DBSNL // Capítulo 256: Última baza

DBSNL // Capítulo 256: Última baza

“Tengo un universo que liberar.”

En Makyo, los Kaios se han unido a la guerra. La Kaio del Este empuja la barrera que había formado entre los dos bandos y ésta arrastra a montones de enemigos hasta que estalla, haciendo saltar a muchos por los aires.

El Kaio del Sur coge aire con vehemencia.

El Gran Kaio mira al ejército universal y sonríe.

– “Tapaos los oídos.” – advierte.

El Dios del Sur grita en silencio, pues lo hace a una frecuencia que estremece a todos los que lo oyen.

El Kaio del Oeste parece haberse multiplicado, y los clones caminan entre los enemigos, que al verlos se abalanzan sobre ellos. Sin darse cuenta, los demonios se están peleando entre ellos.

– “Sus mentes no son especialmente fuertes…” – sonríe el Dios, que no se ha movido del sitio.

El Dios del Norte se envuelve en el aura del Kaioken.

– “Siempre usando trucos…” – refunfuña Kaiosama.

 El Kaio embiste y su técnica causa estragos entre los enemigos. 

En otro punto del terreno de combate, Satán se esconde detrás de una piedra. Explosiones se suceden a su alrededor.

– “¿Dónde se han metido los demás…?” – se preocupa, asustado. – “Revivir para esto…” – suda profusamente.

Sobre una colina, un diablo de piel amarilla, ojos morados, facciones marcadas y cabello blanco en una coleta, tiene su vista puesta en un patrullero.

El demonio apunta al agente con su dedo índice, sujetándose el antebrazo con la otra mano.

– “¡Muere!” – exclama con una sonrisa en su rostro.

El patrullero recibe un disparo de ki preciso en el pecho, y se desploma frente a la roca en la que se oculta Satán.

– “¡JAJAJA!” – ríe el demonio. – “¡Esto es muy divertido! Lo haría toda la eternidad…”

El Campeón se queda petrificado al ver al patrullero en el suelo, moribundo.

– “Ayuda…” – dice el joven agente brench.

Satán, conmovido, da un paso al frente, pero en ese momento, el brench recibe otro disparo en la cabeza.

El Campeón se queda mirando al patrullero.

– “Es… es solo un muchacho…” – murmura Satán, ante un chico que aparenta la edad de su nieta.

Los guerreros Z se enfrentan a varios enemigos luchando en equipo. Ten Shin Han y Yamcha combinan los “colmillos de lobo” con el “puño ametrallado” y noquean a un gran diablo simiesco. Baicha celebra la victoria.


En la colina, el tirador tiene en la punta de su dedo al pequeño terrícola.

– “No esperaba encontrarme a una víctima tan tentadora en este campo de batalla…” – sonríe el macabro diablo. – “Tantos años por vivir… se esfuman así de rápido… Goodbye, cachorrito.”

Pero Satán se abalanza sobre él por sorpresa y le propina un puñetazo directo a la cara, que lo lanza al suelo. El disparo sale desviado e impacta a pocos metros de Baicha.

– “¿EH?” – se sorprende el chico.

El demonio, en el suelo, mira a Satán.

– “¿De dónde sales tú?” – se pregunta el diablo.

– “Bastardo…” – gruñe Satán, furioso – “Los cobardes como tú… Sois escoria…”

El demonio apunta a Mr. Satán con el dedo.

– “¡MUERE!” – exclama al disparar.

Satán intenta abalanzarse sobre él, pero recibe un disparo en el hombro que lo atraviesa.

– “¡¡AAAAAH!!” – grita Satán.

En mitad del campo de batalla, muy lejos de allí, Ub, que está aturdido en el suelo, abre los ojos.

– “S… ¿Satán…?” – murmura el chico, confuso.

Mr. Satán está ahora tirado en el suelo, taponándose la herida con la mano. El diablo de pie frente a él, apuntándole.

– “A esta distancia no es divertido…” – se burla el diablo. – “Pero tampoco parece que tengas fuerzas para correr…” 

– “He conocido a cobardes como tú…” – dice Satán, dolorido. – “Que matan a inocentes por placer… Me dais asco.”

– “No voy a tolerar que un muerto me dé lecciones morales” – se mofa el diablo, listo para disparar.

Pero en ese instante, Ub llega como un rayo y propina una doble patada al enemigo en el pecho, lanzándole contra una montaña cercana en la que queda incrustado.

Ub se posa en el suelo, con su mirada airada clavada en el enemigo.

– “No dejaré que hagas daño a Mr. Satán.” – sentencia el terrícola.

– “¿Eh?” – se sorprende el Campeón. – “¿Ub?”

En la roca, el diablo intenta liberarse.

– “¿Cuál es tu problema?” – refunfuña el tirador.

– “Le hice una promesa a un amigo.” – dice Ub. – “Y voy a mantenerla.”

Ub alza su mano y apunta al tirador. Su aura se aviva con el Kaioken.

– “¡HAAAAA!” – dispara, desintegrando al enemigo.

Mientras tanto, Madas, Broly y Tapion han aterrizado entre los guerreros Z. 

El joven anciano se acerca a Roshi y hace una reverencia.

– “Maestro Mutenroshi.” – saluda el antiguo Dios. – “Tengo una petición urgente que hacerle…”

– “¿A mí?” – se sorprende el viejo Tortuga.

En otro lugar del campo de batalla, Toppo, Jaco y los cazadores de Spade pelean contra hordas enemigas cuando, de repente, un pequeño diablillo de piel azul, cuernos y alitas de murciélago en la espalda aterriza entre ellos.

– “¡Es mío!” – exclama Spade.

Pero el diablillo detiene al cazador en el aire.

– “Jijiji” – ríe el demonio.

Jaco le dispara, pero los disparos se convierten en vapor al acercarse a él.

– “No, no…” – dice con el dedo, burlón.

Con su poder mental, el diablillo lanza a Spade contra Jaco, y los dos caen al suelo.

Toppo da un paso al frente.

– “De éste me encargo yo…” – dice el justiciero.

El diablillo sacude sus alas y levanta una veintena de piedras diminutas que vuelan hacia Toppo, pero el patrullero se cubre con sus grandes manos.

– “Conmigo no lo tendrás tan fácil, cuernos…” – dice Toppo.

Pero al apartar sus manos, el diablo ha desaparecido.

– “¿Eh?” – lo busca Toppo.

De repente, un rayo negro sorprende al gigantón por la espalda y lo lanza al suelo.

– “¡Jijijiji!” – ríe el menudo enemigo.

– “Maldita sea…” – refunfuña Toppo con un agujero humeante en el traje. – “Ya no tengo edad para esto…”

El diablillo ataca, pero una esfera de ki rojo cae sobre él, desintegrándolo por completo en una explosión.

