DBSNL // Capítulo 201: Cachorro feroz

DBSNL // Capítulo 201: Cachorro feroz

“Dejamos atrás el poder de Bojack hace mucho tiempo.”

En la Capital del Imperio, en el salón del trono, Freezer ha recibido a Daigen, que ha informado al Emperador de todo lo sucedido en el antiguo Tritek. 

El soldado está arrodillado frente al tirano.

– “Eso es todo.” – dice el demonio del frío. – “Puedes retirarte.”

El soldado se pone en pie y hace una reverencia antes de marcharse.

El Emperador se queda pensativo, sentado en el sillón.

– “Esos demonios… pueden ser un problema…” – cavila el tirano.

Mientras el soldado se retira, Shisami se acerca al tirano; trae nuevas.

– “Parece que los terrícolas han llegado a Jung, señor.” – dice el akaburu.

– “¿Jung?” – se extraña Freezer. – “¿Qué hacen ahora en Jung?”

Daigen escucha el nombre del planeta detiene su paso un instante, pero enseguida reprende su marcha y abandona la sala.

En el planeta Jung, Gohan, transformado en Súper Saiyajín, se encuentra cara a cara con Oil, el pirata fortachón, que también se ha transformado.

– “Herajín…” – murmura el mestizo.

Oil sonríe.

– “Conoces mi raza…” – dice el pirata. – “Pareces cultivado para ser un saiyajín…”

El mestizo frunce el ceño, sosteniendo a Mai en brazos.

– “Nuestras razas son hermanas.” – dice Gohan. – “No tenemos que pelear.”

– “¿Hermanas?” – dice Oil con desprecio. – “Solo sois una burda imitación.”

Pino asciende y se ofrece a Gohan, que le entrega a Mai.

– “Si eso es lo que piensas…” – dice el mestizo antes de prestar atención de nuevo al enemigo. – “Deja que de muestre de lo que es capaz una imitación.”

Mientras tanto, el despacho de Heeter se llena de soldados carmesí que han acudido a socorrer a su líder.

Krilín, rodeado, se pone en guardia frente al cuerpo de Ten, que sigue inconsciente. Los soldados activan sus sables de energía.

En Kabocha, Macki se ha transformado. Trunks, Reitan y Shula observan al enemigo acercarse caminando con calma.

– “¡¿Cómo yo?!” – pregunta Trunks a Reitan. – “¿A qué te refieres?”

– “Los saiyajín nacieron de nuestra raza.” – explica Reitan. – “Eso dicen las leyendas…”

Trunks se sorprende ante tal información.

– “¡¿QUÉ?!” – exclama el mestizo.

Pero un ataque de ki verde disparado por Macki les interrumpe, obligándoles a retroceder.

– “¡¡CENTRÉMONOS EN EL COMBATE!!” – exclama Reitan. 

Trunks toma tierra de nuevo y aprieta los puños. Su cabello se eriza y su aura estalla, tiñéndose rubio; transformándose en Súper Saiyajín.

– “Está bien…” – acepta a regañadientes el mestizo. 

De entre la humareda de la explosión surge Macki, cargando contra nuestro amigo a toda velocidad.

La herajín intenta aporrear a Trunks, pero el mestizo intercepta su puño sin problemas antes de contraatacar con un puñetazo en su mejilla.

La mujer solo retrocede unos metros antes de sonreír como si se lo estuviera pasando bien.

La actitud de su adversaria sorprende a Trunks.

En Jung, Oil embiste a Gohan, pero este se agacha para esquivar al puñetazo y contraataca con un golpe en la barriga del enemigo, haciéndolo retroceder levemente antes de contraatacar con un puñetazo en su rostro y una patada giratoria que repele a Oil.

El herajín da varias vueltas sobre sí mismo, pero enseguida se detiene y sonríe como antes lo hizo su compañera.

– “¿Eh?” – frunce el ceño el mestizo.

En Kabocha, Trunks retrocede ante las insistentes acometidas de su rival.

– “Su transformación es superior a la mía…” – piensa el mestizo.

De repente, Reitan interviene, espada en mano, pero la mujer retrocede a tiempo para evitar el espadazo.

Reitan y Macki se miran desafiantes.

– “Entre los dos acabaremos con ella en un momento.” – dice el herajín.

– “No.” – rechaza la ayuda Trunks. – “Tú y Shula encargaos de recuperar el artefacto.”

– “Pero…” – protesta Reitan.

– “Yo me encargaré de ella…” – insiste Trunks.

El herajín aprieta los dientes y una gota de sudor recorre su frente. Parece dudar.

– “Tranquilo, Reitan.” – dice el mestizo. – “No la mataré.”

Reitan se queda sorprendido ante tal comentario. Finalmente, asiente antes de salir volando.

Cerca de allí, Shula se ha acercado a la posición de Lemin.

– “¿No vas a ayudarnos?” – pregunta el ira-aru.

– “Esta no es mi misión.” – responde tajante el misterioso guerrero.

Reitan pasa volando junto a ellos.

– “¡Sigamos!” – exclama el herajín. – “¡Trunks se encarga de esto!”

Shula se prepara para marchar, pero se detiene al ver que Lemin no lo sigue.

– “¿No vienes?” – pregunta el ira-aru, extrañado.

– “Esta tampoco es mi misión” – repite Lemin.

 -“¿Eh?” – se extraña Shula, que pronto frunce el ceño y escupe al suelo. – “Como quieras.” – replica antes de volar tras Reitan.

