DBSNL // Capítulo 280: Calma aparente

DBSNL // Capítulo 280: Calma aparente

“Un día tranquilo…”

En Makyo, Zamas, Champa, caminan por el devastado asentamiento de la Patrulla Galáctica, acompañados por los aprendices de Hakaishin, Cooler y Liquir.

– “Es terrible…” – murmura el Kaioshin. – “Lo han arrasado…”

– “¿Quién ha podido hacer algo así?” – se pregunta Champa.

De repente, algo se mueve entre los escombros, alertando a los Dioses. El Makaioshin, malherido, se arrastra hacia ellos.

– “¡Shula!” – corre Zamas a socorrerlo.

El Makaioshin parece desorientado, luchando para no desmayarse.

– “¡Shula!” – insiste el Dai Kaioshin. – “¿Qué ha pasado?”

– “No pudimos… no pudimos hacer nada…” – dice Shula. – “No he podido protegerlo…”

– “¿Ha sido un demonio?” – pregunta Champa.

Pero Shula ve a Cooler por encima del hombro del felino y se asusta.

– “¡Ah!” – exclama el malherido ira-aru.

– “¿Qué sucede?” – se preocupa Zamas.

Cooler y Liquir se miran, temiendo lo peor.

Mientras tanto, en la Tierra, Goku Jr entrena con Ub en el Monte Paoz. El pequeño intenta golpear a su padre, que detiene todos los golpes.

– “¡Muy bien!” – lo anima el discípulo de Goku. – “¡Así! ¡Te estás haciendo muy fuerte!”

El pequeño se está esforzando cada vez más.

– “¡¡YAAH!!” – exclama dando una patada giratoria.

– “¡AH!” – se asusta Ub, teniendo que defenderse con el antebrazo, retrocediendo un paso.

Goku se siente orgulloso.

– “Jeje” – sonríe el pequeño.

Ub se frota el antebrazo con el que detuvo el golpe, ahora enrojecido. 

– “Pronto vas a tener que entrenar con tu madre…” – dice Ub. – “Yo no soy un saiyajín.”

– “No seas condescendiente…” – protesta Goku. – “Con el Kaioken eres más fuerte que la mayoría de guerreros de la Tierra.”

Ub le pone la mano en la cabeza.

– “¿Quién está siendo condescendiente ahora?” – sonríe el luchador de Isla Papaya mientras despeina al niño.

Una voz femenina llega desde una colina cercana.

– “¡La comida está servida!” – avisa Chichi.

– “¡OH!” – se emocionan los dos.

 Chichi y Pan han preparado sopa de lagarto con arroz.

– “Gracias por ayudarme.” – dice Chichi.

– “De nada, abuela.” – responde Pan. – “Aunque no se me da muy bien…”

– “Es que estas acostumbrada a que en casa de Satán te lo hagan todo…” – dice Chichi.

En la Corporación Cápsula, la familia ya está comiendo; Bulma, Bra, Trunks y una joven y guapa muchacha de melena castaña, que luce un vestido amarillo ajustado.

– “¡Ya pensé que Trunks jamás nos traería a nadie!” – dice Bulma. – “¿A qué te dedicas, Pares?”

– “Soy modelo.” – responde ella. – “Pasarela, anuncios… esas cosas.”

– “Es muy buena.” – presume Trunks.

– “No lo dudo.” – dice Bulma. – “Tan joven y tan guapa… Hace que una se ponga celosa… Yo a tu edad también era muy atractiva…” – suspira.

– “¡Y aún lo es…!” – sonríe Pares. – “¡… a pesar de las arrugas!”

Si las miradas mataran, Pares habría fallecido en ese instante.

– “¿Y papá?” – pregunta Bra, intentando quitar hierro al asunto.

– “Ya sabes cómo es…” – dice Bulma.

– “Me habría gustado poder presentársela…” – dice Trunks, un poco decepcionado.

En el Monte Paoz, Ub y Goku se sientan a la mesa y Pan les sirve la sopa de lagarto.

– “¡Qué buena pinta!” – exclama Goku, que agarra la cuchara.

Pero Ub lo detiene.

– “Espera…” – le susurra Ub.

El terrícola mira de reojo a Chichi, que sonríe mientras se señala a ella misma con el dedo, a escondidas de Pan.

Ub suspira aliviado.

– “¡Buen provecho!” – exclama el terrícola, emocionado.

Goku y Ub atacan la comida con entusiasmo.

Chichi sonríe al ver a los dos comiendo de esa forma, recordando a si querido Son Goku y a un joven Son Gohan.

El sol cae en la Capital del Oeste. En la sala de gravedad, un envejecido Vegeta cae de rodillas, agotado, mientras la máquina se desactiva.

El saiyajín se sienta apoyado en la pared.

– “Una vida de combates…” – murmura el saiyajín, mirándose la mano con vista borrosa. – “Reducida a esto…”

La puerta de la sala se abre y entra Trunks, golpeando la pared para pedir permiso.

