DBSNL // Capítulo 140: La sombra de la grulla

DBSNL // Capítulo 140: La sombra de la grulla
“¿Estás seguro de lo que dices, Goten?”


Un día cualquiera en Satán City, el famoso campeón mundial de Artes Marciales que da nombre a la ciudad recibe una llamada de un multimillonario de fama dudosa llamado Sr. Vodka.

El pudiente caballero informa a Satán de que su vida ha sido amenazada por uno de sus múltiples enemigos, y solicita sus servicios como guardaespaldas.

Pese a la negativa de Satán, que no quiere mezclarse con este tipo de individuos y sus ilícitos negocios, Vodka envía un helicóptero a casa del Campeón para recogerle.

Satán, al oír el alboroto formado en su jardín, sale de su mansión para pedir explicaciones.

El aparato aterriza y un hombre trajeado sale de él.

– “Señor Satán” – se presenta el hombre, ofreciendo su mano al campeón. – “Me envía el Sr. Vodka.”

Satán rechaza su mano.

– “¡Ya os he dicho que no!” – exclama el héroe de la Tierra. – “¡Fuera de mi propiedad!”

En ese momento, el helicóptero estalla, lanzando al hombre trajeado sobre Satán.

– “¡¿Qué está pasando?!” – se asusta el campeón.

Dos misteriosos individuos encapuchados, uno de gran envergadura y otro de baja estatura, descienden del cielo.

Satán se levanta de un salto y se pone en guardia.

– \”¡¿QUÉ HACÉIS EN MI CASA?!” – les pregunta a los asaltantes.

Videl, que ha oído la explosión, sale de la mansión, preocupada.

– “¡¿Qué ha ocurrido?!” – pregunta la mujer.

El más pequeño de los encapuchados alza su mano hacia Videl y la empuja con una fuerza invisible, lanzándola contra la pared de su casa.

– “¡VIDEL!” – se preocupa Satán.

Satán se abalanza sobre el grandullón y le propina un puñetazo en la cara, pero el enemigo ni se inmuta. 

El encapuchado propina un revés a Satán y lo deja inconsciente en el suelo.

En ese momento, alguien aparece rápidamente y propina una patada en la cara del grandullón, lanzándole contra el muro del recinto.

El Gran Saiyaman se posa en el suelo. La Gran Saiyaman 2 no tarda en unirse a él.

– “¿Quiénes sois?” – pregunta Goten inquisitivamente.

El grandullón no tarda en ponerse en pie. Ninguno de los dos responde.

– “¡No os lo preguntaré otra vez!” – exige Goten.
– “Yo me encargo del pequeñajo.” – dice Marron.

Los Great Saiyaman atacan a sus enemigos, que retroceden mientras esquivan los ataques sin dificultad.

– “Se mueven de una forma extraña…” – piensa Goten.

El pequeño enemigo, con un gesto de su mano derecha, lanza los escombros del helicóptero contra Marron, que intenta evitarlos golpeándolos todos fuera de su camino, pero finalmente es alcanzada por un fragmento en el hombro.

– “¡MARRON!” – se preocupa Goten.

El Gran Saiyaman paga cara su distracción y recibe un puñetazo en la cara que le hace perder el casco y le estrella contra la Mansión Satán.

Goten se pone en pie.

– “Este tipo es realmente fuerte…” – murmura el mestizo.

De repente, el grandullón alza su brazo flexionado, con su dedo índice apuntando al cielo.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende Goten al ver que el dedo empieza a iluminarse.

El enemigo extiende su brazo hacia el Gran Saiyaman y un poderoso y concentrado ataque se dirige hacia él.

Goten extiende sus manos, unidas por las muñecas, e intenta detener el ataque, pero la fuerza del golpe lo empuja durante varios metros antes de desvanecerse.

Las palmas de los guantes del Gran Saiyaman se han desintegrado.


