DBSNL // Capítulo 100: Reparaciones

DBSNL // Capítulo 100: Reparaciones
“El Makai alberga misterios que sobrepasan incluso mi entendimiento.”


Krilín, Goten, Trunks, Pan, Bra y Ub ya han llegado a la Corporación Cápsula y Lázuli está siendo atendida por Bulma y Brief en el laboratorio.

– “Espero que todo vaya bien” – dice Krilín preocupado mientras espera junto a los demás en el jardín.
– “La Número 18 es realmente fuerte” – le anima Goten. – “Seguro que estará recuperada en un santiamén.”
– “Mamá es la mujer más fuerte de la Tierra” – añade Marron. – “Todo saldrá bien, papá”.
En ese instante, un avión se acerca a la Corporación y aterriza en el jardín sin ningún tipo de cuidado.

– “¿Quién será?” – se pregunta Bra.
Al abrirse la compuerta trasera del vehículo, Yamcha desciende cargando con el Número 8, que ha sufrido grandes daños.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Krilín.
– “Se volvió loco” – responde Yamcha. – “Atacó a Suno y a Puar… Tuve que detenerle.”
– “Lo arreglaremos.” – dice Trunks. – “Llevémosle al laboratorio.”
– “¿Suno y Puar están bien?” – pregunta Goten.
– “Estamos bien” – responde Suno mientras se baja del vehículo junto a Puar.
– “¿Y el pequeño Baicha?” – pregunta Krilín.
– “Mi madre está cuidando de él” – responde Suno.
Mientras tanto, en el planeta de Zeno, Vegetto ya ha sido separado por Champa, y ahora Goku y Vegeta se encuentran hablando con Zamas, Whis, Trunks, Toppo, Pilaf, Shu y el Hakaishin.

– “Parece que todo ha vuelto a la normalidad” – dice Goku. – “Sin Mojito, ya no tenemos más problemas de los que preocuparnos.”
– “No es tan fácil, Goku” – dice Whis. – “El Makai alberga misterios que sobrepasan incluso mi entendimiento.”
– “¿Es eso posible?” – se extraña Champa.
– “El Makai fue creado antes que el Daishinkan” – responde Zamas. – “Hay muy poca información en la biblioteca Kaioshin”.
– “Creo que es lo único a lo que Zeno temía” – dice Whis. – “Aunque desconozco el motivo.”
– “Empezáis a darme miedo…” – dice Pilaf, que intenta esconderse detrás de Shu.
– “Si Abraca era lo mejor que tenían por ofrecer, esos demonios no me preocupan.” – fanfarronea Vegeta.
– “Hablaremos con Jaco” – dice Trunks. – “La Patrulla Galáctica puede vigilar su entrada y nos avisarán si notan alguna anomalía.” – añade Toppo.
– “¡Bien!” – celebra Goku. – “Ahora que ya está todo solucionado, ¡vamos a comer!”
Como es habitual, Goku rompe la seriedad del ambiente, que ahora parece más distendido.

– “En unos días será el cumpleaños de Bulma” – dice Vegeta. – “¿Por qué no te pasas, Trunks?”
– “¡Sería fantástico!” – celebra Mirai Trunks. – “Pero tenemos trabajo en el sector 35…”
– “Tomaos el día libre” – dice Whis. – “Hoy ha sido un día complicado. ¡Puede que hasta nosotros nos unamos!”.
– “¡Fantástico!” – celebra Goku.
– “¡Bien! Toppo, ¿Tú también vienes?” – pregunta Trunks.
Vegeta agacha la cabeza, frustrado.

– “¿En qué momento he invitado yo a todos estos?” – se pregunta el saiyajín. – “Bulma me va a matar…”
En la Tierra, Son Gohan ha llegado a la Coloración Cápsula con el Número 17 en brazos.

– “¿Lapis también?” – dice Goten al ver al androide inconsciente.
– “Algo grave está ocurriendo” – responde Gohan.
– “Avisaré a Mai” – dice Goten.

La madre de Bulma prepara una camilla para transportar al androide.