Una voz conocida llama la atención de Toppo.

– “Pareces cansado, viejo amigo.” – dice Jiren, que llega caminando hasta él.

– “Je…” – sonríe Toppo. – “Tú también estás bastante hecho polvo para ir burlándote de los demás…”

Jiren mira de reojo a Moro, que lucha contra Trunks.

– “Es más fuerte de lo que jamás habría imaginado posible…” – dice el haiirotoko.

Toppo se arranca la parte superior del gi. 

– “Y aun así quieres volver a pelear contra él, ¿verdad?” – dice Toppo.

– “Esta vez no…” – dice Jiren. – “¿Por qué no peleamos juntos?”

– “¿Juntos?” – se sorprende Toppo. – “Por supuesto…” – sonríe. – “Será un honor.”

Mientras tanto, Roshi medita la petición de Madas.

– “Algo tan grande…” – murmura el anciano. – “Para mí sería casi imposible…”

– “Déjeme intentarlo.” – interviene Ten Shin Han. – “Yo también sé usar el Mafuba.”

– “¡Estáis los dos muertos!” – protesta Chaoz. – “¿Sabéis lo que eso significa? ¡Si os excedierais, desapareceríais para siempre!”

– “Y puede que ni siquiera lo lograrais…” – añade Yamcha.

Tapion ofrece su espada de nuevo.

– “Agradezco el intento” – sonríe con melancolía.

Madas frunce el ceño.

– “No es una técnica complicada… Yo podría hacerla.” – dice el anciano. – “Pero no tengo la fuerza suficiente. ¿Creéis que entre los tres podríamos lograrlo?” – pregunta.

– “Es difícil…” – murmura Roshi.

– “He visto practicar a Goten…” – dice Marron. – “Las bases son las de la escuela Kame…”

– “¿Propones que la hagamos todos?” – dice Ten.

– “Podría funcionar…” – cavila Chaoz.

Moro y Trunks siguen peleando. El brujo, poco a poco está superando al mestizo.

– “Estoy harto de estos juegos, muchacho…” – dice Moro, que de un pisotón parte el suelo bajo los pies de Trunks. – “Tenía curiosidad por lo que tu nuevo poder ofrecía… Pero, una vez más, me decepcionáis.

Trunks levita y prepara su “Burning Attack”, pero en el momento que se materializa la esfera de ki, Moro usa su poder mental para hacerla estallar, haciendo que Trunks salga repelido.

– “Se acabó…” – sonríe Moro.

En ese instante, Gohan se abalanza sobre el brujo por la espalda, pero éste se hace intangible, dejando que el mestizo pase de largo.


Gohan se da la vuelta e intenta golpear al brujo, pero éste detiene cada uno de los ataques.

– “Sois testarudos…” – suspira Moro.

El brujo alza una columna de roca que eleva a Gohan por sorpresa y un rayo cae sobre él, haciendo estallar la cima del pilar.

En ese instante, Moro se da cuenta de que está rodeado por un centenar de esferas de ki.

– “¡¡KYAAAAAH!!” – grita Slug, que las abalanza sobre el brujo.

Una explosión múltiple sacude Makyo.

Moro sale de la humareda, intangible.

– “Namekiano…” – dice Moro. – “Ni siquiera podéis comprender de lo que soy capaz ahora.” – sonríe.

Moro usa el salto temporal y aparece frente a Slug y le propina un puñetazo en el abdomen. Una extraña vibración sacude al namekiano.

– “Je…” – ríe Moro.

El brujo repite el golpe dos veces y una tercera con más intensidad.

De la espalda de Slug sale propulsado Piccolo, que cae inconsciente. Slug también cae de rodillas, desmayado, con la cara en el suelo.

Moro apunta al eterno namekiano con su mano.

– “Este es el final de tu camino, viejo entrometido…” – sentencia el brujo.

Pero un látigo de ki detiene la mano del brujo. La fusión de Pan y Bra tira con fuerza de su técnica para evitar que Moro dispare.

– “¡No tan rápido, cabrito!” – exclama la guerrera.

La guerrera proyecta una esfera de ki a través del látigo que lo recorre hasta llegar a Moro y estallar.

Broly, que sigue junto a los guerreros Z, que están debatiendo, mira de reojo lo sucedido.

El brujo, lejos de inmutarse por el ataque de las chicas, aparta el humo con la mano.

– “Qué ruidosa…” – se mofa Moro.

La fusión usa la técnica del espejismo y rodea al brujo.

– “Una técnica digna de unas estúpidas niñas…” – se burla la cabra.

La guerrera intenta sorprender al enemigo cayendo del cielo, propulsándose con dos blasts de ki, pero el brujo levanta la mano y las detiene con su poder mental.

– “No me hagáis perder el tiempo…” – dice Moro. – “Tengo un universo que liberar.”

Moro la estampa contra el suelo, noqueándola. La fusión se deshace.

Ahora, Champa y Zamas atacan. El Dai Kaioshin enciende sus espadas de ki e intenta atravesar a Moro, pero este agarra sus antebrazos a la primera, y los aprieta hasta que las armas desaparecen.

– “¡¡AAAAH!!” – grita Zamas.

De un cabezazo, Moro noquea al Dios.

Champa golpe al brujo por la espalda con las manos juntas, pero el brujo ni parpadea.

– “Creía que eras el Dios de la Destrucción…” – sonríe Moro. – “No eres el primer gotokoneko que me decepciona.” – se da la vuelta.

Champa, frustrado, intenta golpearlo de nuevo, pero Moro le golpea en la frente con el dedo índice, como quien aparta una mosca molesta.

El gato sale disparado a través del campo de batalla.

Pero en ese instante, dos esferas de ki rojo se aproximan al brujo, una por cada lado, e impactan al toparse con él.

Moro se eleva sobre la polvareda para ver lo ocurrido.

Frente a él, Jiren y Toppo se presentan.

– “Vaya, vaya…” – dice Moro. – “¿Vais a darme un discurso sobre justicia?”

– “Ya no sé lo que es la justicia.” – dice Jiren, sorprendiendo a Toppo. – “Pero reconozco el mal cuando lo veo.”

Moro niega con la cabeza.

– “Eso es mutuo.” – sentencia el brujo.

Moro se abalanza contra ellos, que se ponen en guardia, pero se hace intangible en el último instante, para sorprenderles dándoles una patada por la espalda al superarlos.

Jiren y Toppo logran mantener el equilibrio, se dan la vuelta rápidamente y disparan, pero el ataque atraviesa al brujo.

Moro da una fuerte palmada y una onda expansiva destructora empuja a los dos guerreros.

