OLD MAN GOHAN // Capítulo 2: Un pasado ahogado en alcohol

OMG // Capítulo 2: Un pasado ahogado en alcohol

Son Gohan llega la pequeña villa. El mestizo recorre las calles en busca de un establecimiento en el que reabastecerse.
La poca gente que hay le mira incomoda por su mal aspecto. Él siente que todos le juzgan cómo si conocieran sus pecados.
Finalmente consigue encontrar un pequeño bar. Al entrar, se dirige directamente a la barra.

– “Quiero dos cajas de vodka” – dice Gohan al camarero.
El camarero le mira mientras levanta una ceja y enseguida se ríe en tono burlesco.

– “Ya no hay alcohol en este pueblo” – le responde. – “Se acabó hace dos meses”.
Son Gohan busca en su cinturón un pequeño saco repleto de monedas y lo vacía sobre la barra.

– “Puedo pagar” – dice el mestizo.
El camarero otea al resto de clientes del bar, que han escuchado su conversación con el viajero.

– “¿No me has entendido?” – dice. – “No hay alcohol”.
Son Gohan parece impacientarse un poco.

– “Al menos dos de tus clientes apestan a alcohol” – responde Gohan. – “¿Por qué mientes?” – dice en tono amenazante.
Uno de los clientes, alto y grandote, se ha levantado y ha caminado hasta Gohan.

– “¿No le has oído? No hay alcohol para ti” – dice mientras agarra al mestizo por el hombro.
Gohan se da la vuelta empujando al cliente, estampándole contra la pared opuesta del bar, dejándole inconsciente.
Todos se quedan en silencio, inmóviles ante tal demostración de fuerza.

– “¿Te lo tengo que pedir por favor?” – dice Gohan dirigiéndose de nuevo al camarero.
Los clientes restantes y el camarero salen corriendo a toda prisa del bar.

– “¡Un androide! ¡Es un androide!” – grita el camarero.
– “¡Han llegado los androides!” – exclama otro.

El caos se apodera de pueblo. Algunos corren hacia sus casas, otros se suben a sus caballos y huyen carretera arriba o campo a través.
Son Gohan sale del bar cargando una caja de alcohol en cada hombro y camina tranquilamente en dirección opuesta a todo el mundo, de vuelta al Monte Frypan.
Tras horas de viaje, Gohan ha vuelto a su montaña. El saiyajín lanza una honda de ki en el suelo creando un gran hoyo en el que mete las dos cajas de alcohol excepto una botella.
Tras cubrir de tierra las cajas, se sienta en el mugriento colchón de su cueva y arranca el tapón de la botella con la boca, escupiéndolo después.
Gohan bebe de la botella, casi un tercio de botella de golpe.
De repente, Gohan entra en la Corporación Cápsula pidiendo auxilio, llevando a Trunks en brazos.
Bulma corre a socorrerle, y se queda helada al ver a su hijo en ese estado.

– “¡Trunks!” – exclama con lágrimas en los ojos.
Gohan coloca a Trunks sobre una improvisada camilla y Bulma prepara el poco material médico del que dispone, temblorosa.
Dos ayudantes de la Corporación Cápsula irrumpen en la habitación y apartan a Bulma, a la que ven histérica, y continúan con la asistencia a Trunks.

– “¿Qué ha pasado?” – le grita Bulma a Gohan agarrándole fuerte de la pechera. – “¿Qué le ha pasado a mi hijo?”
Gohan despierta en su cama sobresaltado. Otra pesadilla.
Hay ruido en los alrededores de su cueva. ¿Quién le ha encontrado? ¿Bandidos? ¿Los androides?
Gohan sale al exterior para ver qué ocurre y enseguida es rodeado por decenas de soldados.

– “¡Arriba las manos!” – le gritan. – “¡No te muevas!”
Son Gohan observa a los soldados, que parecen muy bien equipados para ser simples bandidos. Llevan uniformes del Ejército Real, aunque eso no significa nada hoy en día, ya que gran parte del ejército desertó y malvive como cualquier otro.
Son Gohan aprieta los puños en señal de amenaza.