Macki y Trunks se miran desafiantes.

– “¿Así que no vas a matarme?” – se burla ella, sonriente. – “¿Lo he oído bien?”

Trunks sigue serio.

– “No sé quién eres… pero parece que Reitan se preocupa por ti.” – dice el mestizo.

– “No me hagas reír…” – se mofa ella.

El cabello del mestizo se eriza más y su aura se aviva, transformándose en Súper Saiyajín 2, ante la sorpresa de la mujer.

En Jung, Son Gohan y Oil se retan con la mirada, aunque el rostro serio del mestizo contrasta con la sonrisa prepotente del herajín.

– “Ya te lo he dicho…” – dice Oil. – “Sois solo una copia…”

Gohan esboza una media sonrisa y su aura estalla, transformándose en Súper Saiyajín 2, confundiendo así a su adversario.

– “Dejamos atrás el poder de Bojack hace mucho tiempo.” – dice el mestizo.

En el despacho de Heeter, Pino ha agarrado a Mai y a Ten Shin Han; carga a la mujer bajo su brazo y con Ten sobre su hombro.

– “¿Dónde está Baicha?” – pregunta Krilín, preocupado.

– “Su energía es muy pequeña y este planeta está repleto de gente…” – dice el androide. – “No puedo encontrarlo.”

– “Está bien…” – dice el terrícola. – “Lo buscaremos…”

Krilín se prepara para pelear, colocando los puños a cada lado de su cintura.

– “Espero que esté bien…” – se preocupa el terrícola.

Krilín dispara hacia el cielo y el ataque estalla, produciendo así una decena de ataques menores que llueven sobre sus enemigos.

Entre las explosiones, Heeter aprovecha para huir a gatas.

Mientras tanto, en el desfiladero minero, Baicha escapa aterrado, corriendo cuesta abajo. Las explosiones en la distancia llaman su atención y eso hace que el pequeño pierda el equilibrio, tropezándose y cayendo al suelo, rodando por la pendiente hasta que se estrella con una roca.

– “Ay…” – se queja el pequeño, rascándose la cabeza.

Cerca de allí, un hombre grita de dolor.

– “¡NO IMPORTA LO QUE SUCEDA!” – grita otro. – “¡NADIE OS HA DICHO QUE DEJÉIS DE TRABAJAR!”

Baicha se asuma con cuidado y puede ver a un soldado azotando a un anciano de cabello blanco largo y sin cejas.

– “¡VAMOS!” – exclama el soldado. – “¡SE ACABÓ EL DESCANSO!”

El pequeño sufre con cada golpe que el viejo recibe.

– “Por favor… por favor…” – suplica el viejo decrépito, sin fuerzas para levantarse.

Los otros esclavos observan con dolor, pero ninguno se atreve a actuar.

– “¡LEVÁNTATE Y TRABAJA!” – grita el soldado.

De repente, el soldado recibe un golpe por la espalda que lo empuja. El hombre de armadura carmesí cae al suelo a gatas ante la sorpresa de todos los presentes.

– “¡¿QUIÉN SE ATREVE A…?!” – exclama el soldado, furioso, mientras se apresura a ponerse en pie.

El soldado, al darse la vuelta, puede ver al pequeño Baicha frente a él, levantándose mientras se frota la cabeza, dolorido.

– “¡YA BASTA!” – exclama el chico. – “¡NO HAGAS DAÑO AL SEÑOR!”

– “¿Qué?” – se sorprende el soldado, esbozando una media sonrisa burlona. – “¿Un crío?”

Baicha, pese a estar asustado, se pone en guardia.

El soldado estalla en una carcajada.

– “¡JAJAJAJA!” – ríe el hombre de Heeter. – “Tiene que ser una broma…”

Baicha aprieta los dientes y reúne todo su coraje antes de atacar.

– “¡¡YAAAAAH!!” – grita mientras corre hacia su enemigo. – “¡¡COLMILLOS DE LOBO!!” – exclama.

Pero el soldado lo intercepta con un revés, derribándolo.

– “Estúpido niñato…” – dice el tipo con desprecio. 

El soldado alza su látigo, dispuesto a atizar a Baicha, pero de repente, el anciano se abalanza sobre él por la espalda.

– “¡No…!” – dice el anciano. – “¡Basta…! ¡Es solo un niño!”

El soldado se libra del viejo con facilidad, que cae al suelo.

– “Malditas cucarachas…” – protesta mientras convierte su látigo en una espada. – “Ya estoy harto…”

Pero en ese instante, alguien le toca el hombro. El soldado se da la vuelta y recibe un puñetazo en la cara, cayendo al suelo.

Un esclavo joven ha intervenido.

El guardia, confundido y furioso, busca su arma.

– “¡¿Qué?” – exclama el soldado pirata. – “¡¿CÓMO OSÁIS?!”

El soldado se da cuenta de que ha perdido su espada. En su rostro puede verse el terror que le embarga.

Otro esclavo la recoge del suelo.

– “Hemos tenido suficiente…” – murmura el tipo.

Un tercer esclavo levanta al anciano, mientras un cuarto ayuda a Baicha.

El soldado gatea de espaldas.

– “¡G…! ¡¡GUARDIAS!!” – grita aterrado.

Otro esclavo le patea la cara para callarlo, pero los refuerzos ya están de camino.

– “¡¿Qué sucede?!” – pregunta el primer guardia en llegar a la escena.

Pero el esclavo armado le ensarta el abdomen.

