DBSNL // Capítulo 70: El poder real del Súper Saiyajin 3

DBSNL // Capítulo 70: El poder real del Súper Saiyajin 3
“¡Vas a fastidiarlo todo!”
Son Gohan, gracias a su entrenamiento y al conocimiento adquirido en la Academia Kaioshin, se ha transformado combinando el Súper Saiyajín 3 y el ozaru.
Son Goku y Vegeta contemplan al mestizo.

– “¿El verdadero Súper Saiyajin 3?” – pregunta Vegeta desconcertado. – “¿De qué estás hablando, Kakarotto?”
– “Nunca se me habría ocurrido. Bien hecho, Son Gohan” – murmura Goku.
– “¡Explícate!” – insiste Vegeta.
– “El problema del nivel 3 es la pérdida descontrolada de energía” – explica Goku. – “El poder que otorga es demasiado para un cuerpo normal”.
– “Ya veo…” – responde Vegeta. – “Y el estado ozaru hace que el cuerpo pueda controlar toda esa energía”.
Vegeta aprieta fuerte su puño.

– “¡Que rabia!” – dice el Príncipe Saiyajín. – “Tu hijo es realmente inteligente, Kakarotto… Supongo que eso lo heredó de su madre”.
– “Jeje” – ríe Goku algo avergonzado.
La mirada de Gohan recorre la zona de combate en busca de un contrincante.
Mientras escudriña la zona, Nigrissi se lanza a por él, dispuesto a hacerle sangrar para poder obtener su poder, pero Gohan detiene el golpe sin apenas mirarle y le agarra el puño.
Son Gohan mira de reojo al guerrero del Universo 1 y antes de que pueda reaccionar, abre la mano con la que detuvo el golpe y le lanza una onda de ki que erradica al enemigo.

– “Maldición…” – murmura Piccolo observando la acción de su pupilo. – “¿Sigues con nosotros, Son Gohan?” – se pregunta.
En el interior de Son Gohan, se está librando una batalla entre él y el ozaru.
Cell se acerca al mestizo.

– “¡Qué interesante!” – le provoca la creación de Gero. – “Parece que en el Universo 7 no eres tan inútil como en el mío”.
Son Gohan mira con indiferencia a Cell.

– “¿Sabes una cosa?” – continúa el insecto. – “Si en mi Universo te hubieras transformado, puede que hubieras podido salvar a tus amigos”.
Ese comentario llama la atención del Gohan, que clava su mirada furiosa en Cell.

– “¿Qué pretende Cell?” – dice Vegeta.
– “Debería darse cuenta de que el poder de Gohan le supera” – añade Goku. – “¿Está tramando algo? ¿O es que le ha cegado su ansia de poner a prueba su perfección?”.
Son Gohan desaparece y reaparece a escasos centímetros de Cell, que responde rápidamente intentando golpearle, pero Gohan vuelve a desaparecer y reaparece espalda con espalda.
Cell nota su presencia detrás de él y parece que empieza a arrepentirse de haber provocado al mestizo. Intenta darse la vuelta y atacarle, pero Gohan le golpea con el dorso de su puño sin ni siquiera darse la vuelta.
Cell sale propulsado hasta el otro extremo del ring.
Son Gohan ve al Dai Kaioshin Zamas torturando a nuestro Zamas y se dirige hacia él con decisión.
El Dai Kaioshn del Universo 3 suelta a Zamas y activa sus dos espadas de ki.

– “¿Quieres desafiar a un Dios?” – le pregunta a Gohan.
Ginyu observa a Gohan desde lejos, con los ojos como platos.

– “Qué poder tan… ¡apetecible!” – piensa el ex-Capitán de las Fuerzas Especiales.
El Dai Kaioshin ataca a Gohan y éste le agarra ambas manos sin esfuerzo, a pesar de tener sus espadas activadas, haciendo que el ki de éstas se resquebraje y se desvanezca.
Los ángeles siguen observando los acontecimientos.

– “¿Qué has hecho en tu Universo, Whis?” – le pregunta Vados enfadada.
– “¡Vas a fastidiarlo todo!” – le dice Palinka.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Zeno.
– “Nada, señor Zeno” – se apresura a responder el Daishinkan. – “Vados y Palinka no saben perder”.
Zeno mira al Daishinkan y a sus ángeles con desconfianza.
Trunks y Goten observan a Son Gohan.

– “¡Mi hermano es increíble!” – grita emocionado Goten. 
– “¡Alucinante!” – añade Trunks.
Piccolo, ahora junto a Mr Bu, se acerca a los chicos.

