DBSNL // Capítulo 215: El turno de Oli

DBSNL // Capítulo 215: El turno de Oli

“Repugnante.”

En el espacio exterior, Shula, Trunks, Reitan y Kamo han llegado al buque espacial abandonado. En su exterior puede verse la nave de los hermanos Para-para incrustada en el casco.

– “Es aquí.” – dice el ira-aru, aterrizando sobre el navío.

– “Manos a la obra.” – choca los puños Reitan.

– “No era necesario que vinierais.” – dice Shula. – “Con este dispositivo que nos ha dado el doctor, debería ser pan comido incluso en el peor de los casos…” – añade mientras sostiene un pequeño aparato circular que cabe en la palma de su mano.

– “Ese viejo me da repelús.” – responde el herajín.

– “Yo no me fio del saiyajín.” – protesta Kamo.

Shula entrega unos pequeños aparatos a Reitan, Trunks y Kamo, que ellos se colocan en la boca, como si fueran respiradores para hacer buceo.

– “Las lecturas indican que la nave mantiene bajos niveles de atmósfera. La concentración de oxígeno es baja, pero está presente…” – dice Shula. – “Deberíais tener suficiente con esto.”

Mientras tanto, en la Tierra, el enemigo se abalanza sobre Oli, arma en alto.

La mujer retrocede mientras intenta evitar los golpes de hoz, sufriendo varios cortes en la ropa a pesar de sus esfuerzos.

Ub observa el combate desde la ventana.

– “No aguantará mucho tiempo…” – sufre el terrícola. 

– “No hagas estupideces, chico…” – dice Madas, moribundo.

– “Pero…” – protesta Ub.

El demonio, a estas alturas, está jugando con Oli, y finalmente le causa un corte en el abdomen.

– “Así que puedes sangrar…” – sonríe el diablo.

Oli se tapona la herida con la mano.

El demonio lame la sangre de su hoz, pero la escupe al instante.

– “Repugnante.” – protesta el diablo.

La mujer aprieta sus puños, impotente.

El diablo alza su hoz e invoca un rayo que cae sobre Oli, atrapándola en una potente descarga eléctrica.

El demonio salta sobre ella con su arma lista para dar el golpe de gracia.

– “¡SE ACABÓ!” – exclama el enemigo, con una gran sonrisa macabra en su rostro.

De repente, la fusión metamor de Pan y Bra aparece para propinar una patada en el rostro del enemigo y mandarlo fuera de la metrópolis.

La muchacha se posa en el suelo, en guardia.

– “¿Estás bien?” – le pegunta la chica a Oli.

– “Sí…” – dice la doctora. – “¿Quién eres tú?”

Brief y Turbo regresan al salón y se quedan confusos al ver a la fusión.

– “¿Eh?” – se sorprende el anciano. – “¿Qué significa esto?”

– “Se han fusionado.” – sonríe Ub.

El demonio se pone en pie, furioso.

– “Alimaña repelente…” – gruñe el diablo. – “Eso es jugar sucio…”

El diablo lanza su arma electrificada, que gira sobre si misma mientras se acerca a nuestra amiga.

– “¡TOMA ESTO!” – exclama el enemigo.

La chica salta acrobáticamente por encima de la hoz para después lanzarle su látigo de ki y agarrarla por el mango.

– “¡¡TE LA DEVOLVEMOS!!” – exclama la fusión.

Tirando del látigo remiten la hoz al enemigo.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el diablo, que tiene que esquivar su propia herramienta.

La hoz pasa de largo y termina clavándose a la montaña, invocando así un rayo que la hace estallar en mil pedazos.

– “Maldición…” – gruñe el diablo, que no tarda en reclamar su arma.

– “Je, je” – sonríen las muchachas.

Mientras tanto, en el navío espacial abandonado, nuestros tres amigos caminan por un oscuro pasillo iluminados por el Súper Saiyajín de Trunks.

– “Qué práctico.” – se burla Shula.

Kamo camina atemorizado.

– “La… la leyenda…” – titubea el tsufur.

– “Tienes que tranquilizarte.” – le dice Trunks. – “Las cosas han cambiado.”

Tras caminar un rato encuentran el lugar en el que se ha estrellado la nave de los hermanos Para-para.

– “Veamos…” – dice Shula, que es el primero en entrar.

No parece haber nadie en el vehículo.

