DBZ/S – SAGA BLACK REIMAGINED / Capítulo 13: Desgarro

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 13: Desgarro

En el Planeta Sagrado, la realidad se ha resquebrajado y el Hakaishin ha aparecido en ambos futuros. Esta escena transcurre simultáneamente en los dos mundos.

Zamas hecha un vistazo a todos los presentes.

– “Así que sigues con vida…” – murmura con una media sonrisa.

Tanto Gohan como Mirai Trunks, cada uno en un mundo, se ponen en guardia.

Shin y Kibito se quedan atónitos ante la presencia de un antiguo Kaioshin.

– “No… no es posible…” – titubea el Kaioshin del Este. – “Era cierto… ¡es un Kaioshin!”

Gohan aviva su aura incolora y Mirai Trunks se transforma en Súper Saiyajín 2. 

Al hacer eso, en ambos futuros cada uno puede sentir el ki del otro.

– “Trunks…” – murmura Gohan.

– “Gohan…” – murmura Trunks.

Los otros guerreros presentes también se ponen en guardia, listos para pelear.

Black sigue sonriendo.

Shin da un paso al frente.

– “¡¿POR QUÉ HACES ESTO?!” – exclaman los Kaioshin del Este. – “¡UN KAIOSHIN DEBERÍA PROTEGER LA VIDA! ¡SER EL GUARDIAN DEL MUNDO MORTAL! ¡PERO TÚ…! ¡TÚ HAS FRACASADO COMO KAIOSHIN!”

La sonrisa de Zamas desaparece. El Dios cierra los ojos y del izquierdo se derrama una lágrima que recorre su mejilla.

– “Asumo mi fracaso…” – dice el Hakaishin.

Shin parece confuso.

– “Esa es la diferencia entre nosotros.” – continúa Black. – “Yo sé que he fracasado… y estoy dispuesto a enmendar mis errores.”

– “¿EH?” – se preocupan los Dioses.

– “Antes de la creación…” – dice Zamas. – “…viene la destrucción.” – abre los ojos repentinamente.

Nuestro Gohan SNS y Mirai Trunks en Súper Saiyajín 2 cargan contra el enemigo, dispuestos a propinarle un puñetazo, pero éste detiene ambos golpes a la vez, el de Gohan con su mano derecha y el de Trunks con su mano izquierda; cada uno en un futuro.

Al tocar al Dios, los dos mestizos sienten como su mente se rompe. Los dos caen al suelo de rodillas, sufriendo una terrible jaqueca.

Son Gohan recibe flashes rápidos de Son Goku tumbado en el suelo en su hogar del Monte Paoz, con Chichi llorando a su lado, imágenes de un combate con los androides en plena ciudad y de un entrenamiento con un joven Trunks en las montañas.

Mirai Trunks siente su cuello siendo estrangulado por la cola de Cell, y también percibe imágenes de un abrazo de su padre teniendo él solo ocho años.

– “¿Qué…? ¿Qué es esto?” – se pregunta el mestizo.

Zamas se yergue impertérrito frente a los dos perturbados jóvenes.

– “Vuestras mentes están colapsando.” – dice el Hakaishin. – “La destrucción ha empezado.”

De repente, la figura de Zamas empieza a parpadear, volviéndose translúcida en algunos instantes.

– “Hmmm…” – refunfuña el Hakaishin. – “Aún no tengo el suficiente poder…”

Son Goku da un paso al frente y se transforma en Súper Saiyajín 2. Mirai Gohan intenta seguirle, transformándose en Súper Saiyajín, pero enseguida hinca la rodilla, sufriendo una jaqueca. En uno de los futuros, el Trunks de ese tiempo padece lo mismo.

– “¡¡YAAAH!!” – embiste Goku.

Pero Zamas desaparece, retornando al presente y dejando a nuestros amigos desconcertados.

En el presente, en el planeta desértico en el que Goku, Shin y Kibito se esconden, los tres personajes pueden sentir el retorno de su adversario.

– “Ya ha regresado…” – dice Shin.

En la Tierra, en la Atalaya de Kamisama, el joven Trunks está de rodillas en el suelo, mareado.

– “¡¿Qué te ocurre, Trunks?!” – se preocupa su madre.

El pequeño va recuperando la normalidad.