– “¿Dónde está Bulma?” – pregunta el mestizo.
– “En el laboratorio, trabajando con Trunks en Lázuli y Hatchan” – responde la esposa de Brief.
– “Tengo que hablar con ellos” – dice Gohan.
– “¿Qué ocurre? ¿Qué sabes?” – pregunta Krilín algo impaciente.
– “Cell ha venido a verme” – responde el mestizo.
– “¡¿CELL?!” – exclaman todos al unísono.
Mientras tanto, en la azotea del centro comercial, Mr. Bu se ha dormido en un banco después de terminarse su helado.
En la Atalaya de Kamisama, Piccolo y Dende se encuentran observando la Tierra detenidamente.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta Piccolo.
– “Hace unos días, algo cayó del cielo” – responde Dende. – “No parecía importante, pero algo me dice que está relacionado con todo esto.”
– “Voy a echarle un vistazo” – responde Piccolo. – “Parece que Cell se dirige de nuevo hacia Yunzabit.”
– “Ten cuidado” – dice Dende.
– “Lo tendré” – responde Piccolo.
– “Siento no haber podido responder satisfactoriamente a tu pregunta sobre el alma de Majin Bu” – dice Dende. – “Mis conocimientos sobre el Reino de los Demonios son muy limitados”.
– “Ha sido suficiente” – sonríe Piccolo. – “Solo nos queda confiar en el Rey Enma y en Goku”.
En Satan City, el Great Saiyaman 2 tiene que intervenir en multitud de accidentes causados por vehículos fuera de control.

– “Maldita sea…” – lamenta Videl. – “¿Qué está haciendo Son Gohan?”
En pocos minutos, Cell llega de nuevo al laboratorio dispuesto a investigar.

– “Otro científico frustrado…” – dice mientras contempla el cadáver de Kochin. – “…incapaz de dejar el pasado atrás.”
De repente, el insecto se percata de que los restos de la criatura que le atacó han desaparecido.

– “¿Dónde está esa cosa…?” – se pregunta Cell. – “¿Cómo la llamó…? ¿Baby?”

Enseguida llega Piccolo, que desciende por el gran túnel hasta el laboratorio.

– “¿Qué ha ocurrido, Cell?” – pregunta el namekiano.
– “¡Piccolo!” – le saluda el insecto. – “¿A qué has venido?”
– “A averiguar qué tramas” – responde Piccolo.
– “Siento decepcionarte, pero esto no tiene que ver conmigo” – responde Cell.

ESPECIAL DBSNL /// Equilibrio // Universo 4 / Parte I: Mensajero del futuro pasado

Equilibrio / Parte I: Mensajero del futuro pasado
“¿Cuál es vuestra decisión?”