Shula se dirige a la bodega. Reitan teclea en el tablero de comandos.

– “No hay energía.” – dice el herajín. – “Ni la de reserva.”

– “Eso es extraño.” – dice Trunks.

En la bodega, el ira-aru encuentra un cilindro de cristal roto en el suelo.

– “Maldita sea…” – se preocupa Shula. – “¡Chicos!” – llama a sus compañeros. – “Tenemos un problema…”

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte IV: Terrícola

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte IV: Terrícola

“No te confundas”

Han pasado 130 días desde que Pybara y Goku hablaron.  Es de noche en Yadrat. El saiyajín se encuentra solo, en un prado a las afueras de la ciudad.

– “Bien…” – murmura Goku. – “Vamos allá…” – cierra los ojos.

Goku aprieta sus puños. En su mente revive escenas de Namek. Freezer ha sobrevivido a la Genkidama. Piccolo es atravesado por el ataque del tirano. 

– “Grrr…” – gruñe el saiyajín, cuyo cabello se eriza lentamente y su musculatura aumenta.

Krilín es manipulado por Freezer, que lo eleva en el cielo y lo hace estallar.

– “¡¡YAAAAAAAH!!” – grita Goku, mientras sus ojos brillan de color verde un instante… pero nada más. 

No hay cabello dorado. No hay aura. Su musculatura regresa a la normalidad. Goku no ha logrado transformarse en Súper Saiyajín.

– “Maldita sea…” – murmura Goku. – “Con el tiempo, el recuerdo se aleja… y mi reacción mengua…”

En la Tierra, Vegeta se pasea por el taller para ver los avances de la nave. Viste camisa azul y pantalón marrón. El padre de Bulma trabaja en la nave, soldando piezas del casco.

– “¿Otra vez por aquí?” – le dice Brief, que se levanta las gafas de soldar para saludar.

– “Ya me voy…” – refunfuña Vegeta.

Cuando Vegeta sale del taller se topa con Bulma.

– “No hay día que no bajes, ¿eh?” – le provoca la mujer.

El saiyajín la ignora.

– “Al menos te has duchado…” – dice ella. – “Hasta diría que vas arreglado.”

– “Tiraste mi armadura, ¿recuerdas?” – refunfuña el saiyajín.

– “Precisamente de eso quería hablarte…” – sonríe Bulma.

– “¿Eh?” – se extraña Vegeta.

Bulma le guiña un ojo.

– “Tengo una sorpresa para ti.” – dice ella.

Vegeta acompaña a Bulma hasta otro taller. La mujer camina hasta su mesa de trabajo, que se encuentra cubierta con una sábana blanca y tira de ella, revelando lo que hay debajo.

Vegeta se queda sorprendido al ver lo que parece ser una armadura imperial en construcción.

– “Me he basado en la armadura que trajiste de Namek y en la que usó Raditz cuando vino a la Tierra.” – dice Bulma. – “Le he dado mi toque personal. Por ahora es solo un prototipo… no aguantaría un combate de los vuestros. Me faltan ciertos materiales para que tenga la elasticidad correcta…”

Vegeta agarra la armadura y la examina. El saiyajín parece confuso, sin saber cómo reaccionar ante el regalo.

– “¿Por…? ¿Por qué?” – pregunta Vegeta.

– “Eres insoportable.” – le espeta Bulma. – “Eres un cretino, un maleducado y un déspota…” – continúa. – “Pero, según cuentan Krilín y Gohan, si estamos vivos es gracias a ti.”

– “Grrr…” – gruñe el saiyajín.

– “Si me das unas cuantas indicaciones, creo que el resultado…” – continúa Bulma.

– “Sois… sois unos estúpidos…” – responde Vegeta, entre dientes.

– “¿Eh?” – se extraña ella.

– “¡DEJAD DE TRATARME COMO SI FUERA UNO DE VOSOTROS!” – protesta Vegeta. – “¡NO SOY KAKAROTTO! ¡Yo soy un verdadero saiyajín! ¡Un guerrero! ¡Ninguno de vosotros me importa lo más mínimo!”

Con un ataque de ira, el saiyajín lanza el prototipo contra el suelo y éste se rompe.

Vegeta abandona el taller.

– “¡¡MIRA QUE ERES IDIOTA!!” – protesta Bulma. – “¡DESAGRADECIDO!”

