DBSNL // Capítulo 190: Round 2

DBSNL // Capítulo 190: Round 2

“No tolero la traición…”

La nave de la patrulla, pilotada por Pino y con nuestros amigos a bordo, ya surca el espacio en busca de las esferas del dragón.

Un pitido no tarda en alertar a Gohan; es el radar fabricado por Turbo.

– “El radar indica algo.” – dice el mestizo. – “Tenemos una señal.”

– “Introduciré las coordenadas.” – dice Pino. – “Tenemos los mapas de la Patrulla Galáctica.”

– “Adelante.” – asiente Gohan.

Mientras tanto, en Dorakiya, Trunks, Hit y Reitan se enfrentan a Janemba.

Trunks y Reitan intentan acabar con él usando sus espadas, pero Janemba resulta ser inmune. Las espadas pasan a través de él como si fuera intocable.

Hit es el único capaz de golpear al monstruo, usando el salto temporal para adelantarse a sus habilidades transdimensionales.

– “Esto es frustrante…” – protesta Trunks.

Reitan y Trunks disparan a discreción, pero Janemba atraviesa todos los ataques y avanza hasta alcanzar al herajín, agarrándolo por cuello.

El mestizo salta sobre el enemigo, espada en alto. Janemba deja pasar la espada de Trunks a través de su cuerpo y luego propina una patada al hijo de Vegeta.

Hit carga contar Janemba por la espalda y lo golpea con una patada, haciéndolo retroceder.

Trunks se levanta frustrado.

– “Maldito…” – gruñe el mestizo. – “¡Acabaré contigo!”

El mestizo adelanta a Hit y se abalanza contra el enemigo, dispuesto a darle un puñetazo. Trunks activa el salto temporal para sorprender a Janemba, pero la técnica falla en el último momento y el mestizo atraviesa a Janemba con su puño.

– “¿Eh?” – se asusta Trunks.

Esta vez es distinto. Janemba ha atrapado a Trunks a medio camino a través de él. La sonrisa del demonio aterra a todos. 

El cuerpo de Janemba se torna gelatinoso y empieza a expandirse a lo largo de Trunks, que por mucho que pelee no logra liberarse.

– “¡AAAH!” – grita el mestizo.

– “¡TRUNKS!” – exclama Hit, preocupado por su compañero.

Reitan prepara su mejor ataque sin dudar.

– “¡¡PUES ACABARÉ CON LOS DOS!!” – exclama el herajín, que dispara.

El ataque se aproxima rápidamente a Janemba y a Trunks, pero en el último instante, el ataque es cortado en dos.

– “¿Qué?” – se sorprende Reitan.

– “Maldición…” – protesta Hit.

Un nuevo Janemba se presenta ante ellos, con forma humanoide y una larga cola. Ha absorbido a Trunks y lleva su espada en la mano.

– “Bastardo…” – dice Hit, entre dientes.

En el mundo de Zeno, Meerus está arrodillado entre Moro, sufriendo un tormento a manos del poder mental del brujo. Piccolo y Shiras escoltan al temible villano.

– “No tolero la traición…” – dice el brujo. – “Ni el espionaje, viejo amigo.”

El cuerpo de Meerus se retuerce y empieza a cambiar de forma, revelando a un dorobochi antes de ser lanzado al fondo de la sala y estampado contra la pared, cayendo al suelo inerte.

En un planeta remoto del universo, una sala de ordenadores tiene constancia de todo lo ocurrido.

Un pequeño ente negro y redondo con una esfera azul brillante en su interior, sin piernas, pero con dos pequeños brazos y dos antenas, reacciona a las computadoras.

– “¿Qué haremos ahora, doctor?” – pregunta el personaje.

– “Esperaremos…” – dice una voz atronadora. – “Las piezas ya están en movimiento…”

En la nave de la Patrulla Galáctica, nuestros amigos han puesto rumbo a su primera parada.

Krilín y Baicha se han sentado de rodillas en el suelo, el uno frente al otro, con los ojos cerrados. Tras un breve instante, el pequeño terrícola abre los ojos asustado y con la respiración agitada.

– “Tienes que concentrarte más…” – dice Krilín. – “Vas a tener que entrenar mucho si quieres pelear y ayudar a tus padres.”

El pequeño asiente y cierra los ojos de nuevo.

Gohan observa la escena y sonríe, recordando su viaje a Namek.

