DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 15: Trunks

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 15: Trunks

En la Atalaya de Kamisama, Piccolo se ha adentrado en el palacio seguido por Majin Bu. El namekiano guía al monstruo a través de los pasillos del templo.

– “Es por aquí” – dice Piccolo.

Krilín y los demás observan la escena.

– “¿Piccolo va a hacerles luchar en la Sala del Espíritu y el Tiempo?” – pregunta Krilín. – “¿Porqué?”

Mr. Popo cavila un instante antes de que se le ocurra una respuesta.

– “Porque si Trunks fracasa, destruyendo la puerta de la sala podría dejar encerrado a Majin Bu para siempre…” – dice el ayudante de Kamisama. – “No podría salir. Estaría encerrado en otra dimensión.”

– “¡¿Y qué le pasaría a mi Trunks?!” – pregunta Bulma, alarmada.

– “No podrían resucitar con las Dragon Balls.” – responde Dende, cabizbajo. – “Shenron no podría recuperar sus almas.”

Bulma se tapa la boca aterrada ante la pesadilla de perder a su hijo para siempre.

– “Es un plan desesperado…” – dice Yamcha. – “¿Lo sabrá Piccolo…?”

– “Fue Kamisama en el pasado.” – dice Popo.

– “Conoce este palacio mejor que yo.” – añade Dende.

– “Pero… ¿por qué están dando este rodeo?” – pregunta Krilín. – “La Sala está ahí…” – señala una puerta.

– “Lo hace para ganar tiempo.” – dice Roshi. – “Cada minuto es oro para Trunks.”

Piccolo hace que Bu recorra el palacio de un lado para otro.

– “¡¿Aún no?!” – protesta el monstruo. – “¡¿A dónde vamos?!”

– “Tu rival está arriba” – responde el namekiano.

– “¡¿Arriba?!” – gruñe Bu. – “¡Antes hemos bajado!”

En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Trunks recobra el aliento sentado en mitad de la gran sala blanca.

– “Agh… uff… Aah…” – respira el chico. – “Je, je…” – sonríe. – “Piccolo se llevará una sorpresa…”

Piccolo continúa su camino hacia la sala.

– “¿Quieres comer algo?” – le pregunta al monstruo.

– “¡NO!” – protesta Bu, escupiendo. – “¡Y caminas muy despacio! ¡Date prisa o te mataré!”

– “Ya casi hemos llegado…” – responde Piccolo.

En el Planeta Sagrado, Gohan se impacienta. El ritual del anciano se le está haciendo eterno. El viejo, sentado con las manos extendidas hacia Gohan, tiene una revista delante de él y gira la página de vez en cuando. 

– “¡¿Aún no?!” – pregunta el mestizo.

– “Es pronto…” – responde el viejo. – “Parece que el poder que ocultas es mayor de lo que pensábamos…”

– “Esto es una pérdida de tiempo…” – gruñe Gohan.

Mientras tanto, Videl ha subido la Torre de Karín. Sus manos están sangrando y ella está agotada.

En la cima de la torre no encuentra a nadie con vida. Solo los cuerpos de un viejo samurái y de un felino. Hay dos agujeros en el techo.

– “¿Qué les ha pasado?” – se pregunta Videl. – “¿Han sido dos rayos de esos?”

De repente, el gato tose.

– “¡Está vivo!” – exclama Videl, que se agacha para socorrer a Karín. – “Pobrecito…”

– “Sube a la Atalaya…” – dice el felino.

– “¡¿Un gato que habla?!” – se sorprende la muchacha.

– “Pero cuidado… con Majin Bu…” – dice Karín.

– “¿Cómo subo?” – pregunta Videl. – “No veo nada por encima de la torre…”

– “El bastón…” – dice Karín. – “Usa el bastón…” – dice señalando al Nyoibo apoyado en la pared.

– “¿Un bastón?” – se extraña ella.

– “Buena suerte… Videl” – fallece Karín.

La muchacha agarra el bastón con decisión y se encarama a la barandilla, dispuesta a subir a la azotea.

Piccolo y Bu llegan finalmente a la entrada de la sala.

– “Es aquí.” – dice el namekiano.

– “Ya era hora.” – sonríe el monstruo.

Piccolo abre la puerta y deja pasar a Bu; después le sigue.

– “Qué lugar tan raro…” – murmura Bu mientras camina por la plataforma de entrada hasta la gran sala blanca.

Frente a él, Trunks le espera de brazos cruzados.

– “¿Es este?” – se extraña Bu al ver frente a él a un niño.

Una gota de sudor frío recorre la frente de Piccolo.

– “Trunks parece cambiado…” – piensa el namekiano al ver al hijo de Vegeta un poco más maduro. 

– “Bu parece diferente…” – dice Trunks. – “¿De verdad es él?”

– “Por… por favor… Que haya un milagro…” – piensa Piccolo.

Majin Bu parece frustrado.

– “Tanto esperar para nada…” – gruñe el monstruo.

Trunks señala a Bu con el dedo.

– “¡Este será tu fin, Majin Bu!” – exclama el mestizo.

Bu embiste a Trunks y le propina un puñetazo que lo deja tirado en el suelo.

– “¡TRUNKS!” – se preocupa Piccolo.

– “Pero… ¡¿qué haces?!” – protesta Trunks, frotándose la mejilla dolorida. – “¡¿Es que no tienes sentido del espectáculo?! Son Gohan y yo somos unos incomprendidos…”

El namekiano se tapa el rostro con la mano.

– “Vamos a morir…” – sufre Piccolo.

Trunks se pone en pie.

– “¡VUELVE A TU SITIO!” – le dice a Bu. – “¡Y ESPERA AHÍ!”

El monstruo, confuso, obedece.

Trunks aprieta sus puños y se envuelve en el aura de Súper Saiyajín; su cabello se torna dorado.

– “¿Eso es todo?” – protesta Bu. – “Ya he matado a dos que hacían eso…”

De repente, Bu reconoce al chico.

– “Espera…” – dice el monstruo. – “¡Tú eres el que me dio una patada esa vez!”

Trunks esboza una media sonrisa.

– “Estúpido…” – fanfarronea el chico. – “Si crees que soy el mismo de antes, estás muy equivocado. ¡Te lo demostraré!”

En ese instante, el aura de Trunks se torna roja y arde como una llama, tiñendo su cabello dorado de un tono magenta. Una corriente de aire poderosa azota la sala.

– “¿EH?” – se sorprende Bu.

– “¡¡LO HA CONSEGUIDO!!” – exclama Piccolo, esperanzado por primera vez.

– “¿Te gusta mi nueva transformación?” – presume Trunks. – “La llamo Kaio-josho.”

– “Kaio… ¿qué?” – pregunta el monstruo.

El mestizo sonríe satisfecho. Una gota de sudor recorre su sien.

– “¡ALLÁ VOY!” – exclama el chico.