En la Academia Kaioshin, un joven Gowas se encuentra limpiando la sala del Anillo Toki, cuando una tormenta eléctrica se forma de repente y le sorprende. 
– “¡¿Qué está pasando?!” – se asusta el joven aprendiz de Kaioshin. – “¡¿Qué es esto?!” – exclama mientras retrocede gateando. – “¡MAESTRO TOSHISEI! ¡AYUDA!” – grita.
De repente, una versión envejecida de él mismo aparece frente a él.
– “¡Tranquilo, Gowas!” – dice la aparición. – “¡Soy tú!”
– “¿Yo?” – se extraña el joven, que no comprende la situación.
– “¡He usado el Anillo Toki para viajar al pasado y avisarte!” – dice el viejo Gowas.
– “¿Avi… avisarme?” – titubea el joven.
– “En el futuro, el caos reina en el universo.” – explica la aparición. – “¡Un brujo creó un monstruo que acabó con los Kaioshin!”
El joven Gowas escucha atentamente a su versión futura, pasmado ante la historia que narra.
– “¿Derrotó incluso al Hakaishin?” – pregunta el aprendiz.
– “El Dios de la destrucción dio la espalda a los Kaioshin.” – dice el viejo. – “Beerus ni siquiera despertó de su siesta.”
– “¿Quién es Beerus?” – se extraña el joven.
– “No me queda energía…” – murmura Gowas, que nota como el anillo pierde poder. – “¡Tienes que advertir al Dai Kaioshin y a Sidra!” – insiste. – “¡Solo tú puedes proteger al Universo del caos!”
En un instante, el anciano desaparece.
En ese mismo momento, el Maestro Toshisei entra en la sala.
– “¡¿Qué ha pasado?!” – pregunta el sabio anciano.
– “¡Tenemos que reunir a los Dioses!” – dice Gowas. – “¡Es importante!”
En unos pocos días, el Maestro Toshisei reúne a los Kaioshin y al Hakaishin en la Academia. Hacía mucho tiempo desde la última vez que un encuentro de esta magnitud tuvo lugar.
El joven Gowas informa a los Dioses sobre lo ocurrido.
Los Kaioshin no saben qué hacer con la información. Utilizar el Anillo Toki para modificar el pasado está prohibido, pero ahora que conocen los eventos futuros, consideran irresponsable no actuar.
– “Siempre supe que debíamos ser más proactivos” – dice el Kaioshin del Norte. – “¡Estaba claro que algo así iba a pasar!”
– “Pero no podemos actuar contra alguien que aún no ha hecho nada…” – rebate un anciano Kaioshin del Este.
– “¿Entonces propones esperar a que el monstruo acabe con la vida de miles de personas?” – le increpa la Kaioshin del Oeste.
– “No se trata de ese brujo, ¡si no de todas las posibles amenazas!” – dice el Kaioshin del Sur. – “¡Siempre hemos observado mientras los mortales se mataban entre ellos! ¡Eso tiene que cambiar!”
– “¿Y quienes somos nosotros para intervenir?” – pregunta el Kaioshin del Este.
– “¡Somos Kaioshin!” – responde el Kaioshin del Norte.
Mientras tanto, Sidra sigue en silencio, cabizbajo, ensimismado. 
Los Kaioshin siguen discutiendo. Todos parecen dispuestos a actuar, excepto el Dios del Este. El Dai Kaioshin aún no se ha pronunciado.
Finalmente, que el Hakaishin rompe su silencio.
– “Joven” – dice el Dios de la destrucción. – “¿Estás seguro de que el mensajero ha mencionado a Beerus?”
– “Así es…” – dice el aprendiz de Kaioshin. – “¿Le conoce?” – pregunta.
Sidra se da la vuelta y se aleja del grupo.
– “Espero que toméis la decisión correcta” – dice el Hakaishin. – “Yo ya he tomado la mía” – añade antes de desaparecer.
Los Kaioshin se quedan sorprendidos ante la tajante actitud del Dios de la destrucción.
– “¿Qué quiere decir?” – se pregunta el Kaioshin del Sur.
– “¿Quién es Beerus?” – insiste Gowas.
– “Beerus es el principal candidato a ser su sucesor” – responde el Dai Kaioshin.
En el planeta del Hakaishin, Beerus y Champa se encuentran meditando, intentando controlar su ki divino, pero se percatan de que su maestro ha regresado. Los dos felinos se ponen en pie.
– “¿Todo bien, señor Sidra?” – pregunta Champa.
– “Lo siento mucho” – responde el Hakaishin, que alza su mano apuntando a Beerus. – “Tengo que enmendar mis futuros errores”.
Mientras tanto, en la Academia, los Kaioshin siguen debatiendo sus opciones. Gowas escucha atentamente.
– “No formaremos parte de un genocidio preventivo” – dice el Dai Kaioshin.
– “¡Pero tenemos que actuar!” – responde el Kaioshin del Norte.
– “¡Respeta la decisión del Dai Kaioshin!” – replica el Kaioshin del Este.
– “Matar a pocos para salvar a muchos…” – murmura el Kaioshin del Sur.
– “¿Pocos?” – responde el Kaioshin del Este. – “¡Estamos hablando de civilizaciones enteras! ¡Planetas!”
– “Siguen siendo pocos al lado de sistemas o galaxias” – responde la Kaioshin del Oeste.
El Dai Kaioshin eleva su ki de forma repentina y la corriente generada silencia a los Dioses.
– “Nuestro deber es proteger la vida.” – dice el Dios Supremo. – “Vigilar y asegurar que la vida prospere. Nunca erradicarla.”
– “Pero, señor…” – dice el Kaioshin del Norte.
– “No tomaremos parte en esto” – le interrumpe el Dai Kaioshin. – “La decisión está tomada.”
De repente, Sidra aparece de nuevo en la Academia.
– “¿Cuál es vuestra decisión?” – pregunta sin rodeos el Hakaishin.
El Dai Kaioshin puede sentir el sombrío pesar que rodea al Dios de la destrucción.
– “¿Qué has hecho, Sidra?” – pregunta con tristeza el Kaioshin.
– “Lo que debo” – responde el Hakaishin.
El Kaioshin supremo suspira profundamente.
– “Temía esa respuesta” – dice el Dios.
Sidra alza su mano y apunta al Dai Kaioshin.
– “Lo siento, viejo amigo” – murmura el Hakaishin.
– “Yo también” – responde el Dios, justo antes de empujar a Sidra con un fuerte cañón de ki proyectado con sus ojos, lanzando a Sidra por los aires.
Los Kaioshin se sorprenden al ver a su maestro enfrentarse al Dios de la destrucción.
– “¡Alejaos! ¡Él es demasiado fuerte para vosotros!” – exclama el Dai Kaioshin. – “¡Yo me encargaré de él!”
Sidra lanza una gigantesca esfera de ki hacia el Dios, pero éste la desvía con su poder mental hacia el espacio.
– “Tengo que llevarle a otro lugar o destruirá todo Ira-aru.” – piensa el Dai Kaisohin.
Pero antes de poder reaccionar, Sidra se abalanza sobre él y le propina un puñetazo.
Los otros Kaioshin observan el combate.
– “¿Qué hacemos?” – pregunta la Kaioshin del Oeste.
– “¡Tenemos que ayudarle!” – exclama el Kaioshin del Este.
– “Solo estorbaríamos” – responde el Kaioshin del Sur.
Aunque el Dai Kaioshin tiene un poder extraordinario, pronto empieza a ceder ante el poder de la destrucción. Sidra golpea al Dios sin cesar hasta derribarle.
Sidra desciende y se acerca al Dios, que retrocede gateando.
– “Siento que no compartas mi visión” – dice el Hakaishin, que le apunta con su mano derecha. – “Hak…”
Pero, en ese instante, una extraña barrera de luz envuelve a Sidra por sorpresa.
Al mirar a su alrededor, el Dios puede ver como centenares de aprendices de Kaioshin de todas las edades, comandados por el Maestro Toshisei, han unido sus fuerzas para alzar esa defensa.
– “¡No toleraremos tu ofensa!” – dice el viejo Toshisei.
El Dai Kaioshin se pone en pie, malherido.
– “¡Gracias, amigos!” – exclama el Dios. – “No puedo derrotarle… ¡pero puede que logre sellarle en…!”