En Dorakiya, el nuevo Janemba sonríe. Hit y Reitan se preparan para luchar.

– “¿Qué haremos ahora, asesino?” – pregunta el herajín.

– “Solo espero que…” – dice Hit.

Pero en ese instante Janemba aparece frente a él y le atraviesa el abdomen con la espada de Trunks.

– “Bastardo…” – piensa Hit, que escupe sangre. – “El salto temporal…”

Reitan intenta ayudar al asesino, pero Janemba se revuelve y le propina una patada giratoria que lo lanza contra una roca cercana.

Janemba arranca su espada del cuerpo de Hit, que casi se desmaya por el dolor.

El asesino reúne todas sus fuerzas y propina un puñetazo al demonio, pero éste ni se inmuta.

– “Ji, ji, ji…” – ríe el diablo.

De repente, un látigo de energía se enrolla en el cuello de Janemba.

– “¿Eh?” – se pregunta Hit.

Con una fuerza extraordinaria, Janemba es arrastrrado por el cuello y lanzado contra una montaña lejana, estrellándose en ella.

– “¿Quién…?” – se pregunta el asesino.

Frente a él, una muchacha con ropajes metamor toma tierra.

– “¿Están ustedes bien?” – dice ella.

Una nave sobrevuela la zona y de ella salen Madas, Shula y Ub, que también descienden al lado de la chica.

– “No hay duda…” – murmura Ub, perturbado por la presencia que siente. – “Es Janemba…”

– “Nosotras nos encargaremos de él” – dice la fusión de Bra y Pan. – “Esta vez no fallaremos.”

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 4: Destrucción

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 4: Destrucción

Shin y Kibito aparecen en el Planeta Sagrado de los Kaioshin gracias a la teletransportación de los Dioses.

– “¡¿Están vivos?!” – exclama el anciano Kaioshin, que los estaba esperando. – “¡Me temía lo peor!”

Shin cura a Son Goku mientras Kibito posa a Vegeta en el suelo.

– “¡AAH!” – inspira violentamente Goku, recuperando la consciencia.

– “Por poco…” – suspira el anciano.

– “La Capital del Oeste…” – murmura el saiyajín, haciendo memoria. – “Hemos perdido… ¿no es así?”

Shin asiente.

– “Y vosotros habéis intervenido…” – frunce el ceño Goku, que ya lo recuerda todo.

Kibito cura a Vegeta.

– “¿A qué nos enfrentamos?” – pregunta Goku.

– “¡AAAH!” – despierta Vegeta, que enseguida mira a ambos lados, como si buscara a alguien.

– “Estás en nuestro planeta” – dice Shin.

– “¡¿Y ese malnacido?!” – pregunta el saiyajín. – “¡¿Y Trunks?! ¡¿Y Bulma?!”

En el mundo futuro, el cuerpo de Black emite un extraño humo negro que cambia su figura lentamente. Trunks se ha puesto en guardia y se ha transformado en Súper Saiyajín, dando un paso al frente para defender a su madre.

En el Planeta de los Dioses del presente, Goku y Vegeta esperan respuestas.

– “Os enfrentáis al destino mismo…” – dice el anciano Dios.

– “¿El destino?” – se extraña Goku.

– “Vuestro enemigo es un ente antiguo, cuyo deber era controlar el curso natural del universo.” – explica el viejo.

– “¿Es un Dios?” – se sorprende Vegeta.

El Kaioshin de hace quince generaciones asiente.

– “Era uno de nosotros.” – confirma el viejo. – “Pero con el tiempo se volvió cruel y despiadado. Olvidó que el deber de los Dioses es proteger la vida… y se convirtió en un Dios de la Destrucción.”

En el mundo de Trunks, el Dios revela su forma ante la mirada aterrada del mestizo y su madre.

Son Goku aprieta los puños.

– “¿Y dónde ha estado todo este tiempo?” – pregunta el saiyajín.

– “Fue sellado lejos de aquí.” – responde el anciano. – “En una dimensión paralela donde su castigo sería eterno.”

– “La Sala del Espíritu y el Tiempo…” – murmura Vegeta.

El Dios asiente.

– “La dimensión tiene ciertas normas para salvaguardar el secreto…” – dice el anciano. – “Pero el poder que habéis alcanzado los mortales ha roto el equilibrio.”

