DBSNL // Capítulo 253: Reencuentros

DBSNL // Capítulo 253: Reencuentros

“¿Qué tal todo, amigo mío?”

Un demonio con pinzas de cangrejo y un gran ojo rojo ha salido del portal, frustrando el plan de Gohan.

– “Maldita sea…” – murmura el mestizo.

Pan y Gohan se ponen en guardia.

– “Deja que yo me encargue.” – dice el mestizo.

– “No he regresado para quedarme al margen.” – protesta Pan.

– “Es peligroso…” – insiste Gohan. – “Y si mueres ahora…”

En ese instante, alguien más aterriza junto a ellos.

– “¿Eh?” – se da la vuelta Pan. – “¡¿EH?!” – se sorprende la muchacha. – “¡¿MAMÁ?!”

– “¡¿VIDEL?!” – se sorprende Gohan.

Videl, con el uniforme de Gran Saiyaman 2 pero sin casco, saluda.

Como si de dos niños se tratara, Pan y Gohan abrazan a Videl.

– “Videl… yo…” – dice Gohan, con ojos vidriosos.

– “Mamá…” – llora Pan.

– “Tranquilos…” – dice Videl, acariciándoles la cabeza. – “Todo irá bien.”

El monstruo cangrejo abre una de sus pinzas y dispara a un grupo de soldados imperiales, acabando con ellos.

– “¿Qué haremos con él?” – dice Videl.

– “¡¿Haremos?!” – se sorprende Gohan. 

– “Por supuesto.” – le regaña Videl, poniendo los brazos en jarra. – “Puede que tú seas el primer Gran Saiyaman, ¡pero no eres el único!”

– “¡ESO!” – añade Pan.

Una tierna sonrisa se dibuja en el rostro de Gohan.

– “Está bien” – asiente el mestizo.

Los tres se ponen en guardia hacia el enemigo.

– “¿Estáis listas?” – pregunta Gohan.

– “¡Sí!” – responden las dos.

– “¡VAMOS!” – exclama Gohan.

Los tres héroes salen volando hacia el monstruo.

Mientras tanto, en el cielo, Tapion ha ofrecido su espada a Broly.

– “Tienes que acabar conmigo mientras el monstruo sigue encerrado…” – dice el konatsiano. – “Rápido…”

– “¿Eh?” – dice Broly, algo confuso.

– “No te preocupes.” – dice Tapion. – “Es necesario.” – insiste con su oferta.

Broly empuña la espada y la observa.

– “Gracias.” – dice Tapion, cerrando los ojos, agachando la cabeza y ofreciendo su nuca.

Pero para sorpresa del konatsiano, Broly lo agarra del brazo y lo arrastra volando hacia la superficie de Makyo.

– “¡¿QUÉ?!” – se extraña Tapion. – “¡¿Qué haces?!”

El saiyajín vuela a toda velocidad.

En tierra, Krilín y Marron avasallan al pequeño demonio de piel roja, que ahora poco puede hacer ante los ataques combinados de padre e hija.

– “¡Sigue así!” – anima Krilín. – “¡Ya lo tenemos!”

Los dos le propinan una patada en el pecho y lo empujan hacia atrás.

– “KA… ME…” – se prepara Krilín.

– “HA… ME…” – le acompaña Marron.

– “¡¡HAAAAAAAA!!” – disparan a la vez.

La técnica de la escuela Tortuga engulle al enemigo y lo desintegra.

En otro punto del campo de batalla, Yamcha está peleando contra el demonio verde. El intercambio de golpes es igualado hasta que un golpe de colmillo de lobo atraviesa la defensa del diablo y lo empuja a varios metros de distancia.

– “Je…” – sonríe Yamcha.

– “¡BRAVO, PAPÁ!” – exclama Baicha.

De repente, el diablo hace una mueca diabólica y varios tentáculos nacen de sus brazos y chispean electricidad.

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Yamcha.

El demonio proyecta los cables de su mano derecha y Yamcha los detiene con su brazo izquierdo; los tentáculos se enrollan en él.

El diablo sonríe. Una descarga eléctrica recorre sus apéndices hasta alcanzar a Yamcha.

– “¡¡YAAAAAAAH!!” – grita el terrícola.

– “¡PAPÁ!” – sufre Baicha, que corre hacia él.

Yamcha hace un esfuerzo titánico para recuperar la compostura; la descarga no cesa.

– “No… no te acerques…” – advierte el terrícola a su hijo.

Baicha se detiene, sin saber qué hacer.

Yamcha agarra los tentáculos con ambas manos, sorprendiendo al enemigo, y tira de ellos con todas sus fuerzas, atrayendo al diablo hacia él.

Yamcha choca con su cabeza contra la del demonio, haciendo que este caiga de espaldas al suelo.

– “No me subestimes…” – dice el terrícola, con su cuerpo humeante por la descarga.

– “Oooh…” – dice Baicha, admirando a su padre.

No muy lejos de allí, Ten Shin Han y Chaoz se encuentran luchando contra los otros dos demonios.

El demonio rosado propina un puñetazo a Ten y éste se cubre con ambos brazos frente al pecho, haciendo que el terrícola retroceda.

– “¿Eh?” – se da cuenta Ten de que tiene escarcha en sus brazos.

– “Je, je…” – ríe el demonio.

El diablo embiste a Ten de nuevo e intenta propinarle un nuevo puñetazo. El terrícola retrocede y el diablo acaba golpeando el suelo, del que repentinamente nacen varias estalagmitas de hielo.