Jiren es el primero en recuperar la estabilidad y embiste al enemigo.

Moro detiene el puñetazo de Jiren, pero al hacerse tangible recibe una ráfaga de ki lanzada por Toppo.

– “Tsk…” – protesta el brujo.

Moro da un puñetazo en el abdomen al haiirotoko y lo lanza contra Toppo, que lo caza al vuelo.

– “¡JIREN!” – exclama su compañero.

Moro se abalanza sobre ambos, dispuesto a darles una patada, pero Toppo cubre a su amigo y recibe el impacto en la espalda. Los dos salen propulsados contra una montaña cercana.

– “Je, je…” – ríe Moro.

De repente, Broly, con su musculatura hiper-desarrollada, sus ojos en blanco y su cabello verde erizado, agarra la cabeza de Moro y lo estampa contra el suelo, arrastrándolo por el campo de batalla.

– “¡¡YAAAAAAAAH!!” – grita el saiyajín.

El grito llama la atención de Kale y Tarble.

– “Broly…” – sufre ella, que no tarda en identificarlo en lontananza gracias al resplandor verde.

– “Esa forma de nuevo…” – dice Tarble, preocupado. – “Ha liberado sus viejos instintos para intentar pelear…”

Moro detiene su avance y golpea a Broly con sus piernas, haciendo que el saiyajín lo suelte.

Del suelo nacen dos columnas de lava que se unen para empujar al saiyajín hacia el cielo, hasta que éste genera una barrera protectora.

El saiyajín apunta a Moro con ambas manos y lanza un poderoso ataque que cae sobre la superficie de Makyo.

Una gran explosión sacude el planeta, obligando a los dos bandos a cubrirse como pueden.

– “Qué poder tan devastador…” – murmura Reitan.

Entre la polvareda pronto se identifica la figura del brujo, sonriente.

De repente, un rayo cae sobre Broly, pero el saiyajín no parece muy afectadoo.

– “Grr…” – gruñe, furioso.

– “Veamos cuál es tu límite…” – dice Moro.

Otro rayo descarga sobre Broly, uniéndose al anterior. Luego un tercero, después un cuarto. Los rayos imiten una descarga continua sobre el saiyajín.

– “¡GRRRRR…!” – él intenta resistir.

Un quinto y un sexto.

– “¡¡BROLY!!” – exclama Kale, con lágrimas en los ojos.

Un séptimo rayo.

– “¡¡GRRRAAAAAAAAH!!” – brama el saiyajín.

De repente, una gran cantidad de rayos de ki fucsia impactan continuamente sobre Moro que, pese a no causarle daño, llaman su atención.

Freezer está caminando hacia él, con el dedo índice de su mano derecha disparando a discreción.

Moro disipa la tormenta y Broly, que ha perdido su transformación, se precipita contra el suelo.

– “El Emperador Freezer…” – dice el brujo. – “Las historias parece que exageraban.”

Freezer se detiene frente a Moro.

– “Brujo…” – gruñe el tirano. – “Tu secta ha dominado la galaxia durante milenios… Ha controlado a mi familia… Mi padre era solo un peón… y mi hermano…”

– “Hmm…” – murmura el brujo.

– “Supongo no podré considerarme el verdadero Emperador del Universo hasta que acabe contigo…” – dice Freezer.

– “Nos separa un abismo, hijo de Cold.” – se burla Moro.

– “Puede que sí… en poder…” – gruñe Freezer. – “Pero no en rencor.”

– “¿Eh?” – se extraña Moro.

– “Y yo que creía que odiaba a Son Goku y a los saiyajín…” – fuerza una media sonrisa mientras aprieta los puños con fuerza. – “Pero jamás había sentido algo como esto… Que nos hayas manipulado durante tanto tiempo… Eso… ¡¡ESO ME REPUGNA!!”

Freezer activa su 100%, se envuelve en una esfera de ki fucsia y embiste a Moro, que se cruza de brazos pare recibir el impacto. El brujo retrocede unos metros, dejando un surco bajo sus pies.

– “Con esa fuerza no llegarás muy lejos.” – dice Moro.

El brujo crea un torbellino a su alrededor que repele al tirano, y luego usa su poder mental para hacer estallar la burbuja de ki que lo envolvía.

Freezer apunta al enemigo con su mano derecha y dispara un torrente de ki que ni despeina al brujo.

Moro apunta a Freezer con su dedo índice y éste se cubre, esperándose el disparo.

– “Je…” – sonríe el brujo.

Para sorpresa del tirano, el brazo de Moro se alarga y lo atraviesa.

– “¡¡BHUAAAH!!” – Freezer escupe sangre.

Freezer cae de rodillas al suelo.

– “Un final patético…” – dice Moro, pisándole la cabeza y apretándola contra el suelo lentamente. – “Para un Emperador patético…” 

Moro da un paso atrás y dispara un ataque de ki que desintegra a Freezer.

El brujo escupe al suelo con desprecio y le da la espalda.

– “No tan rápido…” – le sorprende la voz del tirano.

– “¿Eh?” – se sorprende Moro.

– “Esto no ha terminado.” – se mofa Freezer, de pie con los brazos medio abiertos en su típica pose. – “El Emperador aún no ha dicho que puedas retirarte.”

Moro mira detenidamente a Freezer.

– “Inmortal…” – sonríe el brujo. – “Ya no me acordaba…”

– “Ju, ju, ju…” – ríe Freezer.

– “¿Crees que eso te da la ventaja?” – dice Moro. – “Voy a encargarme de que tengas una tortura eterna…”

Moro alza su mano y el suelo bajo los pies del tirano se descama en centenares de piedras que se elevan rápidamente cortando múltiples veces al tirano.

– “Tsk…” – protesta Freezer. 

Moro chasquea los dedos y las rocas se tornan incandescentes, quemando también al tirano.

El brujo hace girar su dedo índice y un tornado se genera rodeando a Freezer, atrapando al tirano en ese tormento.

– “¡¡KYAAAAH!!” – grita Freezer.

De repente, un pequeño misil impacta en la nuca de Moro, que lo siente menos que si fuera una picadura de mosquito.

Sobre una piedra, el robot que acompañaba a Freezer ha disparado.

– “¡JAJAJAJA!” – ríe Moro al verlo. – “¿Ahora me lanzan chatarra?”

El brujo, sin dejar de torturar a Freezer, apunta al robot con la mano y lo eleva. El robot mira al cielo y en su ojo, que empieza a quebrarse, se refleja un punto de luz siendo cubierto por una masa oscura.

– “Hermano…” – dice el robot. – “Ya… he… llegado…”

Moro cierra su puño y el robot estalla en mil pedazos.

Pero de repente la oscuridad cubre Makyo, sorprendiendo a Moro.