– “No hay duda…” – piensa Goten. – “Eso era un…”

El pequeño enemigo se alza lentamente y coloca las manos en su rostro, emitiendo un gran destello de luz que sorprende y ciega a todos los presentes.

– “¡Maldita sea!” – lamenta Goten.

Cuando el mestizo recupera la vista, los dos enemigos ha desaparecido.

– “¡¿Quienes eran?!” – pregunta Marron.
– “No lo sé.” – responde Goten. – “Pero no me cabe duda de quién les ha entrenado.”

En unas horas, Goten ha visitado a Ten Shin Han, Chaoz y Lunch en su cabaña y les ha contado lo ocurrido.

– “¿Estás seguro de lo que dices, Goten?” – pregunta Ten, sorprendido ante la narración.
– “Era un Dodonpa” – responde el mestizo. – “Estoy seguro.”
– “Y el Taiyo-ken…” – murmura Chaoz, preocupado. 
– “Seguro que el viejo Grulla tiene algo que ver…” – lamenta Ten.
– “Deberíamos investigarlo.” – dice Chaoz.
– “Sí.” – concuerda Ten. – “El Duende Grulla es cosa nuestra.”
– “Hay una cosa más.” – dice Goten. – “En ningún momento de la pelea pude percibir su energía.”
– “Estás diciendo que son…” – se sorprende Ten.
– “Podrían serlo.” – responde Goten.
– “Es terrible…” – suspira Chaoz.

De repente, Lunch, de pelo rubio, sorprende a todos golpeando la pared de la cabaña con un gran mazo, revelando tres mochilas preparadas junto a un arsenal formado por ametralladoras, pistolas, lanzamisiles, granadas y todo tipo de artilugios de guerra.

– “¿Desde cuándo…?” – se pregunta Ten.
– “¡Siempre estoy preparada por si viene la pasma a buscarme!” – responde Lunch. – “Viejas costumbres.” – sonríe.

Ten asiente.

– “Bien. No hay tiempo que perder.” – dice el guerrero de tres ojos.
– “¿Puedo ayudaros?” – pregunta Goten.
– “No” – responde Ten. – “Esto es algo que debemos hacer nosotros.”

Goten asiente.

 – “Tened cuidado.” – dice el mestizo.

Mientras tanto, la Gran Saiyaman 2, acompañada por una patrulla de policías, ha visitado al señor Vodka en su mansión, oculta en las montañas que rodean Satán City. 

– “Siento mucho haberles causado problemas, amigos” – dice el Sr. Vodka; un hombre de baja estatura, cabello negro, fino bigote y largas patillas, que viste con un traje gris con rayas negras. – “Tengo muchos enemigos, pero esto es algo nuevo. Quieren asustarme, ¡pero no lo lograrán!”
– “Si se dedicara a negocios legales, no tendría tantos problemas.” – murmura Marron.
– “¿Qué insinúa, señorita?” – dice Vodka. – “Espero que pueda probar esas acusaciones…”
– “No estamos aquí para eso” – interviene un policía. – “Nosotros nos encargaremos de esos asuntos cuando llegue el momento. Seguro que sospecha de alguien, ¿verdad? Poca gente tiene los recursos para llegar tan lejos.”
– “No tengo ni idea.” – responde Vodka. – “¿Mi exmujer?” – sugiere en tono burlón.
– “Señor Vodka…” – dice el inspector. – “Terminaremos descubriéndolo. No hay mucha gente capaz de contratar a asesinos de ese calibre. Pero los Great Saiyaman pueden protegerle.”
– “No nos haga perder el tiempo.” – insiste Marron. – “Haga caso al Inspector Taro.”
– “Está bien…” – murmura Vodka. – “Puede que debáis hacer una visita al Barón Jager.”

DBSNL // Epílogo: Terror

DBSNL // Epílogo: Terror
“Espero que tu reputación esté a la altura.”
Este Epílogo debe ser complementado con la saga Especial \”Terror\”, que consta de tres capítulos que se cierran con este pequeño añadido.


