DBSNL // Capítulo 213: Saltan chispas

DBSNL // Capítulo 213: Saltan chispas 

“El destino es caprichoso.”

En la Corporación Cápsula, el diablo y las chicas se miran fijamente.

El demonio lanza su hoz, que gira sobre sí misma mientras avanza hacia las muchachas.

Las dos saltan para evadir el arma, pero el demonio sonríe y un relámpago cae sobre la hoz, que se imbuye con el poder del rayo y emite múltiples descargas que calcinan todo a su paso y también azotan a nuestras amigas.

Pan y Bra caen al suelo, humeantes.

– “Maldita sea…” – gruñe Bra.

– “Eso no me lo esperaba…” – protesta Pan.

La hoz regresa a la mano del diablo, como un boomerang.

– “Je, je, je…” – se burla el enemigo.

Las dos muchachas se ponen en pie y se preparan para seguir peleando.

Desde el interior del edificio, Oli asiste a Madas con la ayuda de Baba y Ub. Turbo y Brief observan con preocupación lo que sucede a través de las ventanas.

En el espacio exterior, en un remoto lugar, Raichi ha contado la situación a su compatriota.

– “Es mucho peor de lo que creía…” – murmura Kamo, aterrado.

– “Tenemos compañía.” – interrumpe el pequeño ayudante.

– “Déjalos entrar, Ahms.” – dice Raichi.

De repente, la compuerta de la sala se abre. En la habitación entran Trunks, Reitan y Shula.

– “Este lugar es fascinante…” – dice Trunks.

– “¡Espectacular!” – exclama Reitan.

Ahms se acerca a los recién llegados.

Shula lanza el vial al aire.

– “Aquí tienes.” – dice el ira-aru.

– “¡Es delicado!” – protesta Ahms, cazándolo al vuelo.

El fantasma de Raichi se queda mirando a Trunks y Reitan.

– “Un saiyajín y un herajín…” – dice Raichi. – “El destino es caprichoso.”

Kamo se queda estupefacto al oír a su fantasmagórico compatriota.

– “Ha… Ha dicho… ¡¿saiyajín?!” – exclama el tsufur.

Kamo desenfunda su arma rápidamente.

– “¡¡BASTARDO!!” – exclama Kamo, furioso.

En un parpadeo, Trunks aparece frente a Kamo, con el arma del tsufur en su poder.

– “¡¿Qué…?!” – se asusta el tsufur, que no comprende lo que acaba de suceder.

– “¿Por qué quieres dispararme?” – pregunta Trunks.

Raichi sonríe.

– “Tranquilizaos…” – dice el fantasma. – “Aquí todos somos amigos.”

Trunks mira al fantasma.

– “¿De qué se trata todo esto?” – pregunta Trunks. – “¿Qué estamos haciendo aquí?”

Ahms introduce el vial con la muestra de Janemba en una máquina y todo el laboratorio se ilumina.

– “El proceso ya ha empezado.” – anuncia el pequeño ayudante.

En la Tierra, el combate continúa. Bra y Pan planean algo.

– “No dejará que nos fusionemos…” – dice Pan. – “Es demasiado rápido.”

– “Eso no significa que no podamos unir nuestras fuerzas.” – dice Bra.

Las dos saiyajín reavivan sus auras y, acto seguido, extienden sus manos hacia delante.

– “¡HAAA!” – disparan a la vez.

El ataque combinado va directo al enemigo, pero éste lo evita saltando por encima. El ataque roza el tejado del edificio y asciende hacia el cielo.

El demonio, desde el aire puede ver a una decena de Pan y Bra en el suelo.

– “Una ilusión…” – sonríe el diablo.

El demonio invoca una docena de rayos que caen sobre la zona en la que se encontraban las chicas.

– “¡Ja, ja, ja!” – ríe el diablillo.

De repente, a su espalda, las muchachas se abalanzan sobre él. Pan tiene el puño derecho en alto y Bra el izquierdo. Los dos puños están tan cerca el uno del otro que parecen envueltos en la misma aura de energía.

El diablo se da la vuelta y se prepara para lanzar su hoz, cuando las chicas se separan. Una cuerda de ki mantiene conectados los puños de las chicas.