Tanto el Ejército Universal como los demonios dejan de luchar un instante y miran al cielo, sorprendidos.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Jaco.

– “¿Un eclipse?” – se sorprende Reitan.

– “Ya está aquí…” – dice Turles.

Un planeta hecho de metal está cubre lentamente la estrella más cercana a Makyo, hasta taparla por completo. Su luz forma un halo alrededor del nuevo astro.

– “¿EH?” – dice Moro, confuso, que inconscientemente deja de martirizar a Freezer.

El tirano se desploma contra el suelo, sangrando por todas sus heridas.

Un extraño zumbido crescendo empieza a oírse.

Como si de un enjambre se tratara, miles de siluetas abandonan el planeta y descienden sobre la superficie de Makyo.

Miles de Cooler metálicos lleguan a tierra y, sin mediar palabra, empiezan a disparar a los demonios enemigos, tanto con rayos oculares como con blasts de ki.

– “¡¿Están de nuestro lado?!” – se sorprende Cheelai.

– “¡Son refuerzos!” – celebra Ganos.

En M2, los tech-tech trabajan para alimentar el núcleo, y varias estructuras han sido construidas con ese propósito.

– “¡No nos rindamos ahora!” – exclama Merlot.

– “¡Más energía!” – añade Pinot.

Freezer, pese a todo el castigo, sonríe.

– “Ya era hora… hermano…” – murmura.

Dibujado por Ipocrito

ADELANTO OFICIAL – Los primeros minutos de Super Hero


By: Red_Ribbon_DBZ



Dragon Ball Super: Super Hero cumple más de dos semanas en cartelera con una recaudación y críticas más que aceptables viniendo del contexto de incertidumbre por el CGI, el ataque informático y demás baches que ha sufrido la última película de la franquicia.

Para celebrar las ventas y el más de un millón de espectadores, este fin de semana hubo dos actos de celebración.

El primero, y que eclipsó todo lo demás, fue la liberación de los primeros 5 minutos de la cinta en el canal de Youtube oficial de Toei.


Como cabía esperar, las redes fueron un hervidero de reacciones y comentarios.

Antes de comentar nada, vale más una imagen (o vídeo) que mil palabras:

Para empezar el menú, tenemos un recorrido por la historia del Red Ribbon a través de un delicioso flashback en 2D, con el encargado de los diseños de personajes, Chikasi Kubota, que ha traído miles de frases tipo “ojalá un remake de Dragon Ball con este acabado“.

El asalto al cuartel general del ejército Red Ribbon, con pinceladas de la caída de Muscle Tower, nos pone en contexto de la problemática que nos van a plantear en la cinta.

Como nos prometieron en los inicios de la promoción de la película, Super Hero se iba a acercar mucho más al manga que sus predecesoras (ya lo vimos en el diseño de Piccolo), vemos a Kinton con un color que nos lleva a alguna portadilla del manga de Toriyama.

Después de ver al alto mando del ejército y acabar con el Coronel Black, Goku da por zanjado el problema con el ejército Red Ribbon.

Pero no fue así.

En una segunda parte de la cronología Dragon Ball en relación a la organización del símbolo rojo, vemos como el Doctor Gero sobrevive y consigue llevarse unos valiosos documentos para elaborar un plan para acabar con el niño que derrocó su situación de poder.

Y comienza otra sucesión de imágenes del arco de los androides y Cell. Goku versus A20 y A19, la rebelión de A17 y A18 acabando con Gero androide, Cell y su primer encuentro con Piccolo en Ginger Town, Super Vegeta, la patada a Cell en segunda forma (puro manga de nuevo) y acabamos con el Kame Hame Ha, padre e hijo, también más cercano al Dragon Ball impreso con un Goku en estado base y no super saiyano.

Así, entramos en un contexto más concreto de la película, líneas familiares y nuevos personajes. Al no estar subtitulado, no queremos estropear la sorpresa de nadie y dejaremos aquí el análisis en profundidad.

Pero sí que podemos echar un vistazo al acabado CGI que tantos comentarios ha traído desde aquel primer teaser-trailer de Julio de 2021.

Además, para celebrar las ventas y marcha en taquilla de la película número 21, se van a empezar a repartir dos ilustraciones de Toriyama sobre la cinta, que no pondremos aquí porque son spoilers importantes que no han trascendido a nivel oficial aún.

Y varias torres de Japón se han iluminado estos días con colores de Piccolo y otros personajes que tampoco pronunciamos por respeto a quien no quiera saber nada de la película todavía , en un acto con Masako Nozawa y Toshio Furukawa, Gohan y Piccolo respectivamente.

Por cierto, a día de hoy seguimos sin tener fecha para el estreno en nuestro país.

DBSNL // Capítulo 255: La determinación de Trunks

DBSNL // Capítulo 255: La determinación de Trunks

“¿Cómo se puede albergar un odio así…?”

Moro y Trunks se encuentran cara a cara.

– “Tomar el cuerpo de tu pupilo no está bien, ángel…” – se mofa el brujo. – “Pero supongo que no debería sorprenderme, pues sois todos el mismo.”

En el interior de la mente de Trunks, Whis aparece a su lado. 

– “Whis…” – se sorprende el mestizo.

– “Hola de nuevo, Trunks.” – saluda el ángel.

– “¿Qué haces aquí…?” – se pregunta el hijo de Vegeta.

Champa y Zamas se quedan boquiabiertos.

– “Whis…” – dice el Hakaishin, sorprendido.

El ojo gris de Trunks se clava en Moro.

– “Este joven tiene mucho talento.” – dice Whis. – “Hacía tiempo que no me encontraba con alguien tan prometedor.” – sonríe.

En el interior de su mente, Whis pone la mano sobre el hombro de Trunks y sonríe.

– “El poder que me has cedido…” – dice el mestizo. – “No ha sido suficiente.” – agacha la cabeza. – “Lo siento.”

– “Toda la vida has sentido que tu poder era insuficiente…” – dice Whis.

– “Hmm…” – lamenta el mestizo.

– “Pero esta vez aún estás a tiempo.” – añade el ángel.

– “¿Eh?” – se sorprende Trunks.

– “Mira a tu alrededor.” – dice Whis. – “Tus compañeros esperan.”

El mestizo puede sentir a Toppo y a Jaco peleando, a Champa y a Zamas observándole, a los guerreros Z celebrando la victoria de Roshi, a Bra volando a través del campo de batalla, y a Cheelai, con el corazón en un puño al ver a los diablos avasallando a la patrulla.

– “¿Qué vas a hacer?” – pregunta Whis.

En el exterior, Trunks extiende su mano y reclama su espada, que acude al instante a su llamada.

