Beerus. – “Nos enseñabas que lo importante es mantener el equilibrio y eliminar las anomalías que aparecieran”.
– “Para mantener la paz en el universo” – responde Sidra.
– “¿Paz?” – se burla Beerus. – “¿Así lo veían las razas que exterminaste?”
Champa mira sorprendido a Beerus, pues no reconoce esa actitud en su hermano, que siempre ha sido mucho más frío.

– “Es la única opción” – responde Sidra. – “El equilibrio…”
– “¡Esas razas luchan para sobrevivir!” – le interrumpe Beerus. – “¡Para proteger lo que aman!”
En ese momento, Gin avanza a toda velocidad hacia un agotado Vegeta para darle el golpe de gracia, pero un destello magenta intenso se interpone entre ambos y detiene el puñetazo del Hakaishin. Son Goku ha llegado en el instante necesario, transformado en Súper Saiyajín Blue, pero con un aura distinta, emitiendo reflejos centelleantes de color rojizo. 

– “Kakarotto…” – murmura Vegeta al ver a su compañero delante de él. – “¿Cómo has…?”
– “Otro insecto insignificante” – dice Gin, que intenta golpear a Goku con su otro puño, pero Goku lo detiene también y se quedan cara a cara.
Sidra baja la mirada y parece pensativo.

– “Y créeme…” – añade el Hakaishin del Universo 7. – “Ni te imaginas a lo que están dispuestos algunos mortales para proteger a los suyos” – sentencia mientras mira a Son Goku de reojo.
Whis contempla la interacción de Sidra con sus alumnos y sonríe al escuchar a Beerus.

– “Parece que visitar la Tierra le ha cambiado, señor Beerus” – piensa el ángel.
Un destello rojo envuelve a Son Goku, que abre los brazos agarrando los puños del Hakaishin. Su aura roja y azul se unen como una llamarada de color magenta muy intenso que recuerda a las auras de los Hakaishin, y le da una patada en la barbilla a Gin, seguido de una patada giratoria que le lanza lejos de su amigo.

– “El Kaioken, ¿eh?” – le dice Vegeta. – “Has logrado combinarlo”.
– “Cómete la senzu” – responde tajante Goku para sorpresa de Vegeta, mientras una gota de sudor recorre su sien – “No aguantaré mucho…”.
Gotenks sigue intentando superar a Zamas, que resiste ante el Kamehameha. 
En el último instante, cuando parece que Gotenks va a conseguir echar al Dios del ring, Zamas logra repeler el ataque, que se desvanece frente a sus espadas.

– “¡Oh, no!” – se lamenta Gotenks que vuelve a su estado base. – “Puse demasiado en ese ataque…”
Y en un destello, la fusión se deshace.
Zamas sonríe y avanza con ambas espadas activas hacia Goten y Trunks, que se encuentran indefensos y sin fuerzas ante su enemigo.

– “Ahora pagaréis por oponeros a un Dios” – murmura el Dai Kaioshin del universo 3 esbozando una sádica sonrisa.

ESPECIAL DBSNL /// Fallen FighterZ // Universo 6 / Parte VI: Majin

Fallen FighterZ / Parte VI: Majin
Espero que sepas lo que haces, Son Goku.


Babidí ha teletransportado a nuestros amigos a un planeta solitario. Son Gohan, transformado en Súper Saiyajín, y Dabra se encuentran enzarzados en un combate muy igualado.

– “Ese chico está luchando de igual a igual con el Rey de los demonios…” – dice Kibito asombrado.
– “Son Gohan tiene un poder descomunal” – responde Goku orgulloso.
– “Cuando lucha motivado es imparable” – añade Piccolo. – “Este no es todo su poder”.
Gohan parece estar perdiendo algo de terreno frente a Dabra, que insiste en sus ataques.

– “Es realmente fuerte…” – piensa Gohan. – “¡Y creo que no está luchando al máximo!”
De repente, Dabra genera una espada en su mano derecha y sorprende a Gohan, que logra esquivar el ataque por los pelos.

– “Maldita sea…” – se lamenta el mestizo.
Babidí observa el duelo en su bola de cristal y comprueba el contador de energía en la base del huevo en el que está encerrado Majin Bu.

– “No es suficiente…” – murmura preocupado. – “¿A qué esta jugando Dabra? ¡Tiene que hacerle más daño!”
Dabra sonríe de forma terrorífica mientras mira de reojo a los espectadores del combate.

– “Sois mucho más fuertes de lo que esperábamos…” – dice el demonio. – “Me habéis impresionado.”
Vegeta se da cuenta de que algo no va bien.

– “Ese Dabra trama algo” – dice el príncipe saiyajín.
– “Parece muy confiado” – añade Goku.
– “No está usando todo su poder, pero Gohan tampoco.” – dice Piccolo.
– “Y sabe que si luchamos todos juntos no tiene ninguna oportunidad” – dice Goku. – “Así que, ¿por qué está tan tranquilo?”
Shin y Kibito escuchan con atención a nuestros amigos.

– “Dabra es peligroso” – dice Shin. – “Y estáis subestimando a Babidí”.
– “Puede que seáis más fuertes que ellos, pero no creáis ni por un momento que son estúpidos” – añade Kibito.
Dabra se abalanza sobre Gohan, espada en mano. El mestizo se centra en esquivar los ataques del demonio, que insiste sin perder su sádica sonrisa.
Son Gohan consigue detener un espadazo de Dabra sujetando la espada con ambas manos. Finalmente, el mestizo consigue partir el sable, sorprendiendo al demonio. 
Gohan contraataca, pero Dabra resulta ser una imagen residual.