– “Tsk…” – se preocupa Ten.

Mientras tanto, Chaoz lanza un Dodonpa a su adversario, pero el ataque es absorbido por el horondo monstruo amarillo y remitido como si éste fuera un tirachinas, casi alcanzando a Chaoz.

– “Qué tipo tan raro…” – piensa el terrícola.

Oli observa a los guerreros pelear, asombrada ded que sean solo humanos.

El demonio rosado ataca de nuevo. Ten reacciona con un Taiyo-ken.

Cegado y frustrado, el diablo golpea el suelo con ambos puños, generando una gran zona helada de estalagmitas que obligan a Ten a elevarse.

El terrícola coloca los dedos índice y corazón de ambas manos en su frente y con su tercer ojo lanza un rayo de ki que impacta en el enemigo, que con su mano intenta detener el rayo.

Ten rodea al diablo sin dejar de disparar, y el enemigo se da la vuelta intentando cubrir el rayo con sus manos.

El terrícola cesa su rayo ocular y se lanza contra el enemigo, intentando propinarle una patada. El diablo detiene el golpe con sus brazos frente a su cara.

De repente, Ten genera tres clones. Dos se colocan uno a cada lado del diablo y el tercero detrás.

– “¡¿AH?!” – se asusta el diablo.

– “¡¡HYAAAAA!!” – exclaman los Ten.

Los cuatro clones golpean al enemigo con su puño ametrallador. Abrumado, el diablo cede ante la velocidad y potencia de tantos golpes consecutivos.

Cerca de allí, Chaoz lanza rocas con su poder telequinético al orondo demonio, pero estas rebotan sin causarle ningún daño.

– “¿Qué hago…?” – se pregunta el terrícola.

De repente, un Kienzan se acerca a toda velocidad hacia el enemigo, pero el diablo esconde la cabeza como si fuera una tortuga y el disco cortante pasa de largo.

Krilín desciende al lado de Chaoz.

– “Lastima…” – protesta Krilín. – “Pensé que lo tenía…”

– “¡Krilín!” – sonríe Chaoz.

– “¿Qué tal todo, amigo mío?” – sonríe su antiguo compañero.

Chaoz asiente.

El demonio, tras suspirar aliviado, ruge enfadado, e interrumpe el reencuentro.

– “Su piel parece de goma…” – dice Chaoz. – “Nada de lo que le lanzo le hace ningún efecto…”

– “Entiendo…” – cavila Krilín. 

– “O le rebota o incluso me lo remite como si fuera un tirachinas…” – añade Chaoz.

– “¡EH!” – exclama el terrícola, que ha tenido una idea. – “¡ESO ES!”

– “¿Qué ocurre?” – pregunta el antiguo discípulo de la escuela Grulla.

– “No es como Majin Bu…” – dice Krilín. – “Ha esquivado mi ataque porque podría haberle hecho daño…”

– “¿Entonces?” – pregunta Chaoz.

– “Su elasticidad tiene un límite…” – sonríe Krilín con confianza. – “¿Estás preparado para lanzar tu mejor Dodonpa?”

El demonio inspira con todas sus fuerzas y se hincha para luego soplar fuerte y generar un vendaval que hace retroceder a nuestros dos amigos.

– “Maldita sea…” – protesta Krilín.

En el Puesto Fronterizo, Baba sigue apresurando al joven ogro.

– “¡NOS HACEN FALTA MÁS GUERREROS!” – exclama ella.

– “Tranquila, señora…” – dice el ogro. – “Acabo de mandar a uno con estatus de héroe en ese planeta que llaman Tierra…”

Baba se extraña, pues cree que todos los grandes guerreros de su hogar ya están participando. La anciana se acerca al gran libro y lo mira disimuladamente.

– “Oh, no…” – suspira al ver el nombre. 

De repente, un grito se oye en el cielo.

– “¡YaaaaAAAAH!” – se oye cada vez más fuerte.

Alguien está cayendo desde las alturas; es Mr. Satán.

El Campeón se precipita sin frenos sobre la cabeza del demonio amarillo y le cierra la boca, haciendo que el aire le salga pro la nariz y se eleve como un globo pinchado.

Satán cae de culo al suelo a unos pocos metros de distancia.

– “¿Dónde estoy?” – se pregunta el terrícola, masajeándose el trasero dolorido. – “¡¿EH?!” – se asusta al ver la batalla que lo rodea. – “¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?!”

– “¿SATÁN?” – se sorprende Krilín. – “Ja… jaja…” – ríe. – “¡Siempre tan oportuno!”

– “Jaja…” – ríe Chaoz.

El demonio amarillo se pone en pie de nuevo. Krilín y Chaoz se ponen serios.

– “¡VAMOS!” – exclama Krilín.

Los dos terrícolas vuelan hacia su enemigo. Chaoz recoge rocas con su poder mental mientras avanza junto a Krilín, y al estar más cerca se las lanza al diablo.

Todos los proyectiles salen rebotados sin causar ningún daño al diablo, pero al repeler el último, éste se da cuenta de que Krilín ya no está.

– “¡HAAAAAA!” – exclama Krilín, que a espaldas del enemigo ha lanzado un Kamehameha que impacta en su espalda, provocando una invaginación en la piel del demonio que carga para devolverlo. – “¡AHORA, CHAOZ!”

– “¡¡DODONPA!!” – no duda su compañero.

El ataque de Chaoz impacta en el mismo lugar que el de Krilín pero al otro lado, en el abdomen ahora abultado del diablo.