Una suave brisa hace ondear su cabello suavemente durante un instante antes de que un remolino de ki reavive su aura incolora y genere una poderosa ventisca.

– “¿Mmm…?” – se sorprende Moro.

El ojo gris de Trunks refleja al brujo.

– “Voy a protegerlos.” – dice el mestizo. – “Voy protegerlos a todos.”

Mientras tanto, la diablesa de piel verde menta embiste a Toppo, que intenta atraparla con sus grandes manos, pero ella salta rápidamente dando una pirueta y casi logra dejarlo ciego de una cuchillada. Por suerte, el corte no es más profundo que el párpado.

– “Tsk…” – protesta Toppo. – “Maldita…”

Ella aprovecha para atacar de nuevo y salta sobre Toppo para empujarlo con ambas piernas, lanzándolo lejos.

Jaco dispara y la diablesa retrocede desviando los disparos con sus dagas.

– “¡¡JAJAJA!!” – ríe ella, que ágilmente corre por el campo de batalla intentando flanquear al patrullero.

– “Qué rápida es…” – se preocupa Jaco, sin dejar de disparar.

La diablesa recorta distancias rápidamente hasta que se abalanza sobre el patrullero, dagas en alto.

Pero en ese instante, un arpón de ki atraviesa su espalda y ella se desploma contra el suelo, obligando a Jaco a dar un paso a un lado para que no se le caiga encima.

– “¿Eh?” – se extraña el patrullero.

Spade ha sido el lanzador.

– “¿Ahora ayudas a la Patrulla Galáctica?” – se mofa Klub de su compañero.

– “Ese demonio parecía una presa interesante…” – se excusa Spade.

Jaco saluda desde la distancia.

– “¡GRACIAS, SPADE!” – dice el patrullero.

– “¡OOH!” – exclama Hart. – “¡Si hasta sois amigos!” – se burla.

– “¡¡NO LO CONOZCO DE NADA!!” – protesta Spade. – “Será que aparecemos en sus archivos…”

– “Claro…” – se burla Dmond.

Pero de repente, la diablesa se pone en pie.

– “¡¿AH?!” – se asusta Jaco, que con sus botas se propulsa hasta los cazadores.

– “¿Sigue viva?” – se extraña Spade.

– “Estos diablos son resistentes…” – protesta Jaco. – “Spade y yo la distraeremos. Dmond, Klub y Hart, preparad una jaula de ki.”

Los cazadores se miran entre ellos.

– “¿Se sabe también nuestros nombres?” – se preguntan.

La diablesa, ahora enfurecida, ataca de nuevo.

– “¡AHÍ VIENE!” – exclama Jaco.

No muy lejos de allí, Freezer está enfrentándose a la diablesa con aspecto marino, cuyos tentáculos de pulpo intentan atrapar al tirano.

Freezer usa los láseres de sus ojos para cortarlos, pero parece que otros nuevos aparezcan sin cesar.

– “Tenéis unas habilidades muy convenientes…” – protesta el tirano.

Freezer usa el Rayo Mortal con ambos dedos, disparando continuamente como hizo en Namek para castigar a Piccolo, y sigue destruyendo los tentáculos eternos de su enemiga.

De repente, la diablesa proyecta un chorro de tinta negra desde su boca que baña a Freezer.

– “¿Qué diablos es esto?”- se pregunta Freezer.

Pero antes de que pueda dar con una respuesta, el demonio del frío se encuentra rodeado de oscuridad. 

Lentamente, frente a él aparece Son Goku transformado en Súper Saiyajín, con su gi destruido por la batalla de Namek.

– “¿Qué?” – se asusta el tirano.

– “No tiene sentido seguir luchando contra alguien que está atemorizado…” – dice Goku. – “Vivirás con una herida en tu orgullo que jamás se curará…”

– “Tsk…” – aprieta el puño Freezer, reviviendo su momento más bajo.

La voz de la diablesa retumba en la oscuridad.

– “No fuiste capaz de derrotar a un simple saiyajín…” – dice ella. – “¿Y te haces llamar Emperador?”

El cuerpo del tirano tiembla… pero ese temblor se convierte poco a poco en risa.

– “Ju, ju, ju…” – ríe Freezer. – “¿En serio? ¿Esto es lo mejor que tienes?”

La diablesa frunce el ceño y aparece frente al tirano. Goku se desvanece.

– “¿Qué insinúas?” – pregunta ella.

– “Si quieres saber lo que de verdad me saca de mis casillas, vas a tener que profundizar más.” – se mofa Freezer.

El tirano cierra los ojos y se concentra. La mente de la diablesa se llena de imágenes que le transmiten las emociones del tirano.

– “Este… odio…” – se asusta ella.

De repente, un rayo mortal la atraviesa.

– “Ju, ju, ju…” – ríe el tirano.

La diablesa tose sangre.

– “¿Cómo se puede albergar un odio así…?” – se pregunta ella. – “No es posible… Ningún mortal…”

El tirano carga su dedo de nuevo y sonríe de forma pícara antes de disparar.

Lejos de allí, Broly ha llevado a Tapion hasta el gigante Ba, que está pisando demonios indiscriminadamente. Broly ha volado hasta ponerse frente a su cara.

– “¡BA!” – exclama Broly. – “¡Necesita ayuda!”

El gigante, al verlos, extiende su mano, y Broly y Tapion descienden sobre ella.

– “Ba…” – murmura el gigante.

– “¡¿Puedes hacer algo?!” – pregunta el saiyajín.

El gigante examina detenidamente a Tapion, que de repente se deja caer de rodillas y se sujeta la cabeza, atormentado por el diablo que alberga en su interior.

Ba se aleja un poco instintivamente.

– “¡Por favor!” – insiste Broly.

El gigante busca en su cinturón una cantimplora, la destapa y rocía al konatsiano.

Cuando el agua entra en contacto con la piel de Tapion, el muchacho grita de dolor.

– “¡AAAAAAAAAH!” – sufre el konatsiano.

– “¡¡Aguanta!!” – lo anima Broly.

– “¡ES INÚTIL!” – insiste Tapion. – “Su poder es mayor que nunca…” – añade. – “Solo la vieja caja de música podría contener un poder como este…”

Broly se queda perplejo. Se siente impotente por no poder ayudar a alguien que sufre de una forma tan familiar a su propio tormento.

– “Tienes que hacerlo…” – pide Tapion. – “Por favor…”

El saiyajín mira la espada del konatsiano con horror.

– “No quiero que me utilicen… Para hacer daño a nadie…” – llora Tapion. – “Por favor… ¡MÁTAME!”

Broly, con lágrimas en los ojos, empuña la espada y la levanta.

– “Gracias…” – dice Tapion. – “Pronto estaré contigo, Minosha…” – murmura.

