DBSNL // Capítulo 139: La mente de Vegeta

DBSNL // Capítulo 139: La mente de Vegeta
“Solo veo una sombra disfrazada de Rey”


En el planeta de Jiren, Vegeta, transformado en Súper Saiyajín, se encuentra inmerso en la oscuridad de esa extraña sala del templo, caminando en línea recta hacia el infinito. 

– “¿Dónde estoy?” – se pregunta el saiyajín. – “Llevo horas caminando, pero este lugar no parece tener fin… Me recuerda a la Sala del Espíritu y el Tempo.”

Vegeta regresa a su estado base.

– “Solo estoy malgastando energía” – refunfuña. – “No me sirve de nada.”

Al desvanecerse la luz que emitía, frente a él aparecen fantasmas del pasado, cuya figura puede ver claramente a pesar de la oscuridad que le envuelve, como si fueran extrañas proyecciones de su subconsciente.

– “No es posible…” – murmura el saiyajín.

Nappa, Raditz, Páragus y una multitud de saiyajín se encuentran ante él.

– “¿Qué significa esto?” – se pregunta Vegeta.

Los saiyajín hincan la rodilla por Vegeta.

De repente, el viejo Rey Vegeta se acerca al saiyajín por la espalda y coloca su capa roja sobre los hombros de su hijo, que ahora, de repente, resulta que viste su viejo uniforme y armadura con hombreras.

– “¿Papá?” – se sorprende el saiyajín.
– “¡Larga vida a mi hijo, el Rey Vegeta!” – exclama su padre.
– “¡Larga vida al Rey!” – repiten los saiyajín.

Vegeta se da cuenta de que se encuentran en el Planeta Vegeta, su mundo natal.

Entre los guerreros presentes, Vegeta identifica a su rival, arrodillado como los demás.

– “Kakarotto…” – murmura el nuevo Rey.

De repente, Vegeta se da cuenta de que a sus pies se encuentra una armadura rota con el logotipo de las Fuerzas Ginyu.

Al alzar de nuevo la mirada, el saiyajín se encuentra en la Capital del Imperio. A su alrededor, todo está en llamas. Gritos y explosiones se escuchan por todas partes.

Vegeta se da cuenta de que sus manos están manchadas de sangre y que se encuentra transformado en Súper Saiyajín.

En un instante, el Rey se encuentra de pie frente al trono del Imperio.

– “¡Larga vida al Emperador Vegeta!” – exclama un consejero imperial.
– “¡Larga vida al Emperador!” – repiten los soldados.

Su ejército ahora es extenso y compuesto por múltiples razas. 

Una extraña sensación embarga a Vegeta; una sensación que el saiyajín había olvidado. Se siente poderoso. Se siente bien. Vegeta no puede evitar esbozar una media sonrisa.

De repente, el mundo empieza a dar vueltas alrededor del saiyajín. Cada vez que parpadea, puede ver un mundo en llamas, como si se encontrara en mitad de múltiples batallas; Imegga, Ktal, Gelbo, Kurama, Luud, Namek…

Con cada imagen, la sonrisa de Vegeta aumenta hasta convertirse en una sonora carcajada.

Pero finalmente, Vegeta se encuentra en mitad de una ciudad que conoce muy bien; es la Capital del Oeste. Frente a él, la Corporación Cápsula arde.

A su alrededor, los cadáveres de los guerreros terrícolas. Yamcha se encuentra acurrucado en el suelo. Ten Shin Han, sin un brazo, también ha caído. El gorro de Chaoz se encuentra rodando por la carretera, llevado por el viento.

Cerca de allí, Krilín se encuentra de rodillas, agotado. Nappa se limpia un pequeño corte en la mejilla mientras se acerca al terrícola.

No muy lejos de allí, Raditz, con una de sus hombreras rota y su hombro chamuscado, patea a un moribundo Piccolo, que se encuentra tumbado en el suelo, sin un brazo, casi sin fuerzas.