El aura de Trunks estalla y sale propulsado contra Bu para propinarle una fuerte patada en la cara, y luego insiste con una tormenta de puñetazos… pero el monstruo ni se inmuta.

– “¿Eh?” – se sorprende Trunks.

– “¿Me toca?” – pregunta Bu.

Trunks retrocede y se pone en guardia.

– “Parece que tendremos problemas…” – sufre Piccolo.

El mestizo reaviva su aura.

– “¡No he terminado!” – exclama fanfarrón. – “¡YAAAAH!”

Trunks carga de nuevo contra Bu.

– “¡DYNAMIC KICK!” – exclama. – “¡ROLLING THUNDER PUNCH! ¡MIRACLE PUNCH…!” – el chico ataca incesantemente, nombrando técnicas sobre la marcha.

Pero Bu se harta y le propina un revés que lo derriba, haciendo que se deslice varios metros por el suelo de la sala y pierda su aura roja.

– “Maldita sea…” – protesta el chico, que se pone en pie de un salto. – “¡Qué daño…!” – se frota su mejilla roja.

Piccolo suspira y mira al suelo.

– “Esto no pinta bien…” – lamenta el namekiano.

Bu se impacienta.

– “Ya está bien…” – protesta el monstruo. – “Eres muy débil. Dorado o rojo… Me aburres. Te voy a matar.”

– “Pero, ¿qué dices?” – se ofende Trunks. – “Aún no sabes lo terrible que puedo ser…”

Trunks reaviva su aura una vez más.

– “¡Me has hecho enfadar!” – grita el mestizo.

Una violenta corriente de aire azota el lugar.

Piccolo se sorprende al sentir el poder del chico.

– “¡¿Aún tiene más poder?!” – piensa el namekiano. – “¡Increíble! ¿Cómo es posible?”

Bu ahora parece más interesado en su adversario.

Trunks sonríe.

– “No puedo entretenerme mucho…” – dice el mestizo. – “¡Así que acabaré contigo de una vez por todas!”

Bu se pone serio. Piccolo está a la expectativa.

– “A ver…” – Trunks se lleva la mano a la barbilla. – “¿Con qué técnica empiezo? Tengo tantas…”

Piccolo y Bu caen al suelo de espaldas ante el cambio de actitud de Trunks.

– “¡YA BASTA!” – se levanta de un brinco el monstruo.

Trunks alza su dedo índice al cielo.

– “¡GALACTIC DONUT!” – exclama mientras se ilumina su falange distal.

El chico traza un círculo de energía que se convierte en un anillo luminiscente y luego lo lanza sobre Bu.

El monstruo observa confuso el halo.

Trunks lo expande y lo hace descender, rodeando al monstruo… y le sorprende haciendo que se contraiga de repente, apresándole.

– “¡HA!” – exclama Trunks.

– “¡UuuuhhOOOOHHH!” – lucha Bu. – “UUUAAAAAAHHH!” – grita desesperado.

– “¡Ya lo tienes!” – celebra Piccolo.

Pero Bu sonríe de repente, desconcertando al mestizo.

– “Era broma” – se burla el monstruo.

Con poco esfuerzo logra extender sus brazos, haciendo estallar el anillo de energía, quedando libre.

– “Vaya…” – murmura Trunks. – “Es realmente fuerte…”

Bu se abalanza sobre Trunks e intenta golpearlo, pero el mestizo salta rápidamente esquivando el golpe.

El monstruo le propina una patada en el abdomen que lo lanza por los aires y luego le sigue para rematarle con una patada dando una pirueta que lo remite de nuevo contra el suelo.

Trunks rebota contra la superficie de la sala y se dispone a contraatacar. Con la velocidad endiablada del Kaioken traza el zigzagueo típico de la técnica del Dios del Norte, desconcertando al monstruo y sorprendiéndolo por la espalda, propinándole golpe en la cabeza con las manos juntas como un martillo.

Bu cae al suelo de pie y se rasca la cabeza dolorido.

– “Je, je, je…” – ríe el monstruo a pesar del golpe, interesado en el combate.

Trunks toma tierra.

Piccolo observa al muchacho.

– “Ha logrado dominar el Kaioken… Yo jamás lo hice.” – dice Piccolo con cierta admiración. – “No… No solo lo ha dominado… ¡Lo ha llevado al siguiente nivel!”

El namekiano se fija en el estado del chico.

– “Su musculatura no parece sufrir en exceso…” – piensa Piccolo. – “Es fascinante… el Kaioken…” – añade mientras recuerda el cuerpo de Goku afectado por la técnica del Kaio del Norte. – “Este crío…”

Mientras tanto, en el Planeta Sagrado, el ritual continúa. Goku y Shin esperan bajo la sombra de un árbol.

– “Tienes mucha esperanza en él, ¿verdad?” – pregunta Shin.

– “Por supuesto.” – responde Goku. – “El poder que esconde es muy superior al mío… y al de Majin Bu. Estoy seguro.”

– “Vaya…” – se sorprende Shin. – “Bueno… y ha logrado liberar la Espada Z. ¡Eso ya es un inicio esperanzador!”

– “Esa espada…” – dice Goku. – “Creo que solo podía ser arrancada por alguien del mundo de los vivos. Y no era cuestión de fuerza, si no de corazón.”

– “¿Tú crees?” – se sorprende Shin ante la elucubración del saiyajín.

El viejo Kaioshin oye la conversación y esboza una media sonrisa.

De repente, Goku se da cuenta de algo.

– “Oiga, Kaioshin… ¿Se ha fijado?” – pregunta el saiyajín. – “Hace un rato que no siento la energía de Majin Bu…”

– “¡AH!” – se percata el Dios. – “¡ES VERDAD! ¡¿Qué habrá pasado?! ¡¿HA SIDO DERROTADO?! ¿¡Por quién?!”

– “Lo dudo…” – responde Goku. – “No he captado ninguna energía que lo igualara… No ha peleado con nadie… ¿Cómo puede haberse esfumado?”

El anciano interviene.

– “Están luchando en otro mundo.” – explica el Dios.

– “¿Otro mundo?” – se extraña Goku.

– “Un lugar donde el tiempo transcurre de forma diferente… ¿No sabes nada de eso?” – dice el viejo.

– “¡¡LA SALA DEL ESPÍRITU Y EL TIEMPO!!” – exclama el saiyajín.

– “¡¿La sala?!” – se sorprende Gohan.

– “Pero… ¡¿Por qué están allí?!” – se pregunta Goku. 

– “Ese namekiano ha llevado a Bu hasta la sala a propósito.” – dice el anciano. – “Pero no sé porqué.”

– “Vaya…” – se sorprende Goku. – “Sabe todo eso… y puede sacar el poder oculto de Gohan…”

Goku mira de reojo a Shin con picardía.

– “Es todo un Dios…” – añade el saiyajín.