– “Voy a curaros” – les dice el namekiano. – “Bu, encárgate de los demás, por favor”.
Freezer ha conseguido huir de Toppo y se oculta entre los escombros.

– “El hijo de Son Goku…” – murmura el demonio del frío. – “Tan molesto como cuando era un crío.”
Freezer observa a los contrincantes restantes.

– “El Hakaishin del Universo 1, dos participantes del Universo 2, el Universo 7 al completo, Ginyu y Zamas de mi Universo, ese insecto y el mago del Universo 6, del Universo 5… el saiyajín, sus dos amigos, el perro… y… ¿ese aún no se ha movido?” – dice percatándose del Hakaishin Zamas. – “Lleva casi sin moverse desde que empezó el torneo, y con esa cosa en la mano…”
– “También te has dado cuenta, ¿eh?” – dice Goku, que aparece a su lado.
– “¡Son Goku!” – exclama Freezer. – “Jujuju. Esperaba no tener que enfrentarme a ti hasta el final”.
– “Aunque me hace ilusión pelear contigo, no me dirijo a ti por ese motivo.” – le responde Goku.

Cell, magullado tras el golpe de Gohan, se acerca a Goku y Freezer.

– “Son Goku…” – dice el insecto. – “¿Qué pretendes?”
Beerus y Champa están cara a cara con Jiren.

– “Parece que todos te admiran” – le dice Beerus.
– “Vuestro Universo está ganando el torneo” – responde el participante del Universo 2. – “Deberíais ayudar a vuestros amigos y después atacarme todos juntos. A lo mejor así tendríais una oportunidad.”
– “¡¿Cómo dices?!” – salta Champa. – “¡Voy a darte una paliza yo solo!”
– “¡Cálmate, Champa!” – le reprende Beerus.
Champa parece tranquilizarse y escupe a un lado en señal de desprecio.

– “Ya te has dado cuenta de que ocurre algo, ¿verdad?” – le dice Beerus.
Jiren parece prestar atención a las palabras de Beerus.
Gin, el Hakaishin del Universo 1 se acerca a Hit.

– “¡Voy a acabar contigo!” – le dice el Dios.
Hit le hace un gesto para que se detenga y el Hakaishin frena en seco.
Mientras tanto, Vegeta se acerca a Mirai Trunks, Jaco y Spade.

– “Trunks” – le llama su padre.
Jaco y Spade se ponen en guardia para enfrentarse a quien creen su contrincante.

– “¡No! ¡Tranquilos!” – se apresura a tranquilizarles Trunks. – “No es un enemigo”.
Vegeta les ignora por completo y sigue hablando con su hijo.

– “El verdadero combate va a empezar pronto” – anuncia Vegeta.
Toppo se coloca junto a Jiren. 

– “¿Qué ocurre?” – pregunta el gigantón.
Son Gohan, mientras tanto, ha agarrado al Dai Kaioshin y lo manipula como si fuera un muñeco de trapo, golpeándole una y otra vez.
El Hakaishin Zamas, al ver a Zeno sospechar de sus ángeles y a su “gemelo” en esas condiciones, parece preocupado.

– “Maldita sea…” – piensa el Dios.

En ese momento, el Hakaishin ve cómo Nasjorin avanza hacia él.

– “No puedo esperar más” – murmura Zamas.

La masa de chicle que sostiene en su mano empieza a coger forma humanoide.
Todos los participantes se percatan del cambio.

– “Al fin mueve ficha” – murmura nuestro Zamas, que se encuentra de rodillas, muy malherido por la tortura sufrida.

ESPECIAL DBSNL /// Justice // Universo 2 / Part II: Justicia a cualquier precio

Justice / Parte II: Justicia a cualquier precio
“La ley del más fuerte…”


El Hakaishin aparece en el planeta del Gran Kaio,  persiguiendo el rastro de Madas, pero el Kaioshin hace tiempo que se ha marchado.