Los dos ataques presionan en la piel del demonio, que ahora parece un donut, con las dos técnicas apretando la una contra la otra, en su barriga y en su espalda.

– “¡¡¡HAAAAAA!!!” – aumenta los terrícolas el poder de sus ataques.

La piel que separa las dos técnicas es cada vez más fina hasta que, finalmente, se desgarra, permitiendo que ambos ataques entren en contacto y estallen, haciendo que el diablo explote en mil pedazos.

Cerca, Yamcha sigue peleando con su enemigo. El terrícola parecía tener la ventaja con sus colmillos de lobo, pero ahora el diablo está envuelto en electricidad, pone a Yamcha a la evasiva.

Yamcha recupera distancia y genera una Shokidan.

– “¡HA!” – la lanza al enemigo.

El diablo se aparta y la deja pasar, pero Yamcha la redirige y el demonio la tiene que evitar de nuevo. 

Ahora es Yamcha quien hace que el diablo tenga que evadir sus ataques.

– “Je…” – sonríe el terrícola.

– “¡Muy bien, papá!” – celebra Baicha.

Pero el demonio entrelaza los tentáculos que tiene en sus brazos y genera una pequeña red entre sus manos. Con ella, el diablo caza la Shokidan, y tras dar una vuelta sobre sí mismo, se la remite a Yamcha.

El terrícola se ve obligado a desviarla hacia el cielo, pero el enemigo ha aprovechado la distracción para abalanzarse sobre él y propinarle un puñetazo atronador que lo lanza contra una roca cercana.

– “¡PAPÁ!” – se preocupa su hijo, que corre a socorrerlo.

El demonio sonríe, fanfarrón.

– “Eres débil, humano…” – dice el diablo.

Yamcha se pone en pie, magullado, y sonríe.

– “Parece que desconoces la verdadera fuerza del lobo…” – replica Yamcha.

– “¿Eh?” – dice el demonio, algo confuso.

– “El poder del lobo… reside en la manada.” – sentencia Yamcha.

En ese instante, Krilín, Marron, Ten Shin Han y Chaoz aterrizan a su lado.

Mientras tanto, Videl, Pan y Gohan cargan contra el cangrejo.

Gohan se adelante e intenta propinar un puñetazo al monstruo, que se cubre con ambas pinzas frente al pecho.

– “Je…” – sonríe Gohan.

Videl y Pan flanquean al enemigo, una por cada lado.

– “¡¡HAAAA!!” – disparan a la vez una larga ráfaga de ki.

El monstruo siente la presión de los ataques en sus costados y se revuelve, haciendo que se desvanezcan.

El monstruo apunta a las chicas con sus pinzas abiertas, que empiezan a concentrar ki en su interior, pero inmediatamente Gohan usa el Taiyo-ken y con un fuerte destello lo ciega.

El cangrejo dispara a discreción y aniquila varias decenas de diablos.

Los tres Gran Saiyaman se reúnen frente al enemigo, sobrevolándolo.

– “¡JUNTOS!” – exclama Gohan.

Los tres colocan las manos en sus frentes.

– “¡¡MASENKO!!” – exclaman a la vez.

Los ataques se combinan en un gran Masenko que impacta de lleno contra el ojo del cangrejo, introduciéndose en su interior y haciéndolo estallar.

Mientras tanto, Moro se encuentra cara a cara con Zamas y Champa, a los que no tarda en unírseles Trunks.

– “Vaya, vaya…” – sonríe el brujo. – “Los Dioses y su mascota…”

– “Nuestros errores y los de nuestros antepasados han provocado tu renacer.” – dice Zamas.

– “Es nuestro deber destruirte.” – añade Champa.

Moro abre y cierra los puños con impaciencia.

– “Vuestro poder es ridículo comparado con el mío…” – dice el brujo. – “Vuestra era ha terminado.” – añade. – “El Universo será libre al fin.”

– “¿Con tus demonios destruyéndolo todo?” – pregunta Trunks.

– “Si eso es lo que quieren…” – sonríe Moro. – “¿No es eso libertad?”

– “Eso es anarquía” – replica Zamas.

– “¿Y son mejores las reglas arbitrarias impuestas por un tirano?” – pregunta el brujo.

– “Tsk…” – protesta Trunks.

Champa y Zamas disparan, pero Moro alza un muro de roca que estalla con el impacto; el brujo ha desaparecido.

De repente, el brujo se materializa entre los tres guerreros, que intentan golpear al enemigo, pero éste detiene los golpes de Zamas, Champa y Trunks y los repele creando una onda expansiva de viento.

Trunks ha resistido el empujón, pero ha perdido su arma. 

El mestizo embiste de nuevo e inicia un intercambio de golpes con el brujo. Los movimientos de Trunks son sencillos pero precisos. No desperdicia ni un ápice de energía.

Champa se pone en pie y se fija en el mestizo.

– “Esa forma de moverse…” – se sorprende al reconocerla.

Pese a la habilidad de Trunks, Moro invoca un rayo del suelo y obliga al mestizo a retroceder usando el salto temporal.

– “Tsk…” – protesta el brujo, molesto con su adversario.

Pese a todo lo logrado por nuestros amigos, más enemigos siguen saliendo del portal al Makai.

En tal dimensión, Goten, Trunks y Dabra miran a Vegeta sorprendidos ante sus palabras.