– “Oye, no te pases…” – agacha la cabeza el Kaioshin del Este. – “Que hago lo que puedo…”

Mientras tanto, en la Sala, Trunks y Bu siguen enfrentados. El mestizo reaviva el Kaiojosho, listo para un nuevo asalto. Esta vez, su musculatura aumenta de tamaño ligeramente.

– “Empiezo a sentir los efectos de la técnica de Kaiosama…” – piensa Trunks. – “¡Voy a darlo todo y a eliminarlo de una vez por todas!”

La mirada de Trunks se torna seria y Piccolo se da cuenta.

– “Parece que ahora irá en serio…” – piensa el namekiano. – “¡El próximo movimiento será decisivo!”

Trunks extiende sus brazos hacia los lados y dos esferas de ki azul se materializan. El chico junta sus manos, uniendo las dos esferas mientras se prepara para realizar la técnica de la escuela Kame.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Piccolo. – “¡¿Un Kamehameha?!”

– “Final Ka… Me…” – se prepara Trunks. – “Ha… Me…”

Bu parece decepcionado.

– “Esa técnica otra vez…” – suspira aburrido.

De repente, el Kamehameha azul se tiñe de rojo, inundando la sala blanca con su luz.

– “¡¡HAAAAAAA!!” – dispara el mestizo.

Un gigantesco ataque es proyectado y avanza hacia Súper Bu a toda velocidad.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el monstruo. – “No… No, NO, ¡¡NOOOOO!!” – grita mientras es engullido por el ataque del mestizo.

Un gran estallido sacude la sala.

En la Torre de Karín, Videl ha subido al tejado y ha encontrado el pequeño orificio en el que insertar el bastón mágico.

– “Debe ser aquí…” – piensa ella mientras coloca el artefacto en su lugar.

Nada ocurre.

– “¿Y ahora qué?” – se pregunta, confusa. – “¿Qué debo hacer?”

La muchacha se agarra al bastón con fuerza.

– “¡Quiero subir!” – exclama. – “¡Llévame a la Atalaya!” – insiste.

Pero no ocurre nada.

– “Maldita sea…” – sufre Videl. – “Tengo que subir… ¡Haz algo! ¡Alárgate!”

En ese instante, el bastón empieza a crecer y eso eleva a Videl hacia los cielos.

– “¡KYAAAAH!” – se asusta ella, que se sujeta con todas sus fuerzas.

En la Sala del Espíritu y el Tiempo, la polvareda se disipa, revelando a un deforme Majin Bu, que parece una vela derretida por el calor.

Trunks sonríe satisfecho.

– “¡Ya lo tienes!” – exclama Piccolo. – “¡Ahora acaba con él!”

Pero el namekiano se da cuenta de que la respiración del chico ahora es más pesada y de que su musculatura sufre pequeños calambres.

– “Trunks…” – murmura Piccolo.

El chico reúne fuerzas para dejar de temblar y enseguida alza su mano al cielo y preparar una esfera de ki amarillo.

– “¡A LA PORRA!” – exclama al lanzar el ataque como si fuera una bola de béisbol.

Una nueva explosión sacude el lugar.

El aura de Trunks se desvanece y su cabello se torna amarillo durante un breve instante antes de recuperar su lila natural. El chico hinca la rodilla.

– “Lo has conseguido…” – celebra Piccolo.

– “¿Crees que mi padre y Gohan estarían impresionados?” – pregunta Trunks, cansado.

– “Estoy seguro.” – sonríe el namekiano.

De repente, una terrible presencia inunda la sala. Un fuerte viento se alza repentinamente hacia el cielo.

– “No es posible…” – sufre Piccolo. – “No…”

– “Maldito…” – gruñe Trunks.

El humo resultante del ataque se ha condensado y ha permitido renacer a Majin Bu.

El monstruo toma tierra. Su semblante es serio. Ha sido humillado.

– “Hemos… hemos fracasado…” – lamenta Piccolo, abatido.

– “Ha sido culpa mía…” – murmura Trunks. – “Tendría que haber puesto más fuerza al Final Kamehameha…”

Piccolo mira de reojo la entrada a la sala.

Sin previo aviso, Bu alarga su antena y agarra por el pie a Trunks, levantándole por los aires y estampándole de nuevo contra el suelo.

– “¡AH!” – se queja Trunks, aún en estado base.

Bu juega con Trunks como si fuera un muñeco de trapo.

Una explosión en el horizonte sorprende a Bu. Cascotes llueven del cielo.

– “Piccolo…” – sufre Trunks, hecho papilla en el suelo.

– “¿Qué haces?” – pregunta Bu al namekiano.

Piccolo esboza una triste sonrisa.

– “Se acabó, Bu” – dice el namekiano. – “Has perdido.”

– “¿Eso te parece?” – fanfarronea el monstruo, que estampa a Trunks de nuevo contra el suelo y le deja inconsciente.

El namekiano agacha la cabeza.

– “Mátanos, si es lo que quieres.” – dice Piccolo. – “Acabo de destruir la única salida de este mundo. Vagarás en la nada de este mundo para siempre. Es tu fin.”

Majin Bu se queda perplejo y asustado.

– “¡¿QUÉ?!” – exclama el monstruo.

La antena de Bu vuelve a la normalidad y libera a Trunks, que ha perdido el conocimiento.

– “Vamos, Bu” – dice Piccolo. – “Acabemos con esto.”

Majin Bu tiembla de terror.

– “No…” – gruñe el monstruo. – “No me encerraréis otra vez… Señor Bibidí… No… No me encierre…”

– “¿Eh?” – se extraña Piccolo al ver a Bu hablando solo.

– “No… no…” – sufre el monstruo. – “Grrrrr…”

De repente, Majin Bu emite un grito desesperado y estremecedor.

– “¡¡¡UUUUAAAAAAAAAH!!!” – brama el monstruo. – “¡¡NOOOOOOOOOOO!!”

Con su grito, un extraño portal al mundo exterior ha sido abierto.

– “¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?!” – se pregunta Piccolo.

Bu se queda confuso observando el agujero, que parece conectar con la Atalaya de Kamisama.

– “¡¿CÓMO LO HA HECHO?!” – se pregunta Piccolo, aterrado. – “¡¡Ha creado una grieta transdimensional con su grito!!”

El portal empieza a cerrarse rápidamente, pero su el monstruo aprovecha las capacidades elásticas y viscosas de su cuerpo para atravesarlo en el último momento.

– “¡¡MALDITA SEA!!” – grita Piccolo, desesperado.

El portal se cierra tras su marcha.

En la Atalaya, nuestros amigos sienten el ki del monstruo y corren raudos a ver lo ocurrido.

En el Planeta Sagrado, Son Goku es el primero en sentir el regreso del Majin Bu.

– “Oh, no…” – sufre el saiyajín al no percibir la energía de Piccolo ni la de Trunks.

