OLD MAN GOHAN // Capítulo 59: Retirada

OMG // Capítulo 59: Retirada
Trunks ha logrado escapar de Majin Bu gracias al Shunkanido y ha aparecido ante nuestros amigos.
Shapner, Ikose y Erasa apuntan al mestizo con sus armas.

– “¿Quién eres tú?” – se sorprende Videl.
– “¡Tranquilos! ¡Tranquilos!” – exclama Trunks. – “¡Soy un amigo de Gohan!”
– “¿Un amigo de Gohan?” – se extraña Videl.
– “Su ki no es malvado” – dice Upa, intentando calmar los ánimos y haciendo que los demás bajen las armas.
Lejos de allí, el monstruo Bu ha quedado solo y desconcertado. Bacterian y Punta contemplan la escena nerviosos y asustados.

– “¿A dónde ha ido el chico?” – se pregunta Punta.
– “Ha desaparecido…” – dice Bacterian.
– “¿Y qué hacemos ahora?” – susurra Punta mientras vuelve a ocultarse tras un pedrusco.
– “Tenemos que salir de aquí antes de que el monstruo nos vea” – responde Bacterian, que vuelve a esconderse.
Trunks les cuenta un breve resumen de su historia a los demás, intentando convencerles de que está de su parte.

– “¿Tú eres Trunks?” – dice Videl sorprendida.
– “Me alegra saber que Gohan te habló de mí” – sonríe el mestizo algo avergonzado  – “¿Este es el hijo de Gohan?” – dice al ver a Gyuma inconsciente en brazos de su madre. – “Sin duda se parece a Goku…”
– “Pero… ¿no deberías ser mayor?” – se extraña Erasa.
– “Es que he estado muerto” – responde Trunks.
– “Te mataron los androides…” – murmura Shapner.
– “¿Cómo has resucitado sin Dragon Balls?” – le pregunta Upa.
– “Os lo contaré todo, pero ahora debemos alejarnos de aquí y ocultarnos en algún lugar seguro” – dice Trunks.
En ese momento, una gigantesca nube amarilla desciende del cielo.

– “¿Qué es eso?” – se sorprende Shapner.
– “¡Es como la nube de Gyuma!” – exclama Ikose.
– “Nunca había visto una nube Kinton tan grande…” – añade Upa.
Sobre la nube, el viejo Duende Karín es quien la dirige.

– “¿Necesitáis un transporte?” – sonríe el pequeño felino.
En la arrasada Tierra Sagrada, Majin Bu sigue de pie en el centro de cráter.

– “Con tanta pelea me ha entrado hambre…” – murmura el monstruo, que puede notar como rugen sus tripas.
Mientras tanto, los dos piratas intentan escabullirse gateando entre los escombros.

– “Tenemos que avisar a los demás de todo lo que ha pasado…” – dice Punta.
– “No nos van a creer…” – responde Bacterian.
De repente, notan como una sombra se cierne sobre ellos. Al levantar su mirada lentamente ven que Majin Bu les ha encontrado.

– “Es… el monstruo…” – titubea Punta.
– “Nosotros… solo estábamos de paso…” – se excusa Bacterian.
Majin Bu se fija en Punta.

– “¡Conviértete en galleta!” – exclama el monstruo, que lanza un rayo fucsia con su antena y transforma al pirata en pasta.
Bu agarra la gigantesca galleta y la introduce entera en su boca antes de empezar a masticarla.

– “¡Qué rica!” – exclama Bu contento. – “¡Ahora te toca a ti!” – le dice a Bacterian.
El pirata, aterrorizado, se levanta y echa a correr.

– “¡Conviértete en caramelo de café!” – grita Bu, que con otro rayo de su antena convierte al capitán en dulce.
El caramelo vuela hasta la boca de Bu, que empieza a chuparlo.

– “¡BUAHG!” – exclama asqueado el monstruo escupiendo el caramelo – “¡Sabe a rayos!”
Bu devuelve a Bacterian a su forma original.

