DBSNL // Capítulo 127: Un enemigo incomprensible

DBSNL // Capítulo 127: Un enemigo incomprensible
Ségitség!

Pan, Ub y Katopesla se ponen en guardia al sentir el temblor, mientras la gente corre despavorida.
– “Hemos llegado tarde…” – dice el justiciero espacial, preocupado.
– “¡¿Qué está pasando?!” – se pregunta Pan. – “¡¿A qué nos enfrentamos?!”
– “En mi planeta lo llamamos Maji-Kayo” – responde Katopesla.
En ese instante, unos gigantescos tentáculos azules y viscosos brotan del suelo y sacuden las estructuras que encuentran a su alrededor. Los tres héroes se elevan y retroceden para poder observar mejor a su enemigo.
– “¡¿Es un pulpo?!” – pregunta Ub.
– “No tiene una forma concreta” – responde Katopesla. – “Desconozco su apariencia original, si es que tiene una.”
Uno de los tentáculos intenta golpear a nuestros amigos, pero Ub lo intercepta lanzándole una onda de ki, que hace estallar la extremidad del enemigo.
– “No es tan duro…” – sonríe Ub.
Pero el tentáculo enseguida vuelve a recuperar su forma.
– “Maldición…” – lamenta el chico de Isla Papaya.
El suelo se hunde, revelando lo que parece ser el cuerpo de monstruo, que solo consta de una gran masa azul viscosa con una gigantesca boca.
– “Lo has hecho enfadar…” – dice Katopesla.
Pan se prepara para lanzar un Kamehameha.
– “¡Apartaos!” – exclama la muchacha.

Katopesla y Ub obedecen, dejando el camino libre para el ataque de Pan.
– “¡HAAAAA!” – grita la hija de Gohan al proyectar su técnica.
El Kamehameha impacta de lleno contra el cuerpo del monstruo, que estalla en mil pedazos, pero enseguida vuelve a recomponerse.
– “Su regeneración es asombrosa…” – se sorprende Ub.
El monstruo genera un nuevo tentáculo que surge del suelo y sorprende a nuestros amigos, atrapando a Pan. 
– “¡PAN!” – exclama Ub.
La chica se transforma en Súper Saiyajín, desintegrando el tentáculo y quedando libre.
– “Estoy bien” – dice Pan.
Ub mira al monstruo con rabia.
– “A ver si puede regenerarse tras esto” – dice al alzar su brazo derecho con la palma de su mano hacia el cielo.
El chico genera un millar de rayos de energía que ascienden una docena de metros para después caer como una lluvia de estrellas sobre el monstruo.
El enemigo ruge mientras sus tentáculos vuelven a esconderse bajo el suelo y una nube de fuego y polvo inunda el lugar.
Katopesla observa a los dos chicos, asombrado ante su poder.
– “¿De dónde han salido estos tipos?” – se pregunta el justiciero.
Tras unos segundos, Ub se detiene.
– “¡Lo has logrado!” – celebra Pan.
– “¿Tú crees?” – responde Ub, observando el gigantesco cráter con desconfianza.
– “No…” – dice Katopesla. – “Lo más probable es que se haya escondido, esperando una oportunidad para hacerse más fuerte.”
– “¿En serio?” – se sorprende Pan. – “¿Tan resistente es?”
– “Será mejor que avisemos a tus padres” – dice Ub.
– “Sí.” – responde Pan.
Mientras tanto, en un remoto lugar del universo, una pequeña aldea de personajes de tez gris y ojos negros como el azabache se encuentra trabajando en su huerto, cuando Vegeta aparece entre ellos con el Shunkanido.
– “¿Dónde diablos estoy?” – se pregunta el saiyajín, echando un vistazo a su alrededor.
– “Ségitség!” – se alarma un campesino.
Todos los personajes corren despavoridos al ver al recién llegado, pero uno de ellos tropieza y se cae al suelo.
– “No he venido a haceros daño.” – dice Vegeta, acercándose al aldeano. – “Busco a…”
– “Hagyjon engem békén!” – grita el aterrorizado campesino.

En ese instante, un personaje sale de una cabaña cercana, llamando la atención de Vegeta, que sonríe al reconocerle.
– “Nyugodjon meg” – le dice el individuo a su amigo aldeano, antes de dirigirse al saiyajín. – “¿Qué haces tú aquí?” – le pregunta a Vegeta.
– “Necesito tu ayuda, Jiren” – responde nuestro amigo.
En el Planeta Monmaas, Goku se ha escabullido del ataque del gigantesco pájaro y ahora recobra el aliento, oculto entre las hojas de un árbol.
– “Por los pelos…” – suspira el saiyajín.