– “Papá” – dice el mestizo.

– “Trunks…” – saluda Vegeta. – “¿Qué haces aquí?”

– “Teníamos que comer juntos, ¿recuerdas?” – dice el saiyajín. – “Tenía que presentarte a Pares.”

– “Tu chica…” – suspira Vegeta. – “Lo siento.”

– “Otra vez será.” – dice Trunks.

El saiyajín se levanta, pero las piernas le fallan. El mestizo enseguida le ayuda.

– “Esto es vergonzoso…” – refunfuña Vegeta.

– “Podría ser peor…” – dice Trunks.

– “¿Peor?” – dice el saiyajín.

– “Podría verte Son Goku.” – sonríe el mestizo.

– “Jeje…” – ríe Vegeta.

En la Kame House, Krilín está agachado, llamando a un bebé que camina hacia él.

– “¡Muy bien, Roshi!” – dice el orgulloso abuelo. – “Un poquito más…”

Pero el bebé se cae y empieza a llorar.

– “¡Ay!” – se asusta Krilín, que enseguida lo coge en brazos.

El viejo Roshi observa la bonita estampa sentado en el sofá.

– “Me honra que lo llamen en mi honor… Pero sabéis que ese no es mi verdadero nombre, ¿verdad?” – dice el anciano.

– “¿Eh?” – se sorprende Krilín. – “No me lo había planteado nunca… ¿Y cuál es?”

– “Pues…” – se rasca la cabeza el viejo. – “La cierto es que ya no lo recuerdo.”

Krilín se cae de espaldas al suelo.

En el exterior, Goten y Marron aterrizan en la playa vestidos con sus uniformes heroicos, tras un día de trabajo. Los dos los desactivan simultáneamente, revelando sus gi de entrenamiento.

– “Un día tranquilo…” – suspira Goten.

– “No siempre nos invaden extraterrestres o despiertan demonios milenarios.” – sonríe Marron.

– “No sé si eso me alegra o me decepciona…” – dice Goten.

– “Cada día suenas más a tu padre.” – dice Krilín, que sale de la Kame House con el pequeño en brazos.

– “¡Ya hemos vuelto!” – saluda Goten.

– “¡Hola, Roshi!” – exclama Marron, que corre a abrazar a su hijo.

En Ira-aru, en la Academia Kaioshin, Son Gohan, vestido con ropajes locales, está sentado en la biblioteca con las gafas puestas, estudiando libros antiguos mientras toma notas, cuando el Maestro Toshisei se le acerca y llama su atención con un carraspeo.

– “Maestro…” – dice Gohan, que se sorprende al ver su cara de preocupación. – “¿Qué sucede?”

– “El señor Zeno reclama tu presencia.” – dice el anciano.

DBSNL // Capítulo 279: Humo

DBSNL // Capítulo 279: Humo

“Haz lo que debas.”

Mirai Trunks ha llegado al planeta Toi.

– “¡Trunks!” – exclama Turles. – “¡Lo tengo bajo control!” – protesta.

El mestizo sonríe.

– “Ya controlas el Súper Saiyajín, pero vas a necesitar más que eso para derrotar a Reitan.” – responde Trunks.

Reitan sale del cráter formado con su caída y reaviva su aura.

Trunks frunce el ceño. 

Reitan se prepara para embestir y el suelo se rompe bajo sus pies… pero de repente, el mundo se ralentiza. Trunks aparece detrás de él.

– “Lo siento, amigo.” – sentencia el mestizo.

Con el canto de la mano, Trunks golpea la nuca del herajín.

Pero Reitan, lejos de desmayarse, se da la vuelta rápidamente e intenta golpear a Trunks, que detiene el puñetazo con una mano.

– “¿Eh?” – se sorprende Trunks.

– “¡Es Kamakiri!” – exclama Meerus desde la distancia. – “¡Lo está controlando!”

– “¡¿Acaso está…?!” – se asusta el mestizo.

Reitan embiste de nuevo, pero Trunks retrocede.

– “No…” – murmura el mestizo, analizando a su compañero con su ojo gris. – “Su corazón late y su alma sigue en su cuerpo… ¿Ahora controla a los vivos?”

Reitan embiste una vez más, pero sin que parezca que Trunks se mueva, el herajín recibe una tormenta de golpes que lo hacen retroceder.

– “¡TURLES!” – exclama Trunks. – “¡Ocúpate de él un momento!”

– “¿Ahora quieres que lo entretenga?” – refunfuña el saiyajín.

Trunks desaparece.

– “Maldita sea…” – gruñe Turles.

Mientras tanto, en el planeta Ktal, Broly persigue a Granola, pero el cereliano evita y desvía los golpes del saiyajín con un acierto milimétrico, gracias a su nuevo ojo.

– “Siempre confiando en su fuerza…” – sonríe Granola.