El saiyajín se queda sin palabras. Atónito ante semejante escena. En ese instante, se da cuenta de que tiene la katana ensangrentada de Yajirobe en su mano.

Vegeta deja caer el arma y da un paso atrás, confuso y asustado.

De repente, un grito femenino alarma a Vegeta, que reconoce esa voz perfectamente y corre hacia el interior del edificio de la Corporación, temiéndose lo peor. El saiyajín recorre los pasillos de la que ahora es su casa a toda velocidad. Por el camino se encuentra con los cadáveres del Dr. Brief y su mujer. 

Finalmente, Vegeta llega al laboratorio, donde Kakarotto ha arrebatado el radar de las Dragon Balls a Bulma y ahora apunta a la mujer con su mano, listo para eliminarla.

– “¡BASTA!” – grita Vegeta, que se abalanza sobre su compañero, dispuesto a propinarle un furioso puñetazo.

Pero en ese instante, Vegeta vuelve a quedarse a oscuras; solo. La respiración del saiyajín es pesada y se encuentra envuelto en sudor frío, como si hubiera despertado de una pesadilla.

Vegeta ahora viste su ropa terrícola, pero un enemigo aparece frente a él. Es su propio reflejo, vestido con armadura saiyajín y capa Real.

– “Mírate” – le dice el Rey Vegeta. – “Tus sentimientos te hacen débil.”
– “¿Quién eres?” – le pregunta nuestro amigo.
– “¿No lo ves?” – sonríe el Rey.
– “Solo veo una sombra disfrazada de Rey” – dice Vegeta, transformándose en Súper Saiyajín Blue.
– “Una sombra, ¿eh?” – se burla el Rey, imitando al original y transformándose también en Súper Saiyajín Blue.

Vegeta, sorprendido de que su copia pueda utilizar el ki divino, se pone en guardia.

– “Te demostraré quién es el verdadero Vegeta” – dice el saiyajín.
– “Bien…” – sonríe su rival. – “Muéstramelo.”

Los dos guerreros se abalanzan el uno contra el otro, propinándose un puñetazo brutal en la cara mutuamente.

Los dos saiyajín se enzarzan en un violento intercambio de golpes. Los dos luchan de la misma forma, pero el Rey parece disfrutar del combate, mientras el terrícola parece estar sufriendo para mantener la ferocidad que requiere el duelo.

De repente, el Rey estalla en una explosión de ki azul que se torna rojo en un instante y derriba al terrícola.

Cuando Vegeta se pone de nuevo en pie y mira a su adversario, se da cuente de que el cabello del Rey es de color magenta, al igual que sus ojos y su aura.

– “¿Qué demonios…?” – se asusta nuestro amigo, al ver a su adversario blandir un poder que sólo ha visto antes en Broly.

El Rey sonríe de forma terrorífica.

– “No puedes detenerme” – dice el enemigo. – “Así, no.”

Vegeta se pone en guardia, preocupado por el devastador poder de su adversario.

En ese momento, detrás del terrícola aparecen Bulma, Trunks y Bra.

– “¡Líbrate de tu carga y éste poder puede ser tuyo!” – exclama el Rey.

Vegeta mira a su familia, sorprendido de verlos allí.

El terrícola aprieta sus puños con rabia y eso hace sonreír al Rey.

– “¡Líbrate de esos lazos que te hacen débil! ¡Solo así podrás controlar este poder!” – insiste el saiyajín.

Junto a su familia, poco a poco aparecen el resto de terrícolas: Mirai Trunks, Son Goku, Son Gohan, Krilín, Piccolo, Yamcha, Ten Shin Han, Chaoz…

– “¡HAZLO!” – grita el Rey.

De repente, nuestro amigo, de espaldas a su adversario, empieza a reír disimuladamente; algo que desconcierta al Rey.