– “¡Deteneos!” – dice una voz femenina. – “No es un androide”.
– “¿Cómo está tan segura, Sargento?” – responde un soldado.
– “A los androides no les crece el pelo y la barba” – responde. – “Siempre tienen ese aspecto impoluto que me saca de quicio”.
Los soldados bajan las armas.
La Sargento es una mujer joven, no muy alta, le llega a Gohan por la altura del mentón, pelo corto negro, delgada, con mirada firme y decidida.

– “Has visto a los androides…” – dice Gohan algo sorprendido de que alguien aparte de él los haya visto y siga con vida.
– “Y por tu reacción parece que tú también…” – responde la Sargento. – “¿Quién eres?”
– “Sólo un vagabundo” – responde Gohan.
La Sargento se acerca y camina alrededor de Gohan inspeccionándole.

– “Apestas a alcohol entre otras cosas” – le dice. – “Sin duda eres un vagabundo”.
La mujer entra en la cueva de Gohan.

– “No entres ahí” – le dice Gohan dándose la vuelta, pero ella no se detiene.
– “¡Alto!” – grita un soldado, mientras todos vuelven a levantar sus armas apuntando a Gohan.
Gohan entra en la cueva tras ella, desoyendo las órdenes de los soldados, que se quedan sorprendidos al ver que el vagabundo les ignora.
En la cueva, la Sargento escruta todo lo que hay a la vista. 

– “Ropa vieja, una botella de vodka vacía, un colchón mugriento…” – dice ella.
– “Ya te he dicho que soy un simple vagabundo” – insiste Gohan.
Pero algo llama la atención de la mujer.

– “¿Qué es esto?” – dice agarrando un aparato circular, en forma de cantimplora que tiene una enorme pantalla en una de sus caras.
– “Un reloj” – responde Gohan. – “Pero ya no funciona”
– “Es extraño…” – murmura la Sargento mientras lo examina con detenimiento.
La Sargento parece encontrar un pequeño logotipo gravado en el supuesto reloj.

– “Corporación Cápsula” – lee la militar. – “¡Qué recuerdos!” – añade.
– “¿Recuerdos?” – pregunta Gohan algo intrigado.
– “¡Por supuesto!” – responde ella. – “Recuerdo cuando era niña y aún se fabricaban las cápsulas Hoi-Poi. Todo el mundo las usaba.”
Gohan también recuerda buenos tiempos relacionados con la Corporación Cápsula. Recuerdos de un mundo más tranquilo y más fácil para todos.

– “Pero para ti parece que es más que eso…” – dice la Sargento al notar la extraña actitud de Gohan. – “¿Trabajabas para ellos? ¿Quién eres?” – le pregunta.
Gohan se sorprende ante las rápidas deducciones de la Sargento, que se acerca mucho a él y examina sus reacciones a escasos centímetros de su cara.

– “¿Quién eras?” – murmura la Sargento.
De repente, la Sargento da un paso atrás, haciendo que Gohan respire aliviado un instante.

– “Aunque yo tampoco me he presentado. Lo siento”.  – dice ella, sonriendo por primera vez. – “Soy la Sargento Videl. Lidero el pelotón Bravo del Ejército Real.” – se presenta, ofreciéndole la mano.

DBSNL // Capítulo 21: Recuerdos del futuro

DBSNL // Capítulo 21: Recuerdos del futuro
“Nosotros también hemos alcanzado ese nivel”
En el Planeta del Hakaishin, Son Goku ha terminado el entrenamiento y está disfrutando de un baño en las calientas aguas termales del balneario personal del Dios de la destrucción.
Whis y Beerus están sentados en una de las terrazas del palacio. Beerus saborea unas frutas parecidas a uvas, clavando la uña en ellas y llevándoselas a la boca una tras otra.