DBSNL // Capítulo 179: Monstruos

DBSNL // Capítulo 179: Monstruos

“Voy a hacerte estallar en mil pedazos…”

En el planeta Popol, Tarble y Kale han alcanzado a la gigantesca rana.

– “¡Se ve deliciosa!” – exclama el hambriento saiyajín.

– “¿Estás seguro de que se puede comer?” – pregunta Kale, desconfiada. – “¿Y si es venenosa?”

La barriga de Tarble ruge con fuerza.

– “¡Correré el riesgo!” – asevera el muchacho.

Tarble vuela hasta situarse sobre la rana, prepara su puño y se lanza en picado sobre la cabeza del anfibio.

– “¡Serás mi cena!” – celebra el saiyajín.

De repente, antes de que Tarble pueda alcanzar a la rana, una red de energía se genera a su alrededor y le atrapa.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende el chico.

– “¡TARBLE!” – se preocupa su compañera.

Alguien tira con fuerza de la red y derriba a Tarble, que queda inmovilizado en el suelo.

Kale intenta ayudar a su amigo, pero una jaula de energía la detiene.

– “Maldita sea…” – gruñe enfadada la chica.

Dos individuos se acercan a Tarble, uno de ellos lleva un hacha de ki morado en la mano. Otros dos personajes se acercan a Kale; uno carga una lanza de energía.

– “¿Pretendíais robarnos la presa?” – pregunta el hombre de la lanza.

– “Cazadores furtivos…” – murmura Kale.

– “¿Es que vosotros no lo sois?” – frunce el ceño el personaje.

El personaje que lleva el hacha alerta a su compañero.

– “Spade…” – dice asustado. – “Su ropa…”

– “¿Qué pasa, Hart?” – pregunta Spade.

– “Parecen de la Patrulla…” – responde el cazador.

Una gota de sudor frío recorre la frente de Spade.

– “No me fastidies…” – se preocupa el furtivo.

En la Tierra, en la Corporación Cápsula, Gohan se ha marchado volando, siguiendo las indicaciones que le ha dado el Dr. Brief.

Ten Shin Han ha subido a la azotea y se ha sentado a meditar, intentando percibir alguna energía; esperando un nuevo milagro. Bee le ha acompañado y se ha sentado a su lado.

En viejo doctor ha regresado al laboratorio, acompañado por Mai.

– “Tengo que continuar trabajando en el pobre Pino…” – dice Brief. – “Puedes esperarme aquí… Hazte un café si lo necesitas.”

– “Doctor…” – dice Mai. – “¿Puedo echar un vistazo a sus archivos?”

– “¿Mis archivos?” – se extraña Brief.

– “Los que recuperaron hace años de la Red Ribbon.” – insiste Mai. – “Había cosas interesantes en esos laboratorios.”

– “¡Ah! Esos archivos…” – dice el viejo. – “Sí, claro… Aquí tienes una terminal.” – le señala un ordenador.

Mai se sienta en la computadora y empieza a teclear.

– “¿Cuál es la contraseña?” – pregunta la mujer.

– “Uhm…” – se rasca la barbilla Brief. – “Esa terminal es la de Trunks… Prueba “Super Gotenks rocks”, todo junto y en mayúsculas.”

Mai teclea.

– “Estoy dentro” – sonríe la mujer.

En el palacio de Uranai Baba, Krilín y Akkuman se ponen en guardia.

– “Ten cuidado, Krilín.” – dice la bruja.

El terrícola no responde; está concentrado.

– “Si evito su técnica secreta estaré bien…” – piensa Krilín.

El diablo se abalanza sobre nuestro amigo, que esquiva las estocadas del tridente con facilidad y contraataca con una patada en el pecho de Akkuman que lo lanza contra una de las paredes del palacio, derribándola.

– “No te levantes.” – dice Krilín.

Akkuman se apoya en su arma para ponerse en pie.

– “Voy a hacerte estallar en mil pedazos…” – gruñe el diablo.

Krilín se prepara para lanzar un Kamehameha.

– “No tengo tiempo para esto.” – sentencia el terrícola.

De repente, un murciélago pasa volando por delante de nuestro amigo, distrayendo su atención un instante.

– “¿Eh?” – murmura Krilín.

Unas vendas sorprenden al terrícola y se enredan en sus brazos y piernas.

– “¡CUIDADO!” – exclama Baba.

Una fuerza invisible golpea al humano en el abdomen, haciendo que se doble de dolor.

Akkuman sonríe.

– “Je, je, je…” – se burla el diablo.

La momia sale de las sombras y acorta sus vendajes a medida que se acerca a Krilín por la espalda.

Baba intenta ayudar, pero recibe una patada invisible que la lanza contra el suelo.

– “¿Por qué hacéis esto…?” – pregunta la bruja, decepcionada con sus luchadores.

– “El Makai corre por nuestras venas, bruja.” – responde Akkuman. – “Nuestro Señor nos ha reclamado.”

Cerca de allí, Baicha, que se había colado en la nave, observa todo lo ocurrido, oculto tras una esquina.

El murciélago, que sobrevuela la zona, se da cuenta de que alguien les observa.

Mientras tanto, en una remota isla, Son Gohan aterriza, pues cree que ha llegado a su destino.

– “Tiene que ser aquí…” – piensa el mestizo.

De repente, un hombre se acerca a él por la espalda.

– “¡Eh! ¡Tú!” – exclama el hombre.

Gohan se da la vuelta. Ante él se encuentra un hombre de baja estatura, pelo azul repeinado y engominado, vestido con un mono azul con botas y capa rojas. El kanji “Su” luce en su pecho.

– “¡Un superviviente!” – celebra Gohan. – “¡Brief tenía razón!”

– “Me han dicho que han pasado cosas terribles…” – dice el misterioso personaje. – “¡¿Has sido tú?! ¡Pareces un malhechor!” 

– “¿Qué? ¿Yo?” – dice el mestizo, confuso. – “¡Qué va!”

– “No me gusta tu aspecto… Ese pelo de punta parece de delincuente…” – dice el individuo.

– “No, no…” – insiste Gohan.

– “¡Vas a tener que rendir cuentas conmigo!” – exclama el individuo. – “¡SUPPAMAN!”

– “Oye, que no soy un villano…” – dice Gohan.

El mestizo se acerca a Suppaman para contarle un secreto.

– “Esto que quede entre nosotros, pero ya que eres un héroe puedo confesártelo… Yo soy el Gran Saiyaman… Bueno, ¡ahora el Ultra Saiyaman!” – confiesa Gohan.

– “Ultra… ¿qué?” – responde Suppaman con desprecio, que parece que nunca haya oído ese nombre.

– “¿No me conocen aquí?” – se ofende Gohan, cruzándose de brazos.

– “¡Estás detenido!” – le apunta Suppaman con un dedo acusador.

