DBSNL // Capítulo 367: Preludio

DBSNL // Capítulo 367: Preludio

“Yo sigo aquí.”

En el planeta oscuro, Vegeta se encuentra cara a cara con Onisen. 

Los dos se miran en silencio, desafiantes.

Mientras tanto, Ogilvie y Baicha dirigen a los demás a través del portal.

Cell, Dabra y Liquir llegan a la Tierra, donde los dos primeros son recibidos con miradas recelosas por parte de Dende.

– “Tener que retirarnos… es humillante.” – refunfuña el kurama. – “¿En qué momento me creí digno de convertirme en Hakaishin?” – añade mirando a su malherido maestro, tumbado entre los demás heridos.

Dabra se aleja caminando en silencio y al pasar cerca de un árbol del jardín, éste se prende fuego al instante.

Cell lo mira de reojo.

– “Frustrarte no cambiará las cosas…” – murmura el insecto.

Dabra, de espaldas a los demás, no responde. El árbol se consume por completo rápidamente como una cerilla.

En el planeta oscuro, Piccolo, Granola y Freezer observan el campo de batalla desde la distancia, mientras Trunks y Bra vuelan hacia ellos.

– “Me siento como un cobarde…” – refunfuña el cereliano.

– “Dar un paso atrás no siempre es una derrota.” – dice Piccolo.

– “Jujuju…” – se ríe Freezer, tapándose la boca. – “Qué derrotista… No me sorprende, viniendo de un namekiano.”

Piccolo frunce el ceño.

– “Cuida tus palabras, Freezer.” – responde el namekiano. – “Tu situación no es muy distinta a la nuestra.”

El tirano esboza una prepotente media sonrisa.

Cooler mira atentamente a su hermano, intentando leer lo que oculta tras su expresión tranquila.

– “¡Siguiente!” – exclama Ogilvie.

El mayor de los hermanos del frio sale de su trance.

– “Ya voy…” – gruñe mientras se acerca al anillo de ki.

– “¿Así tratan al heredero del Imperio del Rey Cold?” – se burla Freezer.

Cooler suspira, dando por imposible a su hermano, acostumbrado a sus burlas y comentarios hirientes.

El demonio del frío cruza el portal hacia la Tierra.

En ese momento, Trunks y Bra aterrizan.

Baicha suspira aliviado al ver que ella ha regresado.

Trunks echa un vistazo alrededor.

– “¿Quién falta por cruzar?” – pregunta el hijo de Vegeta.

Piccolo da un paso al frente.

– “Deberíais pasar Bra y tú.” – responde el namekiano.

Granola mira de reojo al namekiano, sorprendido.

– “Granola y yo os seguiremos.” – añade Piccolo.

Los hijos de Vegeta asienten.

Ogilive abre un nuevo portal frente a ellos.

– “Hasta ahora.” – se despide Trunks.

Trunks y Bra cruzan el portal.

Ogilvie le hace un gesto a Baicha, invitándolo a ser el siguiente.

– “Tu turno, muchacho.” – dice el erizo.

– “Seré el último.” –  responde Baicha. – “Vegeta me ha encargado que todos lleguen a la Tierra sanos y salvos; y eso pienso hacer.”

Piccolo esboza una media sonrisa de orgullo hacia la siguiente generación de guerreros.

– “Chico…” – dice el namekiano. – “Vegeta no va a admitirlo… pero creo que le caes bien.”

Baicha mira sorprendido al namekiano.

– “Y confía en ti para proteger a Bra y a los demás.” – añade Piccolo.

Baicha se pone serio y asiente, aceptando la misión encomendada.

El portal de Ogilvie empieza a cerrarse.

– “Vamos, chaval…” – insiste el erizo, esforzándose para mantener el camino abierto.

– “¡Sí!” – reacciona el hijo de Yamcha, atravesando el umbral.

Ogilvie lo cierra tras él y cae de rodillas al suelo.

– “Ah… ah…” – sufre el erizo.

– “¿Cómo te encuentras?” – pregunta Granola.

– “Es agotador…” – responde Ogilvie.

En la Tierra, Son Gohan ha sido curado por Dende y se pone en pie.

– “Aún no has recuperado toda tu energía…” – dice Kamisama.

– “No es necesario.” – responde Gohan. – “Otros necesitan tus habilidades más que yo.”