En la Corporación Cápsula del mundo de Trunks, una gigantesca explosión tiene lugar. El mestizo, ahora en su estado base, corre por las calles de la Capital del Oeste con su madre semiinconsciente en brazos.

Mientras tanto, en el Monte Paoz, una anciana Chichi escucha las noticias en una vieja radio, sentada en un balancín, asustada por lo que le pueda pasar a sus amigos de la ciudad, cuando de repente, alguien toca a su puerta.

– “¿Eh?” – se extraña ella. – “¿Quién será…?”

La mujer se levanta de la silla y se acerca a la puerta.

– “¿Quién es?” – pregunta ella, pero no hay respuesta.

Chichi abre la puerta y a contraluz se topa con una silueta que jamás pensaba volver a ver.

– “G… Gohan…” – se llenan sus ojos de lágrimas.

El mestizo se desploma en el suelo, casi derribando a su madre, que enseguida lo socorre.

– “¡GOHAN!” – grita ella, desesperada. – “¡MI GOHAN!” – lo zarandea intentando despertarlo.

En el presente, el anciano sigue con su narración.

– “Él es consciente de vuestras acciones.” – dice el Dios. – “Sabe que habéis alterado el curso natural en múltiples ocasiones.”

– “¿Y qué pretende?” – pregunta Goku.

– “Primero acabará con todo aquel que haya pecado…” – dice el viejo. – “Y luego destruirá el universo para poder reiniciarlo…”

En el mundo de Trunks, pese a los intentos del mestizo de esconderse, Black lo ha encontrado. Con su poder mental, el Dios caído inmoviliza a Trunks y lo obliga a arrodillarse. Su madre cae al suelo.

Bulma, aturdida, se levanta.

– “¡Mamá!” – exclama Trunks, sufriendo ante el poder que le reprime. – “¡CORRE!”

El Dios se transforma de nuevo mientras camina hacia ellos; toma la apariencia de Vegeta.

– “Bastardo…” – gruñe el mestizo.

– “Trunks…” – dice Bulma, mirando tiernamente a su hijo. – “Te quiero…”

– “Mamá…” – llora el mestizo.

Black alza su mano hacia sus enemigos.

– “¡MAMÁ!” – grita Trunks, desesperado.

Bulma abraza a su hijo con fuerza.

– “Antes de la creación, viene la destrucción.” – sentencia el Dios, al unísono con el viejo Kaioshin en el presente.

La luz morada engulle a nuestros amigos.

En el presente, Goku y Vegeta siguen escuchando atentamente al anciano.

– “Eso solía decir…” – revela el viejo. 

– “Ese bastardo…” – gruñe Vegeta.

– “¿Cómo vamos a detenerlo?” – pregunta Shin.

– “No podemos…” – dice el anciano Dios.

– “¡Tiene que haber una forma!” – exclama Goku. – “Ya lo detuvieron en el pasado, ¿no?”

– “A un alto precio…” – dice el viejo. – “Y contábamos con cuatro Dioses al máximo de sus capacidades.”

– “¿Y Vegetto?” – pregunta Vegeta.

Son Goku se sorprende al oír a su compañero proponer la unión.

– “Ni siquiera vuestra unión Pothala podría detener a semejante monstruo.” – dice el anciano.

– “¿Tan…? ¿Tan poderoso es?” – titubea Goku, que por primera vez es consciente el poder devastador del enemigo.

– “Nos habéis salvado.” – dice Vegeta, muy serio. – “¿Por qué?”

Los Dioses miran a Vegeta sorprendidos por su tono.

– “¡Nos habéis traído aquí en lugar de dejarnos morir en la Tierra!” – exclama Vegeta, enfadado. – “¡¿Por qué?! ¡¿Qué pretendéis?!”

El viejo agacha la cabeza y suspira.

– “Vosotros habéis desafiado el destino en muchas ocasiones…” – dice el Dios. – “No creo que nadie sea capaz de derrotar al Hakaishin… pero si esa posibilidad tan solo existe, creo que la única baza del universo sois vosotros.”

Mientras tanto, en la Tierra, Trunks ha volado con su madre hasta la Kame House.

Bulma ya descansa en un futón, en el piso de arriba. En el salón, Trunks, Roshi, Oolong, Krilín y la Número 18, discuten sobre la situación. En la playa, Umigame juega con la pequeña Marron para distraerla.

– “Tenía el aspecto de Son Goku…” – explica Trunks.