– “¿Qué ha pasado?” – dice el pirata confuso.
– “Tienes un sabor horrible” – le dice Bu.
Bacterian no sabe como reaccionar ante el extraño comportamiento del monstruo.

– “¿Has intentado comerme?” – titubea el pirata.
– “Tenía hambre” – responde Bu.
– “Es que… las personas no se comen…” – dice Bacterian.
– “Pues tu amigo estaba bueno” – dice el monstruo.
– “Pero no está bien…” – intenta convencerle el pirata.
Bu parece confuso.

– “No lo entiendo” – dice Bu. – “Pero tú parece que sabes muchas cosas. ¿Es porque eres listo?”
– “Eh… Bueno, tengo mucha experiencia…” – dice Bacterian.
– “Pues vendrás conmigo” – decide el monstruo. – “¿Vale?”
El pirata, con miedo ante las posibles represalias, solo es capaz de asentir.
Nuestros amigos, ahora montados en la gigantesca nube, surcan el cielo.
Videl, con el traje de Arale puesto, Upa e Ikose son aceptados por Kinton. También Gyuma, que sigue inconsciente. Shapner, Erasa y Lupo tienen que agarrarse al bastón mágico que ahora sostiene Trunks.

– “Me he salvado por poco” – explica Karín. – “La torre ha quedado destruída y la Tierra Sagrada arrasada”.
Upa agacha la cabeza afligido al oír las noticias sobre su hogar.

– “No te preocupes, hijo de Bora” – le anima el gato. – “No es un lugar lo que merece la pena proteger.”
– “¿Qué vamos a hacer ahora?” – pregunta Shapner.
– “Supongo que los Kaioshin te han mandado aquí con un plan, ¿no es cierto, Trunks?” – le pregunta el duende. – “Al fin y al cabo, uno ha dado su vida por la tuya.”
– “¿Shin dio su vida?” – se sorprende Videl.
– “Así es como resucitaste…” – murmura Upa.
– “He entrenado duro para poder enfrentarme a Bu, he alcanzado un poder más allá del Súper Saiyajín que ha logrado superar el límite del Súper Saiyajín, el nivel 3;  y he dominado la legendaria Espada Z… Pero no ha sido suficiente.” – explica Trunks muy frustrado. – “La espada se ha resquebrajado y parece que la nueva transformación, en el mundo de los vivos, es muy limitada.”
– “Ya veo…” – reflexiona Karín.
– “No te mortifiques” – intenta animarle Videl. – “Encontraremos una solución”
Trunks mira a Gyuma y esboza una sonrisa.

– “Entrenaremos duro” – dice Trunks. – “No pienso decepcionar a mi maestro”.
Karín parece complacido con la determinación del chico.

– “¿A dónde vamos?” – pregunta el duende.
– “A dónde empezó todo” – responde Trunks. – “Llévanos al Monte Paoz.”

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte V: Cultos y sectas

Emperador Freezer / Parte V: Cultos y sectas
“¿Viene a adorar a nuestro Señor? ¿A hacer una suculenta donación, quizás?”


El planeta Imegga yace en ruinas. Su capital arde en llamas mientras algunos edificios se derrumban. La gente huye despavorida. 
Entre los escombros, los cuerpos de múltiples soldados imegga yacen sepultados. Junto a ellos, el cuerpo de Sauza. Tagoma, malherido, camina entre las ruinas, pendiente de lo que ocurre en el cielo.
El gobernante Don Kee, en el tejado de su gigantesca torre, observa a dos figuras que sobrevuelan la ciudad. Freezer y Ledgic se encuentran cara a cara. El segundo está magullado y con la ropa hecha trizas.

– “Eres un excelente luchador” – sonríe Freezer. – “Te has enfrentado a mí, un demonio del frío, sin dudarlo ni un instante. Eres leal. Eso me gusta, así que te haré una oferta. ¿Quieres unirte a mi ejército? Creo que podrías formar parte de mi guardia personal, ahora que Zarbon y Dodoria ya no están.”
Ledgic, en silencio, se pone en guardia de nuevo y prepara un ataque de ki rojo en su mano derecha.