De repente, todo se queda en silencio. Una espada de ki verde ha atravesado el abdomen del Dai Kaioshin.
– “Go… Gowas…” – dice sorprendido el Dios.
El aprendiz de Kaioshin ha atacado por la espalda al Dios.
Toshisei se queda sin palabras al contemplar la escena.
– “No…” – piensa el viejo maestro.
El Dai Kaioshin se desploma en el suelo. Gowas desactiva su espada y retrocede asustado ante sus propios actos.
Sidra aprovecha el momento de confusión para liberarse.
El Hakaishin se acerca a Gowas, que sigue con su mirada fija en el cuerpo del Dai Kaioshin. 

–  “Lo siento…” – llora Gowas. – “No puedo dejar que… que toda esa gente muera en el futuro…”
El Dios de la destrucción coloca la mano en su hombro.
– “Has salvado muchas vidas” – dice Sidra. – “Eres valiente.”
Después, Sidra asciende y se dirige a los Kaioshin y a sus aprendices.
– “¡Hoy empieza una nueva era!” – dice el Hakaishin. – “¡Una era en la que todos trabajaremos juntos por el bien del Universo! ¡Eliminaremos cada amenaza potencial para que el Universo viva en paz! ¡Sin guerras! ¡Sin conflictos!”
El Kaioshin del Este da un paso al frente, desafiante.
– “¿Bajo un reinado de terror?” – dice el anciano Kaioshin. – “No formaré parte de esto.”
Sidra desciende y se coloca frente a él.
– “¿Es esta tu decisión, Kaioshin?” – pregunta el Hakaishin.
El Kaioshin responde escupiendo a los pies del Dios de la destrucción.
Sidra alza su mano con calma. 
– “Hakai” – murmura, haciendo desaparecer al Dios del Este.
El Hakaishin se dirige a los tres Dioses restanes.
– “¿Alguien más?” – pregunta desafiante.
Ninguno responde. Todos agachan la cabeza en silencio.
Después se dirige al resto de los presentes y repite la misma pregunta.
– “¿Alguien más?” – insiste el Dios.
Toshisei da un paso al frente.
– “He trabajado mucho para educar a estos chicos durante milenios” – dice el anciano maestro. – “Y si su decisión es aceptar esta nueva filosofía… creo que he fracasado.”
Todos los presentes sienten dudas al escuchar a su maestro. Muchos no están de acuerdo con la idea de Sidra, pero temen a la muerte.
Finalmente, una decena de aprendices se unen a su maestro. Entre ellos, uno de sus alumnos aventajados; un jovencísimo Shin. El anciano esboza una media sonrisa orgulloso de sus valientes aprendices.
– “Haz lo que tengas que hacer” – reta Toshisei al Hakaishin.
Sidra camina hasta él.
– “Lo haré” – responde el Dios de la destrucción.
El Hakaishin coloca su mano a escasos centímetros de la cara de Toshisei.
– “Hakai” – sentencia el Dios.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 64: Nueva luz