Dende mira a los demás heridos.

– “De acuerdo.” – asiente.

En el laboratorio, Punch y Gohan Jr observan la pantalla, donde pueden ver como Bulma trabaja frente al teclado mientras Hit pelea contra los tamagami.

– “Creía que había muerto…” – dice Punch, con lágrimas en los ojos. – “Pero, ¿sigue ahí dentro?” – añade mirando su cuerpo sobre la camilla.

Al lado de Hit, Hedo ya trabaja para salvar al maltrecho Gamma 2.

En el mundo digital, Hit desciende frente a los caídos tamagami, inertes en el suelo entre al centenar de cráteres formados por el ataque del asesino.

En el cielo, polígonos flotantes rojos, verdes y azules empiezan a reunirse, mientras los centinelas que Hit tiene delante se deshacen en esas mismas formas.

Nuevas versiones de Koorogi, Kabuto y Ka caen del cielo detrás de Hit, para enfrentarse de nuevo al asesino.

Una gota de sudor recorre la sien de Hit.

– “¿Aún no ha acabado?” – se pregunta el asesino.

Bulma sigue trabajando.

– “Vamos… vamos…” – se alienta a sí misma.

En el planeta oscuro, Onisen observa como Ogilvie está abriendo otro portal.

– “Qué interesante…” – dice Raichi con retintín. – “No esperaba una retirada.”

– “Yo sigo aquí.” – responde Vegeta, con su típica sonrisa prepotente.

Piccolo camina hacia el portal, pero se detiene al darse cuenta de que Granola no le sigue.

– “¿Granola?” – pregunta el namekiano.

– “Yo me quedo.” – dice el cereliano.

Piccolo no responde.

– “Mi familia…” – dice el cereliano. – “No quiero que nadie más sienta lo que yo sentí. Voy a pelear. Me quedo.”

– “Tu intención es noble.” – dice Piccolo. – “Pero créeme cuando te digo que Vegeta te mandará a la Tierra de una patada si intervienes.” – sonríe.

– “Orgullosos saiyajín…” – murmura el cereliano.

– “Tu familia te espera en el Más Allá.” – continúa Piccolo. – “Pero al haber ayudado a Raichi y haber seguido un camino de venganza, si mueres ahora, es posible que vayas al infierno.”

– “¡¿EH?!” – se sorprende Granola.

– “No es demasiado tarde.” – insiste el namekiano. – “Vive una vida recta y corrige tus errores. Redime tu alma y te encontrarás con ellos.”

– “Tsk…” – protesta Granola, frustrado, impotente.

– “Tal y como ha hecho Vegeta.” – añade Piccolo.

Granola mira de reojo al saiyajín, minúsculo desde su posición, de pie frente al enemigo. El cereliano no puede verle la cara, pero su postura desprende un aura de confianza y determinación que impresiona a Granola.

Piccolo extiende la mano hacia el cereliano.

– “Esto no se ha acabado.” – dice el namekiano.

Frente a Vegeta, Onisen esboza una media sonrisa prepotente.

– “Solo estás retrasando lo inevitable.” – dice Raichi. – “El árbol se nutrirá de este Universo para dar lugar al nuevo mundo. No importa dónde se escondan tus amigos. Esta realidad será el sustento del futuro que he creado.”

Vegeta mira al enemigo con cierto aburrimiento, casi ignorando sus palabras… y responde escupiendo un salivajo sanguinolento al suelo.

Mientras tanto, Zahha camina renqueante hacia el portal de Ogilvie que ya están cruzando Piccolo y Granola.

Freezer se fija en el espadachín, que arrastra sus dos espadas dejando dos surcos tras él.

– “¿Sigues con vida?” – se burla el demonio del frio.

– “El anillo…” – murmura Zahha, sin fuerzas.

El espadachín suelta sus espadas y luego cae de rodillas.

– “Tsk…” – protesta Freezer. – “Has dejado bien claro que no sabes usarlo.”

– “No…” – responde Zahha. – “Tienes razón…”

– “¿Eh?” – levanta una ceja el tirano.

– “Creo que…” – murmura el espadachín, mientras imágenes de una que siente ajena recorren su mente a toda velocidad; su madre lo arropa en la cama, su padre le reconforta tras caerse al suelo, su hermana le tira comida a la cara usando una cuchara como catapulta, su tío le enseña a pelear, su amigo de la infancia se ríe mientras el instructor lo riñe. – “…lo entiendo.”