De repente, un temblor intermitente le alarma y casi le hace caer del árbol. El temblor aumenta, acompañado por un fuerte estruendo.
– “¡¿Qué ocurre?!” – se pregunta Goku.
Al mirar hacia abajo, Goku puede ver a un gigante de tez anaranjada y orejas puntiagudas, vestido con un chaleco echo de pieles, un pantalón blanco de tela, un cinturón amarillo, y botas de cuero curtido. En su brazo derecho lleva una cesta de mimbre.
– “¡Es enrome!” – exclama el saiyajín al ver al gigante.
El gigante se detiene un instante y se agacha pare recoger una seta que después coloca en su cesta.
– “Parece amigable…” – murmura Goku. – “¡Voy a saludarle!” – exclama mientras se prepara para saltar de la rama en la que se encuentra.
En ese instante, un personaje envuelto en una túnica marrón hecha con barbas de pluma, le golpea con un bastón de madera en la cabeza.
– “¡Alto!” – exclama el personaje, con voz quebrada y aguda.
– “¡AY! ¡AY!” – grita Goku dolorido, frotándose la cabeza.
Goku se recupera de un salto y se pone en guardia.
– “¡¿Quién eres?!” – pregunta el saiyajín. – “¡¿Y por qué me atacas?!”
El misterioso individuo tiene el rostro oculto bajo la capucha de su túnica.
En el planeta de Zeno, Champa, Zamas, Pilaf y Shu se han reunido. El Hakaishin ha informado de las terribles noticias a los presentes.
– “Un enemigo capaz de derrotar a Whis…” – murmura Zamas, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “Y que además trabaja con Mojito…”
– “¡Tenemos que avisar a Son Goku! – exclama Pilaf.
– “Trunks me ha pedido que no se lo diga a Goku ni a Vegeta” – dice Champa. – “Cree que es mejor esperar.”
– “Es terrible…” – murmura Shu.
– “¿Qué propone Trunks?” – pregunta Zamas. – “¿Tiene un plan?”
– “Eso parece…” – responde Champa.
– “Puede que debamos confiar en él…” – dice el Dai Kaioshin. – “Whis creía en el muchacho.”
– “Sí…” – murmura Champa. – “Pero dudo que Shiras y Mojito se queden de brazos cruzados mientras hablamos…”
En el espacio exterior, Trunks ha recuperado parcialmente sus energías gracias a las píldoras senzu y viaja junto a Cheelai hacia un misterioso planeta, en busca de consejo.
Mientras tanto, en otra prisión de máxima seguridad de la Patrulla Galáctica, en el planeta Mizusei, se ha organizado otra revuelta. El planeta está compuesto por un extenso y profundo océano, y la cárcel se encuentra en el fondo. Los patrulleros de la raza mizujín custodian el lugar, pues son los únicos capaces de vivir en esas condiciones.
Por los pasillos de la cárcel, su preso más peligroso anda suelto. Una decena de guardias corren hacia él, pistola en mano, pero el prisionero, que viste un pantalón con una pernera roja y otra azul, sin camiseta, y con el rostro cubierto en maquillaje de payaso, hace un sutil gesto que materializa una baraja de cartas de energía y las lanza contra sus enemigos, acabando con ellos.
– “Vamos a divertirnos…” – sonríe el payaso de forma escalofriante.

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte X: Rebelión en la sombra

Cold Chronicles / Parte X: Rebelión en la sombra
“Todo va según lo previsto.”


En el planeta Kabasei, las Fuerzas Especiales Imperiales se encuentran descansando tras su combate contra los dos agentes de la Patrulla Galáctica. 
Nink se encuentra sentado en el suelo con las piernas cruzadas, devorando una pierna de kabaijín asada que sujeta con ambas manos, de la que desgarra la carne con sus dientes.
– “¡Este te ha quedado al punto, Motroco!” – felicita a su compañero, que ha usado su caluroso aliento para cocinar la carne.
Auta Motroco responde emitiendo un pitido con el vapor a presión que emana de su cabeza. El metalman descansa sentado sobre una roca cercana.
Mientras tanto, Methiop tiene su cabeza incrustada en el abdomen de un cadáver, devorando sus órganos internos crudos.
Nink, que ahora se limpia los dientes con una costilla del enemigo, mira de reojo a su compañero.
– “No sé como puedes comerte eso…” – dice el soldado Imperial, algo asqueado.
Methiop se detiene un instante y saca la cabeza del cadáver.
– “Tú siempre te dejas lo mejor” – responde el crustáceo humanoide.
Cerca de allí, Tupper se encontraba recibiendo órdenes del centro de operaciones.
– “Parece que la expedición de colonización llegará en unas pocas horas” – anuncia el ishitoko a sus compañeros.
– “¿Hay noticias del Capitán?” – pregunta Nink.
– “No me han dicho nada.” – responde Tupper. – “Su misión parece estar clasificada incluso para nosotros.”
Methiop se pone en pie, mientras se limpia la boca con su antebrazo.
– “Ahora que mencionáis al Capitán… Deberíamos estar practicando nuestras nuevas poses de pelea” – sugiere el nagebi. 
De repente, un extraño individuo aparece frente a ellos. Nadie le ha visto llegar.
– “¿Quién es ese?” – pregunta Nink, levantándose.
Tupper, extrañado, analiza al posible enemigo con su scouter.
– “Su poder de pelea es insignificante.” – dice el ishitoko. – “No será un problema.”
El individuo es un ser de tez blanca, ojos rojos y tentáculos en su cabeza en lugar de cabello, armado con una larga vara negra con dos adornos blancos en los extremos; vestido con pantalón negro, una faja roja, una ajustada camiseta negra y una armadura blanca con el logotipo de la Patrulla Galáctica en su pecho.
Methiop es el primero en darse cuenta del símbolo.
– “Es un patrullero.” – advierte a los demás.
– “Así que es otro de esos idiotas…” – murmura Nink.
El misterioso personaje observa detenidamente a los cuatro soldados.
Mientras tanto, en Hera, el Capitán Ginyu, ahora en el cuerpo de Hido, líder de los herajín, ha anunciado la repentina muerte de su anciano abuelo y ha ordenado organizar una reunión con sus Generales.
Sentado en su despacho, Ginyu no puede dejar de dar vueltas a las últimas palabras del viejo herajín, cuando un pitido le saca de su trance.

