JUMP FESTA 2023


By: Red_Ribbon_DBZ


Acabó la JUMP FESTA 2023

Y como los que entráis a esta página a informaros y disfrutar de todo su contenido, estábamos expectantes por ver lo que nos depararía en cuestiones “dragonballeras”.

Pero el hype no duró mucho. Hace semanas se listaron los diferentes espacios o paneles para cada franquicia y nos dimos cuenta que este no iba a ser el año de Dragon Ball, en cuanto anuncios se refiere, otra vez.

One Piece o Naruto, entre otros, encandilaban a sus fans con promesas de noticias y novedades, mientras que nosotros íbamos viendo como pasaban los días y nada hacía presagiar algo con peso en el devenir de la marca de las bolas de dragón.

Cumplieron lo que nos prometieron, como un nuevo trailer de SAND LAND PROJECT, nueva adaptación de la desértica road movie de Toriyama del 2000. 

Recientemente Bandai Namco ha confirmado que será un proyecto con varias ramificaciones, y su primer aterrizaje será en forma de película.

No podían faltar los avances sobre la nueva saga del manga que comenzó el martes 20 de diciembre, llamada SUPER HERO y que contará, por el momento, los eventos previos a la película y la encarcelación del Dr Hedo a manos de los Saiyaman X1 y X2 (véase Goten y Trunks) mientras viven los problemas inherentes a la adolescencia en el instituto. Capítulo con 55 páginas, doble página a color y otras dos más simples con los pinceles de Toyotaro.

No podían faltar las ilustraciones especiales dando la bienvenida al evento de Shueisha de la mano de los mangakas oficiales de la franquicia:

  • Saiyamans X1 y X2 por Toyotaro (destacar que el diseños de los trajes corren a cargo de Toriyama Sensei)
  • Dragon Ball SD por la gran Naho Ooishi 
  • SDBH AVATARS de Yuuji Kasai
  • Super Dragon Ball Heroes de Yoshitaka Nagayama

Y por último, la enorme popularidad de Super Dragon Ball Heroes no podía quedarse fuera de esta JUMP FESTA. Nos dijeron que tendríamos nuevo episodio del anime promocional de este juego de cartas y así fue. Concretamente el sexto de ULTRA GOD MISSION llamado “¡Un nuevo rey oscuro ataca! ¡Comienza la aterradora batalla decisiva!

Acabamos un año lleno de eventos con la participación de Dragon Ball, siendo Dragon Ball Super Hero la estrella de casi todos. Ahora le toca mover ficha al manga, con una saga que promete ser un punto de inflexión que, como bien sabes, analizaremos para ver si es para bien o para mal.

¿Hay ganas?

DBSNL // Capítulo 277: Novatos

DBSNL // Capítulo 277: Novatos

“Un patrullero debe ser disciplinado.”

Han pasado siete años desde la destrucción del último laboratorio de la Red Ribbon y el retorno de Raichi.

En el reconstruido Centro de Mando de la Patrulla Galáctica, Mirai Trunks se despide de Cheelai antes de una misión.

– “¿Ya te vas?” – dice la brench.

– “Una llamada de socorro de un planeta remoto… Ya sabes.” – dice Trunks.

– “Pensé que lo acompañarías.” – dice ella, un poco decepcionada. – “Es la primera práctica de campo de Gohan. ¿No estás preocupado? Es tan pequeño…”

– “Tienen la mejor niñera posible.” – le guiña un ojo Trunks.

En el planeta Gelbo, Gohan, vestido con el uniforme de la Patrulla Galáctica, camina decidido, como si de un desfile militar se tratara, por un mercado litt.

– “Relájate, chico…” – dice Punch, sintiendo un poco de vergüenza ajena.

– “Un patrullero debe ser disciplinado.” – replica Gohan.

– “¡No me recites el manual!” – replica Punch.

– “¡Deberías sabértelo!” – protesta Gohan.

– “¡Soy tu superior!” – lo riñe Punch. – “¿A que sí?” – interpela a un tercero.


La gente, con tanto alboroto, ha formado un corrillo alrededor de ellos. El viejo Toppo agacha la cabeza, avergonzado, fingiendo que no los conoce.

Mientras tanto, en el planeta-ciudad Ktal, Ganos y Obni patrullan la calle, entre rascacielos. Luces en la calle. Bares y discotecas abiertos. La gente está de fiesta.

– “¿No se cansan?” – pregunta Obni, un poco de mal humor.