– “¡Estoy aquí!” – dice el demonio, que aparece detrás de Gohan, lanzándole un poderoso ataque explosivo que impacta de lleno en la espalda del mestizo, lanzándole contra el suelo.
Los demás siguen contemplando el combate.

– “Si esto sigue así, tendréis que intervenir” – dice Shin.
– “Confía en Gohan” – dice Piccolo.
Gohan se levanta y Dabra desciende hasta colocarse junto a él.

– “Antes, ahí fuera, parecía que querías eliminarme…” – se burla el demonio. – “¿A qué esperas?”
Gohan aprieta sus puños con rabia.

– “Estoy harto…” – murmura el mestizo. – “Los saiyajín, Freezer, los androides… Cuando parece que las cosas van bien, siempre aparece alguien como vosotros para fastidiarlo.”
– “¿Vas a llorar?” – se burla Dabra. – “Qué decepción. Eres realmente fuerte. Pensé que serías un rival interesante… pero parece que solo eres un estúpido crío”.
La mirada de Gohan cambia, su cabello se eriza ligeramente y su aura se vuelve más violenta.

– “Ya era hora…” – sonríe Vegeta.
Gohan se abalanza sobre Dabra y le propina una combinación de golpes que el demonio no puede detener, y finalmente le lanza contra unas rocas de una patada.

– “Hacer enfadar a Gohan nunca es buena idea” – sonríe Piccolo.
– “No…” – murmura Shin preocupado. – “Esto no es bueno…”
– “¿Qué ocurre?” – se extraña Goku.
Dabra, pese a haber recibido una paliza, se levanta del suelo sonriendo.

– “Ya veo…” – dice el demonio. – “¡Señor Babidí!” – intenta comunicarse mentalmente con su amo. – “¡A mi señal, háganos regresar a la nave! ¡Ya sé cómo podemos despertar a Majin Bu!”
El mago se extraña ante la petición de Dabra, pero accede a sus deseos, pues confía en su luchador estrella.
El demonio genera una lanza en su mano y se la arroja a Gohan, que la esquiva fácilmente.
La lanza pasa de largo y se clava en el suelo, cerca de Goku y los demás.

– “¿De verdad pretendías sorprenderme con esto?” – dice Gohan. – “Patético” – añade mientras alza su mano y dispara a Dabra.
El ataque atraviesa la silueta del demonio.

– “¡¿Otra imagen residual?!” – se sorprende Gohan.
De repente, la mano del demonio atraviesa el pecho de Kibito.

– “Conozco tus poderes…” – dice Dabra. – “Y podrían ser molestos”.
– “¡Kibito!” – exclama Shin conmocionado.
Piccolo, de pie junto al ayudante del Kaioshin, se abalanza sobre el demonio.

– “¡Cobarde!” – exclama el namekiano.
Dabra escupe a Piccolo mientras da un salto hacia atrás.

– “¡Cuidado!” – intenta advertirle Shin.
El escupitajo impacta en el pecho del namekiano, que se detiene al notar una sensación extraña.

– “¡Ahora!” – exclama Dabra.
– “¡PAPARAPAA!” – canta Babidí, haciendo que todos regresen a la sala circular de la nave.
El demonio huye por una compuerta que se cierra a su paso, impidiendo que Goku y Vegeta puedan seguirle.

– “¡Vuelve aquí!” – exclama Gohan furioso.
El cuerpo de Piccolo empieza a convertirse en piedra. La transformación se extiende desde el punto de impacto del escupitajo.

– “¡¿Qué demonios ocurre?!” – dice Piccolo.
– “¡Piccolo!” – exclama Gohan, que se acerca a toda velocidad.
– “¡No le toques!” – interviene Shin.
– “¡Tenemos que hacer algo!” – dice Goku.
– “Si la estatua de piedra se rompe, Piccolo morirá” – dice el Kaioshin. – “Debemos matar a Dabra para revertir los efectos”.
– “Maldita sea…” – se lamenta Gohan. – “Piccolo…”
– “Confío en ti, Son Gohan” – dice Piccolo esbozando una sonrisa justo antes de que su rostro se convierta en piedra, completando la transformación.
Son Gohan se da la vuelta furioso y camina hacia la compuerta.

– “Pues hagámoslo ya” – dice el mestizo.
Mientras tanto, Dabra ya ha llegado hasta Babidí.

– “¿Cuál es el plan, Dabra?” – le pregunta el mago.
– “He encontrado al luchador perfecto” – sonríe el demonio.
En la sala, Vegeta se acerca a Gohan.

– “No puedes depender de tus rabietas para sacar todo tu poder” – le riñe el saiyajín. – “Si hubieras acabado con Dabra, esto no habría pasado”.
– “No seas tan duro con el chico, Vegeta” – interviene Goku. – “Son Gohan no es como nosotros. No vive para la lucha, tampoco Trunks.”
Son Gohan agacha la cabeza sintiéndose culpable.

– “¡No metas a mi hijo en esto, Kakarotto!” – se enfada Vegeta. – “¡Mi hijo nunca será un blandengue como el tuyo!”
Gohan aprieta con fuerza sus puños.

– “Lo siento, Piccolo” – piensa el mestizo, mientras vuelve a su estado base. – “Te he fallado…”
Shin, tras confirmar la muerte de Kibito, se interpone entre Goku y Vegeta.