El Capitán se quita su scouter y busca entre sus ropas un pequeño auricular que se coloca en el oído. 
– “Adelante” – responde tras apretar el botón rojo de su aparato.
– “Informe, Capitán” – solicita Sorbet.
– “Todo va según lo previsto.” – dice Ginyu.
– “Bien” – responde el consejero Imperial. – “No falle.”
En el planeta Konats, Hit y Slug abandonan el templo. El namekiano, cansado por su avanzada edad, sugiere a su hijo Zeeun que acompañe al asesino hasta un lugar en las afueras al que llama “Yahirodono”.
– “¿Qué encontraré allí?” – pregunta Hit.
– “Ese templo ha permanecido cerrado durante milenios” – responde Slug. – “Ni siquiera yo he podido abrir su puerta. La magia utilizada para sellar el lugar es muy superior a la mía.”
– “¿Cree que está relacionado con el símbolo en la pared?” – pregunta el asesino.
– “No existen las casualidades, hijo” – dice el namekiano. – “Y menos en un lugar como este.”
Hit y Zeeun parten hacia el templo Yahirodono.
En Kabasei, los cuerpos inertes de los cuatro miembros de las Fuerzas Especiales yacen en el suelo. Shiras remata a Tupper, crujiendo su cabeza de roca con un golpe de su vara.
– “Este nuevo Imperio parece ser un problema.” – murmura el patrullero. – “A lo mejor debería visitar su capital…”
De repente, el ángel Campahri aparece a su lado.
– “¿Qué se supone que estás haciendo, Shiras?” – le pregunta el ángel.
– “Justicia” – dice el patrullero.
– “No puedes utilizar tus poderes en el mundo mortal” – dice Campahri. – “Lo sabes.”
– “Yo no puedo mirar cómo el universo arde sin hacer nada” – responde Shiras. – “No soy como vosotros.”
– “Tenemos planes más importantes para ti.” – dice el ángel. – “No los arruines.”
Shiras parece molesto con la actitud pasiva de los ángeles.
– “Vosotros me buscasteis a mí” – dice el patrullero. – “Sabíais cuál era mi punto de vista. Fundé la Patrulla Galáctica para luchar contra la injusticia. No podéis pedirme que me mantenga al margen.”
– “Tienes que aprender a priorizar tus objetivos” – insiste Campahri. – “Si despiertas a Beerus o llamas la atención de Zeno, todo se acabó. No podremos protegerte.”
El patrullero está frustrado y aprieta su vara con fuerza.
– “Volvamos a casa.” – dice Campahri.
– “Seguro que el gato sigue durmiendo” – responde Shiras.
– “Y que siga así…” – sonríe el ángel.
En Hera, Ginyu ha reunido a los líderes herajín.
– “¡El Imperio de Cold ha intentado humillarnos con un trato injusto!” – exclama el Capitán, en el cuerpo de Hido. – “¡No lo toleraremos!
– “No sé si una guerra nos conviene, señor…” – duda uno de sus hombres. – “El Emperador…”
– “¡Mi abuelo, en su lecho de muerte, me pidió que no me arrodillara ante nadie!” – exclama Hido. – “¡Y eso haremos! ¡Nos mantendremos de pie!”
– “¡Sí!” – exclama un soldado. – “¡Lucharemos!”
– “Tendrán guerra…” – sonríe Ginyu.
En la Capital del Imperio, Sorbet ha llegado y se presenta ante el Emperador Cold.
– “Acaban de informarme de que las Fuerzas Especiales han sido abatidas en el planeta Kabasei, señor.” – dice el consejero. – “Una verdadera desgracia.”
– “Maldición…” – lamenta Cold. – “¿Y dónde está Ginyu?”
– “Siento comunicárselo de esta forma, pero ha sido asesinado.” – responde Sorbet.
– “¡¿Qué?!” – se sorprende el Emperador.
– “Fue Hido, señor” – explica el consejero. – “¡Él mató al Capitán Ginyu! Rechazó nuestra propuesta y mató al Capitán para demostrar su fuerza.”
Cold se pone en pie y camina en silencio hacia la ventana de su palacio.
– “No esperaba esto…” – murmura el Emperador.
De repente, un mensajero entra en la sala del trono apresuradamente.
– “¡Señor!” – exclama el sujeto. – “¡Tengo noticias de Hera! ¡Nos han declarado la guerra!”
Sorbet finge estar sorprendido.
Cold agacha la cabeza, entristecido por la noticia.
– “No quería que esto acabara así…” – murmura apenado el Emperador.
El mensajero continúa informando.
– “¡Han atacado nuestras instalaciones en el planeta y están acabando con todos nuestros soldados destinados allí!” – exclama el individuo.
El Emperador suspira.
– “Que preparen mi nave.” – sentencia Cold.
– “Sí, señor” – responde Sorbet, que al dar la espalda al Emperador, no puede evitar esbozar una media sonrisa.
En Konats, Hit y Zeeun sobrevuelan el planeta. En las áreas rurales, decenas de demonios trabajan arando el campo, repartidos en pequeñas aldeas.
– “¿Sois todos hijos de Slug?” – pregunta Hit.
– “Así es” – responde el demonio. – “Slug nos ha dado vida a lo largo de los siglos.”
Hit parece confuso.
– “¿Esperabas namekianos?” – sonríe Zeeun.
– “La verdad es que sí” – responde el asesino.
– “Esa es una habilidad que nuestro padre perdió en el momento de su nacimiento.” – responde el demonio.
Hit parece confuso, pero no tiene tiempo de preguntar, pues los dos guerreros han llegado al templo, que se resume en una entrada similar a un panteón fúnebre, que parece adentrarse bajo tierra.
El asesino se acerca a la gran puerta de piedra repleta de jeroglíficos similares a los del templo de la ciudad, entre los que destaca el mismo símbolo principal.
– “Está cerrado.” – dice Zeeun. – “No puede abrirse.”
– “¿Habéis intentado derribar esta losa?” – pregunta Hit.
– “Es imposible” – dice el demonio. – “Una magia poderosa protege este lugar. Es infranqueable.”
El asesino da un paso atrás, preparándose para intentar golpear la puerta.
De repente, el comunicador que lleva en el cinturón le advierte de un mensaje.
Hit se detiene y echa un vistazo al aparato.
– “El Emperador solicita que eche un vistazo al planeta Kabasei…” – murmura el asesino. – “Parece que las Fuerzas Especiales han tenido problemas.”
Hit se prepara para marcharse.
– “¿Nos dejas, asesino?” – pregunta Zeeun.
– “Debo cumplir con mi contrato” – responde Hit. – “Mi deber es con quién me paga.”
– “Suena triste” – dice el demonio. – “Es como vivir sin alma.”
– “Algo así” – responde el asesino, acostumbrado a su trabajo.
En al templo de la ciudad, Slug puede ver como la nave de Hit desaparece en el cielo.
El namekiano regresa a su trono, en el que se sienta en silencio. Sus hijos, Angila, Wings y Medamatcha, le acompañan.
En ese instante, un un gran bulto asciende por su garganta hasta llegar a su boca, que se abre lentamente para revelar un gran huevo que expulsa de su cuerpo y cae a sus pies.
El viejo namekiano, agotado, cierra los ojos y deja que su vida se desvanezca.
De repente, el huevo empieza a moverse y resquebrajarse, hasta que finalmente se rompe y revela a un pequeño namekiano.
Los hijos de Slug se arrodillan frente a él.
– “Es un placer tenerle de vuelta, padre.” – dice Angila.
Mientras tanto, Zeeun ha llegado al palacio y se presenta ante Slug.
– “El asesino se ha marchado” – dice el demonio. – “Parece que el Emperador ha solicitado sus servicios de urgencia.”
Slug niega con la cabeza, apenado.
– “En su camino le espera mucho dolor.” – murmura el namekiano.