– “Supongo que eso es un no…” – murmura el tirano. – “Una verdadera lástima”.
El guardaespaldas de Don Kee lanza su ataque contra Freezer, pero el tirano lo repele con el dorso de su mano.

– “Mi turno” – sonríe mientras apunta a Ledgic con su dedo índice.
Freezer lanza su Rayo Mortal y atraviesa el pecho del guardaespaldas. El cuerpo de Ledgic se precipita hacia el suelo.
Don Kee, al ver a su hombre de confianza derrotado, intenta escabullirse entre los escombros de su ciudad, pero Freezer utiliza su poder mental para levantar las ruinas y revelar al cobarde gobernador.

– “Señor Freezer… Lo siento…” – titubea Don Kee mientras retrocede. – “Yo… Ha sido un malentendido…”
– “Ha sido entretenido” – responde el tirano. – “Por eso te daré una última oportunidad”.
Don Kee se arrodilla agradecido.

– “¡Oh! ¡Señor Freezer! ¡Es usted un Emperador benevolente!” – exclama el gobernante.
– “No me interesan tus alabanzas” – le interrumpe Freezer. – “Solo quiero que respondas a una pregunta: ¿Dónde está la reliquia que te vendió mi hermano?”
– “¿Una reliquia? ¿Cooler? No sé de qué me está…” – responde Don Kee.
Freezer lanza un Rayo Mortal que fulmina la oreja del gobernante.
Don Kee grita de dolor. La herida casi no sangra, pues ha quedado automáticamente cauterizada.

– “¿Quieres volver a intentarlo?” – sonríe Freezer.
– “La vendí” – confiesa finalmente Don Kee.
– “¿A quién?” – insiste el tirano.
– “Un predicador pagó una suma desorbitada por esa caja de música.” – responde el gobernante.
– “¿Un predicador?” – se extraña Freezer.
– “El líder de esa secta moderna; los Luud.” – responde Don Kee.
– “Dolltaki…” – murmura el demonio del frio.
Freezer dispara su Rayo Mortal y atraviesa el corazón de Don Kee, que muere al instante.
En unos días, Freezer y sus hombres aterrizan en el planeta Luud.
Al salir de su nave, el tirano, acompañado por Tagoma, observa un gran tráfico de naves llegando al planeta y otras marchándose.

– “Increíble” – dice Tagoma. – “¿Todas estas naves vienen a adorar a Luud?”
– “Y a hacer donaciones” – responde Freezer. – “Ese Dolltaki tiene montado un buen negocio.” – sonríe.
Dolltaki, que ha sido avisado por sus hombres, sale a recibir al Emperador.

– “¡Emperador Freezer!” – exclama el líder de la secta en tono muy amigable. – “¡Es un honor tenerle aquí!” – añade haciendo una reverencia.
Dolltaki es un ser humanoide alto y delgado, con cabello rubio cortado a media melena. Viste ropa elegante y de colores vivos; claramente ostentosa.
Freezer no se inmuta.

– “¿A qué debemos esta agradable visita?” – pregunta Dolltaki. – “¿Viene a adorar a nuestro Señor? ¿A hacer una suculenta donación, quizás?”
El tirano sonríe, algo que inquieta al líder.

– “No tengo ningún interés en aportar nada a este timo” – responde Freezer.
– “¿Timo?” – se sorprende Dolltaki. – “¡Señor! ¡La palabra de Luud es cierta!”
– “Lo que tú digas. No me interesa” – le interrumpe el demonio del frío. – “Solo he venido a hacerte una pregunta.”
– “¿Una pregunta?” – se extraña el líder. – “Está bien… ¡Adelante! Espero serle de ayuda.” 
– “Hace mucho tiempo, Don Kee te vendió una caja de música que mi hermano Cooler había robado de la cámara imperial. ¿Dónde está?”
– “No sé nada de una caja de música…” – responde Dolltaki.
– “Si te opones a mí, voy a acabar con este miserable planeta” – le amenaza Freezer. – “Tú decides.”
Dolltaki, resignado, acompaña a Freezer a través del templo, en el que miles de personas con máscaras rojas adoran una gigantesca escultura de piedra con aspecto demoníaco, mientras un esperpéntico sacerdote arroja extraños muñecos a un caldero ardiendo.
A través de un corredor llegan al palacio de Dolltaki. El lugar es lujoso y sobrecargado con adornos dorados.
Finalmente, llegan a una cámara de seguridad sellada con una gigantesca compuerta.