– “¡Deteneos!” – exclama el Kaioshin preocupado. – “¡Babidí está jugando con nosotros! ¡Os está provocando para que…!”
De repente, un grito desgarrado de Gohan inunda la sala.

– “¡¿Qué te pasa?!” – se preocupa Goku. – “¡Son Gohan!”
– “Oh, no…” – dice Shin.
Gohan se agarra la cabeza con ambas manos mientras grita como si una terrible jaqueca le afectara de repente.

– “Eres mío…” – sonríe Babidí.
– “¡Es Babidí!” – exclama Shin. – “¡Está intentando controlar a Son Gohan!”
– “¡¿Cómo dices?!” – se sorprende Goku.
Las venas de Gohan comienzan a marcarse en su piel y unas ojeras oscuras rodean sus ojos. En su frente empieza a definirse una “M” de color negro; la marca del control de Babidí.

– “¡Tienes que relajarte!” – le dice Shin. – “¡Céntrate en pensamientos positivos!”
Gohan vuelve a transformarse en Súper Saiyajín.

– “¡Déjame en paz!” – grita mientras emite una fuerte onda de energía que lanza a Shin contra la pared.
Finalmente, Gohan deja de gritar y se yergue frente a Goku y Vegeta con una terrible sonrisa en su rostro.

– “Son Gohan…” – murmura Goku muy preocupado.
Babidí, contento al haberse hecho con un nuevo luchador, ríe mientras se prepara para teletransportar de nuevo a nuestros amigos.

– “¡Ya sé dónde podéis luchar!” – exclama el brujo. – “¡PAPARAPAAA!”
En ese instante, todos son transportados al ring del Torneo Mundial de Artes Marciales.

– “¿¡Qué hacemos aquí!?” – se extraña Vegeta.
Babidí, observando a Gohan a través de su bola de cristal, se dispone a darle órdenes.

– “¡Adelante, muchacho!” – exclama el mago. – “¡Tortúrales hasta sacarles toda su energía! ¡Y después mátalos!”
– “Tráeme a Dabra…” – dice Gohan.
– “¿Qué? ¿Puede negarse a obedecerme?” – se sorprende Babidí.
– “¡¡TRÁEME A DABRA!!” – grita Gohan.
Los espectadores asisten incrédulos a tal bizarra escena.
El presentador se acerca a Son Goku cautelosamente.

– “Goku… ¿Qué ocurre?” – le pregunta muy confuso.
– “Aléjate de aquí” – responde Goku. – “Que la gente se vaya”.
Vegeta da un paso al frente hacia Gohan.

– “¿Te has dejado poseer por esa escoria?” – le dice Vegeta. – “Has caído más bajo de lo que esperaba”.
– “¡Cállate, Vegeta!” – responde Gohan.
Detrás de Vegeta, Videl observa la escena asustada.

– “Videl…” – murmura Gohan al verla.
Son Goku se acerca a Gohan, intentando calmarle.

– “Tranquilo, hijo” – le dice su padre. – “Tienes que relajarte…”
– “¡No te acerques!” – exclama Gohan. – “¡Todo es culpa tuya!”
Goku se sorprende ante la actitud de su hijo.

– “Yo no quiero ser un guerrero…” – dice Gohan. – “Yo no quiero ser un saiyajín… Quiero una vida normal… Con una familia corriente… ¡¡TE ODIO!!”
– “Lo siento, hijo” – le dice Goku. – “Siento mucho que te hayas sentido obligado a vivir de esta forma. A veces soy muy egoísta, pero te prometo que siempre he querido lo mejor para ti y para tu madre.”
– “¡Deja de quejarte!” – interrumpe Vegeta. – “¡¿Quieres una vida normal?! ¡Nuestra raza murió cuando nosotros éramos niños! ¡Yo he estado bajo el yugo de Freezer durante años! ¡¡No tienes ni idea de lo que es vivir un infierno!!”
Vegeta se acerca a Gohan, que se ha quedado callado, y le agarra por la pechera.

– “¡Si vuelves a decir otra tontería, te prometo que te daré una paliza! ¡¡Y no me importa si ese Majin Bu despierta como resultado!!” 
Son Gohan agarra el brazo de Vegeta y lo aprieta con fuerza.

– “Vives entre nosotros pese a haber matado a nuestros amigos…” – le dice el mestizo. – “Ni se te ocurra darme lecciones”.
– “Maldito mocoso…” – dice Vegeta transformándose en Súper Saiyajín.
Gohan asesta un puñetazo a Vegeta y lo lanza fuera del ring.
Goku se transforma en Súper Saiyajín y da un paso hacia Gohan, pero Shin se interpone entre ambos.

– “¡Deteneos!” – exclama el Kaioshin. – “¡La magia de Babidí hace que sus sentimientos negativos sean más fuertes!”
– “Pero no los inventa…” – responde Goku. – “¿De verdad me odias, Son Gohan?”
Gohan fija su mirada furiosa en Goku.
De repente, el mestizo siente que alguien se acerca a él y cree que es Vegeta.

– “¡No estorbes!” – exclama el mestizo, emitiendo una corriente de aire con su mano en esa dirección, pero resulta ser Videl.
La chica es lanzada violentamente contra uno de los muros del ring, pero Vegeta logra interceptarla y protegerla de un impacto peor.

– “Vi… Videl…” – titubea Gohan.
Babidí sonríe a ver cómo la culpa inunda el corazón de Gohan y su control aumenta.

– “¡¡HAAAAAAAA!!” – grita Gohan de dolor al emitir una fuerte corriente de aire que barre el lugar.
De repente, Gohan vuelve a mostrar una terrorífica sonrisa.

