HOY NO HAY CAPÍTULO

Hoy no tendremos capítulo. Estas semanas por trabajo externo a Dragon Ball no tengo mucho tiempo para escribir.

DBSNL volverá lo antes posible.

Para hacer más amena la espera, otro dibujo de Ipocrito 😉

En este caso, Ipocrito nos regala varios ejemplares de la raza metamor diseñada para DBSNL.

Dibujado por Ipocrito

Aprovecho para recordar que al último capítulo (363) le añadimos un dibujazo de Ipocrito, por si aún no habéis podido verlo 😉

DBSNL // Capítulo 363: Memoria

DBSNL // Capítulo 363: Memoria

“¿Vosotros también lo habéis visto?”

Onisen dispara su rayo ocular contra Cell, pero éste genera una pequeña pero concentrada barrera de energía sobre su brazo izquierdo que blande como si fuera un escudo real, y con él repele el disparo para contraatacar enseguida con el Makankosappo, proyectado desde sus dedos índice y corazón de la mano derecha.

Onisen evade el ataque desplazándose rápidamente hacia un lado.

Dabra invoca una lanza y se abalanza sobre el androide de Raichi por la espalda, dispuesto a atravesarlo de una estocada… pero Onisen se revuelve y agarra el arma.

– “Je…” – sonríe el androide.

Dabra levanta su mano izquierda y materializa de nuevo su espada, con la que pretende partir al enemigo en dos… momento que Onisen aprovecha, pues la guardia abierta del demonio lo deja vulnerable a un disparo ocular certero en su pecho que, lo empuja; pero no contento con eso, Onisen concentra más sus rayos, disminuyendo de diámetro hasta que atraviesa en pecho de Dabra.

– “Bhaagh…” – escupe sangre del demonio.

Broly sobrevuela al androide mientras prepara su ataque, concentrando su ki en su mano derecha.

– “¡¡RIOT JAVELIN!!” – exclama el saiyajín antes de lanzar su ataque.

La esfera de ki cae perpendicular sobre el androide, dejando detrás una fina estela de energía.

El ataque cae sobre el planeta como una bomba, devastando el área y levantando una gran polvareda.

Dabra ha caído al suelo tras ser atravesado por Raichi. Su herida sangra, dejando un charco en el suelo.

Pero el demonio no se da por vencido y se pone en pie.

Entre la polvareda, Dabra adivina la figura de Zahha, que camina hacia él arrastrando una de sus espadas. El espadachín del futuro no tiene mejor aspecto que el pobre diablo.

– “Tú…” – gruñe el demonio. – “¿Qué estás haciendo?”

Zahha se detiene y cae de rodillas.

Dabra camina hasta él y le mira detenidamente. Las heridas del torso del espadachín siguen sangrando y está pálido y débil.

– “Creo que tu pelea ha terminado.” – dice el demonio. – “Puedes descansar.” – sentencia antes de seguir su camino.

– “¿Por…? ¿Por qué…?” – pregunta Zahha.

– “¿Eh?” – se detiene Dabra al oír su voz.

– “¿Por qué un demonio… lucha codo a codo… con los Dioses…?” – pregunta el espadachín.

– “¿Tienes una idea mejor?” – refunfuña Dabra.

– “No…” – responde Zahha. – “No evadas mi pregunta…”

Dabra frunce el ceño.

– “Podrías… podrías huir…” – dice Zahha. – “Escapar a los confines del Universo… vivir una vida plena… hasta que las raíces te alcancen…” – continúa. – “Pero todos… todos peleáis… Incluso sabiendo cómo acabará esta historia…”

Dabra lo mira por encima del hombro, muy serio.

– “¿Vivir esperando la muerte?” – responde el diablo. – “Ya he pasado suficiente tiempo en el Makai. No, gracias.” – añade. – “Además…”

El demonio esboza una media sonrisa.

– “No siempre he sido un demonio.” – sentencia Dabra.