– “¡¡LUCHAD!!” – exclama el joven que aporreó al primer soldado. – “¡¡LUCHAD POR VUESTRA LIBERTAD!!”

En la Capital del Imperio, en uno de los vestuarios, Daigen se ha dado una ducha. El soldado está sentado en un banco y tiene una toalla sobre sus hombros, con un extremo de la cual se seca la cara. Su espalda esta repleta de cicatrices de latigazos. 

Daigen parece cabizbajo y pensativo, pero no tarda en levantarse y dirigirse al lavabo, donde se apoya para mirarse al espejo.

Unos minutos más tarde, vestido con su nueva armadura del Imperio y con los lados de su cabello afeitados, el soldado camina hacia el puerto espacial.

– “Su nave está lista, señor.” – dice un encargado mientras teclea en una tableta. – “Hemos programado el vuelo de regreso a…”

– “Tengo prisa.” – le interrumpe Daigen, que acelera el paso.

– “Ah… Disculpe…” – dice el soldado.

Daigen se mete en una cápsula espacial, como las que usaron Nappa y Vegeta para llegar a la Tierra, y esta se cierra para luego salir disparada al espacio.

Una vez ha abandonado el planeta, Daigen teclea en los comandos, que ahora muestran “Planeta Jung” como destino.

En dicho planeta, Oil se abalanza sobre Gohan, pero este detiene el puñetazo cubriéndose con su antebrazo.

– “Como osas comparar tu sucia raza al gran Bojack…” – gruñe el herajín. – “¡BLASFEMO!”

Gohan contraataca con un puñetazo en la barbilla de Oil que lo eleva varios metros, luego lo persigue rápidamente para adelantarle y remitirlo al suelo con un golpe uniendo ambas manos en un puño.

En Kabocha, Macki intenta golpear a Trunks, pero éste evita todos los intentos de su adversaria.

– “Ahora te doblo en velocidad y fuerza…” – dice el mestizo. – “Es un combate inútil. Ríndete.”

– “Bastardo…” – gruñe ella, frustrada. – “Como te atreves…”

Mientras tanto, Reitan y Shula han llegado a la nave cangrejo de los Nádor.

– “Es aquí…” – dice el herajín.

La compuerta se abre y se desliza una larga pasarela.

– “El hijo pródigo…” – se mofa el pirata herajín que negociaba con Shosa, mientras baja por la pasarela.

– “Elec…” – frunce el ceño Reitan, mientras una gota de sudor frío recorre su frente.

– “Después de tanto tiempo…” – sonríe Elec. – “¡Te hemos echado de menos!”

Instintivamente, Reitan se transforma, sorprendiendo a Shula, que se preocupa al ver al famoso “vengador” ponerse tan nervioso.

Reitan extiende los brazos hacia los lados y genera dos esferas de ki verde que reúne enseguida frente a él.

– “¡¡GALACTIC BUSTER!!” – dispara el herajín.

El poderoso ataque de Reitan se dirige rápidamente al objetivo, pero éste no parece preocupado; ni siquiera pierde la sonrisa.

En el horizonte, Trunks puede oír la explosión y ver el brillo del ataque de su compañero.

– “Ya están peleando…” – piensa el mestizo.

Macki intenta recuperar el aliento, frustrada por no poder tocar a Trunks, pero al oír el estallido esboza una media sonrisa. 

– “Se acabó…” – dice ella. – “Jamás podréis derrotar al heredero de…”

Trunks frunce el ceño y desaparece frente a los ojos de Macki para aparecer justo detrás de ella y dejarla inconsciente de un golpe en la nuca.

El mestizo se prepara para volar hasta Reitan, pero alguien se posa en el suelo a su espalda, haciendo que Trunks se detenga.

– “Al fin revelas tu verdadero objetivo…” – murmura el mestizo, mirando de reojo al nuevo adversario por encima de su hombro.

En la nave cangrejo, la explosión se desvanece, revelando que Elec, sin ni tan solo transformarse, ha envuelto toda la nave de los Nádor en una barrera de energía.

– “Siempre tan impulsivo…” – se mofa el pirata mientras niega con la cabeza.

La barrera de energía desaparece y Reitan se abalanza contra él, espada en alto.

El vengador propina un espadazo a su adversario, pero éste detiene el arma entre dos dedos de su mano derecha sin dificultad.

– “¿Osas alzar esa espada contra mí?” – frunce el ceño Elec.

El pirata tira con fuerza del arma y agarra del cuello a Reitan con su mano izquierda. El herajín se transforma, aumentando su musculatura hasta desgarrar su ropa, quedando su torso desnudo; su cabello se desenreda para revelar una melena roja.

– “Pagarás tu traición…” – le advierte Elec.

Mientras tanto, en Jung, Gohan desciende para encontrarse con un malherido Oil luchando para salir de los escombros.

– “Habéis usado a los patrulleros y a mis amigos de escudo humano…” – dice el mestizo. – “Sois unos miserables…”

– “No eres un saiyajín normal…” – gruñe Oil. – “¡¿Qué eres?!”

El mestizo no responde y embiste al enemigo, propinándole un puñetazo en la cara, seguido de un “uppercup”, y luego un codazo que lo manda rodando hasta chocar contra un pie de la nave.

Lejos de allí, una revuelta ha estallado en el planeta. Los esclavos luchan contra los guardias. Algunos ya han logrado armarse. Es una batalla sangrienta.

