ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XIV: Lucha de titanes

Cold Chronicles / Parte XIV: Lucha de titanes
“Esa será tu propia desdicha.”


El planeta Hakama está siendo evacuado por orden del Rey Cold. La gente se amontona en alrededor de las naves imperiales e intentan abrirse paso para conseguir un lugar abordo. 
De repente, la estrella que ilumina el planeta desaparece del cielo; algo se ha interpuesto entre los dos astros.
– “No puede ser un eclipse…” – murmura un soldado.
Un gran planeta ha aparecido en el cielo de Hakama y cada vez está más cerca. 
– “¡¿Qué diablos es eso?!” – se asusta la gente.
El caos nace entre los presentes, que luchan por abrirse paso hacia las naves, que cierran sus puertas y se apresuran en despegar.
Con la aproximación de la gran masa invasora, la gravedad empieza a actuar sobre la superficie de Hakama, que se torna inestable.
El planeta enemigo abandona su forma esférica y desarrollando unos gigantescos apéndices que pronto toman tierra y abrazan Hakama.
Un terremoto sacude el lugar. El enemigo ha empezado a abrirse paso a través de la corteza con un gigantesco taladro para alcanzar el núcleo del planeta y absorber su energía.
En unas horas, la nave del Rey Cold llega a Hakama. El demonio del frío observa el resultado del catastrófico suceso. El planeta ha perdido su atmósfera y su superficie se encuentra desierta.
El Emperador abandona su nave y ordena a sus hombres que se alejen del lugar. Pretende enfrentarse al enemigo en solitario.
Cold observa a su adversario detenidamente antes de aproximarse al planeta.
– “¿Qué eres?” – murmura el demonio del frío.
El Emperador desciende sobre su la superficie de Hakama, a una distancia prudencial de la masa parasítica enemiga. 
Torrentes de lava inundan el paisaje junto a grandes géiseres de vapor y fuego. Una violenta tormenta eléctrica cubre el cielo.
Cold camina con decisión hacia su enemigo.
– “No había visto un poder destructor como este desde Majin Bu…” – piensa el demonio del frío. – “Debo tener cuidado.”
El Emperador se detiene y decide transformarse. Su cuerpo brilla de color rosado. Su cráneo se alarga y de su exoesqueleto brotan grandes pinchos en su espalda y antebrazos, adquiriendo una grotesca forma que hacía siglos que no utilizaba. Un instante después, su piel cristaliza y se resquebraja, estallando en una gran luminosidad fucsia y revelando la forma original del demonio del frío.
Cold continúa su camino, y pronto se da cuenta de un personaje ha aparecido en el horizonte, donde se encuentra el gran muro que conforma al planeta invasor. El individuo que se dirige hacia él tiene la piel azulada y lleva una armadura dorada.
– “Rey Cold” – sonríe el enemigo, sorprendiendo al Emperador.
– “Conoces mi nombre…” – dice el demonio del frío.
– “He recopilado mucha información en los últimos planetas” – dice el misterioso individuo, golpeándose la sien.
– “Entonces sabrás que has atacado mi territorio.” – responde Cold.
Rildo sonríe.
– “¿Qué eres?” – pregunta Cold. – “¿Qué es esa máquina?” – dice refiriéndose al gran taladro que perfora la corteza del planeta.
– “Me han llamado de muchas formas.” – dice el enemigo. – “Getemono, M2…  Pero creo que me quedo con \”Rildo\”.”
Rildo apunta al Emperador con su puño derecho, que sale disparado a toda velocidad, pero Cold levanta su mano parsimoniosamente y con su poder mental detiene el puño en el aire. 

Cold cierra su puño y estruja la extremidad voladora de Rildo, que cae al suelo hecha añicos.
Rildo sonríe y transforma su brazo en un cañón.
– “¡HAAA!” – exclama al disparar. 
Una gran esfera de ki verde se aproxima a Cold, pero éste alza su mano hacia el cielo y hace que un gran muro de roca se alce frente a él e intercepte el ataque, que estalla con el impacto, creando una gran explosión de humo y fuego.
Rildo salta por encima de los restos del muro de piedra, dispuesto a disparar de nuevo a Cold con su cañón, pero el Emperador levanta su otra mano, haciendo temblar la tierra y provocando que un volcán de lava brote del suelo e impacte directamente contra su adversario.
El enemigo cae al suelo. Su cuerpo metálico, parcialmente cubierto por lava, brilla al rojo vivo.
– “No está nada mal…” – sonríe el robot.
Cold, con otro elegante movimiento de sus manos, manipula dos ríos de lava cercanos para alzarlos y hacerlos caer sobre Rildo, sepultándole en roca candente. 
El Emperador ha derrotado a su enemigo sin mucho esfuerzo, y ahora se dirige hacia la gran masa metálica parasítica.
Cold camina hasta el gran taladro y lo observa con detenimiento, buscando comprender a qué se está enfrentando.
A su espalda, el metal de la estructura se convierte en un líquido viscoso que toma forma corpórea, dando lugar a un gran hombre de metal.