– “¿Eh?” – murmura el enemigo, confuso.
– “Ja… jaja… jajaja…” – ríe Vegeta. – “¡JAJAJAJA!” – estalla en una carcajada.
– “¡¿Qué te parece tan gracioso?!” – se enfada el Rey.

Vegeta interrumpe su risa de forma brusca y se da la vuelta, clavando su mirada en el enemigo.

– “¡Eres un idiota!” – se mofa el terrícola.
– “¿Qué?” – responde el Rey.
– “¿Débil?” – dice Vegeta. – “¡¿Crees que ellos me hacen débil?!”

Vegeta aprieta sus puños y se envuelve de nuevo en el aura del Súper Saiyajín Blue.

– “Estás equivocado…” – murmura el terrícola, que se agacha para poder embestir a su enemigo con todas sus fuerzas. – “¡ESTÁS MUY EQUIVOCADO!”

El ki de nuestro amigo estalla y Vegeta sale propulsado hacia el Rey, preparado su puño derecho para propinarle un puñetazo.

El Rey, durante un instante, no es capaz de distinguir a su adversario, viendo de forma intermitente a todos sus amigos.

– “¡¡HAAAAAAA!!” – gritan todas las voces a la vez.

Finalmente, Vegeta conecta el puñetazo en la mejilla de su reflejo, lanzándole hacia las profundidades de la oscuridad que los rodea, donde desaparece.

Todo se queda en silencio. Vegeta, agotado, regresa a su estado base.

De repente, una voz sorprende a nuestro amigo.

– “Buen trabajo, saiyajín.” – dice un pequeño y peludo personaje que ha aparecido de la nada al lado de Vegeta.

Vegeta mira a su extraño acompañante. El personaje es un ser pequeño, cuyo rostro está cubierto de vello negro, dejando ver solo sus dos ojos redondos y sus puntiagudas orejas rosas. El resto de su cuerpo está oculto tras una túnica celeste.

– “¿Quién eres tú?” – le pregunta Vegeta.
– “Ya no soy nadie” – responde el personaje. – “Solo energía residual que habita en este lugar y proyecta una imagen a través de tu mente.”
– “¿De qué estás hablando?” – insiste Vegeta, confuso. – “¿Magia?”

El peludo individuo asiente.

– “¿Tú eres el que me ha hecho tener todas esas extrañas visiones?” – le pregunta Vegeta.
– “Debía estar seguro de tus intenciones” – responde el brujo. – “Me llamo Iwen.” – se presenta.

Vegeta desconfía del extraño ser.

– “No tenemos mucho tiempo, Vegeta” – dice Iwen. – “Mi poder se desvanecerá pronto.”
– “¿Qué quieres de mí?” – pregunta el saiyajín.
– “Voy a ser sincero.” – le advierte el brujo. – “Os espera un final terrible. Mis hermanos van a acabar con vuestro mundo si consiguen que él regrese.”
– “¿Tus hermanos?” – se sorprende Vegeta.
– “Los brujos Kashvar.” – dice Iwen.
– “¿De qué estás hablando?” – se impacienta Vegeta.
– “Llevo milenios viviendo en este lugar y me he podido distanciarme de la oscuridad.” – explica Iwen. – “Pero ellos siguen persiguiendo su venganza. Quieren destruir este mundo y ahora trabajan con el ángel caído para lograrlo.”
– “Mojito…” – murmura Vegeta.
– “He oído su llamada a través del universo.” – dice el brujo. – “Queda poco tiempo.”
– “¿Y qué pretendes que haga?” – pregunta Vegeta.
– “Debes dominar el Ikigai.” – dice Iwen. – “Encuentra el equilibrio necesario para dominar la luz y la oscuridad. Como yo, tu has caminado por ambas sendas. Puedes lograrlo.”

Vegeta parece confuso, pero sabe que no tiene otra opción que hacer caso al brujo.