– “Abrid la cámara” – ordena Dolltaki.
El portón se abre ligeramente y por la apertura entran varios hombres de Dolltaki, que acompañan al líder y a Freezer.
La cámara aún parece más grande desde dentro. Tiene centenares de metros cuadrados y varios pisos de altura. Todo parece estar extremadamente ordenado y cuidadosamente catalogado.

– “Traedme la caja de música konatsiana” – ordena el líder.
– “¿Konatsiana?” – se sorprende Freezer.
Los hombres de buscan la ubicación en un ordenador y corren a buscarla.

– “Es una de las pocas reliquias que quedan de esa civilización” – explica Dolltaki. – “De ahí su valor”.
– “No la tienes expuesta.” – responde Freezer. – “¿Por qué la quieres? No pareces un simple coleccionista.”
– “Eres un hombre de negocios como yo” – responde Dolltaki. – “No te costará entenderlo…”
Freezer sonríe.

– “Al fin hablas sin tapujos” – dice el tirano. – “Ya veo. Eliminabas la posible competencia.”
– “Es un culto antiguo, pero no puedo arriesgarme a que vuelvan a aparecer sus adoradores.” – responde el líder.
De repente, uno de los hombres de Dolltaki llega corriendo y alarmado. 

– “¡Han desaparecido!” – exclama el luud.
– “¡¿Cómo?!” – exclama Dolltaki.
– “¡Las cajas han desaparecido!” – insiste su hombre.
– “¡¿LAS cajas?!” – se sorprende Freezer. – “¡¿Hay más de una?!”
– “¡¿Qué ha pasado?!” – grita furioso el líder. – “¡Por qué no me habíais informado!”
– “No ha saltado ninguna alarma, señor” – responde el luud. – “No sabíamos qué…”
Dolltaki propina un revés a su hombre.

– “¡Quiero saber lo que ha ocurrido!” – grita el líder. – “¡Revisad las cámaras! ¡Comprobad cada rincón del planeta! ¡Ofreced recompensas! ¡Quiero esas cajas!”
Freezer parece impacientarse.

– “Has intentado ocultarme que existían más de una caja…” – dice frustrado. – “Eso no me gusta.”
Dolltaki tiembla de terror al escuchar el tono del tirano.

– “No… Yo… Iba a contárselo a ahora…” – intenta excusarse el líder.
– “Tienes un día para decirme donde están las cajas” – dice Freezer mientras le da la espalda.
– “¿Solo un día?” – dice asustado Dolltaki. – “Hay que revisar décadas de grabaciones…”
– “Tienes a muchos seguidores” – se burla Freezer. – “Ponles a trabajar.”
Los hombres de Dolltaki no consiguen encontrar ningún rastro sobre los ladrones, y el líder, cuando se le acaba el plazo, se ve obligado a disculparse ante Freezer.

– “No hay rastro, señor” – dice Dolltaki. – “No hay nada extraño en las cámaras. No hay signos de que funcionaran mal. Si alguien las ha alterado, ha sido alguien con un nivel de habilidad que supera ampliamente nuestro entendimiento.”
– “Quiero acceso a los servidores” – dice Freezer. – “Mis hombres se encargarán a partir de ahora.”
– “De acuerdo, señor” – respira Dolltaki aliviado.
– “Pero, a cambio…” – sonríe el tirano.
Freezer abandona el planeta Luud.