Cold se percata de lo que sucede y se da la vuelta. El Emperador identifica a Rildo, que ha adoptado una nueva forma.
– “¿Qué demonios eres?” – murmura Cold.
– “Soy una forma de vida superior.” – sonríe el hombre de metal. – “El siguiente paso en la evolución.”
Cold se da cuenta de lo poco que comprende el poder y las características del enemigo.
– “Controlas todo este metal a tu voluntad…” – murmura Cold.
– “No, Emperador” – se burla Cold. – “Yo SOY el metal. Me muevo de un planeta a otro y consumo sus recursos para seguir adelante. La vida biológica ha fracasado y debe darme paso. Nadie puede detenerme.”
De las paredes metálicas de su alrededor nacen un centenar de copias de Rildo.
Cold se da cuenta de que la gran cantidad de enemigos que le rodean. Son demasiados.
El demonio del frio aprieta sus puños con fuerza y su masa muscular aumenta repentinamente.
– “¡HAAAA!” – exclama al crear una onda expansiva que sacude el lugar.
El cuerpo de Cold se envuelve en una barrera energética y sale propulsado hacia el cielo, atravesando uno de los tentáculos metálicos del planeta enemigo y ascendiendo hacia el espacio. Múltiples Rildo le persiguen.
Cold abandona la tenue atmósfera del planeta y se detiene. El demonio del frío prepara una pequeña esfera de energías concentrada entre sus manos. La bola de ki intenta aumentar de tamaño, pero Cold se concentra en comprimirla, consiguiendo reducirla al tamaño de una manzana.
Los enemigos se aproximan, pero el Emperador dispara su esfera de ki, que se escurre entre el centenar de adversarios para alcanzar la superficie del planeta Hakama.
Tras un instante de calma, el planeta explota, creando una gran onda expansiva que empuja a Cold y lo estrella contra una pequeña luna que orbitaba el planeta Hakama. El Emperador pierde el conocimiento.
Mientras tanto, en el planeta del Hakaishin, el ángel Campahri observa el combate a través de su vara, sin decir nada a su pupilo, que sigue entrenando para dominar el anillo Toki.
El planeta invasor ha quedado hecho añicos, pero los fragmentos no tardan en movilizarse. De cada uno de ellos nacen extensiones que se conectan unas a otras, formando de nuevo una gran masa.
En unos minutos, Cold recupera la consciencia y abre los ojos. Frente a él puede ver un planeta hecho de metal.
– “Maldito…”- gruñe el Emperador.
En la superficie del planeta se forma el rostro de Rildo, que ríe en silencio. 
M2 ha perdido mucha masa a causa de la explosión. Se ha debilitado.
Cold, desesperado, utiliza su poder mental para agarrar la luna y la lanza contra su enemigo, pero una gigantesca mano se forma en la superficie del planeta y agarra el astro como si fuera una pelota de béisbol. Rildo estruja la luna, convirtiéndola en escombros.
En ese instante, Rildo se da cuenta de que ha utilizado gran parte de su energía de reserva para recomponerse. Necesita una fuente de poder, pero el siguiente planeta se encuentra demasiado lejos.
– “Está bien…” – piensa el planeta de metal. – “Por suerte, tengo a mi alcance una fuente de energía más poderosa que cualquier núcleo planetario.”
Un ejército de Rildo se genera en la superficie del planeta y se preparan para partir hacia su enemigo, al que pretenden capturar.
Cold cierra los ojos y se concentra. Su musculatura aumenta de nuevo. El demonio extiende sus brazos hacia su enemigo.
De repente, un terremoto parece sacudir la superficie del planeta, que empieza a resquebrajarse.  
– “¿Qué está pasando?” – piensa Rildo. – “No es posible…”
Cold está utilizando todo su poder para controlar el planeta enemigo. Su aura se desboca, adquiriendo un comportamiento eléctrico.
Rildo utiliza toda la energía que le queda para intentar contrarrestar las fuerzas de su enemigo, pero sus copias se derriten en la superficie. No le queda energía.
Cold clava su mirada en el planeta.
– “En tu paso has dejado un camino yermo.” – piensa Cold. – “Esa será tu propia desdicha.”
Cold proyecta toda su energía hacia M2 y empuja el astro metálico hacia las profundidades del espacio, lejos de su Imperio.
– “¡HAAAAAAA!” – grita el Emperador.
Tras el titánico enfrentamiento, Cold ha quedado agotado. Su masa muscular regresa a la normalidad y pierde el conocimiento. Su cuerpo queda flotando en el espacio.
En el planeta de Beerus, el Hakaishin se incorpora en su cama, aún con los ojos cerrados.
– “¿Qué ha pasado?” – pregunta mientras bosteza. – “¿Qué año es?”

A su lado, Campahri le atiende.
– “No ha sido nada, señor.” – dice el ángel. – “Una pequeña disputa territorial en la Galaxia del Sur.”
– “¿Una disputa?” – pregunta el Dios, mientras se lame la pata para limpiarse los ojos.
– “Un demonio del frío a formado un Imperio en esa zona.” – responde Campahri. – “Y la verdad es que él está manteniendo a raya a todo el que altera el orden.”