El saiyajín se cruza con Yamcha por el camino.

– “¡Hey, Vegeta!” – saluda el terrícola.

– “Apártate.” – refunfuña el saiyajín, empujando a Yamcha con el hombro al pasar.

Yamcha se duele del golpe.

– “¿Pero qué mosca le ha picado?” – se pregunta el terrícola.

En el taller, Bulma recoge los trozos de armadura de rodillas, apenada por el desprecio del saiyajín.

En Yadrat, Son Goku vuela hasta el lugar en el que le espera Hatsuka, en la azotea de un edificio de la ciudad. Ya ha amanecido.

– “Siento el retraso.” – se disculpa Goku al aterrizar.

– “No te preocupes.” – dice el yadrat. – “Pero cuando puedas usar el Shunkanido, ya no tendrás excusa…” – sonríe.

– “Je, je…” – se rasca la cabeza el saiyajín.

Hatsuka se prepara.

– “Intentémoslo una vez más.” – dice el yadrat, colocando los dedos índice y corazón en su frente. – “¡Encuéntrame!” – desaparece.

Goku imita a Hatsuka y cierra los ojos.

– “Vamos…” – piensa el saiyajín. – “¿Dónde estás…?”

De nuevo, Goku examina las llamas azuladas de la metrópolis.

En un lugar remoto de las afueras, Hatsuka se encuentra en pequeño lago y saluda a un yadrat delgado que se encuentra pescando junto a su hijo.

– “¿Qué tal todo, Guragu?” – pregunta Hatsuka. – “¿Pican?”

– “Alguno…” – sonríe el pescador.

– “¿Qué tal, Shima?” – Hatsuka saluda al niño. – “¿Te portas bien?”

– “Sí” – sonríe el pequeño y risueño yadrat.

– “Me alegro.” – dice el ayudante de Pybara.

– “¿Qué haces por aquí?” – pregunta Guragu.

– “Estoy entrenando al extranjero.” – responde Hatsuka.

– “Ya veo…” – murmura el pescador, un poco extrañado. – “Me resulta extraño que el Venerable lo haya aceptado…”

– “Pybara-sama tiene planes que ni yo entiendo…” – suspira Hatsuka.

– “¿Y no deberías?” – se burla Guragu. – “Al fin y al cabo, eres su sucesor…”

De repente, sobre el lago, Goku aparece boca abajo.

– “¿EH?” – se miran Hatsuka y Son Goku, los dos igual de sorprendidos.

El saiyajín cae al agua, salpicando y empapando a los presentes.

– “Lo… lo ha conseguido…” – piensa Hatsuka.

Goku sale a la superficie y escupe un chorro de agua

– “¡¡LO HE LOGRADO!!” – exclama el saiyajín. – “¡YUPIII!” – salta, elevándose sobre el lago.

El pequeño yadrat aplaude entusiasmado.

En la Tierra, Vegeta ha volado hasta la azotea del edificio más alto de la Capital del Oeste. A sus pies, los terrícolas hacen vida normal. 

– “Idiotas…” – gruñe el saiyajín. – “Son como insectos… insignificantes…”

De repente el cielo se oscurece, llamando la atención del saiyajín.

– “¿Eh?” – mira al cielo el saiyajín. – “Las Dragon Balls…” – murmura. – “¿Ya ha pasado tanto tiempo?”

Un destello proviene de la Corporación Cápsula. Polunga ha sido invocado.

En la Corporación, Chaoz y Ten Shin Han resucitan con los dos primeros deseos. Sus amigos están reunidos para recibirlos.

– “Y ahora, el último deseo…” – dice Bulma. – “Todo tuyo.” – le guiña el ojo a Dende.

El pequeño namekiano asiente. Gohan y Krilín se acercan a él para despedirse.

– “Os echaré de menos…” – dice Dende, apenado.

– “Nosotros también a ti.” – responde Krilín. – “Hemos pasado muchas cosas juntos.”

– “Cuídate mucho, ¿vale?” – Gohan le agarra las manos.

Dende, con lágrimas en los ojos, asiente. 

De repente, el pequeño se da cuenta de que Piccolo se encuentra de pie detrás de Krilín y Gohan.

– “Buen viaje.” – sonríe Piccolo.

Durante un instante, Dende puede ver a Nail en el rostro del hijo de Katatsu.