ESPECIAL DBSNL /// Kingdom come // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte VI: El penúltimo combate

Kingdom come / Parte VI: El penúltimo combate
“¡Por el planeta Vegeta!”


Varias semanas después del golpe de estado fallido de Páragus, la nave de Freezer vuela hacia el planeta Vegeta. El tirano, sentado en su trono flotante, disfruta de una copa de vino mientras contempla el espacio profundo. Zarbon le acompaña.
– “Dodoria casi ha llegado, señor” – anuncia Zarbon. – “Nos ha comunicado que ha completado su misión en el planeta Meat con éxito.”
– “Muy bien” – sonríe Freezer. – “No quiero cabos sueltos.” – añade, antes de dar un sorbo a su copa.
En el planeta Vegeta, el hombre de confianza del Rey, Zorn, comunica a Su Majestad que el señor Freezer solicita una reunión y que llegará en tan solo unas horas.
– “¡¿Freezer viene hacia aquí?!” – se sorprende el Rey Vegeta, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “¿A qué viene esta visita? Es extraño que Freezer se presente aquí personalmente…”
– “Parece importante” – responde Zorn.
– “Que preparen mi nave” – ordena el Rey.
– “El señor Freezer ha solicitado que la reunión se lleve a capo aquí, señor.” – dice el saiyajín. – “En el Palacio Real. Parece que va a anunciar algo importante.”
Vegeta parece confuso. Freezer jamás a pisado el planeta. Las reuniones siempre se han llevado a cabo en la nave imperial, así que su repentino interés por visitar el Palacio Real hace sospechar al Rey. En su mente no dejan de repetirse las advertencias de Páragus.

– “¿Qué trama?” – se pregunta Vegeta. – “Últimamente sus órdenes han sido extrañas. Se ha reducido el número de misiones. Y ahora viene personalmente…” – cavila el saiyajín. –“Acaso…”

Zorn se da cuenta de la preocupación del Rey.
– “¿Ocurre algo, Su Majestad?” – pregunta el saiyajín.
– “Que preparen mi nave de todas formas…” – ordena Vegeta. – “Y reúne a los líderes de escuadrón de mayor rango que se encuentren disponibles.”

– “Enseguida” – responde Zorn.
– “Creo que nuestros peores temores están apunto de cumplirse…” – murmura el Rey.
Tras varias horas de viaje, el tirano se aproxima al planeta Vegeta. Freezer y sus hombres han detectado una nave monoplaza dirigiéndose al astro.
Freezer mira al infinito a través del ojo de buey de su nave, con su mirada perdida en el paisaje. Dodoria, que acaba de regresar de su misión, y Zarbon le acompañan.
– “No hiciste tu trabajo, Dodoria” – le increpa Zarbon.
– “¡¿Qué has dicho?!” – se molesta su compañero.
– “¡Dejaste con vida a un saiyajín en el planeta Meat!” – responde Zarbon.
– “¡No digas tonterías!” – replica el grandullón. – “¡Los eliminé a todos!”
Al mirar al monitor, Dodoria puede ver una cápsula saiyajín en pleno vuelo.
Un sudor frío embarga al soldado. Sabe muy bien que Freezer no tolera el fracaso.
– “Le suplico… Le suplico que me disculpe” – dice Dodoria, con la voz temblorosa. – “¡Enseguida me encargaré de eliminarlo!”
– “No es necesario” – responde Freezer.
Dodoria parece confuso ante la calma de su señor.
– “Todo parece indicar que ese saiyajín está viajando de regreso al planeta Vegeta” – dice el tirano.
– “Fantástico.” – sonríe Zarbon. – “Eso significa que sufrirá el mismo destino que los demás.”
En el Palacio Real, Vegeta ha reunido a mejores hombres y les ha explicado la situación.