– “¿Sugieres que me enfrente a Moro?” – dice el Rey de los Demonios. – “Eso sería conveniente para vosotros, ¿eh?” – se mofa. 

Vegeta da la espalda al diablo y mira la gran columna de hielo que encierra a Goku.

– “Yo sé lo que debo hacer. “- dice el saiyajín. – “¿Lo sabes tú?”

Dabra aprieta los dientes, frustrado.

Trunks se acerca a su padre.

– “Papá…” – dice el mestizo. – “¿Qué pretendes?”

– “Estoy muy orgulloso de ti, hijo mío.” – sonríe Vegeta, melancólico.

Vegeta separa el brazo derecho de su cuerpo en señal de bienvenida.

– “Dame un abrazo, Trunks.” – dice el saiyajín.

Los ojos de Trunks se humedecen y se funde en un abrazo con su padre.

Al separarse se limpia las lágrimas.

Vegeta mira a Goten.

– “Si no logramos salir de aquí, no olvides que Gohan y tú sois los hijos de Son Goku.” – dice el saiyajín. – “Debéis estar a la altura de lo que eso significa.” 

Son Goten asiente.

Vegeta se dirige de nuevo a Trunks.

– “Dile a tu madre y a Bra que siento mucho no poder estar a su lado más tiempo.” – dice el saiyajín, que esboza una media sonrisa. – “Pero al menos asegúrate de que sepan que en el último momento estuve a la altura.”

Trunks, con los ojos vidriosos, asiente.

– “Ahora salid de aquí.” – sentencia Vegeta.

Goten y Trunks salen volando de la gruta.

Dabra y Vegeta se quedan solos.

– “¿Qué me impide matarte?” – dice el diablo.

– “¿De qué serviría?” – pregunta Vegeta.

– “Tsk…” – protesta Dabra.

Vegeta se sienta en el suelo, apoyado en una roca, junto al hielo.

– “Creo que tienes una decisión que tomar.” – dice el saiyajín, apoyando la cabeza y cerrando los ojos.

En la oscuridad, Goku sigue caminando hacia la fuente de calor naranja.

¡Ya falta poco! – SUPER HERO


By: Red_Ribbon_DBZ


Mientras lees esto, queda menos de una semana para el estreno en Japón de DRAGON BALL SUPER: SUPER HERO.

¡POR FIN!

Después del retraso por el ataque informático a Toei, la película número 21 de Dragon Ball está a punto de ver la luz.

Y como puedes imaginar, la cascada de avances y pistas no han cesado desde últimos de mayo. Por si te has perdido alguna de estas perlas sobre la trama, estilo visual o comentarios del propio Akira Toriyama, aquí te los enumeramos para que los disfrutes.

El primer adelanto grande nos llegó a finales del pasado mes de mayo. En el vídeo de 30 segundos, podemos apreciar algún momento nuevo, como la participación de Goten y Trunks en lo que parece será una multitudinaria batalla final.

Pero si nos fijamos en escenas que ya hemos visto anteriormente, podemos notar la evolución visual de Super Hero.

La explosión de aura de Super Saiyan Gohan y Gamma 1 apuntando y disparando su arma son segundos repetidos de los primeros trailers, pero poco tienen que ver con las muestras de hace meses.

Mención especial para el final. La fluidez del agua junto con el giro de cámara en la esfera metálica es muy bueno.

Unos días después nos sorprendían con un mini trailer de 15 segundos, donde el gran aliciente era ver la alineación de personajes que hasta ahora solo se habían mostrado en diseños 2D o incluso es su primera aparición.

Por el breve vídeo pasan Krilin, A18, Karin, Yajirobe, Dende, Majin Boo, Freezer (¿será un flashback?), Cheelai, Lemo, Beerus, Whis…

Sin casi tiempo para respirar, tenemos otro mini trailer en el que explorar lo que parece la trama principal de la película: El secuestro de Pan y el periplo de Gohan hasta llegar a ella. Padre e hija se funden en un tierno abrazo al final de la batalla…¿o es solo la calma que precede a la tempestad final?

Les toca el turno al maestro y alumno. Gohan y Piccolo protagonizan otro avance más, y ya van unos cuantos. Una de las relaciones más queridas por los fans de todo el mundo está lista para ser explorada en la gran pantalla.

Y eso que lleva Piccolo en la mano, ¿no es una senzu?

En el origen de la promoción de Super Hero, se nos prometió algo más cercano al “Slice of Life”. Y con este vídeo vemos que no nos tomaron el pelo.

Piccolo debe ir a buscar a Pan a la guardería gracias a los olvidos de Gohan, y asistimos a la reprimenda del namekiano al primogénito de Goku por ello.

Primer vistazo a Videl, de la que no teníamos ni rastro y ración de nostalgia con la “silla” que tiene Piccolo en casa.

Trailer repleto de guiños, como los libros de insectos que estudia Gohan o la foto que le acompaña en su escritorio, de cuando fue presentado en la Kame House. ¡Se busca al fotógrafo que la hizo!

Apenas un día después, Piccolo se pone en modo infiltración y se adentra en lo que parecía una farmacéutica para descubrir que el ejército Red Ribbon sigue vivo y prepara algo que hace estremecer a nuestro verde amigo.

¿Qué o quién puede causar ese temblor en Piccolo?

Ayer mismo tuvimos el último avance hasta la fecha. Otro más de 15 segundos donde vemos un nuevo Kame Hame Ha en manos de Gohan y a Gotenks (fusión fallida) en plena batalla.