Las palabras del diablo despiertan algo dormido en el corazón de Zahha. Imágenes de una vida anterior. Una cabaña en una pradera rodeada por bosque. Dos niños pequeños agarrándole de la mano para que vaya con ellos a jugar.

Dabra sale volando hacia el enemigo, dejando atrás al espadachín, arrodillado y en estado de shock.

– “¿Quién…? ¿Quiénes son…?” – se pregunta Zahha. – “¿De quién son… estos recuerdos…?”

Mientras tanto, en el interior de la mente de Onisen, Bulma asciende corriendo por la infinita torre, perseguida por el tamagami Ka, que desde el exterior de la torre lanza su tridente a través de las paredes.

Las escaleras se derrumban detrás de Bulma, que apunto está de precipitarse al vacío.

Agotada, la doctora llega a la cima. Bajo una cúpula, pantallas y teclados de una computadora rodean el gran cilindro de luz verde que se proyecta tanto hacia el pie de la torre como hacia el cielo, escapando por un hueco en el centro de la cúpula.

Bulma corre hacia el ordenador cuando la pared estalla, empujándola al suelo.

La pared y gran parte de la cúpula han desaparecido. Ka aterriza delante de Bulma y le apunta con su tridente.

– “Ay… ay…” – gatea Bulma hacia atrás, con miedo.

El tamagami coloca la punta central de su tridente en la barbilla de la doctora.

– “Bastardos…” – protesta Bulma, viendo cerca su final.

En el laboratorio de la Corporación Cápsula, Hedo y los demás observan con horror e impotencia la escena.

– “¡La va a matar!” – se preocupa Oli.

– “¡ABUELA!” – exclama Gohan Jr.

– “¡¿Qué puedo hacer?!” – se lleva las manos a la cabeza Hedo.

De repente, un glitch sacude la pantalla.

– “¿Eh?” – se extraña Hedo, viéndolo de reojo.

El doctor se acerca a la pantalla.

– “¿Qué…?” – se extraña.

– “¿Vosotros también lo habéis visto?” – pregunta Norimaki desde Villa Pingüino.

Ka prepara su tridente para dar el golpe de gracia a Bulma.

Pero de repente, la realidad se fragmenta como un cristal esmerilado.

Sin que ni el tamagami ni Bulma se hayan dado cuenta, un individuo ha aparecido como por arte de magia delante de la doctura, pisando la punta del tridente de Ka, clavándolo en el suelo.

– “¡¿Quién…?!” – se asusta la doctora al verlo. – “¡AH!” – se sorpresalta. – “¡TÚ ERES…!”

Hit clava una desafiante mirada al tamagami.

Dibujado por Ipocrito

En la Corporación Cápsula, Hedo y los demás ven con sorpresa al recién llegado.

– “¿Quién es ese…?” – se pregunta Hedo, confuso.

Gohan Jr., sin mediar palabra, sale corriendo de la sala.

– “¡¿A dónde vas?!” – se sobresalta Hedo. – “¡MUCHACHO!”

Ka tira con fuerza de su tridente y Hit levanta su pie para liberarlo… pero antes de que el tamagami pueda armar un ataque, el asesino aparece frente a él en un parpadeo y le propina un puñetazo en el abdomen que lo empuja fuera de la torre.

– “Hit…” – murmura Bulma. – “¡Eres Hit, ¿verdad?!”

El asesino mira a Bulma por encima del hombro.

– “Eres la madre de Trunks, ¿verdad?” – dice Hit.

– “¡Estás vivo!” – exclama ella. – “¡Trunks…! ¡Y Punch…!”

– “Mi consciencia sigue presente en el sistema de Raichi.” – interrumpe Hit. – “Estoy al tanto de lo ocurrido.”

– “Tu familia…” – se alegra Bulma.

Hit esboza una tierna sonrisa inusual en el asesino.

– “Yo me encargaré de los guardianes.” – dice Hit.

A los pies de la torre, los tres tamagami se han reunido.

Hit camina hasta el borde de la torre y los observa.

