DBSNL // Capítulo 252: Sangre y arena

DBSNL // Capítulo 252: Sangre y arena

“Esa parece ser mi maldición…”

Moro mira desafiante a la Patrulla Galáctica, que se ha reunido frente a él.

– “Pobres infelices…” – se mofa el brujo. 

Jaco desenfunda su pistola y la hace girar alrededor de su dedo hasta apuntar a Moro.

– “¡Quedas detenido en nombre de la Patrulla Galáctica!” – anuncia Jaco.

Moro sonríe.

– “No me hagas reír…” – responde el brujo.

Todos los patrulleros apuntan a Moro.

El brujo representa con gestos desenfundar una pistola con su mano derecha.

– “¡JA!” – apunta a la patrulla.

De repente, una gigantesca bala de aire sale disparada hacia los agentes, pero Trunks se interpone en su camino y la detiene con su espada, haciendo que se disipe.

– “¡¡FUEGO!!” – exclama Cheelai.

Todos los patrulleros disparan. Moro no parece preocupado por los disparos pese a que muchos aciertan, hasta que una esfera de ki rojo lanzada por Toppo se aproxima a toda velocidad y le obliga a alzar un muro de roca.

De repente, Motto atraviesa el muro como una locomotora y casi sorprende al brujo, pero éste usa su poder mental para agarrarlo en el aire y levantarlo. Cerrando su mano lentamente, Moro aplasta lentamente la coraza del metalman.

– “¡¡MOTTO!!” – sufre Sheela.

Trunks lanza su arma.

– “¡OBNI!” – exclama el mestizo.

Obni silba y la espada parece multiplicarse para los ojos de Moro.

– “Tsk…” – protesta el brujo, que empuja a Motto contra un grupo de patrulleros.

Moro se convierte en humo para asegurarse de evadir el arma de Trunks.

En ese instante, el mestizo aparece a su espalda y agarra el arma al vuelo.

– “¡YAAH!” – exclama el mestizo, intentando golpear al enemigo en el momento en el que va a hacerse de nuevo tangible.

Pero Moro utiliza la misma táctica que usó Hildegarn y se escurre bajó el suelo.

– “Maldito…” – gruñe Trunks.

De repente, el brazo de Moro brota del suelo, detrás de Cheelai.

– “¡¿EH?!” – se asusta ella.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama Trunks, aterrado.

Mientras tanto, Hildegarn desciende sobre el pecho de Ba, que se encuentra tirando en el suelo, aturdido. El monstruo abre sus fauces y prepara su aliento de fuego cuando, de repente, una esfera de ki verde estalla en su espalda.

El monstruo se revuelve y clava su mirada en su nuevo adversario: Broly, que asciende rápidamente hacia las nubes negras de Makyo.

Hildegarn abre sus alas y persigue al saiyajín. Ambos se elevan hacia los cielos ante la mirada atenta de los demás luchadores.

– “¿Qué intenta?” – se pregunta Liquir, magullado.

– “No lo sé…” – murmura Freezer.

Los dos atraviesan las nubes. Broly es el primero en salir sobre ellas. Calma absoluta. El sonido de la batalla casi no puede oírse a esta altura. Pero la paz solo dura un instante, pues Hildegarn rompe las nubes y carga contra el saiyajín.

En tierra, Moro ha aparecido detrás de Cheelai e intenta golpearla con su mano en garra.

– “¡CUIDADO!” – exclama Trunks, aterrado.

Pero de en ese instante, dos individuos aparecen repentinamente al lado del brujo y le propinan una patada simultánea en la cara, empujándolo a varios metros de distancia.

Moro se toca la cara, molesto, y mira a sus adversarios: Zamas y Champa, ambos con halos en la cabeza, han llegado.

– “Dai Kaioshin…” – murmura Moro. – “Hakaishin…”

Trunks se alegra de verlos.

– “¡ZAMAS! ¡CHAMPA!” – exclama el mestizo, emocionado.

Moro sonríe.

– “¡JAJAJA!” – se mofa. – “Esto será divertido…”

En otro punto del campo de batalla, el búfalo diabólico se pone en pie.

– “Bastardos…” – resopla de nuevo por su morro. – “¿Cómo osáis?” – refunfuña. – “¡¡OS MATARÉ!!” 

El toro embiste de nuevo. Garana y Shisami están preparados. El simio lanza su arma, pero ésta sale rebotada por el grueso pelaje del búfalo.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden los dos soldados de Freezer.

De repente, un rayo de ki fucsia pasa entre Shisami y Garana y atraviesa al demonio, que cae al suelo y da varias volteretas por la propia inercia que llevaba hasta deslizarse hasta los pies de los soldados. 

Shisami y Garana se miran antes de darse la vuelta lentamente; ha sido Freezer.

– “Necesito un scouter.” – dice el tirano.

– “Señor… Gracias…” – dice Shisami.

– “Scouter.” – repite Freezer, extendiendo su mano.

– “Sí, claro…” – dice el akaburu, apresurándose a dárselo.

Freezer se lo coloca y lo activa.

– “¡Curd!” – dice el tirano.

– “¿S… Señor Freezer?” – se asusta el brench al oír la voz del demonio del frío.

En la estratosfera, Broly evita los golpes de Hildegarn e intenta contraatacar, pero cada vez que lo intenta, el monstruo se convierte en humo.

– “Qué bicho tan raro…” – murmura Broly, frustrado.

De repente, varias naves imperiales surgen de entre las nubes y rodean a Hildegarn. 

Curd está al mando. Una gota de sudor frío recorre su frente.

– “¡Lo tenemos en el punto de mira!” – exclama un soldado.

– “¡¡ABRID FUEGO!!” – ordena el brench.

Las naves disparan. Los cañonazos de energía atraviesan al monstruo, que se convierte en humo.

Algunos disparos golpean naves aliadas.

– “¡ALTO! ¡ALTO!” – ordena Curd, alarmado.

Hildegarn se materializa sobre una nave y cae sobre ella, agarrándola con sus manos y aplastándola.

La nave de Curd apunta al monstruo.

– “¡FUEGO!” – exclama el brench.

– “Pero… Nuestros aliados…” – duda un soldado.

– “¡¡FUEGO!!” – repite Curd.

La nave dispara. Hildegarn esconde sus alas y se deja caer. La nave de Curd derriba la otra embarcación.

Hildegarn abre de nuevo sus alas y embiste a la nave imperial.