OMG // Capítulo 64: Nueva luz
Dos helicópteros del Ejército del Rey Chappa han aterrizado en el Monte Paoz, mientras otros dos aeronaves sobrevuelan la zona.
Nuestros amigos se acercan para recibirles. Varios soldados se apean de los transporte. Senbei también viajaba en uno de ellos.
– “¡Doctor Norimaki!” – saluda Erasa.
– “¡Me alegro de veros a todos!” – celebra Senbei.
Videl se acerca al doctor y, tras saludarle, le da una cápsula.
– “Se la devuelvo” – sonríe la General, dándole la cápsula de Arale.
– “¿Se ha portado bien?” – pregunta el doctor.
– “Estupendamente.” – responde Videl.
Senbei sonríe como un padre orgulloso.
Uno de los soldados se acerca a nuestros amigos.
– “Venimos a buscar a la General Erasa y al General Ikose para llevarlos a sus destinos” – anuncia el soldado.
Erasa, que ya había preparado un pequeño zurrón, se despide de sus compañeros.
– “Mucha suerte, Erasa” – le desea Videl.
– “¡Venid a visitarme a la Capital del Norte!” – dice la nueva General.
Ikose también se despide de todos.
– “Nunca he estado en la Capital del Oeste” – dice Ikose.
– “¡No te preocupes!” – responde Senbei. – “¡Yo viajaré contigo!”
– “¿Usted vuelve a la Capital?” – se sorprende Shapner.
– “¡Por supuesto!” – responde el doctor. – “Voy a intentar poner de nuevo en marcha la Corporación Cápsula. ¡Aún nos queda mucho trabajo por hacer!”
Trunks se acerca a ellos al escuchar nombrar su hogar.
– “¿La Corporación?” – se sorprende el muchacho. – “¿Lo he oído bien?”
– “¡Sí!” – responde Videl. – “¡Puede que al fin logremos retomar el Proyecto Hope!”
El chico parece emocionado al escuchar que el trabajo de su madre aún sigue vivo.
– “¡Fantástico!” – celebra Trunks.
– “¡¿Tú eres el hijo de Bulma?!” – exclama Norimaki al ver su parecido.
– “Así es” – responde Trunks.
Senbei agarra la mano del chico.
– “He estudiado los trabajos de tu madre…” – dice el doctor. – “Y era una de las mentes más brillantes que han existido nunca.”
– “Eso dicen…” – se avergüenza Trunks. – “Era muy lista…”
Mientras tanto, en el mar, los piratas navegan a toda vela, cantando una saloma mientras trabajan en cubierta.
De repente, casi sin darse cuenta, el navío se ha adentrado en un banco de niebla y se topa con los restos de un enorme naufragio.
– “¿Qué ha pasado aquí?” – se preguntan los piratas, asomados a la borda.
El barco ha reducido su velocidad, por precaución ante la poca visibilidad, y navega en silencio entre los restos de otras naves.
Bacterian parece intranquilo.
– “¡Permaneced atentos!” – advierte el Capitán. – “Debemos salir el banco de niebla pronto o chocaremos”.
Majin Bu camina hacia la proa y sopla con fuerza hacia delante, formando un túnel entre la niebla que muestra la salida brevemente.
– “¡Por ahí!” – dice el Teniente.
– “¡Bien hecho!” – celebra Bacterian.
Pero en ese instante, unos gigantescos tentáculos surgen de las profundidades y envuelven el navío.
– “¡Un kraken!” – grita Bacterian.
Uno de los tentáculos agarra a un pirata y se lo lleva al fondo del mar, mientras otro se enrollan en el casco resquebrajándolo.
– “¡Cuidado!” – avisa un pirata, justo antes de que otro tentáculo barra la cubierta, lanzando a varios piratas por los aires.
– “¿Es un amigo?” – pregunta Bu, confuso.
Bacterian se pone a cubierto.
– “¡No! ¡No es un amigo!” – grita el pirata. – “¡Ayúdanos!”
Majin Bu se eleva rápidamente y atrapa a los piratas al vuelo, dejándolos de nuevo en cubierta.
Un tentáculo golpea a Bu por sorpresa, haciendo que salga volando.

