DBSNL // Capítulo 197: Dos estrellas

DBSNL // Capítulo 197: Dos estrellas

“Mi padre me ha enseñado a pelear.”

En Dorakiya, Hit y Janemba han desaparecido. Trunks llora de rodillas la pérdida de su compañero y maestro. Shula sostiene el vial oscuro en la mano y Reitan lo observa.

– “Tenemos que transportarlo cuanto antes.” – dice el herajín.

– “Saldremos enseguida” – dice el ira-aru.

La nave de Shula se alza en el horizonte y desaparece.

– “Maldita sea…” – protesta el herajín.

En la nave, Bra pilota. Pan está sentada en el asiento del copiloto.

Madas se sienta, un poco mareado. Ub intenta consolarlo.

De repente, el terrícola siente algo extraño.

– “Janemba…” – dice Ub. – “No siento su presencia…”

– “¿Qué significa eso?” – pregunta Pan.

– “¡¿Habrá ganado Trunks?!” – se emociona Bra.

– “¿Damos la vuelta?” – sugiere la hija de Gohan.

– “Trunks os ha pedido que le dejéis pelear…” – interviene Madas. – “Si nos equivocamos y os ponéis en peligro, todo habrá sido en vano.”

Los tres jóvenes meditan un instante.

– “Está bien…” – dice Bra. – “Es el momento de regresar a la Tierra.”

Pan asiente.

– “Por cierto, Bra… ¿Cómo puedes estar manejando esta nave?” – pregunta Pan.

– “Es un sistema sencillo.” – dice la terrícola. – “Hecho para que cualquiera pueda llevarlo sin ser piloto. Vi pilotar a Shula y…”

– “Tu familia sois algo especial…” – sonríe Pan, mientras una gota de sudor recorre su frente, viéndose incapaz de algo así.

Trunks se pone en pie, apoyado en su espada.

– “¿Estás bien, muchacho?” – le pregunta Reitan.

El mestizo asiente.

Shula se acerca a él.

– “Me he quedado sin nave…” – dice el ira-aru. – “¿Podrías llevarme a cierto lugar?”

– “Por supuesto.” – responde Trunks, limpiándose las lágrimas. – “Al fin y al cabo, siento que ha sido culpa mía.”

Reitan se acerca al chico y le coloca la mano en el hombro.

– “Hit era un guerrero extraordinario.” – dice el herajín. – “Estoy orgulloso de haber peleado al lado de una leyenda.”

– “Era marido y padre.” – dice Trunks. – “Y se sacrificó por todos.”

– “Llévame y acabemos el trabajo.” – dice Shula.

Trunks asiente.

En el planeta donde se ocultan los resquicios de la Patrulla Galáctica, Strai prepara la comida en una tienda de campaña mientras Kick intenta ayudar.

Cerca de allí, Punch entrena con Ganos y Obni, enfrentándose al segundo bajo la supervisión del primero. Punch lleva la ofensiva con movimientos que recuerdan a los de su padre.

– “Te mueves muy bien, chico…” – le felicita Ganos.

– “Mi padre me ha enseñado a pelear.” – presume Punch.

– “Ya lo veo…” – dice Obni. – “Movimientos precisos, sin desperdiciar energías…”

Obni emite un silbido que distorsiona la precepción de Punch.

De repente, éste recibe un puñetazo en la cara y cae de espaldas.

– “Pero te falta experiencia.” – presume Obni.

Cheelai se acerca a los tres personajes.

– “No sabía que pelearas tan bien, Punch.” – le felicita la breench.

– “No es suficiente.” – protesta él, escupiendo a un lado.

– “Eres joven.” – sonríe Cheelai. – “Mejorarás.”

En Tritek, Gohan y Krilín han regresado a la nave. 

– “¡Tenemos la Dragon Ball, chicos!” – celebra Krilín.

– “¡Ha costado, pero estamos aquí!” – dice Gohan.

Al subir al vehículo, se encuentran a Mai consuela a un asustado Baicha. 

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Gohan.

Krilín siente una extraña presencia y se dirige al dormitorio.

Al entrar se encuentra a Ten Shin Han sentado en la cama, observando la Bella Durmiente aún en el suelo.