El saiyajín baja la espada… pero alguien le agarra el brazo repentinamente.

– “¿EH?” – se sorprende Broly.

Madas ha intervenido en el último instante.

– “¡¿Qué?!” – miran Tapion y Broly al ira-aru.

– “Hay otra forma…” – dice el joven anciano.

En otro punto del campo de batalla, Spade usa una lanza de ki para detener los ataques de la diablesa.

Jaco flanquea a su enemiga y dispara, pero ella se revuelve rápidamente y repele los disparos.

Spade aprovecha para propinarle un puñetazo que la hace retroceder, y Jaco asciende usando sus botas propulsoras y dispara mientras dibuja un arco sobre ella, logrando alcanzarla varias veces.

Pero lejos de detener al enemigo, ella se alimenta de ese dolor y muestra los colmillos.

– “¡AHORA!” – exclama Spade.

Los otros tres cazadores proyectan su jaula de ki y encierran a la mujer, que al verse atrapada no duda en embestir contra los barrotes a la desesperada, sin éxito.

– “¡Bien hecho!” – celebra Jaco.

La diablesa está rabiosa.

– “¡¡BASTARDOS!!” – grita ella, lanzando una de sus dagas hacia Jaco.

– “¡¿AH?!” – se cubre el patrullero.

Pero la daga se ensarta en la palma de la mano de Toppo, que ha intervenido para proteger a su compañero.

Toppo se arranca el cuchillo y lo lanza a un lado.

– “Gracias” – suspira Jaco, aliviado.

Toppo apunta a la mujer con su brazo derecho extendido, agarrándolo con la mano izquierda.

– “¡JUSTICE BANG!” – dispara el guerrero.

Una esfera de ki rojo impacta contra el enemigo y estalla, causando un gran estruendo.

En otro punto del campo de batalla, un diablo de piel marrón, uñas negras, descalzo, con pantalón bombacho gris, y cabello blanco que parece engominado hacia atrás, cae por sorpresa a Ub, que cruzaba volando el campo de batalla junto a Bra.

– “¡UB!” – se preocupa ella.


El diablo mira a la mestiza y vomita una telaraña que la pilla desprevenida.

– “¡AH!” – se queja ella, que cae al suelo envuelta en esa sustancia viscosa.

Ub ha quedado fuera de combate. El enemigo camina hacia Bra, que lucha por liberarse.

– “Es inútil…” – dice el demonio.

Un punzón nace de la cara anterior de su antebrazo y lo ensarta en el costado de la muchacha.

– “¡AAAAH!” – grita ella.

Una filigrana en el pecho del demonio se ilumina de color granate.

– “Mm…” – disfruta el diablo. – “Tienes una energía muy sabrosa…”

De repente, alguien propina una patada en la cara al demonio y lo hace retroceder.

– “¡PAN!” – se sorprende Bra.

– “¿Creías que dejaría que te divirtieras sola?” – sonríe la hija de Gohan.

En ese instante, alguien desgarra la red que atrapaba a Bra, liberándola.

– “¡¡MARAIKOH!” – se alegra la hija de Vegeta al ver al dragón humanoide.

– “Me alegro de veros.” – sonríe el ryujín.

Bra se pone en pie.

– “Me ha pillado desprevenida…” – se excusa ella.

– “¿Le damos una lección?” – sonríe Pan.

– “Je… jeje…” – responde Bra, con una risa cómplice.

El demonio se levanta frustrado.

– “¡¿Creéis que podéis derrotarme?!” – dice el enemigo.

Pan y Bra lo ignoran y realizan la danza metamor.

El destello hace retroceder al diablo y cubrirse los ojos, y al abrirlos se encuentra con la guerrera definitiva frente a él, transformada en Súper Saiyajín 2.

– “¡¿EH?!” – se asusta al sentir el poder de la fusión.

Aterrado, agarra a Ub del pelo y lo levanta del suelo.

– “¡¿Creéis que os saldréis con la vuestra, así como así?!” – exclama el enemigo. – “¡¡SI OS MOVÉIS MATARÉ A VUESTRO AMIGO!!”

La fusión sonríe y apunta al enemigo con ambas manos, generando en cada una de ellas una esfera de ki.

– “¡¿AH?!” – se asusta de nuevo el diablo. – “No… ¡NO OS ATREVERÉIS!” – exclama, desesperado.

– “Je…” – sonríe la guerrera.

La fusión extiende los brazos hacia atrás y dispara contra el suelo, usando el blast para proyectarse a una velocidad de vértigo y propinar un rodillazo en la cara del enemigo, que suelta a Ub y sale proyectado a través del campo de batalla, chocando con otros diablos y rocas a su paso.

La fusión agarra a Ub antes de que caiga al suelo.

– “Son… fascinantes…” – se queda boquiabierto Maraikoh.

Moro y Trunks se han enzarzado de nuevo en un violento combate. 

El brujo levanta una gran cantidad de pequeñas piedras del suelo y éstas empiezan a derretirse antes de ser lanzadas hacia el mestizo, que las esquiva ágilmente mientras avanza.

El mestizo intenta ensartar a Moro con su espada, pero se torna intangible.

Zamas y Champa miran asombrados.

– “¿Le ayudamos?” – se pregunta Champa.

– “¿Crees que podemos?” – responde Zamas.

– “Qué rabia…” – protesta el gotokoneko. – “Sin nuestros poderes divinos…”

Moro y Trunks usan el salto temporal y desaparecen, solo haciéndose visibles en el momento de intercambiar golpes.

En el Más Allá, Baba apremia al joven ogro.

– “¡¿Y los androides?!” – dice ella. – “¡Esos dos podrían ayudar!”

– “¿Me ve con cara de mecánico?” – refunfuña él.

– “¿A quién más podemos enviar?” – se pregunta ella.

En ese instante, alguien llega al Puesto Fronterizo.

– “¿Eh?” – se sorprende Baba.

– “¿Ustedes?” – se poner nervioso el joven.

El ogro se levanta y hace una gran reverencia.

El portal al Makai sigue abierto y los diablos que emergen continuamente causan estragos.

– “¡No os rindáis!” – exclama Cheelai a sus compañeros.

Shisami agarra a un diablo por la cara y lo estrella contra el suelo.

– “¡No retrocedáis!” – ordena el akaburu a los suyos.

De repente, alguien imbuido por un aura flamígera roja cruza el campo de batalla y crea una separación entre el ejército universal y los diablos.

Un instante después, se forma una barrera azul entre los dos bandos.

– “¿Eh?” – se sorprende Cheelai.

Los demonios embisten contra la barrera y se amontonan sobre ella.

Al frente del ejército universal descienden cinco individuos vestidos con túnicas negras adornadas con el kanji “Kaio”.