– “Un noventa por ciento de las donaciones que reciba…” – sonríe Tagoma. – “Me parece que ha sido usted muy comprensivo.”
– “Le obsesionan sus posesiones” – dice el tirano. – “Le dolerá más esto que la peor de las torturas.”
– “Según la leyenda, un sacerdote Konatsiano derrotó a un terrible monstruo creado a partir de magia oscura y encerró su poder en dos cajas de música.” – lee en una tablet un soldado de Freezer.
– “Otra leyenda…” – suspira el tirano. – “Pero esa caja preocupaba a mi hermano por algún motivo que desconozco. Puede que supiera que habían sido robadas…”
– “¿Qué haremos ahora?” – dice Tagoma. – “No parece que haya nada en las cámaras de seguridad…”
– “Si queremos respuestas sobre una misteriosa tecnología, solo se me ocurre un lugar al que ir…” – dice Freezer.
– “Se refiere a…” – se sorprende Tagoma. – “¡En ese lugar no aceptan formas de vida biológicas! ¡Ni siguiera su padre se atrevió a intentar conquistarlo!”
– “Mi padre está muerto.” – responde el tirano. – “Rumbo a M2”.

ESPECIAL DBSNL // Universos 3 y 5 / Parte V: Cultos y sectas

Especial DBSNL // U3 y U5 / Parte V: Cultos y sectas
“¿Viene a adorar a nuestro Señor? ¿A hacer una suculenta donación, quizás?”


El planeta Imegga yace en ruinas. Su capital arde en llamas mientras algunos edificios se derrumban. La gente huye despavorida. 
Entre los escombros, los cuerpos de múltiples soldados imegga yacen sepultados. Junto a ellos, el cuerpo de Sauza. Tagoma, malherido, camina entre las ruinas, pendiente de lo que ocurre en el cielo.
El gobernante Don Kee, en el tejado de su gigantesca torre, observa a dos figuras que sobrevuelan la ciudad. Freezer y Ledgic se encuentran cara a cara. El segundo está magullado y con la ropa hecha trizas.

– “Eres un excelente luchador” – sonríe Freezer. – “Te has enfrentado a mí, un demonio del frío, sin dudarlo ni un instante. Eres leal. Eso me gusta, así que te haré una oferta. ¿Quieres unirte a mi ejército? Creo que podrías formar parte de mi guardia personal, ahora que Zarbon y Dodoria ya no están.”
Ledgic, en silencio, se pone en guardia de nuevo y prepara un ataque de ki rojo en su mano derecha.

– “Supongo que eso es un no…” – murmura el tirano. – “Una verdadera lástima”.
El guardaespaldas de Don Kee lanza su ataque contra Freezer, pero el tirano lo repele con el dorso de su mano.

– “Mi turno” – sonríe mientras apunta a Ledgic con su dedo índice.
Freezer lanza su Rayo Mortal y atraviesa el pecho del guardaespaldas. El cuerpo de Ledgic se precipita hacia el suelo.
Don Kee, al ver a su hombre de confianza derrotado, intenta escabullirse entre los escombros de su ciudad, pero Freezer utiliza su poder mental para levantar las ruinas y revelar al cobarde gobernador.

– “Señor Freezer… Lo siento…” – titubea Don Kee mientras retrocede. – “Yo… Ha sido un malentendido…”
– “Ha sido entretenido” – responde el tirano. – “Por eso te daré una última oportunidad”.
Don Kee se arrodilla agradecido.

– “¡Oh! ¡Señor Freezer! ¡Es usted un Emperador benevolente!” – exclama el gobernante.
– “No me interesan tus alabanzas” – le interrumpe Freezer. – “Solo quiero que respondas a una pregunta: ¿Dónde está la reliquia que te vendió mi hermano?”
– “¿Una reliquia? ¿Cooler? No sé de qué me está…” – responde Don Kee.
Freezer lanza un Rayo Mortal que fulmina la oreja del gobernante.
Don Kee grita de dolor. La herida casi no sangra, pues ha quedado automáticamente cauterizada.

– “¿Quieres volver a intentarlo?” – sonríe Freezer.
– “La vendí” – confiesa finalmente Don Kee.
– “¿A quién?” – insiste el tirano.
– “Un predicador pagó una suma desorbitada por esa caja de música.” – responde el gobernante.
– “¿Un predicador?” – se extraña Freezer.
– “El líder de esa secta moderna; los Luud.” – responde Don Kee.
– “Dolltaki…” – murmura el demonio del frio.
Freezer dispara su Rayo Mortal y atraviesa el corazón de Don Kee, que muere al instante.
En unos días, Freezer y sus hombres aterrizan en el planeta Luud.
Al salir de su nave, el tirano, acompañado por Tagoma, observa un gran tráfico de naves llegando al planeta y otras marchándose.