– “Luz y oscuridad…” – refunfuña el saiyajín.
– “Jiren puede enseñarte el camino” – dice el brujo, que se desvanece convertido en humo. – “Pero ni siquiera él puede llevarte hasta el final.”
– “¿El final?” – pregunta Vegeta.
– “No tengo más respuestas para ti.” – sentencia Iwen. – “Mi tiempo se acaba.”

En ese instante, Vegeta vuelve a encontrarse en la sala donde le dejó Jiren. La puerta se abre lentamente.

Vegeta abandona la sala y se encuentra a Jiren esperándole.

– “¿Cómo ha ido?” – pregunta el haiirotoko.
– “Pongámonos manos a la obra.” – responde el saiyajín.

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XVIII: Calma entre tormentas

Cold Chronicles / Parte XVIII: Calma entre tormentas
“¿Puedes arreglarlo?” 


La Patrulla Galáctica llega en unas horas al lugar de la batalla y aprisiona a su antiguo militante, Shiras, que ha sido sometido por los ángeles.

– “Lo pagaréis…” – murmura Shiras, mientras es introducido en un transporte que le llevará al Asteroide-Prisión Bihe, un centro de máxima seguridad.

Campahri se acerca a Hit, que está siendo atendido por los servicios médicos de la Patrulla.

– “Has luchado bien, asesino” – dice el ángel.

Hit no responde. Su sangre sigue en ebullición. La rabia que le corroe no le deja descansar.

– “No debió ocurrir.” – dice Campahri. – “Shiras ignoró las normas.”
– “¿Puedes arreglarlo?” – pregunta Hit.
– “No.” – responde el ángel. 
– “Entonces, déjame en paz.” – dice el asesino.

Kus, Cucatail y Palinka no tardan en desaparecer, regresando a sus universos.

Camphari se acerca al Rey Cold, que se encuentra en su forma reducida con aspecto de toro bípedo.

– “Eres un líder fuerte.” – dice el ángel. – “Frío y calculador…”
– “No me interesa” – responde Cold.
– “¿Cómo dices?” – se sorprende Campahri.
– “Lo que vas a ofrecerme.” – dice el Emperador. – “No me interesa.”

Una media sonrisa se dibuja en el rostro del ángel.

– “Está bien.” – asiente, antes de alejarse.

Paikuhan se aproxima a Cold, topándose en el camino con Campahri. 

– “¿Cómo se encuentra?” – le pregunta el ángel.
– “¿Eh?” – se extraña el Guardián del Fruto.
– “Sidra.” – dice Campahri.
– “Centrado en su misión.” – responde Paikuhan. 
– “Me alegro.” – sonríe el ángel. – “La hará falta.”

Mientras tanto, Zeun se ha acercado a Hit.

– “Volvemos a casa.” – dice el demonio. – “Estamos en paz.”
– “Gracias” – dice el asesino, sin alzar su mirada.
– “Los has vengado.” – dice Zeun. – “Se acabó.”

Hit no responde.

– “Nuestro padre también sigue atormentado por su pasado.” – dice Zeun. – “Siente que fracasó en su misión.” – explica. – “Acepta la victoria y sigue adelante.” – añade antes de marcharse.

El asesino sigue sentado en una roca, con su mirada fija en el suelo.

Cerca de allí, Paikuhan le ofrece la mano a Cold.

– “Hasta la próxima.” – dice el Guardián.
– “Dile a Sidra que cumpliré mi palabra.” – responde el Emperador.

Paikuhan asiente y se da la vuelta, pero es interrumpido por Cold.

– “Paikuhan” – le detiene el demonio del frío. – “¿Qué sabes de un brujo llamado Salabim?”

El nombre hiela la sangre de Paikuhan.

– “¡¿Dónde lo has oído?!” – responde el Guardián.
– “Se encuentra en Numa.” – dice Cold. – “Conoce las cajas de música.”

Paikuahan agacha la cabeza.