– “¡APUNTÁDLE!” – exclama Curd.

– “¡VIENE HACIA AQUÍ!” – se asusta un soldado.

– “¡AGUANTAD…!” – dice el brench. – “Hay que disparar en el momento adecuado…”

Hildegarn agarra la nave entre sus manos. La embarcación se estremece. El cañón de la nave queda a pocos centímetros de su abdomen.

– “¡¡FUEGO!!” – exclama Curd.

La nave dispara. El primer cañonazo impacta de lleno en Hildegarn, pero para el segundo ya se ha convertido de nuevo en humo.

– “¿Así funciona?” – se pregunta Broly.

Hildegarn carga contra otra nave imperial y la atraviesa con su cola.

Curd observa la escena desde el puesto de mando de su nave, preocupado, cuando un soldado le alerta.

– “Señor… Hay alguien…” – dice apuntando a la ventana.

Broly está ahí fuera, saludando.

En tierra, tres enemigos rodean a Oli, Pino y Baicha. El primero es un orondo demonio amarillo malcarado, cuya barriga le tapa los pies. El segundo es un diablo de piel verde oliva con una espina dorsal de pez espada. El tercero es un diablo rosa musculado de cabello rojo.

– “Detrás de mí, chico…” – le dice la Doctora a Baicha. – “Cuida de Pino.”

Baicha abraza la cabeza del androide.

– “Puedo ayudar…” – dice el pequeño.

– “Mantente siempre detrás de mí y serás de ayuda.” – dice Oli.

De repente, el demonio verde embiste, con sus garras en alto.

– “¡HYAAAAAAH!” – grita y babea mientras se abalanza sobre Oli.

Oli agarra las muñecas del monstruo, pero éste aprovecha la inercia para darle una patada con ambos pies en el abdomen, haciendo que la mujer salga empujada a través del campo de batalla.

El monstruo amarillo y el demonio rosa sonríen.

– “El pequeño es mío…” – sonríe el verde, relamiéndose.

Los otros dos salen tras Oli.

El diablo verde agarra a Baicha por la bufanda y lo levanta del suelo para olerlo de cerca.

– “Carne tierna…” – sonríe el demonio. – “¡Se acabó la carne podrida!”

El monstruo abre su boca llena de afilados dientes y se prepara para darle un bocado a Baicha, pero en ese instante, alguien aparece y propina un puñetazo al enemigo.

El demonio sale disparado a varios metros de distancia. El recién llegado sujeta a Baicha en brazos antes de que caiga al suelo. Los ojos del chico se iluminan al ver a su salvador.

– “¡PAPÁ!” – exclama emocionado.

– “¿Estás bien?” – sonríe Yamcha.

Baicha asiente.

No muy lejos de allí, Oli se levanta frente a los otros dos diablos.

– “Te vamos a machacar…” – amenaza el rosa.

– “¡KYAAAA!” – grita el amarillo.

Oli intenta sorprender al demonio horondo lanzándole una esfera de ki que impacta directamente en su gran barriga, pero lejos de empujarlo o perforarlo, la carga como un tirachinas y no tarda en ser remitida.

Oli tiene que saltar a un lado para evitar ser alcanzada por su propio ataque, pero se topa con el diablo rosa, que se ha aprovechado la distracción para acercarse a ella y sorprenderla por la espalda.

El demonio le propina un codazo en la espalda que la empuja de nuevo a varios metros de distancia y cae de boca al suelo.

– “¡JAJAJAJA!” – ríen los diablos.

– “Maldita sea…” – protesta Oli.

Pero de repente los dos diablos fruncen el ceño.

– “¿Quiénes sois?” – pregunta el rosa.

Dos personajes aterrizan entre Oli y los diablos; Ten Shin Han y Chaoz.

Mientras tanto, Krilín está retrocediendo frente a la insistencia de un pequeño demonio rojo con gorro de castor.

– “¡JIJIJIJI!” – ríe el diablo mientras embiste sin cesar al viejo Krilín, que se defiende como puede ante tal violencia.

Krilín retrocede de un salto intentando tomar distancia y recuperar el aliento, cuando nota una mano en su hombro.

– “¿Eh?” – se sorprende él.

Marron, de pie a su lado, le sonríe.

– “Marron…” – los ojos de Krilín se llenan de lágrimas.

– “Hola, papá.” – saluda ella.

En la estratosfera, Hildegarn destruye la penúltima nave. Solo queda la nave de Curd.

Desde el puesto de control, Curd mira a Hildegarn, que destripa el último trozo de una nave aliada.

– “Espero que esto salga bien…” – murmura el brench, nervioso.

Hildegarn clava su mirada en la nave.

– “Ahí viene…” – dice Curd.

El monstruo carga contra la nave imperial.

– “¡Preparados!” – ordena el brench.

Los cañones apuntan al gigantesco demonio. En el interior de uno de ellos, Broly espera, en estado base.

– “Un poco más…” – murmura el saiyajín, preparándose para salir.

Hildegarn agarra la nave y clava sus garras en ella. Las alarmas suenan en el puesto de mando.

– “¡¡RESISTAN!!” – exclama Curd.

De repente, un resplandor verde ilumina uno de los cañones y, antes de que Hildegarn se dé cuenta, es atravesado por Broly que, con los dos puños por delante, brota de la espada del monstruo.

– “¡¡LO HA HECHO!!” – celebra el brench.

Pero Hildegarn aún no ha dicho la última palabra. El monstruo se revuelve y se prepara para lanzar su aliento de fuego… pero éste sale del agujero en su abdomen, quemándose a sí mismo.

Hildegarn se transforma en humo, esta vez ardiente, e intenta huir hacia la superficie del planeta.

– “¡SE ESCAPA!” – exclama Broly, que sale tras él.

El humo cruza las nubes, pero alguien lo espera; Tapion y su ocarina sobrevuelan Makyo.

– “¿Qué?” – se sorprende Broly.

El humo de Hildegarn parece sufrir ante la música del konatsiano y empieza a envolverlo hasta convertirse en un torbellino que poco a poco penetra en el guerrero.

Tapion deja de tocar y suspira aliviado.

Broly desciende hasta el konatsiano.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta el saiyajín. – “¿Y el monstruo?”

– “Está en mi interior.” – dice Tapion.

– “¿En tu interior?” – se extraña Broly.

– “Esa parece ser mi maldición…” – dice Tapion. – “Mi destino.”