– “Dende vio a Freezer…” – dice Krilín.

– “Tiene que estar relacionado…” – murmura Roshi.

– “Y ya no puedo sentir el ki de papá ni el de Goku…” – gruñe Trunks.

– “Maldita sea…” – protesta Roshi. – “Qué impotencia…”

De repente, un vendaval y sonido de turbinas azota la playa. Videl ha llegado con su jet; le acompañan a Chichi y Gyuma.

Todos salen al exterior a recibirlos. Umigame y Marrón también se acercan. Videl y los demás bajan del vehículo con claro pesar.

– “Bienvenidos…” – dice Krilín, con incomodidad. – “Siento mucho lo de Gohan y lo de Goku…”

– “¿Goku?” – protesta Chichi. – “¡¿Qué le ha pasado a Goku?!”

Chichi llora y casi se desmaya de nuevo, teniendo que ser sujetada por su padre.

Oolong mira de reojo a Krilín.

– “Mira que tienes poco tacto…” – dice el tocino.

– “Pensé que ya lo sabría…” – lamenta Krilín.

Roshi da un paso al frente.

– “¿Qué pasó en Satán City?” – pregunta el viejo maestro.

– “Vi a Spopovich, un viejo secuaz de Babidí al que me enfrenté…” – dice Videl. – “Y luego se convirtió en un tipo con cola y melena negra…”

– “Raditz…” – se sorprende Krilín.

– “Gohan intentó detenerlo… pero…” – aprieta sus puños con fuerza la muchacha mientras sus ojos se humedecen.

Roshi se sujeta la barbilla mientras piensa.

– “Viejos enemigos… todos con una conexión importante con los contrincantes frente a los que se han manifestado…” – murmura el Duende Tortuga. – “Creo que estamos ante un único enemigo.”

Una voz alerta a todos los presentes. Todos la reconocen.

– “Es una buena deducción, maestro.” – dice Goku, con el gi de Black.

Todos se ponen en guardia.

– “Goku…” – dice Oolong.

– “No os dejéis engañar…” – dice Krilín.

– “Es él…” – añade Trunks.

La Número 18 se coloca frente a su hija.

El mestizo se transforma en Súper Saiyajín, alzando la arena de su alrededor.

Black Goku sonríe.

– “Pagaréis por vuestros pecados…” – dice el enemigo.

DBSNL // Capítulo 189: Galaxy Tour

DBSNL // Capítulo 189: Galaxy Tour

“Las cosas están peor aún de lo que creéis.”

En la Tierra, en la Corporación Cápsula, un estruendoso ruido de turbinas alerta a nuestros amigos.

– “¿Qué ha sido eso?” – se sobresalta Brief.

– “¿Y porqué no lo hemos sentido llegar…?” – frunce el ceño Gohan.

Nuestros amigos salen al exterior y ven una nave en forma de pulgar con dos alas plegables laterales aterrizando en mitad de la carretera, frente al edificio de la Corporación.

Gohan y los demás sale corriendo a recibirla, inquietos por desconocer si se trata de un aliado o un enemigo.

Todos están pendientes de la apertura de la compuerta trasera, de la que sale una figura que desconocen.

Un muchacho con el uniforme de la Patrulla Galáctica se presenta ante ellos. Su piel es lila y su cabello es blanco, cortado y peinado en forma de casco.

– “Hola a todos.” – saluda el recién llegado.

Nuestros amigos reconocen enseguida esa ropa y el logotipo que lleva en el pecho.

– “¿Un patrullero?” – se pregunta Gohan.

El extraño asiente.

– “Me llamo Meerus” – se presenta.

– “Ahora mismo no podemos ofrecer más ayuda a la Patrulla” – dice Gohan. – “Ya habréis visto el estado en el que está nuestro hogar.”

– “No vengo a pedirte ayuda, Son Gohan.” – dice Meerus. – “Solo a informaros.”

– “¿Cómo?” – se extrañan todo.

– “Tengo noticias que pueden ser de vuestro interés.” – sonríe el patrullero.

– “¿De qué se trata?” – pregunta Krilín.

– “Las Dragon Balls…” – dice el patrullero. – “…siguen activas.”

La sorpresa embarga a todos los presentes.

Mientras tanto, en Dorakiya, el diminuto demonio causa problemas a Hit y a Trunks. 

Janemba sonríe de forma macabra y alza su mano hacia el cielo.