– “Parece que siguen vivos…” – murmura el Guardián. – “Informaré a Sidra. Mantente alejado de él.”
– “No.” – responde Cold, sorprendiendo a Paikuhan. – “Ese brujo sabe muy bien lo que hace. Está jugando una partida a largo plazo. Cada movimiento está delicadamente calculado. Si me alejo de él, le daremos ventaja. No sabremos lo que trama.”
– “Es muy arriesgado.” – insiste el Guardián.
– “¿Te preocupas por mí?” – sonríe burlonamente Cold.
– “Hablaré con Sidra.” – dice Paikuhan.

Cold asiente.

El ángel Campahri se prepara para marcharse, pero en el último instante se detiene y mira de reojo a Hit.

– “Una última cosa… …” – dice el ser celestial. – “No he podido encontrar el anillo que llevaba Shiras. ¿Sabes algo de eso?”

Hit niega con la cabeza. El ángel sonríe.

– “Su uso está prohibido. La pena por utilizarlo sin permiso es capital.” – dice Campahri.

Hit no responde.

– “Está bien.” – sentencia el ángel. – “Me marcho. Ha sido un placer.” – añade antes de desaparecer.

El asesino saca el anillo Toki que guardaba en su cinturón y lo observa un instante antes de cerrar su puño con fuerza.

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XVII: Conflicto universal

Cold Chronicles / Parte XVII: Conflicto universal
“Deberías pagar mejor a tus hombres.”


Tras varias semanas de preparativos, el Rey Cold y Hit se encuentran en inhabitado planeta rocoso.

– “¿Estás seguro de lo que dices?” – pregunta el demonio del frío.
– “Ese anillo emitía un extraño pulso cada vez que atacaba.” – dice Hit. – “No sé cómo funciona, pero es la fuente de sus habilidades.”
– “Está bien.” – dice Cold.

El Emperador concentra su energía y empieza a transformarse, pasando por su rocambolesca apariencia hasta adoptar su forma original.

– “¡HAAAAAA!” – grita el Emperador, cuyo poder estalla en una gran onda de energía.

Finalmente, agotado, Cold se ve obligado a volver a su forma reducida.

– “Espero que funcione” – dice el demonio del frío, intentando recuperar el aliento.
– “Lo lograremos.” – dice Hit.

En el planeta del Hakaishin, Campahri regaña a Shiras.

– “Eres un insensato.” – dice el ángel. – “Con tu forma de actuar pones en peligro nuestros planes.”
– “Estoy harto de jugar a vuestro juego.” – dice el legendario patrullero.
– “¿Cómo dices?” – responde el ángel, clavando su mirada desafiante en el aprendiz.
– “Me he dado cuenta de que solo soy un peón.” – dice Shiras. – “Vais a utilizarme.”
– “Podrás remodelar el mundo a tu antojo cuando llegue el momento” – dice Campahri.
– “La Patrulla Galáctica era mi legado.” – insiste Shiras. – “Y ese Emperador de pacotilla…”
– “Aprende a priorizar tus objetivos, Shiras” – insiste Campahri.

De repente, tras un largo viaje, el poder de Cold alcanza el planeta de Beerus.

– “¡ES ÉL!” – exclama Shiras, fijando su mirada en un punto del horizonte.
– “¡Contrólate!” – le advierte Campahri.

Shiras desaparece en un instante.

– “Maldita sea…” – refunfuña el ángel.

En el planeta desértico, Shiras aparece en el mismo punto en el que Cold se había transformado.

Cold le espera en su forma reducida.

– “Al fin apareces” – dice el demonio del frío.
– “Tú eres el que ha estado ocultándose” – dice Shiras. – “Pagarás por corromper la Patrulla Galáctica.”
– “Les hice una oferta y la aceptaron.” – sonríe Cold. – “Deberías pagar mejor a tus hombres.”
– “No todo se basa en el dinero.” – dice Shiras.
– “Creo que ha quedado demostrado que sí.” – dice el Emperador.

En un abrir y cerrar de ojos, Shiras aparece sobre Cold, con su vara en alto, listo para sacudir al demonio, pero unos brazos largos de color azul celeste se enrollan alrededor del patrullero.