– “¡Bu!” – grita Bacterian preocupado. 
Majin Bu se detienen en el aire.
– “¡Estoy enfadado!” – grita el monstruo, haciendo que salga vapor por los orificios de su cuerpo.
Bu desciende en picado y se sumerge en el agua, descendiendo hasta que se encuentra delante del enorme ojo del gigantesco pulpo.
El octópodo parece sorprendido al ver a Majin Bu, que le apunta con su mano y prepara una esfera de ki. 
En cubierta, los piratas ven cómo el mar se ilumina un instante, justo antes de que se detenga el ataque del pulpo. Los tentáculos se quedan inmóviles y se hunden en el mar lentamente. Todo se queda en silencio. 
Bacterian se acerca a la borda, buscando a su amigo, cuando puede ver que algo se aproxima a la superficie.
– “¿Bu?” – se pregunta.
La cabeza del pulpo emerge y sorprende a todos los presentes, pero pronto pueden ver que es Majin Bu quien la lleva, dejando el cuerpo inerte y cocido del octópodo sobre la cubierta.
Al aterrizar, Bacterian y los otros piratas corren a abrazarle.
– “¡Bien hecho, Bu!” – grita el Capitán. – “¡Nos has salvado!”
– “¡Hurra por el Teniente Bu!” – exclama un pirata.
– “¡HURRA!” – celebran todos al unísono.
Bu esboza una gigantesca sonrisa, feliz de sentirse parte del grupo.
En el Monte Paoz, Erasa e Ikose ya han partido. Los demás se preparan para cenar.
– “El resto de transportes llegarán mañana.” – dice Videl.
– “¿Listo para tu nueva aventura, General Upa?” – bromea Shapner.
– “No sé ni por donde empezar” – suspira el nativo de la Tierra de Karín.
Mientras tanto, Trunks se encuentran sentado en la vieja cama de Gohan, que ahora utiliza Gyuma. En la habitación hay un saco de dormir en el suelo que utiliza Trunks. Ambos charlan mientras esperan la cena.
Gyuma blande la legendaria Espada Z, admirándola.
– “¡Pesa muchísimo!” – dice el joven mestizo, que apenas puede dar unos cuantos mandobles al aire.
– “Me costó mucho dominarla” – dice Trunks. – “Se suponía que con su poder podría detener a Majin Bu…” – explica. – “…pero parece que no es suficiente.” – suspira fijándose en las fisuras de la hoja que aparecieron durante su enfrentamiento con el monstruo.
– “¿Tiene poderes especiales?” – pregunta Gyuma, que sigue intentando controlarla, pero que a penas logra mantener el equilibrio.
– “Eso dice la leyenda.” – responde Trunks. – “Puede que aún no haya logrado activar su magia… Debería seguir intentándolo.” 
El joven Gyuma, entusiasmado con la historia, se despista y asesta un mandoble a viejo pupitre que hay en la habitación, partiéndolo por la mitad.

– “¡Ten cuidado!” – le advierte Trunks.
– “Lo siento… Jaja” – se disculpa Gyuma.
El chico examina la afilada hoja de la espada, sorprendido con la facilidad con la que ha cortado la mesa.
– “Está muy afilada…” – dice pasando el dedo por el filo.
De repente, la espada termina de resquebrajarse y se parte por la mitad. La parte superior cae al suelo y queda clavada en el tatami.
Gyuma y Trunks se quedan sin palabras y tardan un instante en reaccionar.