– “A la gente le gusta divertirse.” – responde Ganos. – “Un poco de paciencia, que ya llega el cambio de turno.” – añade.

– “Ya estamos aquí.” – responde una voz femenina.

Broly y Kale han llegado para relevarlos.

– “Me alegro de veros.” – saluda Obni, con media sonrisa.

– “¿Una noche tranquila?” – pregunta Kale.

– “Tres detenidos por tráfico de estupefacientes.” – dice Ganos. – “Y dos tipos por agresión.”

– “Tranquila para ser Ktal.” – dice Obni.

En ese instante, Broly frunce el ceño y levanta la cabeza. Kale se da cuenta.

– “¿Qué sucede?” – pregunta Kale.

– “He sentido un ki extrañamente poderoso…” – dice Broly.

– “Aquí hay gente de todas partes…” – mira Kale los tejados. – “Algunas razas son extraordinariamente fuertes…”

– “Hmm…” – dice Broly.

A diez manzanas de distancia, sobre un tejado, un humanoide encapuchado los observa con un ojo rojo.

– “Saiyajín…” – refunfuña el misterioso personaje.

Obni y Ganos se despiden, dejando a Kale y a Broly haciendo guardia.

En el planeta Toi, un lugar desértico formado por columnas hexagonales de basalto, Tapion, Turles, Reitan y Meerus investigan una gran nave accidentada de última generación.

– “Sin duda, la señal de socorro la mandaron ellos.” – dice Meerus.

– “Todo parece demasiado tranquilo…” – murmura Tapion.

– “¿Y por qué nos mandan a nosotros?” – pregunta Turles.

– “Rumores.” – dice Reitan. – “Según la información que ha conseguido Trunks, los Austor están cerca de lograr un salto tecnológico importante… y peligroso.”

– “Investiguemos.” – dice Meerus.

El patrullero de pelo blanco es quien crea un agujero en el casco de la nave con su arma. Los cuatro entran.

Mientras tanto, en una cárcel de la Patrulla Galáctica, Jaco y Cheelai realizan el traslado de dos prisioneros a una cárcel imperial., Avo y Cado. Los dos soldados están esposados y caminan delante de los patrulleros por un largo pasillo.

– “El señor Freezer ha tardado mucho…” – dice Avo.

– “Sabía que nos sacaría de aquí.” – sonríe Cado.

– “La diplomacia reina en el universo.” – suspira Cheelai. – “Para lo bueno y para lo malo.”

– “No me gusta…” – refunfuña Jaco.

– “¡El señor Freezer siempre consigue lo que se propone!” – fanfarronea Cado.

– “¡No tardaremos en ser libres de nuevo!” – añade Avo.

– “Eso depende…” – dice Cheelai. – “¿Creéis que Freezer sabe que fuisteis vosotros los que revelasteis el contenido del maletín robado?” 

Avo y Cado empiezan a tener dudas. Los dos tragan saliva.

Al final del corredor, una compuerta se abre, revelando a Shisami, que espera a sus hombres.

– “Sh… Shisami…” – se asusta Avo.

DBSNL // Epílogo: Negocios sucios

DBSNL // Epílogo: Negocios sucios

“La codicia es su debilidad, Gran Gurumes…”

En los barrios pobres del planeta Unda, en el sector Dormideus, de noche, un pequeño ser encapuchado, cubierto por una túnica negra, se acerca a la entrada de un local. A su alrededor, gente que parece borracha pasa caminando. Alguno está en el sentado en el suelo medio dormido. 

Una rendija se abre en la puerta, revelando unos ojos inquisitivos.

– “Este es un club privado.” – dice el portero, que tiene que mirar hacia abajo para poder ver al recién llegado.

– “Dígale al señor Gurumes que vengo a buscar un paquete.” – dice el pequeño con voz estridente.

El portero cierra la rendija y tras unos segundos abre la puerta.

– “Adelante.” – invita al encapuchado.

El pequeño ser entra en el local y, escoltado por un portero de piel morena, gran envergadura, musculado y rastas moradas, baja unas escaleras, llegando así a un salón de fiestas oscuro con luces de neón y con música tan alta que hace retumbar el local. Gente de distintas razas bailando desinhibida.

Juntos cruzan la pista de baile. Entre la gente se divisa en el fondo de la sala a un orondo personaje sentado en un sofá, rodeado de bellas mujeres. Es un ser feo y casi deforme, de piel morada y orejas puntiagudas, con un ojo más grande que el otro.