Y no todo son vídeos. Entre tanto trailer tuvimos el poster A3 que regalarán en Japón si vas al estreno en sala IMAX.

Junto con dos mini entrevistas a Toriyama donde nos habla de la relación de Gohan y Piccolo, apuntando que parece ser que Gohan es el más fuerte de todos los personajes (“o eso dicen”, añade el Sensei) y vuelve a incidir en su predilección por Piccolo ante cualquier personaje de su obra magna.

En la segunda, nos habla de lo contento que quedó ante la elección de voces para Gamma 1 y 2, y que su diseño viene de como él se imaginaba a los superhéroes de pequeño.

¡Cada vez queda menos para que Dragon Ball Super: Super Hero sea una realidad!

DBSNL // Capítulo 252: Sangre y arena

DBSNL // Capítulo 252: Sangre y arena

“Esa parece ser mi maldición…”

Moro mira desafiante a la Patrulla Galáctica, que se ha reunido frente a él.

– “Pobres infelices…” – se mofa el brujo. 

Jaco desenfunda su pistola y la hace girar alrededor de su dedo hasta apuntar a Moro.

– “¡Quedas detenido en nombre de la Patrulla Galáctica!” – anuncia Jaco.

Moro sonríe.

– “No me hagas reír…” – responde el brujo.

Todos los patrulleros apuntan a Moro.

El brujo representa con gestos desenfundar una pistola con su mano derecha.

– “¡JA!” – apunta a la patrulla.

De repente, una gigantesca bala de aire sale disparada hacia los agentes, pero Trunks se interpone en su camino y la detiene con su espada, haciendo que se disipe.

– “¡¡FUEGO!!” – exclama Cheelai.

Todos los patrulleros disparan. Moro no parece preocupado por los disparos pese a que muchos aciertan, hasta que una esfera de ki rojo lanzada por Toppo se aproxima a toda velocidad y le obliga a alzar un muro de roca.

De repente, Motto atraviesa el muro como una locomotora y casi sorprende al brujo, pero éste usa su poder mental para agarrarlo en el aire y levantarlo. Cerrando su mano lentamente, Moro aplasta lentamente la coraza del metalman.

– “¡¡MOTTO!!” – sufre Sheela.

Trunks lanza su arma.

– “¡OBNI!” – exclama el mestizo.

Obni silba y la espada parece multiplicarse para los ojos de Moro.

– “Tsk…” – protesta el brujo, que empuja a Motto contra un grupo de patrulleros.

Moro se convierte en humo para asegurarse de evadir el arma de Trunks.

En ese instante, el mestizo aparece a su espalda y agarra el arma al vuelo.

– “¡YAAH!” – exclama el mestizo, intentando golpear al enemigo en el momento en el que va a hacerse de nuevo tangible.

Pero Moro utiliza la misma táctica que usó Hildegarn y se escurre bajó el suelo.

– “Maldito…” – gruñe Trunks.

De repente, el brazo de Moro brota del suelo, detrás de Cheelai.

– “¡¿EH?!” – se asusta ella.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama Trunks, aterrado.

Mientras tanto, Hildegarn desciende sobre el pecho de Ba, que se encuentra tirando en el suelo, aturdido. El monstruo abre sus fauces y prepara su aliento de fuego cuando, de repente, una esfera de ki verde estalla en su espalda.

El monstruo se revuelve y clava su mirada en su nuevo adversario: Broly, que asciende rápidamente hacia las nubes negras de Makyo.

Hildegarn abre sus alas y persigue al saiyajín. Ambos se elevan hacia los cielos ante la mirada atenta de los demás luchadores.

– “¿Qué intenta?” – se pregunta Liquir, magullado.

– “No lo sé…” – murmura Freezer.

Los dos atraviesan las nubes. Broly es el primero en salir sobre ellas. Calma absoluta. El sonido de la batalla casi no puede oírse a esta altura. Pero la paz solo dura un instante, pues Hildegarn rompe las nubes y carga contra el saiyajín.

En tierra, Moro ha aparecido detrás de Cheelai e intenta golpearla con su mano en garra.

– “¡CUIDADO!” – exclama Trunks, aterrado.

Pero de en ese instante, dos individuos aparecen repentinamente al lado del brujo y le propinan una patada simultánea en la cara, empujándolo a varios metros de distancia.

Moro se toca la cara, molesto, y mira a sus adversarios: Zamas y Champa, ambos con halos en la cabeza, han llegado.

– “Dai Kaioshin…” – murmura Moro. – “Hakaishin…”

Trunks se alegra de verlos.

– “¡ZAMAS! ¡CHAMPA!” – exclama el mestizo, emocionado.

Moro sonríe.

– “¡JAJAJA!” – se mofa. – “Esto será divertido…”

En otro punto del campo de batalla, el búfalo diabólico se pone en pie.

– “Bastardos…” – resopla de nuevo por su morro. – “¿Cómo osáis?” – refunfuña. – “¡¡OS MATARÉ!!” 

El toro embiste de nuevo. Garana y Shisami están preparados. El simio lanza su arma, pero ésta sale rebotada por el grueso pelaje del búfalo.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden los dos soldados de Freezer.

De repente, un rayo de ki fucsia pasa entre Shisami y Garana y atraviesa al demonio, que cae al suelo y da varias volteretas por la propia inercia que llevaba hasta deslizarse hasta los pies de los soldados. 

Shisami y Garana se miran antes de darse la vuelta lentamente; ha sido Freezer.

– “Necesito un scouter.” – dice el tirano.