El demonio proyecta millones de rayos de luz que ascienden para luego caer sobre el planeta como una lluvia de estrellas; como ya sucedió en la Tierra.

Los ataques, en esta ocasión, van dirigidos a Hit y a Trunks.

El asesino usa su salto temporal para evitar los ataques. Trunks ha logrado esquivar los primeros y recurre a su espada para repeler los demás.

Janemba aprovecha el momento para cargar contra el mestizo.

Trunks propina un rápido espadazo al demonio, cortándolo por la mitad… pero automáticamente las dos partes se unen y el demonio propina un puñetazo en la cara al hijo de Vegeta, derribándole.

– “¡TRUNKS!” – se preocupa Hit.

El asesino proyecta una nube de humo negro por su boca, intentando cegar al enemigo, pero éste simplemente desaparece usando su poder y reaparece detrás de Hit.

El asesino detiene el tiempo y se da la vuelta, dispuesto a patear a Janemba, pero resulta que solo una pequeña parte de él se ha materializado; su brazo izquierdo.

El resto de Janemba aparece sobre Hit le propina una patada descendente que lo estampa contra el suelo.

Janemba se posa sobre el aturdido asesino mientras recupera su brazo. Agarra a Hit del cuello mientras su larga lengua se acerca al rostro de su víctima.

Trunks se pone en pie, un poco atolondrado.

– “¡Maldito…!” – exclama el mestizo.

Pero de repente, un destello de ki verde impacta contra Janemba y lo empuja hasta una montaña lejana, donde sucede una gran explosión.

– “¡¿QUÉ…?!” – se sorprenden Hit y Trunks.

Un guerrero con el rostro oculto tras un turbante ha entrado en escena.

– “¿Quién…?” – se pregunta Trunks.

– “Reitan… el vengador.” – murmura Hit.

Mientras tanto, en la Tierra, nuestros amigos siguen incrédulos ante la noticia dada por el patrullero.

– “No es posible…” – dice Krilín. – “Dende ha muerto…”

– “Las Dragon Balls ya no estaban conectadas a ese namekiano.” – dice Meerus. – “La mayoría de su poder nació de otro.”

– “Piccolo…” – dice Gohan.

Meerus asiente.

– “Las cosas están peor aún de lo que creéis. El enemigo busca las esferas…” – dice el patrullero. – “Y Goku y Vegeta han sido derrotados.”

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden todos.

– “¡No es posible!” – exclama Ten. – “Son Goku…”

– “Ninguno ha sido rival para el mal que ha despertado.” – dice Meerus.

– “¿Están muertos?” – pregunta Krilín, asustado.

– “Su destino ha sido peor que la muerte.” – responde el patrullero. – “El Makai…”

Todos se quedan en silencio. El desanimo empieza a embargar a todos.

– “¿A qué nos enfrentamos?” – pregunta Gohan.

– “Se llama Moro.” – responde Meerus, muy serio. – “Es el mal más antiguo y oscuro que existe. Su magia era temida incluso por el mismísimo Zeno.”

Nuestros amigos se quedan pasmados.

– “¿Cómo podemos derrotar a alguien así?” – se pregunta Krilín.

Meerus suspira.

– “Y ahora, me voy.” – dice el patrullero.

– “¿Eh?” – se extrañan todos.

– “Ya he cumplido mi trabajo.” – dice el patrullero.

– “¿Tu trabajo?” – se extraña Gohan.

Meerus entra en su nave. La compuerta se cierra lentamente.

– “Buena suerte, terrícolas.” – dice el patrullero.

La nave despega al instante y en un abrir y cerrar de ojos desaparece en el cielo.

– “Qué tipo tan extraño…” – dice Brief.

– “¿Qué vamos a hacer?” – gruñe Ten Shin Han.

Gohan aprieta sus puños; el suelo se quiebra y una violenta corriente de aire azota el lugar. 

– “¿Puede tener la nave lista para mañana, Doctor Brief?” – pregunta el mestizo.

– “Son Gohan…” – sufre el padre de Bulma.

– “¡¿Puede hacerlo o no?!” – insiste Gohan.

– “No lo sé…” – dice Brief. – “Con un poco de ayuda…”

– “Está bien.” – dice Gohan. – “Inténtelo.”

El mestizo se aleja de los demás y mira por encima del hombro al doctor.