El cereliano retrocede. Broly lanza un ataque de ki contra su enemigo, pero la esfera asciende para luego estallar y llover varios ataques menores sobre Granola, que los contrarresta todos con certeros disparos de su dedo índice.

El cereliano pasa a la acción y carga contra Broly, sorprendiéndolo y percutiendo una cadena de golpes certeros en puntos concretos del abdomen de su enemigo con sus dedos imbuidos en ki verde.

Broly no parece afectado e intenta propinarle un puñetazo, pero Granola se agacha mientras gira sobre sí mismo, evitando al saiyajín y dejándolo pasar de largo.

De repente, Broly hinca la rodilla, sujetándose el abdomen.

– “Tsk…” – protesta el saiyajín.

Granola sonríe y apunta a la espalda del saiyajín uniendo sus manos con los dedos índices y corazones extendidos, con los pulgares levantados, como si simulara una pistola.

– “No lo conviertas en algo personal, Granola.” – le dice una voz por radio. – “Esa no es la misión.”

– “Tsk…” – protesta el cereliano. – “Siempre me arruinas la fiesta, Hermila.”

– “Soy la voz de tu conciencia.” – bromea su compañero.

Broly se revuelve, y por un instante parece que ha sorprendido a Granola, pero gracias a su ojo, el cereliano reacciona instintivamente, agachándose y contraatacando con su mano estirada como una espada, insertándola entre las costillas del saiyajín.

Broly pierde su aura al instante y cae de rodillas al suelo.

– “Tienes suerte de que esté trabajando…” – dice Granola, poniendo la mano sobre el hombro del saiyajín mientras busca algo en su cinturón.

En la prisión de la Patrulla Galáctica, Jiren ha llegado. Okure clava su airada mirada en el patrullero, con el rencor acumulado de tantos años encarcelada.

Okure embiste. Jiren la espera y la agarra de las muñecas en el último momento.

– “Has cambiado mucho desde la última vez que luchamos.” – dice Jiren. – “Pero sigues sin ser rival para mí.”

Okure lucha para liberarse, sin éxito, y lo intenta propinándole un cabezazo. Jiren ni se inmuta.

– “Es inútil.” – sentencia el patrullero.

Ella lo sigue intentando desesperadamente.

– “¡¡GRRAAAAAH!!” – insiste ella, furiosa.

Ahora Jiren le propina un cabezazo y la suelta, haciéndola retroceder, aturdida.

– “Grrrrrrh…” – gruñe Okure.

– “Has matado a varios agentes.” – dice Jiren, muy serio. – “Serás juzgada de nuevo.”

Okure intenta propinarle un puñetazo, pero Jiren deja pasar el golpe, agarra la parte de atrás de su cabeza con la mano derecha y la estrella contra el pavimento.

– “No te resistas.” – dice el patrullero.

Okure, con la cara incrustada en el cemento, intenta ponerse en pie, pero Jiren puede retenerla con una sola mano en su cabeza. 

Las manos de la herjaín se incrustan en el suelo del esfuerzo.

– “No malgastes energías.” – insiste el patrullero.

Pero de repente, parece que Okure logra hacer retroceder la mano de Jiren unos centímetros.

– “¿Eh?” – se sorprende el haiirotoko.

Okure abre su boca y dispara un cañonazo de energía contra el suelo que hace estallar la zona por los aires, liberándose así.

Jiren retrocede, viendo como una columna de ki ha brotado el suelo y se desvanece poco a poco. El suelo está resquebrajado.

Okure sale de una rendija a espaldas de Jiren y extiende sus manos hacia delante, enrollándo al enemigo con hilos de ki.

El haiirotoko aviva su aura roja y se libera de la trampa fácilmente.

Okure, frustrada, prepara un ataque de ki en su mano derecha y lo lanza hacia el enemigo, pero Jiren extiende su mano hacia delante e intercepta el ataque.

– “Esto es peligroso…” – murmura el haiirotoko.

Jiren lanza un ataque de ki desde esa misma mano que empuja el ataque de Okure hacia el espacio, donde estalla. La onda expansiva sacude la base.

El haiirotoko habla por radio a través de un auricular.

– “Su poder destructivo es demasiado peligroso.” – dice Jiren. – “Puede que me vea obligado a eliminar al objetivo.”

– “¿Lo dices en serio, Jiren?” – se preocupa Jaco, por radio.

– “Lo siento.” – dice el haiirotoko.

– “Haz lo que debas.” – dice Jaco. – “Nuestro deber es proteger a la gente.”

Okure se prepara para atacar de nuevo y ya ha materializado una nueva esfera de ki en sus manos.

Jiren reaviva su aura y sale disparado hacia la herajín, a quien sorprende con un puñetazo en el abdomen. La esfera de ki se desvanece.

El haiirotoko con ambas manos unidas en un puño, propina un golpe en la espada de Okure, remitiéndola al suelo contra el que se estrella.

Jiren aterriza lentamente delante de ella y la apunta con la mano derecha.

