Hoy no habrá capítulo. Lo siento mucho, pero no he tenido tiempo esta semana.
Category: Uncategorized
ESPECIAL DBSNL /// Boku no Patrolman // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte III: Práctica
Boku no Patrolman / Parte III: Práctica
“Así que esto es Aridzuka…”
Jaco y el resto de aspirantes que han aprobado la fase teórica se preparan para la parte práctica en el campo de entrenamiento Delta; un terreno rectangular amurallado con paredes de acero que no dejan ver el interior.
Los participantes esperan frente a una gran puerta metálica. La megafonía explica las normas de la prueba.
– “¡Atención, aspirantes!” – exclama Calamis. – “¡La prueba consiste en lo siguiente!”
Jaco está sudando de los nervios.
– “Cada uno de los participantes deberá rescatar a toda la gente que pueda de una situación de emergencia.” – continúa Calamis. – “Seguid los manuales y salvad el máximo de supervivientes posibles.”
Las compuertas se abren.
– “¡Buena suerte!” – sentencia el agente.
Los participantes entran en el recinto y descubren una ciudad en ruinas. Muchos aspirantes quedan desconcertados.
– “¡¿Qué es esto?!” – se sorprende Jaco. – “¡Parece real!”
Algunas zonas están en llamas. Los edificios están derruidos. Es un escenario de caos total, como si un ataque terrorista hubiera tenido lugar.
Los jóvenes se adentran en la zona de conflicto.
– “¡Ayuda!” – exclama una voz de niño.
Jaco se da cuenta de que un niño robótico está pidiendo ayuda.
– “¡Un superviviente!” – piensa el aridzuko. – “¡Tranquilo!” – exclama. – “¡Yo te salv…!”
Jaco corre hacia el chico, pero antes de poder dar el primer paso, alguien ha llegado como un rayo azul hasta el chico y lo ha cogido en brazos, elevándolo sobre la ciudad, libre de cualquier peligro.
– “¡¡Qué velocidad!!” – exclama Jaco, asombrado.
Un guerrero del planeta Butir, de piel color azul y ojos rojos, ha salvado al niño.
Jaco busca una nueva persona a la que socorrer.
– “¡Estoy atrapado!” – grita una voz. – “¡Ayudadme!”
El aridzuko busca el origen de la súplica hasta que logra encontrarlo.
– “¡Aquí está!” – exclama Jaco, que empieza a mover rocas de una en una. – “¡Yo le salvaré! ¡No se preocupe!”
El guerrero zoon aterriza junto a Jaco y lo aparta de un empujón.
– “Yo me encargo.” – dice el zoon. – “Vete a estorbar a otra parte.”
Jaco aprieta su puño con rabia durante un instante, pero enseguida se calma.
– “Está bien” – asiente el aridzuko, que sale corriendo hacia otra parte en la que se requiera su ayuda.
Desde una cabina de supervisión, Calamis y otros patrulleros estudian a los aspirantes.
– “El zoon y el butir parecen ser los mejores candidatos.” – dice Calamis, sentado en una silla, observando a los participantes a través de múltiples monitores. – “Luego están estos tres, que son bastante decentes…” – señala a otros contendientes.
– “Son hábiles, pero caóticos…” – murmura el héroe. – “Falta disciplina.”
Gicchin está de pie junto a Calamis. Su atención está puesta en otro candidato.
– “¿Y el aridzuko?” – pregunta el héroe. – “Nunca había visto a uno en estas pruebas…”
– “Pasó el examen teórico con buena nota.” – dice Calamis. – “Pero es imposible que apruebe el práctico… Le ofrecimos una plaza de administrativo, pero la rechazó.”
Jaco intenta socorrer a víctimas, pero siempre se le adelanta alguien.
Cerca de su posición, Monna protege a uno de los heridos con su orondo cuerpo, en el que rebotan los escombros que se iban a precipitar sobre él.
– “Todo el mundo está trabajando duro…” – piensa Jaco. – “¿Voy a suspender? ¿Después de haber trabajado tanto?”