Baicha está asustado entre todo lo que ocurre a su alrededor, así que corre buscando cobijo a la entrada de una mina.

Allí, un rayo de luz que se cuela por un orificio circular en la pared y refleja un brillo anaranjado en la pared opuesta que resalta sobre el fondo azul característico del planeta.

– “¿Eh?” – se sorprende Baicha, que se acerca al objeto.

El pequeño terrícola encuentra una esfera incrustada en la pared.

– “¡Debe ser la Dragon Ball!” – exclama Baicha.

El chico agarra la esfera y tira de ella con fuerza. Finalmente logra arrancarla, pero se cae de espaldas al suelo.

– “Ay, ay…” – se queja el pequeñajo.

Baicha sonríe al ver la Dragon Ball en sus manos; cinco estrellas.

De repente, un sonido de pasos lo alerta.

– “¿Eh?” – mira hacia la entrada de la mina.

Una figura de envergadura considerable puede verse a contraluz. Sobre sus hombros, la silueta carga con un enrome martillo.

DBZ/S – SAGA BLACK REIMAGINED / Capítulo 12: Sellado

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 12: Sellado

En el futuro, en el planeta del Gran Kaio, Goku y nuestro Gohan se encuentran sobre el ring del torneo.

Goku hace unos estiramientos y da unos brincos antes de ponerse en guardia.

– “Muéstrame de lo que eres capaz.” – sonríe Goku.

Gohan, al que los Kaioshin han vestido con el gi de su padre, se ajusta las muñequeras antes de ponerse también en guardia.

– “Puede que te sorprendas, papá.” – sonríe el mestizo.

Los dos guerreros se abalanzan el uno contra el otro y desaparecen.

– “¡OH!” – exclama el Kaio del Sur. – “¡Qué velocidad!”

Los guerreros Z y Paikuhan siguen el combate perfectamente. Los golpes retumban en todo el estadio.

En el cielo Gohan y Goku están enzarzados en un intercambio de golpes sin perder la sonrisa.

Finalmente, tras un choque, los dos dan varias volteretas hacia atrás en el aire y caen en guardia, listos para el siguiente asalto.

– “No está nada mal.” – dice Goku.

– “Je, je” – ríe Gohan.

– “Pero ahora se acabó el calentamiento…” – advierte su padre.

Goku se pone en pie y aprieta los puños. Su aura estalla, transformándose en Súper Saiyajín… pero el guerrero continúa.

– “¡HAAAAAAAAA!” – grita mientras su aura se torna aún más violenta, su cabello se eriza más, y rayos de ki chasquean a su alrededor.

Gohan no pierde la sonrisa.

– “Súper Saiyajín 2, ¿eh?” – dice el mestizo.

– “¿Eh?” – se sorprende Goku. – “¿Ya lo conoces?” – dice con cierta decepción.

Gohan se pone en pie, relajado.

– “Siento decírtelo, papá…” – dice el mestizo. – “Pero voy a ganar este combate.”

– “Je…” – sonríe Goku. – “Pareces muy seguro de ti mismo…”

– “Je” – ríe Gohan.

El mestizo aprieta sus puños.

– “¡HAAA!” – exclama Gohan.

Un estallido de ki incoloro barre el lugar, haciendo que varios Kaio caigan al suelo y que el Gran Kaio pierda el sombrero.

Shin, Kibito y los guerreros Z se cubren ante el devastador poder demostrado por el chico.

– “¡IMPRESIONANTE!” – exclama Mirai Gohan. – “¡¿ESE ES MI POTENCIAL?!”

Gohan deja de emitir energía y todo vuelve a la calma.

Goku se ha quedado boquiabierto.

– “No… no me lo esperaba…” – dice el saiyajín.

– “Sabía que el potencial de Gohan era extraordinario, pero…” – dice Piccolo.

Son Goku vuelve a su estado base y se cruza de brazos.

– “Vaya…” – protesta el saiyajín. – “No esperaba estar tan lejos de los límites de un saiyajín…”

Mirai Gohan, ante tal demostración, agacha la cabeza y cierra los ojos con fuerza. Un terrible pensamiento le perturba.

– “Con un poder así… podría haber derrotado a los androides…” – piensa el mestizo. – “Todo podría haber sido distinto… Maldición…”

Un súbito toque en su hombro le saca del trance; es nuestro Gohan.

– “Sé lo que estás pensando…” – dice el mestizo del presente. – “Y no es cierto. La llegada de Cell y Trunks a nuestro mundo cambió la historia. No te culpes por algo que no estaba bajo tu control.”

– “Pero yo…” – dice Mirai Gohan, mientras derrama una lágrima.

Piccolo pone la mano en su espalda.

– “Nosotros estamos orgullosos de lo que hiciste, Gohan”. – dice el namekiano.

– “Entrenaste a Trunks y le convertiste en un guerrero extraordinario.” – dice Krilín.

– “Pasar el testigo a veces es la parte más difícil.” – dice Goku, que baja del ring para reunirse con su hijo. – “No tienes nada de lo que arrepentirte.”

– “Chicos…” – se seca las lágrimas Mirai Gohan.

En el otro futuro, Mirai Trunks, Shin y Kibito, acompañados por Goku, Gohan y Trunks de esa línea, han viajado hasta el mundo de los Kaioshin.

Goku y Gohan están sentado en el suelo, soplándose las manos rojas. Trunks intenta arrancar la espada, transformado en Súper Saiyajín, pero ésta no se mueve; sus manos resbalan y él se cae sentado al suelo.