– “Ya está…” – dice Trunks. – “Qué extraño…”

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Bulma.

– “Os he… os he visto morir…” – dice el hijo de Vegeta. – “A ti y a Gohan…”

– “¡¿QUÉ?!” – se extrañan todos.

Majin Bu parece extrañamente pensativo.

– “Hmm…” – refunfuña el monstruo.

– “¿Eh?” – le oye Dende. – “¿Has dicho algo, Bu?”

– “¿Qué?” – sale de su trance, volviendo a su actitud habitual. – “Oh, no sé… Nada, nada… Jeje… Pero tengo hambre…”

En el futuro donde se encuentra nuestro Gohan, el mestizo se recupera lentamente del trastorno sufrido y se lo cuenta a los Kaioshin.

– “Increíble…” – dice Shin. – “Recuerdos de los otros Son Gohan…”

– “No sabía que eso era posible…” – dice Kibito.

– “Y no solo eso…” – dice el mestizo. – “He sentido el ki de Trunks.”

– “¿Eh?” – se extraña Shin.

– “Estoy seguro…” – dice Gohan. – “Estaba aquí mismo… Lo he sentido perfectamente.”

Shin se cruza de brazos.

– “Si has sentido los recuerdos de los otros Gohan, puede que esté relacionado…” – dice el Dios.

– “Si ese tipo puede cruzar de una línea temporal a otra, puede que al tocarle haya podido sentir lo que hay al otro lado…” – dice el mestizo.

Gohan sonríe.

– “Lo que significa que… ¡Trunks sigue vivo!” – celebra apretando el puño. – “¡Está en otra línea temporal, como yo, pero sigue con vida!”

– “Son buenas noticias.” – asiente Shin.

En el Planeta Sagrado del presente, Zamas está solo y pensativo.

– “Gowas…” – murmura el Hakaishin. – “¿Dónde has escondido mi poder? ¿Cómo lo has hecho?”

El Dios, de repente, desaparece.

En el planeta remoto que sirve de refugio a Goku, Shin y Kibito, el saiyajín sigue atento al ki del enemigo.

– “¿A dónde va a hora?” – se pregunta Goku.

– “No lo sé…” – dice Shin

– “¿Eh?” – se extraña Kibito. – “¿Puedes sentir su energía?”

– “¿Qué?” – dice Goku, que no comprende la pregunta. – “Pues claro… ¡Cómo para no sentirla! Es terrible…”

– “¿En serio? Pe… pero… se supone que… tú no…” – se sorprende Shin.

En la Atalaya de Kamisama, el Hakaishin se presenta de nuevo ante nuestros amigos.

– “¡ES ÉL!” – exclama Trunks.

– “¡Está aquí!” – se asusta Dende.

El chico se transforma en Súper Saiyajín y se pone en guardia. Todos los guerreros Z se preparan para lo peor.

– “Veo que ya no ocultas tu verdadera identidad…” – dice el hijo de Vegeta.

– “Tomar vuestras formas me limita.” – responde Zamas.

Una gota de sudor recorre la frente de Trunks.

– “¿Ocultaba su poder?” – piensa el mestizo. – “Espero que sea solo un farol…”

El Dios extiende su mano hacia Trunks y éste siente como una fuerza invisible lo atrapa.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende y asusta el mestizo.

Zamas alza su mano hacia el cielo y el mestizo sale volando por los aires.

– “¡TRUNKS!” – exclama su madre, preocupada.

El Hakaishin baja rápidamente su mano, apuntando ahora hacia el suelo, y el mestizo cae del cielo a toda velocidad y se estrella contra la atalaya, atravesándola y continuando hacia la superficie terrestre.

– “¡Maldito seas!” – exclama Videl, que se abalanza sobre el enemigo.

Sin moverse, Zamas crea una corriente de aire que empuja a la hija de Satán y la proyecta empuja fuera de la Atalaya.

– “¡Cuidado!” – exclama Chichi.

Pero Mr. Bu se mueve rápido y amortigua a la muchacha con su oronda panza, agarrándola al vuelo.

– “Gracias, Bu…” – sonríe una maltratada Videl.

Pero cuando la muchacha mira a su amigo, se da cuenta de que su rostro ha cambiado; está especialmente serio y concentrado.