De repente, una nave imperial sobrevuela la zona, sorprendiendo a todos los participantes.
– “¡¿El Imperio?!” – dice Jaco, confuso.
Calamis informa a Gicchin.
– “Señor…” – dice el patrullero, poniendo el aterrizaje en pantalla.
– “Que el examen continúe.” – responde el héroe. – “Yo me ocuparé de ellos.”
Todos los aspirantes se han detenido. Algunos siguen mirando al cielo, sorprendidos; otros se miran entre ellos sin sabe qué hacer.
La voz de Calamis interrumpe por megafonía.
– “¡Que continúe el examen!” – dice el patrullero.
En el puerto espacial de Aridzuka, la nave del Imperio ha tomado tierra. Varios operadores acuden a recibirla. La compuerta se abre y ellos, asustados e impresionados a partes iguales saludan con una gran reverencia.
Freezer, en su forma más reducida, sale de la nave.
– “Ju, ju, ju…” – ríe el hijo del Emperador. – “Así que esto es Aridzuka…”
Dos personajes escoltan al tirano. A la derecha de Freezer, una pequeña criatura de aspecto anfibio, de piel amarilla y dos antenas sobre la cabeza, luce un vestido azul y una armadura pre-tsufur que le cubre el pectoral. A la izquierda del hijo de Cold, un personaje femenino de baja estatura, tez azul y arrugada, cabello lila peinado en forma de casco con flequillo.
– “Es un planeta próspero…” – dice la mujer.
– “Al Rey Cold le gustaría que siguiera así…” – añade el ser amarillo.
Freeze sonríe.
– “No te preocupes, Kikono.” – dice el demonio del frío. – “Solo hemos venido a dialogar.”
– “Usted no destaca por sus dotes políticos, señor…” – dice la mujer.
Freezer la mira de reojo; una mirada que helaría la sangre de cualquiera, pero que no parece afectar a esta mujer.
– “Te permito estas insolencias por el aprecio que te tiene mi padre…” – dice el demonio. – “Pero no me tientes… No va a estar siempre para protegerte, Berriblu…”
– “Y entonces habrá acabado mi labor.” – sonríe ella.
Un tercer escolta los sigue; es un hombre grande parecido a un simio sin pelo y pequeñas alas emplumadas blancas en la espalda. No dice nada.
En ese instante, Gicchin aterriza frente a los tres extranjeros, llamando su atención.
– “¿A quién tenemos aquí?” – pregunta Freezer, con ironía.
– “El héroe del sector…” – dice Kikono.
– “El gran Gicchin…” – murmura Berriblu.
Gicchin no parece intimidado.
– “¿Qué os trae por Aridzuka?” – pregunta el patrullero.
Freezer frunce el ceño.
– “¿Esas son formas de dirigirse al hijo del Rey Cold?” – increpa Berriblu.
Gicchin y Freezer se mantienen la mirada. La tensión es palpable.
De repente, el patrullero hace una reverencia.
– “Bienvenido a nuestro planeta, señor Freezer.” – saluda Gicchin.
Freezer y sus hombres sonríen.
– “Eso está mejor…” – fanfarronea el tirano.
– “¿En qué puedo servirle?” – dice Gicchin, entre dientes.
El examen continúa. Jaco sigue perdido, sin poder lograr salvar a nadie, pero no por eso deja de intentarlo.
– “¡Tengo que salvar a uno!” – se repite el aridzuko. – “¡Al menos a uno!”
En la cabina de supervisión, Gicchin regresa acompañado por Freezer y sus escoltas. Los patrulleros se ponen en pie al ver al tirano.
– “¡Señor Freezer!” – saluda nervios Calamis. – “No le esperábamos…”
– “¿Cómo van las pruebas?” – pregunta el tirano.
– “Es un buen año…” – dice Calamis. – “La Patrulla va a incorporar a unos cuantos candidatos que…”
– “¿Quién es el mejor?” – pregunta Freezer.