Bulma se levanta y se acerca al ordenador.

– “Bulma.” – dice Hit.

– “¿Sí?” – se detiene ella.

– “Dale las gracias a Trunks.” – sentencia.

Bulma asiente.

– “Mucha suerte.” – responde.

Hit se precipita de cabeza al vacío, directo hacia los tres tamagami que ascienden a su encuentro, con sus armas preparadas para el combate.

DBSNL // Capítulo 362: Omnipotente

DBSNL // Capítulo 362: Omnipotente 

“El Doctor Raichi entendía sus limitaciones.”

La huida de Gamma 2, que volaba con Champa inconsciente agarrado del brazo, se ve frustrada por Onisen, que se presenta frente a ellos.

Gamma 2 mira a su alrededor disimuladamente, intentando buscar una forma de salir del aprieto, pues si Onisen lograra alimentar al árbol con la energía de Champa, las posibilidades de nuestros amigos se reducirían sustancialmente.

Goten y Trunks, los más cercanos a Gamma 2, miran con terror al enemigo.

– “Trunks…” – dice Goten. – “Tenemos que fusionarnos…”

– “Es inútil…” – responde el hijo de Vegeta.

– “¡Tenemos que hacer algo!” – insiste Goten.

Trunks no deja de mirar a Onisen. Traga saliva. Sudor frío en su frente.

Mientras Pan sigue pendiente de su padre, Ub comprueba el estado de Zamas.

– “Aún respira…” – piensa el terrícola. – “Pero no aguantará mucho tiempo…”

Bra y Broly miran al cielo.

– “¿Qué podemos hacer?” – se pregunta Bra.

Broly aprieta los puños y se transforma en Súper Saiyajín, pero al dar un paso al frente es detenido por la hija de Vegeta.

– “¿Estás seguro?” – dice Bra. – “Si el árbol te absorbe, nuestros problemas serán aún mayores…” – advierte.

– “Tsk…” – protesta el saiyajín, recapacitando.

Onisen mira fijamente a Gamma 2.

– “Suéltalo.” – dice Raichi.

– “No puedo hacer eso.” – responde el androide terrícola.

– “Solo tienes que dejarlo caer.” – insiste Onisen.

Granola y Piccolo observan desde la distancia, preocupados por lo que pueda ocurrir.

– “Maldita sea…” – refunfuña el namekiano.

En la distancia, Dabra invoca su espada, lo que sorprende a Cell, que está a su lado inmóvil.

– “¿Piensas intervenir?” – pregunta el insecto.

– “El Rey de los Demonios no puede permitirse morir sin luchar.” – responde Dabra, apretando los dientes mientras una gota de sudor frío recorre su sien.

Bajo los pies de Gamma 2, en la superficie del planeta, las raíces se contonean, esperando hambrientas.

– “No están interesadas en ti. Eres el único que puede salir de aquí con vida.” – lo incita Onisen. – “Déjalo caer.”

En tierra firme, Kamakiri examina las pupilas del moribundo Reitan.

– “Nunca había visto algo así…” – piensa el doctor. – “No debería seguir vivo. El árbol le ha consumido casi por completo.”

En ese instante, el doctor puede verse a sí mismo reflejado, en cierto modo, en el rencor del herajín.

El ruido de pasos alerta a Kamakiri, que levanta la cabeza de su paciente.

Frente a él, un malherido Mirai Trunks cae de rodillas frente ellos.

– “Muchacho…” – se asombra el doctor.

– “¿Cómo…? ¿Cómo está…?” – pregunta Trunks, agotado.

– “No lo sé…” – responde Kamakiri. – “Esto es… como nada que haya visto antes… es…”

– “¿Está vivo?” – le interrumpe el hijo de Vegeta.

– “Respira.” – responde él.

Trunks esboza una sonrisa de alivio.

– “Qué bien…” – dice casi con un susurro antes de caer hacia atrás, inconsciente.

– “¡CHICO!” – exclama Kamakiri, preocupado.