– “¿Qué?” – parece confuso Shiras.

Tres pequeñas criaturas se han abalanzado sobre él y sonríen de forma tétrica antes de sacudirle con una descarga eléctrica.

Shiras retrocede y con una explosión de energía se libra del agarre y de las criaturas.

De repente, un demonio grandullón alado cae sobre Shiras dispuesto a propinarle un puñetazo con sus manos unidas formando un martillo, pero el patrullero lo intercepta con un golpe de su vara, lanzándole contra el demonio azulado.

En ese instante, un demonio naranja con pequeños cuernos sorprende a Shiras atizándole un puñetazo directo en la mejilla, lanzándole violentamente contra el suelo, pero antes que de pueda caerse, un ser envuelto en llamas lo intercepta, propinándole una patada en la barbilla y lanzándole por los aires.

En el aire, Shiras se da cuenta de que ha sido envuelto en una nube de humo negro. Hit le agarra por la espalda, intentando doblegar su brazo e inmovilizarle para estamparle contra el suelo en la caída, pero el patrullero se revuelve y se libera, propinándole una patada a Hit que lo lanza contra el suelo.

Shiras cae de pie y mira a sus adversarios con prepotencia.

– “Malditos bastardos…” – dice el patrullero. – “¡Sois solo basura!”

Los hijos de Slug, Paikuhan y Cold se ponen en guardia.

Hit se pone en pie, magullado, pero sonriente. En su mano lleva el anillo Toki que le ha arrebatado a Shiras.

– “Esta vez, lucharemos sin trucos.” – dice el asesino.

Shiras observa su mano sorprendido para confirmar que es su anillo.

– “Muy inteligente” – dice Shiras, que parece desquiciarse por momentos. – “Pero aún sin él, estáis muy por debajo de mi nivel.”

En ese instante, Campahri aparece frente a su aprendiz.


– “¡BASTA, SHIRAS!” – exclama el ángel. – “A este paso vas a despertar a Beerus y no podré protegerte.”
– “¡QUÉ DESPIERTE!” – responde el patrullero, airado.

Campahri agacha la cabeza y niega las palabras de su aprendiz, decepcionado.

– “Lo siento, Shiras” – dice apuntándole con su vara. – “No podemos permitirlo.”

Pero el patrullero agarra con su mano la esfera que adorna el bastón del ángel.

– “¿Crees que conoces los límites de mi poder?” – sonríe Shiras. – “No soy el único que ha estado ocultando cosas.”

Shiras propina una patada en el pecho del ángel y lo lanza contra una montaña cercana.

Los presentes se quedan perplejos ante el poder de su enemigo.

Shiras embiste a Hit, pero los hijos de Slug intentan interponerse en su camino, aunque son apartados con un golpe de vara que los deja fuera de combate.

Hit recibe un puñetazo en el pecho del que intenta protegerse, pero el golpe le rompe un brazo y lo repele.

Cold agarra el brazo de Shiras mientras empieza a transformarse en su forma rocambolesca, pero el patrullero coloca la palma de su mano en el pecho del demonio del frío y se prepara para disparar una onda de ki.

En el último instante, Paikuhan golpea la mano del patrullero, haciendo que su disparo falle, estallando a escasos metros de Cold y provocando una gran explosión.

Paikuhan se eleva y apunta a Shiras con sus puños.

– “¡TRUENO DE FUEGO!” – exclama el Guardián del Fruto.

Su llameante ataque se dirige a Shiras, pero el patrullero hace girar su vara y disipa la técnica de Paikuhan.

Shiras da un paso al frente, pero es retenido por un poder invisible. Cold ha regresado a su forma original y utiliza su poder mental para frenar al patrullero.


De pronto, el poder del Emperador se descontrola y estalla en una explosión de energía, liberando a Shiras. 