– “¿Quién es?” – pregunta el gotokoneko.
– “Lo llaman \”Rey Cold\”” – responde el ángel.
Beerus se da la vuelta y se tumba de nuevo.
– “Pues creo que me cae bien ese tipo…” – murmura mientras se acurruca en su cama. – “Me quita trabajo.”
Meses más tarde, el Emperador despierta en una cueva de un misterioso planeta. El demonio del frío se encuentra cubierto de apestosos ungüentos.
– “¿Dónde estoy?” – se pregunta el demonio.
Cold intenta levantarse, pero las piernas le flojean y cae de rodillas.
– “Maldición…” – murmura el Emperador.
El demonio del frío intenta levantarse de nuevo, pero al realizar un esfuerzo provoca un estallido de energía que derrumba parte de la cueva.
– “¿Qué me está pasando?” – se pregunta.
Una misteriosa voz le responde.
– “Su cuerpo ha sufrido graves daños, Majestad” – dice una pequeña criatura de tez amarilla parecida a una rana. – “Sus hombres te encontraron moribundo, flotando en el espacio.” 
– “¿Cómo he acabado aquí?” – pregunta Cold. – “¿Quién eres?”
– “Le ofrecí mis servicios a su consejero, el señor Sorbet” – responde la criatura. – “En el estado en que le encontraron, yo era el único que podía hacer algo para salvarle.”
– “Eres… un brujo…” – dice Cold, molesto al recordar su experiencia con Bibidí.
– “Me llamo Salabim.” – se presenta el renacuajo.
– “No necesito tu ayuda.” – lo desprecia el demonio del frío, que vuelve a intentar levantarse, pero falla de nuevo, crea un gran estallido de energía que repele al mago y derrumba otra porción de la cueva.
– “¡Cuidado!” – replica el brujo. – “Su cuerpo ha sufrido demasiado. Algunos daños son irreparables. Controlar toda la energía que rebosa no le será fácil.”
Cold parece frustrado, pero intenta relajarse.
– “Yo puedo ayudarte a controlarlo.” – se ofrece Salabim.
– “¿Por qué?” – pregunta Cold.
– “Por el bien del Imperio, por supuesto.” – sonríe el brujo.

DBSNL // Capítulo 136: Preparativos

DBSNL // Capítulo 136: Preparativos
“Prométeme que no correrás riesgos.”
La noche cae en la Tierra. 
En Villa Jingle, Yamcha, Suno, Baicha, Puar y Hatchan disfrutan de un chocolate caliente cerca del fuego, mientras se divierten con un juego de mesa.
Cerca de allí, en su casa, Ten Shin Han, Lunch y Chaoz ya duermen, como es habitual a estas horas, ya que los dos guerreros están acostumbrados a una rigurosa disciplina.
En una cabaña perdida en el bosque, Lapis ha ido a buscar leña de su almacén para reavivar el fuego de la chimenea, donde Mai le espera tumbada en el sofá, leyendo un libro.
En la Mansión Satán, Gohan y Videl preparan la maleta del mestizo. Pan, agotada tras un largo día, ya duerme.
– “¿Estás seguro de que debes marcharte?” – pregunta Videl.
– “Si no les ayudamos ahora, tendremos que hacerlo cuando el conflicto llegue a la Tierra.” – responde Gohan. – “Es mejor luchar lejos de aquí.”
Videl se acerca a su marido y le abraza por la espalda.
– “Prométeme que no correrás riesgos.” – dice Videl. – “Prométeme que volverás sano y salvo.”
– “Lo prometo” – sonríe Gohan.
Cerca de allí, Satán también descansa; y en la habitación contigua, que antes pertenecía a Mr. Bu, duerme el joven Ub con Bee acurrucado a los pies de la cama.
En el Monte Paoz, tras una abundante cena, todos duermen. La nave de Katopesla se encuentra estacionada en el exterior. El justiciero ha sido invitado a quedarse a dormir en la vieja cama de Gohan. El toreristo, vestido con un pijama con estampado de dinosauros, ronca de forma potente, obligando a Goten a taparse los oídos con la almohada.
En la Corporación Cápsula, Bra ya duerme, pero Bulma y Trunks trabajan en un nuevo proyecto en el laboratorio.
Trunks trabaja con esmero, muy concentrado.
– “Ya he programado la interfaz” – dice mientras realiza un estiramiento, sentado en su silla. – “¿Cómo lo llevas, mamá?” – pregunta.
Al no escuchar respuesta, el chico se da la vuelta y se da cuenta de que Bulma se ha quedado dormida sobre la mesa de trabajo.
El chico se acerca a su madre y la arropa colocándole su bata sobre los hombros.
– “Ha sido un día largo…” – suspira Trunks. – “Ya me encargo yo del resto.” – añade, dándole un tierno beso en la cabeza.
En la casa de invitados de la Corporación, Marron, Krilín y Lázuli, ya recuperada, disfrutan de una velada tranquila viendo la televisión. Su casa fue destruida durante el combate contra Maji-Kayo.