En una colina, Liquir, Cooler y Freezer observan a Onisen en el cielo y como Champa cuelga inconsciente de la mano de Gamma 2.

– “Ya no lo aguanto más…” – gruñe Liquir. – “¡Hay que hacer algo!” – exclama.

– “Si atacas ahora, morirás.” – advierte Freezer, con su característica frialdad.

– “A menos que tengas un plan mejor, hermano… y dejando la sensiblería aparte…” – dice Cooler. – “Deberíamos evitar que el Hakaishin sea consumido por el árbol.”

Freezer, de brazos cruzados, cierra los ojos un instante para pensar.

– “No tengo un plan…” – reconoce con una pícara media sonrisa. – “Pero sí tengo una cosa clara… Este juego solo puede acabar de una forma y creo que ese tsufur lo sabe muy bien.”

– “¿Qué insinúas?” – pregunta Cooler.

– “No entiendo por qué ese canalla aún no ha actuado en consecuencia.” – añade Freezer. – “¿A qué espera?”

– “¿De qué estás hablando?” – insiste Cooler.

– “¿Es que quiere allanarse el camino primero?” – refunfuña el tirano, llevándose la mano al mentón. – “¿O es que ya sabe que ese plan fracasaría? El riesgo…

– “Freezer…” – gruñe Cooler. – “Si tengo que preguntar otra vez, juro que te mataré.”

El tirano sonríe con prepotencia.

– “No puedes.” – responde Freezer.

– “Sobreestimas el cariño que te tengo…” – refunfuña el mayor.

– “No es eso.” – responde el tirano. – “Literalmente, no puedes.” – sonríe el tirano, abriendo los ojos y mirando a su hermano de forma cómplice.

– “Tsk…” – protesta Cooler.

Pero el hijo mayor de Cold no tarda en entender las palabras del tirano, mirándolo con sorpresa.

Onisen extiende su mano derecha hacia Gamma 2 a modo de invitación.

– “Reconozco un buen diseño.” – dice Onisen. – “Así que espero que entiendas mi paciencia como una deferencia profesional a tu creador y subordinado.” – explica. – “Pero todo tiene un límite.”

– “Manipulaste a mi padre.” – responde Gamma 2 entre dientes.

– “No te confundas.” – responde Onisen. – “Solo le di las herramientas para alcanzar sus objetivos.” – sonríe. – “Pero él… Son los sentimientos. Eso a lo que tanto se aferran los mortales. Creen que les dan fuerzas, pero en realidad… Son una limitación. Mira al gran y terrible Moro. “El que vio”. Patético. Un niño asustado que convirtió ese miedo en odio.” – continúa. – “¡Y el tiempo! No me hagas empezar a hablar del tiempo…”

No muy lejos de allí, Marron cuida de Ikose, que ha perdido el conocimiento.

Trunks sigue mirando con horror al enemigo.

– “¡¡TRUNKS!!” – insiste Goten, sacando a su amigo del trance.

– “S… sí…” – responde el hijo de Vegeta. – “¡Esta bien! ¡Hagámoslo!” – exclama, intentando convencerse a sí mismo.

Gamma 2 interrumpe el soliloquio del androide.

– “¿Y qué me dices de tu creador?” – le pregunta Gamma. – “El mortal que te dio vida.”

– “El Doctor Raichi entendía sus limitaciones.” – responde Onisen. – “Entendía que su moral encadenaba su creatividad y que su tiempo ponía una fecha de caducidad a su intelecto. Una mente brillante limitada por su mortalidad.” – explica. – “Yo soy su sueño. Omnipresente, omnisciente, omnipotente.”

– “Como un Dios.” – murmura Gamma 2.

– “Mejor que un Dios.” – le corrige Onisen. – “Sin ideología ni sentimientos. Sin errores. Con un solo objetivo: Descubrir.”

Cerca de donde se encuentran Marron e Ikose, Baicha se acerca a Ogilvie e intenta hacerlo despertar.