– “Parece que está acostumbrándose al ki divino bastante rápido, ¿no te parece?” – dice Beerus. – “¿No te parece?” – insiste al no escuchar la respuesta del ángel. – “¿Whis?”.
– “Sí, parece que se está adaptando a su nuevo poder” – responde al fin Whis con su sonrisa habitual.
– “Te veo distraído, Whis.” – le dice Beerus. – “¿Te aburre mi presencia?”
– “Claro que no, señor Beerus” – se disculpa el ángel.
– “¿Cómo le va a Vegeta el entrenamiento con Kaiosama?” – continúa el Dios.
– “Seguro que le va bien” – responde Whis.
En la Tierra, Freezer y Vegeta se encuentran cara a cara.

– “Dios de la destrucción, ¿eh?” – se burla Vegeta. – “¿Te hartaste de tu Imperio de pacotilla?”
– “Voy a disfrutar matándote otra vez, Vegeta” – le dice Freezer.
– “Es curioso, pero siempre he tenido que ver cómo te mataban otros.” – continúa el saiyajín. – “No diré que no me gusta verte humillado de esa manera, pero siempre imaginé cómo hubiera sido hacerlo yo mismo.”
– “No me hagas reír” – le responde el demonio del frío. – “No estás a mi altura”.
Vegeta sonríe y eleva su ki, provocando una fuerte ráfaga de viento que sorprende a Freezer.

– “Ese ki…es…” – murmura Freezer.
El ángel observa desde lejos y parece complacido con el espectáculo.
En el Planeta Sagrado, Piccolo y el resto observan el combate.

– “Será mejor dejarlo en manos de Vegeta”– dice Piccolo – “Sólo le entorpeceríamos”.
– “¿Y dejar que un mortal haga nuestro trabajo?” – replica Zamas.

Piccolo mira a Zamas con desaprobación, pero no le responde.
Vegeta se abalanza sobre Freezer y empieza un intercambio de golpes. 

– “No eres el único que posee ki divino, Freezer. Nosotros también hemos alcanzado ese nivel” – dice Vegeta.
– “Jujuju” – ríe Freezer. – “Sólo lo habéis rozado”.
– “¿Eh?” – se sorprende Vegeta.
Freezer golpea a Vegeta, que ahora se ve superado por el tirano.

– “Soy el Dios de la destrucción y vosotros sois simples mortales ¡Por mucho que hayáis mejorado no podéis compararos a mí!” – dice mientras sigue golpeando a Vegeta.
Mirai Trunks, Gohan, Goten, Trunks y Bulma, observan el combate desde el suelo.

– “Es demasiado fuerte…” – murmura Mirai Trunks.
– “¿Cómo ha ocurrido esto?” – se pregunta Son Gohan. – “¿Cómo se ha convertido en un Dios de la destrucción?”
– “Estaba enfrentándome a un malvado mago llamado Babidí y a sus esbirros junto al Kaioshin del Este y apareció de la nada” – explica Mirai Trunks.
– “¿Babidí? ¿En tu futuro?” – se sorprende Gohan.
– “El Kaioshin me pidió ayuda para enfrentarse a él y evitar que despertara a un monstruo llamado Majin Bu” – continúa Mirai Trunks.
– “Les conocemos.” – dice Goten. – “Nos enfrentamos a ellos y les derrotamos”.
– “¿Y apareció Freezer?” – pregunta el pequeño Trunks.
– “Freezer surgió de repente y eliminó al mago y a sus súbditos… y después mató al Kaioshin y a Kibito.”
Todos se sienten acongojados escuchando la narración de Trunks.

– “Majin Bu no llegó a despertar. Yo conseguí huir hasta la Corporación Cápsula, pero él me persiguió… y mató a mi madre.” – dice con un gesto de rabia e impotencia.
Bulma no puede evitar llorar.