Mientras tanto, Brief, con su gato negro subido en el hombro, realiza un scanner al Número 16. El androide se encuentra tumbado en la mesa de trabajo, conectado a varios ordenadores.
– “Parece que todo funciona correctamente, Número 16.” – dice el padre de Bulma.
– “Estupendo.” – responde el robot. – “Gracias, Doctor.”
– “No se merecen” – sonríe el anciano. – “Pero no te olvides de tomar la Robovitamina A o te quedarás sin energía.”
El androide asiente sonriente.
– “Es extraño volver a estar con vosotros.” – dice el Número 16. – “Conozco los hechos ocurridos en mi ausencia, están en mi nueva programación, pero no tengo memoria directa de ellos. Ni siquiera de los Cell Games.”
– “Realizamos tu copia cuando te reparamos justo antes del combate” – dice Brief. – “Es normal que no recuerdes nada después de eso.”
El androide se incorpora en la mesa y se queda sentado.
– “Por cierto, Número 16…” – dice Brief. – “Me resulta incómodo llamarte por tu número de serie… ¿No tienes un nombre normal, como Lapis y Lázuli?”
– “Yo no tengo base humana.” – responde el robot. – “No tengo un nombre, ni un pasado.”
– “Es una pena…” – responde Brief. – “Pero podríamos ponerte uno… ¿Qué te parece Tanga?”
– “Recuerdo…” – murmura el 16. – “Cuando el Doctor Gero trabajaba en mí, en su viejo laboratorio… Le oí llamarme Pino.”
– “¿Pino?” – repite Brief. – “Bueno, es mejor que un número…” – sonríe. – “No es tan bonito como Tanga, pero está bien.”
De repente, una lágrima recorre la mejilla del androide. El Número 16 se da cuenta y, sorprendido, la atrapa con su dedo índice para después observa detenidamente.
– “Qué extraño…” – murmura el robot.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Brief.
– “Nada” – responde el androide.
Brief se da cuenta de lo ocurrido y se acerca para examinar el ojo del androide, lo que el gato aprovecha para saltar sobre el hombro de Pino. 
– “Parece que todo está bien…” – murmura el Doctor.
– “Me alegro” – dice el robot.
– “Por cierto…” – añade Brief. – “Gero te consideraba defectuoso por tu naturaleza pacífica y por no obedecer sus órdenes, ¿no es así?”
– “Sí” – responde el androide. – “Supongo que sí.”
– “Es extraño…” – cavila Brief.
– “¿Por qué, doctor?” – pregunta el 16.
– “He visto tu programación y parece que no hay errores…” – dice Brief. – “Él te programó así; con libertad para decidir no seguir su programación.”
Pino esboza una media sonrisa.
– “Sí que es extraño…” – dice el androide.
– “Puede que el viejo Gero guardara en ti la poca humanidad que le quedaba…” – suspira Brief.
En el jardín de la Corporación Cápsula, la nave de los patrulleros se encuentra estacionada. Auta Motto duerme plácidamente en su interior, mientras Sheela escribe un informe sobre lo sucedido. En una pequeña urna esférica, en prisionero ha sido encerrado y ahí descansa.
En la Atalaya de Kamisama, Piccolo y Dende han recibido una visita de Zamas y Kibito, que les han informado sobre lo ocurrido con Whis.
– “Es terrible…” – murmura Kamisama.
– “Aún no sabemos qué pretenden Shiras y Garlick.” – dice el Kibito. – “Pero ya han empezado a sembrar el caos.”
– “La verdad es que, sin el consejo de Whis, Champa y yo somos un mar de dudas.” – admite Zamas.
– “Según dices, Trunks pretende encargarse de Shiras…” – dice Piccolo. – “Confiemos en que pueda lograrlo.”
– “Seguir los movimientos de Garlick y los suyos es cada vez más complicado.” – explica Kibito. – “La oscuridad del Makai ciega nuestros ojos de Kaioshin.”
Piccolo alza su mirada al cielo, preocupado.
– “Tengo una extraña sensación de peligro desde hace semanas.” – dice el namekiano. – “No sé qué es, pero algo terrible se avecina.”
Muy lejos de allí, la nave de Freezer ha aterrizado en el planeta Numa. El tirano, acompañado por el soldado Curd, investiga la antigua cueva de Salabim.
– “No hay duda…” – murmura Freezer. – “Es la misma sensación…”
El tirano observa los troncos fríos de la hoguera y restos de comida podrida.
– “Hace tiempo que se marchó de aquí” – murmura el demonio del frío. – “Esperaba poder interrogarle.”
– “Señor Freezer…” – interviene tímidamente el soldado brench. – “No pretendo entrometerme en sus asuntos, pero… ¿está buscando las cajas de música?”
El tirano clava su mirada en Curd, sorprendido por su comentario.
– “¿Qué sabes?” – pregunta Freezer, tajante.
– “Su hermano también las buscó hace años.” – dice el brench. – “Una caja fue recuperada; la tenía un tsufur que capturamos cuando intentaba escapar de nuestro territorio.” – explica. – “La segunda, teníamos sospechas de que se encontraba en el planeta Gelbo, pero el Imperio cayó antes de que pudiéramos recuperarla.”