El portero se acerca al anfitrión y le anuncia la llegada del invitado.

– “¡Al fin llegas!” – dice Gurumes, con voz ronca, levantando la mano y haciendo que se detenga la música. – “¿Has cumplido?”

La gente observa la escena.

El encapuchado revela su rostro; es el contrabandista Shamo.

– “¡Gran Gurumes!” – hace una reverencia. – “Ya sabe que no falto a mi palabra.”

– “Estupendo…” – dice el orondo anfitrión, dando un trago vino y derramándose por encima una parte. – “¿Y el pago?”

– “Aquí lo tiene.” – dice Shamo, que abre su capa para revelar un maletín.

El contrabandista coloca el maletín sobre una mesita frente a Gurumes y lo abre. Está repleto de azulejos, lo que provoca el murmullo de la gente, impresionada ante tal cantidad de dinero.

– “¡Jajaja!” – ríe Gurumes. – “¡Perfecto!”

– “¿Y la mercancía?” – pregunta Shamo.

– “Verás, Shamo…” – dice el anfitrión. – “Resulta que el Imperio también está interesado en lo que poseo…”

Dos personajes rechonchos idénticos entre sí se ponen en pie, uno de piel roja y otro de piel azul, y se quitan sus abrigos, revelando armaduras imperiales.

– “Lo siento, viejo amigo.” – dice Gurumes. – “Pero ellos pagan mejor.”

Shamo frunce el ceño, molesto ante la traición.

– “¿Le han dado un extra por capturarme a mí?” – pregunta el traficante.

– “¡Por supuesto! ¡Jaja!” – ríe el anfitrión.

El soldado azul camina hacia Shamo y se dispone a agarrarlo, pero en ese instante recibe un golpe que lo lanza contra la pared, incrustándolo en ella de cabeza.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende Gurumes.

Alguien ha aparecido de entre la multitud y ha intervenido, bajo una capa marrón y una bufanda que le cubre la cabeza, se intuye una silueta de mujer.

El soldado rojo se pone en guardia.

Gurumes se da cuenta de que la mujer lleva un maletín en la mano.

– “¡¿Qué?! ¡¿Cómo?!” – se alarma el anfitrión. – “¡ME HAN ROBADO!”

Shamo recoge el maletín de azulejos.

– “La codicia es su debilidad, Gran Gurumes…” – dice Shamo, decepcionado.

Gurumes lo mira desquiciado.

– “¡¡MATADLOS!!” – grita el orondo personaje.

La mujer agarra a Shamo de la capucha, dejando atrás los azulejos y, saltando entre enemigos a los que va pateando, logra llegar a las escaleras y después salir del local.

Ella corre por las calles nocturnas de Unda, esquivando gente alterada, con Shamo bajo el brazo y el maletín robado en la otra mano, perseguida por decenas de hombres de Gurumes.

De repente, una luz amarilla ilumina la noche. Ella se da la vuelta y ve una gran esfera de energía aproximándose rápidamente.

Ella lanza el maletín y a Shamo hacia un lado y recibe el impacto del ataque, que la empuja hasta un edificio al final de la calle y estalla por los aires.

Un gigante de piel morada y gran papada adelanta con paso firme a los hombres de Gurumes.

– “¿Crees que el Imperio ha mandado a cualquiera?” – presume con voz profunda. – “¡Soy AvoCado! ¡Dos en uno en brigada anticontrabando!”

Shamo, asustado, abraza el maletín robado.

– “S… sabía que no era tan buena como Lemin…” – titubea el traficante.

Avocado se agacha sobre Shamo.

– “Estás detenido.” – dice el monstruoso soldado.

Pero de repente, un estallido de ki verde nace de los escombros de la explosión. La mujer sale como una centella y propina un puñetazo en la cara de Avocado, tumbándolo sobre una manzana de edificios.

Shamo se queda asombrado.

– “¡Nunca dudé de ti!” – exclama el contrabandista.

– “¡Aléjate!” – le apresura ella.

Shamo asiente y empieza su carrera.

Sobre un tejado cercano, Jaco y Cheelai observan la escena acompañados por un joven patrullero; Punch.

– “No esperaba que esto se complicara tanto…” – murmura Jaco.

– “Shamo se ha buscado una guardaespaldas poderosa…” – dice Cheelai. 

– “Y el Imperio ha mandado a AvoCado.” – dice Jaco. – “Esto es serio.”

– “Mi primer combate…” – golpea los puños Punch.