– “¿Puedo ayudarte en algo, Kawa?” – le dice el Gran Kaio.
– “¿Kawa?” – se extraña el Hakaishin. – “¿Ya no me trata con respeto, Gran Kaio?”
– “¿Debería?” – le responde desafiante el Dios.
– “Sé que esconde al Kaioshin.” – le dice Kawa. – “Entréguemelo y puede que le perdone la vida a usted y a sus Kaio.”
– “Al igual que yo, cada uno de ellos dará su vida orgulloso para detenerte” – responde el Gran Kaio.
– “Que así sea” – dice mientras alza su mano y se dispone a realizar el Hakai.
Durante los próximos siglos, Madas viaja de planeta en planeta siguiendo las coordenadas proporcionadas por los Kaio de cada galaxia, reuniendo a los mejores guerreros que encuentra, en busca de un ser con el potencial suficiente para enfrentarse al Hakaishin.
Mientras tanto, el Dios de la destrucción divide el Universo en cuatro sectores y nombra a cuatro caudillos para que los gobiernen a su antojo y acallen cualquier grito de rebelión. Las primeras razas en recibir tal honor son los demonios del frío, los caleopteros, los ryujin, y los zoon. La ley del más fuerte prevalece en el Universo. Las razas que no se arrodillan frente al Hakaishin son aniquiladas sin compasión. 
Kawa, satisfecho con su nuevo sistema de gobierno, descansa en su palacio mientras su aprendiz dirige a los caudillos. El Hakaishin raramente supervisa las conquistas de sus hombres.
Un día, durante el ataque a un planeta rebelde, el Hakaishin y su aprendiz se ven obligados a intervenir para aplacar la revuelta. Kawa se da cuenta de que el poder de su aprendiz ha crecido de forma desmesurada y empieza a rivalizar con el suyo.
Tras acabar con la rebelión, ambos contemplan el humeante campo de batalla.

– “Te has hecho muy fuerte” – le felicita el Hakaishin.
– “Gracias, maestro” – responde Gin. – “Ha sido gracias a su entrenamiento.”
– “¿Crees en la ley del más fuerte?” – le pregunta Kawa.
– “Por supuesto, maestro.” – responde su aprendiz. – “Los fuertes merecen gobernar a los débiles”. – añade mientras contempla el planeta en ruinas, contento con su victoria.
– “Así es, Gin.” – responde el Hakaishin, mientras coloca la palma de su mano en la espalda de su aprendiz. – “Hakai” – susurra.
Mientras tanto, Zeno se ha entera de lo sucedido y decide crear al Daishinkan para que vigile los Universos. Dos ángeles nacen a partir del Sumo Sacerdote y son adjudicados a ambos Hakaishin como meros observadores. El Dios del Todo no pretende controlar su creación, pero siente interés por conocer su desarrollo y ver de lo que son capaces.
Tras siglos de viaje, Madas y un pelotón de guerreros llegan a un planeta que esta siendo atacado por uno de los caudillos del Hakaishin, pero encuentran el planeta en ruinas y lleno de cadáveres de nativos e invasores.

– “Sin duda ha sido una batalla feroz…” – dice Madas entristecido.
– “Noto una fuerte presencia” – dice un gigantón de tez marrón, bigote blanco y ojos amarillos.
– “Tened cuidado” – les dice el Kaioshin a sus hombres. – “Tiene un poder abrumador…”
De repente, se oye un crujir de ramas y todos se dan la vuelta. Un joven de tez gris y ojos negros como el azabache se acerca a ellos cubierto de sangre y arrastrando el cadáver de un demonio del frío adulto por la cola.

– “¿Es ese el caudillo?” – pregunta sorprendido uno de los hombres del Kaioshin.
– “Así es…” – confirma Madas.
El gigantón bigotudo se acerca cautelosamente al misterioso joven.

– “Hola, chico” – dice el guerrero. – “Me llamo Toppo. ¿Cómo te llamas? ¿Te encuentras bien?”
El joven suelta el cadáver y mira al gigante.

– “Me llamo Jiren.” – responde sin mostrar ninguna emoción.
– “¿Qué ha ocurrido, Jiren?” – le pregunta Toppo.
– “Estos demonios atacaron nuestro planeta.” – responde el joven. – “Masacraron a mi familia, a mi gente… Y yo he acabado con ellos.”
Madas se sorprende al escuchar al chico.

– “¿Ha derrotado a un ejército de demonios del frío siendo solo un chico? ¿Acaso es éste el guerrero que estamos buscando?” – piensa el Kaioshin.
– “No pasa nada” – le reconforta Toppo, algo inquieto ante la inexpresividad del chico. – “Has hecho justicia”.
– “Justicia…” – repite Jiren en voz baja.
Pasan los siglos y Madas y sus hombres ganan terreno al Hakaishin lentamente. El Kaioshin ha formado un ejército de guerreros increíbles gracias a la magia que obtuvo de la bruja, que le permite desbloquear el poder oculto de todos sus luchadores.
Tras ganar varias batallas frente a los caudillos y recuperar parte del universo, una noche, Madas teletransporta a todo sus hombres al planeta del Hakaishin, atacándole por sorpresa, dispuesto a acabar con el sufrimiento que azota el Universo.
Kawa, pese a estar solo, supera ampliamente a los guerreros del Kaioshin. Al ver que no suponen un problema, el Hakaishin se divierte golpeándoles y aniquilándoles con ondas de ki.