– “¡Ah, ya sé!” – tiene una idea Gohan. – “¡Soy el yerno de Mr. Satán!”

– “¡¿Cómo?!” – se sorprende Suppaman. – “¡¿Tú eres el que está casado con la hija del Campeón?! Increíble… ¿En qué puedo ayudarte?”

Gohan se siente algo avergonzado y siente envidia hacia su suegro.

– “A él siempre lo conocen…” – piensa el mestizo. – “Busco la casa del Doctor Norimaki” – dice Gohan.

– “¡Los Norimaki! ¡Por supuesto!” – responde Suppaman. – “¡Viven en esa dirección!”

– “¡Muchas gracias!” – celebra Gohan.

– “No se merecen, ciudadano” – responde Suppaman. – “Y… por cierto… ¿tienes por ahí alguna foto firmada de Mr. Satán? ¿Podrías conseguirme una?”

– “No la llevo encima…” – se excusa Gohan. – “Otra vez será… ¡Tengo prisa!” – exclama antes de alzar el vuelo.

Suppaman se queda asombrado al ver volar a Gohan.

– “Qué tipo tan peculiar…” – murmura el héroe.

Suppaman se tumba en su monopatín y se marcha rodando carretera abajo.

DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 14: El nuevo rostro del mal

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 14: El nuevo rostro del mal

En el planeta de los Kaioshin, un anciano ha aparecido de la nada frente a nuestros amigos.

– “¿Quién es ese abuelo?” – pregunta Goku.

– “Parece un Kaioshin…” – dice Gohan.

El anciano sonríe.

– “Soy el Kaioshin de hace quince generaciones.” – se presenta.

Shin se queda boquiabierto.

– “¡¿EL KAIOSHIN DE HACE QUINCE GENERACIONES?!” – repite incrédulo el Dios.

– “Eso he dicho…” – replica el anciano. 

El viejo camina hacia nuestros amigos mientras narra su historia.

– “Hace mucho tiempo… muchísimo tiempo… había un hombre fuerte pero malvado… quizá no tanto como el monstruo Bu, pero sin duda era mezquino… y me encerró en esta espada.” – explica el anciano. – “¡Y lo hizo porque me tenía miedo! Yo era muy poderoso…”

– “Ah, ¿sí?” – pregunta Shin, que desconoce tal historia.

– “Je,je” – sonríe el viejo. – “¡Pues claro! Y por fin he salido…”

Goku desconfía y se acerca a su hijo.

– “A mí el viejo no me parece muy fuerte…” – susurra Goku. – “¿Lo ponemos a prueba?

– “¿Eh?” – se extraña Gohan.

Son Goku alza su mano derecha y dispara un pequeño ataque de ki que impacta directamente contra el rostro del anciano.

– “¡UUAAHH!” – grita el Ro Kaioshin, que cae de espaldas al suelo.

– “¡ANTEPASADO!” – se preocupa Shin, que se apresura en socorrerle.

Goku y Gohan se quedan perplejos ante la pasividad del Dios, que no ha sido capaz de reaccionar.

El anciano se levanta de un brinco, con su rostro chamuscado.

– “¡IDIOTA! ¡PERO QUE SE SUPONE QUE HACES, MALDITO IMBÉCIL!” – grita furioso. – “¡BOBO! ¡¿CÓMO TE ATREVES A ATACAR A ALGUIEN TAN IMPORTANTE COMO YO?!”

Goku se encoge de hombros, desanimado.

– “Lo que suponía…” – murmura el saiyajín. – “Un viejo bocazas…”

– “¡Lo que mis enemigos temían no era mi fuerza física, si no mi terrible poder mental!” – aclara el Ro Kaioshin. – “¡Mi magia!”

– “¿Magia?” – repite Goku.

– “¡Necesitamos su ayuda!” – intercede Shin.

– “Pues ahora no os lo enseño” – responde el Dios, cruzándose de brazos. – “Por faltarme al respeto.”

Gohan se acerca al anciano en actitud conciliadora.

– “Tiene que ayudarnos…” – dice el mestizo. – “La Tierra está en peligro.”

– “¡No me importa!” – refunfuña el Dios.

– “Pero…” – insiste Gohan.

Goku adelanta a su hijo, dispuesto a probar suerte.

– “Si nos ayuda le traeré alguna revista picante…” – ofrece el saiyajín.

– “¡Pero Goku!” – protesta Shin, ofendido. – “¿Cómo osas…?”

– “No necesito ninguna revista…” – responde el Ro Kaioshin. – “¡Con mis ojos de Dios puedo ver todo lo que quiera!”

Shin lleva la mano al rostro, sonrojado, avergonzado por la actitud de su antepasado.

Goku se acerca al oído del anciano para susurrarle.

– “¿Y si le traigo a una chica de verdad?” – sugiere el saiyajín.

– “¿Una de verdad?” – se interesa en anciano.

– “Por supuesto.” – afirma Goku.

Gohan interviene.

– “Oye, papá…” – dice el mestizo. – “Tú no puedes regresar al mundo de los vivos…”

– “No, yo no puedo… Pero tú sí.” – dice Goku. – “He estado observándote desde aquí. ¿Tu amiguita no podría ayudarnos?”

– “¡NI HABLAR!” – protesta Gohan.

– “Vaya…” – suspira Goku. – “Pues tendremos que pedírselo a Bulma…”

El Ro Kaioshin asiente.

– “Si es una mujer sexy, a mí me vale.” – dice el anciano.

– “¡Hecho!” – le estrecha la mano Son Goku.

El saiyajín mira de nuevo a su hijo.

– “Ahora solo tienes que pedírselo a Bulma cuando regreses a la Tierra.” – dice Goku.

– “¡¿Encima tengo que hacerlo yo?!” – protesta Gohan. – “Casi prefiero enfrentarme a Majin Bu…” – añade mientras una gota de sudor recorre su frente.

El anciano fuerza una tos para llamar la atención de todos.

– “Con mi poder mental puedo extraer toda la fuerza escondida de una persona más allá de sus límites.” – explica el Dios. – “¿Qué os parece? ¿Habíais oído hablar de una habilidad como esa?” – presume. 

– “¡Es increíble!” – se asombra Shin.

– “Pues es algo más habitual de lo que cree…” – dice Goku, poco convencido.

– “¡¿Pero qué dices?!” – protesta el Dios. – “¡Es un poder único!”

El anciano se acerca a Gohan.

– “Tú fuiste el que arrancó la espada, ¿no?” – pregunta el viejo. – “Pareces poca cosa, pero siento que tienes un poder extraordinario en tu interior… ¡Empecemos cuanto antes!” – exclama.

El Dios coloca a Gohan en mitad de un prado, de pie, firme. El anciano toma distancia y alza sus manos hacia el mestizo.