– “¡Es imposible!” – protesta el mestizo.

– “Vaya…” – suspira Trunks. – “Así que vosotros tampoco podéis…”

– “Qué extraño…” – murmura Shin.

– “Es que esto no es un artefacto apto para mortales…” – presume Kibito.

– “¿Tú puedes arrancarla?” – dice Goku mirando al Dios de reojo, con cierto retintín.

– “Ese no es el tema…” – responde Kibito, con una gota de sudor en su frente.

De repente, una terrible sensación embarga a la vez a los Dioses de las dos líneas temporales, que reaccionan del mismo modo.

– “¡¿QUÉ HA SIDO ESO?!” – pregunta Shin.

– “Ha… ha sido por allí…” – señala Kibito al cielo.

– “Eso… eso era…” – titubea Shin.

Los Piccolo tienen un terrible presentimiento.

– “Namek…” – murmuran aterrados.

En el presente, en el Planeta Sagrado, Black aparece. Solo el anciano Kaioshin le espera, sentado de rodillas.

– “Tú…” – murmura el Dios caído.

– “Ha pasado mucho tiempo, Hakaishin…” – responde el viejo.

El enemigo revela su verdadera forma. Un Kaioshin de piel azul y cabello blanco largo, con dos franjas rojas en la cara, los ojos inyectados en sangre, vestido con elegante ropajes negros y capa.

Dibujado por dsp27

Black levita lentamente hasta el anciano.

– “Ya sabes a lo que he venido, Gowas…” – dice el Hakaishin.

– “No te saldrás con la tuya.” – dice el Ro Kaioshin. – “No ganarás.”

– “¿Vas a enviarme a otro de tus elegidos?” – se burla el Dios caído.

El anciano suspira.

– “Me lo temía…” – dice el viejo. – “Pobre Piccolo… Puedo sentir su energía en ti.”

– “Ese namekiano me sirvió para recuperar mi cuerpo.” – dice Black. – “Gracias a él, vuelvo a caminar por este mundo.”

El viejo niega con la cabeza, resignado. Zamas sonríe.

– “Cuando te liberaste de tu encierro, era cuestión de tiempo que yo hiciera lo mismo.” – dice Black. – “Los sellos que impusieron los Dioses se debilitaron. ¡Y ahora podré vengarme! Podré recrear el mundo como debería ser…” – gruñe. – “Pero antes de la creación…”

– “No has cambiado…” – le interrumpe el Dios. – “Zamas.”

Black se sorprende de que el anciano pronuncie su nombre después de tantos años.

– “Ligar el poder que me robaste a tu vida fue un error.” – dice el Dios caído.

– “¿Eso crees?” – murmura el viejo.

Black levanta su brazo hacia el cielo. Una luz mirada baña la zona. El Dios de la destrucción ha activado su espada de ki.

– “Con tu muerte, recuperaré todo mi poder.” – dice Black.

El anciano cierra los ojos, meditando, y agacha la cabeza.

Black parece confuso y molesto ante la actitud contemplativa del Dios.

El anciano Kaioshin esboza una media sonrisa.

Un espadazo acaba con la vida de nuestro anciano amigo.

En los dos futuros, Kibito y Shin han viajado a Namek, pero se encuentran en mitad del espacio.

– “Es terrible…” – sufre el Kaioshin del Este.

En el futuro en el que está atrapado nuestro Gohan, él, Mirai Gohan y Goku están en el planeta de los Kaioshin, intentando arrancar la espada sin éxito.

– “Lo suponía… pero teníamos que intentarlo.” – dice Gohan.

– “Tendremos que encontrar a Trunks.” – sugiere Mirai Gohan.

– “Al fin y al cabo, él es el héroe que acabó con los androides y Cell…” – añade Goku.

Shin y Kibito aparecen en el planeta, interrumpiendo la conversación.

– “¿Qué ha pasado, Kaioshin?” – pregunta Gohan.

– “Namek…” – dice Shin. – “…ha desaparecido.”

Nuestros amigos quedan aterrados ante tan terrible información.

En el otro futuro, lo mismo ha ocurrido. Shin y Kibito han regresado al Planeta Sagrado y han informado a Mirai Trunks y a sus nuevos amigos, que han quedado devastados.

En el presente, Black ríe frente al cuerpo sin vida del Ro Kaioshin.

– “¡JAJAJAJAJA!” – su carcajada retumba en todo el planeta.

El Dios caído aviva su oscura aura, que arde como una llama morada… pero al poco tiempo siente que algo no va bien.

– “¿Eh?” – se extraña. – “¿Qué ocurre? ¿Por qué no soy más fuerte?”

El Dios cierra sus puños con rabia y aprieta los dientes, furioso.

– “Ese vejestorio…” – refunfuña. – “Ese viejo miserable… Me la ha vuelto a jugar… ¡¡MALDITO SEAS, GOWAS!!” – grita mientras hace estallar su energía.

En un planeta lejano, Son Goku abre los ojos de repente.

– “¡¿EH?!” – se incorpora, inquieto. – “¿Qué ha sucedido…?”

Goku se encuentra tumbado en mitad de un planeta de hierba amarillentsa alta que recuerda a un campo de trigo.

Shin y Kibito están cerca de allí, mirando al cielo, asustados ante el devastador poder del Hakaishin.

– “Antepasado…” – sufre el Kaioshin del Este. – “Lo siento…”

– “¿Qué?” – se pregunta Goku. – “¡¿Dónde estamos?!”