– “¡Sois débiles! ” – les dice el Dios. – “¿Qué ocurre, Madas? ¿De verdad pretendes derrotarme con un ejército tan ridículo? ”
De repente, múltiples ataques estallan en su espalda sin que se lo espera y le hacen hincar la rodilla un instante.

– “No está nada mal…” – murmura el Hakaishin al ver a Toppo.
El Dios de la destrucción se abalanza sobre el luchador y le propina un duro castigo. Toppo sucumbe impotente ante el gotokoneko.
Finalmente, Toppo cae de rodillas y parece que Kawa se ha hartado de jugar. El Hakaishin alza su mano y la coloca a escasos centímetros de la cara del gigantón.

– “Eres fuerte, pero no lo suficiente. Si estuvieras de mi lado, podrías convertirte en uno de mis caudillos…” – le dice el Dios.
– “Jamás…” – responde Toppo. “Yo creo en la justicia…”.
– “Justicia…” – murmura Kawa. “La única justicia es la ley del más fuerte. Los débiles son carne; los fuertes comen”.

El Hakaishin se dispone a realizar el Hakai, pero alguien aparece de la nada y agarra su brazo, interrumpiendo su técnica.

– “Jiren…” – titubea Toppo.
El joven guerrero levanta la mano del Hakaishin, que se sorprende ante el poder de Jiren.

– “Interesante… ” – murmura Kawa, que se sorprende al sentir el poder de su nuevo enemigo. 
Jiren golpea el abdomen del Dios, que se dobla de dolor.

El Dios, tras un instante de incredulidad, sonríe.
Todos los supervivientes contemplan asombrados la escena.
El Hakaishin alza su mano hacia Jiren, pero el guerrero se la agarra y aprieta hasta partirle el brazo y hacerle gritar de dolor.
– “¿Hemos ganado?” – murmura Madas incrédulo.
El Hakaishin, pese al dolor, no puede borrar la sonrisa de su rostro.
– “¿Lo veis?” – ríe el Dios. – “La ley del más fuerte…”
Jiren apunta al Hakaishin con su mano, preparando una esfera de ki de color rojo intenso.

– “La ley del más fuerte…” – murmura Kawa sonriente un instante antes antes de ser eliminado por Jiren.

Tras siglos de terror, el reinado del Hakaishin ha terminado. 

Cuando las cosas vuelven a la calma, Madas entra en el palacio del Dios de la destrucción, escoltado por Jiren y Toppo. En mitad de la sala, se encuentran con el ángel Cucatail, que saluda con una reverencia al Kaioshin y le explica la razón de su presencia.

– “Y bien…” – dice el ángel. – “Supongo que va a restablecer el orden, ¿verdad? ” – pregunta. – “Debo buscar a un nuevo Hakaishin o ya tiene un candidato en mente?”  añade mirando de reojo a Jiren.
– “No” – responde Madas ante la sorpresa de los presentes. – “Sería irresponsable por mi parte permitir que algo así vuelva a suceder. No necesitamos más destrucción.”
Horas después, Madas sale al balcón del palacio para dar la noticia. A sus pies, las tropas supervivientes le esperan. Sus hombres escuchan con atención las palabras del Dios, que les explica su plan de gobierno.

El Universo será dividido en sectores, y cada uno de sus luchadores estará a cargo de la protección de un sector. La paz reinará en el Universo gracias a las \”Tropas de la Justicia\”.

Todos celebran el final de su discurso con un grito al unísono: – “¡Justice!”

Y así, el Kaioshin del Norte, ahora convertido en Dai Kaioshin, asume el control del Universo.

ESPECIAL DBSNL // Universo 2 / Part II: Justicia a cualquier precio

Especial DBSNL // U2 / Parte II: Justicia a cualquier precio
“La ley del más fuerte…”


El Hakaishin aparece en el planeta del Gran Kaio,  persiguiendo el rastro de Madas, pero el Kaioshin hace tiempo que se ha marchado.