– “No te levantes, Okure.” – dice Jiren.

Pero ella empieza a levantarse.

Jiren empieza a concentrar ki en su mano, formando una esfera roja.

– “Lo siento.” – sentencia el haiirotoko.

Pero Cheelai interviene.

– “¡ESPERA!” – exclama la brench, que corre hacia ellos y se interpone entre los dos.

– “¿Eh?” – se extraña Jiren.

– “¡No la mates!” – exclama ella. – “¡¿Qué vamos a decirle a Reitan?!”

Jiren desvanece su ataque de ki.

Cheelai sonríe.

– “Qué crédulos sois…” – dice ella, revelando un dispositivo en su mano derecha parecido a una granada.

Por radio, Cheelai habla al pinganillo de Jiren.

– “¡JIREN!” – exclama ella. – “¡NO SOY YO!”

Humo negro emana de la granada, cubriendo la zona.

En Ktal, Granola activa el mismo dispositivo, con idéntico resultado.

En Toi, Trunks aparece frente a Kamakiri.

– “¿Cuál es su propósito, Doctor?” – pregunta el mestizo con su inquisitivo ojo gris. – “¿Qué pretende?”

– “Lo siento, muchacho.” – dice Kamakiri. – “Quiero volver a ver a mi familia.”

– “Conozco su historia.” – responde Trunks. – “Pero las Dragon Balls ya no existen. No sé qué le han prometido, pero nada puede traerlos de vuelta.”

– “Soy un hombre de ciencia.” – dice el doctor. – “No hacen falta objetos mágicos para lograr dominar las leyes de la naturaleza.”

El mestizo entiende las palabras de Kamakiri, pues él mismo ha doblegado las leyes del Universo en varias ocasiones.

– “Pero tiene un precio, doctor.” – le advierte el mestizo.

– “Pagaré lo que haga falta.” – responde Kamakiri, bajando los brazos.

Humo negro aparece detrás de Trunks.

No muy lejos de allí, Reitan ha agarrado a Turles del cuello de su armadura le está propinando puñetazos en la cara… hasta que, de repente, el herajín se desploma.

Turles cae de rodillas al suelo y regresa a su estado base. Su nariz y boca sangran.

– “Justo cuando empezaba a divertirme…” – fanfarronea antes de dejarse caer al suelo, agotado.

Trunks se da la vuelta rápidamente, usando el salto temporal, pero el enemigo detiene el puñetazo con una mano.

Trunks y 7-3 se encuentran cara a cara. El humo negro rodea a los tres personajes.

En un intante, todos se esfuman.

En Ktal, Granola y Broly han desaparecido. En la prisión, Jiren, Okure y la falsa Cheelai.

En el Planeta Sagrado, Zamas mira al cielo, observando lo sucedido con sus ojos de Kaioshin.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta. – “¿A qué nos estamos enfrentando?”

De repente, el Dios siente una terrible sensación proveniente de un punto opuesto del Universo.

El Dai Kaioshin se da la vuelta, aterrado.

– “No… no puede ser…” – titubea mirando al infinito. – “¿Ha sido todo una distracción?”

ICHIBAN KUJI – Super Hero


By: Red_Ribbon_DBZ


Nuevo Ichiban KujiSUPER HERO sigue su romance con las figuras.

Se echaba de menos la llegada de un Orange Piccolo o un Cell Max a las líneas de gran tamaño de Banpresto. Si bien es cierto que estos dos personajes hubieran ido de lujo en la rama de los grandes Brolys de KING CLUSTAR, al menos los tenemos en la casi siempre fiable línea MASTERLISE.

Como siempre, si no sabes que es el formato Ichiban Kuji, te dejamos una de nuestras noticias para repasarlo: AQUÍ.

Vamos a lo importante, la alineación del nuevo Ichiban Kuji, fechado para mayo en Japón: DRAGON BALL VS OMNIBUS BEAST.

Premio A. Figura Masterlise Son Gohan Beast. 20 cm.

Sin duda uno de los estandartes del merchan que está por venir a medio plazo en lo que respecta al figureo y coleccionismo. Con la ya icónica pose del final de Super Hero. Pero, ¿no debería tener los dedos extendidos? Sigue leyendo…

Premio B. Figura Masterlise Orange Piccolo Masterlise. 27 cm.

No perdemos la esperanza de ver a nuestro namekiano favorito en mayor tamaño en breve. Pero a falta de ver la figura en directo, capta muy bien la escena y la esencia seria y firme de esta nueva transformación.

Premio C. Figura Masterlise Cell Max. 28 cm.

Aquí no hay discusión. Tendría que haber sido el Last One de un tamaño considerable. Tipo algún Shenron de otros Kujis que alcanzaban los 40 centímetros de altura.

Premio D. Figura Masterlise Super Saiyan Gotenks. 17 cm.