Con esa cinta de energía rodean al demonio. Bra por la izquierda, Pan por la derecha. Las dos dan una vuelta completa, apresando al enemigo. Al reunirse de nuevo, ahora en lados apuestos, las muchachas preparan una esfera de ki en sus manos libres.

– “¡¡YA ES NUESTRO!!” – exclama Bra.

– “¡¡ESTO ES POR MADAS!!” – gritan Pan.

El diablo parece sorprendido ante la astucia de las niñas; ha sido desarmado y atrapado… pero de repente sonríe de nuevo. 

Cuando las chicas van a disparar, un rayo cae del cielo sobre el mismísimo demonio. El estallido repele a las chicas.

Pan y Bra caen al suelo.

– “¿Qué ha sido eso…?” – se pregunta Bra.

– “¿Ha invocado un rayo sobre sí mismo?” – dice Pan.

En el suelo se posa el diablo, libre, con su cabello y sus ojos emanando electricidad.

– “Malditas niñatas…” – gruñe el enemigo. – “Se ha acabado el juego…”

Dibujado por Ipocrito

En otro lugar, muy lejos de allí, Gohan, Ten Shin Han, Krilín, Mai, Pino y Baicha siguen si viaje en busca de las Dragon Balls, ya con dos esferas en sus manos, pero sin saber que otra ya está en la Tierra.

Pino pilota la nave. Mai está sentada en el asiento del copiloto, durmiendo con los pies sobre el salpicadero. Krilín se echa una siesta en el dormitorio. Ten Shin Han medita en la bodega. No muy lejos, Gohan y Baicha están arrodillados en el suelo, enfrentados en un combate mental.

En sus mentes, Gohan entrena al joven terrícola, que intenta defenderse del mestizo. Por supuesto, Gohan solo está jugando con el joven aprendiz, que se está esforzando al máximo.

De repente, un extraño sentimiento perturba a Gohan; una imagen de Namek en llamas. El mestizo aprieta sus puños sobre sus rodillas. Un nuevo recuerdo afecta al mestizo: Un encapuchado sostiene a una mujer por el cuello. Un chispazo de ki recorre el cabello de Gohan.

Ten Shin Han sale de su trance. Krilín se despierta alterado.

– “¡KYAAAH!” – grita Baicha, asustado.

Krilín corre hacia la bodega.

– “¡GOHAN!” – oye gritar a Ten.

Al entrar en la bodega, Gohan mira confuso a Ten Shin Han.

– “¿Qué pasa?” – dice Gohan.

Baicha llora.

– “Lo siento, Baicha…” – se excusa el mestizo. – “¿He sido muy duro?”

– “Últimamente estás muy extraño…” – dice Ten. – “¿Seguro que va todo bien?”

– “Creo que me he emocionado con el combate…” – se excusa Gohan, risueño, rascándose la cabeza.

Krilín no dice nada, pero se queda mirando al mestizo con cierto recelo.

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte II: Oculto

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte II: Oculto

“Es como buscar una aguja en un pajar…”

En la Tierra amanece y, a primera hora del día, Vegeta, vestido con la misma ropa del día anterior, ha bajado al taller de la Corporación Cápsula, pero lo ha encontrado vacío.

Enfadado, el saiyajín se dirige al comedor, donde encuentra al Dr. Brief leyendo el periódico mientras disfruta de unos cereales y un café.

– “¡¿Qué hace aquí?!” – pregunta Vegeta, inquisitivo. – “¡¿Y mi nave?!”

– “Estoy desayunando…” – responde Brief. – “El desayuno es la comida más importante del día, ¿sabes?”

– “Si está ganduleando es porque ya tiene mi nave lista, ¿verdad?” – insiste el saiyajín, entre dientes.

Brief da un sorbo a su café.

– “Aún no he empezado.” – dice el doctor

– “¡¿QUÉ?!” – protesta Vegeta. – “¡¿ES QUE NO FUI LO SUFICIENTEMENTE CLARO?!” – estalla.

– “¡¿A QUÉ VIENE TODO ESTE ALBOROTO?!” – interviene Bulma.