– “Eso no es posible…” – se asusta uno de los saiyajín.
– “¿Y porqué nos quiere a todos en el planeta si pretende atacarnos?” – pregunta otro.
– “Porque no pretende librar una batalla” – responde el Rey. – “Va a destruir el planeta Vegeta.”
Todos se quedan en silencio, mirándose unos a otros, asustados.
En ese momento, Zorn llega con los últimos líderes de escuadrón.
– “Nappa no se encuentra en el planeta, señor” – informa Zorn. 
– “¿Y Bardock?” – pregunta el Rey. – “Creía que estaba en la enfermería.”
– “Su escuadrón se marchó al planeta Meat mientras él se encontraba recibiendo atención médica, señor” – responde el saiyajín. – “Pero al despertar los siguió.”
– “He oído que ha nacido su segundo hijo hace poco…” – dice otro.
– “¿Su hijo?” – se sorprende Vegeta.
– “Bardock es un guerrero de clase baja.” – murmura un saiyajín. – “¿Por qué pregunta el Rey por él?”

Vegeta, en silencio, recuerda cómo Bardock y su escuadrón le ayudaron durante la revuelta de Páragus.
En breve, la nave de Freezer se encuentra sobrevolando el planeta Vegeta, en el límite de su atmósfera.
– “¡Señor!” – exclama un soldado a través del comunicador de Freezer.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta el tirano. 
– “La nave del Rey Vegeta solicita permiso para aterrizar abordo” – anuncia el soldado.
Zarbon y Dodoria se miran de reojo.
– “Se supone que tenía que esperar en su palacio…” – dice Zarbon. – “¿Acaso sospecha algo?”
– “No me extrañaría…” – murmura el demonio del frío. – “Pero no hay nada que pueda hacer. Concededle permiso.” – sonríe.
La compuerta superior de la nave Imperial se abre y la nave Real aterriza en el hangar. Freezer observa la escena a través de un monitor.
– “Zarbon” – dice el tirano. – “No quiero trifulcas en mi nave. Encárgate de ellos de la forma más rápida posible.”
– “Sí, señor” – responde el soldado.
Dodoria se dispone a seguir a su compañero.
– “Tú no, Dodoria” – dice el tirano. – “Hoy ya has hecho suficiente.”
El grandullón tiembla al darse cuenta de que Freezer no se ha olvidado de su fracaso.
– “Sí, señor” – se limita a responder con voz temblorosa.
En el hangar, la aeronave del Rey abre sus compuertas. Vegeta y una decena de saiyajín salen de la nave gritando; dispuestos a enfrentarse a un ejército.
– “¡Por el planeta Vegeta!” – gritan el Rey.
– “¡Por Su Majestad, el Rey!” – exclaman sus hombres.
Pero la carga es interrumpida repentinamente cuando ven que frente a ellos solamente se encuentra Zarbon, de pie y con los brazos cruzados.
Varios saiyajín empiezan a mostrar dudas cuando se ven cara a cara con uno de los hombres de confianza del tirano.
– “Zarbon…” – murmura el Rey Vegeta.
El guerrero hanschurui no responde. En silencio observa detenidamente a cada uno de sus enemigos.
El Rey Vegeta y los saiyajín se quedan petrificados. Ninguno de ellos se atreve a hacer el primer movimiento.
– “¿Q-qué hacemos, señor?” – pregunta Zorn.
El Rey reúne todo su coraje y su rabia.
– “¡¡SE ACABÓ EL ESTAR BAJO VUESTRO YUGO!!” – grita Vegeta de forma repentina. – “¡¡HOY VOLVEREMOS A SER LIBRES!!”
El grito de Vegeta parece reavivar el espíritu de lucha de sus hombres, que se abalanzan sobre su enemigo.
En un abrir y cerrar de ojos Zarbon desaparece y, sin dar tiempo a sus enemigos para reaccionar, el guerrero de Freezer avanza entre los saiyajín grácilmente, acabando con la vida de cada uno de ellos de un solo golpe.
Finalmente, Zarbon se sitúa detrás del Rey Vegeta.
– “Esperaba más de una raza guerrera tan orgullosa como la vuestra” – sonríe el hanschurui.
El Rey aprieta con rabia sus puños. Sabe que ha fracasado.
Zarbon noquea al Rey golpeándole con el canto de la mano en la nuca.
El soldado de Freezer arrastra a Vegeta hasta la cámara de su señor agarrándole del cabello. Una vez allí, Freezer se acerca y despierta al Rey propinándole un revés.
Al abrir los ojos, el Rey se encuentra arrodillado frente al tirano.
– “Ha demostrado tener agallas, Su Majestad” – se burla Freezer.
– “Maldito bastardo…” – gruñe el Rey.
Freezer da la espalda al Rey y se dirige al gran ojo de buey de su nave, desde donde puede contemplar el Planeta Vegeta.
– “Sois una raza demasiado irascible.” – dice el demonio del frío. – “Habéis trabajado bien, pero empezáis a ser un incordio para el que no tengo tiempo.”
Vegeta, viendo a Freezer de espaldas, siente que no tendrá otra oportunidad como esta. El Rey aprieta los dientes y se abalanza contra el tirano.
– “¡MUERE!” – exclama mientras alza su mano derecha para propinar un puñetazo al demonio.
Freezer, más rápido que un parpadeo, se eleva y propina una patada giratoria en el costado de su adversario, lanzándole contra la pared opuesta de la habitación, noqueándole.
– “Llévate esta basura de mi vista, Dodoria” – ordena el tirano.
– “Sí, señor Freezer” – responde su secuaz.
Mientras Dodoria se lleva el cuerpo del Rey fuera de la sala, Freezer vuelve a poner su mirada en el planeta saiyajín. Zarbon le acompaña.
– “Esta será la última vez que podamos disfrutar de tan bonita vista del Planeta Vegeta, así que hay que aprovecharla.” – sonríe Freezer.
De repente, un soldado interrumpe al tirano.
– “¡Señor Freezer!” – exclama. – “¡Un saiyajín se dirige hacia aquí!”
– “¿Cómo dices?” – se sorprende Zarbon.
Dodoria ha llevado el cadáver del Rey hasta la sala de recogida y eliminación de basuras. La escotilla se abre automáticamente.
– “El señor Freezer ha dicho que saque la basura, así que…” – dice antes de arrojar el cuerpo del Rey en el contenedor. – “Es un final triste hasta para un saiyajín…” – murmura mientras la compuerta se cierra.
Al caer en el contenedor, Vegeta ha recobrado el conocimiento. Entre escombros, malherido e incapaz de moverse, con la espalda rota y en completa oscuridad, el saiyajín no piensa en su hijo mientras su vida de apaga.
– “He fallado…” – llora el Rey. – “Lo siento… Os he fallado.”
De repente, un estruendo en el exterior de la nave llama su atención. Una voz destaca sobre el resto de gritos inteligibles. 
– “¡¡FREEZEEEEER!!” – exclama alguien furioso a pleno pulmón. – “¡¡SAL DE TU NAVEEE!!”
Vegeta cree reconocer esa voz.
– “¿Bardock?” – piensa el Rey.
El alboroto en el exterior continúa.
– “¡¡COBARDE!!” – grita Bardock. – “¡¡JAMÁS TE PERDONARÉ!!”
Entre lágrimas, una sonrisa se dibuja en el rostro de Vegeta. 
– “Mientras quede un saiyajín con vida, seguiremos luchando.” – piensa Vegeta. – “No te librarás de nosotras tan fácilmente, Freezer.”
Pero pronto todo se queda en silencio durante un breve momento. Un silencio que se rompe por con un fuerte temblor que sacude la nave y una gran explosión que ensordece al Rey, que se teme lo peor.
Aún así, las lágrimas del Rey no logran borrar su sonrisa. 
– “Nosotros hemos fracasado…” – murmura Vegeta. – “Pero puede que ellos lo consigan.”
Mientras exhala su último aliento, el Rey recuerda su última acción antes de abandonar el Planeta Vegeta para dirigirse a la nave de Freezer, cuando estaba reunido con los jefes de escuadrón.
– “¿Dices que Bardock ha tenido un hijo?” – le pregunta a Zorn.
– “Así es” – responde el saiyajín. – “Ha sido catalogado como un guerrero de clase baja, igual que su padre.”
El Rey utiliza su comunicador y contacta con el centro médico, donde están cuidando de los pequeños saiyajín.