Si sigues el tema de las figuras o eres lector asiduo de DBSNL sabrás que en los Kuji normalmente aparecen figuras de sagas o momentos diferentes, y este caso no es la excepción.

Premio E. Figura Masterlise Gotenks. 17 cm.

Premio F. Figura Masterlise Majin Buu Masterlise. 27 cm.

Siempre me repito cuando aparece un Buu en alguna lista de figuras. La cantidad de reventa que vamos a tener de todo el Ichiban Kuji en general, pero de este Buu en particular va a ser considerable. ¡Que desaprovechado está este personaje en cuanto a merchandising se refiere!

Premio Last One. Figura Masterlise Son Gohan Beast. 20 cm.

Ahora sí. El makkankosapo que acaba con Cell Max en todo su esplendor.

Premio G. Stands Acrílicos (Aún sin imágenes)

Premio H. Vasos (Aún sin imágenes)

Premio I. Toallas (Aún sin imágenes)


Como puedes ver en la imagen promocional de este sorteo, la licencia Dragon Ball acompaña a la Z y Super. Por lo tanto, estamos listos para recibir algún diseño de los primeros compases de la franquicia en estas tres últimas letras.

Se desconoce por el momento si llegará a nuestro país, y de hacerlo, en forma de Kuji o Ichibansho.

¡Estaremos atentos!

¿Algún premio ya está en tu lista de deseos?

DBSNL // Capítulo 278: Hombre en la sombra

DBSNL // Capítulo 278: Hombre en la sombra

“Esto me da mala espina…”

En el planeta Toi, los cuatro miembros de la Time Patrol se adentran en la nave estrellada.

– “No hay nadie…” – murmura Tapion.

– “Habrán muerto en el accidente.” – dice Turles.

– “Aun así, no hay cadáveres.” – reflexiona Meerus.

– “Esto es extraño.” – dice Reitan. – “No bajéis la guardia.”

Los cuatro llegan a una gran bodega central rodeada por los balcones de una docena de pisos. El lugar está vacío.

– “¿Tampoco hay carga?” – se pregunta Tapion.

– “Esto me da mala espina…” – frunce el ceño Reitan.

En ese instante, unos extraños gruñidos y una multitud de pasos retumban desde cada pasillo que rodea la bodega.

Mientras tanto, en Ktal, Broly y Kale patrullan la calle principal, paseando tranquilamente.

– “Un día deberíamos venir por aquí a pasarlo bien.” – sonríe ella.

El saiyajín la ignora. Su atención sigue puesta en los alrededores desde que ha sentido ese pico de ki en la zona.

– “¿Me estás escuchando?” – insiste ella.

– “¿Eh?” – reacciona él. – “Sí…”

– “¿Qué he dicho?” – pregunta ella, mirándolo inquisitiva.

– “Pues… bueno…” – dice Broly, nervioso.

Pero de repente, algo se acerca. Un disparo.

Broly empuja a Kale, que sale disparada hacia un escaparate que atraviesa.

Un certero rayo de ki deja un agujero perfecto en el pavimento.

Broly se envuelve en su aura verde, pero sin llegar a transformarse, y sale volando hacia el origen del disparo.

En un instante llega a una azotea vacía.

El saiyajín mira a su alrededor.

– “Ha desaparecido de nuevo…” – piensa Broly, que busca con la mirada en cada azotea a su alrededor.

De nuevo, otro disparo. Broly reacciona tan rápido como puede, pero el ataque le roza la mejilla.

– “Tsk…” – protesta el saiyajín, dándose la vuelta.

Broly atraviesa una ventana, entrando en un ático vacío y a oscuras.

– “¿Dónde se ha metido?” – se pregunta, cada vez más furioso.

Al final del pasillo, un punto rojo llama su atención.

Antes de que Broly pueda reaccionar, recibe un disparo verde en el abdomen que estalla con el impacto y hace explotar gran parte del edificio.

Broly, humeante, sale disparado a varios metros de distancia y se precipita sobre la transitada calle, donde cunde el pánico.

Aturdido, el saiyajín se levanta mientras sacude la cabeza. Frente a él, bajo el edificio en llamas desde el que llueven cascotes, un individuo le espera de pie, vestido con un atuendo de doble botón sin mangas de color verde grisáceo encima de una camiseta corta de color verde oscuro, pantalones del mismo color, un cinturón, guantes, botas de cuero, con una bufanda que le cubre el rostro, revelando solo su ojo derecho, cuya pupila brilla de color rojo; Granola.

En Gelbo, Punch y Gohan siguen discutiendo en mitad del mercado cuando una neblina oscura gana terreno entre los pies de la gente, sin que nadie se dé cuenta.

Toppo es el primero en sentir que algo no va bien.

De repente, entre la multitud, un individuo vestido de negro camina hacia ellos.

Toppo instintivamente adelanta a Punch y Gohan y se sitúa entre ellos y el extraño.

Punch y Gohan, tras ver a su instructor reaccionar de esa forma, se percatan de la presencia del individuo.