– “¿Puedo ayudarte en algo, Kawa?” – le dice el Gran Kaio.
– “¿Kawa?” – se extraña el Hakaishin. – “¿Ya no me trata con respeto, Gran Kaio?”
– “¿Debería?” – le responde desafiante el Dios.
– “Sé que esconde al Kaioshin.” – le dice Kawa. – “Entréguemelo y puede que le perdone la vida a usted y a sus Kaio.”
– “Al igual que yo, cada uno de ellos dará su vida orgulloso para detenerte” – responde el Gran Kaio.
– “Que así sea” – dice mientras alza su mano y se dispone a realizar el Hakai.
Durante los próximos siglos, Madas viaja de planeta en planeta siguiendo las coordenadas proporcionadas por los Kaio de cada galaxia, reuniendo a los mejores guerreros que encuentra, en busca de un ser con el potencial suficiente para enfrentarse al Hakaishin.
Mientras tanto, el Dios de la destrucción divide el Universo en cuatro sectores y nombra a cuatro caudillos para que los gobiernen a su antojo y acallen cualquier grito de rebelión. Las primeras razas en recibir tal honor son los demonios del frío, los caleopteros, los ryujin, y los zoon. La ley del más fuerte prevalece en el Universo. Las razas que no se arrodillan frente al Hakaishin son aniquiladas sin compasión. 
Kawa, satisfecho con su nuevo sistema de gobierno, descansa en su palacio mientras su aprendiz dirige a los caudillos. El Hakaishin raramente supervisa las conquistas de sus hombres.
Un día, durante el ataque a un planeta rebelde, el Hakaishin y su aprendiz se ven obligados a intervenir para aplacar la revuelta. Kawa se da cuenta de que el poder de su aprendiz ha crecido de forma desmesurada y empieza a rivalizar con el suyo.
Tras acabar con la rebelión, ambos contemplan el humeante campo de batalla.

– “Te has hecho muy fuerte” – le felicita el Hakaishin.
– “Gracias, maestro” – responde Gin. – “Ha sido gracias a su entrenamiento.”
– “¿Crees en la ley del más fuerte?” – le pregunta Kawa.
– “Por supuesto, maestro.” – responde su aprendiz. – “Los fuertes merecen gobernar a los débiles”. – añade mientras contempla el planeta en ruinas, contento con su victoria.
– “Así es, Gin.” – responde el Hakaishin, mientras coloca la palma de su mano en la espalda de su aprendiz. – “Hakai” – susurra.
Mientras tanto, Zeno se ha entera de lo sucedido y decide crear al Daishinkan para que vigile los Universos. Dos ángeles nacen a partir del Sumo Sacerdote y son adjudicados a ambos Hakaishin como meros observadores. El Dios del Todo no pretende controlar su creación, pero siente interés por conocer su desarrollo y ver de lo que son capaces.
Tras siglos de viaje, Madas y un pelotón de guerreros llegan a un planeta que esta siendo atacado por uno de los caudillos del Hakaishin, pero encuentran el planeta en ruinas y lleno de cadáveres de nativos e invasores.

– “Sin duda ha sido una batalla feroz…” – dice Madas entristecido.
– “Noto una fuerte presencia” – dice un gigantón de tez marrón, bigote blanco y ojos amarillos.
– “Tened cuidado” – les dice el Kaioshin a sus hombres. – “Tiene un poder abrumador…”
De repente, se oye un crujir de ramas y todos se dan la vuelta. Un joven de tez gris y ojos negros como el azabache se acerca a ellos cubierto de sangre y arrastrando el cadáver de un demonio del frío adulto por la cola.

– “¿Es ese el caudillo?” – pregunta sorprendido uno de los hombres del Kaioshin.
– “Así es…” – confirma Madas.
El gigantón bigotudo se acerca cautelosamente al misterioso joven.

– “Hola, chico” – dice el guerrero. – “Me llamo Toppo. ¿Cómo te llamas? ¿Te encuentras bien?”
El joven suelta el cadáver y mira al gigante.

– “Me llamo Jiren.” – responde sin mostrar ninguna emoción.
– “¿Qué ha ocurrido, Jiren?” – le pregunta Toppo.
– “Estos demonios atacaron nuestro planeta.” – responde el joven. – “Masacraron a mi familia, a mi gente… Y yo he acabado con ellos.”
Madas se sorprende al escuchar al chico.

– “¿Ha derrotado a un ejército de demonios del frío siendo solo un chico? ¿Acaso es éste el guerrero que estamos buscando?” – piensa el Kaioshin.
– “No pasa nada” – le reconforta Toppo, algo inquieto ante la inexpresividad del chico. – “Has hecho justicia”.
– “Justicia…” – repite Jiren en voz baja.
Pasan los siglos y Madas y sus hombres ganan terreno al Hakaishin lentamente. El Kaioshin ha formado un ejército de guerreros increíbles gracias a la magia que obtuvo de la bruja, que le permite desbloquear el poder oculto de todos sus luchadores.
Tras ganar varias batallas frente a los caudillos y recuperar parte del universo, una noche, Madas teletransporta a todo sus hombres al planeta del Hakaishin, atacándole por sorpresa, dispuesto a acabar con el sufrimiento que azota el Universo.
Kawa, pese a estar solo, supera ampliamente a los guerreros del Kaioshin. Al ver que no suponen un problema, el Hakaishin se divierte golpeándoles y aniquilándoles con ondas de ki.