Zamas clava su mirada en el monstruo.

– “Tú…” – murmura el Hakaishin.

Bu deja a Videl en el suelo y camina hacia su adversario con una calma poco habitual en el monstruo.

– “Zamas…” – dice Bu.

– “¿Eh?” – se sorprenden todos. 

– “¿Lo conoces, Bu?” – pregunta Dende.

Bu y el Hakaishin se miran fijamente.

DBSNL // Capítulo 202: Segundo demonio

DBSNL // Capítulo 202: Segundo demonio 

“La memoria de tu madre no te salvará de esta…”

En el planeta Kabocha, Trunks, tras noquear a Macki, se enfrenta a un nuevo.

– “Así que este era tu verdadera misión…” – dice el saiyajín.

– “Solo cumplo órdenes.” – responde el misterioso Lemin.

El mestizo se abalanza sobre Lemin y le propina un puñetazo en el pecho que no causa ningún efecto en el hombre Shamo.

Sin dudarlo, Trunks se transforma en Súper Saiyajín y propina un nuevo golpe al enemigo, que simplemente se desliza unos centímetros sobre el pavimento.

Trunks se transforma de nuevo, ahora en Súper Saiyajín 2, y prueba suerte de nuevo, golpeando a su adversario y, ahora sí, mandándolo a volar, estrellándolo contra la colina desde que estuvo observando el combate previo.

El montículo se derrumba, pero Lemin aparece de entre la polvareda sin ningún rasguño.

Trunks frunce el ceño.

– “Eres duro de pelar…” – dice el mestizo. – “¿Qué eres? ¿Un androide?”

El misterioso guerrero no responde y sigue avanzando hacia Trunks.

El mestizo, molesto con la falta de respuestas, prepara su “Burning Attack”.

– “Salgamos de dudas.” – murmura el mestizo antes de disparar. 

Lemin se cubre y el impacto es directo. Una gran explosión hace retumbar Kabocha.

Mientras tanto, en Jung, Oil se pone en pie, magullado y cansado.

– “Saiyajín… ¿Cómo os habéis hecho tan fuertes…?” – pregunta el herajín. – “¡¿Cuándo…?!”

Gohan, transformado en Súper Saiyajín 2, le apunta con la mano.

– “En la Tierra hemos cambiado de mentalidad.” – responde Gohan. 

– “¿La Tierra?” – se sorprende Oil.

– “Las circunstancias nos han obligado a adaptarnos” – dice el mestizo. – “Hemos superado nuestros límites una y otra vez.”

– “No es posible…” – protesta Oil. – “No deberíais…”

Un cañonazo de ki invisible empuja al herajín, haciéndolo rodar por el suelo.

En la parte superior de la nave, en el despacho de Heeter, Krilín se enfrenta a varios soldados carmesí antes de que él y el Número 16 salgan volando.

– “Busquemos a Baicha” – sugiere Pino. – “Y volvamos a la nave.”

– “Encárgate tú.” – dice Krilín. – “Yo liberaré a los prisioneros.”

Krilín parece preocupado. 

– “Esta sensación…” – sufre el terrícola. – “Otra vez…”

No muy lejos de allí, el hijo de Yamcha corre despavorido, Dragon Ball en mano, a través de la batalla campal formada con la revuelta; los esclavos que picaban piedra en Jung se enfrentan a los guardias carmesí de Heeter. El pequeño humano se escabulle entre las piernas de varios soldados.

Alguien lo sigue de cerca; un hombre de gran envergadura le sigue sin prisa, pero sin pausa, apartando con facilidad a todo el que se encuentra a su paso, pero son tantos que hacen que pierda de vista al niño.

En Kabocha, la bola de fuego se desvanece lentamente, dejando una gran humareda que poco a poco se disipa. Una figura humeante puede intuirse en el centro del cráter.

Trunks observa a su adversario, esperando resolver el enigma de su identidad… pero sus ojos se abren como platos al presenciarla.

– “No… no puede ser…” – dice el mestizo. – “Eres un…”

Los ropajes negros del secuaz de Shamo se han incinerado con el ataque de nuestro amigo, revelando un lagarto humanoide cuya piel metálica refleja la luz del sol.

– “… ¡un tetsuhada!” – exclama Trunks.