– “Conseguí llegar hasta aquí en la máquina del tiempo, pero no pensé que pudiera seguirme. Lo siento. No debí venir.” – llora Trunks.
– “Hiciste bien, Trunks.” – le anima Gohan. – “Podemos encargarnos de esto. Sólo espera hasta que llegue mi padre.”
– “Vamos papá… ¿qué estás haciendo?” – murmura Goten.
Vegeta está herido, pero sigue aguantando contra Freezer.

– “Maldito…” – murmura el saiyajín.
– “¿Que ocurre, Vegeta? ¿No ibas a matarme?” – se burla el demonio del frío.
Vegeta se queda quieto y parece relajarse. Cierra los ojos y respira hondo.

– “¿Ya te rindes, Vegeta?” – le dice Freezer.
En el Planeta de Kaiosama, éste observa el combate.

– “Eso es, Vegeta, busca esa chispa de ki divino en tu interior. Aún puedes exprimirla un poco más… Tienes que resistir hasta que llegue Son Goku.”
Vegeta abre los ojos y su cuerpo emite una fuerte ráfaga de ki que barre el lugar.

– “Aún no hemos terminado, Freezer” – dice Vegeta desafiante.


Dibujado por El Discípulo de Tori



OLD MAN GOHAN // Capítulo 1: Otro día en el infierno terrestre

OMG // Capítulo 1: Otro día en el infierno terrestre

Son Gohan, muy a su pesar, se despierta un día más. Por simple rutina se levanta y camina descalzo hacia el riachuelo cercano, donde mete los pies en remojo y se lava la cara con desgana. A su alrededor, los sonidos del bosque le envuelven.
Algunos peces nadan entre sus piernas río arriba, y sin dificultad él agarra uno. Es su desayuno, ¿o puede que su comida? Hace tiempo que dejó de tener en cuenta las horas del día.
En la orilla del río ya tiene algunas ramas viejas que utiliza como leña. Hecha unas cuantas a una improvisada fogata y las enciende con una pequeña onda de ki.
Se sienta al lado del fuego con desgana y con una rama fina, afilada, ensarta el pescado y lo sujeta sobre el fuego.
Mirando el fuego crepitante, Gohan deja su mente en blanco por un instante, pero en seguida recurre a su cinturón en busca de su único amigo; una vieja petaca decorada con el símbolo del rey Gyuma.
Son Gohan bebe un gran trago de su petaca y la agita después. Está casi vacía. El alcohol es un recurso escaso ahora que nadie lo produce.
Gohan guarda su petaca y escupe una flema al suelo. Enfadado con el mundo. Asqueado por el mundo en el que vive.
En poco tiempo el pescado está listo y él lo devora con ansia. Durante un instante recuerda con nostalgia los enormes peces que había pescado cuando era niño junto a su padre en el Monte Paoz. Una sutil sonrisa se dibuja en su cara, pero en seguida vuelve a buscar su petaca, y de otro trago la deja vacía.
Son Gohan vuelve a su cueva y se calza sus botas de color ocre, y sobre los pantalones negros que lleva atados con una cuerda se pone una vieja camiseta del mismo color; sobre ella se coloca una tela marrón oscuro a modo de túnica con la que pasar desapercibido en su viaje a la villa más cercana en busca de las preciadas provisiones.
Gohan camina por el bosque durante horas antes de encontrar un sendero y lo sigue hasta llegar a la carretera que lleva al pueblo.
Al poco tiempo de caminar por la carretera, se topa con una mujer joven pidiendo auxilio junto a un coche estrellado. La chica grita desconsolada que ha tenido un accidente y necesita ayuda para llegar a la ciudad.
Pero Gohan pasa por su lado sin inmutarse. 

– “¡¿Es que no vas a ayudarme?!” – le implora la mujer.
Son Gohan se detiene por un instante y responde sin ni tan solo mirar a la mujer.

– “¿Ayudarte a ti? ¿O a los cinco hombres que hay escondidos preparando la emboscada?”
La mujer se sorprende al escuchar a nuestro vagabundo y los cinco hombres salen de sus escondrijos y enseguida rodean a Son Gohan.
Le apuntan con ametralladoras y pistolas. Varios de ellos llevan un viejo uniforme azul marino con hombreras rojas y un casco de tela marrón claro, con restos de un adorno en la cabeza que ahora está roto.