– “Señor… Gracias…” – dice Shisami.

– “Scouter.” – repite Freezer, extendiendo su mano.

– “Sí, claro…” – dice el akaburu, apresurándose a dárselo.

Freezer se lo coloca y lo activa.

– “¡Curd!” – dice el tirano.

– “¿S… Señor Freezer?” – se asusta el brench al oír la voz del demonio del frío.

En la estratosfera, Broly evita los golpes de Hildegarn e intenta contraatacar, pero cada vez que lo intenta, el monstruo se convierte en humo.

– “Qué bicho tan raro…” – murmura Broly, frustrado.

De repente, varias naves imperiales surgen de entre las nubes y rodean a Hildegarn. 

Curd está al mando. Una gota de sudor frío recorre su frente.

– “¡Lo tenemos en el punto de mira!” – exclama un soldado.

– “¡¡ABRID FUEGO!!” – ordena el brench.

Las naves disparan. Los cañonazos de energía atraviesan al monstruo, que se convierte en humo.

Algunos disparos golpean naves aliadas.

– “¡ALTO! ¡ALTO!” – ordena Curd, alarmado.

Hildegarn se materializa sobre una nave y cae sobre ella, agarrándola con sus manos y aplastándola.

La nave de Curd apunta al monstruo.

– “¡FUEGO!” – exclama el brench.

– “Pero… Nuestros aliados…” – duda un soldado.

– “¡¡FUEGO!!” – repite Curd.

La nave dispara. Hildegarn esconde sus alas y se deja caer. La nave de Curd derriba la otra embarcación.

Hildegarn abre de nuevo sus alas y embiste a la nave imperial.

– “¡APUNTÁDLE!” – exclama Curd.

– “¡VIENE HACIA AQUÍ!” – se asusta un soldado.

– “¡AGUANTAD…!” – dice el brench. – “Hay que disparar en el momento adecuado…”

Hildegarn agarra la nave entre sus manos. La embarcación se estremece. El cañón de la nave queda a pocos centímetros de su abdomen.

– “¡¡FUEGO!!” – exclama Curd.

La nave dispara. El primer cañonazo impacta de lleno en Hildegarn, pero para el segundo ya se ha convertido de nuevo en humo.

– “¿Así funciona?” – se pregunta Broly.

Hildegarn carga contra otra nave imperial y la atraviesa con su cola.

Curd observa la escena desde el puesto de mando de su nave, preocupado, cuando un soldado le alerta.

– “Señor… Hay alguien…” – dice apuntando a la ventana.

Broly está ahí fuera, saludando.

En tierra, tres enemigos rodean a Oli, Pino y Baicha. El primero es un orondo demonio amarillo malcarado, cuya barriga le tapa los pies. El segundo es un diablo de piel verde oliva con una espina dorsal de pez espada. El tercero es un diablo rosa musculado de cabello rojo.

– “Detrás de mí, chico…” – le dice la Doctora a Baicha. – “Cuida de Pino.”

Baicha abraza la cabeza del androide.

– “Puedo ayudar…” – dice el pequeño.

– “Mantente siempre detrás de mí y serás de ayuda.” – dice Oli.

De repente, el demonio verde embiste, con sus garras en alto.

– “¡HYAAAAAAH!” – grita y babea mientras se abalanza sobre Oli.

Oli agarra las muñecas del monstruo, pero éste aprovecha la inercia para darle una patada con ambos pies en el abdomen, haciendo que la mujer salga empujada a través del campo de batalla.

El monstruo amarillo y el demonio rosa sonríen.

– “El pequeño es mío…” – sonríe el verde, relamiéndose.

Los otros dos salen tras Oli.

El diablo verde agarra a Baicha por la bufanda y lo levanta del suelo para olerlo de cerca.

– “Carne tierna…” – sonríe el demonio. – “¡Se acabó la carne podrida!”

El monstruo abre su boca llena de afilados dientes y se prepara para darle un bocado a Baicha, pero en ese instante, alguien aparece y propina un puñetazo al enemigo.

El demonio sale disparado a varios metros de distancia. El recién llegado sujeta a Baicha en brazos antes de que caiga al suelo. Los ojos del chico se iluminan al ver a su salvador.

– “¡PAPÁ!” – exclama emocionado.

– “¿Estás bien?” – sonríe Yamcha.

Baicha asiente.

No muy lejos de allí, Oli se levanta frente a los otros dos diablos.

– “Te vamos a machacar…” – amenaza el rosa.

– “¡KYAAAA!” – grita el amarillo.

Oli intenta sorprender al demonio horondo lanzándole una esfera de ki que impacta directamente en su gran barriga, pero lejos de empujarlo o perforarlo, la carga como un tirachinas y no tarda en ser remitida.

Oli tiene que saltar a un lado para evitar ser alcanzada por su propio ataque, pero se topa con el diablo rosa, que se ha aprovechado la distracción para acercarse a ella y sorprenderla por la espalda.

El demonio le propina un codazo en la espalda que la empuja de nuevo a varios metros de distancia y cae de boca al suelo.

– “¡JAJAJAJA!” – ríen los diablos.

– “Maldita sea…” – protesta Oli.

Pero de repente los dos diablos fruncen el ceño.

– “¿Quiénes sois?” – pregunta el rosa.

Dos personajes aterrizan entre Oli y los diablos; Ten Shin Han y Chaoz.

Mientras tanto, Krilín está retrocediendo frente a la insistencia de un pequeño demonio rojo con gorro de castor.