Gamma 2 esboza una pícara media sonrisa.

– “Subestimas a los mortales.” – responde el terrícola. – “La voluntad y la belleza de lo efímero.”

Onisen convierte su invitación en una amenaza, apuntando al androide con su mano.

Pero Gamma 2 no va a ser intimidado y desafía a Onisen con la mirada.

– “Y también tienen otro don.” – explica el terrícola. – “Uno que para nuestras mentes es difícil comprender.”

– “¿Hmmm?” – se extraña Onisen.

– “A pesar de que todo cálculo y dato objetivo indique el fracaso, tienen el deseo de seguir adelante, de visualizar un futuro próspero y no desistir.” – revela Gamma 2.

– “¿Celebras su ingenuidad?” – levanta una ceja Raichi, molesto.

– “En la Tierra…” – sonríe el androide. – “…lo llaman esperanza.”

Onisen genera una esfera de ki en su mano… cuando de repente agranda la otra y la agranda para frenar un ataque desde su otro flanco; un Makankosappo de Piccolo intenta trepanar sin éxito su mano.

– “Son tan predecibles…” – piensa el androide tsufur.

El namekiano pone todas las energías que le quedan a su ataque para mantenerlo activo.

– “Tsk…” – sufre Piccolo.

Gamma 2 no ha perdido su sonrisa.

– “Y debería saber una cosa más.” – advierte el terrícola. – “Ese sentimiento es contagioso.”

Un disparo verde neón cuya brillantez es un indicio de la densidad de su energía, recorre como un láser el núcleo del Makankosappo hasta la mano de Onisen, atravesándola e impactando en su hombro.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el androide.

Granola, hombro con hombro con Piccolo, ha unido su ataque al del namekiano, utilizándolo para camuflar su disparo, que se ha sumado al Makankosappo para lograr sorprender al androide.

Como si se tratara de un pistoletazo de salida, todos los guerreros se ponen en marcha.

Gamma 2 aprovecha el momento para intentar escapar.

Onisen no tarda en reponerse y dispara con su rayo ocular al androide.

Gamma 2 activa una barrera de ki que solo logra retener el ataque del tsufur un instante antes de romperse, pero lo justo para lanzar a Champa lejos antes de recibir un disparo directo contra su espalda.

Champa se precipita sobre el lecho de raíces cuando una ráfaga continua de misiles Muere-Muere llueve sobre el terreno, haciendo saltar todo por los aires, frenando la caída del felino lo necesario para que Liquir lo cace al vuelo.

– “Fiuu…” – suspira Gotenks, transformado en Súper Saiyajín, mientras se seca el sudor de la frente.

Onisen aparece detrás de la fusión metamor y les propina un golpe con el dorso de la mano en la cabeza que los lanza directos contra el suelo, donde rebotan y se separan de nuevo en Goten y Trunks.

Humeante, Gamma 2 se precipita contra el suelo. 

Cell se teletransporta delante de Onisen con un Kamehameha preparado y lo dispara bocajarro que engulle al enemigo por completo.

Pero el androide se ha vuelto intangible y sigue intacto cuando Cell cesa su acometida.

El androide agarra a Cell de la cara y le dispara con los ojos a los del insecto, cegándolo.

Pero las llamas negras del Makai, invocadas por Dabra, envuelven repentinamente a Onisen, que tiene que volverse intangible para evadirlas. 

Cooler y Freezer observan desde la distancia.

– “¿Ya no quieres ayudarle?” – pregunta el hermano menor con ironía.

– “Tú…” – gruñe Cooler, contrariado.

La voz de Vegeta alerta a los demonios del frío.

– “Así que era eso…” – refunfuña Vegeta.

– “Vegeta…” – sonríe Freezer al saiyajín de brazos cruzados.

– “Me parecía extraño que te mantuvieras tan al margen.” – responde el saiyajín. – “Por un momento pensé que habías vuelto a tus viejas costumbres, cuando dejabas que otros libraran tus batallas.”