– “Al fin…” – murmura Babidí. – “Estás bajo mi control”.
Shin retrocede al percibir el cambio en el alma de Son Gohan.

– “¡¡BABIDÍ!!” – grita Goku a pleno pulmón. – “¿¡ME OYES?! ¡¡VOY A ENFRENTARME A ÉL!! ¡¡LLÉVANOS A UN LUGAR DONDE NO HAYA NADIE!!”
– “¡No lo hagas, Son Goku!” – insiste Shin.
– “No te entrometas, Kaioshin” – responde Goku muy serio.
Babidí sonríe al ver el alboroto que ha creado.

– “¡Está bien! ¡Os llevaré a un lugar alejado de la gente!” – sonríe el mago. – “¡PAPARAPPA!”
En un instante, nuestros amigos han sido transportados a un desierto rocoso en mitad de la nada.
Shin, resignado, agacha la cabeza y se aparta.

– “Espero que sepas lo que haces, Son Goku.” – dice el Kaioshin.
– “Lo siento, Shin” – responde Goku.
– “Estúpido crío…” – refunfuña Vegeta mientras se acerca de nuevo a Gohan.
– “¡Vegeta!” – le interrumpe Goku, haciendo que el saiyajín se detenga. – “Tú y Shin deberíais seguir adelante y detener a Babidí y Dabra”.
– “¿Y dejar que tú te diviertas? ¡Ni hablar!” – responde Vegeta malhumorado.
Babidí atento a la escena, no pretende dejar que Shin y Vegeta lleguen hasta él.

– “¡No les dejes escapar!” – le ordena el brujo a Gohan. – “¡Mátales!”
Gohan se da la vuelta hacia Vegeta y Shin y se abalanza sobre ellos. Vegeta se pone en guardia, pero Goku aparece con el Shunkanido, detiene el puñetazo de Gohan con su mano y le da un puñetazo a su hijo,  lanzándole contra unas rocas.

 – “Está bien, Kakarotto” – dice Vegeta. – “Dejaré que te encargues de esto.”
– “Gracias, Vegeta” – responde Goku.
– “Nos encargaremos de Babidí y Dabra antes de que Majin Bu despierte” – dice Shin.
Dabra y Babidí siguen atentos a los acontecimientos.

– “Si no les abrimos la compuerta, la destruirán” – dice Dabra. – “Eso podría despertar a Majin Bu antes de tiempo”
– “Tienes razón…” – dice Babidí.
La compuerta situada en el suelo se abre y nuestros amigos descienden dos salas hasta llegar a las profundidades de la nave, donde les esperan Dabra y Babidí. Detrás de ellos se encuentra la gigantesca orbe que contiene a Majin Bu.

– “Bienvenidos” – les saluda Babidí. – “Kaioshin del Este… Hoy vengaré la muerte de mi padre”.
– “Acabemos con esto” – sonríe Vegeta.
– “Yo me encargaré de Babidí” – dice Shin.

ESPECIAL DBSNL // U6 / Parte VI: Majin

Especial DBSNL // U6 / Parte VI: Majin
Espero que sepas lo que haces, Son Goku.


Babidí ha teletransportado a nuestros amigos a un planeta solitario. Son Gohan, transformado en Súper Saiyajín, y Dabra se encuentran enzarzados en un combate muy igualado.

– “Ese chico está luchando de igual a igual con el Rey de los demonios…” – dice Kibito asombrado.
– “Son Gohan tiene un poder descomunal” – responde Goku orgulloso.
– “Cuando lucha motivado es imparable” – añade Piccolo. – “Este no es todo su poder”.
Gohan parece estar perdiendo algo de terreno frente a Dabra, que insiste en sus ataques.

– “Es realmente fuerte…” – piensa Gohan. – “¡Y creo que no está luchando al máximo!”
De repente, Dabra genera una espada en su mano derecha y sorprende a Gohan, que logra esquivar el ataque por los pelos.

– “Maldita sea…” – se lamenta el mestizo.
Babidí observa el duelo en su bola de cristal y comprueba el contador de energía en la base del huevo en el que está encerrado Majin Bu.

– “No es suficiente…” – murmura preocupado. – “¿A qué esta jugando Dabra? ¡Tiene que hacerle más daño!”
Dabra sonríe de forma terrorífica mientras mira de reojo a los espectadores del combate.

– “Sois mucho más fuertes de lo que esperábamos…” – dice el demonio. – “Me habéis impresionado.”
Vegeta se da cuenta de que algo no va bien.

– “Ese Dabra trama algo” – dice el príncipe saiyajín.
– “Parece muy confiado” – añade Goku.
– “No está usando todo su poder, pero Gohan tampoco.” – dice Piccolo.
– “Y sabe que si luchamos todos juntos no tiene ninguna oportunidad” – dice Goku. – “Así que, ¿por qué está tan tranquilo?”
Shin y Kibito escuchan con atención a nuestros amigos.

– “Dabra es peligroso” – dice Shin. – “Y estáis subestimando a Babidí”.
– “Puede que seáis más fuertes que ellos, pero no creáis ni por un momento que son estúpidos” – añade Kibito.
Dabra se abalanza sobre Gohan, espada en mano. El mestizo se centra en esquivar los ataques del demonio, que insiste sin perder su sádica sonrisa.
Son Gohan consigue detener un espadazo de Dabra sujetando la espada con ambas manos. Finalmente, el mestizo consigue partir el sable, sorprendiendo al demonio. 
Gohan contraataca, pero Dabra resulta ser una imagen residual.