En Namek, el viejo Moori y sus hijos han reunido seis Dragon Balls. 

– “No tardaremos en tener la última” – dice un joven aldeano. – “Los terrícolas podrán cumplir sus deseos muy pronto.”

Moori no responde. Parece preocupado.

– “¿Ocurre algo, Gran Patriarca?” – pregunta el namekiano.
– “Tengo un horrible presentimiento…” – murmura Moori, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “Creo que alguien nos observa.”

En Rudeze, Garlick mira al infinito a través de su ojo de ángel. 

En el planeta Konats, Slug, ahora con el aspecto de un namekiano adulto, se encuentra sentado en su trono de escombros, en el viejo templo que adornaba la estatua de Hildegarn.

– “Algo terrible va a suceder.” – dice el namekiano, muy preocupado.

Uno de sus hijos se acerca a Slug, preocupado por su estado.

– “¿De qué se trata, señor?” – pregunta el demonio.
– “Un viejo mal amenaza el universo…” – murmura el namekiano. – “El mismo mal que azotó este lugar hace mucho tiempo.”

En la Tierra, Dende y Piccolo, ambos en la Atalaya de Kamisama, perciben la misma sensación.

– “¿Lo sientes, Piccolo?” – pregunta Dende, asustado. – “Es… Es terrible…”
– “No tenemos mucho tiempo.” – responde Piccolo. – “Debemos prepararnos.”

Mientras tanto, en un remoto planeta del Sector Dormideus, Shiras, oculto bajo una túnica negra, se ha reunido con un individuo desconocido en una taberna. El personaje viste un pantalón granate con un cinturón amarillo, botas negras, una gabardina negra con cuello de piel amarilla, sin camiseta interior y con guantes de piel marrón. Su tez es de color ceniza. Su cabello es rubio y peinado hacia atrás. Sus orejas son puntiagudas, sus ojos rojos, y luce un visor naranja. 

– “Espero que tu reputación esté a la altura.” – dice el legendario patrullero a su acompañante. – “¿Podrás rastrearle y encargarte de él?”
– “No se preocupe” – dice el misterioso bandido, que disfruta de una jarra de una bebida extraterrestre con las piernas cruzadas y los pies encima de la pesa. – “Le encontraré.”
– “Nadie puede saberlo.” – dice Shiras. – “Esta misión es secreta.”
– “Será pan comido.” – sonríe el bandido.
– “No te confíes, asesino.” – insiste el patrullero. – “Ese Hit es un luchador hábil.”
– “Conozco sus historias.” – sonríe el malhechor. – “Pero su tiempo ha pasado. Ahora, el sicario más letal del universo soy yo; Koros.”

DBSNL // Capítulo 139: La mente de Vegeta

DBSNL // Capítulo 139: La mente de Vegeta
“Solo veo una sombra disfrazada de Rey”


En el planeta de Jiren, Vegeta, transformado en Súper Saiyajín, se encuentra inmerso en la oscuridad de esa extraña sala del templo, caminando en línea recta hacia el infinito. 

– “¿Dónde estoy?” – se pregunta el saiyajín. – “Llevo horas caminando, pero este lugar no parece tener fin… Me recuerda a la Sala del Espíritu y el Tempo.”

Vegeta regresa a su estado base.

– “Solo estoy malgastando energía” – refunfuña. – “No me sirve de nada.”

Al desvanecerse la luz que emitía, frente a él aparecen fantasmas del pasado, cuya figura puede ver claramente a pesar de la oscuridad que le envuelve, como si fueran extrañas proyecciones de su subconsciente.

– “No es posible…” – murmura el saiyajín.

Nappa, Raditz, Páragus y una multitud de saiyajín se encuentran ante él.

– “¿Qué significa esto?” – se pregunta Vegeta.

Los saiyajín hincan la rodilla por Vegeta.