Freezer esboza una media sonrisa que desconcierta a Curd.
– “Localiza a Shisami” – ordena el tirano. – “Volvemos a casa.”

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XIII: Devorador de mundos

Cold Chronicles / Parte XIII: Devorador de mundos
“Tengo un mensaje urgente, señor”


Ha pasado más de una década desde que el Rey Cold y su Imperio se pusieron al mando de la Patrulla Galáctica.
Sorbet ha abandonado su puesto al frente de la Patrulla y ha regresado al lado del Emperador. El dinero del Imperio es suficiente para tener a los agentes bajo control.
El asesino Hit, a pesar de las múltiples ofertas del Rey Cold, ha roto sus lazos con el Imperio y ha desaparecido.
Un día, una señal de alarma suena en todo el Cuartel General de la Patrulla Galáctica.
– “¡¿Qué ocurre?!” – dice el nuevo líder de la patrulla.
– “Un… un planeta…” – titubea un agente al frente de un monitor. – “Yukata ha desaparecido.”
– “¿Hemos perdido la señal?” – pregunta su jefe. 
– “No, señor…” – responde el agente. – “Eso creíamos… hace unos días. Y por eso mandamos a una patrulla a investigar…”
El agente teclea en su computadora.
– “Tenemos visual desde nuestra nave” – dice el patrullero, ampliando una imagen en su pantalla.
Su superior se acerca y observa detenidamente la imagen.
– “No veo nada.” – refunfuña.
– “Exacto, señor.” – responde el agente. – “No hay nada.”
En ese instante, otro planeta desaparece del mapa.
– “¡HA VUELTO A OCURRIR!” – exclama otro agente. – “¡EL PLANETA KIMONO!”
– “¡¿QUÉ?!” – se alarma el jefe.
En la Capital del Imperio, Sorbet recibe un mensaje por su comunicador y es informado de la situación.
El consejero no tarda en hacer llegar las noticias al Emperador, acudiendo a la sala del trono, donde éste medita sentado en su sillón.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Cold.
– “Algo terrible, señor.” – dice Sorbet.
En unas horas, una nave de la Patrulla que se encontraba en un planeta cercano ha viajado hasta Kimono. Al aproximarse, pronto se dan cuenta de que algo extraño está ocurriendo.
– “¿Qué demonios es esa cosa?” – pregunta uno de los agentes.
– “Eso…” – titubea su compañero. – “¡¿Se está comiendo el planeta?!”
Una inmensa masa metálica parece haberse enganchado al planeta Kimono como si fuera un parásito.
Los patrulleros se acercan cautelosamente a la superficie del planeta y avanzan hacia la gran estructura de metal. El planeta se encuentra en un estado deplorable, sacudido por un sin fin de terremotos. Su corteza se encuentra fracturada y columnas de lava se alzan desde las grietas. Su atmósfera ha desaparecido.
Al aproximarse, los agentes se dan cuenta de que un apéndice de la estructura parasitaria se encuentra incrustado en el planeta. Tras realizar un escaneado, confirman sus peores temores.
– “Esa cosa está drenando la energía del núcleo del planeta…” – dice un agente. – “¡Es terrible!”
– “Envía los datos al Cuartel General y larguémonos de aquí” – responde su compañero.
De repente, un rostro se dibuja en la superficie de la masa metálica.
– “¡VÁMONOS!” – le apresura su compañero piloto.
La nave da un giro de 180 grados y se aleja a toda velocidad de la zona, pero una gran mano metálica brota de la masa parasítica que los alcanza, cerrándose finalmente a su alrededor.
Cold, tras ser informado de lo sucedido, decide viajar personalmente a investigar la anomalía que amenaza su Imperio. 

En unas horas, su nave ya está lista y el Emperador parte al encuentro de tan extraño enemigo.
Mientras tanto, en la Capital, Sorbet se ha quedado al mando del Imperio.
Un mensajero irrumpe en sala del trono, donde se encuentra el consejero con su guardia personal.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Sorbet.
– “Tengo un mensaje urgente, señor” – anuncia el mensajero.
– “Adelante.” – responde el consejero.
– “Es privado, señor.” – dice el mensajero.
– “Mis hombres son leales y discretos.” – responde Sorbet. – “Habla.”
– “Es sobre Numa.” – revela el mensajero.
Sorbet se queda perplejo. Hace años que no ha oído noticias del Capitán Ginyu, desde que fue enviado a Numa para hablar con Salabim.
– “Todo el mundo fuera.” – ordena el consejero.
Los guardias obedecen la orden y abandonan la sala del trono.
– “Y bien…” – dice Sorbet. – “¿Qué nuevas me traes?”
Una sonrisa se dibuja en el rostro del mensajero.
– “¡¿Qué?!” – se asusta Sorbet.
– “¡CHANGE!” – exclama Ginyu, abriendo sus brazos.
Tras el cambio de cuerpos, Sorbet, ahora en el cuerpo del mensajero, se queda pasmado.