Punch lo mira detenidamente y lo reconoce; es el fantasma que lo noqueó hace siete años.

– “7-3…” – murmura el patrullero.

Mientras tanto, en la prisión de la Patrulla Galáctica, Shisami ya se ha marchado con Avo y Cado. Jaco y Cheelai regresan al puesto de mando.

– “Tengo que revisar los papeles de un prisionero.” – dice Jaco. – “¿Nos vemos en unos minutos en el centro de mando?”

– “De acuerdo.” – dice Cheelai.

Jaco camina por los pasillos de las instalaciones, adentrándose en el ala de alta seguridad, hasta detenerse frente a una celda de metacrilato en la que hay una mujer despeinada de cabello rojo y piel azulada; Okure. Ella está maniatada con los brazos en cruz, con un collar supresor de ki.

– “Siete años…” – suspira Jaco mientras entra en la celda.


Ella lo ignora, agotada.

En la nave Imperial, Shisami está en su camarote, cuando un soldado le trae a Avo y a Cado, aún esposados.

Shisami, que les da la espalda y mira al espacio por el ojo de buey, hace un gesto con la mano y ordena así que los liberen. El soldado abandona la sala.

Avo y Cado se masajean las muñecas, doloridas por los grilletes.

– “Señor Shisami…” – hace una reverencia Avo.

– “Gracias por rescatarnos…” – dice Cado, mostrando sus respetos de igual forma.

– “Lo de Unda fue una emboscada…” – continúa Avo.

– “Si no hubiera sido por ese Jiren…” – se excusa Cado.

Pero Shisami sigue mirando a la nada. Avo y Cado se miran entre ellos, extrañados y nerviosos.

En Toi, la Time Patrol se ven rodeada por un centenar de enemigos muertos con aspecto de ave, que se abalanzan sobre ellos.

Tapion y Reitan usan sus espadas para cortarlos por la mitad o desmembrarlos, pero las partes cercenadas siguen avanzando hacia ellos. Meerus usa su pistola con un resultado parecido. 

Turles los repele a golpes, pero no tarde en verse superado por la gran cantidad de enemigos, que empiezan a amontonarse sobre él.

– “Tsk…” – protesta el saiyajín.

Los demás intentan ayudar a Turles, pero pronto sufren la misma suerte. Los enemigos empiezan a acumularse y a amontonarse.

– “Muertos vivientes…” – protesta Meerus. – “Esto me resulta familiar…”

Entre el montón de enemigos, Meerus puede ver una silueta en uno de los balcones, moviendo sus dedos como si manejara marionetas.

– “Es él…” – murmura el patrullero. – “¡En el balcón siete!” – exclama.

Reitan logra ver al misterioso hombre a través de un pequeño hueco entre la cantidad de enemigos que tiene subidos encima.

– “¡Ya lo veo!” – exclama el herajín.

Con un estallido de ki, Reitan se transforma y repele a todos los cadáveres que se estrellan contra las paredes de la nave y contra los balcones.

Meerus frunce el ceño al identificar al enemigo.

– “Kamakiri…” – dice el patrullero.

El herajín, espada en mano, sale volando hacia el enemigo.

Pero el titiritero extiende sus manos y detiene a Reitan en el aire.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el herajín, incapaz de moverse.

Con un movimiento de sus dedos, el enemigo hace que Reitan suele su espada, que cae al suelo y queda clavada.

Turles, Tapion y Meerus miran sorprendidos a Reitan, que lentamente desciende hasta el suelo.

– “Reitan, ¿qué ocurre?” – pregunta Meerus.

– “No lo entiendo…” – dice Reitan, dándose la vuelta.

Reitan agarra su arma.

– “Cuidado…” – dice el herajín. – “Alejaos de mí…”

– “¿Qué?” – se extraña Tapion.

– “¡OS VOY A ATACAR!” – exclama Reitan.

De repente, Reitan se lanza sobre el grupo.

Tapion intercepta el espadazo del herajín con su propia espada, pero ésta sale repelida hasta clavarse en una pared.

Turles y Meerus se abalanzan sobre Reitan e intentan agarrarlo, consiguiendo desarmarlo, pero el herajín es demasiado poderoso y logra sacárselos de encima fácilmente.

– “¡Lo siento!” – exclama Reitan. – “¡No puedo controlarme!”

Turles frunce el ceño, frustrado.

– “Maldita sea…” – gruñe el saiyajín. – “¡Al fin un combate interesante!” – sonríe repentinamente.

– “¡¿EH?!” – se preocupa Reitan.

El saiyajín aprieta sus puños y su musculatura se tensa. Su cabello se eriza, sus pupilas brillan de color verde.

– “¡¡YAAAAAAAAH!!” – grita Turles, transformándose en Súper Saiyajín.

El saiyajín carga contra su compañero. Turles propina un puñetazo al herajín, que lo detiene con su antebrazo.