El konatsiano desenvaina su arma y se la ofrece a Broly.

– “Tengo que pedirte un favor, guerrero.” – dice Tapion. – “No tenemos mucho tiempo.”

– “¿EH?” – dice el saiyajín, confuso.

En el Makai, Dabra está frustrado por ser rechazado por los demonios que consideraba bajo sus órdenes.

– “¿Cómo es posible?” – se pregunta el diablo, mirando al suelo. – “Soy el Rey… el Rey de los Demonios…”

– “A mí no me lo pareces…” – se burla Gotenks.

– “Dabra…” – interviene Vegeta, sosegado.

Dabra alza lo mirada para ver al saiyajín.

– “Siempre hay una decisión que tomar.” – dice Vegeta.

– “¿Eh?” – se sorprende el demonio.

– “Un título no significa nada.” – continúa Vegeta. – “¿Rey de los Demonios? ¿Príncipe de los saiyajín? Qué importa…”

– “Vegeta…” – se sorprende Gotenks.

– “El Makai ha dejado de responder a tus órdenes.” – dice Vegeta. – “¿Es eso todo lo que eres? ¿El Rey de una tierra yerma?” 

– “¿Qué insinúas?” – pregunta Dabra, confuso.

– “Libérate de las cadenas que crees que te atan.” – responde Vegeta. – “¿Cuál es tu propósito?”

– “Mi propósito…” – repite Dabra.

En la oscuridad, Son Goku puede sentir una presencia por primera vez en mucho tiempo. Al abrir los ojos, un resplandor anaranjado parece la única fuente de calor en las frías tinieblas que lo envuelven.

– “Qué calor tan agradable…” – sonríe Goku, que empieza a caminar en esa dirección. – “¿Qué será?”

En Makyo, Moro aprieta sus puños.

– “Más…” – murmura el brujo. – “¡¡MÁS!!” – exclama.

Del portal siguen saliendo demonios, uno tras otro.

Son Gohan, no muy lejos de la entrada, se da cuenta.

– “Maldición…” – protesta el mestizo. – “¡HAY QUE CERRAR EL PORTAL!”

– “¿Cómo?” – pregunta Pan.

– “No lo sé…” – aprieta los dientes el mestizo. – “Pero al menos podemos intentar que entren más despacio…”

Pan y Gohan preparan un masenko y lo lanzan contra el portal, causando una explosión a su alrededor.

– “¡Otra vez!” – exclama Gohan. – “¡HAAA!” – disparan.

Los demonios que logran atravesar el portal son repelidos por los ataques y parecen acumularse en la entrada.

Pero de repente, un gran demonio de piel azul oscuro, bípedo, con un gran ojo central y pinzas de langosta, atraviesa el portal, repeliendo los ataques de padre e hija y derribando a sus propios aliados como si fueran bolos.

DBSNL // Capítulo 251: Patrulleros

DBSNL // Capítulo 251: Patrulleros

“¿Quién eres tú?”

El ejército de diablos recupera terreno rápidamente. Los disparos no frenan a los demonios que, lejos de detenerse, parece que el dolor alimenta su rabia y sus ganas de muerte.

Un diablo con aspecto de búfalo, con pelaje marrón y pezuñas por pies, carga entre soldados imperiales, haciéndolos saltar por los aires, cuando su embestida se ve detenida por sorpresa por uno de ellos; es Shisami, que agarra al toro por los cuernos y lanza a un lado.

El diablo da una vuelta por el suelo y se pone en pie rápidamente. El búfalo escarba, listo para embestir. El akaburu se prepara como si fuera un corredor que espera el disparo de salida.

De repente, los dos arrancan y no tardan en encontrarse a medio camino, chocando sus cabezas en un sonoro estruendo.

– “¡¡GRRRAAAAAAH!!” – grita el búfalo.

– “¡¡YAAAAAAAH!!” – grita Shisami.

Los dos empujan, frente a frente. Ninguno cede.

En ese instante, Shisami agarra la cara del búfalo entre sus manos. El cuerpo del akaburu se pone al rojo vivo, intentando quemar al enemigo, pero éste sonríe, sorprendiendo al soldado.

– “¿Eh?” – se extraña Shisami.

El búfalo agarra por los cuernos al akaburu y le propina un codazo en la cara que le rompe la nariz.

Shisami retrocede, aturdido. El búfalo se prepara para embestir.

– “Mi pelaje soporta las temperaturas más extremas del Makai…” – dice el diablo. – “¡¡ERES RIDÍCULO!!”

El búfalo embiste. Shisami intenta reaccionar, pero antes de que pueda actuar, Garana aparece de un salto y, clavando una lanza en el suelo, gira sobre ella para interceptar al búfalo con una doble patada, lanzándolo lejos de allí.

Garana y Shisami se miran con complicidad. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que pelearon bajo la misma bandera.

Mientras tanto, el demonio sapo se pone en pie entre los escombros. De dos huesos que sobre salen de su espalda como espinas desenvaina un par de espadas y carga sin dudar hacia Turles y Reitan.

El herajín, instintivamente intenta desenvainar el arma que ya no tiene.

– “Maldita sea…” – refunfuña Reitan.


Pero Turles da un paso al frente y detiene los espadazos con sus brazos metálicos.

– “Mejor quédate mirando…” – se mofa el saiyajín.

El sapo abre su boca y su larga lengua rápidamente se enrolla alrededor del cuello de Turles.

– “¡HAHA!” – ríe el sapo, con la boca abierta.

– “¿Necesitas ayuda?” – aprovecha Reitan para devolverle la burla al saiyajín.

De repente, los medidores internos de Turles le alertan de que su energía está subiendo de forma desmesurada. 

– “Parece que no.” – sonríe Turles.

De repente, una electricidad verde envuelve a Turles y recorre la lengua del sapo hasta electrocutarlo.

Turles apunta al enemigo con ambas manos y una esfera de energía eléctrica envuelve al diablo. El sapo se queda frito con la descarga y se desploma. Parte de su lengua queda enrollada en Turles.

– “¿Qué significa esto?” – se pregunta Reitan.

El saiyajín se quita la lengua carbonizada del sapo del cuello, que se desintegra en su mano.

– “Desde hace un rato siente una energía extraña…” – dice Turles. – “Parece conectada a ese tipo… Y parece que les ha ocurrido a todos los saiyajín…” – cabila observando a Broly en la distancia.