– “¡¡¡AAAAAHHHHHH!!!!” – gritan a la vez.
– “La… La espada Z…” – titubea Trunks, conmocionado. – “La espada legendaria de los Kaioshin…” – dice mientras se deja caer de rodillas.
– “Lo siento, Trunks…” – se disculpa Gyuma, que no sale de su asombro. – “A lo mejor podemos pegarla…”
Videl, que ha oído el estruendo, se acercan apresuradamente.
– “¿Se puede saber qué es todo este escánd…?” – pregunta Videl al abrir la puerta. – “¡AAAAAAAAAHHH!” – grita de repente.
Gyuma deja caer el mango de la espada al suelo, sobresaltado por su madre.
    Todos los demás se reúnen junto a ella al escuchar el grito.
    – “¿Qué ha pasado?” – preguntan todos. – “¿Qué sucede?”
    – “La Espada Z se ha roto…” – dice Trunks, que agarra la empuñadura e intenta unir las dos partes sin éxito, aún en estado de shock.
    – “Lo siento mucho, mamá…” – dice Gyuma cabizbajo. – “Ha sido culpa mía…”
    Videl y los demás ignoran a Trunks y a Gyuma, su mirada parece fijada al fondo de la habitación.
    – “¡¿Quién diablos es ese tipo?” – pregunta Videl.
    Gyuma y Trunks se dan la vuelta y ven que hay alguien de pie sobre la cama.
    – “¡Hola a todos!” – saluda un anciano vestido con los ropajes de los Kaioshin.

    DBSNL // Capítulo 99: Baby

    DBSNL // Capítulo 99: Baby
    “Qué criatura tan extraña…”


    Ub esquiva los golpes de Lázuli sin cesar, intentando hacerla entrar en razón, pero la androide sigue atacando.

    – “¡Detente!” – insiste el chico.
    Mientras tanto, Marron llega a la Corporación Cápsula, donde se encuentra el caos provocado por el ataque.

    – “¿Qué ha pasado?” – pregunta la muchacha preocupada.
    – “Parece que algo ha interferido en el funcionamiento de Lázuli…” – responde Bulma.
    Marron se queda petrificada al escuchar tales palabras.

    – “¿Mi madre ha hecho esto?” – dice asustada.
    – “También nos ha atacado a nosotras” – añade Bra.
    – “No parecía ella” – dice Pan.
    Bulma se acerca a Marron e intenta reconfortarla.

    – “Ya he llamado a Krilín, y de momento parece que Ub se está encargando de controlar a Lázuli.” – dice dándole una palmada en la espalda. – “Todo saldrá bien”.
    – “¡Iré con ella!” – exclama Marron, que sale volando al instante.
    – “¡No! ¡Espera!” – intenta detenerla Bulma. – “¡Deja que ellos se encarguen! ¡Trunks ya casi…!”
    – “¡Espéranos!” – grita Pan, que sale tras ella.
    – “¡Vamos!” – añade Bra.
    – “¡Chicas! ¡No!” – insiste Bulma. – “¡Esperad!”
    En el Makai, los portales creados por el exceso de energía del ataque de Vegetto empiezan a cerrarse.
    El pequeño Garlick, aún oculto entre los escombros, parece asustado ante el poder de sus enemigos.

    – “El Rey Abraca ha muerto…” – piensa el demonio.
    De repente, Garlick se fija en una esquirla de la esfera angelical y la agarra.

    – “Sin Abraca, ésta podría ser mi oportunidad…” – reflexiona el diablo, mientras mira un portal cercano. – “¡Podría ser nuestro momento!”
    Garlick corre hasta el portal y se lanza dentro, abandonando así la dimensión que le aprisionaba.
    Whis, Champa, Zamas, Toppo y Trunks se acercan a Vegetto.

    – “Parece que se ha terminado” – dice Zamas.
    – “Mojito a perecido junto al Rey Abraca” – confirma Whis.
    – “Es la hora de volver a casa” – dice Vegetto.
    En la Tierra, en el laboratorio helado, Cell se encuentra frente a una extraña criatura que no logra identificar.