– “¡Estoy aquí!” – dice el demonio, que aparece detrás de Gohan, lanzándole un poderoso ataque explosivo que impacta de lleno en la espalda del mestizo, lanzándole contra el suelo.
Los demás siguen contemplando el combate.

– “Si esto sigue así, tendréis que intervenir” – dice Shin.
– “Confía en Gohan” – dice Piccolo.
Gohan se levanta y Dabra desciende hasta colocarse junto a él.

– “Antes, ahí fuera, parecía que querías eliminarme…” – se burla el demonio. – “¿A qué esperas?”
Gohan aprieta sus puños con rabia.

– “Estoy harto…” – murmura el mestizo. – “Los saiyajín, Freezer, los androides… Cuando parece que las cosas van bien, siempre aparece alguien como vosotros para fastidiarlo.”
– “¿Vas a llorar?” – se burla Dabra. – “Qué decepción. Eres realmente fuerte. Pensé que serías un rival interesante… pero parece que solo eres un estúpido crío”.
La mirada de Gohan cambia, su cabello se eriza ligeramente y su aura se vuelve más violenta.

– “Ya era hora…” – sonríe Vegeta.
Gohan se abalanza sobre Dabra y le propina una combinación de golpes que el demonio no puede detener, y finalmente le lanza contra unas rocas de una patada.

– “Hacer enfadar a Gohan nunca es buena idea” – sonríe Piccolo.
– “No…” – murmura Shin preocupado. – “Esto no es bueno…”
– “¿Qué ocurre?” – se extraña Goku.
Dabra, pese a haber recibido una paliza, se levanta del suelo sonriendo.

– “Ya veo…” – dice el demonio. – “¡Señor Babidí!” – intenta comunicarse mentalmente con su amo. – “¡A mi señal, háganos regresar a la nave! ¡Ya sé cómo podemos despertar a Majin Bu!”
El mago se extraña ante la petición de Dabra, pero accede a sus deseos, pues confía en su luchador estrella.
El demonio genera una lanza en su mano y se la arroja a Gohan, que la esquiva fácilmente.
La lanza pasa de largo y se clava en el suelo, cerca de Goku y los demás.

– “¿De verdad pretendías sorprenderme con esto?” – dice Gohan. – “Patético” – añade mientras alza su mano y dispara a Dabra.
El ataque atraviesa la silueta del demonio.

– “¡¿Otra imagen residual?!” – se sorprende Gohan.
De repente, la mano del demonio atraviesa el pecho de Kibito.

– “Conozco tus poderes…” – dice Dabra. – “Y podrían ser molestos”.
– “¡Kibito!” – exclama Shin conmocionado.
Piccolo, de pie junto al ayudante del Kaioshin, se abalanza sobre el demonio.

– “¡Cobarde!” – exclama el namekiano.
Dabra escupe a Piccolo mientras da un salto hacia atrás.

– “¡Cuidado!” – intenta advertirle Shin.
El escupitajo impacta en el pecho del namekiano, que se detiene al notar una sensación extraña.

– “¡Ahora!” – exclama Dabra.
– “¡PAPARAPAA!” – canta Babidí, haciendo que todos regresen a la sala circular de la nave.
El demonio huye por una compuerta que se cierra a su paso, impidiendo que Goku y Vegeta puedan seguirle.

– “¡Vuelve aquí!” – exclama Gohan furioso.
El cuerpo de Piccolo empieza a convertirse en piedra. La transformación se extiende desde el punto de impacto del escupitajo.

– “¡¿Qué demonios ocurre?!” – dice Piccolo.
– “¡Piccolo!” – exclama Gohan, que se acerca a toda velocidad.
– “¡No le toques!” – interviene Shin.
– “¡Tenemos que hacer algo!” – dice Goku.
– “Si la estatua de piedra se rompe, Piccolo morirá” – dice el Kaioshin. – “Debemos matar a Dabra para revertir los efectos”.
– “Maldita sea…” – se lamenta Gohan. – “Piccolo…”
– “Confío en ti, Son Gohan” – dice Piccolo esbozando una sonrisa justo antes de que su rostro se convierta en piedra, completando la transformación.
Son Gohan se da la vuelta furioso y camina hacia la compuerta.

– “Pues hagámoslo ya” – dice el mestizo.
Mientras tanto, Dabra ya ha llegado hasta Babidí.

– “¿Cuál es el plan, Dabra?” – le pregunta el mago.
– “He encontrado al luchador perfecto” – sonríe el demonio.
En la sala, Vegeta se acerca a Gohan.

– “No puedes depender de tus rabietas para sacar todo tu poder” – le riñe el saiyajín. – “Si hubieras acabado con Dabra, esto no habría pasado”.
– “No seas tan duro con el chico, Vegeta” – interviene Goku. – “Son Gohan no es como nosotros. No vive para la lucha, tampoco Trunks.”
Son Gohan agacha la cabeza sintiéndose culpable.

– “¡No metas a mi hijo en esto, Kakarotto!” – se enfada Vegeta. – “¡Mi hijo nunca será un blandengue como el tuyo!”
Gohan aprieta con fuerza sus puños.

– “Lo siento, Piccolo” – piensa el mestizo, mientras vuelve a su estado base. – “Te he fallado…”
Shin, tras confirmar la muerte de Kibito, se interpone entre Goku y Vegeta.