La muchacha entra en escena vestida con un short negro, una camiseta de tirantes rosa, zapatillas de deporta y el cabello recogido en una coleta. Lista para hacer deporte.

– “¡¿Qué sucede?!” – insiste Bulma.

– “¡¡MUJER!!” – dice Vegeta. – “¡Poneos a trabajar en…!”

– “¡¿Aún llevas la ropa de ayer?!” – le corta Bulma. – “¡Vete a dar una ducha!”

– “¡No me hables así!” – protesta Vegeta.

– “¡Pues compórtate como una persona civilizada!” – replica ella.

Yamcha, adormilado, despeinado y aún en pijama, llega al comedor.

– “¿Por qué tanto jaleo?” – pregunta el terrícola, frotándose un ojo.

Bulma y Vegeta se dan la vuelta, dándose la espalda mutuamente, enfurruñados, y se marchan cada uno por su lado.

– “No entiendo nada…” – suspira Yamcha.

– “Yo sí…” – murmura Brief, con una media sonrisa, antes de dar otro sorbo a su café.

En Yadrat, Son Goku es guiado por el yadrat verde a través de la ciudad hasta una torre alta. Los dos suben a un ascensor.

– “Espero que Pybara-sama no se enfade conmigo…” – dice Goku, rascándose la cabeza. – “Me he esforzado mucho, pero sigo sin conseguirlo… Tú sabes que me he esforzado, ¿verdad, Hatsuka? ¿Puedes decírselo?”

– “Tranquilo, Son Goku.” – sonríe el pequeño yadrat.

El ascensor se abre y Hatsuka guía a Goku hasta un gran salón del que dos yadrat delgados le abren las puertas. 

En la sala le espera el Venerable, un yadrat rechoncho de gran tamaño y piel celeste, sentado en un gran trono.

– “Bienvenido, Son Goku.” – saluda Pybara.

– “Gracias.” – saluda el saiyajín, muy educado, haciendo una reverencia, imitando a su acompañante.

Pybara se queda en silencio, observando atentamente a Goku.

– “Así que has fracasado, ¿eh?” – dice el Venerable.

– “¡¿EH?!” – se asusta Goku. – “¿Cómo lo sabe?” – se le escapa. – “Quiero decir… He estado entrenando duro… Pero es muy complicado…”

El Venerable sonríe.

– “Inténtalo de nuevo.” – dice Pybara.

– “¿Ahora?” – se extraña Goku.

El Venerable asiente.

– “Está bien.” – dice Goku, apretando el puño, motivado. – “Vamos allá.”

Hatsuka coloca los dedos índice y corazón en su frente y desaparece.

– “Adelante, Son Goku.” – dice Pybara.

El saiyajín imita el gesto de Hatsuka.

– “Encuéntralo.” – continúa el Venerable.

Goku cierra los ojos y se concentra. En su mente puede ver miles de llamas celestes repartidas por toda la metrópolis yadrat. 

– “Son muchos…” – piensa el saiyajín, buscando de llama en llama. – “Esta ciudad está sobrepoblada… Es como buscar una aguja en un pajar…”

De repente, una llama nebulosa rojiza llama su atención bajo la superficie del planeta.

– “¿Qué?” – se pregunta Goku, para sí mismo. – “¿Qué es eso?”

Pybara frunce el ceño.

Goku centra su atención en una llama roja en el corazón de la neblina.

– “Este ki no es como los demás…” – piensa el saiyajín.

De repente, el saiyajín abre los ojos, alterado, y aparta los dedos de su frente.

Goku respira de forma acelerado, un poco agitado.

– “¿Qué…?” – murmura el saiyajín. – “¿Quién…?”

– “Puede que no haya fracasado, después de todo…” – piensa Pybara.

Hatsuka regresa usando su técnica de teletransporte.

– “Has fallado.” – dice el yadrat verde. – “Lo siento, Son Goku… Creo que no vale la pena seguir entrenando…

– “Hatsuka.” – interviene Pybara. – “¿Puedes dejarnos solos?”

– “¡Oh!” – se sorprende el pequeño. – “Por supuesto.” – se despide con una reverencia antes de abandonar la sala.