Shin y Kibito parecen ligeramente aliviados al ver que Son Goku ha despertado.

– “Son Goku…” – suspira Shin.

El saiyajín se pone en pie.

– “No siento el ki de Vegeta…” – se preocupa Goku. – “¿Dónde está?”

Shin y Kibito agachan la cabeza. Goku entiende la situación.

– “Maldita sea…” – refunfuña el saiyajín entre dientes. – “Esto va de mal en peor…”

Una violenta corriente de aire azota el Planeta Sagrado en los dos futuros.

– “¡¿Qué ocurre?!” – se pregunta nuestro Gohan.

– “¡¿Qué es esto?!” – se pregunta Mirai Trunks en el futuro alternativo.

A los Dioses les embarga una terrible sensación.

– “Ese poder…” – sufren los Shin. – “Es…”

– “Es el poder de un Dios…” – responden los Kibito.

En la Tierra, en el presente, Dende se encuentra de rodillas en el suelo.

– “No… Namek…” – sufre el namekiano.

– “Kamisama…” – intenta ayudarle Mr. Popo.

– “¡¿Y mi padre?!” – se preocupa Trunks.

– “¡¿Qué le ha pasado a Vegeta?!” – pregunta Bulma. – “¿Ha ganado?”

Majin Bu alza su mirada hacia el cielo, preocupado, con una gota de sudor frío recorriendo su sien.

– “¿Qué ocurre, Bu?” – pregunta Trunks.

– “Nuestro enemigo sigue vivo…” – dice el monstruo.

Los presentes se quedan perplejos.

En el Planeta Sagrado, la realidad se resquebraja como si fuera un cristal; el cielo muestra grietas de luz morada, cuyo brillo tiñe la escena.

Finalmente, la realidad se rompe y sus fragmentos se precipitan contra el suelo del planeta de los Kaioshin. Una silueta oscura puede intuirse a través de la lluvia de cristales.

DBSNL // Capítulo 200: Heeter

DBSNL // Capítulo 200: Heeter

“No hagas nada estúpido…”


En Jung, nuestros amigos han aterrizado en una planicie

– “Oro azul…” – dice Pino al observar el brillo azulado que cubre el planeta.

Gohan, Pino y Krilín se disponen a salir del vehículo.

– “Quedaos en la nave.” – dice Gohan. – “No es necesario que vayamos todos.”

Ten Shin Han asiente.

– “Cuidaré de ellos.” – dice el maestro de Artes Marciales.

Gohan, el Número 16 y Krilín emprenden el vuelo. 

Muy lejos de allí, en el planeta Kabocha, Trunks, Shula, Reitan y Lemin han aterrizado en las afueras de una ciudad en ruinas y salen de la nave.

– “¿Por dónde empezamos?” – pregunta Trunks.

Reitan parece inquieto.

– “Me quedaré protegiendo la nave.” – dice el herajín.

– “¿Protegiéndola?” – se extraña Shula.

Lemin mira de reojo al herajín, con desconfianza.

Trunks se acerca a Reitan en tono conciliador.

– “¿Qué te ocurre?” – pregunta el saiyajín. – “Desde que nos dieron la misión estás muy irascible…”

– “No me gusta este lugar…” – protesta el herajín.

De repente, un ki sorprende a los presentes.

– “Alguien se acerca.” – murmura Shula.

Frente a ellos, la mujer pirata con rastas aterriza.

– “Hola, muchachos…” – saluda ella. – “Hola, Reitan.”

Shula y Trunks miran a su compañero, sorprendidos de que la mujer le conozca. Reitan frunce el ceño, incómodo.

En Jung, Gohan, Pino y Krilín sobrevuelan la zona y pronto se topan con un desfiladero artificial del que provine una escandalera.

– “¿Qué estará pasando ahí?” – se pregunta Gohan.

– “No seamos imprudentes…” – dice Krilín. – “Lo más sensato es buscar la Dragon Ball y…”

Gohan desciende. Pino lo sigue.

– “Maldita sea…” – protesta Krilín, que se resigna y se une a sus amigos.

Los tres aterrizan en el fondo del desfiladero. Soldados de armadura carmesí hacen guardia. Gente de múltiples razas trabaja picando piedra, muchos de ellos vestidos con harapos y con pintas de pordiosero.

Los gritos provienen de un soldado, que castiga con un látigo de energía a un anciano beppan muy cansado, que sufre de rodillas la penitencia a la que lo han sometido.

– “¡¡¿CREES QUE PUEDES DESCANSAR CUANDO QUIERES?!!” – grita el soldado, que azota al viejo. – “¡¡ESTÁS AQUÍ PARA TRABAJAR!! ¡¡AGRADECE QUE SIGUES VIVO!!”

Cuando va a azotar de nuevo al viejo, sin previo aviso, el soldado sale disparado y se estampa contra un muro, quedando incrustado en él; falleciendo en el acto. Gohan le ha propinado una patada por sorpresa. El látigo cae al suelo y se desactiva, quedando reducido a un cilindro metálico de unos veinte centímetros.

Una decena de soldados, alarmados por el estruendo, corren a ver lo ocurrido y pronto rodean a nuestros amigos.

Krilín socorre al anciano, mientras Gohan y Pino lo escoltan.

Los soldados desenfundan sus artefactos, pero estos al activarse revelan espadas de energía.

– “No queremos problemas.” – dice Pino.

Gohan aprieta sus puños con rabia.