– “Los saiyajín sois muy peculiares…” – refunfuña Reitan, cruzándose de brazos.

No muy lejos de allí, el demonio gallo logra desenterrar su cabeza tras mucho esfuerzo.

– “¡KIKIRIKIIIIII!” – canta al cielo.

Bra, Ub y Katopesla se tapan los oídos.

– “Qué manera de desafinar…” – se queja el toreristo.

– “Ojalá tuviera mi casco…” – protesta el toreristo.

Pese al dolor, Ub reaviva el Kaioken, listo para pelear.

Pero de repente, Kale y Tarble aparecen en escena transformados en Súper Saiyajín y con sus auras teñidas de verde, y embisten al gallo, dejando a Ub y Bra desconcertados.

Kale sorprende al diablo con un puñetazo en la barriga, interrumpiendo su canto y haciendo que éste se doble sobre sí mismo; Tarble se abalanza contra el gallo con una esfera de ki azul preparada en su mano derecha.

– “¡RIOT JAVELIN!” – exclama al introducir su mano en la boca del ave y proyectar su ataque.

El brillo de la técnica de Tarble puede verse bajar por el cuello del gallo hasta su estómago para explotar un segundo más tarde, llenando toda la zona de plumas.

– “Je…” – sonríe el saiyajín.

– “Buen trabajo” – le guiña el ojo Kale.

Ub y Bra se miran boquiabiertos; se han quedado con un palmo de narices.

Mientras tanto, un jabalí bípedo está propinando golpes de maza a diestro y siniestro, abriéndose paso entre la Patrulla Galáctica. Algunos patrulleros están retrocediendo ante las hordas demoníacas, aterrados ante la brutalidad que demuestran.

Sheela y Cheelai disparan al monstruo, que ni se inmuta pese a recibir decenas de disparos. 

– “¡Es inútil!” – lamenta la brench.

Katopesla no duda en correr hacia allá para ayudar a sus compañeros.

Meerus salta sobre la espalda del monstruo y le clava su sable de luz. El jabalí grita y salta sobre su propia espalda, intentando aplastar a Meerus, que usa los propulsores de sus botas para evadir el ataque.

– “Ha estado cerca…” – suspira el patrullero.

El jabalí se pone en pie, furioso, y resopla hasta que vapor sale por su nariz.

– “¡OS MATARÉ!” – grita el puerco.

El demonio alza su mazo y carga contra Meerus, que de nuevo esquiva el ataque ágilmente. El jabalí lo intenta de nuevo, pero el patrullero es habilidoso y evita cada golpe.

– “Pareces muy torpe…” – se burla Meerus.

– “Ah, ¿sí?” – responde el puerco.

El jabalí activa un mecanismo de su maza y la cabeza de ésta cae al suelo, revelando una hoja afilada.

– “¡AH!” – se sorprende Meerus.

Ahora con un movimiento rápido, el jabalí alcanza al patrullero y le provoca un corte en el abdomen.

– “Je…” – sonríe el jabalí. – “¿Qué pasa? ¿No decías que era torpe?”

Meerus pierde sangre e hinca la rodilla. El corte es profundo.

El demonio alza su pie con la intención de aplastar al patrullero.

– “¡MUERE!” – sentencia el jabalí.

Pero alguien detiene el pie del monstruo; Katopesla.

– “¿Estás bien?” – pregunta el toreristo a su compañero.

– “Mareado…” – responde Meerus.

El jabalí retrocede y mira a su nuevo contrincante.

– “¿Quién eres tú?” – pregunta el diablo.

– “Has tenido mala suerte…” – dice Katopesla. – “Porque vas a tener que enfrentarte al mayor héroe que el Universo ha visto jamás.” – fanfarronea.

– “No me digas…” – se burla el enemigo. – “¿Tú?”


Sheela socorre a Meerus.

– “Katopesla… No hagas estupideces…” – dice su compañera.

– “Tranquila, Sheela.” – sonríe el toreristo. – “¿O es que dudas de mí?”

– “No… pero…” – responde ella, preocupada.

– “Tú me nombraste patrullero, ¿no?” – sonríe él, señalando con el pulgar el logo que ella dibujó en su armadura.

El jabalí se pasa el arma de una mano a otra, impaciente.

– “¿Empezamos?” – sonríe el jabato.

Katopesla, con su traje en modo Ultra, se pone en guardia.

– “¡Cuando quieras!” – responde, decidido.

Mientras tanto, la diablesa con ojos de serpiente embiste a Oli, que protege a Baicha y a su hijo. 

A mitad de la embestida, la diablesa se transforma en serpiente gigante, tal y como hacía Hebi Hime.

Oli agarra a Baicha y a Pino y esquiva el mordisco de la sierpe, elevándose sobre la batalla.

– “¡AAAH!” – se asusta Baicha.

– “Tranquilo, muchacho.” – lo tranquiliza Pino.

– “¿Dónde podríais estar seguros?” – se pregunta ella.

– “¡Yo quiero pelear!” – dice Baicha, cambiando su actitud repentinamente.

– “¿Estás seguro…?” – duda Oli.

La serpiente intenta saltar para intentar alcanzarlos, pero algo la retiene. Al mirar hacia atrás, se da cuenta de que una joven de cabello morado ha hecho un lazo con su cola.

– “¡¿EH?!” – se sorprende la sierpe.

– “¡N’cha!” – saluda Arale, tan risueña.

Obotchaman cae sobre la cabeza de la serpiente, propinándole un puñetazo y dejándola inconsciente.

– “¿Estás bien, Arale?” – pregunta él, caballeroso.

En otro punto de la zona de combate, los tres grandes saiyajín están peleando contra Moro. Trunks intenta propinar un espadazo al brujo, que retrocede y evade el golpe.

Broly prepara una esfera en su mano, que por un instante tiñe de verde la zona, y se la lanza al enemigo, pero Moro se ha envuelto en una cúpula de viento giratorio que desvía el ataque, que termina cayendo tras el horizonte, donde estalla.

Mientras tanto, Son Gohan ha preparado un Makankosappo y lo proyecta hacia Moro. Por las características de la técnica de Piccolo, el ataque perfora la barrera del brujo, pero éste se convierte en humo para dejarlo pasar de largo.

– “Vuestros intentos son fútiles…” – se burla Moro.

Gohan, preocupado, mira a su alrededor. Los demonios ganan terreno. Los guerreros del ejército universal, a excepción de los más fuertes, están siendo masacrados.