– “¿Por qué?” – dice asustado.
– “Por el bien del Imperio, por supuesto.” – responde Ginyu. – “Salabim te considera un obstáculo.”
– “¡NO ESPERA!” – suplica Sorbet.
– “¡GUARDIAS!” – exclama Ginyu, en el cuerpo del consejero.
Los hombres del Imperio entran en la sala apresuradamente.
– “¡ESTE HOMBRE HA INTENTADO MATARME!” – exclama Ginyu.
– “¡NO! ¡NO!” – grita el mensajero. “¡YO SOY…!”
Los guardias abren fuego y masacran a Sorbet.
– “¿Está bien, señor?” – pregunta uno de los guardias.
– “Sí…” – responde Ginyu. – “Estoy bien. Muchas gracias, soldado.”
En el planeta Numa, Salabim observa lo ocurrido en la Capital del Imperio a través del fuego de su hoguera.
– “Bien…” – sonríe el brujo kashvar. – “Este soldadito resulta ser útil.”
Mientras tanto, en el planeta del Hakaishin, Beerus duerme, ajeno a todo. Shiras sigue entrenando bajo la supervisión de Campahri para dominar el poder del anillo Toki. 

El ángel lanza un centenar de rocas contra Shiras usando su telekinesis. Shiras permanece inmóvil. De repente, las rocas estallan en mil pedazos.
– “Buen trabajo, Shiras” – le felicita Campahri. – “Estás progresado mucho.”
En un lugar remoto, en un planeta alejado del Imperio y la Patrulla Galáctica, en una cabaña en mitad de un idílico prado, Hit descansa en su cama, mirando al techo.
– “¿Qué ocurre, Hit?” – le pregunta una voz femenina desde el marco de la puerta de la habitación. – “¿Echas de menos tu trabajo?”
– “Es posible.” – responde el asesino. – “Pero tomé la decisión correcta. Os exponía demasiado.”
– “Podrías haber aceptado el trabajo que te ofreció el Rey Cold…” – dice la mujer.
– “No me interesa. Demasiada política.” – responde Hit. – “Ese tipo de trabajos te hacen bajar la guardia. Crees que todos tus enemigos están enfrente y después te apuñalan por la espalda.”
– “Pues más te vale espabilar y enseñar bien a tu hijo a cosechar esos tubérculos, porque está haciendo un verdadero destrozo en el jardín.” – sonríe su mujer.
– “¿Y la pequeña?” – pregunta el asesino.
– “Se supone que estaba ayudando a su hermano, pero creo que se ha distraído persiguiendo una de esas ardiratas.” – ríe ella.
Hit se incorpora en la cama y se levanta.
– “Yo me encargo.” – sonríe el asesino.
Durante el largo viaje del Rey Cold, el ordenador de la nave no deja recibir mensajes sobre planetas desaparecidos.
– “Ha caído el planeta Obi” – anuncia uno de los soldados.
– “¿Cuál es el planeta más cercano?” – pregunta Cold.
– “Haori, señor.” – responde el soldado.
– “¿Y el próximo?” – replica el Emperador.
– “Hakama” – verifica el soldado en su computadora.
– “Ese es nuestro objetivo.” – dice Cold. – “Si intentamos perseguir a esa cosa, tardaremos demasiado en atraparla. La interceptaremos en Hakama. Deduzco que será su próximo objetivo.”
– “Eso significa que… ¿abandonaremos Haori a su suerte?” – pregunta un soldado. – “Mi familia… mi familia vive ahí, señor.”
Cold tiene su mirada perdida en el espacio.
– “Puedo ofrecerte venganza, soldado.” – dice el Emperador. – “No hay nada más que podamos hacer.” – sentencia.
El soldado asiente, intentando ocultar sus lágrimas.
– “Gracias, señor.” – responde el hombre, haciendo una reverencia.

DBSNL // Capítulo 135: Un viejo amigo

DBSNL // Capítulo 135: Un viejo amigo
“Me alegro de que te unas a nosotros.”
En la Capital del Oeste, Maji-Kayo no sabe qué hacer. Ub le ha superado.
En la azotea, nuestros amigos parecen satisfechos.
– “Tenías razón, Son Gohan.” – dice Piccolo. – “El chico lo ha logrado.”
– “Maji-Kayo es peligroso” – le interrumpe Katopesla. – “No os confiéis.”
– “Esto no ha terminado” – dice Gohan. – “Pero Ub podrá retenerle hasta que tengamos el dispositivo.”
El extraterrestre observa al chico de Isla Papaya mientras intenta idear un plan que le permita ganar esta batalla.
De repente, un pequeño brillo aparece en el cielo.
– “¿Qué es eso?” – se pregunta Marron.
– “¿Una nave?” – dice Piccolo.
Katopesla analiza la tenue luz con su visor.
– “¡Es una aeronave!” – dice el toreristo, intentando lograr un aumentar la imagen. – “¡Y es de la Patrulla Galáctica!” – exclama al ver su famoso emblema.
La nave se queda suspendida en el aire y dos patrulleros salen de ella. Uno de ellos es un metalman y el segundo es una mujer imegga.