– “Increíble” – dice Tagoma. – “¿Todas estas naves vienen a adorar a Luud?”
– “Y a hacer donaciones” – responde Freezer. – “Ese Dolltaki tiene montado un buen negocio.” – sonríe.
Dolltaki, que ha sido avisado por sus hombres, sale a recibir al Emperador.

– “¡Emperador Freezer!” – exclama el líder de la secta en tono muy amigable. – “¡Es un honor tenerle aquí!” – añade haciendo una reverencia.
Dolltaki es un ser humanoide alto y delgado, con cabello rubio cortado a media melena. Viste ropa elegante y de colores vivos; claramente ostentosa.
Freezer no se inmuta.

– “¿A qué debemos esta agradable visita?” – pregunta Dolltaki. – “¿Viene a adorar a nuestro Señor? ¿A hacer una suculenta donación, quizás?”
El tirano sonríe, algo que inquieta al líder.

– “No tengo ningún interés en aportar nada a este timo” – responde Freezer.
– “¿Timo?” – se sorprende Dolltaki. – “¡Señor! ¡La palabra de Luud es cierta!”
– “Lo que tú digas. No me interesa” – le interrumpe el demonio del frío. – “Solo he venido a hacerte una pregunta.”
– “¿Una pregunta?” – se extraña el líder. – “Está bien… ¡Adelante! Espero serle de ayuda.” 
– “Hace mucho tiempo, Don Kee te vendió una caja de música que mi hermano Cooler había robado de la cámara imperial. ¿Dónde está?”
– “No sé nada de una caja de música…” – responde Dolltaki.
– “Si te opones a mí, voy a acabar con este miserable planeta” – le amenaza Freezer. – “Tú decides.”
Dolltaki, resignado, acompaña a Freezer a través del templo, en el que miles de personas con máscaras rojas adoran una gigantesca escultura de piedra con aspecto demoníaco, mientras un esperpéntico sacerdote arroja extraños muñecos a un caldero ardiendo.
A través de un corredor llegan al palacio de Dolltaki. El lugar es lujoso y sobrecargado con adornos dorados.
Finalmente, llegan a una cámara de seguridad sellada con una gigantesca compuerta.

– “Abrid la cámara” – ordena Dolltaki.
El portón se abre ligeramente y por la apertura entran varios hombres de Dolltaki, que acompañan al líder y a Freezer.
La cámara aún parece más grande desde dentro. Tiene centenares de metros cuadrados y varios pisos de altura. Todo parece estar extremadamente ordenado y cuidadosamente catalogado.

– “Traedme la caja de música konatsiana” – ordena el líder.
– “¿Konatsiana?” – se sorprende Freezer.
Los hombres de buscan la ubicación en un ordenador y corren a buscarla.

– “Es una de las pocas reliquias que quedan de esa civilización” – explica Dolltaki. – “De ahí su valor”.
– “No la tienes expuesta.” – responde Freezer. – “¿Por qué la quieres? No pareces un simple coleccionista.”
– “Eres un hombre de negocios como yo” – responde Dolltaki. – “No te costará entenderlo…”
Freezer sonríe.

– “Al fin hablas sin tapujos” – dice el tirano. – “Ya veo. Eliminabas la posible competencia.”
– “Es un culto antiguo, pero no puedo arriesgarme a que vuelvan a aparecer sus adoradores.” – responde el líder.
De repente, uno de los hombres de Dolltaki llega corriendo y alarmado. 