– “Ten…” – dice el terrícola. – “¿Qué ocurre? ¿Qué hace la piedra en el suelo?”

– “He sentido algo terrible…” – dice Ten. – “Al tocarla he visto el horror de Namek y de este planeta… y muchos otros.”

– “¿Horror?” – se asusta Krilín.

– “Muerte…” – añade Ten.

Gohan entra en la sala.

– “¡Tenemos la Dragon Ball!” – dice el mestizo, que se la lanza a Ten.

El terrícola la caza al vuelo.

– “Ya tenemos una…” – dice Ten.

Gohan ve la Bella Durmiente.

– “¿Y esto?” – dice inocente mientras se agacha a recoger el cristal.

Ten Shin Han y Krilín se ponen nerviosos.

– “¡ESPERA!” – exclama Ten. – “¡NO LO…!”

Gohan lo ha recogido sin problemas y juega con él, lanzándolo al aire y recogiéndolo con su mano derecha.

– “¿Qué ocurre, chicos?” – se extraña Gohan.

Los dos humanos se quedan de piedra, sorprendidos de que Gohan no haya sentido nada.

– “¿Eh?” – murmura Ten. – “Pero…”

Gohan se acerca a su mesita y coloca la Bella Dormiente en el cajón.

– “Tengo que decirle a Baicha que deje de tocar estas cosas…” – dice Gohan.

Krilín y Ten se miran confusos.

– “¡Pino! ¡Nos vamos!” – exclama al androide, que sigue en la cabina.”

Muy lejos de allí, una nave en forma de seta se adentra dentro de un campo de asteroides. Son los hermanos Para-para.

– “¿Seguro que es aquí?” – pregunta el pequeño.

– “Casi hemos llegado a las coordenadas que nos dio Meerus…” – dice el líder. – “Es por aquí.”

Un asteroide choca contra la nave, haciendo que todo se estremezca.

– “Yo no estoy tan seguro…” – desconfía el tercer hermano.

– “¡Silencio!” – protesta Bon-Para. – “¡Centraos!”

– “Sí, sí…” – intentan ser valientes.

De repente, el radar se apaga.

– “¿Qué le pasa a esto?” – refunfuña Son-Para, que aporrea el panel.

– “¡Lo vas a romper!” – protesta su hermano.

Las luces y los motores de la nave se apagan, quedando a la deriva.

– “¿Qué ocurre?” – se asustan los tres. – “¿Qué significa esto?”

Por la ventanilla no se ve nada. Oscuridad absoluta.

De repente, algo frente a ellos se mueve y deja pasar un pequeño rayo de luz. Es una gigantesca fragata espacial a la deriva que se dirige hacia ellos.

– “¡¡PREPARÁOS PARA EL IMPACTO!!” – exclama Bon-Para.

En Dorakiya, Trunks, Shula y Reitan han llegado a la nave del mestizo.

– “Creo que tú tampoco tienes nave…” – dice Shula.

La vieja nave de la Corporación Cápsula ha recibido graves daños por la lluvia de ki generada por Janemba.

Una voz aguda y estridente les sorprende.

– “Me ha parecido oír que necesitáis una nave…” – dice la voz.

Los tres guerreros se dan la vuelta y se encuentran al pequeño y arrugado Shamo, escoltado por su fiel guardián, el misterioso Lemin.

ESPECIAL DBSNL /// Boku no Patrolman // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte IV: Reclutas

Boku no Patrolman / Parte IV: Reclutas

 “¿Cómo os llamáis?”

Por megafonía, Calamis anuncia novedades.

– “Tenemos un invitado en el palco.” – dice el patrullero. – “El señor Freezer busca reclutar a un soldado para sus Fuerzas Especiales… y el mismísimo Capitán Ginyu evaluará a los aspirantes.”

Jaco se queda pasmado ante tal anuncio.

– “¡¿FREEZER?!” – exclama el aridzuko. – “¿Qué tiene que ver el Imperio con el examen?”

Ginyu, en el centro de la falsa ciudad que funciona como área de examen, espera sus oponentes.

– “Nadie se atreve, ¿eh?” – piensa el soldado. – “Era de esperar…”

Pero de repente, alguien aparece frente a él. Es el aspirante zoon.