– “Gracias” – sentencia Gohan.

El mestizo sale volando a toda velocidad y se pierde en el horizonte.

– “Son Gohan…” – murmura Krilín, pensativo.

En Dorakiya, Reitan observa detenidamente a Trunks. Hit se pone en pie.

– “Tu poder…” – dice el herajín. – “He oído hablar de la leyenda del Súper Saiyajín… ¿Tú mataste a Freezer?”

– “En una ocasión…” – dice Trunks.

– “¿Es cierto que ha resucitado?” – gruñe Reitan.

– “El Freezer que ha regresado no es el de este universo…” – dice Trunks.

– “¿Qué?” – se extraña el herajín. – “¿Otro universo?”

– “Lo sé. Es complicado.” – dice el mestizo.

El asesino interviene.

– “¿Qué haces aquí, Reitan?” – dice Hit.

– “Me conoces…” – murmura el herajín.

– “Tienes tu fama en este sector.” – dice el asesino.

– “Lo entiendo… Hit.” – sonríe Reitan. – “Estaba recopilando información… Parece que últimamente es muy difícil estar al día de lo que sucede en el universo…”

Mientras tanto, Janemba ha salido de entre los escombros y emite un grito ensordecedor.

– “Ese bastardo…” – refunfuña Trunks.

– “Acabemos con él.” – dice Reitan. – “Luego hablamos.”

Hit asiente.

– “Me parece bien.” – dice el asesino.

Reitan aprieta sus puños y su cuerpo se transforma. Su turbante se deshace y sale volando; su cabello se torna rojizo y su piel verdosa. 

El cambio llama la atención de Trunks.

– “Su transformación…” – piensa el mestizo. – “Se parece mucho a la nuestra…”

Reitan desenfunda su arma.

– “¡VAMOS!” – grita el herajín.

Hit, Trunks y Reitan cargan contra Janemba.

En la Tierra se ha hecho de noche.

Gohan ha llegado al Monte Paoz y entra en su casa. El mestizo recorre el lugar y se detiene a observar una fotografía de él de pequeño junto a sus padres.

– “Papá…” – murmura el mestizo. – “Necesito tu fuerza…”

En la Corporación Cápsula, Krilín se encuentra en el cuarto de baño, frente al espejo. El terrícola pone en macha la maquinilla de afeitar y, poco a poco, el lavabo se llena de mechones de cabello.

En el jardín, Brief ha montado un pequeño taller y ya repara la nave de Gohan. Pino ayuda con las tareas pesadas.

– “Esta tecnología no es nada sencilla…” – suda el anciano. – “No sé si para mañana…”

– “¿Necesitáis ayuda?” – se acerca Oli.

El doctor sonríe.

En el laboratorio, Turbo ha desmontado el viejo radar de las Dragon Balls con su poder mental y lo reconstruye incorporando piezas extra de la Corporación.

– “Creo que si le pongo un nuevo receptor… y un condensador más potente…” – murmura Norimaki.

En el taller, Mai prueba de nuevo su rifle y sonríe satisfecha.

En el tejado, Ten Shin Han medita bajo la luz de las estrellas.

En el armario de un dormitorio de la Corporación, Baicha trastea, vigilado por Bee.

Baba ha regresado a su palacio y se ha adentrado en lo más profundo para recoger un diamante rojo que dormita sobre un pedestal.

La noche transcurre en calma y finalmente amanece.

Brief suspira aliviado.

– “¡Está lista!” – sonríe contento. – “¡Lo hemos logrado!”

– “Enhorabuena, doctor.” – dice Pino.

Una ligera sonrisa se le escapa a Oli.

Ten Shin Han desciende del tejado.

– “Buenos días, Ten” – saluda Brief.

Krilín, con la cabeza afeitada, sale del edificio principal. Viste su gi de la escuela Kame.

– “Krilín…” – se sorprende su compañero de Artes Marciales.

– “¿Ya estamos listos?” – pregunta Krilín.

Mai sale al jardín con su rifle a la espalda. Viste una gabardina gris y un gorro naranja.

– “¿Tú también vienes?” – se extraña Ten.

De repente, Gohan llega volando y desciende frente a todos.

– “Buenos días.” – saluda Gohan. – “¿Está todo listo?”

El mestizo viste el gi que su padre llevó en Namek. Todos sonríen al verlo.

– “¿Eh?” – se sorprende Gohan. – “¿A dónde vais?”