– “¡Ni en broma!” – le regaña Cheelai.

– “¿Eh?” – se deprime Punch. – “¡Pero ya estoy preparado!”

Cheelai aprieta un botón de su cinturón.

– “He solicitado refuerzos.” – dice ella.

– “Tú te quedarás aquí.” – dice Jaco.

– “Qué mal día para llevarlo a su primera experiencia de campo…” – refunfuña Cheelai. – “Strai me va a matar…”

El gigante se levanta.

– “Así que esas tenemos, ¿eh?” – dice antes de escupir al suelo.

El grandullón prepara un puñetazo, pero una voz le detiene.

– “¿Qué hace el Imperio en este sector?” – pregunta el recién llegado.

AvoCado mira a su izquierda y se encuentra con Jaco suspendido en el aire de brazos cruzados, a poca distancia de su cara.

– “Patrulleros…” – gruñe AvoCado.

La protectora de Shamo se sorprende al ver a Jaco.

– “Nunca van solos…” – refunfuña.

– “Exacto.” – dice Cheelai, que le apunta con el arma por la espalda. – “Por favor, no te muevas.”

– “No tengo tiempo para jugar, amiga.” – dice la enmascarada. – “Lo siento.”

La mujer se revuelve y desarma a Cheelai, que retrocede de un salto.

AvoCado intenta cazar a Jaco, pero éste usa los propulsores de sus botas para revolotear a su alrededor.


Punch observa la escena desde el tejado.

– “Me dijeron que no interviniera…” – rechina sus dientes, nervioso.

Pero en ese instante ve al final de la calle a Shamo corriendo con su maletín.

El pequeño contrabandista ve interrumpida su huida cuando Punch aterriza frente a él.

– “¿Eh?” – se sorprende Shamo. – “La Patrulla Galáctica…” – dice al ver el uniforme.

– “Está detenido.” – dice Punch.

– “Apártate, niñato…” – refunfuña Shamo, frustrado.

– “Deme el maletín.” – dice Punch.

Un resplandor rojo en el cielo. Shamo alza la mirada. Como si de un meteorito se tratara, algo cae a escasas manzanas de ellos, donde tenía lugar el combate.

– “Han llegado los refuerzos.” – sonríe Punch.

Nervioso, Shamo saca un pequeño comunicador de su capa.

– “Lo siento, muchacho…” – dice al apretar dos botones del teclado numérico.

Una extraña niebla aparece detrás de Punch. Una silueta humanoide se intuye en ella.

El chico se da la vuelta, pero no parece tener miedo. 

Punch aprieta el puño. El tiempo se detiene y él salta sobre el enemigo, puño en alto.

Pero de repente, Punch recibe un puñetazo en el estómago. El tiempo recupera su flujo habitual. El chico cae al suelo, dolorido.

Shamo, con el maletín, se adentra en la neblina.

– “¡Vámonos!” – dice el contrabandista.

Poco a poco, Punch pierde el conocimiento, mientras ve a sus enemigos desvanecerse.

Mientras tanto, AvoCado está inconsciente en mitad de la calle frente a la figura impertérrita de un patrullero uniformado de piel gris.


La chica mira al imponente guerrero, sabiéndose la siguiente.

– “Maldita sea…” – protesta impotente.

De repente, su musculatura aumenta bajo los ropajes que la cubren. Su poder se incremente rápidamente.

– “¿Una transformación?” – se pregunta Cheelai al verlo.

Ella embiste con todo, pero Jiren extiende su mano y con un empujón de ki la frena y luego la repele hasta estrellarla contra un edificio que se derrumba sobre ella.

La mujer no tarda en salir de los escombros. Su disfraz se ha roto y revela su piel verde y su cabello rojo.

– “¡¿Una herajín?!” – se sorprende Cheelai al verla.

Malherida, aviva su aura de nuevo.

– “¡Te mataré!” – exclama, furiosa.

Pero Jiren se encuentra ya a su lado y la noquea con un golpe certero en la nuca.

Cheelai y Jaco suspiran. Todo ha terminado.

– “¿Puedes hacer las detenciones?” – dice la brench. – “Voy a ver a Punch.”

– “Claro.” – Jaco levanta el pulgar.

La patrullera regresa a la azotea, pero no está Punch.

Ella lo busca en los alrededores y finalmente lo ve tendido en mitad de la calle.

– “¡PUNCH!” – exclama ella, que corre a socorrerlo.

Punch se despierta, aturdido.