– “¡Sois débiles! ” – les dice el Dios. – “¿Qué ocurre, Madas? ¿De verdad pretendes derrotarme con un ejército tan ridículo? ”
De repente, múltiples ataques estallan en su espalda sin que se lo espera y le hacen hincar la rodilla un instante.

– “No está nada mal…” – murmura el Hakaishin al ver a Toppo.
El Dios de la destrucción se abalanza sobre el luchador y le propina un duro castigo. Toppo sucumbe impotente ante el gotokoneko.
Finalmente, Toppo cae de rodillas y parece que Kawa se ha hartado de jugar. El Hakaishin alza su mano y la coloca a escasos centímetros de la cara del gigantón.

– “Eres fuerte, pero no lo suficiente. Si estuvieras de mi lado, podrías convertirte en uno de mis caudillos…” – le dice el Dios.
– “Jamás…” – responde Toppo. “Yo creo en la justicia…”.
– “Justicia…” – murmura Kawa. “La única justicia es la ley del más fuerte. Los débiles son carne; los fuertes comen”.

El Hakaishin se dispone a realizar el Hakai, pero alguien aparece de la nada y agarra su brazo, interrumpiendo su técnica.

– “Jiren…” – titubea Toppo.
El joven guerrero levanta la mano del Hakaishin, que se sorprende ante el poder de Jiren.

– “Interesante… ” – murmura Kawa, que se sorprende al sentir el poder de su nuevo enemigo. 
Jiren golpea el abdomen del Dios, que se dobla de dolor.

El Dios, tras un instante de incredulidad, sonríe.
Todos los supervivientes contemplan asombrados la escena.
El Hakaishin alza su mano hacia Jiren, pero el guerrero se la agarra y aprieta hasta partirle el brazo y hacerle gritar de dolor.
– “¿Hemos ganado?” – murmura Madas incrédulo.
El Hakaishin, pese al dolor, no puede borrar la sonrisa de su rostro.
– “¿Lo veis?” – ríe el Dios. – “La ley del más fuerte…”
Jiren apunta al Hakaishin con su mano, preparando una esfera de ki de color rojo intenso.

– “La ley del más fuerte…” – murmura Kawa sonriente un instante antes antes de ser eliminado por Jiren.

Tras siglos de terror, el reinado del Hakaishin ha terminado. 

Cuando las cosas vuelven a la calma, Madas entra en el palacio del Dios de la destrucción, escoltado por Jiren y Toppo. En mitad de la sala, se encuentran con el ángel Cucatail, que saluda con una reverencia al Kaioshin y le explica la razón de su presencia.

– “Y bien…” – dice el ángel. – “Supongo que va a restablecer el orden, ¿verdad? ” – pregunta. – “Debo buscar a un nuevo Hakaishin o ya tiene un candidato en mente?”  añade mirando de reojo a Jiren.
– “No” – responde Madas ante la sorpresa de los presentes. – “Sería irresponsable por mi parte permitir que algo así vuelva a suceder. No necesitamos más destrucción.”
Horas después, Madas sale al balcón del palacio para dar la noticia. A sus pies, las tropas supervivientes le esperan. Sus hombres escuchan con atención las palabras del Dios, que les explica su plan de gobierno.

El Universo será dividido en sectores, y cada uno de sus luchadores estará a cargo de la protección de un sector. La paz reinará en el Universo gracias a las “Tropas de la Justicia”.

Todos celebran el final de su discurso con un grito al unísono: – “¡Justice!”

Y así, el Kaioshin del Norte, ahora convertido en Dai Kaioshin, asume el control del Universo.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 49: Tocando fondo

OMG // Capítulo 49: Tocando fondo 
En la Atalaya de Kamisama, Son Gohan se enfrenta a su pasado. El guerrero de aspecto desaliñado que tiene delante le atormenta con su presencia.

– “Tu corazón es oscuro” – le dice el guerrero. – “Has sufrido demasiado. Eres un juguete roto.”
– “Mis amigos me necesitan.” – responde Gohan. – “Tengo que librarme de ti.”
– “Yo soy tú” – sonríe el luchador sombrío. – “No puedes eliminarme.”
– “No” – responde Gohan. – “Ya no formas parte de mí. He superado esa etapa de mi vida.”
– “No puedes borrar todo lo que te ha sucedido.” – insiste el otro Gohan. – “Tus amigos y tu familia han muerto. Muchos lo han hecho para salvarte. Y tú te escondiste como un cobarde. Igual que haces ahora.”
– “No me escondo.” – responde Gohan. – “Cuando te haya eliminado podré enfrentarme a Babidí.”
Son Gohan intenta transformarse en Súper Saiyajín, pero fracasa. Su sombra sonríe.