– “Esta vez nos toca actuar…” – dice el barbudo Dai Kaioshin.

– “Hay que ponernos puños a la obra…” – dice el Kaio del Norte, que no puede aguantarse la risa ante su propio chascarrillo.

Los otros tres Kaios sienten vergüenza ajena.

– “Siempre igual…” – protesta el Kaio del Oeste.

– “Qué poca clase…” – añade la Kaio del Este.

– “Esto no es serio…” – refunfuña el Kaio del Sur.

– “A mí me ha hecho un poco de gracia.” – sonríe el Dai Kaioshin.

Freezer observa a lo lejos la barrera protectora.

– “Solo un poco más…” – murmura el tirano, preocupado.

DBSNL // Capítulo 254: Última lección

DBSNL // Capítulo 254: Última lección

“¿Cuándo habéis dejado de pensar como artistas marciales?”

Yamcha y los demás se enfrentan al diablo eléctrico, que no puede mantener el ritmo ante tantos contrincantes unidos. 

El demonio intenta agarrar a Yamcha con su látigo, pero Ten Shin Han le propina un rodillazo en la cara. El diablo se recompone, pero antes de poder hacer nada recibe un cabezazo de Chaoz que lo deja aturdido. Krilín le propina una patada en la espalda que casi lo derriba, pero el diablo se da la vuelta rápidamente… para recibir un puñetazo de Marron.

El diablo da dos pasos atrás. Los guerreros Z se reúnen de nuevo frente a él.

– “Ka… Me…” – se prepara Yamcha. – “Ha… Me…”

El demonio emite un grito desgarrador.

– “¡¡GRRYAAAAAH!!” – brama la criatura del Makai.

– “¡¡HAAAAAA!!” – dispara el terrícola.

El ataque se dirige directamente hacia el enemigo. Los tentáculos del demonio parece que crecen y se enrollan en sus antebrazos. El Kamehameha engulle al enemigo.

El brillo se disipa lentamente.

– “Se acabó…” – suspira Krilín.

Ten parece preocupado.

– “Aún no…” – murmura el guerrero de tres ojos.


De entre la polvareda resurge el diablo, ahora con su cuerpo cubierto por tentáculos enrollados, como si de un hombre hecho de lianas se tratara. Solo sus ojos pueden verse entre ellas.

– “Grrr…” – gruñe él.

Marron frunce el ceño.

– “Acabemos con esto de una vez…” – murmura ella, que sale volando hacia el enemigo.

– “¡ESPERA!” – exclama Krilín.

Marron propina un puñetazo directo en la cara del enemigo, pero éste casi ni se inmuta.

– “¿Eh?” – se sorprende ella.

De repente, el cuerpo del enemigo se envuelve de electricidad que atrapa a Marron.

– “¡¡KYAAAAAAH!!” – grita ella de dolor.

– “¡¡MARRON!!” – exclama Krilín.

Los guerreros Z embisten al enemigo.

– “¡BASTARDO!” – exclama Krilín.

Marron sale repelida de la descarga y cae en los brazos de Yamcha.

– “¡La tengo!” – exclama él.

Krilín intenta golpear el demonio, pero éste proyecta varios tentáculos que salen de su cuerpo y detienen el puñetazo del terrícola. Otros se enrollan en su otra mano y lo exponen frente a él.

Una descarga sacude a Krilín.

– “¡KYAAAAAA!” – grita él.

Ten Shin Han intenta sorprender al enemigo por la espalda con su puño ametrallador, pero los tentáculos detienen cada golpe, y luego se unen formando una masa con la que golpean al terrícola en el abdomen y lo empujan lejos de allí.

– “¡¡TEN!!” – exclama Chaoz.

El pequeño terrícola lanza piedras desde la distancia usando su poder telequinético, pero los tentáculos las repelen con facilidad.

– “Ka… Me…” – murmura Krilín. – “Ha… Me…”

– “¿Eh?” – duda el demonio, confuso.

El terrícola levanta sus piernas un poco y apunta al enemigo con la planta de los pies.

– “¡¡HAAAA!!” – exclama.

Un Kamehameha brota de sus pies y sorprende al enemigo, impactando en su abdomen y liberando a Krilín. El demonio hinca la rodilla.

Chaoz usa su poder para evitar que su compañero caiga al suelo y atraerlo hacia un lugar seguro.

– “Maldición…” – protesta el demonio, poniéndose en pie.

Su abdomen ha quedado parcialmente expuesto, pero los tentáculos no tardan en cubrirlo de nuevo.

– “Yamcha…” – dice Krilín.

– “Está bien.” – dice el lobo, con Marron en brazos. – “Se recuperará.”

– “Hay que luchar contra este enemigo a distancia…” – dice Ten, que aterriza junto a ellos, dolorido por el golpe recibido.

– “Sus tentáculos le protegen…” – dice Krilín. – “No será fácil…”

Una voz cercana los sorprende.

– “Nunca lo es.” – dice el viejo Roshi, con su bastón en la mano y su caparazón en la espalda.

– “¡Maestro!” – se sorprende Yamcha.

– “Vuestras observaciones son correctas.” – dice el anciano. – “Os enfrentáis a un enemigo resistente y que domina la corta distancia.”

– “Puedo intentar un Kienzan…” – dice Krilín.

– “Podría retenerlo con el Kiko-ho…” – añade Ten.

Roshi suspira y niega con la cabeza.

– “¿Cuándo habéis dejado de pensar como artistas marciales?” – pregunta Roshi.

– “¿Eh?” – se sorprenden todos.

– “Los peligros que han acechado la Tierra os han convertido en grandes guerreros… pero habéis perdido parte del amor por la lucha como arte.” – dice Roshi. – “Os habéis hecho más fuertes y tenéis técnicas poderosas… Pero eso no es todo en un combate.”

Krilín agacha la cabeza, pensativo.

– “Es cierto…” – dice el terrícola, recordando escenas del Torneo Mundial de Artes Marciales, en las que tanto ellos como los enemigos usan técnicas variopintas. – “Muchos enemigos no eran especialmente fuertes, pero sus estilos de combate eran únicos…”

Roshi asiente.

– “Creo que necesitáis una última lección del viejo Maestro Tortuga…” – dice mientras camina hacia el enemigo y se quita el caparazón, sosteniéndolo por las cuerdas.

– “¿Piensa enfrentarse a él usted solo?” – se sorprende Ten.

– “Es solo una lección.” – dice Roshi haciendo estiramientos en los que le cruje todo. – “Tomad nota.”

De repente, Roshi lanza su caparazón hacia el enemigo y se coloca en posición de corredor, con el bastón en su mano, para embestir en un instante.