– “¿Y tú qué crees?” – dice Krilín.

– “Te acompañamos.” – añade Ten.

– “Chicos…” – dice el mestizo, con dudas.

– “Gohan…” – le interrumpe Krilín. – “No he dejado de pensar en qué haría Goku… y lo tengo claro.”

– “Esta vez, él nos necesita.” – dice Ten.


En ese instante, el pequeño Baicha sale vestido con ropa vieja de Yamcha, que le queda enorme. Lo acompaña Bee.

– “¿A dónde vas tú?” – se sorprende Krilín.

– “Quiero ayudar…” – dice el hijo de Yamcha. – “Quiero pelear…”

– “Pero si eres solo un niño…” – dice Krilín.

– “¡No me importa!” – dice el chico. – “¡Soy un guerrero!”

Mai se enternece frente al coraje del niño.

– “Baicha…” – murmura la mujer.

Gohan se acerca al chico y se agacha para acariciarle la cabeza.

– “¿Estás seguro?” – le pregunta.

– “Gohan… no creo que…” – interviene Ten.

– “¿Qué edad tenía yo cuando empecé a pelear con vosotros?” – dice Gohan.

– “Pero Gohan… él no es…” – dice Krilín.

– “Tiene mucho más empeño del que tenía yo a su edad.” – dice Gohan.

El rostro de Baicha se ilumina de ilusión.

Mai da un paso al frente.

– “Dadme media hora y le ajustaré la ropa” – dice ella.

Gohan se pone en pie y asiente.

– “Saldremos entonces.” – dice el mestizo.

En ese tiempo, todos ya están listos.

Baicha luce la ropa de su padre, ahora ajustada por Mai.

– “Te falta esto.” – dice la mujer, que se quita el gorro y se lo pone al niño. – “¡Listo!”

Pino sale de la Corporación con una armadura nueva inspirada en su armadura vieja y la de Vegeta.

Todos están preparados.

Baba, Brief, Turbo y Oli se quedan en Tierra.

– “La Tierra queda en vuestras manos.” – dice Gohan.

– “Descuida.” – dice Brief.

Turbo entrega un nuevo radar al mestizo.

– “Lo he modificado.” – dice Norimaki. – “Os será útil.”

– “Gracias, doctor.” – asiente Gohan.

Baba se acerca al mestizo y le entrega el diamante.

– “¿Qué es esto?”  – pregunta Gohan.

– “Lo sabrás cuando llegue el momento.”  – sonríe Baba. – “Deja que te guíe, pero no caigas en su sed de sangre.”

– “¿Crees que es momento para acertijos?”  – responde el mestizo.

– “Confía.”  – sonríe Baba. – “El Sol brilla hoy más fuerte que ayer.”

Gohan no parece convencido, pero asiente con una sonrisa mientras se dirige a la nave con los demás.

Bee sigue a nuestros amigos hacia la nave, pero Gohan lo detiene.

– “Lo siento, amigo… pero tienes que quedarte aquí.” – dice el mestizo.

El perro agacha la cabeza, triste, y se sienta.

– “Volveremos pronto.” – se despide Gohan. – “Y tranquilo, yo cuidaré de tu nuevo amigo.”

Baicha saluda a Bee desde la nave.

Gohan sube al vehículo; Krilín se le acerca.

– “¿Y Cell?” – pregunta el terrícola.

– “Puede encontrarnos con el Shunkanido.” – responde el mestizo.

Todos se preparan para partir.

– “¡ROBOT!” – exclama Oli.

Pino mira a la doctora, sorprendido.

– “Cumple tu promesa.” – dice Oli.

Pino sonríe y asiente.

La compuerta se cierra y nuestros amigos inician su viaje en busca de las Dragon Balls.

Dibujado por Ipocrito

Mientras tanto, en el planeta de Zeno, Moro se encuentra sentado en el trono; Shiras a su lado.. Piccolo está arrodillado frente a ellos, comparte la muestra de respeto con otra figura demoníaca. Detrás de los dos demonios, seis siluetas en tinieblas.

– “Aquí están, señor.” – dice Piccolo. – “Las siete almas que me pidió.”

– “Muy bien…” – murmura Moro.

La figura que acompaña al namekiano se pone en pie; es Dabra.

– “Gracias por esta oportunidad, señor.” – dice el demonio. – “No le defraudaremos.”