No muy lejos de allí, el demonio jabalí intenta cortar por la mitad a Katopesla, pero éste usa el modo “Speed” de su traje y así evade el golpe.

– “¡¡YAAAH!!” – grita el jabato, que lo intenta de nuevo.

Katopesla se mueve alrededor del enemigo, haciendo que este lo persiga desesperadamente.

Sheela observa la escena desde la distancia.

– “Ha puesto toda la potencia de su traje en la velocidad…” – piensa ella. – “Pero así no podrá golpearlo… ¿Qué pretende?”

Katopesla hace cambios de sentido bruscos que vuelven loco al demonio, que se niega a darse por vencido.

– “¡MALDITO!” – protesta el jabalí, girando una y otra vez sobre sus tobillos.

En uno de esos giros, la articulación del diablo cede.

– “¡¡AAAAAH!!” – grita de dolor mientras se cae de espaldas al suelo.

– “¡FANTÁSTICO!” – celebra Sheela.

Katopesla salta sobre el enemigo mientras su traje se pone en modo “Battle”.

– “Ya es mío…” – piensa el toreristo. – “¡Lo he logrado!”

El jabalí, tumbado, carraspea y escupe por sorpresa al patrullero.

Una escupitajo denso, sucio y pegajoso envuelve a Katopesla, que cae al suelo.

El jabalí se pone en pie y, cojeando, avanza hasta el toreristo, que está atrapado por esa masa chiclosa.

– “Maldita mosca molesta…” – gruñe el puerco, que resopla por su nariz. – “¡Ríndete ante el poder de los demonios!”

El diablo alza su cuchillo, dispuesto a asesinar a nuestro amigo.

– “Soy un patrullero…” – sonríe Katopesla, orgulloso. – “No me rindo.”

– “Bien dicho.” – dice una voz conocida.

Un patrullero salta por encima del toreristo sobre el jabalí, y con sus botas propulsoras le quema la cara, haciendo que el diablo suele el cuchillo. El patrullero da una voltereta hacia atrás y cae frente a Katopesla, que lo observa con ojos como platos.

– “¡BASTARDO!” – llora el jabalí. – “¡MIS OJOS!”

Meerus, tumbado junto a Sheela, malherido, sonríe melancólico al contemplar la escena.

Una ráfaga de esferas de ki rojo impacta en la espalda del jabalí, provocando múltiples explosiones, y el jabato se desploma contra el suelo.

Mientras tanto, Hildegarn enrolla su nueva y larga cola en el pie de Ba y sale volando, haciendo que el gigante caiga de espaldas al suelo, haciendo temblar Makyo.

El hurón, al ver al gigante en problemas, se abalanza sobre el demonio, pero Hildegarn le propina un revés que lo lanza a varios metros de distancia.

Broly se percata de lo ocurrido, pero cierra los ojos con fuerza, intentando concentrarse en su combate con Moro.

– “Tsk…” – protesta el hijo de Páragus.

– “Ve con ellos.” – dice Trunks.

– “¿Eh?” – se sorprende Broly.

– “Salva a tus amigos.” – dice el hijo de Vegeta.

Broly durante un instante se queda perplejo ante las palabras de su aliado, ya que recuerda lo ocurrido en Vampa.

– “Nosotros nos encargaremos de Moro.” – añade Gohan.

– “Vete.” – dice Trunks.

Broly se marcha volando.

Gohan y Trunks se miran con una media sonrisa cómplice.

– “Solos de nuevo.” – dice Gohan.

Una voz les interrumpe.

– “No estáis solos.” – dice un recién llegado.

Jaco, con un halo en la cabeza, camina al frente de la Patrulla Galáctica, que ha visto sus fuerzas reavivadas ante la presencia de una leyenda. 

– “¿Jaco?” – se sorprende Trunks.

Al lado del patrullero, Toppo lo acompaña.

– “¡Toppo!” – se emociona el hijo de Vegeta. 

Cheelai, Sheela, Motto, Ganos, Obni y Katopesla los acompañan al frente del pelotón.

– “Un patrullero nunca está solo.” – continúa Jaco.

Gohan se fija en el halo.

– “Pero…” – se sorprende el mestizo. – “¡¿Entonces?!” – busca rápidamente a su alrededor.

Pan aterriza a su lado.

– “¡Papá!” – exclama ella. 

Los dos se abrazan. Los ojos de Gohan se notan vidriosos.

– “Estoy bien…” – dice ella.

Moro frunce el ceño, impaciente.

– “¿Cómo es posible…?” – se pregunta el brujo. – “Pensé que Piccolo se había encargado de eso…”

En el puesto fronterizo del Más Allá, Baba apresura a un joven muchacho de piel roja y pequeños cuernos, vestido con una camiseta morada, una chaqueta verde y un bañador tigrado, con unos cascos de música alrededor del cuello, que está sellando papeles uno tras otro sobre la gigantesca mesa del Rey Enma.

– “¡VENGA, MUCHACHO!” – exclama ella. – “¡ESPABILA!”

– “¡NO ME META PRISA, SEÑORA!” – se queja el chico, agobiado. – “¡QUE HASTA HACE UN MINUTO YO SOLO FREGABA SUELOS!”

Moro desprecia el intento de los mortales.

– “Tsk…” – se mofa. – “No importa cuántos seáis… Vivos o muertos… Vuestro destino está sellado.”

¡Nuevo evento Dragon Ball a la vista!


By: Red_Ribbon_DBZ


¿Qué tienen en común el evento JUMP VICTORY CARNIVAL y la nueva saga del manga Dragon Ball Super?

Oficialmente nada, pero si tiramos de memoria y de cuentas simples puede ser que tengamos información en julio del nuevo arco de la franquicia o, como el año pasado, absolutamente nada.

Vamos por partes:

Jump Victory Carnival es un evento anual donde las series más famosas de Shueisha tienen una cita para dar a conocer novedades, merchandising y futuros eventos o fechas especiales que atañen a sus personajes, mangakas, videojuegos, etc.

Pues bien, el de este año 2022 ya tiene fecha, el 17 de julio, y apartado en la web de la editorial japonesa, donde personajes como Luffy, Deku, Tanjiro o el propio Goku ya hacen acto de presencia.

En materia Dragon Ball, ¿qué podemos esperar? Como hemos dicho antes, son capaces de lo mejor y de lo peor. Nos toca esperar a ver que nos ofrecen en futuros anuncios oficiales o filtraciones, más o menos intencionadas.