De repente, el viejo Rey Vegeta se acerca al saiyajín por la espalda y coloca su capa roja sobre los hombros de su hijo, que ahora, de repente, resulta que viste su viejo uniforme y armadura con hombreras.

– “¿Papá?” – se sorprende el saiyajín.
– “¡Larga vida a mi hijo, el Rey Vegeta!” – exclama su padre.
– “¡Larga vida al Rey!” – repiten los saiyajín.

Vegeta se da cuenta de que se encuentran en el Planeta Vegeta, su mundo natal.

Entre los guerreros presentes, Vegeta identifica a su rival, arrodillado como los demás.

– “Kakarotto…” – murmura el nuevo Rey.

De repente, Vegeta se da cuenta de que a sus pies se encuentra una armadura rota con el logotipo de las Fuerzas Ginyu.

Al alzar de nuevo la mirada, el saiyajín se encuentra en la Capital del Imperio. A su alrededor, todo está en llamas. Gritos y explosiones se escuchan por todas partes.

Vegeta se da cuenta de que sus manos están manchadas de sangre y que se encuentra transformado en Súper Saiyajín.

En un instante, el Rey se encuentra de pie frente al trono del Imperio.

– “¡Larga vida al Emperador Vegeta!” – exclama un consejero imperial.
– “¡Larga vida al Emperador!” – repiten los soldados.

Su ejército ahora es extenso y compuesto por múltiples razas. 

Una extraña sensación embarga a Vegeta; una sensación que el saiyajín había olvidado. Se siente poderoso. Se siente bien. Vegeta no puede evitar esbozar una media sonrisa.

De repente, el mundo empieza a dar vueltas alrededor del saiyajín. Cada vez que parpadea, puede ver un mundo en llamas, como si se encontrara en mitad de múltiples batallas; Imegga, Ktal, Gelbo, Kurama, Luud, Namek…

Con cada imagen, la sonrisa de Vegeta aumenta hasta convertirse en una sonora carcajada.

Pero finalmente, Vegeta se encuentra en mitad de una ciudad que conoce muy bien; es la Capital del Oeste. Frente a él, la Corporación Cápsula arde.

A su alrededor, los cadáveres de los guerreros terrícolas. Yamcha se encuentra acurrucado en el suelo. Ten Shin Han, sin un brazo, también ha caído. El gorro de Chaoz se encuentra rodando por la carretera, llevado por el viento.

Cerca de allí, Krilín se encuentra de rodillas, agotado. Nappa se limpia un pequeño corte en la mejilla mientras se acerca al terrícola.

No muy lejos de allí, Raditz, con una de sus hombreras rota y su hombro chamuscado, patea a un moribundo Piccolo, que se encuentra tumbado en el suelo, sin un brazo, casi sin fuerzas.

El saiyajín se queda sin palabras. Atónito ante semejante escena. En ese instante, se da cuenta de que tiene la katana ensangrentada de Yajirobe en su mano.

Vegeta deja caer el arma y da un paso atrás, confuso y asustado.

De repente, un grito femenino alarma a Vegeta, que reconoce esa voz perfectamente y corre hacia el interior del edificio de la Corporación, temiéndose lo peor. El saiyajín recorre los pasillos de la que ahora es su casa a toda velocidad. Por el camino se encuentra con los cadáveres del Dr. Brief y su mujer. 

Finalmente, Vegeta llega al laboratorio, donde Kakarotto ha arrebatado el radar de las Dragon Balls a Bulma y ahora apunta a la mujer con su mano, listo para eliminarla.

– “¡BASTA!” – grita Vegeta, que se abalanza sobre su compañero, dispuesto a propinarle un furioso puñetazo.

Pero en ese instante, Vegeta vuelve a quedarse a oscuras; solo. La respiración del saiyajín es pesada y se encuentra envuelto en sudor frío, como si hubiera despertado de una pesadilla.