– “Un zoon…” – murmura Ginyu. – “Qué interesante…”

El extiende su brazo hacia Ginyu y lo sujeta con la otra mano.

– “¡HA!” – exclama al disparar un proyectil de ki.

El disparo se dirige muy rápidamente hacia el objetivo, pero Ginyu lo desvía con un sencillo revés.

El zoon parece sorprendido.

– “Un ataque directo…” – dice Ginyu. – “Era potente, pero demasiado ingenuo. ¿Pretendes sorprender al Capitán de las Fuerzas Especiales con algo así?”

De repente, como un rayo azul, el butir ataca por la espalda al simiesco enemigo, propinándole una patada doble en la nuca y haciendo que Ginyu de un paso hacia delante.

El butir de una voltereta en el aire y aterriza junto al zoon.

– “Ya veo…” – sonríe Ginyu. – “Pero solo tengo un puesto en el equipo…”

– “¿Quién ha dicho que yo quiera unirme?” – sonríe el zoon.

– “¿Eh?” – se sorprende Ginyu.

Los dos aspirantes de la patrulla sonríen.

Calamis y Gicchin, en el puesto de mando, se miran de reojo y después miran a Freezer, que observa el combate en silencio.

Los otros participantes se han quedado petrificados. No se atreven a actuar y se dedican a observar el combate.

Ginyu observa detenidamente a los dos jóvenes.

– “Tenéis agallas…” – dice el Capitán. – “¿Cómo os llamáis?”

– “Pui-pui” – revela el zoon.

El butir presume de músculos.

– “¡Yo soy el huracán azul del planeta Butir!” – exclama el joven. – “¡Burter!”

Ginyu sonríe.

– “Me gusta tu actitud…” – le dice el Capitán a Burter. – “Pero te falta práctica… ¡TE ENSEÑARÉ CÓMO SE HACE!”

Pui-pui se pone en guardia, preocupado.

Ginyu, en lugar de atacar, presume en distintas y extravagantes poses de pelea.

– “¡¡SOY EL LÍDER DE LAS FUERZAS ESPECIALES IMPERIALES!!” – exclama el gorila. – “¡¡EL ETERNO CAPITÁN GINYU!!”

Todos los presentes se quedan en silencio.

Gicchin y Calamis miran a Freezer de reojo. Una gota de sudor frío recorre la frente del hijo del Emperador.

– “Si hacéis un comentario, os mato a todos.” – refunfuña Freezer.

Pui-pui no reacciona. Siente vergüenza ajena.

– “¿Qué demonios…?” – se pregunta el zoon.

El butir parece impresionado.

– “Es temible… Está a la altura de su leyenda… ¡Me atrevería a decir que la supera!” – piensa el joven Burter.

El gorila decide atacar. Sin previo aviso y con un movimiento veloz, se presenta frente al zoon y le propina un puñetazo que lo lanza contra un edificio cercano.

Ginyu dispara una onda de energía a Burter, pero éste usa su velocidad para evitar el impacto.

– “Eres rápido…” – piensa Ginyu.

De repente, un disparo directo sorprende al Capitán e impacta contra su abdomen; ha sido Pui-pui, que ya se ha repuesto del golpe.

– “Resistente…” – piensa Ginyu.

Burter embiste a Ginyu y le propina una patada en la mejilla. El Capitán agarra el pie del butir y lo estampa contra el suelo.

El zoon ataca y propina un puñetazo en la cara de Ginyu.

El Capitán está por encima del nivel de los muchachos y ni se esfuerza en defenderse.

Ginyu golpea al zoon en el abdomen y éste se retuerce de dolor.

– “Me pareces demasiado serio para mi equipo…” – dice el gorila.

– “No quiero formar parte de tu estúpido equipo…” – protesta Pui-pui, que escupe sangre al suelo.

Ginyu agarra la cabeza del zoon y le propuna un rodillazo en la nariz.

– “¡AAH!” – grita de dolor Pui-pui.

El Capitán agarra de nuevo la cabeza del zoon por detrás y lo estampa contra el suelo.

– “Faltarme al respeto a mí es faltar al respeto al señor Freezer…” – dice el simio. – “Y eso se paga caro.”