Si nos remontamos al año 2019, tuvimos un libro recopilatorio de todo lo acontecido en dicho evento, donde incluye unas páginas especiales dibujadas por Toyotaro donde Merus era informado de todo lo que sucedió con Broly por boca de Goku, que aquí tuvimos recopilado en el tomo 11 de Dragon Ball Super, publicado por Planeta el pasado julio de 2021.

Al igual que algunos extras de Super Dragon Ball Heroes.

En el 2020 pasamos una época de cambio y mucha incertidumbre, y los eventos masivos no fueron ajenos al problema de la pandemia, siendo cancelado el Carnival pensado para ese año.

El pasado 2021 todos teníamos puesta la vista en la posible nueva información de Super Hero que nos podían brindar, pero todo acabo en desilusión cuando al acabar y hacer resumen no tuvimos nada reseñable de los personajes de Akira Toriyama ni de la nueva película de Goku y compañía, más allá de alguna noticia de SDBH.

¿Y cómo afecta todo ello a los últimos coletazos de la saga actual del manga y a las futuribles nuevas aventuras en el Dragon World?

Si echamos un vistazo a los tomos recopilatorios, podemos elucubrar que es posible que tengamos alguna información al respecto.

El tomo 18, con su Bardock imponente en portada consta de los capítulos 77 a 80.

Lo que por lógica nos lleva a pensar que con el 19 (sin fecha aún) nos iremos hasta el reciente capítulo 84, lo que nos llevaría al número 86 en julio.

Siguiendo esta premisa, siendo los cambios de saga normalmente a mitad de tomos y teniendo en cuenta que nos han repetido hasta la saciedad que la saga de Granola está en su final, ¿tendremos un teaser-trailer de lo que vendrá tras el final de la historia de los ceresianos?

Siempre hablamos en condicional, y debemos tener en cuenta que en lo que a eventos de Dragon Ball se refiere podemos esperar lo mejor y lo peor en cuanto a novedades o información con algo de peso en la franquicia.

DBSNL // Capítulo 250: Pozo de tinieblas

DBSNL // Capítulo 250: Pozo de tinieblas

“Tenemos que resistir…”

El nuevo Hildegarn se alza en el campo de batalla y su rugido ensordece a todos los presentes.

Tapion agarra su espada con fuerza, pero se queda paralizado, reviviendo su pasado al ver al enemigo.

Slug, en su forma gigante, frunce el ceño.

– “El demonio de Konats…” – murmura el namekiano.

Los ozaru disparan a discreción, pero los ataques no causan ningún daño al monstruo, que los supera en tamaño.

Jiren dispara una esfera de ki rojo al monstruo, pero éste se deshace en humo, dejando pasar el ataque, que acaba cayendo sobre el horizonte.

– “¿EH?” – se extrañan muchos al ver que el intento del haiirotoko ha fracasado.

Freezer aprieta los dientes.

– “Nos encontramos de nuevo…” – fuerza una sonrisa furiosa el tirano.

El monstruo se materializa de nuevo y abre sus enormes fauces de las que emana un fuego mágico con el que ataca al ejército universal.

Freezer ve a sus hombres morir. Con ellos arden las esperanzas de ganar la guerra.

Liquir avanza entre las hordas enemigas mientras activa su octava cola. El kurama salta hacia Hildegarn y gira sobre sí mismo como una peonza para disipar el fuego mientras avanza.

Liquir logra llegar hasta el monstruo e intenta golpearlo, pero éste desaparece.

El zorro gruñe.

– “¡¡YAAAAAAAAH!!” – brama Liquir, mientras su novena cola aparece.

El aura de Liquir brilla de color naranja mientras se transforma en un avatar gigante en forma de zorro de nueve colas.

Reitan se queda boquiabierto al ver a su compañero desplegando todo ese poder.

– “La… la novena…” – titubea el herajín. – “Es impresionante…”

Hildegarn se ha materializado de nuevo. El zorro y el monstruo se miran fijamente antes de embestir el uno contra el otro.

Freezer, desconocedor hasta ahora del poder real del kurama, se queda impresionado.

– “¡FREEZER!” – exclama Reitan.

– “¿Eh?” – sale el tirano de su trance.

– “Liquir no aguantará mucho…” – dice el herajín. – “¡¿Tienes un plan?!”

– “Tenemos que resistir…” – dice Freezer, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “¡¡Tenemos que aguantar!!”

Liquir dispara con su boca a Hildegarn, pero éste se convierte en humo para evadir los ataques. Luego se materializa de nuevo a espaldas de Liquir con su cola alrededor del cuello del zorro.

– “¡¡Grrrgh!!” – se queja el kurama, intentando liberarse.

Freezer se envuelve en una esfera de energía fucsia y embiste a Hildegarn, que intenta cazarlo con sus garras como si intentara atrapar una luciérnaga, sin liberar al zorro. Freezer evita los manotazos del monstruo. 

En el suelo, la encarnizada guerra continúa. Los demonios, que han visto sus fuerzas reavivadas por la presencia de Hildegarn, cargan con más violencia que nunca.

Pero de repente, una suave melodía silencia el combate. Tapion, tocando su ocarina, avanza entre las hordas de demonios, que incomprensiblemente se apartan al oír la canción de Konats.

Hildegarn se fija el en el espadachín. Durante unos instantes, parece que la música logra amansarlo… pero el monstruo ruge y lanza una gran llamarada hacia el konatsiano.

El pobre Tapion se queda petrificado al ver que su ocarina no ha funcionado.

Tapion aparece a varios metros de distancia, sujetado por Trunks.

– “¿Estás bien?” – le pregunta el mestizo.

El konatsiano está confuso con lo sucedido y se queda mirando su instrumento musical.

– “No ha funcionado…” – murmura Tapion.

– “¿Qué esperabas?” – pregunta Trunks.

– “La música de esta ocarina debería detenerlo.” – explica el konatsiano.

Trunks sonríe.

– “Si lo que necesitas es que se oiga…” – dice el mestizo, buscando con su mirada entre las tropas aliadas.

Freezer y Liquir siguen atacando al monstruo. El tirano usa sus discos cortantes dirigidos para hacer que el demonio se convierta en humo y libere al zorro.

La técnica del demonio del frío impide que Hildegarn pueda recomponerse, pues los discos atacan a la nube de humo cada vez que ésta intenta reconfigurarse.