– “Grrrr…” – gruñe el reptil.

El mestizo parece sorprendido.

– “Su raza… se supone que está extinguida…” – piensa Trunks.

De repente y sin previo aviso, Lemin escupe una gran bola de fuego que sorprende al mestizo.

Usando el salto temporal, Trunks evita el ataque, que pasa de largo.

– “Maldición…” – piensa el mestizo. – “Eso era peligroso…”

Lemin carga contra Trunks, que se agacha para evitar el golpe.

– “¡YAAAH!” – grita el mestizo al contraatacar con un puñetazo en el abdomen del tetsuhada.

El golpe hace retroceder al enemigo, que se desliza sobre el pavimento, pero no parece sufrir ningún daño.

Trunks, en cambio, sacude su mano, roja y dolorida.

– “¡AYYYY!” – se queja el mestizo.

Lemin aprovecha la distracción y carga contra Trunks de nuevo, propinándole un cabezazo.

Trunks sangra por la nariz y sale volando varios metros de distancia hasta caer de espaldas al suelo; ha perdido su transformación.

– “Se acabó.” – sentencia el tetsuhada.

El mestizo, tumbado en el suelo y con la nariz rota, se siente mareado. Se mira la mano derecha; su visión es borrosa. Trunks alza la mano hacia el cielo.

En Dorakiya, Shamo está trabajando en su tienda, vendiendo material a un grupo de seis cazarrecompensas variopintos, cuando su almacén estalla.

– “¡¡AAAAH!!” – grita el mercader, asustado.

Un extraño artefacto sale volando y se pierde en el cielo ante la atónita mirada de los presentes.

Mientras tanto, frente a la nave cangrejo de los Nádor, Elec, transformado, aprieta el cuello de Reitan, que pelea por liberarse.

– “Ggggh…” – se ahoga el vengador.

De repente, Shula, que ha flanqueado a Elec, dispara un cañonazo con su brazo de metal.

Elec, con la espada de Reitan agarrada por la hoja, la lanza al aire dando una vuelta y la recupera sujetándola por la empuñadura antes de usarla para cortar el ataque en dos; los fragmentos se estrellan cerca de la nave.

– “Patético…” – sonríe el herajín.

Reitan patea la cara de Elec con todas sus fuerzas y logra liberarse, retrocediendo para ganar distancia.

La respiración de nuestro amigo es pesada, y se frota su dolorido cuello.

Elec se limpia la sangre de un pequeño corte en el labio.

– “Voy a acabar contigo, chaval…” – sonríe el herajín. – “La memoria de tu madre no te salvará de esta…”

En Jung, Oil está a gatas en el suelo; escupe sangre, humillado.

– “Malditos… malditos seáis…” – refunfuña el herajín.

Gohan está caminando hacia él.

Oil se pone en pie, malherido, tambaleándose.

– “Bojack nos regaló el fruto a nosotros…” – dice el herajín. – “Nos otorgó este Don… ¡y nos lo robaron!”

Gohan no se inmuta y sigue avanzando.

– “¡Sois solo una copia!” – grita Oil, desesperado. – “¡Un experimento!”

El mestizo, conocedor de la historia, sigue con el rostro serio.

Oil alza sus manos al cielo y genera una esfera de energía en sus manos.

– “Acabaré contigo…” – dice el herjaín. – “¡Y CON ESTE PLANETA SI ES NECESARIO!”

Gohan frunce el ceño, listo para actuar… pero una sombra detrás de su rival le sorprende.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclamas Gohan, intentando advertir a su enemigo.

Una voz demoníaca habla a Oil.

– “No puedo permitirlo…” – dice el diablo.

– “¿Eh?” – se extraña el herajín.

De repente, un martillazo en el costado sacude a Oil. El sonido de huesos rotos hiela la sangre de Gohan. El herajín sale proyectado como pelota de béisbol que ha sido bateada.

El mestizo se queda de piedra mirando a su nuevo enemigo.

– “Miserable…” – refunfuña Gohan ante la frialdad demostrada por el demonio.

– “No podía permitir que destruyera el planeta…” – dice el diablo. – “No hasta que encuentre a ese pequeño bastardo que se ha llevado la Dragon Ball.”

Dibujado por Ipocrito