– “¿Eh?” – se extraña Calamis. – “Pues…”
El patrullero teclea en la computadora y las cámaras muestran al zoon y al butir.
– “Estos dos son muy buenos.” – dice Calamis. – “Sus cifras son realmente notables…”
Freezer sonríe y mira de reojo al gigantón.
– “¿Alguno te interesa, Capitán Ginyu?” – pregunta el tirano.
El simiesco solado observa los monitores.
– “Tendría que verlos en acción…” – dice Ginyu.
– “Haz lo que debas.” – responde Freezer.
Calamis se pone nervioso.
– “Pero… ¡el examen!” – protesta el patrullero. – “¡Ellos…!” – mira a Gicchin, buscando su reacción.
El héroe del sector niega con la cabeza. Calamis se calma.
En el terreno de prácticas, de repente, Ginyu aterriza en mitad de la ciudad.
– “¿Quién es ese tipo?” – se pregunta el zoon, que está cerca de allí.
– “¿Es parte del examen?” – se pregunta Jaco, que lo ve desde la distancia.
Ginyu sonríe con picardía.
HOY NO HAY CAPÍTULO
Hoy no tendremos capítulo. He tenido una semana con bastante trabajo y no he podido escribirlo.
DBSNL // Capítulo 195: Tiempo muerto
DBSNL // Capítulo 195: Tiempo muerto
“A duras penas puedo sostener mi espada…”
El dragón camina hasta Gohan con una media sonrisa prepotente en el rostro.
– “Impresionante…” – murmura el enemigo. – “Son mucho más poderosas que las últimas esferas que saboreé…”
Gohan, sujetándose el brazo herido y apretando los dientes, se pone de rodillas.
– “¿De qué estás hablando?” – le pregunta el mestizo al dragón.
El enemigo sonríe de forma terrorífica.
– “Hace muchos años me enteré de la existencia de ciertos artefactos milagrosos en un planeta remoto y pacífico de la Galaxia del Sur…” – dice el demonio. – “Unos orbes con un poder mágico extraordinario que concedía deseos…”
El mestizo se asusta al temer lo peor.
– “No… No puede ser…” – sufre Gohan. – “Fuiste tú…”
– “Devoré las esferas de Namek.” – revela el dragón. – “¡Soy el viento que arrasó ese miserable planeta! ¡Jaakuna Kaze!”
Gohan se pone en pie.
– “Je… jeje…” – ríe el saiyajín.
– “¿Eh?” – se extraña el demonio.
– “Namek sobrevivió…” – dice Gohan.
– “Ya ha sido destruido de nuevo…” – dice Kaze, con desprecio. – “Y su único superviviente ahora es un demonio como nosotros…”
El mestizo frunce el ceño.
– “No sé qué le ha pasado a Piccolo… pero es mi amigo… y mi Maestro…” – protesta Gohan.
– “¿Eso crees?” – se burla el diablo.
– “Y como discípulo suyo, debo derrotarte…” – insiste el mestizo.
– “¿Derrotarme?” – se burla Kaze.
– “Te haré pagar…” – dice Gohan, que se recoloca el brazo de repente, provocando un sonido “clak” estremecedor.
El dragón muestra los dientes.
– “¿Aún puedes pelear…?” – refunfuña el enemigo.
– “¡POR PICCOLO! ¡POR DENDE! ¡Y POR NAMEK!” – exclama Gohan, cuya aura se reaviva. – “¡TE MATARÉ, BASTARDO! ¡YAAAAAAAH!”
Una explosión de ki hace retroceder al dragón.
Cuando la luz se disipa, Gohan revela su transformación; el Súper Saiyajín 3 completo.
– “Si Piccolo ha olvidado su pasado… yo no.” – dice Gohan. – “Vengaré Namek en su nombre.”
El dragón aprieta sus puños, listo para el combate.
En Dorakiya, los dos Janemba están apalizando a sus enemigos; ni Shula ni Reitan están a la altura del duelo.
Reitan intenta atrapar a Janemba con sus hilos de ki, pero el enemigo se vuelve intangible para evitarlos y continúa sus acometidas sin piedad.