Zahha intenta levantarse.

– “Tengo que…” – exhala el espadachín, cayendo de cara contra el suelo, inconsciente.

Freezer se queda mirándolo y suspira.

En la Tierra, Zahha atraviesa un portal en el cielo y se estrella contra el suelo.

Son Gohan mira al que fue contrincante.

– “El espadachín del futuro…” – piensa el mestizo.

Ogilvie también cruza el portal, que se cierra detrás de él.

Piccolo es el primero en reaccionar al darse cuenta de que algo no va bien.

– “¿Dónde está Freezer?” – pregunta el namekiano.

– “¿EH?” – levanta la ceja Cooler.

En el planeta oscuro, el tirano pasa por encima de las espadas de Zahha, tiradas en el suelo, y camina con calma hacia Vegeta y Onisen.

PRÓXIMAMENTE

Hoy no tendremos capítulo de DBSNL, pero es por una buena causa 😉

Este fin de semana he estado en Bruselas con Red_Ribbon_DBZ, asistiendo al evento Made in Asia; y es que El Camino de la Serpiente, nuestro canal de Youtube, ha podido entrevistar a Katsuyoshi Nakatsuru y a Chikashi Kubota.

Muy pronto tendréis subidas al canal las entrevista con estos dos titanes de la animación.

¡Les agradecemos su amabilidad y generosidad al dedicarnos su tiempo! Y también estamos muy agradecidos a Made in Asia, a los traductores y en especial a Remy, por habernos invitado al evento.

Muchas gracias también a todos los amigos que viajaron con nosotros, sobretodo a Adree.DB por ayudarnos con la entrevista.

DBSNL // Capítulo 366: El legado de Vegeta

DBSNL // Capítulo 366: El legado de Vegeta

“No dejes que tu orgullo te haga cometer una estupidez.”

Onisen muestra su superioridad una vez más. El androide ha agrandado su mano derecha y ha atrapado a Cooler, que lucha para no ser aplastado. Alargando su brazo izquierdo, el androide persigue a Liquir, que vuela en zigzag intentando evadirlo.

Dabra y Cell intentan sorprender a Onisen abalanzándose sobre él por la espalda, pero los tentáculos capilares se alargan, atizando a ambos guerreros.

El demonio es golpeado y derribado, mientras Cell se cubre con su escudo de energía.

Pero un nuevo rostro aparece un instante en la nuca de Onisen, entre la maraña de tentáculos, y dispara con sus ojos a Cell, sorprendiéndolo y alcanzándole en el hombro, volatilizando su brazo izquierdo.

Vegeta observa desde la distancia el combate junto a Piccolo mientras los demás vuelan hacia Ogilvie.

En la Tierra, Marron llega a través de un portal, cargando con Champa.

– “¡Marron!” – se sorprende Goku Jr.

Goten, ayudando a Mirai Trunks, son los siguientes.

– “¡Trunks!” – lo socorre Cheelai. – “¿Qué te ha pasado?” – se preocupa su pareja.

En el mundo digital, Bulma sigue trabajando mientras Hit se pone en pie tras ser golpeado por los tamagami, que han visto su fuerza aumentada.

– “¡¿Estás bien, Hit?!” – pregunta Bulma, nerviosa.

Hit se limpia la sangre del labio con el dorso de su mano.

– “No te preocupes por mí.” – responde el asesino.

Bulma sigue tecleando.

Hit corre hacia el agujero en la pared y salta de nuevo torre abajo, donde los tres tamagami están ascendiendo, cada uno empuñado su arma particular.

Kabuto se adelanta e intenta propinar un mazazo al asesino, pero éste usa el salto temporal para evadir el golpe y propinarle una doble patada en la cara, remitiéndolo al suelo.

Koorogi evita ser golpeado por su hermano en caída libre y salta sobre Hit con la intención de partirlo en dos de un espadazo, pero Hit detiene el arma entre sus manos desnudas.

Ka pasa de largo cerca del asesino, su objetivo es detener a Bulma.

Hit frunce el ceño al darse cuenta de la artimaña de los tamagami.