– “¡¡JAJA!!” – exclama Turles.

– “¡SIGO SIENDO YO!” – exclama Reitan, preocupado ante el entusiasmo de Turles.

Los dos se enzarzan en un violento intercambio de golpes.

Meerus, aturdido, mira a Kamakiri desde la distancia.

– “¿Desde cuándo puede manipular a alguien vivo?” – se pregunta.

En Ktal, Broly y Granola se encuentran cara a cara cuando Kale, transformada en Súper Saiyajín, cae sobre el cereliano, que tiene que retroceder para esquivarla.

– “¡ES MÍO!” – exclama ella, que vuela tras él.

Granola detiene su retroceso repentinamente y prepara su mano derecha extendida como si fuera una espada.

– “¡ESPERA, KALE!” – exclama Broly.

Granola intercepta el avance de la saiyajín golpeándola con los dedos de la mano en la boca del estómago de forma certera. 

Kale pierde su transformación al instante y se desmaya sobre el hombro de Granola.

– “¡¡KALE!!” – grita Broly, preocupado.

– “Escoria saiyajín…” – murmura Granola.

El cereliano, centrado en Broly, lanza a Kale hacia un lado.

Broly aprieta sus puños. Su ki se eleva. Su aura verde se reaviva. Su cabello se tiñe del mismo color.

– “¡¡GRAAAAAAAAAH!!” – grita el saiyajín, transformándose.

Los edificios se resquebrajan a su alrededor. Los cristales de las ventanas estallan y llueven sobre las aceras. El pavimento se rompe y sale vapor de las tuberías subterráneas.

– “Un poder destructivo descomunal…” – murmura Granola. – “Como era de esperar de un saiyajín… No importa si se disfrazan de patrulleros… Su naturaleza sigue siendo la misma.”

Broly ataca, pero Granola, gracias a su ojo rojo, puede anticiparse su enemigo y esquiva el puñetazo para contraatacar con un upper-cup… pero Broly ni se inmuta.

– “¿Eh?” – se sorprende Granola.

– “¡¡YAAAAH!!” – grita Broly.

El saiyajín propina un codazo al cereliano estampándolo contra el suelo y luego intenta pisarlo, pero éste rueda y se levanta de un golpe, recuperando la distancia.

– “Qué resistencia…” – dice Granola, impresionado, mientras su ojo busca un punto débil.

Broly embiste.

En Gelbo, Toppo ordena a los jóvenes que retrocedan. La gente mira confusa al patrullero.

– “¡Atrás!” – dice Toppo. – “No intervengáis.”

– “¡Es él!” – exclama Punch. – “¡Es el tipo que nos atacó en Unda hace siete años!”

– “¿Eh?” – se sorprende Toppo, que observa detenidamente a su contrincante.

El 7-3 echa un vistazo a su alrededor, ignorando a los tres patrulleros.

– “Así que es él…” – piensa Toppo. – “¿Qué hace aquí?”

La mirada de los dos se cruza y Toppo se da cuenta de algo.

– “¡Entonces puede…!” – piensa el patrullero, apretando los puños.

En ese instante, 7-3 aparece frente a él y le propina una patada en el abdomen, lanzándolo a través del mercado, rompiendo varios puestos por el camino.

– “¡SEÑOR TOPPO!” – se asusta Gohan.

Cunde el pánico entre la gente.

Punch mira con rabia a 7-3.

– “¡MALDITO!” – embiste contra él.

Punch se abalanza contra el enemigo y le propina un puñetazo, pero este lo detiene sin inmutarse.

En un parpadeo, 7-3 contraataca, pero sorprendentemente, Punch detiene el puñetazo.

– “¡El salto temporal!” – alucina Gohan, con ojos como platos.

Toppo, aturdido, mira el intercambio de golpes.

– “Así que lo has estado entrenando, ¿eh, chico?” – sonríe el viejo.

Punch y 7-3 intercambian varios golpes invisibles para los ojos de Gohan. Punch sufre con cada ataque, pero 7-3 solo está usando una mano.

– “Tsk…” – sufre Punch.

De repente, Punch parece notar algo en los ojos artificiales del enemigo.

– “¡APÁRTATE, MUCHACHO!” – exclama Toppo.

Punch sale de su trance y se agacha. Toppo se apoya en sus largos brazos y se impulsa hacia delante para propinar una doble patada al enemigo, que se cubre con ambos brazos y retrocede unos pocos metros.

Toppo le apunta con el brazo extendido y empieza a disparar a discreción contra 7-3.

Explosiones se suceden una tras otra, llenando la calle de humo y polvo.

En un parpadeo, 7-3 aparece detrás de Toppo.

– “¡¿EH?!” – se da cuenta el patrullero.

Toppo se revuelve con la intención de golpear al enemigo con el canto de la mano, pero éste lo detiene y contraataca propinándole un certero con el nudillo golpe cerca del hombro para luego rematarlo con una fuerte patada en el estómago que lo lanza a varios metros de distancia.