– “¡JIJIJIJI!” – ríe el diablo mientras embiste sin cesar al viejo Krilín, que se defiende como puede ante tal violencia.

Krilín retrocede de un salto intentando tomar distancia y recuperar el aliento, cuando nota una mano en su hombro.

– “¿Eh?” – se sorprende él.

Marron, de pie a su lado, le sonríe.

– “Marron…” – los ojos de Krilín se llenan de lágrimas.

– “Hola, papá.” – saluda ella.

En la estratosfera, Hildegarn destruye la penúltima nave. Solo queda la nave de Curd.

Desde el puesto de control, Curd mira a Hildegarn, que destripa el último trozo de una nave aliada.

– “Espero que esto salga bien…” – murmura el brench, nervioso.

Hildegarn clava su mirada en la nave.

– “Ahí viene…” – dice Curd.

El monstruo carga contra la nave imperial.

– “¡Preparados!” – ordena el brench.

Los cañones apuntan al gigantesco demonio. En el interior de uno de ellos, Broly espera, en estado base.

– “Un poco más…” – murmura el saiyajín, preparándose para salir.

Hildegarn agarra la nave y clava sus garras en ella. Las alarmas suenan en el puesto de mando.

– “¡¡RESISTAN!!” – exclama Curd.

De repente, un resplandor verde ilumina uno de los cañones y, antes de que Hildegarn se dé cuenta, es atravesado por Broly que, con los dos puños por delante, brota de la espada del monstruo.

– “¡¡LO HA HECHO!!” – celebra el brench.

Pero Hildegarn aún no ha dicho la última palabra. El monstruo se revuelve y se prepara para lanzar su aliento de fuego… pero éste sale del agujero en su abdomen, quemándose a sí mismo.

Hildegarn se transforma en humo, esta vez ardiente, e intenta huir hacia la superficie del planeta.

– “¡SE ESCAPA!” – exclama Broly, que sale tras él.

El humo cruza las nubes, pero alguien lo espera; Tapion y su ocarina sobrevuelan Makyo.

– “¿Qué?” – se sorprende Broly.

El humo de Hildegarn parece sufrir ante la música del konatsiano y empieza a envolverlo hasta convertirse en un torbellino que poco a poco penetra en el guerrero.

Tapion deja de tocar y suspira aliviado.

Broly desciende hasta el konatsiano.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta el saiyajín. – “¿Y el monstruo?”

– “Está en mi interior.” – dice Tapion.

– “¿En tu interior?” – se extraña Broly.

– “Esa parece ser mi maldición…” – dice Tapion. – “Mi destino.”

El konatsiano desenvaina su arma y se la ofrece a Broly.

– “Tengo que pedirte un favor, guerrero.” – dice Tapion. – “No tenemos mucho tiempo.”

– “¿EH?” – dice el saiyajín, confuso.

En el Makai, Dabra está frustrado por ser rechazado por los demonios que consideraba bajo sus órdenes.

– “¿Cómo es posible?” – se pregunta el diablo, mirando al suelo. – “Soy el Rey… el Rey de los Demonios…”

– “A mí no me lo pareces…” – se burla Gotenks.

– “Dabra…” – interviene Vegeta, sosegado.

Dabra alza lo mirada para ver al saiyajín.

– “Siempre hay una decisión que tomar.” – dice Vegeta.

– “¿Eh?” – se sorprende el demonio.

– “Un título no significa nada.” – continúa Vegeta. – “¿Rey de los Demonios? ¿Príncipe de los saiyajín? Qué importa…”

– “Vegeta…” – se sorprende Gotenks.

– “El Makai ha dejado de responder a tus órdenes.” – dice Vegeta. – “¿Es eso todo lo que eres? ¿El Rey de una tierra yerma?” 

– “¿Qué insinúas?” – pregunta Dabra, confuso.

– “Libérate de las cadenas que crees que te atan.” – responde Vegeta. – “¿Cuál es tu propósito?”

– “Mi propósito…” – repite Dabra.

En la oscuridad, Son Goku puede sentir una presencia por primera vez en mucho tiempo. Al abrir los ojos, un resplandor anaranjado parece la única fuente de calor en las frías tinieblas que lo envuelven.

– “Qué calor tan agradable…” – sonríe Goku, que empieza a caminar en esa dirección. – “¿Qué será?”

En Makyo, Moro aprieta sus puños.

– “Más…” – murmura el brujo. – “¡¡MÁS!!” – exclama.

Del portal siguen saliendo demonios, uno tras otro.

Son Gohan, no muy lejos de la entrada, se da cuenta.

– “Maldición…” – protesta el mestizo. – “¡HAY QUE CERRAR EL PORTAL!”

– “¿Cómo?” – pregunta Pan.

– “No lo sé…” – aprieta los dientes el mestizo. – “Pero al menos podemos intentar que entren más despacio…”

Pan y Gohan preparan un masenko y lo lanzan contra el portal, causando una explosión a su alrededor.

– “¡Otra vez!” – exclama Gohan. – “¡HAAA!” – disparan.

Los demonios que logran atravesar el portal son repelidos por los ataques y parecen acumularse en la entrada.

Pero de repente, un gran demonio de piel azul oscuro, bípedo, con un gran ojo central y pinzas de langosta, atraviesa el portal, repeliendo los ataques de padre e hija y derribando a sus propios aliados como si fueran bolos.

DBSNL // Capítulo 251: Patrulleros

DBSNL // Capítulo 251: Patrulleros

“¿Quién eres tú?”