El asesino usa el salto temporal para propinar una tormenta de puñetazos a Koorogi, dejándolo aturdido.

Ka llega hasta la cima de la torre y prepara su tridente para lanzárselo a Bulma que, de espaldas, ni se da cuenta… pero en el último momento, Hit aparece sobre el tamagami y cae con sus rodillas sobre su cara, lanzándolo torre abajo.

El asesino, mientras observa la caída de sus enemigos, coloca sus puños a cada lado de su cadera mientras se concentra.

De repente, Hit desata una ráfaga de golpes al aire que generan aumentos de presión muy concentrados que caen sobre los tamagami como una lluvia invisible de meteoritos.

En la Tierra, Pan cruza un portal, ayudando Son Gohan.

– “¡MAMÁ!” – corre Goku Jr a abrazarlos. – “¡Abuelo! ¿Estás bien?”

– “Está bien.” – le tranquiliza Pan. – “Pero necesita ayuda…”

Pan coloca a su padre en el suelo.

De repente, Dende aparece con la alfombra voladora de Mr. Popo.

– “¡Yo me encargo!” – exclama Kamisama.

El namekiano impone sus manos sobre su viejo amigo.

Ub es el siguiente en llegar, ayudando al malherido Zamas.

– “¡Papá!” – se alegra Goku.

– “Hola, hijo.” – sonríe Ub.

En el planeta oscuro, Trunks y Bra son los últimos que quedan al lado de Vegeta y Piccolo.

– “Nos toca.” – dice Bra.

La muchacha sale volando.

Trunks se prepara para seguirla, pero se detiene en el último momento.

– “¿No vienes, papá?” – pregunta Trunks.

Vegeta no responde.

– “Papá…” – insiste el mestizo.

– “Ahora os sigo.” – responde finalmente el saiyajín.

Trunks reconoce un matiz extraño en la voz de su padre que le hace dudar, pero aun así decide seguir a su hermana.

Piccolo se acerca a Vegeta.

– “No tienes intención de abandonar el planeta, ¿no es así?” – pregunta el namekiano. – “¿Vas a decirme que tramas?”

– “Deberías marcharte.” – responde Vegeta. – “No tenéis mucho tiempo.”

El namekiano mira al saiyajín atentamente. En sus ojos puede verse que, pese a sus defectos, Piccolo respeta a Vegeta como guerrero.

– “No hagas ninguna estupidez, Vegeta.” – dice Piccolo.

El namekiano da la espalda al saiyajín y se prepara para volar hasta Ogilvie.

– “Piccolo…” – le detiene Vegeta, sin dejar de mirar el combate.

Piccolo se detiene y mira a Vegeta por encima del hombro.

El namekiano comprende al saiyajín sin necesidad de palabras.

– “Descuida.” – sonríe el namekiano.

Liquir invoca la cabeza de su avatar para concentrar en ella una esfera de ki y lanzarla contra Onisen, pero éste se cubre con su agigantada mano.

– “Malditos…” – gruñe el androide. – “Voy a…”

Pero de repente, Vegeta aparece con el Shunkanido y propina un puñetazo directo en la cara de Onisen que lo lanza a través del páramo de raíces.

Los ojos de Vegeta son de color gris y su aura magenta. Su cabello sigue de color negro.

Dabra, Cell, Liquir y Cooler lo miran sorprendidos.

– “Me sorprende que aún te queden fuerzas, saiyajín.” – dice Cooler.

– “A estas alturas ya deberías comprender que nosotros, los saiyajín, no tenemos límites.” – sonríe Vegeta con chulería.

– “Eso es una patraña…” – sonríe Cell, cómplice.

– “¿Quieres unirte al combate?” – pregunta Dabra.

– “¿Unirme?” – lo mira Vegeta con desdén. – “Solo me estorbaríais.”

Los cuatro guerreros se quedan con los ojos como platos al oír a Vegeta; incluso el prepotente Cell.

– “¿Quieres pelear solo?” – dice Cooler.

– “No es momento de tus fanfarronerías de príncipe de pacotilla…” – protesta Cell.

Liquir se fija en los ojos de Vegeta. Grises. Serenos.

– “No es un farol…” – piensa el kurama. – “Lo dice en serio…”

Vegeta da un paso al frente, dejando atrás a los demás.

– “Abandonad el planeta ahora que podéis.” – insiste el saiyajín.