– “¡Han desaparecido!” – exclama el luud.
– “¡¿Cómo?!” – exclama Dolltaki.
– “¡Las cajas han desaparecido!” – insiste su hombre.
– “¡¿LAS cajas?!” – se sorprende Freezer. – “¡¿Hay más de una?!”
– “¡¿Qué ha pasado?!” – grita furioso el líder. – “¡Por qué no me habíais informado!”
– “No ha saltado ninguna alarma, señor” – responde el luud. – “No sabíamos qué…”
Dolltaki propina un revés a su hombre.

– “¡Quiero saber lo que ha ocurrido!” – grita el líder. – “¡Revisad las cámaras! ¡Comprobad cada rincón del planeta! ¡Ofreced recompensas! ¡Quiero esas cajas!”
Freezer parece impacientarse.

– “Has intentado ocultarme que existían más de una caja…” – dice frustrado. – “Eso no me gusta.”
Dolltaki tiembla de terror al escuchar el tono del tirano.

– “No… Yo… Iba a contárselo a ahora…” – intenta excusarse el líder.
– “Tienes un día para decirme donde están las cajas” – dice Freezer mientras le da la espalda.
– “¿Solo un día?” – dice asustado Dolltaki. – “Hay que revisar décadas de grabaciones…”
– “Tienes a muchos seguidores” – se burla Freezer. – “Ponles a trabajar.”
Los hombres de Dolltaki no consiguen encontrar ningún rastro sobre los ladrones, y el líder, cuando se le acaba el plazo, se ve obligado a disculparse ante Freezer.

– “No hay rastro, señor” – dice Dolltaki. – “No hay nada extraño en las cámaras. No hay signos de que funcionaran mal. Si alguien las ha alterado, ha sido alguien con un nivel de habilidad que supera ampliamente nuestro entendimiento.”
– “Quiero acceso a los servidores” – dice Freezer. – “Mis hombres se encargarán a partir de ahora.”
– “De acuerdo, señor” – respira Dolltaki aliviado.
– “Pero, a cambio…” – sonríe el tirano.
Freezer abandona el planeta Luud.

– “Un noventa por ciento de las donaciones que reciba…” – sonríe Tagoma. – “Me parece que ha sido usted muy comprensivo.”
– “Le obsesionan sus posesiones” – dice el tirano. – “Le dolerá más esto que la peor de las torturas.”
– “Según la leyenda, un sacerdote Konatsiano derrotó a un terrible monstruo creado a partir de magia oscura y encerró su poder en dos cajas de música.” – lee en una tablet un soldado de Freezer.
– “Otra leyenda…” – suspira el tirano. – “Pero esa caja preocupaba a mi hermano por algún motivo que desconozco. Puede que supiera que habían sido robadas…”
– “¿Qué haremos ahora?” – dice Tagoma. – “No parece que haya nada en las cámaras de seguridad…”
– “Si queremos respuestas sobre una misteriosa tecnología, solo se me ocurre un lugar al que ir…” – dice Freezer.
– “Se refiere a…” – se sorprende Tagoma. – “¡En ese lugar no aceptan formas de vida biológicas! ¡Ni siguiera su padre se atrevió a intentar conquistarlo!”
– “Mi padre está muerto.” – responde el tirano. – “Rumbo a M2”.

DBSNL // Capítulo 83: Fractura

DBSNL // Capítulo 83: Fractura
“Planetas, lunas, estrellas… Prestadme vuestra energía una vez más.”
El Daishinkan se enfrenta a todos sus rivales sin problemas. Les esquiva con facilidad y les golpea una y otra vez, pero ellos no dejan de insistir. Nuestros amigos saben que ésta es su última oportunidad y que necesitan darle tiempo a Son Goku.
Mr. Bu intenta inmovilizar al Daishinkan rodeándole con sus brazos, mientras Freezer prepara su Bola Mortal.
El Sacerdote se libera rodeándose por su barrera protectora. Freezer se apresura a lanzar su poderoso ataque, que parece que el Sacerdote va a esquivar, pero Hit, usando su técnica temporal, le golpea por sorpresa y hace que el ataque del demonio del frío impacte contra el ángel.
Mirai Trunks usa su Ataque Ardiente y Toppo se une a la ofensiva con una potente ráfaga de ki.
Al disiparse la humareda, el Sacerdote aparece otra vez rodeado por su barrera.
Sin darle tiempo para descansar, un poderoso Final Flash de Vegeta se le aproxima por la izquierda y un gigantesco Kamehameha de Son Gohan avanza por su derecha.
Pero el Daishinkan detiene ambos ataques, uno con cada mano.