– “¡Arriba las manos!” – exclama el que parece el líder. – “¡Danos todo lo que llevas encima o te llenaremos de plomo!”.
Son Gohan no parece inmutarse ante la amenaza.

– “No llevo nada de valor” – responde Gohan.
Uno de los asaltantes da un paso al frente y Gohan clava su mirada en él.
El gesto de Gohan parece poner nerviosos a los bandidos.
Un asalto en la carretera usando una mujer como cebo es una práctica común en un mundo sumido en el caos. Todo el mundo sobrevive como puede. Los delitos están a la orden del día. Robos, violaciones, asesinatos… La humanidad vive su peor momento. Y a eso hay que sumarle la incertidumbre. En cualquier momento pueden llegar los androides a tu localidad y arrasarlo todo por simple diversión. 

– “Las balas son un bien escaso. No las malgastéis conmigo”. – les aconseja el mestizo saiyajín.
El asaltante se acerca a Gohan y saca un cuchillo. 

– “¿Crees que estás en condiciones de vacilarnos?” – dice el bandido mostrándole el cuchillo. – “¡Voy a sacarte las tripas si no nos das lo que…!”
Una onda expansiva de ki emitida por Gohan parece desequilibrar a todos los bandidos. Algunos disparan sin pensárselo, con miedo ante tal muestra de brujería. Pero Gohan desaparece ante sus ojos y les golpea uno a uno dejándoles inconscientes.
La mujer gatea lejos de allí y se acurruca al lado el coche estrellado.

– “Por favor, no me hagas daño…” – dice la mujer aterrorizada.
Son Gohan sigue caminando alejándose de ellos, sin ni tan solo mirar a la mujer.
Uno de los bandidos se arrastra hasta alcanzar una pistola y dispara a Gohan por la espalda. La bala rebota en la nuca del mestizo.
Son Gohan se detiene de repente. Sólo pasa un instante hasta que se da la vuelta, pero parece una eternidad para el bandido, que ha visto como una bala directa a la cabeza no ha afectado al extraño trotamundos.
Gohan se gira con rabia, y sin pensárselo dos veces desintegra al bandido con una onda de ki con su mano izquierda.
La mujer grita desesperada ante tal muestra de lo que ella considera magia negra.

– “Él se lo ha buscado” – le dice Gohan, que pese a aparentar indiferencia siente que debe justificarse ante la desconocida.
Y Son Gohan sigue su camino en silencio.

DBSNL // Capítulo 20: Rencor

Capítulo 20: Rencor
“Hijo de Son Goku, ¿no decías que ibais a derrotarme?”
Gohan y Trunks luchan contra Freezer, que no tiene inconveniente para enfrentarse a los dos. El tirano esquiva a nuestros amigos sin dificultad. Juega con ellos.

– “¡No sois nada! ¡No podéis compararos al poder de un Dios!” – dice antes de golpear a ambos.
Trunks es lanzado contra un edificio, mientras Freezer agarra a Gohan por el cuello con su cola y le estrangula.

– “Hijo de Son Goku, ¿no decías que ibais a derrotarme?” – se burla Freezer.
En el Planeta de los Kaioshin, todos observan el combate con la bola de cristal del anciano, ahora en manos de Shin.

– “¿Porqué Freezer es un Dios de la destrucción?” – pregunta Piccolo.
-“Este Freezer viene del futuro de Trunks” – responde Shin. – “No lo entiendo… Algo debe haberle pasado al Señor Beerus”.
– “¿Ese es Freezer?” – se pregunta Zamas. – “Otro mortal que ocupa el puesto de un Dios…”
– “Voy a intervenir-” – dice Piccolo. – “Shin, ve hasta el Planeta de Beerus y trae a Goku”.
– “Es mi sector” – le interrumpe Zamas.
– “No es momento para eso, Zamas” – le dice el namekiano. – “No conoces a Freezer. Es el ser más cruel del universo. No parará hasta que haya acabado con todo”.
– “Es mi sector. Voy a ir yo”. – insiste el Kaioshin del Norte.
– “No estás a su nivel” – le dice Piccolo.
– “¿Y tú sí?” – le responde el Kaioshin.
Son Gohan nota como va perdiendo conocimiento y se le nubla la vista, pero en el último momento muerde la cola de Freezer para poder liberarse.