El pequeño se seca las lágrimas.

– “Cuando quieras, Dende.” – dice Moori. – “Estamos listos.”

Dende pide el deseo al dragón en su lengua y éste, como es costumbre, cumple al instante.

– “Gracias por vuestra hospitalidad.” – se despide Moori. – “No lo olvidaremos.”

Los namekianos y sus Dragon Balls se desvanecen, destino a un nuevo hogar.

De repente, Vegeta aterriza en el jardín.

El saiyajín y Piccolo se quedan mirando fijamente el uno al otro.

– “¿Sigues aquí?” – pregunta Vegeta con una sonrisa impertinente.

– “Podría preguntarte lo mismo.” – responde el namekiano, serio.

– “Kst…” – escupe al suelo el saiyajín antes de entrar en la Corporación.

Gohan se acerca a Piccolo.

– “Me alegro de que te hayas quedado con nosotros.” – dice el mestizo. – “Seguro que no ha sido una decisión fácil…”

Krilín se acerca, bromeando.

– “Piccolo ya es uno de los nuestros, ¿verdad?” – sonríe el terrícola.

Una mirada del namekiano hiela la sangre de Krilín.

– “No te confundas” – le corrige Piccolo. – “Algún día seremos enemigos de nuevo.” – sentencia.

Piccolo se marcha volando, dejando al terrícola con cara de susto.

En Yadrat, Son Goku, tapado con una toalla, desayuna en casa de Guragu y Shima, observado por Hatsuka. El niño se burla del mojado saiyajín, mientras el padre le sirve un gusano acuático a la brasa. El ayudante del Venerable contempla la escena con una sonrisa orgullosa en su rostro.

DBSNL // Capítulo 214: Promesas

DBSNL // Capítulo 214: Promesas

“Esto ya no es parte de nuestro trato…”

En la Tierra, las chicas observan a un enfurecido diablo cuyo cabello y ojos emanan electricidad.

El demonio avanza y aparentemente desaparece con un ruidoso chasquido; las chicas solo pueden ver un destello de luz que termina revelando al enemigo, que propina una patada a Bra en el pecho y la empuja a través de la ciudad, atravesando varios edificios que se derrumban parcialmente a su paso.

– “¡BRA!” – exclama Pan.

Pero el demonio chasquea de nuevo y aparece tras la chica, atizándole un revés con el puño en su rostro que la lanza en dirección opuesta a Bra, hasta empujarla fuera de la ciudad tras destruirlo todo a su paso.

El diablo mira a los espectadores que hay al otro lado del cristal de la ventana.

– “Y ahora… la Dragon Ball…” – sonríe el enemigo.

El demonio reclama su hoz mediante su poder eléctrico.

En el interior de la Corporación Cápsula, Brief corre hacia el laboratorio.

– “¡¿A dónde va?!” – pregunta Turbo.

– “¡Tengo una idea!” – exclama el doctor. 

Ub deja a Madas a cargo de Oli, que sigue ayudando a ira-aru junto a Baba.

– “Alejaos de aquí.” – dice el terrícola. – “Llevaos la Dragon Ball.”

– “No puedes…” – dice Madas, con un hilo de voz. – “No puedes hacerle frente en tu estado…”

Oli se pone en pie y se arremanga la bata.

– “Yo me encargo…” – dice la mujer.

– “¿Eh?” – se quedan todos sorprendidos.

El demonio, que ha perdido su imbuición eléctrica, camina hacia el edificio, cuando Oli sale a recibirlo.

– “Vaya, vaya…” – dice el diablo. – “Otra idiota que quiere mo…”

Pero, sin esperarlo, el demonio recibe un puñetazo directo a su nariz que lo levanta del suelo para luego estamparlo contra el suelo, formando un cráter.

La cara de incredulidad del demonio ante el poder de Oli es la misma que la de nuestros amigos que observan la escena.

En un lugar remoto del Universo, Raichi habla con Trunks, Reitan, Shula y Kamo.

– “\”El que vio\” no es alguien a quién un mortal pueda vencer…” – dice el tsufur. 

– “Nos hemos enfrentado a todo tipo de enemigos.” – dice Trunks. – “Y de muchos se decía lo mismo.” – continúa. – “Freezer, Majin Bu, Zamas…”

– “No seas ridículo, muchacho…” – le interrumpe Raichi. – “No sabes de lo que estás hablando…”

Un holograma se materializa en el centro de la sala.