Punch y Gohan se ponen en guardia, creyéndose los siguientes.

Toppo se pone en pie. Su brazo no responde tras el golpe.

– “Maldición…” – gruñe el patrullero. – “Su técnica es impecable…”

El 7-3 busca a su alrededor una vez más, y luego da la espalda a los chicos y se aleja. El humo negro pronto reaparece bajo sus pies.

Punch aprieta sus puños con rabia.

– “No puede ser… ¡NO PUEDE SER!” – exclama mientras carga contar 7-3.

– “¡NO, PUNCH!” – exclama Gohan, que intenta seguirlo.

Pero 7-3 se desvanece ante sus ojos.

Punch parece frustrado, mirando a su alrededor.

– “¿Dónde se ha metido?” – refunfuña el joven patrullero.

Toppo respira aliviado, pero confuso.

– “¿Y se marcha sin más?” – se pregunta el patrullero. – “¿A qué ha venido?”

En la prisión de la Patrulla Galáctica, Jaco camina alrededor de Okure, en su celda.

– “Siete años aquí encerrada.” – dice Jaco. – “Mientras Reitan juega a los patrulleros con sus amigos.”

Ella levanta la mirada.

– “Ni siquiera ha venido a verte.” – continúa Jaco. – “Os traicionó.”

– “Cuando… cuando salga de aquí…” – gruñe ella.

– “No vas a salir de aquí.” – dice Jaco. – “No sin mi ayuda.”

Jaco saca una jeringuilla de su cinturón.

– “Shamo me ha hablado bien de ti. Quiere que te dé otra oportunidad.” – dice Jaco. – “A pesar de que fracasaras en tu misión de Unda.”

– “Tú…” – gruñe ella.

– “Trabaja para mí una vez más.” – dice Jaco. – “Y te daré el poder para vengarte.”

Cheelai llega al puesto de mando y se topa con Jaco saliendo del baño, atándose el cinturón.

– “¿Qué haces aquí?” – se sorprende ella.

– “Tuve un apretón…” – se excusa él. – “Cuando quieras vamos a por Avo y Cado. Al Imperio no les gusta esperar…”

– “¿Eh?” – dice ella, confusa.

De repente, la base retumba y suenan las alarmas. 

– “¡¿Qué ha pasado?!” – pregunta Jaco.

– “¡Una fuga!” – alerta un patrullero.

Una nueva explosión hace retumbar las instalaciones.

– “Maldita sea…” – gruñe Cheelai.

Una docena de patrulleros acuden al lugar de la explosión y se topan con gran parte del complejo en llamas. Entre el fuego se adivina una silueta de gran estatura y musculatura hiperdesarrollada, de aspecto salvaje, piel verde claro y melena roja.

A través de las cámaras de seguridad, Cheelai y Jaco ven a sus hombres siendo masacrados por la transformación de Okure.

– “¿Qué significa esto?” – se pregunta Jaco. – “¿Cómo ha pasado?”

– “Voy a tener que llamar a los refuerzos…” – dice Cheelai.

Okure tiene a un patrullero agarrado de una pierna y lo estampa contra el suelo repetidas veces, de forma brutal.

Pero de repente, alguien aterriza detrás de ella; Jiren ha llegado.

En Toi, Reitan y Turles siguen enzarzados en un terrible duelo. Intercambian violentos golpes que retumban por toda la nave.

Meerus y Tapion intentan avanzar hacia Kamakiri, pero son continuamente retenidos por los cadáveres enemigos. Meerus usa su arma en modo espada de luz para desmembrarlos y abrirse paso, pero siempre hay más.

Turles retrocede y se limpia la sangre del labio.

– “Parece que me he vuelto bastante fuerte…” – sonríe Turles.

– “Por suerte me mueve de forma torpe…” – protesta Reitan. – “Pero estás haciendo un buen trabajo.”

– “Voy a noquearte.” – dice Turles, reavivando su aura.

De repente, las puntas de los dedos de Kamakiri brillan con luz morada.

Los ojos de Reitan se ponen en blanco.

– “¿Eh?” – se sorprende Turles.

Reitan ataca de repente.

Turles esquiva el golpe e intenta retroceder, pero se da cuenta de que hilos de ki están enganchados en su pierna.

Reitan tira de ellos con fuerza y lanza a Turles contra la pared de la nave, abriendo un agujero y saliendo disparado al exterior.

En el aire, Turles recupera la estabilidad.

– “¿Ahora puede usar las técnicas de Reitan?” – frunce el ceño. – “Esto será más difícil…”

Reitan sale volando hacia Turles, pero de repente es interceptado por una espada que cae sobre su nuca con la empuñadura por delante, lanzándolo contra el suelo.

Turles busca a su alrededor y ve a Mirai Trunks, de pie sobre una columna de basalto, que reclama su espada.

– “¿Qué está pasando aquí?” – se pregunta el mestizo.