DBSNL // Capítulo 366: El legado de Vegeta

DBSNL // Capítulo 366: El legado de Vegeta

“No dejes que tu orgullo te haga cometer una estupidez.”

Onisen muestra su superioridad una vez más. El androide ha agrandado su mano derecha y ha atrapado a Cooler, que lucha para no ser aplastado. Alargando su brazo izquierdo, el androide persigue a Liquir, que vuela en zigzag intentando evadirlo.

Dabra y Cell intentan sorprender a Onisen abalanzándose sobre él por la espalda, pero los tentáculos capilares se alargan, atizando a ambos guerreros.

El demonio es golpeado y derribado, mientras Cell se cubre con su escudo de energía.

Pero un nuevo rostro aparece un instante en la nuca de Onisen, entre la maraña de tentáculos, y dispara con sus ojos a Cell, sorprendiéndolo y alcanzándole en el hombro, volatilizando su brazo izquierdo.

Vegeta observa desde la distancia el combate junto a Piccolo mientras los demás vuelan hacia Ogilvie.

En la Tierra, Marron llega a través de un portal, cargando con Champa.

– “¡Marron!” – se sorprende Goku Jr.

Goten, ayudando a Mirai Trunks, son los siguientes.

– “¡Trunks!” – lo socorre Cheelai. – “¿Qué te ha pasado?” – se preocupa su pareja.

En el mundo digital, Bulma sigue trabajando mientras Hit se pone en pie tras ser golpeado por los tamagami, que han visto su fuerza aumentada.

– “¡¿Estás bien, Hit?!” – pregunta Bulma, nerviosa.

Hit se limpia la sangre del labio con el dorso de su mano.

– “No te preocupes por mí.” – responde el asesino.

Bulma sigue tecleando.

Hit corre hacia el agujero en la pared y salta de nuevo torre abajo, donde los tres tamagami están ascendiendo, cada uno empuñado su arma particular.

Kabuto se adelanta e intenta propinar un mazazo al asesino, pero éste usa el salto temporal para evadir el golpe y propinarle una doble patada en la cara, remitiéndolo al suelo.

Koorogi evita ser golpeado por su hermano en caída libre y salta sobre Hit con la intención de partirlo en dos de un espadazo, pero Hit detiene el arma entre sus manos desnudas.

Ka pasa de largo cerca del asesino, su objetivo es detener a Bulma.

Hit frunce el ceño al darse cuenta de la artimaña de los tamagami.

El asesino usa el salto temporal para propinar una tormenta de puñetazos a Koorogi, dejándolo aturdido.

Ka llega hasta la cima de la torre y prepara su tridente para lanzárselo a Bulma que, de espaldas, ni se da cuenta… pero en el último momento, Hit aparece sobre el tamagami y cae con sus rodillas sobre su cara, lanzándolo torre abajo.

El asesino, mientras observa la caída de sus enemigos, coloca sus puños a cada lado de su cadera mientras se concentra.

De repente, Hit desata una ráfaga de golpes al aire que generan aumentos de presión muy concentrados que caen sobre los tamagami como una lluvia invisible de meteoritos.

En la Tierra, Pan cruza un portal, ayudando Son Gohan.

– “¡MAMÁ!” – corre Goku Jr a abrazarlos. – “¡Abuelo! ¿Estás bien?”

– “Está bien.” – le tranquiliza Pan. – “Pero necesita ayuda…”

Pan coloca a su padre en el suelo.

De repente, Dende aparece con la alfombra voladora de Mr. Popo.

– “¡Yo me encargo!” – exclama Kamisama.

El namekiano impone sus manos sobre su viejo amigo.

Ub es el siguiente en llegar, ayudando al malherido Zamas.

– “¡Papá!” – se alegra Goku.

– “Hola, hijo.” – sonríe Ub.

En el planeta oscuro, Trunks y Bra son los últimos que quedan al lado de Vegeta y Piccolo.

– “Nos toca.” – dice Bra.

La muchacha sale volando.

Trunks se prepara para seguirla, pero se detiene en el último momento.

– “¿No vienes, papá?” – pregunta Trunks.

Vegeta no responde.

– “Papá…” – insiste el mestizo.