– “¿Qué está pasando aquí?” – se pregunta la patrullera.
El metalman responde emitiendo una serie de pitidos con el vapor que sale de su cabeza.
– “Eso parece, Motto.” – responde ella. – “Pero, ¿quién puede estar enfrentándose a él?”
Maji-Kayo, al ver la nave de la patrulla, siente que está ante su única oportunidad de conseguir más energía.
– “¡HAAAAAA!” – grita al convertirse en múltiples tentáculos que se dispersan y avanzan hacia la nave.
Ub intenta atrapar uno de los apéndices, pero el extraterrestre se escurre entre sus dedos.
– “¡CUIDADO!” – advierte el chico a los patrulleros.
Maji-Kayo recupera su forma humanoide frente a los justicieros, con cuchillas en sus manos, dispuesto a asesinarlos, pero en ese instante una mano robótica voladora clava un dispositivo en la espalda del extraterrestre.
– “¡¿Qué?!” – se alarma Maji-Kayo.
Una fuerte descarga eléctrica sacude al alienígena, que parece perder fuerza mientras se precipita contra el suelo.
Ninguno de los presentes entiende lo que acaba de ocurrir. 
– “¿Qué ha sido eso?” – pregunta Goten.
– “Veamos qué ha pasado.” – dice Piccolo, que enseguida se dirige al lugar donde ha caído Maji-Kayo.
– “¡Sí!” – responden los demás.
Cuando llegan al lugar, un extraño personaje está colocándose la mano robótica en su antebrazo. En el suelo, Maji-Kayo ha encogido hasta convertirse en un deforme bebé, que ahora se encuentra envuelto en una barrera eléctrica y con el dispositivo aún clavado en su espalda.
Al ver al misterioso individuo, Son Goten se pone en guardia.
– “¡Atrás!” – exclama el mestizo, advirtiendo a los demás.
Un gigantesco e imponente hombre, luciendo una cresta de cabello naranja, ha aparecido frente a nuestros amigos. El personaje viste una indumentaria como la que usaba Vegeta cuando se enfrentó al Hakaishin Freezer, pero con el logotipo de la Corporación Cápsula en su armadura. 
Piccolo y Gohan se sorprenden al ver al personaje, como si vieran a un fantasma.
– “¿Número 16?” – pregunta Gohan.
– “Hola, Son Gohan.” – saluda el robot.
– “¿De verdad eres tú?” – sonríe el mestizo.
Videl parece confusa.
– “¿El Número 16?” – pregunta Videl. – “¿El robot que os ayudó en el Torneo de Cell?”
Por el comunicador, Trunks habla con los presentes.
– “¡Tranquilos! ¡Es de los nuestros!” – dice el mestizo.
– “¡¿Cómo es posible?!” – pregunta Gohan.
– “Gracias a todo lo que hemos descubierto en los últimos meses, mi padre ha logrado reconstruir al Número 16” – dice Bulma. – “Teníamos sus datos desde que lo reparé antes de los Cell Games, pero su I.A. era extremadamente avanzada para nosotros.”
– “Increíble…” – sonríe Gohan.
Los dos patrulleros se acercan a nuestros amigos.
– “¡¿Quienes sois?!” – pregunta la imegga.
– “Todos somos héroes justicieros” – dice Katopesla, quitándose el casco. – “Como vosotros.”
La patrullera reconoce a Katopesla.
– “¿Otra vez tú?” – dice la imegga.
– “Hola, Sheela” – saluda el toreristo.
– “¿Qué tienes que ver tú con todo esto?” – pregunta la patrullera.
Pan interviene en la conversación.
– “Él nos ha salvado.” – dice la mestiza.
– “¿Eh?” – se sorprenden todos.
– “Gracias a Katopesla, hemos podido derrotar al enemigo.” – explica Pan.
– “Sí, es cierto” – se une Ub. – “Gracias a él hemos podido proteger la Tierra.”
La patrullera parece confusa.
– “¿Es eso cierto?” – le pregunta a Katopesla.
– “Supongo que sí…” – se avergüenza el toreristo.
Sheela sonríe.
– “Eso no me lo esperaba” – admite la imegga.
Mientras tanto, el metalman Auta Motto recoge al encarcelado Maji-Kayo.
– “Así que éste es su aspecto original…” – dice Ub, acercándose y observándole detenidamente. – “Parece inofensivo.”
– “¡No te burles de mí!” – exclama el extraterrestre. – “¡¡OS MATARÉ A TODOS!!”
– “Enfadado es hasta gracioso” – sonríe Pan.
– “¡¿COMO OSÁIS?!” – se queja Maji-Kayo.
– “Gracias a todos” – dice Sheela. – “Le encerraremos de nuevo y nos encargaremos de que no vuelva a escapar.”
– “¿Cómo ha ocurrido?” – pregunta Gohan.
El gesto de Sheela se torna serio.
– “De hecho, de eso hemos venido a hablaros.” – dice la patrullera.
En el planeta de Jiren, Vegeta despierta en una rudimentaria cama, en una cabaña de madera. A su lado, el haiirotoko se encuentra preparando un guiso.