Vegeta ahora viste su ropa terrícola, pero un enemigo aparece frente a él. Es su propio reflejo, vestido con armadura saiyajín y capa Real.

– “Mírate” – le dice el Rey Vegeta. – “Tus sentimientos te hacen débil.”
– “¿Quién eres?” – le pregunta nuestro amigo.
– “¿No lo ves?” – sonríe el Rey.
– “Solo veo una sombra disfrazada de Rey” – dice Vegeta, transformándose en Súper Saiyajín Blue.
– “Una sombra, ¿eh?” – se burla el Rey, imitando al original y transformándose también en Súper Saiyajín Blue.

Vegeta, sorprendido de que su copia pueda utilizar el ki divino, se pone en guardia.

– “Te demostraré quién es el verdadero Vegeta” – dice el saiyajín.
– “Bien…” – sonríe su rival. – “Muéstramelo.”

Los dos guerreros se abalanzan el uno contra el otro, propinándose un puñetazo brutal en la cara mutuamente.

Los dos saiyajín se enzarzan en un violento intercambio de golpes. Los dos luchan de la misma forma, pero el Rey parece disfrutar del combate, mientras el terrícola parece estar sufriendo para mantener la ferocidad que requiere el duelo.

De repente, el Rey estalla en una explosión de ki azul que se torna rojo en un instante y derriba al terrícola.

Cuando Vegeta se pone de nuevo en pie y mira a su adversario, se da cuente de que el cabello del Rey es de color magenta, al igual que sus ojos y su aura.

– “¿Qué demonios…?” – se asusta nuestro amigo, al ver a su adversario blandir un poder que sólo ha visto antes en Broly.

El Rey sonríe de forma terrorífica.

– “No puedes detenerme” – dice el enemigo. – “Así, no.”

Vegeta se pone en guardia, preocupado por el devastador poder de su adversario.

En ese momento, detrás del terrícola aparecen Bulma, Trunks y Bra.

– “¡Líbrate de tu carga y éste poder puede ser tuyo!” – exclama el Rey.

Vegeta mira a su familia, sorprendido de verlos allí.

El terrícola aprieta sus puños con rabia y eso hace sonreír al Rey.

– “¡Líbrate de esos lazos que te hacen débil! ¡Solo así podrás controlar este poder!” – insiste el saiyajín.

Junto a su familia, poco a poco aparecen el resto de terrícolas: Mirai Trunks, Son Goku, Son Gohan, Krilín, Piccolo, Yamcha, Ten Shin Han, Chaoz…

– “¡HAZLO!” – grita el Rey.

De repente, nuestro amigo, de espaldas a su adversario, empieza a reír disimuladamente; algo que desconcierta al Rey.

– “¿Eh?” – murmura el enemigo, confuso.
– “Ja… jaja… jajaja…” – ríe Vegeta. – “¡JAJAJAJA!” – estalla en una carcajada.
– “¡¿Qué te parece tan gracioso?!” – se enfada el Rey.

Vegeta interrumpe su risa de forma brusca y se da la vuelta, clavando su mirada en el enemigo.

– “¡Eres un idiota!” – se mofa el terrícola.
– “¿Qué?” – responde el Rey.
– “¿Débil?” – dice Vegeta. – “¡¿Crees que ellos me hacen débil?!”

Vegeta aprieta sus puños y se envuelve de nuevo en el aura del Súper Saiyajín Blue.

– “Estás equivocado…” – murmura el terrícola, que se agacha para poder embestir a su enemigo con todas sus fuerzas. – “¡ESTÁS MUY EQUIVOCADO!”

El ki de nuestro amigo estalla y Vegeta sale propulsado hacia el Rey, preparado su puño derecho para propinarle un puñetazo.

El Rey, durante un instante, no es capaz de distinguir a su adversario, viendo de forma intermitente a todos sus amigos.

– “¡¡HAAAAAAA!!” – gritan todas las voces a la vez.