– “Miserables…” – gruñe el mestizo. – “Esclavizar a esta gente…”

Gohan da un paso al frente y los soldados se ponen en guardia.

– “¡NO TE MUEVAS!” – exclama uno.

El mestizo alza su mano y con un empujón de energía hace saltar por los aires a varios enemigos.

– “¡MISERABLE!” – exclama otro soldado, que carga contra el mestizo.

Pero la voz de un superior lo detiene.

– “¡¡ALTO!!” – exclama el hombre de los Heeters.

Sus hombres se frenan sin dudar.

– “¡Estos hombres son invitados del señor Heeter!” – anuncia el superior. – “¡Son bienvenidos!”

– “¿Eh?” – se extrañan nuestros amigos.

– “Por favor, acompáñenme.” – añade el tipo haciendo una reverencia.

Nuestros amigos se miran entre ellos y luego siguen al soldado.

En Kabocha, la mujer se ha presentado ante Trunks y sus amigos.

– “Bienvenidos al planeta Kabocha.” – dice ella. – “El señor Nádor me envía para recibiros.”

– “¿Ha dicho Nádor?” – frunce el ceño Trunks, que ha oído ese nombre en la Patrulla.

– “Esto será un problema…” – murmura Shula.

La mujer sonríe.

– “¿No vas a presentarme a tus nuevos amigos, Reitan?” – dice ella en tono burlón.

El herajín parece nervioso.

– “¿De qué la conoces, Reitan?” – pregunta Trunks.

El cazarrecompensas ignora a Trunks.

– “No he venido a pelear, Macki” – dice Reitan.

– “Eso ya lo imagino…” – responde ella. – “No serías tan idiota.”

– “Déjanos hablar con el señor Nádor.” – dice Trunks. – “Nos iremos sin causar problemas.”

Macki ríe en tono burlón.

– “Aún no lo entendéis, ¿verdad?” – dice ella.

La mujer extiende su mano y dispara una esfera de ki verde. Nuestros amigos evaden el ataque saltando por los aires, pero la nave tek-tek es destruida

– “¡La nave!” – exclama Trunks.

– “Maldición…” – gruñe Shula.

Reitan agarra su espada, pero antes de poder desenvainar, Macki aparece a su espalda y le propina un golpe con sus puños unidos como un martillo.

El herajín se estrella contra el suelo.

– “¡REITAN!” – exclama Trunks.

Shula apunta a la mujer con su cañón de antebrazo y no duda en disparar, pero ella se revuelve y repele el golpe con una patada, desviándolo hacia el cielo.

Lemin aterriza en una colina cercana y se limita a observar.

Macki embiste a Shula, que con su brazo metálico se protege de una terrible patada que lo empuja contra una montaña cercana en la que se estrella.

Trunks lleva la mano a su espada, pero recuerda que la dejó en Dorakiya como fianza por la nave.

– “Maldición…” – protesta el mestizo.

Macki se abalanza sobre él y se dispone a propinarle un puñetazo, pero Trunks lo esquiva en el último momento y contraataca de la misma forma, sorprendiendo a su adversaria, que aún así logra esquivar el golpe sufriendo solo un pequeño arañazo en la mejilla.

Ambos guerreros retroceden a la vez y descienden, tomando tierra.

– “Hmmm…” – sonríe Macki.

La mujer se limpia la herida con el pulgar y observa como éste se ha manchado de sangre.

– “Eres hábil…” – dice ella. – “¿Quién eres?”

Trunks se pone en guardia.

– “Eso debería preguntar yo…” – dice el mestizo. – “¿Por qué nos atacas? ¿De qué conoces a Reitan?”

La media sonrisa de Macki se convierte en una mueca feroz. La mujer embiste a Trunks sin previo aviso, pero Trunks reacciona veloz, saliendo a por ella e interceptándola con un puñetazo en el estómago.

Macki sale volando hasta adentrarse en la ciudad en ruinas, destruyendo todos los edificios que encuentra a su paso.

Trunks suspira como alguien que ha terminado su trabajo.

Shula se acerca al mestizo.

– “Tu habilidad me sigue sorprendiendo.” – sonríe el ira-aru.

– “Tendremos que interrogarla…” – dice Trunks.

– “Yo me encargaré de eso.” – responde Shula.

La voz de Reitan les interrumpe.

– “Esto no ha terminado…” – dice el herajín. – “No será tan fácil…”

En Jung, nuestros amigos han sido guiados hasta la nave pirata ovalada.

– “Es aquí.” – dice el soldado. – “El señor Heeter os espera dentro.”

– “¿De verdad vamos a entrar?” – pregunta Krilín.

– “Esto me trae recuerdos…” – murmura Gohan.

– “Sabes que es una trampa, ¿verdad?” – dice Pino.

– “Siempre lo es…” – suspira el mestizo.

La entrada se ha abierto y una gran rampa se posa en el suelo, dejando pasar a nuestros amigos.

Gohan, Pino y Krilín se adentran en la nave.

Desde el despacho de Heeter, el pirata espacial observa al trío a través de un monitor.

– “Bien…” – sonríe el orondo líder, mientras con su dedo índice activa un auricular inalámbrico. – “Adelante.”

La compuerta se cierra tras nuestros guerreros, que se encuentran a oscuras en una habitación.

En la nave de la Patulla Galáctica, Ten Shin Han medita sober el techo de la nave, arrodillado, con los ojos cerrados.

– “¡¿EH?!” – despierta de sopetón.