– “¿Qué haces?” – gruñe el kurama. – “¡No podemos golpearlo en ese estado!”

– “¡Me he enfrentado a él antes!” – replica Freezer. – “Esto es lo más parecido a detenerlo que podemos hacer ahora mismo…”

De repente, el humo desciende a toda velocidad y se infiltra en las grietas del suelo de Makyo, donde los discos cortantes no pueden seguirlo.

– “¿Eh?” – se sorprenden Liquir y Freezer.

Del suelo brota Hildegarn, levantando el terreno de combate y haciendo saltar por los aires a cientos de soldados y demonios.

El monstruo atrapa a Freezer con una mano, cuya barrera de energía protectora estalla como una burbuja; y con la otra atraviesa el cuerpo de ki de Liquir y atrapa al kurama. 

– “¡LIQUIR!” – se preocupa Reitan, desde el suelo.

El demonio sapo, que sigue con vida, aprovecha el despiste el herajín y le agarra una pierna con la lengua y tira de él, intentando comérselo. Reitan queda atrapado en la boca del anfibio maligno hasta la cintura.

– “Qué asco…” – protesta el herajín, intentando salir de ahí.

De repente, alguien aparece para propinar una fuerte patada en el estómago al sapo, que escupe a Reitan al instante.

– “Gracias…” – dice el herajín, cubierto de babas.

Al mirar a su nuevo aliado, se da cuenta de que es un hombre parcialmente convertido en máquina.

– “¿Qué eres?” – pregunta el herajín, extrañado.

– “Me llamo Turles.” – dice el guerrero. – “Y que mis arreglos no te confundan. Soy un saiyajín.”

– “Está bien…” – sonríe Reitan. – “…saiyajín.”

No muy lejos de allí, los ozaru han retrocedido frente a los golems. 

Leek ha perdido su cola y ha regresado a su estado base. Un demonio verde oliva alado, con aspecto de murciélago, se lanza sobre él con las garras de los pies preparadas.

Pero de repente, un gigantesco hurón se abalanza sobre el demonio y lo agarra con los dientes para luego zarandearlo hasta que deja de moverse.

Leek se sorprende ante el tamaño del animal.

– “¡Padre!” – exclama Tarble, que corre a socorrerlo.

– “¿Tarble?” – se sorprende Leek. – “¿Kale?” – dice al ver a su hijo acompañado por la saiyajín. – “Estáis aquí…”

Un tercer guerrero acompaña a los dos muchachos.

– “Broly…” – dice Leek al verlo.

El saiyajín sonríe.

– “Te veo distinto…” – se sorprende Leek.

El rostro de Leek pasa de alegría a preocupación.

– “No sé si deberíais haber venido…” – dice Leek, que mira de reojo a Hildegarn.

Tarble ayuda a reincorporar a su padre.

– “Tranquilo…” – dice el saiyajín. – “Hemos traído a unos amigos.”

Una gigantesca sombra humanoide cubre a los saiyajín. Leek levanta el cabeza boquiabierto para ver de qué se trata.

El gigante Ba, con Madas de pie sobre su oreja derecha, se dirige hacia Hildegarn.

– “¡Gracias por ayudarnos, viejo amigo!” – le dice el ira-aru.

– “¡BAAA!” – responde el gigante.

Spade y su banda, armados con armas de ki, embisten a los demonios.

– “¡Esta presa es nueva, muchachos!” – exclama Spade. – “¡Hay que cazar demonios!”

Los cadáveres del campo de batalla se alzan ante la sorpresa de soldados y diablos. Kamakiri mueve sus dedos, dirigiéndolos contra las hordas del Makai.

Ba sigue avanzando. El gigante es tan grande que Hildegarn a duras penas le llega a la cintura.

El gigante propina un puñetazo al monstruo, que se ve obligado a transformarse en humo. Liquir y Freezer se liberan.

Mientras tanto, Gohan se enfrenta a Moro, pero el brujo es ampliamente superior. Gohan está recibiendo un duro castigo. El brujo propina un violento puñetazo en el pecho al mestizo, que retrocede varios metros de distancia mientras se tambalea.

Trunks aparece y sujeta a Gohan para que no se caiga.

Moro suspira.

– “Testarudos…” – murmura el brujo.

– “Je…” – sonríe Trunks.

Hildegarn se materializa sobre Ba, pero el gigante logra agarrarlo de cuello para luego estamparlo contra el suelo, momento en el que el monstruo se convierte en humo de nuevo.

En ese instante, la canción de Konats suena de nuevo a todo volumen. El combate se detiene.

Entre la multitud, Tapion toca su ocarina. Los hermanos Para-para usan sus armaduras para que la canción retumbe en Makyo.

Los demonios se detienen.

– “¡Está funcionando!” – celebra Bon Para.

Hildegarn se materializa en el cielo y desciende hasta el suelo de forma torpe, quedando arrodillado.

– “¡¡GRAAAAAAAH!!” – gruñe el monstruo.

Ba le pone un pie encima y lo estampa contra el suelo. El gigante agarra la cola del monstruo y tira de ella hasta arrancársela.

Moro frunce el ceño al ver lo que está sucediendo.

– “Muy inteligentes…” – gruñe el brujo. – “Pero subestimáis mi poder…”

Un tercer guerrero se une a Gohan y Trunks. Moro levanta una ceja al verlo. Es Broly.

– “¿Qué haces tú aquí?” – se pregunta el brujo. – “Ya has cumplido tu función… ¿Por qué no desapareces?” – frunce el ceño, molesto.

Broly mira a Gohan y luego a Trunks. Los tres sonríen de forma cómplice. Gohan y Trunks avivan sus auras incoloras. Broly eleva su ki, y parece que va a transformarse en Súper Saiyajín, pero su aura amarilla se torna verde, aunque Broly no pierde el control; sus pupilas verdes siguen presentes en sus ojos.

Dibujado por Ipocrito

– “Hmm…” – murmura Moro.

Freezer, que ha sentido el poder de Broly, lo mira asombrado.

– “Ese poder…” – murmura el tirano. – “¡Es el poder del fruto!”

El ki de Broly parece nacer en el interior de cada saiyajín, cuyas auras adquieren un tinte verdoso.

– “¿De dónde nace este poder?” – se pregunta uno, al sentirse más fuerte que nunca.

– “¿Broly?” – se sorprende Leek.