El legendario patrullero se prepara para atacar, pero en ese instante, Hit brota del suelo por sorpresa, propinándole un puñetazo en el corazón que lo hace retroceder e hincar la rodillas. El certero ataque del asesino ha surgido efecto.

– “Voy a vengar a mi familia.” – dice Hit, con ira en su mirada.

Hit se dispone a atacar de nuevo, pero una barrera de energía se lo impide.

Los cuatro ángeles han aparecido y rodeado a Shiras, apuntándole con sus varas.

– “Malditos…” – murmura el patrullero, que siente como se debilita.
– “Nos has fallado, Shiras.” – dice Campahri.
– “Me vengaré…” – dice el patrullero. – “¡OS MATARÉ! ¡Lo prometo!”

Hit golpea la barrera de ki con lágrimas en los ojos. Su venganza estaba muy cerca, pero se la han negado.

DBSNL // Capítulo 138: Magia antigua

DBSNL // Capítulo 138: Magia antigua
“Venid a mí, hermanos Kashvar”

Las dos naves de la Patrulla Galáctica se dirigen al Cuartel General, donde les esperan Lemon y Kahseral para darles las pertinentes instrucciones.
Mientras tanto, a años luz de distancia, Trunks y Cheelai siguen su camino más allá del borde exterior, lejos de los territorios controlados por la Patrulla o el Imperio.
En el planeta de Jiren, Vegeta ha acompañado al haiirotoko de regreso al viejo templo sagrado. Tras atravesar un sinfín de pasillos, los dos guerreros llegan a una extraña sala oscura, cuyas paredes están repletas de jeroglíficos.
– “¿Qué lugar es éste?” – pregunta Vegeta. – “¿No se suponía que íbamos a entrenar?”
– “Así es” – responde Jiren. – “Y este es el próximo paso.”
Vegeta camina hacia el interior de la sala vacía, observando con atención su alrededor.
– “¿Qué debo hacer?” – pregunta Vegeta.
– “Buena suerte” – dice Jiren, confundiendo al saiyajín.
El haiirotoko activa un antiguo mecanismo en la pared que cierra la sala con una gran puerta de piedra, dejando a Vegeta a oscuras.
– “¿Qué demonios…?” – se pregunta Vegeta. – “¿Qué se supone que es esto? No veo nada…”
Vegeta se transforma en Súper Saiyajín, con la intención de iluminar el lugar, pero ni siquiera la luz de su aura le permite ver más allá de unos pocos metros. Las paredes y el techo de la sala parecen haber sido sustituidos por una oscuridad infinita.
– “Maldita sea…” – refunfuña el saiyajín.
Lejos de allí, en el desértico planeta Rudeze, Garlick y Shiras se encuentran reunidos en el interior en un agujero natural cavado en la roca; un pequeño paraíso oculto en mitad de un infinito desierto con el que tanto contrasta. De esa gruta nacen otras más pequeñas, creando una red de túneles subterráneos que corren bajo la ardiente superficie del planeta.
Meerus interrumpe la reunión, acercándose al demonio y saludando con una reverencia.
– “Todo va según lo previsto, señor” – dice el antiguo patrullero.
– “Gracias, Meerus” – dice Garlick. – “Buen trabajo.” – haciéndole un gesto con la mano que le indica que debe retirarse.
Shiras se dirige a Garlick.
– “La Patrulla Galáctica no tiene efectivos suficientes para atender todos los problemas que estamos causando” – dice el legendario patrullero. – “Pero lo intentarán.” – sonríe burlonamente.
– “Los destruiremos cuando menos se lo esperen” – dice Garlick. – “Cuanto más territorio intenten abarcar, más débil será la resistencia que ofrezcan.”
Mientras tanto, Salabim se encuentra en una gruta cercana donde ha encendido una hoguera que ahora mira atentamente.