– “Hace muchos años conocí al brujo personalmente, cuando él visitó mi planeta natal buscando información y poder…” – explica el tsufur. – “Su magia era algo que mis conocimientos científicos no podían comprender ni explicar.”

Los presentes escuchan atentamente.

– “Pero yo me negué a aceptarlo… ¡la magia es ciencia por descubrir!” – exclama el tsufur. – “¡Todo tiene explicación! ¡Mediante la experimentación se obtienen respuestas!” – Raichi mira a sus oyentes y se calma. – “Dediqué mi existencia a estudiar la creación… a cualquier precio.”

Una alarma interrumpe al tsufur.

– “Necesitamos la muestra que transportaban los hombres de Meerus.” – dice Ahm. – “Esos idiotas…” – suspira la criatura.

– “¿Puedes recogerla, Shula?” – pregunta Raichi.

– “¿Dónde está?” – pregunta el ira-aru.

– “Se estrellaron de camino…” – dice Ahm. – “Están cerca.”

Shula se cruza de brazos.

– “Esto ya no es parte de nuestro trato…” – sonríe el ira-aru.

– “Creo que tu voluntad estará de acuerdo con mi propósito.” – responde Raichi.

Shula suspira.

– “Dadme la ubicación.” – dice el ira-aru, resignado.

En la Tierra, el demonio reclama un rayo sobre sí mismo, haciendo retroceder a Oli.

– “Maldita sea…” – gruñe el diablo, poniéndose en pie con su cabello electrificado. – “No esperaba esto… ¿qué eres?”

Oli no responde y apunta al enemigo con su mano derecha, disparando una potente esfera de ki.

La explosión sacude la zona, inundando la ciudad en polvo.

El enemigo aparece detrás de Oli e intenta segarla por la mitad con su hoz, pero la androide detiene el golpe con su antebrazo.

– “Ya veo…” – sonríe el enemigo. – “No eres humana…”

Oli se revuelve, pero el enemigo la esquiva fácilmente, recuperando la distancia.

– “Mi hijo tiene una deuda con esta gente.” – dice la mujer. – “Y no dejaré que falte a su palabra.”

En el laboratorio, Brief busca entre cajones, ante la mirada sorprendida de Turbo.

– “¿Dónde se ha metido?” – refunfuña el doctor.

– “¿Qué busca?” – pregunta el hijo de Norimaki.

– “Si algo se aprende viviendo con Vegeta es ha fabricar una copia de todo lo que hago.” – responde Brief.

– “¿Eh?” – no lo entiende Turbo.

– “¡¡AQUÍ ESTÁ!!” – celebra Brief.

En el exterior, en un extremo de la ciudad, Bra se pone en pie.

– “Me pilló desprevenida…” – protesta la hija de Vegeta.

En el otro extremo de la Capital del Oeste, Pan a duras penas se mantiene en pie y camina hacia la Corporación. 

– “¿Quién está peleando?” – se pregunta la hija de Gohan. – “No siento su energía…”

En la Corporación Cápsula, el demonio se prepara para atacar.

Ub observa el duelo desde la Corporación.

– “Ella es fuerte, pero no sabe pelear…” – dice el chico. – “No aguantará mucho tiempo.”

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte III: Un viejo mal

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte III: Un viejo mal

“¡Esto es un planeta de trogloditas!”


En la Tierra, Brief se ha puesto a trabajar en la nave en el taller. Sobre un esquema de la nave que construyó para Goku, el doctor toma notas.

Vegeta, observando por encima del hombro del doctor, se impacienta.

– “¿Cuándo estará lista?” – pregunta el saiyajín.

– “Pues… si todo va bien… en un año.” – responde Brief.

– “¡¿UN AÑO?!” – replica Vegeta.

– “Eso si no hay retrasos en el material…” – añade el doctor.

– “¡¿Por qué tanto tiempo?!” – protesta el saiyajín.

– “La mayoría de piezas que tenía las usé con la nave anterior…” – explica Brief. – “¿Crees que es fácil obtener estos materiales?”

El saiyajín aprieta los dientes, furioso.

– “¡Esto es un planeta de trogloditas!” – se enfada y abandona el taller.