– “¡Deteneos!” – exclama el Kaioshin preocupado. – “¡Babidí está jugando con nosotros! ¡Os está provocando para que…!”
De repente, un grito desgarrado de Gohan inunda la sala.

– “¡¿Qué te pasa?!” – se preocupa Goku. – “¡Son Gohan!”
– “Oh, no…” – dice Shin.
Gohan se agarra la cabeza con ambas manos mientras grita como si una terrible jaqueca le afectara de repente.

– “Eres mío…” – sonríe Babidí.
– “¡Es Babidí!” – exclama Shin. – “¡Está intentando controlar a Son Gohan!”
– “¡¿Cómo dices?!” – se sorprende Goku.
Las venas de Gohan comienzan a marcarse en su piel y unas ojeras oscuras rodean sus ojos. En su frente empieza a definirse una “M” de color negro; la marca del control de Babidí.

– “¡Tienes que relajarte!” – le dice Shin. – “¡Céntrate en pensamientos positivos!”
Gohan vuelve a transformarse en Súper Saiyajín.

– “¡Déjame en paz!” – grita mientras emite una fuerte onda de energía que lanza a Shin contra la pared.
Finalmente, Gohan deja de gritar y se yergue frente a Goku y Vegeta con una terrible sonrisa en su rostro.

– “Son Gohan…” – murmura Goku muy preocupado.
Babidí, contento al haberse hecho con un nuevo luchador, ríe mientras se prepara para teletransportar de nuevo a nuestros amigos.

– “¡Ya sé dónde podéis luchar!” – exclama el brujo. – “¡PAPARAPAAA!”
En ese instante, todos son transportados al ring del Torneo Mundial de Artes Marciales.

– “¿¡Qué hacemos aquí!?” – se extraña Vegeta.
Babidí, observando a Gohan a través de su bola de cristal, se dispone a darle órdenes.

– “¡Adelante, muchacho!” – exclama el mago. – “¡Tortúrales hasta sacarles toda su energía! ¡Y después mátalos!”
– “Tráeme a Dabra…” – dice Gohan.
– “¿Qué? ¿Puede negarse a obedecerme?” – se sorprende Babidí.
– “¡¡TRÁEME A DABRA!!” – grita Gohan.
Los espectadores asisten incrédulos a tal bizarra escena.
El presentador se acerca a Son Goku cautelosamente.

– “Goku… ¿Qué ocurre?” – le pregunta muy confuso.
– “Aléjate de aquí” – responde Goku. – “Que la gente se vaya”.
Vegeta da un paso al frente hacia Gohan.

– “¿Te has dejado poseer por esa escoria?” – le dice Vegeta. – “Has caído más bajo de lo que esperaba”.
– “¡Cállate, Vegeta!” – responde Gohan.
Detrás de Vegeta, Videl observa la escena asustada.

– “Videl…” – murmura Gohan al verla.
Son Goku se acerca a Gohan, intentando calmarle.

– “Tranquilo, hijo” – le dice su padre. – “Tienes que relajarte…”
– “¡No te acerques!” – exclama Gohan. – “¡Todo es culpa tuya!”
Goku se sorprende ante la actitud de su hijo.

– “Yo no quiero ser un guerrero…” – dice Gohan. – “Yo no quiero ser un saiyajín… Quiero una vida normal… Con una familia corriente… ¡¡TE ODIO!!”
– “Lo siento, hijo” – le dice Goku. – “Siento mucho que te hayas sentido obligado a vivir de esta forma. A veces soy muy egoísta, pero te prometo que siempre he querido lo mejor para ti y para tu madre.”
– “¡Deja de quejarte!” – interrumpe Vegeta. – “¡¿Quieres una vida normal?! ¡Nuestra raza murió cuando nosotros éramos niños! ¡Yo he estado bajo el yugo de Freezer durante años! ¡¡No tienes ni idea de lo que es vivir un infierno!!”
Vegeta se acerca a Gohan, que se ha quedado callado, y le agarra por la pechera.

– “¡Si vuelves a decir otra tontería, te prometo que te daré una paliza! ¡¡Y no me importa si ese Majin Bu despierta como resultado!!” 
Son Gohan agarra el brazo de Vegeta y lo aprieta con fuerza.

– “Vives entre nosotros pese a haber matado a nuestros amigos…” – le dice el mestizo. – “Ni se te ocurra darme lecciones”.
– “Maldito mocoso…” – dice Vegeta transformándose en Súper Saiyajín.
Gohan asesta un puñetazo a Vegeta y lo lanza fuera del ring.
Goku se transforma en Súper Saiyajín y da un paso hacia Gohan, pero Shin se interpone entre ambos.

– “¡Deteneos!” – exclama el Kaioshin. – “¡La magia de Babidí hace que sus sentimientos negativos sean más fuertes!”
– “Pero no los inventa…” – responde Goku. – “¿De verdad me odias, Son Gohan?”
Gohan fija su mirada furiosa en Goku.
De repente, el mestizo siente que alguien se acerca a él y cree que es Vegeta.

– “¡No estorbes!” – exclama el mestizo, emitiendo una corriente de aire con su mano en esa dirección, pero resulta ser Videl.
La chica es lanzada violentamente contra uno de los muros del ring, pero Vegeta logra interceptarla y protegerla de un impacto peor.

– “Vi… Videl…” – titubea Gohan.
Babidí sonríe a ver cómo la culpa inunda el corazón de Gohan y su control aumenta.

– “¡¡HAAAAAAAA!!” – grita Gohan de dolor al emitir una fuerte corriente de aire que barre el lugar.
De repente, Gohan vuelve a mostrar una terrorífica sonrisa.