– “Ahora os sigo.” – responde finalmente el saiyajín.

Trunks reconoce un matiz extraño en la voz de su padre que le hace dudar, pero aun así decide seguir a su hermana.

Piccolo se acerca a Vegeta.

– “No tienes intención de abandonar el planeta, ¿no es así?” – pregunta el namekiano. – “¿Vas a decirme que tramas?”

– “Deberías marcharte.” – responde Vegeta. – “No tenéis mucho tiempo.”

El namekiano mira al saiyajín atentamente. En sus ojos puede verse que, pese a sus defectos, Piccolo respeta a Vegeta como guerrero.

– “No hagas ninguna estupidez, Vegeta.” – dice Piccolo.

El namekiano da la espalda al saiyajín y se prepara para volar hasta Ogilvie.

– “Piccolo…” – le detiene Vegeta, sin dejar de mirar el combate.

Piccolo se detiene y mira a Vegeta por encima del hombro.

El namekiano comprende al saiyajín sin necesidad de palabras.

– “Descuida.” – sonríe el namekiano.

Liquir invoca la cabeza de su avatar para concentrar en ella una esfera de ki y lanzarla contra Onisen, pero éste se cubre con su agigantada mano.

– “Malditos…” – gruñe el androide. – “Voy a…”

Pero de repente, Vegeta aparece con el Shunkanido y propina un puñetazo directo en la cara de Onisen que lo lanza a través del páramo de raíces.

Los ojos de Vegeta son de color gris y su aura magenta. Su cabello sigue de color negro.

Dabra, Cell, Liquir y Cooler lo miran sorprendidos.

– “Me sorprende que aún te queden fuerzas, saiyajín.” – dice Cooler.

– “A estas alturas ya deberías comprender que nosotros, los saiyajín, no tenemos límites.” – sonríe Vegeta con chulería.

– “Eso es una patraña…” – sonríe Cell, cómplice.

– “¿Quieres unirte al combate?” – pregunta Dabra.

– “¿Unirme?” – lo mira Vegeta con desdén. – “Solo me estorbaríais.”

Los cuatro guerreros se quedan con los ojos como platos al oír a Vegeta; incluso el prepotente Cell.

– “¿Quieres pelear solo?” – dice Cooler.

– “No es momento de tus fanfarronerías de príncipe de pacotilla…” – protesta Cell.

Liquir se fija en los ojos de Vegeta. Grises. Serenos.

– “No es un farol…” – piensa el kurama. – “Lo dice en serio…”

Vegeta da un paso al frente, dejando atrás a los demás.

– “Abandonad el planeta ahora que podéis.” – insiste el saiyajín.

Cell aprieta el puño con rabia, sintiéndose impotente.

– “Vegeta…” – gruñe el insecto.

Trunks, que volaba detrás de Bra hacia el grupo de Ogilvie, se detiene en el aire, viendo que su padre ha vuelto al campo de batalla.

– “Papá…” – murmura el mestizo.

Sin dudarlo, Trunks pone rumbo a Vegeta, pasando cerca de Piccolo en su trayecto.

– “¡TRUNKS!” – exclama el namekiano. – “¡ESPERA!”

De camino, Trunks se cruza con Cell, Dabra, Liquir y Cooler, que parece que han aceptado su derrota.

– “¡COBARDES!” – les increpa.

El hijo de Vegeta aterriza junto a su padre.

– “¡PAPÁ!” – protesta Trunks. – “¡¿Qué estás haciendo?!”

Bra aterriza junto a Ogilvie, Baicha, Granola y Freezer.

– “¡Vamos, Bra!” – la recibe Baicha. – “Ahora tú.”

Bra se percata en ese instante de que Trunks no la ha seguido y mira hacia el campo de batalla, dándose cuenta de lo que sucede.

– “¡PAPÁ!” – exclama ella. – “¡TRUNKS!”

Bra pone rumbo al combate, pero cuando pasa cerca de Piccolo la agarra de una pierna.

– “¡¡PICCOLO, SUÉLTAME!!” – protesta ella.

– “No seas estúpida…” – gruñe el namekiano. – “¡TU PADRE SABE LO QUE HACE!”

– “¡¡NO!!” – insiste ella. – “¡¡DÉJAME!!”