    – “¿Qué demonios es esto?” – se pregunta el insecto.
    El pequeño ser humanoide contempla su alrededor con calma hasta fijarse en Cell.
    De repente, la criatura salta sobre el insecto, que logra agarrarlo y lanzarlo contra un muro cercano. El ser se vuelve viscoso al impactar contra la pared, pero enseguida recupera su forma antropomórfica.
    Cell, nervioso ante una amenaza que desconoce, le lanza un ataque de ki que acierta de lleno el objetivo, haciendo que estalle en mil pedazos que quedan pegados a las paredes del laboratorio.

    – “Qué criatura tan extraña…” – murmura el insecto.
    El insecto agarra al Número 17, inconsciente, por la camiseta.

    – “Será mejor que me lleve la chatarra” – dice Cell mientras abre sus alas.
    Mientras Cell está de espaldas, los trozos metálicos líquidos de la criatura empiezan a moverse y a reptar hasta conformar de nuevo una única masa, que se acerca al Número 17 y se agarra a su muñeca.
    Cell sale volando del laboratorio, y no se da cuenta de que su enemigo repta por debajo de la ropa del Lápis, por su brazo, hasta llegar a su oreja, por la que se introduce disimuladamente.
    Mientras tanto, Goten ha llegado al combate entre Ub y Lázuli.

    – “¿Qué está pasando?” – se extraña el hijo de Goku al ver a la Número 18 actuando como un enemigo.
    – “¡Nos ha atacado!” – dice Ub mientras la esquiva continuamente.
    – “¡Lázuli! ¡Detente!” – grita Goten.
    La androide hace caso omiso y sigue insistiendo en sus ataques.

    – “Maldita sea…” – refunfuña Goten, que se transforma en Súper Saiyajín.
    Mientras ella está distraída con Ub, el saiyajín la sorprende por la espalda e intenta inmovilizarla.

    – “¡Basta! ¡Lázuli!” – insiste Goten. – “¡Somos tus amigos!”
    La androide forcejea con el saiyajín intentando liberarse y finalmente activa su barrera protectora, repeliendo a Goten.
    En ese momento, Krilín llega al lugar de los acontecimientos.

    – “¡Lázuli!” – exclama Krilín. – “¿Qué te ocurre? ¿Estás bien?”
    Goten advierte a su amigo.

    – “Ten cuidadio” – avisa el mestizo.
    La Número 18 se abalanza sobre Krilín, pero en ese instante llega Marron y se interpone entre ellos.

    – “¡Mamá! ¡Basta!” – grita Marron.
    También han llegado Pan y Bra.
    Lázuli se detiene de repente. Sus ojos parpadean y parece tener dudas. La androide se agarra la cabeza y emite un grito de dolor que estremece a los presentes.

    – “Alejaos de mí…” – dice la Número 18. – “Apartaos…”
    Marron, intentando calmar a su madre, se acerca lentamente hacia ella. Pero en ese instante, los ojos de la androide vuelven a brillar de color rojo y agarra a su hija por el cuello. 

    – “¡Lázuli!” – exclama Krilín asustado.
    Pan y Bra se transforman en Súper Saiyajín y Goten se abalanza sobre la Número 18, pero en ese instante, la androide parece perder el conocimiento y suelta a su hija.

    – “¿Mamá?” – se extraña Marron.
    El cuerpo de la androide cae al suelo, y es que, sin que los demás se dieran cuenta. Trunks, transformado en Súper Saiyajín, ha llegado y ha utilizado un control remoto para desactivarla.

    – “¿Qué has hecho?” – dice Krilín, que enseguida reconoce el dispositivo.
    – “No había otra forma de detenerla sin hacerle daño” – dice Trunks. – “Ahora podremos estudiar el problema con calma en el laboratorio.”
    – “Pero, ¿estará bien?” – pregunta su marido asustado.
    – “Por supuesto” – responde Trunks.
    En la Mansión Satán, Son Gohan se encuentra en la cocina preparándose un café, cuando de repente nota una presencia a su espalda.

    – “¿Qué haces aquí, Cell?” – pregunta el mestizo.
    – “Tus sentidos siguen tan agudos como siempre” – sonríe el insecto.
    Gohan se da la vuelta y enseguida se fija en el Número 17.

    – “¿Qué ha ocurrido?” – pregunta el mestizo.
    – “Es una historia complicada…” – responde Cell. – “…pero necesitaremos a vuestros amigos de la Corporación Cápsula.”