– “¡Doctor Planthorr! ¿Tiene al hijo de Bardock?” – pregunta el Rey.
– “Un momento, señor” – dice el doctor, mientras lee las etiquetas de las cunas. – “Aquí está; Kakarotto.”
– “Adelantad su misión.” – ordena el Rey. – “Que salga inmediatamente hacia su destino.”
– “¿Cómo dice?” – se extraña Planthorr.
– “¡Ya me ha oído!” – exclama el Rey antes de cortar la comunicación.
El Rey Vegeta esboza una media sonrisa, mientras los demás le miran confusos.
– “Ahora estamos en paz, Bardock.” – murmura el Rey.
En el depósito de basuras, el Rey ha fallecido.
En el exterior de la nave, el planeta Vegeta ya no existe. Los hombres del tirano comunican a todos los supervivientes y al resto del Imperio que el planeta ha perecido tras sufrir el impacto de un meteorito.

Nappa, Ratitz y el Príncipe Vegeta, todos en distintas misiones, son informados.
El Príncipe Vegeta recibe la noticia con indiferencia.
– “Esos idiotas…” – murmura el chico. – “Mira que morir de esa forma tan estúpida…”
Mientras tanto, el pequeño Kakarotto, en una cápsula saiyajín, surca el espacio a toda velocidad hacia la un lejano planeta llamado Tierra.