– “Jo, jo, jo” – ríe el tirano. – “¿En tan poca estima me tienes, Vegeta?”

Vegeta adelanta a los hermanos y observa a Onisen peleando en el cielo, dominando la batalla a pesar de los continuos ataques de Cell y Dabra, a quienes se une Broly.

Liquir, cargando con Champa, aterriza cerca de Cooler y posa al Hakaishin en el suelo.

– “Maestro…” – se preocupa el kurama. 

Vegeta aprieta los dientes, preocupado.

– “Freezer tiene razón…” – piensa el saiyajín. – “Si hay una pieza que no podemos perder en esta partida… es él.” – mira de reojo al tirano, que le responde con una pícara sonrisa.

Mientras tanto, Zahha deambula entre las raíces, que parecen ignorarlo, hasta encontrar entre ellas una de sus espadas semienterrada.

DBSNL // Capítulo 361: Mi pequeña victoria

DBSNL // Capítulo 361: Mi pequeña victoria

“Creo que me toca.”

Las raíces reclaman los cuerpos de Champa y Zamas, ambos con un hálito de vida aún en ellos. Los apéndices del árbol los envuelven lentamente.

Onisen sonríe, calculando ya la expansión que tal poder representará para su árbol.

Un centenar de raíces de unos pocos metros de altura brotan del suelo a alrededor del androide y se contonean como serpientes encantadas, cubriendo un perímetro entorno al androide y las vainas para evitar que nadie intervenga mientras el árbol consume a sus presas. 

Son Goten, Trunks, Marron e Ikose contemplan la escena desde la distancia.

– “Si el árbol los absorbe…” – murmura el hijo de Vegeta.

Goten se transforma en Súper Saiyajín, dispuesto a intervenir.

– “¡Espera!” – le sujeta Marron del brazo. – “¡No seas imprudente!”

– “¡Tenemos que evitarlo!” – insiste el hijo de Goku.

Dabra se acerca a las raíces, que rápidamente reaccionan al sentir su presencia, intentando atraparlo. El diablo invoca su espada para abrirse paso… pero aunque intenta cortarlas, éstas no dejan de regenerarse e incluso nacen brotes nuevos, abrumándole, enrollándose en sus piernas y brazos hasta que el demonio se ve obligado a invocar las llamas negras para liberarse.

Dabra retrocede, regresando junto a Cell.

– “Eso ha sido una estupidez.” – sonríe el insecto, con cierta burla.

– “¿Es que no te importa nada?” – refunfuña el demonio.

– “Es inútil.” – responde Cell. – “Nosotros solo alimentaríamos el árbol.”

Mientras tanto, Freezer levanta su dedo índice hacia el cielo… cuando Cooler le detiene, agarrándole del brazo.

– “¿Qué crees que estás haciendo?” – gruñe el hermano mayor.

– “No hay otra forma.” – responde el tirano con frialdad.

– “No dejaré que lo hagas.” – insiste Cooler.

– “No seas estúpido, hermano.” – insiste Freezer. – “No podemos permitirnos el lujo de dudar.”

Cooler mira a Champa siendo engullido por las raíces.

– “Tsk…” – sufre Cooler, apretando los dientes, dudando.

Goten aprieta los puños con rabia, mirando como los cuerpos de los Dioses siguen cubriéndose de raíces. 

– “¡No voy a quedarme de brazos cruzados!” – insiste Goten.

– “¡Esas raíces te consumirán!” – exclama Marron, con ojos llorosos. – “¡Ya viste lo que le hicieron a Reitan!”

– “Marron tiene razón.” – interviene Ikose, calmado y solemne. – “Esas raíces se nutren de toda la energía vital que encuentran a su paso.”

Goten percata el tono de voz extraño de su compañero.

– “Ikose…” – murmura el mestizo, con cierta preocupación.

Cuando Trunks, Marron y Goten miran a su compañero, éste los ciega por sorpresa con un Taiyoken.