Los tres guerreros cargan contra el brujo, que detiene los puñetazos de Gohan y Trunks, uno con cada mano, pero Broly da una voltereta hacia delante en el aire y le patea con el talón sobre la cabeza, doblando al brujo. Gohan y Trunks aprovechan el momento y giran sobre sí mismos para dar una doble coz a Moro y lanzarlo lejos de allí.

Freezer sonríe al ver a Moro retrocediendo y a Hildegarn y el ejército demoníaco detenido.

– “¡¡APROVECHAD LA SITUACIÓN!!” – exclama el tirano. – “¡¡HACED TODO EL DAÑO POSIBLE!!”

Los soldados universales disparan a discreción. Los saiyajín y los ozaru, gracias a su nueva fuerza, causan estragos en el enemigo.

Moro se pone en pie. No parece que haya recibido daño; solo su orgullo ha sido herido.

El brujo sonríe con rabia. 

– “¿Creéis que podéis derrotarme?” – pregunta Moro. – “¡Gracias a vuestros dioses tengo un ejército más grande de lo que jamás podréis enfrentar!” – exclama. – “¡¡HIJOS MÍOS!! ¡¡TOMAD VUESTRA LIBERTAD!!”

Los demonios siguen saliendo del portal, ahora acompañados por una cascada de tinieblas que baña el terreno de combate. A medida que la neblina alcanza los diablos, estos parecen mutar y tornarse más fuertes. Algunos logran moverse de nuevo.

– “¡¿AH?!” – se preocupan los hermanos Para.

La piel de Hildegarn parece endurecerse y volverse opaca. Ba lo mira extrañado. 

De repente, la espalda del monstruo se parte por la mitad y, como si de un insecto se tratara, una versión alada del monstruo abandona el cascarón.

Las hordas de Moro recuperan terreno rápidamente.

– “Cada vez que parece que tomamos la delantera, de alguna forma se recuperan…” – protesta Slug, que recupera su estatura normal. – “¡¡FREEZER!!” – protesta.

– “Tenemos que aguantar…” – murmura el tirano. 

– “¿Aguantar? ¡¿Hasta cuándo?!” – se extraña Slug.

– “¡Tú sigue luchando!” – protesta Freezer.

De repente, Shima llega a Makyo acompañado.

– “¡Ya he llegado! ¡Hatsuka-sama! ¡Madas-sama!” – saluda el yadrat.

– “¡Bien hecho!” – dice Madas. – “¡¿Los has traído?!”

Oli da un paso al frente, acompañada por una joven pareja y dos pequeños querubines alados.

– “¡Están jugando a peleas!” – se emociona la muchacha. – “¡Mira, Obotchaman!

– “¿Esta gente es malvada, Arale?” – pregunta él.

– “Turbo ha dicho que sí.” – responde Arale. – “¿Verdad, Gatchan?”

– “¡Pupipopipi!” – celebran los dos querubines.

– “¿Y qué hacemos?” – pregunta Obotchaman. – “¿Nos unimos y ya está?”

– “Lo mejor será saludar.” – dice Arale.

– “Está bien…” – dice él.

La pareja inspira con fuerza arqueando su espalda hacia atrás para luego saludar con fuerza.

– “¡¡N’CHAAAAAAAAAAA!!” – exclaman a la vez. 

Como dos cañones de energía, sus saludos arrasan con todos los enemigos que encuentran a su paso.

Madas sonríe al contemplar la escena.

– “Bien…” – piensa el ira-aru. – “Pero, ¿dónde se ha metido esa bruja?”

En el Makai, Gotenks ha estado insistiendo con sus misiles “muere-muere” hasta que finalmente se detiene para recuperar el aliento.

– “A este ritmo voy a quedarme sin energía…” – piensa Gotenks, preocupado. 

Dabra resurge de entre los escombros, frustrado, y aprieta los dientes. El diablo reaviva su aura roja y negra.

– “¡MALDITOS MORTALES!” – protesta el demonio. – “¡¡NO SOIS RIVALES PARA EL PODER DEL MAKAI!!”

El aura de Dabra provoca una fuerte corriente de aire absorbente pero estéril. Su poder no está aumentando. El demonio se queda estupefacto al darse cuenta.

– “Je, je…” – sonríe Gotenks.

– “¿Qué…?” – titubea Dabra. – “¿Por qué…?”

– “Puede que sean solo nervios.” – fanfarronea Gotenks. – “Seguro que esto le puede pasar a cualquiera…”

– “¡¿Por qué…?!” – aprieta los puños el demonio hasta que sangran. – “¡¿Por qué el Makai no responde a mi llamada?!”

Vegeta, sin dejar de mirar su reflejo en el hielo, responde.

– “El Makai tiene otro Señor.” – dice el saiyajín. – “¿Aún no te has dado cuenta?”

Por primera vez, Dabra no puede negar esta nueva realidad; el heredero del Rey de los Demonios es solo un peón en la partida que está disputando otro.

En Makyo, una diablesa con aspecto ofidio se acerca a Baicha mientras se relame.

– “Este tiene que ser tierno…” – sonríe ella.

Pino, en brazos del chico, se preocupa.

– “Corre…” – dice el robot. – “Olvídate de mí y corre…”

El hijo de Yamcha deja a Pino en el suelo y se pone en guardia delante de él.

– “Chico…” – insiste Pino.

– “¡¡YAAAAAH!!” – grita Baicha, saltando sobre la diablesa. – “¡COLMILLOS DE LOBO!”

Pero la diablesa lo remite al suelo de una patada y cae más allá de la cabeza de Pino.

– “Mocoso…” – se burla ella.

El robot, impotente, ve como la diablesa se acerca a él.

– “No ganaréis…” – dice Pino. – “La gente con buen corazón siempre se interpondrá en vuestro camino…”

– “Cállate.” – dice ella, preparada para pisarlo.

Pero de repente, alguien agarra del pelo a la diablesa, deteniéndola; es Oli.

– “No te acerques a mi hijo.” –  sentencia la doctora.

Oli da vuelta sobre sí misma, haciendo girar al demonio hasta lanzarlo lejos de allí.

El demonio con forma de gallo corre hacia Ub y Katopesla, que se ponen en guardia, pero Bra cae repentinamente sobre la cabeza del diablo, incrustando su pico en el suelo.

De repente, entre la multitud, un jabalí morado humanoide armado con una gran maza propina golpes a diestro y siniestro, haciendo volar por los aires a decenas de patrulleros con cada golpe.