DBSNL // Capítulo 126: Héroes

DBSNL // Capítulo 126: Héroes
“¿Cómo se llama tu compañero?”
En Monmaas, Son Goku avanza por el bosque, saltando de rama en rama.
– “¡Esto me recuerda a mi niñez en el Monte Paoz!” – sonríe el saiyajín. – “¡Este lugar es fantástico!”
Goku asciende por un gigantesco árbol hasta llegar a su cima, desde donde echa un vistazo a su alrededor para intentar hacerse una idea de dónde se encuentra.
– “Este lugar es enorme…” – dice el saiyajín. – “¡No sé por dónde empezar!”
De repente, una humareda en el horizonte llama su atención. 
– “¿Serán los gigantes?” – se pregunta Goku. – “¡Echaré un vistazo!”
El gorjeo de un ave asusta a Goku, que alza su mirada al cielo y se da cuenta de que un pájaro se abalanza sorbe él con intención de comérselo.
– “¡No! ¡Te confundes! ¡No soy tu comida!” – exclama Goku, que se escabulle entre las hojas del árbol, perseguido por la feroz ave.
En la Tierra, Pan y Ub salen del cine.
– “¡Ha sido increíble!” – exclama Ub, emocionado. – “Cuando el Gran Saiyaman y Mr. Satán golpean al villano y…” – narra emocionado el chico imitando a los protagonistas de la película.
– “Ha sido entretenida…” – dice Pan, algo avergonzada, pues no logra acostumbrarse al estatus de héroe de su familia, pero disfruta al ver a su amigo gozando de los pequeños placeres de la gran ciudad.
– “¡El Gran Saiyaman es increíble!” – dice Ub. – “¡Con todas esas poses chulas! ¡Es mi justiciero favorito!”
De repente, los dos sienten un extraño ki cercano y se ponen serios.
– “¿Lo notas?” – pregunta Ub.
– “Alguien nos acecha.” – dice Pan.
En un callejón cercano, un personaje les observa agazapado tras un contenedor. 
– “Casi me han visto…” – suspira el personaje, vestido con un extraño mono negro ajustado y un casco del mismo color.
– “¿Quién eres tú?” – le pregunta Ub, que ha aparecido a su lado utilizando el Shunkanido.
El personaje se queda boquiabierto al darse cuenta de que ha sido descubierto.
Pan se acerca por el callejón y se une a Ub.
– “¿De dónde vienes?” – le pregunta Pan. – “Que ropa tan extraña…”
El individuo se levanta de un salto y se pone en guardia. Su cinturón, en cuya hebilla tiene una pequeña pantalla que luce la letra “C”, empieza a brillar intensamente.
– “¡Activando modo \”Speed\”!” – exclama el individuo.

En su cinturón, la letra \”C\” se transforma en una \”S\”, y su traje adquiere una combinación de los colores blanco y rojo.
– “¡Retirada!” – grita al empezar a huir.
Ub y Pan se miran confusos.
El personaje corre por las calles de Satán City a toda velocidad, intentando alejarse de los chicos.
– “Me retiraré y volveré a intentarlo en otro momento, cuando no se lo esperen” – piensa el individuo. – “Si luchamos aquí, podría haber víctimas y…”
De repente, el corredor se ve obligado a frenar en seco, pues Ub y Pan han aparecido delante de él.
– “Cáspita…” – murmura el personaje. – “¿Cómo pueden ser tan rápidos?”
– “¿Nos vas a decir quién eres?” – insiste Ub.
El personaje se pone en guardia de nuevo.
– “No quería tener que llegar a esto, pero…” – dice mientras su cinturón se ilumina de nuevo, convirtiendo la letra \”S\” en una \”B\”, y su indumentaria cambia de color, tornándose negra y amarilla. – “¡Activando modo \”Battle\”!”
Ub le apunta con su mano y le empuja con su ki, haciendo que el individuo retroceda por la calzada dando vueltas de campana hasta que choca contra un muro al final de la calle.
La gente de los alrededores, al escuchar el ruido, enseguida sale de los establecimientos cercanos para investigar lo ocurrido.
Pan, que está muy advertida por sus padres sobre ese tipo de situaciones, enseguida activa su reloj de pulsera, materializando su traje de Gran Saiyaman 3.
– “¡¿Cómo has hecho eso?!” – se sorprende Ub.
– “¡Si te reconocen, tendremos problemas!” – le advierte Pan. – “¡Haz algo! ¡Tápate la cara!”
– “Pero…” – murmura Ub, poniéndose nervioso.
La gente asiste a la escena.
– “¡Es el Gran Saiyaman 3!” – exclama un viandante.
– “¿Y quién es el otro tipo?” – pregunta otro.
Ub, con su magia, ha creado un disfraz inspirado en el Great Saiyaman y los Kaioshin, las dos figuras de autoridad que han cruzado su mente en ese instante. El traje es verde, con casco a juego, pantalón blanco y guantes y botas naranjas.
– “¿Qué demonios te has puesto?” – dice Pan.
– “¡Lo primero que se me ha ocurrido!” – responde Ub, avergonzado.
Un fotógrafo se acerca a los dos héroes.
– “¡Great Saiyaman 3! ¿Qué ocurre?” – exclama el periodista.
– “¿Cómo se llama tu compañero?” – pregunta un fan.
– “Eh… Se llama…” – duda Pan. – “¡Papayaman! Se llama Papayaman.”
– “¿Papayaman?” – pregunta Ub.
Pan le propina un codazo.
– “¡Sí! ¡Sí!” – confirma Ub, mientras una gota de sudor recorre su sien. – “Soy Papayaman…”
– “Estamos deteniendo a un peligroso sujeto, que…” – explica Pan.