En el jardín, Bulma hace sus estiramientos cuando ve al saiyajín marcharse volando. Yamcha está a su lado, sentado en una hamaca, jugando con el teléfono.

– “¿A dónde va?” – se pregunta Bulma.

– “¿A dónde irá ese cretino a estas horas?” – murmura Yamcha.

– “¡Puede que vaya a entrenar!” – responde Bulma, molesta. – “¡Lo que deberías hacer tú!”

– “¿Entrenar? ¡Acabo de resucitar!” – protesta Yamcha. – “Además… ¡Nuestro mayor enemigo es ese!” – señala a Vegeta. – “Y ahora Son Goku es un Súper Saiyajín… ¡Es prácticamente invencible! ¿Para qué voy a entrenar yo?”

– “Mira que tienes poco amor propio…” – refunfuña Bulma.

En Yadrat, Son Goku sigue reunido con Pybara.

– “¿Quién es ese Sobao?” – pregunta Goku.

– “Soba…” – le corrige el Venerable. – “Es… fue… un yadrat.”

– “¿Qué le pasó?” – pregunta el saiyajín.

– “Hace muchos años, este planeta vivía en armonía…” – narra Pybara. – “Pero un mal llegó a Yadrat. Un malvado ser se hizo pasar por un pobre desamparado y envenenó con sus palabras y sus enseñanzas las mentes de nuestros pueblos…”

Goku escucha atentamente.

– “Irguió un templo y eligió entre los yadrat a varios guerreros a los que imbuyó de un poder oscuro que los convirtió en verdaderos monstruos…” – dice Pybara. – “Mi antepasado, el Venerable Paracana, desterró al origen de tal ponzoña…” – dice Pybara. – “Pero sus convicciones ya habían arraigado en el corazón de esos yadrat, que adoraban viejos males y actuaban en su nombre…”

– “¿Y qué pasó?” – pregunta Goku

– “Soba, el líder de esos guerreros, movido por el rencor, organizó una revuelta para tomar el control del planeta, asesinar a Paracana y permitir el regreso de su oscuro maestro…” – continúa Pybara. – “Pero el Venerable pudo preverlo y, mediante una poderosa técnica, selló el viejo templo con un hechizo y dejó a los adoradores del Mal atrapados para siempre.

– “Así que eso es lo que he sentido…” – murmura el saiyajín.

– “Si tú has podido sentir su presencia, significa que el sello se está rompiendo más rápido de lo que había previsto…” – dice Pybara. – “El regreso de Soba y sus hombres es solo cuestión de tiempo.”

Goku frunce el ceño.

– “¿Cómo de fuerte es ese Soba?” – pregunta el saiyajín.

– “Jamás lo he visto.” – dice Pybara. – “Pero si Paracana recurrió al sellado, puedo asegurarte que es peligroso…”

Son Goku aprieta sus puños.

– “¡Déjeme seguir entrenando!” – dice el saiyajín.

– “¿Eh?” – se extraña Pybara.

– “¡Por favor!” – insiste Goku.

Pybara sonríe y asiente.

– “Está bien, Son Goku.” – dice el yadrat.

– “¡Yupii!” – celebra el saiyajín. – “¡No le defraudaré! ¡Lo prometo!” – responde, ilusionado.

Son Goku abandona la sala.

Pybara observa al saiyajín marcharse.

– “Jamás había visto a nadie tan ilusionado con un combate…” – piensa el Venerable. – “Un saiyajín de corazón puro… Pero con un poder nacido de la ira capaz de derrotar al mismísimo Freezer…”

Goku sale de la sala.

– “¡Hatsuka!” – exclama el saiyajín. – “¡Vamos!”

Pybara mira por la ventana, por la que entra un rayo de luz.

– “El destino guarda un lugar especial para ti, Son Goku…” – piensa el Venerable. – “Estoy seguro. Incluso me ilusiona tener un pequeño papel en él.”

En la Tierra, en las montañas rocosas, Vegeta se encuentra de pie sobre una gran piedra, mirando al cielo.

– “Kakarotto…” – piensa el saiyajín, que de repente aprieta sus puños con rabia. – “¡¡KAKAROTTOOOOO!!” – grita a pleno pulmón.

El terreno tiembla con su poder y varias rocas se derrumban.

Vegeta recupera el aliento.

– “No voy a quedarme atrás…” – piensa el saiyajín. – “No te daré esa satisfacción…”