– “Al fin…” – murmura Babidí. – “Estás bajo mi control”.
Shin retrocede al percibir el cambio en el alma de Son Gohan.

– “¡¡BABIDÍ!!” – grita Goku a pleno pulmón. – “¿¡ME OYES?! ¡¡VOY A ENFRENTARME A ÉL!! ¡¡LLÉVANOS A UN LUGAR DONDE NO HAYA NADIE!!”
– “¡No lo hagas, Son Goku!” – insiste Shin.
– “No te entrometas, Kaioshin” – responde Goku muy serio.
Babidí sonríe al ver el alboroto que ha creado.

– “¡Está bien! ¡Os llevaré a un lugar alejado de la gente!” – sonríe el mago. – “¡PAPARAPPA!”
En un instante, nuestros amigos han sido transportados a un desierto rocoso en mitad de la nada.
Shin, resignado, agacha la cabeza y se aparta.

– “Espero que sepas lo que haces, Son Goku.” – dice el Kaioshin.
– “Lo siento, Shin” – responde Goku.
– “Estúpido crío…” – refunfuña Vegeta mientras se acerca de nuevo a Gohan.
– “¡Vegeta!” – le interrumpe Goku, haciendo que el saiyajín se detenga. – “Tú y Shin deberíais seguir adelante y detener a Babidí y Dabra”.
– “¿Y dejar que tú te diviertas? ¡Ni hablar!” – responde Vegeta malhumorado.
Babidí atento a la escena, no pretende dejar que Shin y Vegeta lleguen hasta él.

– “¡No les dejes escapar!” – le ordena el brujo a Gohan. – “¡Mátales!”
Gohan se da la vuelta hacia Vegeta y Shin y se abalanza sobre ellos. Vegeta se pone en guardia, pero Goku aparece con el Shunkanido, detiene el puñetazo de Gohan con su mano y le da un puñetazo a su hijo,  lanzándole contra unas rocas.

 – “Está bien, Kakarotto” – dice Vegeta. – “Dejaré que te encargues de esto.”
– “Gracias, Vegeta” – responde Goku.
– “Nos encargaremos de Babidí y Dabra antes de que Majin Bu despierte” – dice Shin.
Dabra y Babidí siguen atentos a los acontecimientos.

– “Si no les abrimos la compuerta, la destruirán” – dice Dabra. – “Eso podría despertar a Majin Bu antes de tiempo”
– “Tienes razón…” – dice Babidí.
La compuerta situada en el suelo se abre y nuestros amigos descienden dos salas hasta llegar a las profundidades de la nave, donde les esperan Dabra y Babidí. Detrás de ellos se encuentra la gigantesca orbe que contiene a Majin Bu.

– “Bienvenidos” – les saluda Babidí. – “Kaioshin del Este… Hoy vengaré la muerte de mi padre”.
– “Acabemos con esto” – sonríe Vegeta.
– “Yo me encargaré de Babidí” – dice Shin.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 43: Viaje por carretera

OMG // Capítulo 43: Viaje por carretera

Han pasado varios días desde que Gyuma, Lupo y el pequeño grupo de piratas salvaron la vida a una mujer y a su hija de una banda de malhechores. La viuda, agradecida, les ha prestado una vieja furgoneta en la que ahora viajan a toda velocidad hacia la Tierra Sagrada de Karín.

– “¡Estoy harto de estar sentado aquí detrás!” – se queja uno de los piratas.
– “¡Más vale que este viaje valga la pena, chico!” – añade otro.
– “Pronto llegaremos a la Capital del Oeste” – responde un tercero. – “¡Dejad de quejaros!”.
Gyuma, muy seguro de si mismo, no responde a los piratas y sigue mirando la carretera mientras Lupo conduce.

– “El chico tiene agallas…” – piensa el lobo-hombre mientras se le escapa una sonrisa.
Mientras tanto, el Rey Chappa, que ha sido informado de la existencia del mago Babidí y sus planes, ha accedido a mandar una pequeña flota a la Tierra Sagrada.
Videl y Shapner se preparan para embarcar en el navío capitaneado por Punta, mientras Bacterian e Ikose preparan otra embarcación.

– “¡Esperad!” – les interrumpe Erasa. – “Voy con vosotros”.
– “¿Estás segura?” – le dice Videl.
– “Sí. Te debo una, ¿recuerdas?” – responde Erasa.
– “¡No tan rápido!” – exclama Norimaki, que llega corriendo y algo asfixiado. – “¡No os podéis ir aún!”
– “¿Qué ocurre?” – le pregunta Shapner.
– “He preparado algunas cosas que os pueden ser de ayuda” – sonríe mientras saca una caja rectangular y la abre, revelando cuatro cápsulas.
En la Tierra Sagrada, Upa y su tribu se preparan para la llegada del enemigo.

– “¿Cuándo falta para que lleguen?” – pregunta uno de los indígenas.
– “Ya deberían haber llegado” – responde Upa. – “¿A qué están esperando?”
Un gigantesco hombre se acerca a Upa y se coloca a su lado.

– “¿Crees que podemos ganar?” – le pregunta el gigantón.
– “Noto varias fuentes de ki realmente extraordinarias…” – responde el líder de la tribu mientras una gota de sudor recorre su frente. – “Os agradecemos la ayuda, Makekko.”
El Coronel del Ejército Plateado sonríe mientras observa a sus hombres conviviendo junto a los indígenas.