Dibujado por Ipocrito

Cuando vuelven a prestar atención a su enemigo, éste ha desaparecido.
– “¿Dónde se ha metido?” – se pregunta Pan.
El misterioso guerrero vuela a toda velocidad, alejándose de la ciudad. Ahora su traje luce diferentes tonalidades azules y muestra una \”F\” en su cinturón.
– “Al fin me he librado de esos dos…” – suspira el personaje.
De nuevo, Pan y Ub aparecen frente a él, que se ve obligado a detenerse.
– “Estoy un poco harta de perseguirte” – le dice Pan.
El individuo los mira detenidamente.
– “Vuestros trajes…” – murmura el personaje. – “¡Solo un verdadero justiciero los llevaría!” – exclama emocionado. – “Sois héroes, ¿verdad?”
Pan y Ub se miran confusos. No entienden lo que está ocurriendo.
– “Supongo…” – dice Pan.
– “¡Estupendo!” – exclama alegre el misterioso guerrero. – “Entonces, puedo confiar en vosotros ¿cierto?”
El personaje desciende lentamente y nuestros amigos le siguen.

Al tomar tierra, su traje se vuelve completamente blanco y el cinturón no muestra ninguna letra. El individuo se quita el casco, revelando a un humanoide de piel turquesa, ojos azules y cabello rubio platino.

– “Me llamo Katopesla.” – se presenta. – “Soy un justiciero del planeta Toreristo.”
– “¿Un justiciero?” – se pregunta Pan. – “¿Y qué haces aquí?”
– “Busco a un peligroso fugitivo alienígena.” – explica Katopesla. – “Tengo sospechas de que se esconde en vuestro planeta.”
– “¿Y por qué nos seguías a nosotros?” – pregunta Ub.
– “Detecté su señal en esa zona, y después mis sensores os identificaron a vosotros como seres extraterrestres” – responde el justiciero. – “Supongo que están estropeados… Recibo lecturas extrañas en este planeta desde que aterricé.”
– “Es posible que funcionen bien…” – dice Pan.
– “¡¿Sois extraterrestres?!” – se sorprende Katopesla. – “¡Impresionante!”
– “No exactamente…” – responde Ub.
– “Será mejor que volvamos a casa y…” – sugiere Pan.
De repente, el sonido de unas potentes alarmas alerta a nuestros amigos.
– “¡¿Qué es eso?!” – exclama Ub.
– “¡Debe ser él!” – responde el justiciero.
Los tres guerreros vuelan a toda velocidad, guiados por el ruido, hasta que llegan a una central de energía, de la que los operarios huyen despavoridos. 
Los tres personajes descienden rápidamente y se acercan a uno de los civiles.
– “¿Qué ha ocurrido?” – le pregunta Pan.
– “¡Esa cosa se ha metido en el reactor!” – exclama asustado el operario. – “¡Va a estallar!”
– “Maldito…” – murmura Ub.
– “No va a estallar” – dice Katopesla.
– “¿Qué?” – se extraña Pan.
De repente, la ciudad se queda a oscuras.
– “No explotará, porque ese malandrín ha absorbido su energía” – dice el justiciero.
En ese instante, el suelo empieza a temblar y a resquebrajarse.
Mientras tanto, muy lejos de allí, en el planeta Janguru, el Rey Garana observa desde el balcón de su palacio como una vieja nave Imperial aterriza frente a su palacio.
Una soldado janguro de alto rango, vistiendo una armadura dorada y portando una lanza, acompañada por otros dos solados con armaduras plateadas, se acercan a recibir la aeronave, cuya compuerta se abre para revelar a un soldado akaburu con una vieja armadura imperial que se apea del vehículo.
La soldado da un paso al frente hacia el recién llegado.
– “¡El viejo Imperio no es bienvenido en Janguru!” – dice la simia.
El Rey interrumpe a su solado y entra en escena.
– “Tranquila, Paupana” – dice Garana. – “Estoy seguro de que el Capitán Shisami no habría venido hasta aquí sin un motivo claro.”
Shisami sonríe.
– “Hola, viejo amigo” – saluda amigablemente el toro rojo.
– “¿Qué haces aquí, Shisami?” – pregunta el Rey simio. – “Supongo que no vienes solo para hablar de los viejos tiempos…”
– “Me temo que no.” – dice el akaburu, poniéndose serio. – “Ha vuelto.”
El rostro del simio palidece.
– “¿Qué?” – pregunta Garana, aterrado.
– “Freezer ha vuelto.” – dice Shisami.
A Garana, que independizó a su planeta tras la muerte del Emperador Cold y su hijo Freezer en la Tierra, le tiemblan las piernas al escuchar tal noticia.
– “¿Vienes…?” – titubea el simio. – “¿Vienes a matarme?”
– “No” – responde Shisami. – “Siempre que hinques la rodilla.”
– “¿Freezer nos dará otra oportunidad?” – pregunta sorprendido el janguro.
– “¿Cuenta el señor Freezer con tu lealtad?” – pregunta el akaburu.
Garana, sin dudar un instante, se arrodilla ante Shisami, mientras un sudor frío cubre su cuerpo.
El gesto sorprende a Paupana y a los demás soldados janguro.
– “Pero, Su Majestad…” – dice a simia. – “¡Janguro ahora es un planeta libre!”
– “¡Silencio!” – exclama Garana. – “No vale la pena… No podemos enfrentarnos a F… al señor Freezer.”
Shisami asiente, reafirmando las palabras de su amigo.

Paupana y los demás soldados se arrodillan como su Rey.
El toro rojo sonríe aliviado por no tener que enfrentarse a su viejo compañero.
– “Le comunicaré tu decisión.” – dice el akaburu, ofreciendo su mano a Garana para ayudarle a levantarse.