Pybara y Goku se quedan a solas.

– “¿Qué has sentido, Son Goku?” – pregunta el Venerable.

– “Oscuridad… Dolor… Miedo…” – dice Goku. – “¿Qué es?”

– “Es nuestro pasado…” – dice Pybara. – “El pasado de Yadrat…”

– “Hay un poder oscuro bajo la superficie…” – dice el saiyajín. – “Y hay un hombre…”

El Venerable asiente.

– “Su nombre es Soba.” – revela Pybara.

DBSNL // Capítulo 212: Alto voltaje

DBSNL // Capítulo 212: Alto voltaje 

“Me recuerda usted a una vieja amiga…”

En la Tierra, en la Corporación Cápsula, Brief se está fumando un cigarrillo en el jardín cuando un zumbido lejano llama su atención.

– “¿Eh?” – busca el doctor a su alrededor.

Brief alza la vista al cielo y ve una pequeña luz brillante.

El doctor usa su mano como visera y se fija en el extraño destello.

De repente, Brief se da cuenta de que se trata de un objeto que está descendiendo a toda velocidad hacia la Tierra. 

La nave pilotada por Bra realiza un aterrizaje de emergencia en el jardín de la Corporación Cápsula, rompiendo su tren de aterrizaje en el proceso.

– “Vaya…” – dice Brief, antes de dar otra calada a su cigarrillo.

Oli, Turbo y Baba salen corriendo a ver lo que sucede.

– “¡¿Qué ha sido eso?!” – pregunta Oli, alertada por el estruendo.

– “Tenemos visita.” – responde Brief, con su calma habitual.

La nave siniestrada abre su compuerta y se puede oír las voces de las chicas.

– “¡¿Pero tú no sabías pilotar esto?!” – protesta Pan.

– “¡Aterrizar no es tan fácil!” – replica Bra.

A Brief se le cae el cigarrillo de la boca.

– “Son… ¡son las chicas!” – exclama, ilusionado.

Ub es el primero en salir de la nave.

– “¡UB!” – saluda Brief.

– “¡OH!” – exclama Ub, contento de ver a alguien vivo. – “¡Doctor!”

El terrícola se apea del vehículo. 

– “¡Bienvenido!” – le abraza Brief.

Pan es la siguiente en salir.

– “¡PAN!” – celebra Brief.

– “¡Hola!” – saluda ella, chicharachera.

Bra sale de la nave.

– “¡MI NIETA!” – exclama Brief.

– “¡ABUELO!” – sonríe Bra, que se abalanza sobre él. – “¡Estás vivo!”

Los dos se funden en un fuerte abrazo ante la mirada tierna de todos los presentes.

– “Es un alivio que estén bien…” – sonríe Baba.

Mientras tanto, Madas se ha apeado.

– “¿Quién es vuestro amigo?” – pregunta Brief al ver al ira-aru.

– “Es un Kaiosh…” – responde Pan.

– “Bueno, no importa.” – interrumpe Brief. – “Pasemos dentro.”

Bra se da cuenta de que Oli y Turbo están en el jardín.

– “¿Y ellos quienes son?” – pregunta la muchacha.

– “Una vieja amiga y el hijo de mi amigo por correspondencia.” – dice Brief.

– “¿El tipo pervertido de Isla Pingüino?” – se extraña Bra.

– “¡Ese! ¡Ese!” – dice Brief.

Turbo se avergüenza un poco al oír la descripción de su padre.

Mientras tanto, en otro punto del Universo, la nave cangrejo de los Nádor ha llevado a Trunks, Reitan y Shula hasta el límite del mundo conocido.

Nuestros amigos se preparan para embarcar en una nave menor en el hangar. El brazo derecho de Trunks está oculto bajo su chaqueta. Su espada luce una nueva funda.

– “¿Estáis seguros?” – pregunta Shosa.

– “Estaremos bien.” – responde Shula.

De repente, saltan las alarmas.

– “¡UNA NAVE IMPERIAL!” – entra en el hangar un servidor de Shosa, asustado.

– “¡¿Aquí?!” – se extraña el lupino. – “¿Tan lejos de sus dominios?”