– “Ahora tenemos un enemigo común” – responde el coronel. – “Es una tregua temporal.”
Babidí, en su nave, inyecta la energía recolectada a una gran esfera que recuerda a un huevo.

– “¡Ya queda menos, Majin Bu!” – celebra el brujo. – “¡Ha sido un trabajo arduo, pero tu resurrección está cada vez más cerca!”
Dabra, a su lado, parece pensativo.

– “¿Cree que el plan funcionará, señor?” – pregunta el Rey de los demonios.
– “Va a funcionar” – responde el mago. – “Pronto obtendremos la energía necesaria para que Bu despierte.” – dice esbozando una maléfica sonrisa. – “¡Nadie osa enfrentarse al gran Babidí!”
Videl y los demás ya han partido hacia la Tierra de Karín.

– “Tenemos varios días de viaje” – dice Shapner. – “Será mejor descansar y prepararse.”
– “Espero que Gyuma esté bien…” – murmura ella preocupada. – “Espero que no se tope con los soldados de Babidí de camino a la Tierra Sagrada.”
Punta se acerca a Videl e intenta reconfortarla.

– “Seguro que está con Lupo” – dice Punta. – “Si el chico es tan tozudo como tú, seguro que le ha convencido para que le ayude a llegar hasta la Torre de Karín.”
– “Creo que es aún más tozudo que ella…” – murmura Ikose.
La noche cae y lejos de allí, Gyuma y los demás se acercan a la Capital del Oeste.

– “Vamos a rodear la ciudad” – dice Lupo. – “Hay demasiada vigilancia”.
– “Eso nos retrasará…” – lamenta Gyuma.
– “Lo siento, chico” – responde el lobo-hombre. – “Pero no podemos arriesgarnos a que nos descubran.”
En ese momento, un fuerte zumbido sobrevuela su furgoneta.

– “¿Qué es eso?” – pregunta con miedo uno de los piratas.
Un avión del Ejército Plateado les adelanta y en unos segundos una bomba estalla junto a la furgoneta, haciéndola volcar y dar varias vueltas de campana.
En la Torre de Karín, Upa, pensativo, mira al cielo.

– “¿Otra vez?” – le interrumpe Makekko.
– “¿A qué te refieres?” – responde Upa.
– “¿Otra vez mirando al cielo?” – insiste el coronel. – “Lo haces mucho. ¿Es por algo en especial? ¿Esperas ayuda divina?”
Upa agacha la cabeza.

– “Dios murió hace mucho tiempo” – responde en tono solemne y sorprendiendo a Makekko.
Lupo, malherido, ha sobrevivido a la explosión y arrastra a Gyuma, inconsciente y con la ropa hecha trizas, fuera del vehículo en llamas

– “¡Vamos, chico!” – le dice el lobo-hombre. – “¡No es momento para descansar!”
De pronto, nuestros amigos son rodeados por un pelotón del Ejército Plateado.

– “¡Alto!” – exclama uno de los soldados.
– “¡No te muevas, perro sarnoso!” – insiste otro.
Lupo observa de reojo a sus compañeros, que han fallecido en el accidente, y prepara sus garras para atacar.

– “¡Venid a por mí! ¡Cobardes!” – exclama furioso. – “¡No caeré sin luchar!”
Los soldados se preparan para abrir fuego, pero en ese momento, por el rabillo del ojo ve la gran luna llena que ilumina la noche y algo parece afectar a Lupo. Su hocico se acorta, sus garras desaparecen, su pelaje cae, y en un instante se ve transformado en humano.

– “No… No puede ser…” – se lamenta el lobo-hombre. – “Ahora no…”
Los soldados ríen mientras ven al indefenso hombre. Uno de ellos da un paso al frente y golpea con la culata de su arma a Lupo en la barriga, que cae al suelo de rodillas, y después en la nuca, haciéndole yacer en el suelo dolorido.

– “Ya no eres tan duro, ¿eh?” – se burla el soldado mientras le da una patada en el abdomen. – “¡Escoria pirata!”
De repente, un ruido hace que los soldados se sobresalten. Gyuma está intentando ponerse en pie.

– “Parece que el crío se ha despertado” – ríe un soldado.
– “Llevémoslos a la base” – dice otro soldado. – “La General Ranfan sabrá qué hacer con ellos”.

Mientras tanto, decenas de patrullas se acumulan en el lugar de los acontecimientos.
Gyuma consigue levantarse y observa a Lupo en el suelo.

– “Soltadle…” – dice el joven guerrero.
Los soldados se ríen al ver que un crío intenta darles órdenes. Pero en ese instante, uno de los soldados ve algo peculiar en el chico.

– “¿Qué?” – se extraña el soldado. – “¿Qué es eso?”
– “¿Otro bicho raro?” – dice otro.
Por una de las grietas del pantalón de Gyuma, una cola de mono asoma y ondea.
Lupo, tirado en el suelo y dolorido, contempla al chico y sonríe.

– “Lo sabía…” – sonríe el lobo-hombre.
Gyuma parece no darse cuenta de lo que está sucediendo.

– “¡Mira al cielo, chico!” – le grita el lobo. – “¡Mira la luna!”
Los soldados parecen desconcertados, pero al oír gritar a Lupo le asestan varias patadas para que se calle.
Gyuma no entiende lo que le está pidiendo Lupo.

– “¿La luna?” – se pregunta mientras alza la cabeza.
De repente, un fuerte latido retumba en el pecho del muchacho mientras se queda ensimismado mirando la luna llena.