– “¡VAMOS ALLÁ!” – exclama el Ro Kaioshin. – “¡PODER OCULTO! ¡LIBÉRATE Y DERROTA AL MONSTRUO BU!”

El viejo empieza a bailar alrededor de Gohan mientras canturrea.

– “¡GO, GO, GO! ¡CHUUN, CHUUN…!” – danza en círculos.

Shin y Goku observan sin saber qué pensar de la escena.

– “Oiga…” – pregunta Gohan, que también parece poco convencido. – “¿Esto…?”

– “¡Silencio!” – replica el viejo. – “¡Es una ceremonia formal!” – añade antes de continuar el bailoteo.

– “Pero…” – interviene Goku. – “¿Cuánto va a durar?”

– “La ceremonia son solo unos minutos…” – responde el viejo. – “¡Pero el aumento de fuerza puede durar horas!”

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Gohan.

Mientras tanto, en la Tierra, el cachorro de Majin Bu y Satán ha recibido un disparo mientras jugaban a la pelota.

En una colina cercana, el tirador de coleta rubia y su acompañante celebran el acierto.

– “¡Le he dado al chucho! ¡Ja, ja!” – ríe el asesino.

– “Espere… ¿Quién es ese?” – dice su compañero, que observa por los prismáticos.

– “¿Eh?” – se extraña el tirador, que busca con la mirilla a los dos individuos que jugaban con el perro.

– “Hay un tipo gordo muy raro… y… ¡¿Mr. Satán?!” – dice el tipo, confuso.

– “Es él, ¿verdad?” – intenta corroborar su compañero. – “Pero por las noticias dijeron que estaba en una misión, que iba a matar a…” – el horror le embarga. – “Acaso… ese otro tipo…”

– “El monstruo…” – murmura el tirador, mientras apunta al monstruo.

Satán divisa a los dos tipos sobre la colina.

– “Pero qué hacen esos dos idiotas…” – gruñe el Campeón.

De repente, un disparo resuena en el aire y una bala atraviesa la cabeza de Bu.

– “¡JA, JA, JA!” – ríe el tirador. – “¡HE MATADO AL MONSTRUO!”

– “¡ASESINOS!” – grita Satán.

El tirador apunta ahora a Satán.

– “Y ahora le toca al Campeón…” – sonríe el asesino. – “¡Yo seré el nuevo héroe de la Tierra!”

La voz temblorosa de su compañero le interrumpe.

– “Señorito…” – dice el tipo.

– “¿Qué te ocurre?” – pregunta el tirador.

– “El… el monstruo…” – titubea el acompañante.

– “¿Qué le pasa…?” – responde mientras apunta de nuevo a Majin Bu.

El agujero de la frente de Bu se ha cerrado por completo. 

– “¡¿Sigue vivo?!” – se asusta el tirador. – “Pero no es posible… ¡Le había volado la cabeza!”

La mirada de Bu es airada y un denso humo rosado emana de los poros de su cuerpo.

– “¡Pásame las balas explosivas!” – ordena el tirador a su acompañante. – “¡¿Me oyes?!” – insiste al no recibir respuesta.

De repente, su socio cae al suelo tras recibir un golpe.

– “Pero, ¿qué…?” – se pregunta el tirador, confundido.

Satán acaba de noquear al tipo de un puñetazo.

– “No te lo perdonaré…” – gruñe el Campeón, furioso. – “¡NO TE LO PERDONARÉ NUNCA!” – grita.

Satán se abalanza sobre el enemigo y le desarma de una patada. Luego se lanza sobre él y le derriba de un puñetazo. El Campeón se sienta sobre el tirador y le propina varios puñetazos en la cara hasta dejarle fuera de combate.

El Campeón se pone en pie.

– “Eres basura…” – sentencia mientas escupe al suelo con desprecio. 

Satán le da la espalda y desciende la colina mientras se dirige hacia el perrito.

– “Maldita sea…” – lamenta el Campeón. – “Pobrecito…”

Al acercarse, un pequeño gemido alarma a Satán.

– “¡SEÑOR BU!” – exclama esperanzado. – “¡AÚN ESTÁ VIVO!”

Majin Bu vuela como un rayo hasta sus amigos. El humo que emanaba de su cuerpo ha cesado.

– “¡¿Cree que puede curarlo?!” – pregunta Satán.

– “¡Si no está muerto, se curará!” – confirma Bu.

El monstruo coloca su manopla sobre la criatura y el perrito se levanta al instante de un salto.

– “¡BIEN!” – celebran Bu y Satán, que se agarran de las manos y saltan juntos. – “¡BIEN! ¡BIEN!”

En la Atalaya de Kamisama, Piccolo y Dende observan la escena.

– “No entiendo nada…” – murmura Kamisama. – “Parece otro Bu…”

– “Será mejor no confiarnos…” – dice Piccolo. – “Sigue siendo tan peligroso como antes.”

Majin Bu agarra el perrito y lo levanta.

– “¡Ja, ja, ja!” – ríe el monstruo con alegría.

– “¡Menudo susto!” – dice Satán.

En ese instante, el Campeón recibe un disparo por la espalda y se desploma.

– “¿Satán…?” – murmura Bu, en shock.

En la colina, el tirador, con el rostro ensangrentado, se ha levantado y ha disparado al Campeón con un revolver.

– “¡Te lo mereces, bastardo!” – sentencia el asesino. 

Los poros de Bu emanan de nuevo un denso humo, ahora oscuro. Su cuerpo empieza a temblar.

– “Grrr…” – gruñe el monstruo.

Majin Bu lucha contra sus instintos y coloca las manos sobre el moribundo Campeón, que no tarda en recuperar el conocimiento.

Satán se pone en pie, curado.

– “¡Me ha salvado la vida!” – dice contento. – “¡Muchísimas gracias!”

Majin Bu aprieta los dientes. Los temblores están empeorando.

– “¿Qué le pasa?” – pregunta Satán. – “¿Se encuentra bien? ¿Le han herido?”

– “Escapa…” – gruñe Bu. – “Escapa con el perro…”

– “¿Eh?” – replica un confuso Satán. – “Pero, ¿qué dice?”

– “¡¡LARGO DE AQUÍ!!” – grita Bu.

Satán se asusta y agarra al perrito antes de salir corriendo.

El humo denso que emanaba de Bu ahora lo hace a presión, condensándose en el cielo, sobre el monstruo.

Cuando el humo cesa, Bu parece cansado por el esfuerzo y tiene que recuperar el aliento.

La gran nube de color ceniza empieza a concentrarse y a tomar forma antropomórfica.

Satán se detiene para observar tan extraño fenómeno.

El tirador también se queda boquiabierto ante el extravagante evento.

En la Atalaya de Kamisama, Dende y Piccolo observan con horror lo sucedido.

– “¡¿Qué demonios…?!” – se preocupa Piccolo.