– “Algo me dice que no es casualidad…” – murmura Reitan.

– “¿Nos han visto?” – le pregunta Shosa a su hombre.

– “Aún no, señor.” – responde el soldado.

– “Bien…” – dice el lupino. – “Intentemos que sigan así…”

Shula apresura a los demás.

– “Démonos prisa.” – dice el ira-aru.

– “Gracias por todo.” – se despide Trunks.

– “Espero que sirva de algo.” – sonríe Shosa.

Los tres guerreros embarcan en una nave en forma de langosta y salen volando hacia la oscura nada.

En la Tierra, los supervivientes y los recién llegados comparten su información sobre lo ocurrido.

– “Espero que papá y los demás estén bien…” – dice Pan.

– “Seguro que sí.” – la anima Bra. 

Uranai Baba parece preocupada, se mantiene aislada y mirando por la ventana. Madas se acerca a la anciana. El cielo está nublado; hay tormenta eléctrica, pero sin lluvia.

– “Me recuerda usted a una vieja amiga…” – sonríe el Kaioshin.

– “Una amiga hermosa, espero.” – coquetea ella.

Madas mira por la ventana.

– “Qué tormenta tan extraña…” – dice el ira-aru.

– “Tengo un mal presentimiento.” – dice la bruja.

En ese instante, un rayo cae frente a la Corporación Cápsula, iluminando la ciudad por completo. El crujido eléctrico estremece a todos los presentes.

Ub se pone en pie, alarmado.

– “¡HAY ALGUIEN!” – avisa el chico.

Todos corren a la entrada. Frente a la Corporación, en mitad de la carretera, un joven diablo armado con una hoz espera en el centro de un cráter que aún chispea.

Dibujado por Ipocrito

Ub, Pan y Bra se ponen en guardia.

– “No hay duda…” – dice el muchacho. – “Es un demonio…”

El diablo clava su hoz en el suelo para descansar.

Madas se coloca frente a Baba.

– “Atrás, jovencita.” – dice el ira-aru. – “Esto es peligroso.”

– “Apuesto y valiente…” – suspira la bruja.

El demonio sonríe prepotente.

– “Tenéis un objeto mágico que mi Señor requiere…” – anuncia el diablo.

Bra y Pan se transforman en Súper Saiyajín.

– “Si quieres la Dragon Ball…” – dice Bra.

– “…tendrás que pasar por encima de nosotras.” – añade Pan.

El diablo blande su arma de nuevo.

– “Está bien.” – sonríe el ser maligno.

Como un rayo, el demonio pasa entre las muchachas y ensarta la hoz en el estómago de Madas, que escupe sangre.

Pan y Bra se dan la vuelta lentamente y con horror al darse cuenta de la velocidad del enemigo.

– “¡¡MADAS!!” – grita Pan.

El diablo levanta al ira-aru del suelo, ensartado en su arma.

– “Ni… ni siquiera lo vi…” – piensa Bra, asustada.

El enemigo hace pasar a Madas sobre su cabeza y lo estampa contra el suelo, clavando la hoz aún más.

– “¡¡GHAA!!” – grita, ahogado, el ira-aru.

Ub intenta golpear al enemigo, pero éste desaparece rápidamente, apareciendo sobre el tejado de la Corporación, dejando a Madas tendido en el suelo.

El enemigo lame la sangre de su arma y la saborea con soberbia.

– “Este sabor me trae recuerdos…” – dice el diablo.

Pan y Bra aprietan los dientes, furiosas.

– “¡TODOS A DENTRO!” – exclama Bra.

Oli da un paso al frente, pero Brief la agarra del brazo.

– “¡Vámonos!” – dice el doctor. – “¡Ellas sabrán qué hacer!”

– “¡Son dos niñas!” – dice Oli.

Ub agarra a Madas.

– “¡Vamos!” – insiste el terrícola.

Baba y Turbo obedecen sin rechistar. Brief y Oli les siguen. Ub corre hacia el recibidor, con Madas sobre su hombro, y antes de entrar se detiene y levanta el pulgar a sus amigas. Pan y Bra responden de la misma forma.