Cell aprieta el puño con rabia, sintiéndose impotente.

– “Vegeta…” – gruñe el insecto.

Trunks, que volaba detrás de Bra hacia el grupo de Ogilvie, se detiene en el aire, viendo que su padre ha vuelto al campo de batalla.

– “Papá…” – murmura el mestizo.

Sin dudarlo, Trunks pone rumbo a Vegeta, pasando cerca de Piccolo en su trayecto.

– “¡TRUNKS!” – exclama el namekiano. – “¡ESPERA!”

De camino, Trunks se cruza con Cell, Dabra, Liquir y Cooler, que parece que han aceptado su derrota.

– “¡COBARDES!” – les increpa.

El hijo de Vegeta aterriza junto a su padre.

– “¡PAPÁ!” – protesta Trunks. – “¡¿Qué estás haciendo?!”

Bra aterriza junto a Ogilvie, Baicha, Granola y Freezer.

– “¡Vamos, Bra!” – la recibe Baicha. – “Ahora tú.”

Bra se percata en ese instante de que Trunks no la ha seguido y mira hacia el campo de batalla, dándose cuenta de lo que sucede.

– “¡PAPÁ!” – exclama ella. – “¡TRUNKS!”

Bra pone rumbo al combate, pero cuando pasa cerca de Piccolo la agarra de una pierna.

– “¡¡PICCOLO, SUÉLTAME!!” – protesta ella.

– “No seas estúpida…” – gruñe el namekiano. – “¡TU PADRE SABE LO QUE HACE!”

– “¡¡NO!!” – insiste ella. – “¡¡DÉJAME!!”

Piccolo intenta detenerla, pero Bra le lanza un Taiyo-ken por sorpresa, cegándolo.

– “¡¡AAAH!!” – protesta Piccolo. – “¡Maldita sea!”

Vegeta sigue con su atención puesta en el enemigo.

– “¡Largo de aquí, Trunks!” – dice Vegeta. – “¡Es demasiado peligroso!”

– “¿Por qué…?” – dice Trunks. – “No puedes derrotarle… ¡¿Por qué lo haces?!”

Vegeta no responde, sigue mirando al horizonte, donde Onisen se pone en pie.

Bra aterriza al lado de Trunks.

– “¡PAPÁ!” – exclama Bra. – “¡¿Qué haces?!” – le increpa.

– “No dejes que tu orgullo te haga cometer una estupidez.” – advierte Trunks.

Vegeta esboza una media sonrisa enternecedora.

– “Mi orgullo sois vosotros.” – responde el saiyajín.

Trunks y Bra se quedan sin palabras.

– “No me he vuelto loco.” – suspira Vegeta. – “Solo sigo tu plan, Trunks.”

– “¿Mi plan?” – se sorprende su hijo. – “¡A estas alturas…!”

– “Tu madre no es de las que se dan por vencidas.” – le interrumpe Vegeta. – “Ahora mismo está intentando superar las defensas de ese bastardo. No me cabe duda.”

– “Papá…” – se emociona Bra al ver la fe que tiene en Bulma.

– “¿Cómo podría volver a la Tierra?” – aprieta el puño Vegeta. – “No podría mirarla a la cara nunca más.”

Una lágrima se derrama por el rostro de Trunks.

– “Sé que queréis ayudarme…” – continúa Vegeta. – “Pero os pido que os marchéis. Concededme este deseo egoísta. Sois mi legado.” – el rostro serio de Vegeta dibuja una sonrisa cómplice. – “¿O es que queréis dejar el futuro de la raza saiyajín en manos de los hijos de Kakarotto?” – 

Trunks y Bra sonríen entre lágrimas.

– “Hablando en serio…” – continúa Vegeta. – “Marchaos. Nos veremos en la Tierra cuando todo acabe.”

Bra asiente.

– “Ten cuidado, papá.” – dice ella.

– “Mucha suerte.” – dice Trunks.

Vegeta levanta el pulgar y despide a sus hijos con una sonrisa.

Bra y Trunks salen volando.

Vegeta se queda solo y centra su atención de nuevo en el enemigo, que no tarda en aterrizar delante de él.

– “Vegeta…” – gruñe Onsien. – “¿Tú otra vez?” – se mofa.

El saiyajín mira desafiante a su adversario.