El gorila, sin soltar la cabeza de Pui-pui, la estampa repetidas veces contra el suelo.

Los golpes hacen temblar la falsa ciudad. Los presentes cierran los ojos para no ver tan salvaje tortura.

Jaco contempla la escena aterrado.

– “¿Por qué?” – se pregunta el aridzuko. – “¿Por qué se permite esto? ¿Qué están haciendo los organizadores? ¡¿Por qué no interviene el gran Gicchin?!”

Gicchin, en el puesto de control, cierra los ojos y respira hondo. Calamis tiene que mirar para otro lado.

Freezer ni se inmuta.

Los golpes continúan.

Burter, aún en el suelo, detrás de Ginyu, se plantea intentar sorprenderlo. El Capitán, sin dejar de golpear a Pui-pui, le habla.

– “Si quieres formar parte de mi escuadrón, aquí tienes mi primera orden…” – dice Ginyu. – “No hagas nada.”

Burter, asustado, traga saliva y no reacciona.

Jaco aprieta los puños con rabia.

– “Basta…” – refunfuña el aridzuko. – “Ya basta…”

Los golpes continúan.

– “¡¡YA BASTA!!” – exclama Jaco.

El aidzuko corre hacia Ginyu y Pui-pui, pero antes de poder hacerlo, Gicchin aparece en el centro del campo de entrenamiento y agarra la mano de Ginyu.

– “¿Eh?” – se sorprende el Capitán.

– “Ya es suficiente.” – dice Gicchin.

Freezer, al ver a Gicchin en el terreno de examen, mira a su lado, dónde este estaba antes.

– “Impresionante…” – piensa el tirano. – “Muy impresionante…”

Ginyu y Gicchin se miran a los ojos.

– “¿Te atreves a interferir?” – dice el Capitán.

– “El castigo que ha recibido es suficiente.” – dice Gicchin. – “No volverá a faltar a tu señor.”

– “¿Mi señor?” – frunce el ceño Ginyu. – “También es el tuyo…”

En el centro de mando, Berriblu y Kikono observan lo ocurrido.

– “Esto no es bueno…” – dice Kikono. – “No nos conviene enemistarnos con la Patrulla Galáctica…”

– “¿Tienes miedo, Kikono?” – se mofa Berriblu.

– “Son aliados queridos por el Rey Cold.” – dice el anfibio. – “Nos facilitan el trabajo…”

– “No he dicho que no tengas razón” – sonríe la mujer.

Ginyu y Gicchin están de pie, cara a cara, desafiantes.

Freezer da un paso al frente.

– “¡GINYU!” – exclama el tirano. – “¡RETÍRATE!”

Tanto Ginyu como Gicchin se sorprenden ante la petición del tirano.

– “Señor Freezer…” – murmura el Capitán.

Freezer da la espalda a todos.

– “Ha sido un placer visitar Aridzuka” – sonríe el demonio del frío antes de abandonar la sala.

Ginyu, sin dejar de mirar de reojo a su contrincante, le da la espalda.

– “Vamos, chico.” – le dice a Burter.

El Capitán emprende el vuelo para reunirse con su señor.

El butir se pone en pie y se queda un instante desconcertado, dudando, pero no tarda en agachar la cabeza y seguir a Ginyu.

HOY NO HAY CAPÍTULO

Hoy no habrá capítulo. Lo siento mucho, pero no he tenido tiempo esta semana.

Planeo tener capítulo de \”Boku no Patrolman\” el viernes y el domingo DBSNL, como siempre.
Disculpad las molestias. 
Si todo va bien, \”DBZ/S – Saga Black Reimagined\” volverá la semana que viene 🙂

ESPECIAL DBSNL /// Boku no Patrolman // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte III: Práctica

Boku no Patrolman / Parte III: Práctica

“Así que esto es Aridzuka…”



Jaco y el resto de aspirantes que han aprobado la fase teórica se preparan para la parte práctica en el campo de entrenamiento Delta; un terreno rectangular amurallado con paredes de acero que no dejan ver el interior. 

Los participantes esperan frente a una gran puerta metálica. La megafonía explica las normas de la prueba.

– “¡Atención, aspirantes!” – exclama Calamis. – “¡La prueba consiste en lo siguiente!”