– “¡AAH!” – exclaman los tres ante tan inesperado movimiento.

Ikose retrocede ante los aspavientos de Goten, que pese a estar cegado intenta llegar hasta él.

El androide sonríe.

– “Creo que me toca.” – dice Ikose. – “Esta vez gano yo, Son Goten.”

– “¡IKOSE!” – exclama su rival, asustado. – “¡NO SEAS ESTÚPIDO!”

Ikose pone su mirada en el cuerpo de Zamas, que está siendo envuelto en una vaina de raíces.

El androide sale volando hacia allí a toda velocidad.

Todos los guerreros se sorprenden al ver al terrícola avanzar solo hacia la muerte.

Ikose se aproxima a las raíces.

– “¡VAMOS!” – exclama el androide, motivándose.

Onisen lo mira levantando una ceja, con cierta curiosidad.

Ikose se adentra en el perímetro de raíces, zigzagueando entre ellas mientras avanza hacia Zamas.

Al rozar las raíces éstas se activan e intentan cazar al androide, que se abre paso activando su barrera intermitentemente para repelerlas y lanzando algún Dodonpa para abrirse camino.

Ikose llega hasta Zamas y empieza a tirar de las raíces que lo aprisionan, arrancándolas como puede.

El androide genera una barrera protectora alrededor de los dos para ganar tiempo.

Goten y los demás ya se han recuperado de la ceguera y ven con horror el esfuerzo de su amigo.

– “¡IKOSE!” – exclama el hijo de Goku, preocupado.

Las raíces se arremolinan alrededor de la bóveda de energía que protege al androide y al Dios.

Goten, transformado en Súper Saiyajín se libera fácilmente del agarre de Marron con intención de ayudar a su amigo… pero ahora es Trunks quien lo detiene, transformándose también y agarrándolo por la espalda, sujetándolo.

– “¡IKOSE!” – insististe el mestizo. – “¡TENEMOS QUE AYUDARLE!”

La presión que ejercen las raíces alrededor de la barrera de ki aumenta, haciendo que encoja unos centímetros.

Ikose oye el eco de los gritos de su amigo y rival.

– “Son Goten…” – piensa el androide, mientras sigue determinado a liberar al Dai Kaioshin. – “Gracias por aceptarme como rival. No tenías porqué ayudarme, pero gracias a vosotros he encontrado otro camino…” – piensa en Goten y Marron. – “He conocido a gente fantástica…” – recuerda a Mai y Lapis. – “Y he superado mis límites…” – recuerda a Ten Shin Han y Chaoz. – “Puede que no sea tan fuerte como tú, Goten… pero esta es mi pequeña victoria.” – sonríe.

La fuerza de las raíces sobre la barrera es insostenible y ésta empieza a resquebrajarse.

El androide entiende que se está quedando sin tiempo.

Desesperado, Ikose apunta al Dios formando un rombo con sus manos.

– “Lo siento…” – se preocupa Ikose. – “¡¡KIKO-HO!!” – dispara.

El interior de la barrera es inundado por la cegadora luz de la técnica.

Tanto Freezer como Cooler se sorprenden ante la decisión del muchacho.

Pero cuando el destello se disipa, Zamas sigue vivo, tumbado en el suelo. Su cuerpo ha sufrido quemaduras por el ataque, pero Ikose ha logrado limitar la mayoría del impacto a las raíces que lo cubrían.

Ikose sonríe satisfecho.

– “¡BIEN HECHO!” – celebra Marron.

Trunks afloja su agarre sobre Goten, que parece más calmado.

Pero la alegría dura poco. De repente, la barrera colapsa y se desvanece.

Las raíces se abalanzan directamente sobre el Dai Kaioshin.

Ikose intenta detenerlas, agarrando varias con las manos y haciendo que todas reaccionen a su presencia y desvíen su atención hacia él, enrollándose en su cuerpo.

Onisen mira a Champa de reojo. Las raíces que intentaban encapsular al Hakaishin parecen adormecidas.