Piccolo intenta detenerla, pero Bra le lanza un Taiyo-ken por sorpresa, cegándolo.

– “¡¡AAAH!!” – protesta Piccolo. – “¡Maldita sea!”

Vegeta sigue con su atención puesta en el enemigo.

– “¡Largo de aquí, Trunks!” – dice Vegeta. – “¡Es demasiado peligroso!”

– “¿Por qué…?” – dice Trunks. – “No puedes derrotarle… ¡¿Por qué lo haces?!”

Vegeta no responde, sigue mirando al horizonte, donde Onisen se pone en pie.

Bra aterriza al lado de Trunks.

– “¡PAPÁ!” – exclama Bra. – “¡¿Qué haces?!” – le increpa.

– “No dejes que tu orgullo te haga cometer una estupidez.” – advierte Trunks.

Vegeta esboza una media sonrisa enternecedora.

– “Mi orgullo sois vosotros.” – responde el saiyajín.

Trunks y Bra se quedan sin palabras.

– “No me he vuelto loco.” – suspira Vegeta. – “Solo sigo tu plan, Trunks.”

– “¿Mi plan?” – se sorprende su hijo. – “¡A estas alturas…!”

– “Tu madre no es de las que se dan por vencidas.” – le interrumpe Vegeta. – “Ahora mismo está intentando superar las defensas de ese bastardo. No me cabe duda.”

– “Papá…” – se emociona Bra al ver la fe que tiene en Bulma.

– “¿Cómo podría volver a la Tierra?” – aprieta el puño Vegeta. – “No podría mirarla a la cara nunca más.”

Una lágrima se derrama por el rostro de Trunks.

– “Sé que queréis ayudarme…” – continúa Vegeta. – “Pero os pido que os marchéis. Concededme este deseo egoísta. Sois mi legado.” – el rostro serio de Vegeta dibuja una sonrisa cómplice. – “¿O es que queréis dejar el futuro de la raza saiyajín en manos de los hijos de Kakarotto?” – 

Trunks y Bra sonríen entre lágrimas.

– “Hablando en serio…” – continúa Vegeta. – “Marchaos. Nos veremos en la Tierra cuando todo acabe.”

Bra asiente.

– “Ten cuidado, papá.” – dice ella.

– “Mucha suerte.” – dice Trunks.

Vegeta levanta el pulgar y despide a sus hijos con una sonrisa.

Bra y Trunks salen volando.

Vegeta se queda solo y centra su atención de nuevo en el enemigo, que no tarda en aterrizar delante de él.

– “Vegeta…” – gruñe Onsien. – “¿Tú otra vez?” – se mofa.

El saiyajín mira desafiante a su adversario.

DBSNL // Capítulo 365: Retirada

DBSNL // Capítulo 365: Retirada

“Nunca pensé que harías el trabajo sucio sin rechistar.”

En la Tierra, Reitan, Broly y el cuerpo de Turles han caído en el jardín de la Corporación Cápsula. 

Goku Jr, Toppo y Cheelai acomodan a los heridos mientras Punch sigue a Gohan Jr y juntos corren hacia el laboratorio.

Un nuevo portal se abre en el cielo y esta vez es el Doctor Kamakiri quien cae.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden los patrulleros.

Toppo mira con recelo al recién llegado. Cheelai desenfunda al instante.

– “¿Es un enemigo?” – se pregunta la patrullera brench.

– “Kamakiri…” – murmura Toppo.

El doctor levanta las manos.

Una voz alerta a nuestros amigos.

– “¡ESTÁ CON NOSOTROS!” – advierte el hijo de Yamcha.

Todos miran al cielo y ven al muchacho a través del portal, que ya se está cerrando.

– “¡BAICHA!” – exclama Goku.

En el planeta oscuro, el portal se cierra. Ogilvie cae de rodillas, jadeando por el cansancio.

– “Ya queda menos…” – le anima Baicha.

– “Tranquilo…” – dice Ogilvie. – “No pienso rendirme…” – se esfuerza para esbozar una media sonrisa.

Freezer aterriza a su lado y lanza a Gamma 2 hacia ellos con desprecio.

– “¿No os han enseñado que es de mala educación dejar basura tirada por ahí?” – se burla el demonio del frío. 