Jaco está sudando de los nervios.

– “Cada uno de los participantes deberá rescatar a toda la gente que pueda de una situación de emergencia.” – continúa Calamis. – “Seguid los manuales y salvad el máximo de supervivientes posibles.”

Las compuertas se abren.

– “¡Buena suerte!” – sentencia el agente.

Los participantes entran en el recinto y descubren una ciudad en ruinas. Muchos aspirantes quedan desconcertados.

– “¡¿Qué es esto?!” – se sorprende Jaco. – “¡Parece real!”

Algunas zonas están en llamas. Los edificios están derruidos. Es un escenario de caos total, como si un ataque terrorista hubiera tenido lugar.

Los jóvenes se adentran en la zona de conflicto.

– “¡Ayuda!” – exclama una voz de niño.

Jaco se da cuenta de que un niño robótico está pidiendo ayuda.

– “¡Un superviviente!” – piensa el aridzuko. – “¡Tranquilo!” – exclama. – “¡Yo te salv…!”

Jaco corre hacia el chico, pero antes de poder dar el primer paso, alguien ha llegado como un rayo azul hasta el chico y lo ha cogido en brazos, elevándolo sobre la ciudad, libre de cualquier peligro.

– “¡¡Qué velocidad!!” – exclama Jaco, asombrado.

Un guerrero del planeta Butir, de piel color azul y ojos rojos, ha salvado al niño.

Jaco busca una nueva persona a la que socorrer.

– “¡Estoy atrapado!” – grita una voz. – “¡Ayudadme!”

El aridzuko busca el origen de la súplica hasta que logra encontrarlo.

– “¡Aquí está!” – exclama Jaco, que empieza a mover rocas de una en una. – “¡Yo le salvaré! ¡No se preocupe!”

El guerrero zoon aterriza junto a Jaco y lo aparta de un empujón.

– “Yo me encargo.” – dice el zoon. – “Vete a estorbar a otra parte.”

Jaco aprieta su puño con rabia durante un instante, pero enseguida se calma.

– “Está bien” – asiente el aridzuko, que sale corriendo hacia otra parte en la que se requiera su ayuda.

Desde una cabina de supervisión, Calamis y otros patrulleros estudian a los aspirantes.

– “El zoon y el butir parecen ser los mejores candidatos.” – dice Calamis, sentado en una silla, observando a los participantes a través de múltiples monitores. – “Luego están estos tres, que son bastante decentes…” – señala a otros contendientes.

– “Son hábiles, pero caóticos…” – murmura el héroe. – “Falta disciplina.”

Gicchin está de pie junto a Calamis. Su atención está puesta en otro candidato.

– “¿Y el aridzuko?” – pregunta el héroe. – “Nunca había visto a uno en estas pruebas…”

– “Pasó el examen teórico con buena nota.” – dice Calamis. – “Pero es imposible que apruebe el práctico… Le ofrecimos una plaza de administrativo, pero la rechazó.”

Jaco intenta socorrer a víctimas, pero siempre se le adelanta alguien.

Cerca de su posición, Monna protege a uno de los heridos con su orondo cuerpo, en el que rebotan los escombros que se iban a precipitar sobre él.

– “Todo el mundo está trabajando duro…” – piensa Jaco. – “¿Voy a suspender? ¿Después de haber trabajado tanto?”

De repente, una nave imperial sobrevuela la zona, sorprendiendo a todos los participantes.

– “¡¿El Imperio?!” – dice Jaco, confuso.

Calamis informa a Gicchin.

– “Señor…” – dice el patrullero, poniendo el aterrizaje en pantalla.

– “Que el examen continúe.” – responde el héroe. – “Yo me ocuparé de ellos.”

Todos los aspirantes se han detenido. Algunos siguen mirando al cielo, sorprendidos; otros se miran entre ellos sin sabe qué hacer.

La voz de Calamis interrumpe por megafonía.

– “¡Que continúe el examen!” – dice el patrullero.

En el puerto espacial de Aridzuka, la nave del Imperio ha tomado tierra. Varios operadores acuden a recibirla. La compuerta se abre y ellos, asustados e impresionados a partes iguales saludan con una gran reverencia.