– “Te dije que te quedaras en la azotea.” – le riñe Cheelai, preocupada por él.

– “Se han escapado…” – dice Punch.

– “No, tenemos a AvoCado y a la mujer.” – dice Cheelai. – “Shamo, por sí solo, no puede andar muy lejos. Lo encontraremos.”

– “No…” – dice Punch.

Horas más tarde, en Puesto de Mando de la Patrulla Galáctica, Lemon presta declaración a Punch en una sala de interrogatorios. Mientras tanto, Okure y AvoCado son interrogados por separado.

– “Punch… Era tu primera misión… Puede que la tensión te superara…” – dice Lemon.

– “Tengo claro lo que pasó.” – insiste Punch. – “Shamo pidió refuerzos y alguien lo recogió. Intenté detenerlo, pero mi burló mi salto temporal…”

– “Eres joven e inexperto.” – dice Lemon. – “En los informes consta que aún no dominas esa técnica…”

– “¡Lo burló!” – reitera Punch.

– “Está bien…” – suspira Lemon. – “Repasemos otra vez los hechos.”

Al otro lado del cristal, Trunks y Cheelai observan la conversación.

– “Se ha armado un gran revuelo por ser solo Shamo…” – dice Trunks. – “El tipo se las trae, pero para involucrar al Imperio…”

Un mensaje alerta a Cheelai que mira el ordenador de muñeca.

– “Parece que ya sabemos lo que contenía el maletín…” – dice Cheelai, mientras lee el documento.

Punch continúa.

– “Shamo pidió refuerzos.” – dice Punch.

– “¿Cómo lo hizo?” – pregunta Lemon.

– “Tecleó en un dispositivo.” – dice él.

– “¿Pudiste ver qué tecleó?” – pregunta Lemon.

– “Dos cifras.” – dice Punch. – “7-3”

Cheelai sigue leyendo el informe hasta que allá la respuesta.

– “¿De qué se trata?” – pregunta Trunks.

– “No te lo vas a creer…” – dice ella, sorprendida.

En el laboratorio de Raichi, Shido abre el maletín, revelando el trozo de cola de Freezer que le fue cercenada en Namek.

– “Excelente.” – sonríe el diablo.

DBSNL // Capítulo 276: El mal no descansa

DBSNL // Capítulo 276: El mal no descansa

“Para odiar tanto como él, necesitas haber amado aún más.”

En la Corporación Cápsula, Marron, Bra, Pan, Ub, Goten y Goku Jr están reunidos en el salón. Lapis, Lázuli, Mai, Yamcha, Suno y Baicha están en el jardín. Todos a la espera de noticias.

Vegeta está descansando en una habitación, con sudores fríos y claro malestar. Bulma está sentada a su lado, preocupada, agarrándole la mano. 

En el laboratorio, Oli, Hedo y Trunks trabajan reparando al Gamma 2.

Son Gohan y Piccolo están en el balcón. El primero se apoya en la barandilla mientras suspira.

– “Ha estado cerca…” – dice el mestizo. – “Llevábamos una buena racha pacífica…”

– “La paz no es eterna.” – añade Piccolo. – “Los peligros seguirán acechándonos siempre, y sin Son Goku, la Tierra es más vulnerable.”

– “Los chicos lo hacen bien.” – dice Gohan.

– “Vegeta y tú no estaréis siempre aquí…” – dice el namekiano. – “Yo tampoco.”

– “¿Crees que deberían esforzarse más?” – pregunta Gohan.

– “Creo que la paz pasa factura.” – responde Piccolo esbozando una media sonrisa. – “Lo sabes mejor que nadie.”

– “Bueno…” – se sonroja Gohan. – “Yo ya aprendí esa lección…”

– “Les toca a ellos.” – dice Piccolo.

En el salón, Ub, Bra, Pan, Goten y Marron hablan lo ocurrido. Goku Jr juega con un viejo tren de juguete que perteneció a Trunks en algún momento.

– “Pensar que se puede resucitar un mal así… potenciado de esa forma…” – dice Goten. – “Es terrible.”

– “Hedo dice que recibió una misteriosa ayuda.” – dice Bra.

– “Sin duda ese poder no era mortal…” – dice Ub.

– “¿Qué sugieres?” – dice Pan.

De repente, Vegeta aparece, con el cuerpo vendado, cojeando, apoyado en Bulma.

– “Ha sido un demonio.” – interrumpe Vegeta.

– “Papá…” – sufre Bra al verlo en ese estado.