El diablo proyecta sus tentáculos electrificados hacia Roshi, pero éste los repele con su vara de madera. 

El caparazón sigue en el aire y Roshi salta, lo agarra y lo lanza contra el enemigo, que con una red de tentáculos lo detiene, pero el anciano cae con una doble patada sobre el caparazón, haciendo que éste golpee finalmente al enemigo.

– “Viejo decrépito…” – protesta el diablo.

Ten y los demás observan asombrados.

Roshi retrocede con una voltereta hacia atrás y el enemigo de nuevo lanza sus tentáculos, pero los esquiva haciéndose el borracho.

– “Tsk…” – protesta el diablo.

Roshi pisa fuerte el suelo, que se rompe y levanta una polvareda.

– “¿Ahora te escondes?” – dice el enemigo.

Poco a poco, la silueta del anciano empieza a ser visible entre el polvo.

– “¡¡MUERE!!” – exclama el diablo, que lanza todos sus tentáculos hacia el enemigo.

La silueta de Roshi resulta ser su chaqueta colocada sobre su bastón.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el demonio.

Una decena de Mutenroshi rodean al enemigo.

– “No te burles de mí…” – refunfuña el diablo, que proyecta sus tentáculos en todas direcciones, descuidando su cuerpo y dejándolo expuesto.

Sobre el diablo, en el cielo, Roshi prepara un Kamehameha con su musculatura hipertrofiada.

– “¡KA… ME… HA… ME…!” – se prepara, tiñendo la zona de azul.

El demonio levanta su mirada al cielo y se da cuenta del error que ha cometido.

– “¡¡¡HAAAAAAAAA!!!” – dispara el anciano.

El Kamehameha original cae sobre el enemigo y lo hunde en el suelo antes de hacer que la zona estalle por los aires.

Todos sus alumnos se quedan boquiabiertos ante tal exhibición. A lo lejos pueden ver que Roshi recupera su físico natural y empieza a descender, cada vez más rápido. 

– “¡EEEH! ¡QUE NO SÉ VOLAR!” – exclama el maestro.

– “¡AH! ¡Es cierto!” – sale Ten del trance y vuela a por él.

Mientras tanto, Broly vuela con Tapion a través del campo de batalla, cunado Freezer se interpone en su camino, obligándolo a detenerse repentinamente.

– “¿A dónde creéis que vais?” – pregunta el tirano.

– “¡Eso digo yo!” – replica Tapion.

– “Puedo salvarle…” – dice Broly.

Freezer y Broly se mantienen la mirada.

– “No puedes…” – dice Tapion, resignado. – “Debo morir.”

– “¡NO!” – exclama Broly.

Freezer, muy serio, apunta a Broly con su dedo índice, que se ilumina de color fucsia.

– “Apártate.” – dice el tirano.

– “¿Eh?” – se sorprende Broly.

– “¡APÁRTATE!” – exclama Freezer.

En ese instante, Broly siente algo acercándose a toda velocidad por su espalda y se hace a un lado.

Por pocos centímetros, el disparo de Freezer no roza la mejilla del saiyajín, y atraviesa a un demonio de orejas puntiagudas, torso naranja y piernas azuladas que estaba a punto de abalanzarse sobre él. El enemigo se desploma sobre la superficie de Makyo.

Broly mira sorprendido al demonio del frío. Freezer asiente. Broly le devuelve el gesto, y sale volando de nuevo con Tapion.

De repente, unos tentáculos morados se enrollan en las piernas de Freezer y tiran de él para estrellarlo contra el suelo.

El tirano no tarda en levantarse.

– “Tsk…” – protesta él.

Una mujer de piel lila con aspecto marino, un elegante vestido morado y con tentáculos por manos y piernas, le ha atacado por sorpresa.

No muy lejos de allí, la Patrulla está siendo avasallada por los demonios. Toppo y Jaco son los único que logra mantener a los enemigos a raya. Los demás, por sus heridas, el cansancio o por sus propias limitaciones, están siendo acorralados.

Entre las hordas enemigas, una diablesa de piel verde menta, cabello largo azul, y uniforme aparentemente militar, armada con una daga en cada mano, se abre paso acuchillando patrulleros.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama Cheelai, al ver que la diablesa se abalanza sobre Toppo.

El patrullero es acuchillado por la espalda múltiples veces.

– “¡¡GRRAAAH!!” – grita Toppo.

Jaco salta sobre ella y le propina una patada para apartarla de su compañero.

– “¿Estás bien?” – pregunta Jaco.

– “Podría estar mejor…” – refunfuña Toppo. 

La diablesa lame el cuchillo mientras sonríe de forma macabra.

Mientras tanto, Moro sigue enfrentándose a Zamas, Champa y Trunks.

El Dai Kaioshin dispara a discreción, pero el brujo desvía los ataques rodeándose por una cúpula de aire giratorio.

Champa se eleva y alza su mano hacia el cielo, generando una gran esfera de ki amarillo que parece hueca y contine otra esfera más pequeña en su interior, que rebota de un lado a otro.

– “¡¡REPELE ESTO!!” – exclama. – “¡CHIRIN-CHIRIN!” – lo lanza.

La gran esfera cae sobre Moro y estalla, levantando una gran polvareda.

De repente, Moro aparece detrás de Zamas e intenta atravesarlo con su garra, pero Trunks interviene con el salto temporal para detener el golpe con su espada, cuya hoja se clava ligeramente entre los nudillos del puño de Moro.

Trunks y Zamas retroceden. Moro sonríe y se relame la herida.

– “Gracias, Trunks…” – dice Zamas.

El mestizo no responde.

Moro se fija en el mestizo.

– “Ya lo entiendo…” – murmura el brujo. – “Eso explica tu gran cambio…”

Zamas se sorprende.

– “¿De qué está hablando?” – pregunta el ira-aru.


Champa aterriza junto a ellos.

– “¿Cuál es el nuevo plan?” – pregunta el gotokoneko.

– “De un paso atrás, Señor Champa.” – dice Trunks. – “Deje que yo me encargue.” – le mira y sonríe de una forma que es muy familiar para el gato.

Champa se queda sin palabras.

Trunks embiste, Moro sale a su paso. El brujo intenta golpear a Trunks, pero éste lo esquiva desviando su puñetazo con un elegante movimiento de manos abiertas.

– “No es posible…” – dice Champa.

Trunks mantiene a raya los ataques de Moro hasta que éste aviva su aura y le propina un fuerte puñetazo, obligando a Trunks a detenerlo con ambos brazos frente a su pecho.

El mestizo retrocede, dejando un surco bajo sus pies.

– “Je…” – sonríe Moro. – “Al fin dejas de esconderte…”

Trunks levanta la mirada. Su ojo izquierdo es de color gris.