Ten Shin Han logra evitar la acometida de un enemigo en el último momento, dando una voltereta en el suelo. Es el pirata grandullón que antes escoltaba a Heeter, que ha atravesado el casco de la nave de un puñetazo.

– “¡¿Quién eres tú?!” – pregunta Ten, poniéndose en pie.

El pirata sonríe con bravuconería.

En la nave pirata, nuestros amigos se encuentran a oscuras.

– “No veo nada…” – dice Krilín.

Los ojos de Gohan brillan de color verde, pero antes de que llegue a transformarse las luces del lugar se encienden e iluminan una gran sala circular.

– “¡BIENVENIDOS!” – saluda Heeter. – “Estáis en mi humilde morada. Soy el famoso y temido pirata Heeter. ¡Y vosotros sois mis invitados!”

– “¿De qué va esto?” – murmura Krilín.

– “¡Buena pregunta!” – responde el altavoz. – “Es muy sencillo.”

Las paredes se convierten en pantallas y éstas muestran a varios patrulleros encarcelados.

– “Vamos a jugar a un juego…” – dice Heeter. – “Yo me encuentro en lo más alto de esta nave. En cada nivel os espera uno de mis mejores luchadores que…”

Gohan aprieta los dientes mientas el pirata continúa su discurso.

– “No tengo tiempo para esto.” – refunfuña el mestizo.

– “¿Eh?” – dice Krilín. – “¿Qué quieres decir…?”

El ki de Gohan estalla, transformándose en Súper Saiyajín mientras atraviesa el techo de la sala.

– “¿Eh?” – se extraña Heeter en su despacho, que ve como sus cámaras se apagan piso a piso rápidamente. – “Pero, ¿qué…?”

Gohan atraviesa repentinamente el suelo del despacho, transformado en Súper Saiyajín.

– “¡¡¡YAAAAAAH!!!” – grita Heeter, aterrado, que cae de su silla de espaldas.

El mestizo se posa frente a él.

– “Libera a los patrulleros.” – dice Gohan, muy serio.

– “¿Qué…?” – dice Heeter, asustado. – “Pero… se suponía que… mi juego…”

Gohan le apunta con la mano.

– “Y libera a la gente que tienes esclavizada.” – añade el mestizo.

Krilín y Pino salen del agujero creado por Gohan y se posan a su lado.

Pino mira de reojo al mestizo con cierta suspicacia.

La mano de Gohan se ilumina.

– “La gente como tú…” – gruñe el mestizo. – “Freezer, Cell, Babidí… Sois todos deplorables…”

– “Gohan…” – se preocupa Krilín.

Una esfera de ki se materializa.

– “¡ESPERA! ¡ESPERA!” – exclama Heeter, nervioso. – “¡SI ME MATAS…! ¡VUESTROS AMIGOS…!”

Pino agarra el brazo de Gohan.

– “Espera.” – dice el androide. – “¿Nuestros amigos?” – le dice a Heeter.

El pirata respira aliviado.

– “Sí…” – se pone chulesco. – “Eso es… Vuestros amigos morirán si me hacéis daño…”

– “¿Qué amigos?” – pregunta Krilín.

De repente, un cuerpo atraviesa el techo de la nave, sorprendiendo al trio de guerreros; es Ten Shin Han.

– “¡TEN!” – exclama Krilín, que se agacha para socorrer a su compañero.

Gohan alza su mirada al cielo y, a través del agujero en el techo, puede ver a al grandullón, con Mai inconsciente bajo su brazo izquierdo.

– “Je…” – ríe el pirata, fanfarrón.

Heeter ríe aliviado.

– “Ja, ja, ja… Justo a tiempo, Oil…” – dice el pirata.

Gohan se coloca debajo del agujero y se prepara para alzar el vuelo, pero Pino le agarra el brazo.

– “No hagas nada estúpido…” – dice el Número 16. – “Desde que hemos llegado a Jung te estás precipitando.”

– “Me libraré de él en un instante.” – responde Gohan.

– “Si cometes un error, Mai lo pagará.” – le recuerda Pino.

Gohan parece contrariado, pero finalmente asiente.

– “Tienes razón.” – dice el mestizo. – “Tendré cuidado.”

Pino suelta a Gohan y éste sale de la nave por el orificio del techo.

– “Je, je, je…” – ríe el grandullón al Súper Saiyajín. – “Qué transformación tan curiosa…”

En Kabocha, Trunks y los demás ven a Macki caminar hacia ellos desde la ciudad en ruinas. Pese a haber recibido un duro golpe, no parece dispuesta a rendirse y en su rostro hay dibujada una sonrisa maliciosa.

En Jung, Oil lanza a Mai hacia Gohan, que la caza al vuelo.

– “¿Eh?” – se extraña el mestizo.

El pirata aprieta sus puños y una corriente de energía hace que su cabello se ondule, deshaciendo sus rastas. El pelo se tiñe de rojo y su piel azulada se torna verde.

– “¿Qué significa esto?” – se pregunta Gohan, confuso. – “Acaso sois…”

– “¡¡HAAAAAAA!!” – grita Oil, haciendo que su aura verde estalle y su musculatura aumente.

– “Herajín…” – murmura el mestizo.

En Kabocha, lo mismo ocurre con Macki, cuyo poder estalla al transformarse.

– “Me lo temía…” – murmura Trunks. – “Justo como Reitan…”

– “Justo como tú…” – dice el herajín.

– “¿Qué?” – reacciona confuso el mestizo.