– “Sin mí no eres nada.” – se burla su rival. – “Necesitas mi ira y mi odio para poder desatar tu poder.”
– “Maldita sea…” – lamenta Gohan.
– “Deja que yo tome el mando.” – insiste el Gohan oscuro. – “Yo eliminaré a Babidí.”
Son Gohan se pone en guardia.

– “Tengo que derrotarte” – dice Gohan, mientras una gota de sudor recorre su frente.
– “Como desees” – responde su rival, transformándose en Súper Saiyajín.
Una gran explosión hace temblar el palacio de la atalaya. Mr. Popo, temiendo lo peor, corre a socorrer a Gohan.
Al entrar en la sala, Popo encuentra al mestizo tumbado en el suelo, inconsciente. El ayudante de Kamisama lo agarra y lo arrastra fuera del palacio para que pueda respirar aire fresco.
Tras unos minutos, el saiyajín recobra la consciencia.

– “¿Qué ha pasado?” – despierta Gohan.
– “Son Gohan, ¿eres tú?” – le pregunta Mr. Popo mientras le fuerza a abrir los ojos y examina sus pupilas.
– “Soy yo, soy yo” – responde Gohan. – “Creo que sigo siendo yo.” 
– “Temía que hubieras perdido el control” – suspira aliviado Mr. Popo.
Gohan recuerda lo sucedido y agacha la cabeza desanimado. 

– “No soy rival para él” – murmura Gohan. – “Ni siquiera puedo transformarme en Súper Saiyajín para enfrentarme a él.”
– “¿Súper Saiyajín?” – dice Popo con cierto desprecio. – “¿De verdad crees que eso es lo que te hace fuerte?”
– “¿Cómo dices?” – se extraña Gohan. 
– “Transformaciones, poder bruto… No. Eso no es verdadera fuerza.” – añade Popo.
– “¿De qué estás hablando?” – pregunta Gohan.
– “¿Crees que el poder de tu padre residía en eso?” – le dice Popo. – “Son Goku luchaba con el corazón. Ese era el origen de su fuerza.”
Son Gohan se queda enmudecido recapacitando sobre las palabras de Mr. Popo.

– “Eres un guerrero asombroso, pero estás muy lejos de ser un maestro de las artes marciales…” – le regaña Popo.  – “Hoy descansa.” – añade. – “Mañana empezaremos por lo básico.” – afirma antes de marcharse hacia el palacio.
Mientras tanto, en la Tierra, Videl, Shapner e Ikose viajan a Villa Aru.

– “¿Hasta dónde llega el complot de Silver?” – se pregunta Videl, que desconoce el alcance de la rebelión.
– “Si pudiéramos contactar con el General Satán o con la Coronel Suno…” – murmura Ikose.
– “Conociendo a Silver, no ha empezado nada que no pueda controlar.” – responde Shapner. – “Lo más prudente es pensar que estamos solos y no confiar en nadie.”
– “Esperemos que Pocawatha pueda…” – pero de repente Videl se queda callada al divisar una columna de humo en el horizonte. 
– “Eso es…” – titubea Ikose.
– “No… No puede ser…” – dice Videl preocupada.
Videl empieza a correr hacia esa dirección perseguida por sus amigos.

– “¡Espera, Videl!” – le grita Shapner. – “¡No seas imprudente!”
En otro punto del mapa, Punta y Bacterian navegan hacia Isla Papaya, dispuestos a llevar a cabo el trato que han hecho con la Coronel Suno y recuperar la ruta marítima del Sur.

– “Ha llegado un mensaje de la base” – anuncia Punta. – “Son… ¿Órdenes?” – se extraña el pirata. – “Creo que no han entendido el trato. Y lo firma un tal General Pamput…”
– “¿Y quién es ese?” – pregunta Bacterian. – “Dile que solo hablaremos con Suno. No estamos bajo su mando. Esto es solo una colaboración.”
– “Dice que la Coronel Suno ha sido relevada del puesto y que debemos cumplir las órdenes o seremos perseguidos…” – dice incrédulo Punta.
– “Esto no me gusta…” – murmura Bacterian.
De repente, un holograma se activa en el centro de mando del barco.