Freezer, en su forma más reducida, sale de la nave.

– “Ju, ju, ju…” – ríe el hijo del Emperador. – “Así que esto es Aridzuka…”

Dos personajes escoltan al tirano. A la derecha de Freezer, una pequeña criatura de aspecto anfibio, de piel amarilla y dos antenas sobre la cabeza, luce un vestido azul y una armadura pre-tsufur que le cubre el pectoral. A la izquierda del hijo de Cold, un personaje femenino de baja estatura, tez azul y arrugada, cabello lila peinado en forma de casco con flequillo.

– “Es un planeta próspero…” – dice la mujer.

– “Al Rey Cold le gustaría que siguiera así…” – añade el ser amarillo.

Freeze sonríe.

– “No te preocupes, Kikono.” – dice el demonio del frío. – “Solo hemos venido a dialogar.”

– “Usted no destaca por sus dotes políticos, señor…” – dice la mujer.

Freezer la mira de reojo; una mirada que helaría la sangre de cualquiera, pero que no parece afectar a esta mujer.

– “Te permito estas insolencias por el aprecio que te tiene mi padre…” – dice el demonio. – “Pero no me tientes… No va a estar siempre para protegerte, Berriblu…”

– “Y entonces habrá acabado mi labor.” – sonríe ella.

Un tercer escolta los sigue; es un hombre grande parecido a un simio sin pelo y pequeñas alas emplumadas blancas en la espalda. No dice nada.

En ese instante, Gicchin aterriza frente a los tres extranjeros, llamando su atención.

– “¿A quién tenemos aquí?” – pregunta Freezer, con ironía.

– “El héroe del sector…” – dice Kikono.

– “El gran Gicchin…” – murmura Berriblu.

Gicchin no parece intimidado.

– “¿Qué os trae por Aridzuka?” – pregunta el patrullero.

Freezer frunce el ceño.

– “¿Esas son formas de dirigirse al hijo del Rey Cold?” – increpa Berriblu.

Gicchin y Freezer se mantienen la mirada. La tensión es palpable.

De repente, el patrullero hace una reverencia.

– “Bienvenido a nuestro planeta, señor Freezer.” – saluda Gicchin.

Freezer y sus hombres sonríen.

– “Eso está mejor…” – fanfarronea el tirano.

– “¿En qué puedo servirle?” – dice Gicchin, entre dientes.

El examen continúa. Jaco sigue perdido, sin poder lograr salvar a nadie, pero no por eso deja de intentarlo.

– “¡Tengo que salvar a uno!” – se repite el aridzuko. – “¡Al menos a uno!”

En la cabina de supervisión, Gicchin regresa acompañado por Freezer y sus escoltas. Los patrulleros se ponen en pie al ver al tirano.

– “¡Señor Freezer!” – saluda nervios Calamis. – “No le esperábamos…”

– “¿Cómo van las pruebas?” – pregunta el tirano.

– “Es un buen año…” – dice Calamis. – “La Patrulla va a incorporar a unos cuantos candidatos que…”

– “¿Quién es el mejor?” – pregunta Freezer.

– “¿Eh?” – se extraña Calamis. – “Pues…”

El patrullero teclea en la computadora y las cámaras muestran al zoon y al butir.

– “Estos dos son muy buenos.” – dice Calamis. – “Sus cifras son realmente notables…”

Freezer sonríe y mira de reojo al gigantón.

– “¿Alguno te interesa, Capitán Ginyu?” – pregunta el tirano.

El simiesco solado observa los monitores.

– “Tendría que verlos en acción…” – dice Ginyu.

– “Haz lo que debas.” – responde Freezer.

Calamis se pone nervioso.

– “Pero… ¡el examen!” – protesta el patrullero. – “¡Ellos…!” – mira a Gicchin, buscando su reacción.

El héroe del sector niega con la cabeza. Calamis se calma.

En el terreno de prácticas, de repente, Ginyu aterriza en mitad de la ciudad.

– “¿Quién es ese tipo?” – se pregunta el zoon, que está cerca de allí.

– “¿Es parte del examen?” – se pregunta Jaco, que lo ve desde la distancia.

Ginyu sonríe con picardía.