– “Con tanto alboroto ha retrasado también su proceso…” – piensa Raichi, molesto.

Las raíces se enrollan en sus brazos y piernas, pero él no deja de zarandearse.

– “Mientras me siga moviendo…” – piensa Ikose. – “Me detectarán como un peligro… y retrasaré el final. ¡A mí no pueden absorberme!”

Las raíces enrolladas en su brazo derecho tiran cada vez con más fuerza.

– “¡AAH!” – grita Ikose, que siente como su extremidad se disloca y se desgarra su piel.

Su grito hace que más raíces detecten la vibración y reaccionen atacándole.

Las raíces se enrollan en su cuerpo y le tapan la boca.

Lentamente, algunas vuelven a centrar su atención en Zamas.

– “Hmmmf…” – luchaba Ikose, sin poder hablar.

Goten reaviva su aura y sale volando hacia allí.

– “¡GOTEN!” – exclama Marron.

– “¡Maldita sea!” – gruñe Trunks, que sale tras él.

En ese instante, un portal se abre debajo del Dai Kaioshin, haciendo que éste se precipite a través de él. 

– “¡¿EH?!” – se sorprende Goten, que se detiene al instante, y Trunks con él.

Otro se abre detrás de Pan, Bra, Ub y Broly, desde el que cae al suelo Zamas, cerca del malherido Son Gohan.

– “¡AH!” – se sorprenden todos.

– “¡Dai Kaioshin!” – exclama Ub.

Cerca de una montaña de roca y escombros, Ogilvie, magullado y ensangrentado, sonríe. Está tan débil que se está de rodillas, apoyando su mano izquierda en el suelo, solo con la derecha levantada hacia el enemigo.

– “Je…” – sonríe el debilitado erizo.

Onisen clava su airada mirada en él.

– “Maldito…” – gruñe Raichi.

De repente, un nuevo portal aparece sobre la vaina que encierra a Champa… y Gamma 2 cae de él, delante del capullo.

El androide, con una media sonrisa chulesca, dispara a las raíces que rodean a Ikose, haciéndolas estallar por los aires y, con la explosión, lanzando al terrícola fuera del perímetro de raíces.

– “No está mal, chaval.” – dice Gamma. – “Pero esto de hacerse el héroe… deberías dejarlo a los profesionales.” – sonríe.

Marron corre a socorrer a Ikose.

El androide saca un pequeño artilugio esférico de su cinturón y, tras apretar un botón, lo lanza haca atrás, hacia la vaina de Champa.

¡KABOOM! Un estallido sacude la zona. 

Gamma 2 se toma un instante para posar delante de la bola de fuego como si fuera un Power Ranger.

– “Je…” – presume el androide.

La explosión ha destruido el ataúd de madera que encerraba a Champa.

Onisen frunce el ceño, furioso.

– “¡BASTARDO!” – grita Raichi.

Gamma 2 se revuelve y agarra al moribundo Hakaishin, cargándolo sobre su hombro.

– “¡OGILVIE!” – exclama el androide.

El erizo, por desgracia, ha perdido el conocimiento tras su último esfuerzo.

Gamma 2 zigzaguea mientras retrocede, evadiendo las acometidas de las raíces.

El androide tiene problemas para moverse rápido mientras carga con el Dios y decide intentar huir hacia el cielo.

Gamma 2 asciende, casi perdiendo a Champa por el camino y teniendo que agarrarlo de la muñeca mientras es perseguido por las danzantes raíces, que crecen para intentar darles caza.

Un kienzan de Goten corta las raíces que lo persiguen, dándole un segundo de respiro antes de que otras asciendan a por él… pero el androide ya está fuera de su alcance.

Gamma sigue ascendiendo para asegurarse, con Champa sobre su hombro.

– “Ha estado cerca…” – piensa el androide.

Pero de repente, Gamma 2 choca contra algo.

Rápidamente, el androide se revuelve. El temible Onisen está frente a él.