En el jardín, un nuevo portal se abre y es el androide quien se precipita contra el suelo.

– “¡GAMMA 2!” – exclama Goku, preocupado.

El pequeño enseguida corre a verlo. Gamma 2 tiene su piel artificial muy deteriorada. Partes de su esqueleto metálico están expuestas. Sus heridas rezuman distintos líquidos.

– “¡Necesita ayuda!” – exclama Goku Jr. – “¡DOCTOR HEDO!” – exclama.

Mientras tanto, Onisen ha recibido un ataque del avatar gigante de Liquir; una bocanada de energía directa sobre él que lo ha empujado hasta el suelo, enterrándolo en el fondo de un gran pozo sobre el que aún espera el kurama.

Onisen se pone en pie mientras se regenera una vez más.

El androide, desde la oscuridad de las profundidades, puede ver la salida del pozo sobre la que Liquir, cual zorro que espera en la liebre en la salida de su madriguera. 

– “Esa forma no funciona contra mí…” – refunfuña Onisen. – “¡No puedes esconderte!”

Onisen asciende a toda velocidad y se torna intangible para atravesar la forma de zorro hasta llegar a Liquir con la intención de propinarle un puñetazo; pero el kurama, que ya ha sido sorprendido antes por esta estrategia, se cubre con sus colas para encajar el golpe.

Liquir es empujado por el impacto fuera de su avatar. El zorro gigante se desvanece.

Onisen sonríe con prepotencia.

Liquir no tarda en recuperar su estabilidad en el aire y abrir sus nueve colas, como si intentara intimidar a su adversario.

Onisen sonríe.

– “Supongo que, si quiero acabar con los dioses para siempre, tengo que eliminar a sus aprendices.” – piensa Raichi.

En tierra firme, Marron y Goten, que carga con Ikose, aterrizan al lado de los demás.

– “¡Marron! ¡Goten!” – se alegra Baicha al verlos.

– “Ikose necesita ayuda.” – dice el hijo de Goku.

En el horizonte, los golpes de la batalla entre Onisen, Liquir, Dabra y Cell retumban en el aire.

Cooler los observa con atención mientras Ogilvie abre un portal para Ikose.

– “Ayudaré a Liquir y a los demás a retrasarlo.” – dice el demonio del frio.

Freezer esboza una sonrisa burlona.

– “Nunca pensé que harías el trabajo sucio sin rechistar.” – dice el tirano.

– “No lo hago por ti, hermano.” – responde Cooler, tajante.

– “Creía que nuestro combate contra el fantoche dorado nos había ayudado a reconectar…” – añade Freezer con retintín.

Cooler ignora la impertinencia de su hermano.

– “Nunca fui tu enemigo, Freezer.” – dice el mayor. – “Fallé a nuestro padre y eso me apartó del trono…”

– “¿Esperas que te de las gracias?” – sonríe el tirano. – “Nunca fuiste el favorito de padre.”

Cooler sonríe.

– “Supongo que tienes razón.” – dice el mayor. – “La burocracia nunca ha sido mi fuerte.”

Freezer mira a su hermano con rabia, molesto por su réplica tranquila.

Cooler se eleva lentamente.

– “Buena suerte, hermano.” – dice el mayor. 

Cooler se marcha hacia la batalla a toda velocidad.

– “Tsk…” – protesta Freezer.

En la Corporación Cápsula, Gohan Jr y Punch irrumpen en el laboratorio.

El hijo de Hit observa sorprendida a Bulma y Pino conectados al ordenador.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – se pregunta, confuso.

– “¡Mira ahí!” – exclama Gohan. – “¡Mira!”

Mientras tanto, en el mundo digital, Bulma está sufriendo para infiltrarse en el sistema de Onisen. Saltan alarmas continuamente. 

En el exterior de la torre, Hit sigue peleando con los tamagami. 

Armado con la espada serrada de Koorogi, el asesino avanza hacia Ka, que intenta ensartarlo de una estocada con su tridente, pero Hit lo repele, desviando el golpe con la espada para saltar sobre él, listo para partirlo en dos.

Kabuto salta por encima de su compañero y propina un martillazo a Hit, pero éste se cubre con la hoja de la espada para amortiguar el impacto, viéndose obligado a retroceder.