La rabia que sintió Majin Bu provocó una lucha interior que terminó expulsando la maldad de su cuerpo, dando lugar a un nuevo Majin Bu. Su silueta es delgada y su piel grisácea. Viste igual que el Bu que conocemos.

El escuálido monstruo fija su mirada en el asesino y vuela hacia él como un proyectil, plantándose frente a él en un instante.

El asesino no duda en vaciar su cargador contra el enemigo, pero las balas lo atraviesan sin afectarle.

El monstruo levanta su mano y desintegra al humano por completo sin dudar.

Satán se queda petrificado ante tan despiadada ejecución.

El delgaducho corre hacia el orondo Bu y se coloca a escasos centímetros de su cara para provocarle.

El gordinflón parece aterrado ante la presencia de su contraparte y no tarda en intentar propinarle un puñetazo, pero el escuálido lo esquiva fácilmente y contraataca con un puñetazo directo a su rostro para rematarlo después con una patada que lo lanza a un centenar de metros de distancia.

El malvado Bu persigue al bonachón y le propina un severo castigo en forma de puñetazos y patadas. Parece que, al dividir sus cuerpos, el delgaducho se quedó con la mayor parte de la fuerza.

– “¡BU!” – sufre Satán.

En un intento desesperado, el gordinflón intenta usar su magia.

– “¡Conviértete en chocolatina!” – dice al disparar un rayo zigzagueante fucsia desde su antena.

El Bu malvado sopla con fuerza y remite el ataque a su origen, convirtiendo al amigo de Satán en un una tableta. 

El escuálido monstruo se acerca a la chocolatina y la observa satisfecho por la victoria antes de decidir comérsela. 

Al entrar en su organismo, el monstruo empieza a emanar humo rosado de nuevo; su cuerpo cambia, se moldea de nuevo como una masa de plastilina hasta dar lugar a un nuevo Majin Bu de aspecto esbelto; Súper Bu.

Satán parece aterrado.

– “Ha vuelto a cambiar…” – dice el Campeón, mientras abraza a su cachorro. – “¿Qué está pasando?”

El nuevo Bu hace crujir su cuello y echa un vistazo a su alrededor antes de emitir un sonoro bostezo… y, sin previo aviso, emite un grito ensordecedor mientras revela su verdadero poder; el suelo cruje y una violenta corriente de aire barre el lugar.

En la Atalaya, Piccolo y Dende se estremecen al sentir el terrorífico poder del monstruo.

Krilín y Yamcha salen del palacio al percibir tan magno poder.

– “¡¿QUÉ HA SIDO ESO?!” – pregunta Krilín.

– “Es Majin Bu…” – responde Piccolo. – “Ha cambiado por culpa de un estúpido… Su ki es más aterrador que antes… más oscuro…”

– “¿Es eso posible?” – sufre Yamcha.

– “¿Qué vamos a hacer…?” – se pregunta el namekiano. – “¿Qué ocurrirá ahora?”

En el Planeta Sagrado, Goku echaba una siesta mientras Shin observaba el ritual del anciano, pero el poder del monstruo ha llegado hasta el Más Allá.

– “¡¿Qué es eso?!” – se pregunta Goku.

– “Es… Majin Bu…” – dice un aterrado Shin.

– “Pero… su energía es distinta…” – murmura el saiyajín.

Gohan también ha sentido el poder del monstruo.

– “Oiga… ¿No puede darse más prisa?” – le pregunta al viejo bailongo. – “A este paso, no quedará Tierra que salvar…”

– “Tranquilo, muchacho” – responde el Dios. – “La paciencia es clave en este proceso.”

El mestizo no parece convencido.

En la Tierra, el ruido de una pequeña piedra cayendo por la colina ha llamado la atención de Majin Bu, que identifica al acompañante del tirador intentando huir.

El monstruo empieza a caminar hacia el tipo y éste se da cuenta, así que gatea hasta el rifle de su amigo y dispara al enemigo… pero la bala atraviesa a Bu sin causarle ningún daño.

Majin Bu sonríe y se convierte en una masa gelatinosa que sale volando para después caer sobre el tipo, introduciéndose en su boca y expandiendo su estómago hasta hacerlo estallar.

Bu se recompone de nuevo como si nada y echa un vistazo a su alrededor, localizando al último de los supervivientes; Mr. Satán.

El Campeón se esconde detrás de una roca y abraza al perrito mientas cierra los ojos con fuerza.

Bu se abalanza sobre el terrícola a toda velocidad, pero en el último instante algo le detiene.

Satán abre los ojos y se encuentra con Majin Bu observándole de pie frente a él.

– “¿S…? ¿Satán…?” – titubea el monstruo.

El Campeón está aterrado y no reacciona.

Majin Bu da la espalda a Satán y se marcha hacia el horizonte rápidamente.

Satán no puede creerse que siga vivo. 

– “Bu…” – murmura el Campeón. – “Me… me recordaba…”

Bu vuela hacia el norte a toda velocidad.

– “Ja.. jaja…” – ríe el monstruo. – “¡JA, JA, JA, JA!” – estalla en una sonora carcajada mientras acelera.

De repente, Majin Bu empieza a ascender.

En la Atalaya cunde el pánico.

– “¡¡EL MONSTRUO PUEDE CAPTAR NUESTRAS ENERGÍAS!!” – advierte Piccolo. – “¡¡VIENE HACIA AQUÍ!!” 

Pero antes de que el namekiano pueda terminar la frase, Majin Bu ha llegado.

Mientras tanto, en la aldea bajo la Torre de Karín, Videl ha bajado de su vehículo y mira al cielo confusa.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta la muchacha. – “¿Un avión?”

En ese instante, un joven vestido con ropas indígenas se acerca a ella.

– “¿Quién eres?” – pregunta el muchacho. – “¿Qué te trae a la Tierra Sagrada de Karín?”

Videl se pone en guardia, sobresaltada, pero enseguida se calma al ver que el chico no parece tener malas intenciones.

– “Hola… Me llamo Videl… y…” – se presenta ella.

– “¿Qué llevas en la bolsa?” – le interrumpe el muchacho.

– “Son… son las Dragon Balls…” – responde ella.

– “¿Qué?” – se sorprende el chico. – “¿Las Dragon Balls?”

– “Verás… es una larga historia… pero tengo que subir esta torre y llegar hasta una atalaya o algo así… ¡Es importante!” – insiste ella.

El indígena la observa atentamente y sonríe.

– “Tus intenciones parecen buenas…” – dice el chico. – “Me llamo Upa.”

– “Encantada.” – responde ella.

– “¿Quién te ha encomendado esa tarea?” – pregunta Upa.

– “Pues no sé como se llamaba… pero era amiga de mi n… de un compañero de clase… Son Gohan.” – explica ella.

Una voz anciana interrumpe la conversación.

– “¡¿Has dicho SON?!” – se presenta un anciano guerrero indígena. – “¿Tiene algo que ver con Son Goku?