– “Vegeta, deberías descansar…” – dice Goten.

– “No hay tiempo…” – protesta el saiyajín, intentando caminar solo.

– “¡No seas terco!” – le riñe Bulma.

Con el alboroto, Piccolo y Gohan entran al salón.

Vegeta casi se cae, teniendo que apoyarse en el respaldo del sillón.

– “¿Qué ocurre, papá?” – le ayuda Bra.

– “Un demonio tsufur…” – dice Vegeta.

– “¿Un tsufur?” – se sorprende Gohan, conocedor de la historia saiyajín.

– “Uno que presume de habernos creado a nosotros…” – dice Vegeta, entre dientes.

Gohan se queda petrificado.

– “No… no será…” – tartamudea el mestizo.

– “¿Lo conoces?” – se sorprende Piccolo.

– “Si los textos Kaioshin son correctos, solo se me ocurre un nombre…” – dice Gohan, frunciendo el ceño. – “Raichi.”

– “¿Raichi?” – se extraña Vegeta, que jamás lo había oído antes.

Gohan se cruza de brazos, pensativo y nervioso.

– “Tengo que revisar los textos…” – dice el mestizo. – “Y puede que la Patrulla Galáctica haya averiguado algo durante todos estos años… Puede que hayan oído alguna historia sobre un superviviente tsufur…”

Ub da un paso al frente.

– “Yo te llevo.” – dice el chico de Isla Papaya, ofreciéndole la mano. – “¿Vamos al Planeta Sagrado?”

– “Sí.” – asiente Gohan. – “Zamas nos ayudará.”

Bra asiente.

– “Nosotros nos comunicaremos con la Patrulla Galáctica.” – dice la hija de Vegeta.

– “Katopesla estará encantado.” – dice Pan.

Gohan y Ub desaparecen.

Pino, apoyado en una esquina, se reincorpora.

– “Cuando el doctor Hedo y los demás hayan reparado al Gamma 2, exploraremos las ruinas de la base roja.” – dice el androide. – “No creo que encontremos nada, pero hay que intentarlo.”

En el laboratorio de la Corporación, Hedo trastea los circuitos de la columna de Gamma 2. Trunks le pasa un destornillador.

– “Espero que un día podáis perdonarme…” – dice Hedo.

Un silencio incómodo.

Hedo agacha la cabeza y sigue trabajando.

– “Siempre hay espacio para mejorar.” – dice Trunks. – “Pero creo que eres tú quien debe perdonarse.”

Hedo lo mira con sorpresa.

– “El chito tiene razón.” – añade Oli. – “Creo que te queda mucho que aprender si quieres superar a Gero.”

– “Creo que… creo que voy a dejar la ciencia.” – dice el rechoncho doctor.

– “Eso sería muy cobarde.” – dice Trunks.

– “¿Eh?” – se extraña Hedo.

– “Tienes un don que muchos desearían.” – dice Trunks. – “Lo mínimo que puedes hacer es intentar compensar tus errores trabajando.”

– “No eres Gero.” – dice Oli. – “Pero puedes ser mejor que él.”

– “¿Tan terrible era el abuelo?” – dice Hedo. – “¿Tanto odio albergaba?”

– “Para odiar tanto como él, necesitas haber amado aún más.” – dice Oli. – “Gero quería a su hijo y me quería a mí. La pérdida lo transformó.”

Hedo asiente.

– “Intentaré compensar mis errores.” – dice el doctor.

– “Te pareces más a Gero de lo que crees.” – dice Oli, con media sonrisa.

– “¿Eh?” – se sorprende Hedo.

El Gamma 2 abre los ojos.

– “Padre…” – murmura el androide.

– “¡OH!” – se emociona Hedo. – “¡Número 2!”

Oli y Trunks sonríen.

Mientras tanto, Vegeta ya descansa de nuevo en su cama, con Bulma al lado.

De repente, Krilín entra corriendo a la habitación.

– “¡Las tengo!” – dice el terrícola, levantando un pequeño saco de semillas senzu.

Bulma le quita el saco y enseguida le da una a Vegeta, que la mastica con dificultad.

Pero el pobre Vegeta sigue en aparente sufrimiento.

– “¿Qué?” – se extraña Krilín.

Bulma pone la mano en la frente del saiyajín.

– “Sigue con fiebre…” – dice ella, asustada.

– “La semilla no ha hecho efecto…” – añade Krilín, con estupor.

– “Vegeta…” – sufre Bulma, agarrándole la mano a su marido.