Shula, desesperado, extiende su mano hacia el enemigo e intenta usar su poder mental para leer sus intenciones… pero la oscuridad y el dolor que percibe en el diablo es tal que lo hace gritar de terror.
Hit ha quedado fuera de combate cerca de la zona de lucha.
Pan, Bra, Ub, Madas y el malherido Trunks se encuentran cerca de allí.
– “Ha sido culpa mía…” – protesta el mestizo, que reclama su espada y ésta vuela hasta él en un suspiro.
– “Trunks…” – sufre su hermana.
El mestizo usa la espada para apoyarse y ponerse de pie.
– “No hagas esfuerzos, muchacho…” – dice Madas.
– “Yo he provocado todo esto…” – dice Trunks. – “No dejaré que los demás luchen solos.”
– “¡Es un suicidio!” – dice Pan. – “¡Hemos intentado luchar fusionadas y no lo hemos logrado! ¡Sus habilidades…!”
Trunks sonríe.
– “Así que conocéis la fusión…” – sonríe el mestizo. – “Habéis llegado muy lejos, pequeñajas…”
El mestizo se transforma en Súper Saiyajín.
– “No me quedan muchas fuerzas…” – dice Trunks. – “Pero retendremos a Janemba… Vosotros abandonad el planeta.”
– “No digas estupideces…” – protesta Bra.
El rostro de Trunks cambia por completo, recordando al más fiero Vegeta.
– “¡NO ME DESOBEDEZCAS, MUCHACHA!” – grita Trunks. – “¡HAZME CASO! ¡¿NO VÉIS QUE AHORA SOIS UN ESTORBO?!”
Bra retrocede instintivamente.
– “Pero…” – se le inundan de lágrimas los ojos.
Pan agarra el brazo de Bra, que mira a su amiga asustada. Pan asiente.
Las dos se alejan de la zona corriendo.
– “¡DERROTA A JANEMBA!” – exclama Bra. – “No quiero perder otro hermano…” – susurra para sí misma.
Las dos muchachas alzan el vuelo. Ub las sigue.
Madas se prepara, pero antes mira de reojo a Trunks.
– “Mucha suerte, chico.” – se despide el Dios.
– “Cuide de las muchachas, anciano.” – sonríe Trunks.
– “¿Anciano?” – sonríe Madas, sorprendido de que el mestizo le llame así con su aspecto actual.
Trunks sale volando hacia el enemigo, espada en mano.
Reitan está siendo avasallado por Janemba. El diablo alarga su brazo y lo enrolla alrededor del cuello del herajín, que lucha para no morir estrangulado.
Trunks aparece de repente frente a Janemba y durante un simple parpadeo se transforma en Súper Saiyajín 2 para patear al diablo en la cara y apartarlo de su aliado.
Recuperando el aliento, Reitan se frota su dolorido cuello.
– “Gracias…” – dice el herajín.
– “No hay de qué…” – sonríe Trunks.
Janemba gruñe furioso. Trunks aprieta sus puños con rabia.
– “Esta vez…” – dice Reitan. – “…no te dejes absorber…”
– “Lo intentaré…” – responde el mestizo.
Trunks sale volando hacia el enemigo, espada en mano.
Janemba alza su puño derecho, dispuesto a propinar un golpe al mestizo. Trunks alza su espada, sujetada con las dos manos, y la carga tras su espalda para coger impulso.
Cuando Janemba está a pocos metros, Trunks lanza su arma.
– “¡YAAAAH!” – grita el metizo.
El regalo de Whis gira rápidamente mientras vuela hacia Janemba, pero éste se torna intangible y la deja pasar.
Janemba sonríe victorioso. El demonio proyecta el puñetazo con todas sus fuerzas.
De repente, Trunks ha desaparecido. El mestizo reaparece junto a su espada, agarrándola y transformado en Súper Saiyajín 3.
– “¡¿AH?!” – se sorprende Janemba, aterrado.
– “¡¿QUÉ?!” – alucina Reitan.