– “¡Es su hijo!” – responde ella rápidamente.

Upa y su padre se miran y sonríen.

– “Eres bienvenida a estas tierras.” – asiente el chico.

En la Atalaya, el monstruo aterriza con delicadeza. Todos nuestros amigos retroceden aterrados.

Los que se encontraban ocultos en el palacio han salido al oír los gritos de Piccolo y se quedan petrificados al ver al monstruo por primera vez.

La sonrisa de Majin Bu hace temer lo peor a Piccolo.

– “Nos matará…” – piensa el namekiano.

– “¿Dónde está?” – pregunta el monstruo, desconcertando al namekiano.

– “¿Qué?” – responde Piccolo.

– “¡¡QUE SALGAAAAAA!!” – grita Bu, sacudiendo la Atalaya solo con su voz.

Piccolo intenta calmar al monstruo.

– “¿De quién hablas?” – pregunta el namekiano.

– “El tipo que intentó encerrarme…” – dice Bu. – “Quiero pelear con él.”

– “¿Son Gohan?” – se extraña Piccolo. – “Pero… lo mataste…”

– “No lo recuerdo…” – duda Bu.

El namekiano no sabe qué hacer o decir.

– “Pues pelearé con vosotros.” – dice Bu. – “A ti te recuerdo. Te di una paliza. Será aburrido, pero…”

– “Maldita sea…” – piensa el namekiano. – “¿Cómo le irá a Trunks? ¿Estará listo?”

– “¡Espera!” – interviene Roshi.

Majin Bu mira de reojo al anciano maestro.

– “Duende Tortuga…” – murmura Krilín, sorprendido y confuso por las intenciones del viejo.

Roshi se acerca a Bu y le mira a los ojos.

– “Tú quieres pelear con guerreros fuertes, ¿no es así?” – pregunta Roshi. – “Puedo ver el brillo en tus ojos…”

Bu parece confuso, pero escucha a Roshi.

– “Hay otro guerrero” – dice el viejo Tortuga. – “Está entrenando para enfrentarse a ti.”

Piccolo traga saliva. La táctica de Roshi es arriesgada, pero el namekiano la comprende.

– “¿Y dónde está?” – pregunta Bu.

– “Necesita más tiempo.” – dice Roshi.

– “Yo no espero a nadie” – protesta el monstruo. – “Que salga ahora.”

– “Impaciente…” – murmura el Duende, cabizbajo. – “Las Artes Marciales te harían bien. Un buen maestro…”

– “No lo necesito” – fanfarronea el monstruo, que alza su mano y apunta a Roshi.

El miedo embarga a todos los presentes. Piccolo intenta pensar una solución.

– “Lo siento, habitantes de la Tierra…” – piensa el namekiano.

Piccolo da un paso al frente e interviene.

– “¡ESPERA!” – exclama el namekiano. – “¡¿Por qué no te diviertes un rato ahí abajo y vuelves cuando hayas matado a todo el mundo?!”

El silencio invade la Atalaya.

– “Pi… Piccolo…” – titubea asustado Krilín.

– “No te preocupes…” – susurra Yamcha. – “Seguro que piensa resucitarlos con las Dragon Balls…”

– “Pero aún así…” – sufre Krilín.

Majin Bu sonríe.

Sin decir nada empieza a caminar bordeando la Atalaya, observando el planeta

– “¿Qué hace?” – se pregunta Roshi.

– “No lo sé…” – murmura Piccolo.

El monstruo se toma su tiempo y da la vuelta completa al lugar hasta toparse de nuevo con el namekiano.

De repente, el monstruo alza su mano hacia el cielo, haciendo que Piccolo de un paso atrás asustado y se ponga en guardia.

El cuerpo de Bu se ilumina y proyecta un rayo fucsia de energía hacia el cielo que pronto se divide en millones de proyectiles de ki más pequeños que caen desde la Atalaya sobre la superficie terrestre como si fueran una lluvia de estrellas.

En la aldea bajo la torre, Upa y Bora observan el ascenso de Videl por el gran pilar.

Bora coloca la mano sobre el hombro de su hijo.

– “Dejémoslo en manos de los amigos de Goku” – dice el anciano.

En ese instante, la luz rosada en el cielo alerta los dos guerreros y a Videl.

Los proyectiles de energía caen sobre el planeta, ensartando a todos los humanos sin error, uno tras otro.

Dos rayos de ki caen en picado y pasan rozando a Videl.

– “¡AH!” – grita asustada la muchacha.

De repente, un tercer rayo se dirige directo hacia ella.

Dende cae de rodillas, horrorizado al sentir la muerte de toda la gente que juró proteger.

Finalmente, Bu cesa su ataque.

– “Listo” – anuncia satisfecho. – “Todos exterminados.”

– “Miserable…” – gruñe Piccolo.

– “Ahora, quiero luchar.” – insiste Bu.

Piccolo agacha la cabeza. Su plan ha fracasado.

– “Está bien…” – dice el namekiano. – “Acompáñame.”

En mitad del árido terreno en el que se erguía el hogar de Majin Bu, Satán camina escoltado por su perrito.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta el Campeón. – “¿Fuegos artificiales? Qué extraño…”

En el Planeta Sagrado, Shin siente una terrible sensación que le perturba.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Goku, que puede ver el pesar en el rostro del Dios.

– “La Tierra…” – responde Shin, con una gota de sudor frío recorriendo su frente. – “Bu ha exterminado a casi toda la humanidad…”

– “¡¿QUÉ?!” – exclama Goku. – “¡¿Acaso ha destruido el planeta?!”

– “No…” – responde Shin. – “No sé qué ha sucedido, pero la Tierra sigue intacta…”

Gohan oye las voces distantes de Shin y su padre, pero no logra entenderles. El anciano ha pasado a la segunda fase del proceso; ahora los dos personajes se encuentran sentados el uno frente al otro, a pocos metros de distancia. El anciano apunta con sus manos al mestizo.

– “¡¿Qué ocurre, papá?!” – exclama el chico.

– “¡Nada!” – responde Goku. – “¡No te preocupes! ¡Tú céntrate en el entrenamiento!” – intenta calmarlo.

Gohan resopla un poco molesto con la parsimonia del viejo Dios, que incluso parece que a ratos esté echando cabezaditas.

Piccolo guía a Bu hacia el palacio de la Atalaya.

Mientas tanto, en la Sala del Espíritu y el Tiempo, el pequeño Trunks entrena con cuerpo y alma para dominar su nueva técnica.

En la torre de Karín, el gran pilar central has ido gravemente dañado por el impacto de uno de los ataques de Majin Bu; varios metros más abajo, Videl se agarra a un saliente con dos dedos.

– “Ha estado cerca…” – suspira la muchacha mientas logra agarrarse de nuevo para continuar su ascenso. – “¿Qué habrá sido eso?”