– “¿Qué ha pasado?” – pregunta el saiyajín, con su mirada clavada en el techo. – “He perdido, ¿verdad?”
– “Así es” – responde Jiren.
– “He fracasado…” – murmura Vegeta.
– “No exactamente.” – responde el haiirotoko.
– “¿Qué?” – dice Vegeta, confuso.
– “Si tuvieras el poder para derrotarme, no habrías venido hasta aquí.” – responde Jiren. – “Has demostrado tener la determinación necesaria para aprender el Ikigai.”
– “¿Vas a enseñarme esa técnica?” – pregunta Vegeta, sorprendido.
Jiren llena un cuenco de guiso y se acerca a Vegeta para ofrecérselo.
– “Repón tus fuerzas” – sonríe Jiren. – “Mañana te espera un día duro.”
En la Tierra, la Patrulla Galáctica ha explicado la situación a nuestros amigos. Los presos fugados, bajo las órdenes de Garlick y Shiras, están causando problemas por todo el universo.
– “Es grave…” – murmura Gohan.
– “Trunks nos ha enviado aquí” – explica Sheela. – “Ha dicho que podríais ayudarnos.”
– “Sin duda tenemos que hacer algo…” – dice Goten. – “Pero la Tierra no puede quedar desprotegida.”
– “Ub debe permanecer aquí” – dice Piccolo.
– “Pero, señor Piccolo…” – protesta Ub. 
– “Estoy de acuerdo” – añade Gohan. – “Ahora mismo eres el principal defensor de este planeta.” – le guiña un ojo el mestizo.
– “Entonces…” – dice Goten.
Gohan suspira profundamente.
– “Iré yo” – anuncia Gohan.
– “¡¿Tú?!” – se sorprende Videl.
– “¡Yo te acompaño!” – interviene Pan.
– “No, Pan” – responde su padre. – “Iré yo solo.”
– “¿Por qué, Son Gohan?” – pregunta Piccolo, algo confuso.
– “La Tierra es un futuro objetivo de Mojito” – explica el mestizo. – “Sabemos que en algún momento puede intentar sorprendernos.”
– “¿Y te marchas?” – se extraña Goten.
– “Ub es el más fuerte de nosotros” – dice Gohan. – “Y con Pan hacen un equipo excelente.” – sonríe. – “Y tú, Goten… La Tierra necesita a un Gran Saiyaman.”
– “¡¿Cómo dices?!” – se sorprende su hermano.
Son Gohan se quita el reloj, haciendo que desaparezca su disfraz, y se lo entrega a Goten.
– “Póntelo.” – dice Gohan.
– “Pero, hermano…” – duda Goten.
– “Adelante, Son Goten” – insiste su hermano mayor.
Goten se pone el reloj de pulsera.
Videl sonríe enternecida al ver a Gohan pasar el testigo.
– “Supongo que ha llegado el momento…” – suspira Videl, quitándose el reloj.
– “¿Qué?” – se sorprenden todos.
La hija de Satán le entrega su reloj a Marron.
– “Es vuestro turno” – sonríe Videl.
Marron, sin palabras, acepta el obsequio.
– “No os fallaremos” – dice Goten.
– “Estamos seguros de eso” – sonríe Videl.
Goten y Marron activan los relojes, transformándose en Great Saiyaman y Great Saiyaman 2.
– “¡Os queda muy bien!” – exclama Pan.
– “¿Seguro?” – pregunta Goten, observando su disfraz. – “Me siento un poco ridículo…”
– “*Cof, cof*” – tose Gohan.
– “Lo siento, lo siento…” – se excusa Goten. – “¡Me parece genial!”
Katopesla asiente y saca su libreta.
– “Estupendo…” – dice mientras toma apuntes. – “Digno de un héroe…”
Los patrulleros asisten a la escena, pero no parecen convencidos.
– “Me alegro de que te unas a nosotros” – dice Sheela. – “Pero esperábamos contar con más gente.”
– “Lo siento, chicos” – dice Gohan. – “Pero este planeta no pasa por un buen momento…”
De repente, el Número 16 interviene. 

– “Permíteme unirme, Son Gohan.” – dice el 16.
– “¿Quieres acompañarme?” – se sorprende Gohan.
– “Según mis sensores, la mayoría de los presentes pueden proteger la Tierra mejor que yo, así que me gustaría aprovechar la ocasión para pagar mi deuda contigo.”
– “No tienes ninguna deuda, 16” – responde Gohan.
– “Yo creo que sí” – sonríe el androide.
Son Gohan también sonríe y le ofrece la mano.
– “Está bien” – dice Gohan.
El androide 16 le estrecha la mano.
– “Es un placer estar de vuelta” – dice el robot.
Sheela y Auta Motto parecen satisfechos.
– “Partiremos mañana a primera hora” – dice la imegga.
– “Bien” – asiente Gohan. – “Nos prepararemos para el viaje.”
En la azotea de un edificio cercano, Cell contempla la escena.
– “Esto puede ser divertido…” – sonríe el insecto.