– “¡AAAY!” – grita Freezer agarrándose la cola. – “¡Tan sucio como tu padre!”.
Gohan recupera la distancia.

– “Sé que sólo buscáis entretenerme hasta que llegue Son Goku…” – dice Freezer. – “Pues está bien, juguemos” – dice mientras alza su dedo y apunta a Son Gohan.
Son Gohan no reacciona a tiempo y Freezer le lanza un sinfín de rayos incesantemente, como hizo contra Piccolo en Namek. Gohan no puede hacer nada ante el poder abrumador del demonio del frío. Solamente recibir los impactos.


Dibujado por Torrijos
– “¿Crees que aguantarás hasta que llegue tu padre?” – dice Freezer regodeándose.
– “¡Masenko!” – grita Trunks desde el edificio derrumbado, y lanza su potente ataque contra el tirano.
En el Planeta de Kaiosama, Vegeta y el Dios observan el combate.

– “No aguantarán mucho más.” – dice Vegeta. – “¡Tenemos que hacer algo!”.
– “Estoy intentando contactar con Piccolo, dame unos minutos” – dice Kaiosama
– “¡No tenemos tanto tiempo!” – le apresura Vegeta.
Freezer desvía el Masenko de Trunks con la mano, liberando a Gohan de la lluvia de rayos, que cae al suelo inconsciente.

– “¡¿Por qué no te mueres de una vez?!” – grita Freezer, ya molesto, lanzándole un potente ataque a Mirai Trunks, que no puede hacer nada más que observar cómo se le acerca esa enorme esfera de ki.
En el Planeta de Kaiosama, Vegeta se ha hartado de esperar.

– “Tengo que intentarlo…” – dice mientras se lleva el dedo índice y corazón de su mano derecha a la frente.
– “¡¿Eso es…?!” – se sorprende Kaiosama. – “¡No Vegeta! ¡No puedes jugártela con tanta distancia la primera vez que…!”
– “Sigue intentando contactar con Piccolo y Kakarotto” – le interrumpe Vegeta mientras una gota de sudor frío recorre su sien – “Deséame suerte” – añade justo antes de desaparecer.
El ataque de Freezer está a punto de alcanzar a Trunks, pero en el último momento aparece Vegeta y rechaza el ataque desviándolo hacia el cielo.

– “¡Papá!” – se alegra Trunks.
– “Llévate a Son Gohan.” – le dice Vegeta.
Trunks asiente y se dirige hacia Son Gohan.

– “Jujuju. Vegeta…” – se ríe Freezer.
– “Freezer…” – responde Vegeta.
– “Tenía la esperanza de que fueras Son Goku” – le dice Freezer. – “Para divertirme ya tenía a vuestros hijos. Esperaba un reto de verdad.”
– “Jajajajaja. Cuidado, que no tengas que tragarte tus palabras.” – le responde Vegeta.
Goten y Trunks han salido del sótano al notar el momento de calma y ven que Vegeta ha llegado.

– “¡Ha llegado mi padre!” – exclama Trunks.
– “¿Vegeta?” – se sorprende Bulma desde el sótano, balanceando la cuna de Bra.
Freezer ve como Mirai Trunks recoge a Gohan.

– “¡No he acabado con vosotros!” – grita mientras les apunta con el dedo a punto de disparar.
Pero Vegeta aparece frente a Freezer y le golpea, lanzándole contra un edificio.

– “Ya tienes suficiente conmigo, Freezer” – se burla Vegeta.