– “Es un monstruo…” – murmura Vegeta, que sigue enviando energía a su ataque.
– “Maldito…” – piensa Son Gohan, que también insiste con su Kamehameha.
De repente, un anillo de ki rodea al Daishinkan.

– “¿Qué es esto?” – parece pensar el Sacerdote.
– “¡Te pillé!” – exclama Gotenks, mientras cierra el aro alrededor del ángel, provocando que los brazos de éste se peguen a su cuerpo y no pueda protegerse ante los ataques de Vegeta y Gohan.
El Final Flash y el Kamehameha impactan a la vez contra el ángel, generando una gigantesca explosión.
Mientras tanto, Son Goku continúa acumulando energía de todos los Universos y una sinuosa aura blanca y pura empieza a envolverle.
Cerca de allí, Zeno Zamas está machacando a sus contrincantes.
Champa y Beerus están casi fuera de combate, mientras Piccolo y Jiren luchan contra el nuevo Dios del Todo.
Nuestro Zamas observa el combate.

– “Ni siquiera puedo seguirles con la mirada…” – piensa el Kaioshin del Norte, que se siente impotente.
Zeno parece empezar a hartarse de sus enemigos.
Beerus se percata del cambio en la mirada de Zeno.

– “Vamos a tener problemas” – murmura el Hakaishin.
Son Goku sigue concentrando energía.

– “Un poco más…” – piensa el saiyajín. – “Planetas, lunas, estrellas… Prestadme vuestra energía una vez más. No podemos dejar que nuestra historia acabe de esta forma. Juntos podemos vencer. Juntos podemos enfrentarnos a nuestro enemigo y demostrar que nuestra existencia tiene una razón de ser.”
El Daishinkan ha recibido el impacto de lleno, y pese a haber resistido el ataque, su ropa ha sido dañada al igual que su orgullo. El ángel se eleva lentamente por encima de todos y hace reaparecer su vara en su mano derecha.

– “El juego se ha acabado” – dice mientras eleva su vara.
Pero de repente, algo parece afectarle interiormente y se lleva las manos a la cabeza mientras grita de dolor.

– “¡¿Cómo osas…?! ¡¿Cómo osas oponerte a mí?!” – exclama del Sacerdote.
Mirai Trunks se acerca a Gohan.

– “¿Qué está pasando?” – pregunta Trunks.
– “Parece que esté luchando contra algo en su interior” – dice Gohan.
Vegeta se acerca a ellos y, al contemplar la escena, le viene a la memoria su combate contra Kid Bu en el Planeta Sagrado, cuando éste atacó a Mr Satán.

– “Acaso… ¿Whis?” – exclama Vegeta.
Una esfera luminosa termina saliendo despedida del cuerpo del Sacerdote, que respira aliviado. La esfera se aleja del Daishinkan y se transforma en el ángel del Universo 7.
Todos se acercan a Whis mientras el Daishinkan se recupera del esfuerzo.

– “Encantado de verte de nuevo” – le dice Gohan.
Whis observa a su alrededor, analizando la situación.

– “Ya veo…” – murmura al ver a Son Goku preparando la Genkidama.
– “¿Era este tu plan?” – le pregunta Vegeta.
– “No sabía si podría oponerme a la voluntad del Daishinkan” – responde Whis. – “Pero al debilitarse he podido rebelarme y tomar el control un instante”.
– “Sin ti, su poder ha disminuido” – dice Gotenks. – “Pero, ¿podremos derrotarle?”.
– “No” – le corrige el ángel. – “Su poder sigue superándonos. Ha liberado mi consciencia, pero su poder es inalcanzable incluso para mí”.
El ángel se fija en el combate entre Zeno Zamas y el resto de participantes.

– “Y parece que nuestros problemas van a aumentar” – murmura Whis.