– “Soy el General Pamput” – anuncia el holograma. – “¿Hay algún problema con las órdenes?” – pregunta.
– “Sí” – responde sonriendo Bacterian. – “Que somos piratas y no os obedecemos.”
– “¿Dónde está Suno? ¿Y Videl?” – pregunta Punta.
– “La Sargento Videl y la Coronel Suno han sido relevadas del puesto y acusadas de traición. Se han sublevado contra el nuevo Comandante.” – explica Pamput. 
– “¿Traición?” – se extraña Punta.
– “¿Nuevo Comandante?” – murmura Bacterian.
– “El Comandante Silver es ahora quien dirige el Ejército Real” – responde el General.
– “Necesitaremos una explicación mejor si quiere que…” – dice Bacterian.
– “Parece que no lo entienden.” – le interrumpe Pamput. – “Si no cumplen las órdenes, todo el peso de la…”
– “Creo que es usted quien no se entera” – le detiene Bacterian. – “Pero yo se lo explico.”
El Capitán Bacterian agarra el micrófono, se lo mete en la parte trasera de sus pantalones y libera una sonora flatulencia que enmudece al General y a todos los presenten en la sala de comunicaciones del Ejército Real.

– “Cambio y corto.” – dice Bacterian antes de apagar la radio.
Punta y los piratas estallan en una enorme carcajada.

– “Sabéis lo que esto significa, ¿no?” – sonríe Bacterian.
– “Creo que tendremos que cambiar nuestros plantes…” – responde Punta.
– “Así es” – responde Bacterian. – “Será mejor que intentemos hablar con el Rey Chappa”.
En la Capital del Oeste, bajo la lluvia, Erasa y Norimaki se escabullen entre los callejones de la ciudad.

– “¡Vamos, Doctor!” – susurra Erasa. – “¡Tenemos que salir de la ciudad lo antes posible!”

Norimaki detiene a Erasa agarrándola del brazo.

– “Escúchame, muchacha” – dice el Senbei. – “Pase lo que pase, esto no puede caer en manos de esos cerdos” – le dice mostrándole un pequeño disco de almacenamiento externo.
– “¡¿Ha robado los datos?!” – dice Erasa algo asustada. – “¡No dejarán de perseguirnos!”
– “¡No dejaré que esos canallas se queden con mis investigaciones y las de  la Corporación Cápsula!” – responde el Doctor.
– “Maldita sea…” – claudica Erasa. – “¡Sigámonos! – dice mientras tira del brazo de Senbei. – “El mar es nuestra mejor opción… Debemos llegar hasta la ruta marítima del Sur.”
– “¡¿La ruta del Sur?!” – se asusta Norimaki.
– “Prefiero jugármela con el Rey Chappa que con Silver” – responde Erasa.
Videl y los demás ya han llegado a Villa Aru. Todos se quedan inmóviles al ver el desolado paisaje. La aldea ha sido destruida por completo. Varios incendios aún siguen activos y decenas de cadáveres inundan las calles.

– “¿El Ejército Real ha hecho esto?” – se pregunta Ikose.
– “Malditos bastardos…” – dice Shapner mientras aprieta con rabia sus puños.
En la plaza central, un cadáver cuelga de una soga atada a la rama de un árbol. Videl se acerca al cuerpo y se arrodilla frente a él, recogiendo una pluma del suelo y encerrándola entre sus manos, mientras varias lágrimas se deslizan por su rostro.
Shapner se acerca a la Sargento e intenta reconfortarla colocando la mano en su hombro.

– “Lo pagarán…” – murmura Shapner. – “Se lo haremos pagar.”
Las horas pasan y cae la noche. Nuestros amigos se han adentrado en el bosque en dirección al Monte Frypan y han acampado alrededor de una fogata.

– “¿Qué hacemos ahora? ¿Quién puede ayudarnos?” – pregunta Ikose.
– “Sólo se me ocurre una persona” – responde Shapner.
– “Pilaf…” – murmura Ikose.
– “Su fortaleza ha resistido los ataques del Ejército Real hasta ahora” – dice el Teniente. – “Sus tropas sufrieron un duro golpe en nuestro enfrentamiento en el Norte, pero seguro que ese renacuajo vuelve a estar listo para defenderse. Sin duda es nuestra mejor opción.”
Videl se ha alejado del campamento y mira al cielo apretando la pluma de Pocawatha contra su corazón.

– “¿Dónde estas, Son Gohan?” – suspira al viento. – “Te necesitamos.”
Mientras tanto, en la Atalaya de Kamisama, Son Gohan se encuentra en el borde de la plataforma, contemplando melancólico la Tierra cubierta por el manto de oscuridad que proporciona la noche.