Finalmente, Vegeta conecta el puñetazo en la mejilla de su reflejo, lanzándole hacia las profundidades de la oscuridad que los rodea, donde desaparece.

Todo se queda en silencio. Vegeta, agotado, regresa a su estado base.

De repente, una voz sorprende a nuestro amigo.

– “Buen trabajo, saiyajín.” – dice un pequeño y peludo personaje que ha aparecido de la nada al lado de Vegeta.

Vegeta mira a su extraño acompañante. El personaje es un ser pequeño, cuyo rostro está cubierto de vello negro, dejando ver solo sus dos ojos redondos y sus puntiagudas orejas rosas. El resto de su cuerpo está oculto tras una túnica celeste.

– “¿Quién eres tú?” – le pregunta Vegeta.
– “Ya no soy nadie” – responde el personaje. – “Solo energía residual que habita en este lugar y proyecta una imagen a través de tu mente.”
– “¿De qué estás hablando?” – insiste Vegeta, confuso. – “¿Magia?”

El peludo individuo asiente.

– “¿Tú eres el que me ha hecho tener todas esas extrañas visiones?” – le pregunta Vegeta.
– “Debía estar seguro de tus intenciones” – responde el brujo. – “Me llamo Iwen.” – se presenta.

Vegeta desconfía del extraño ser.

– “No tenemos mucho tiempo, Vegeta” – dice Iwen. – “Mi poder se desvanecerá pronto.”
– “¿Qué quieres de mí?” – pregunta el saiyajín.
– “Voy a ser sincero.” – le advierte el brujo. – “Os espera un final terrible. Mis hermanos van a acabar con vuestro mundo si consiguen que él regrese.”
– “¿Tus hermanos?” – se sorprende Vegeta.
– “Los brujos Kashvar.” – dice Iwen.
– “¿De qué estás hablando?” – se impacienta Vegeta.
– “Llevo milenios viviendo en este lugar y me he podido distanciarme de la oscuridad.” – explica Iwen. – “Pero ellos siguen persiguiendo su venganza. Quieren destruir este mundo y ahora trabajan con el ángel caído para lograrlo.”
– “Mojito…” – murmura Vegeta.
– “He oído su llamada a través del universo.” – dice el brujo. – “Queda poco tiempo.”
– “¿Y qué pretendes que haga?” – pregunta Vegeta.
– “Debes dominar el Ikigai.” – dice Iwen. – “Encuentra el equilibrio necesario para dominar la luz y la oscuridad. Como yo, tu has caminado por ambas sendas. Puedes lograrlo.”

Vegeta parece confuso, pero sabe que no tiene otra opción que hacer caso al brujo.

– “Luz y oscuridad…” – refunfuña el saiyajín.
– “Jiren puede enseñarte el camino” – dice el brujo, que se desvanece convertido en humo. – “Pero ni siquiera él puede llevarte hasta el final.”
– “¿El final?” – pregunta Vegeta.
– “No tengo más respuestas para ti.” – sentencia Iwen. – “Mi tiempo se acaba.”

En ese instante, Vegeta vuelve a encontrarse en la sala donde le dejó Jiren. La puerta se abre lentamente.

Vegeta abandona la sala y se encuentra a Jiren esperándole.

– “¿Cómo ha ido?” – pregunta el haiirotoko.
– “Pongámonos manos a la obra.” – responde el saiyajín.

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XVIII: Calma entre tormentas

Cold Chronicles / Parte XVIII: Calma entre tormentas
“¿Puedes arreglarlo?” 


La Patrulla Galáctica llega en unas horas al lugar de la batalla y aprisiona a su antiguo militante, Shiras, que ha sido sometido por los ángeles.

– “Lo pagaréis…” – murmura Shiras, mientras es introducido en un transporte que le llevará al Asteroide-Prisión Bihe, un centro de máxima seguridad.

Campahri se acerca a Hit, que está siendo atendido por los servicios médicos de la Patrulla.