– “Venid a mí, hermanos Kashvar” – murmura el brujo. – “Ha llegado nuestro momento.” – dice esbozando una aterradora sonrisa.
En el fuego, Salabim es capaz de ver tres hogueras encendidas a través del universo.
– “Quedamos pocos…” – dice el brujo. – “Pero somos más fuertes que nunca.”
En Gelbo, en mitad de una aldea arrasada, Zunama se ha sentado frente al fuego.
En el planeta Luud, en la cámara del predicador Dolltaki, un brujo de tez rosada y arrugada ha encendido una hoguera. El famoso charlatán se encuentra sentado en su mesa, contando dinero.
– “¿Necesita algo, Maestro Hoi?” – pregunta Dolltaki.
– “¡SILENCIO!” – responde el brujo, aterrorizando al famoso predicador.
La última hoguera ha sido encendida por un viejo brujo con aspecto de pez, con labios azules, ojos morados y el cabello rojo en punta como si fuera un pincel. El Kashvar se encuentra en una cueva oscura, rodeado por gigantescas raíces.
En Monmaas, Son Goku meditaba en silencio, intentando entrar en comunión con la energía vital del planeta, cuando ha abierto los ojos de forma repentina. Una extraña sensación ha perturbado su meditación.
El viejo Madas también ha percibido esa extraña presencia.
– “¿Qué ha sido eso?” – pregunta Goku.
– “Oscuridad” – dice Madas. – “La he sentido en múltiples ocasiones durante las últimas décadas, pero jamás con tanta intensidad…”
Una bandada de gigantescos pájaros ha alzado el vuelo en el bosque. Y una manada de animales parecidos a ciervos cruzan por delante de nuestros amigos a toda velocidad.
– “Ellos también lo perciben…” – dice Goku.
Madas agacha la cabeza, algo avergonzado, antes de realizar una revelación.
– “Mis temores parece que son ciertos.” – dice el viejo Kaioshin. – “Necesito tu ayuda para encontrar la fuente de estas tinieblas, Son Goku.”
El saiyajín se pone en pie de un salto.
– “¡Bien!” – dice Goku, que empieza a hacer ejercicios de calentamiento.
– “¿A dónde vas?” – pregunta Madas.
Goku está confuso.
– “¿No íbamos a…?” – dice el saiyajín.
– “¡Con el ki!” – le increpa el anciano.
Son Goku parece avergonzado por su error.
– “Lo siento…” – se disculpa. – “Es que esto es un poco aburrido…”
– “No tienes remedio…” – suspira Madas.
Goku coloca sus dedos índice y corazón en su frente, concentrándose para buscar el ki enemigo.
– “Eso es el Shunkanido, ¿verdad?” – pregunta Madas.
– “Estoy intentando buscar su energía.” – dice Goku.
– “Esa forma de buscar una presencia te limita.” – dice el anciano. – “No lo hagas.”
– “¿Qué?” – se pregunta el saiyajín, que tan acostumbrado está a realizar su técnica de esa forma.
– “Para hacer el Shunkanido necesitas un punto de anclaje al que teletransportarte, ¿no? Te concentras en ese ki…” – dice el viejo.
– “Así es…” – responde Goku.
– “Eso limita tu visión” – insiste Madas. – “Te centras demasiado en un punto y pierdes perspectiva”.
Son Goku se sienta de nuevo, con brazos y piernas cruzadas, enfurruñado, recapacitando sobre su forma de entender el ki.
– “Tiene sentido…” – murmura el saiyajín.
– “Intenta sentir la energía de una forma más natural.” – sugiere Madas. – “De la misma forma que conoces en qué posición se encuentran tus articulaciones sin necesidad de concéntrate en ellas.”
– “Ser uno con el universo…” – dice Goku.
– “Tu cuerpo y tu mente deben formar parte del ecosistema que te rodea” – insiste el viejo. – “Eso te permitirá verlo todo con claridad.”
Son Goku relaja su cuerpo y cierra los ojos, intentando meditar de nuevo.
Madas asiente.
– “Nos queda un largo camino…” – dice el anciano.