De repente, Hit se da cuenta de que Koorogi está escalando el exterior de la torre como un insecto, usando sus finos dedos para clavarlos en la pared, con la intención de detener a Bulma.

Hit lanza su espada hacia el grillo, que en el último instante se aparta y logra evadirla. La espada se clava en el muro.

Koorogi intenta recuperar su arma, agarrándola del mango y tirando de ella con fuerza… pero Hit, gracias al salto temporal, aparece sobre el arma.

– “Je…” – sonríe el asesino.

El asesino propina una patada en la cara del tamagami, que sale disparado hacia el suelo, pero logra llevarse la espada.

Hit desciende hasta la base de la torre.

Koorogi se levanta y empuña su arma, amenazando a Hit con ella. Kabuto y Ka se reúnen con él, flanqueándolo.

Hit extiende la mano hacia ellos con la palma hacia arriba, invitándoles de nuevo.

Los tamagami se ponen en guardia. El suelo tiembla. El poder de los guardianes aumenta rápidamente y la parte superior de su torso se ilumina ligeramente; Koorogi de color verde, Ka de color azul y Kabuto de color rojo.

Hit frunce el ceño.

– “Veamos de qué sois capaces…” – murmura el asesino.

En la cima de la torre, Bulma sigue tecleando cuando de repente Hit atraviesa el suelo y cae sobre una de las computadoras.

– “¡AH!” – se asusta ella.

En el laboratorio de la Corporación Cápsula, Punch se sobresalta.

– “¡¡ES MI PADRE!!” – exclama el joven al verlo en el monitor.

– “¡TE LO DIJE!” – celebra Gohan Jr.

Hit se levanta y escupe al suelo un salivajo ensangrentado.

– “Han mejorado…” – refunfuña el asesino.

– “¡¿Estás bien?!” – pregunta Bulma, asustada.

Toppo irrumpe en el laboratorio cargando con Ikose y Gamma 2 bajo los brazos.

– “¡Necesitamos su ayuda, Doctor!” – dice el patrullero.

– “¡¡OH, NO!!” – exclama Hedo al ver a Gamma 2.

En el planeta oscuro, Piccolo se pone en pie tras regenerarse.

– “Vuestros amigos se están reuniendo.” – dice el Granola.

– “¿Qué estará pasando?” – se pregunta Bra.

– “¡Puedo sentir la energía de Goku!” – exclama Ub. – “¿No se habían marchado a la Tierra?”

– “El erizo seguro que ha abierto un portal.” – dice Piccolo. – “Creo que ha llegado el momento de la retirada…” – confiesa con rabia.

– “¡No podemos irnos sin destruir ese árbol!” – exclama Pan. 

La nieta de Goku aviva su aura de Súper Saiyajín.

– “¡Voy a vengar a papá y a los demás!” – añade con ira.

Gohan agarra a su hija del tobillo.

– “Piccolo… tiene razón…” – dice el mestizo. – “Debes reagruparnos y pensar un plan…”

Ub se acerca a Zamas y lo levanta para cargarlo sobre su espalda.

– “De momento, lo mejor será poner a salvo a los heridos.” – dice el terrícola.

Pan vuelve a su estado base, apenada, apretando los dientes ante la frustración.

De repente, Trunks y Vegeta aterrizan frente a ellos.

– “¿Estáis todos bien?” – pregunta Trunks. – “¿Qué tal está Son Gohan?”

– “¡Hermano!” – se anima Bra. – “¡Papá!”

Piccolo se acerca a Vegeta.

– “¿La retirada ha sido idea tuya?” – pregunta el namekiano.

– “Baicha y el erizo pondrán a todos a salvo en la Tierra.” – dice Vegeta. 

En el horizonte, Cooler se ha unido al combate.

– “¡¡GRAAAAH!!” – exclama el demonio del frio, transformándose frente al enemigo.

– “¿Aún os queda tanta fuerza?” – refunfuña Onisen. – “¡Aceptadlo de una vez! ¡Ya estáis muertos!” – exclama.

Vegeta observa la batalla desde la distancia. Piccolo lo observa de reojo, sabiendo que algo ronda la mente del saiyajín.