– “Has luchado bien, asesino” – dice el ángel.

Hit no responde. Su sangre sigue en ebullición. La rabia que le corroe no le deja descansar.

– “No debió ocurrir.” – dice Campahri. – “Shiras ignoró las normas.”
– “¿Puedes arreglarlo?” – pregunta Hit.
– “No.” – responde el ángel. 
– “Entonces, déjame en paz.” – dice el asesino.

Kus, Cucatail y Palinka no tardan en desaparecer, regresando a sus universos.

Camphari se acerca al Rey Cold, que se encuentra en su forma reducida con aspecto de toro bípedo.

– “Eres un líder fuerte.” – dice el ángel. – “Frío y calculador…”
– “No me interesa” – responde Cold.
– “¿Cómo dices?” – se sorprende Campahri.
– “Lo que vas a ofrecerme.” – dice el Emperador. – “No me interesa.”

Una media sonrisa se dibuja en el rostro del ángel.

– “Está bien.” – asiente, antes de alejarse.

Paikuhan se aproxima a Cold, topándose en el camino con Campahri. 

– “¿Cómo se encuentra?” – le pregunta el ángel.
– “¿Eh?” – se extraña el Guardián del Fruto.
– “Sidra.” – dice Campahri.
– “Centrado en su misión.” – responde Paikuhan. 
– “Me alegro.” – sonríe el ángel. – “La hará falta.”

Mientras tanto, Zeun se ha acercado a Hit.

– “Volvemos a casa.” – dice el demonio. – “Estamos en paz.”
– “Gracias” – dice el asesino, sin alzar su mirada.
– “Los has vengado.” – dice Zeun. – “Se acabó.”

Hit no responde.

– “Nuestro padre también sigue atormentado por su pasado.” – dice Zeun. – “Siente que fracasó en su misión.” – explica. – “Acepta la victoria y sigue adelante.” – añade antes de marcharse.

El asesino sigue sentado en una roca, con su mirada fija en el suelo.

Cerca de allí, Paikuhan le ofrece la mano a Cold.

– “Hasta la próxima.” – dice el Guardián.
– “Dile a Sidra que cumpliré mi palabra.” – responde el Emperador.

Paikuhan asiente y se da la vuelta, pero es interrumpido por Cold.

– “Paikuhan” – le detiene el demonio del frío. – “¿Qué sabes de un brujo llamado Salabim?”

El nombre hiela la sangre de Paikuhan.

– “¡¿Dónde lo has oído?!” – responde el Guardián.
– “Se encuentra en Numa.” – dice Cold. – “Conoce las cajas de música.”

Paikuahan agacha la cabeza.

– “Parece que siguen vivos…” – murmura el Guardián. – “Informaré a Sidra. Mantente alejado de él.”
– “No.” – responde Cold, sorprendiendo a Paikuhan. – “Ese brujo sabe muy bien lo que hace. Está jugando una partida a largo plazo. Cada movimiento está delicadamente calculado. Si me alejo de él, le daremos ventaja. No sabremos lo que trama.”
– “Es muy arriesgado.” – insiste el Guardián.
– “¿Te preocupas por mí?” – sonríe burlonamente Cold.
– “Hablaré con Sidra.” – dice Paikuhan.

Cold asiente.

El ángel Campahri se prepara para marcharse, pero en el último instante se detiene y mira de reojo a Hit.

– “Una última cosa… …” – dice el ser celestial. – “No he podido encontrar el anillo que llevaba Shiras. ¿Sabes algo de eso?”

Hit niega con la cabeza. El ángel sonríe.

– “Su uso está prohibido. La pena por utilizarlo sin permiso es capital.” – dice Campahri.

Hit no responde.

– “Está bien.” – sentencia el ángel. – “Me marcho. Ha sido un placer.” – añade antes de desaparecer.

El asesino saca el anillo Toki que guardaba en su cinturón y lo observa un instante antes de cerrar su puño con fuerza.