– “¡¡YAAAAAAAH!!” – grita el mestizo.
De un espadazo, Trunks corta a Janemba en por la mitad, a la altura del abdomen.
El demonio extiende unos tentáculos desde sus mitades cercenadas, que se entrelazan para intentar aproximarse, pero justo en el instante en que hacen contacto entre ellos, Trunks propina un rodillazo en la frente del diablo, haciendo que se separen de nuevo.
El mestizo da una pirueta hacia atrás y apunta con su mano derecha al enemigo.
– “¡JUSTICE BANG!” – usa Trunks la técnica de Toppo.
La esfera de ki rojo desintegra la parte superior de Janemba.
El tren inferior del demonio ya ha empezado a movilizarse para regenerar al caído Janemba, pero Trunks desciende y lo corta por la mitad con su espada.
El mestizo lanza su arma al aire para liberar sus manos.
– “¡¡BURNING ATTACK!!” – dispara el mestizo.
El ataque desintegra lo que queda de Janemba.
Reitan mira asombrado a su aliado.
– “Lo… lo ha logrado…” – titubea el herajín.
La espada cae del cielo y Trunks la empuñade nuevo.
Al instante, el mestizo regresa a su estado base. Está cansado y respira con dificultad.
Cerca de allí, el otro Janemba da un respiro a Shula, moribundo, y se fija en nuestro amigo. La muerte de su clon ha llamado su atención.
Reitan se coloca al lado de Trunks.
– “¿Crees que podrás repetirlo?” – pregunta el herajín, con una gota de sudor frío recorriendo su sien.
– “Estoy agotado…” – responde el mestizo. – “A duras penas puedo sostener mi espada…”
– “Pues qué faena…” – sonríe irónicamente Reitan.
En el planeta Tritek, Gohan y Jaakuna Kaze embisten el uno contra el otro. Sus puños parece que van a chocar, pero el viento que envuelve el antebrazo del dragón desvía el puño de Gohan lo justo para poder evitarlo y lograr un impacto directo en el mentón del mestizo.
Gohan retrocede y el demonio sonríe.
– “¡¡JAJAJA!!” – ríe Kaze, que propina un puñetazo en el abdomen de Gohan y lo lanza a varios kilómetros de distancia mientras gira a toda velocidad, con su ombligo como eje, a causa de los vientos que acompañan el impacto.
Gohan se estrella contra una montaña que se derrumba sobre él.
El dragón presume.
– “¡Idiota!” – exclama Kaze. – “¡¿Crees que un sucio terrícola puede derrotar a un hijo del Makai?!”
De repente, algo sorprende al demonio.
– “¿Eh?” – se asusta Kaze.
Son Gohan, magullado pero tranquilo, ha salido de los escombros y camina con decisión hacia él.
El demonio da un paso atrás, pero parece reunir coraje para no huir.
El mestizo sigue avanzando hasta colocarse frente a él.
– “Me enfrenté a vuestro Rey hace tiempo…” – dice el mestizo. – “No me impresionó.” – revela muy serio.
– “GRRR…” – gruñe Kaze. – “¡BASTARDO!” – grita desesperado.
El demonio intenta golpear a Gohan, pero éste detiene su puñetazo con la palma de la mano, agarrando su puño.
El viento desatado por el impacto barre la zona, pero no afecta al mestizo.
– “¿Eso es todo?” – pregunta Gohan.
El mestizo rompe la mano del dragó cerrando el puño.
– “¡GRRAAAAH!” – grita Kaze.
Gohan apunta con su mano libre al enemigo y con un empujón de ki invisible lo lanza a varios metros de distancia, rodando por el suelo.
Lejos de allí, en la nave, Pino, Mai y Baicha esperan impacientes.
– “¿Qué estará pasando?” – pregunta Mai.
– “Son Gohan está peleando con el enemigo.” – responde Pino.
De repente, en el camerino de Gohan, una tenue luz alerta a Baicha.
– “¿Eh?” – se pregunta el pequeño, que no duda en seguir la señal.