El ejército de diablos recupera terreno rápidamente. Los disparos no frenan a los demonios que, lejos de detenerse, parece que el dolor alimenta su rabia y sus ganas de muerte.

Un diablo con aspecto de búfalo, con pelaje marrón y pezuñas por pies, carga entre soldados imperiales, haciéndolos saltar por los aires, cuando su embestida se ve detenida por sorpresa por uno de ellos; es Shisami, que agarra al toro por los cuernos y lanza a un lado.

El diablo da una vuelta por el suelo y se pone en pie rápidamente. El búfalo escarba, listo para embestir. El akaburu se prepara como si fuera un corredor que espera el disparo de salida.

De repente, los dos arrancan y no tardan en encontrarse a medio camino, chocando sus cabezas en un sonoro estruendo.

– “¡¡GRRRAAAAAAH!!” – grita el búfalo.

– “¡¡YAAAAAAAH!!” – grita Shisami.

Los dos empujan, frente a frente. Ninguno cede.

En ese instante, Shisami agarra la cara del búfalo entre sus manos. El cuerpo del akaburu se pone al rojo vivo, intentando quemar al enemigo, pero éste sonríe, sorprendiendo al soldado.

– “¿Eh?” – se extraña Shisami.

El búfalo agarra por los cuernos al akaburu y le propina un codazo en la cara que le rompe la nariz.

Shisami retrocede, aturdido. El búfalo se prepara para embestir.

– “Mi pelaje soporta las temperaturas más extremas del Makai…” – dice el diablo. – “¡¡ERES RIDÍCULO!!”

El búfalo embiste. Shisami intenta reaccionar, pero antes de que pueda actuar, Garana aparece de un salto y, clavando una lanza en el suelo, gira sobre ella para interceptar al búfalo con una doble patada, lanzándolo lejos de allí.

Garana y Shisami se miran con complicidad. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que pelearon bajo la misma bandera.

Mientras tanto, el demonio sapo se pone en pie entre los escombros. De dos huesos que sobre salen de su espalda como espinas desenvaina un par de espadas y carga sin dudar hacia Turles y Reitan.

El herajín, instintivamente intenta desenvainar el arma que ya no tiene.

– “Maldita sea…” – refunfuña Reitan.


Pero Turles da un paso al frente y detiene los espadazos con sus brazos metálicos.

– “Mejor quédate mirando…” – se mofa el saiyajín.

El sapo abre su boca y su larga lengua rápidamente se enrolla alrededor del cuello de Turles.

– “¡HAHA!” – ríe el sapo, con la boca abierta.

– “¿Necesitas ayuda?” – aprovecha Reitan para devolverle la burla al saiyajín.

De repente, los medidores internos de Turles le alertan de que su energía está subiendo de forma desmesurada. 

– “Parece que no.” – sonríe Turles.

De repente, una electricidad verde envuelve a Turles y recorre la lengua del sapo hasta electrocutarlo.

Turles apunta al enemigo con ambas manos y una esfera de energía eléctrica envuelve al diablo. El sapo se queda frito con la descarga y se desploma. Parte de su lengua queda enrollada en Turles.

– “¿Qué significa esto?” – se pregunta Reitan.

El saiyajín se quita la lengua carbonizada del sapo del cuello, que se desintegra en su mano.

– “Desde hace un rato siente una energía extraña…” – dice Turles. – “Parece conectada a ese tipo… Y parece que les ha ocurrido a todos los saiyajín…” – cabila observando a Broly en la distancia.

– “Los saiyajín sois muy peculiares…” – refunfuña Reitan, cruzándose de brazos.

No muy lejos de allí, el demonio gallo logra desenterrar su cabeza tras mucho esfuerzo.

– “¡KIKIRIKIIIIII!” – canta al cielo.

Bra, Ub y Katopesla se tapan los oídos.

– “Qué manera de desafinar…” – se queja el toreristo.

– “Ojalá tuviera mi casco…” – protesta el toreristo.

Pese al dolor, Ub reaviva el Kaioken, listo para pelear.

Pero de repente, Kale y Tarble aparecen en escena transformados en Súper Saiyajín y con sus auras teñidas de verde, y embisten al gallo, dejando a Ub y Bra desconcertados.

Kale sorprende al diablo con un puñetazo en la barriga, interrumpiendo su canto y haciendo que éste se doble sobre sí mismo; Tarble se abalanza contra el gallo con una esfera de ki azul preparada en su mano derecha.

– “¡RIOT JAVELIN!” – exclama al introducir su mano en la boca del ave y proyectar su ataque.

El brillo de la técnica de Tarble puede verse bajar por el cuello del gallo hasta su estómago para explotar un segundo más tarde, llenando toda la zona de plumas.

– “Je…” – sonríe el saiyajín.

– “Buen trabajo” – le guiña el ojo Kale.

Ub y Bra se miran boquiabiertos; se han quedado con un palmo de narices.

Mientras tanto, un jabalí bípedo está propinando golpes de maza a diestro y siniestro, abriéndose paso entre la Patrulla Galáctica. Algunos patrulleros están retrocediendo ante las hordas demoníacas, aterrados ante la brutalidad que demuestran.

Sheela y Cheelai disparan al monstruo, que ni se inmuta pese a recibir decenas de disparos. 

– “¡Es inútil!” – lamenta la brench.

Katopesla no duda en correr hacia allá para ayudar a sus compañeros.

Meerus salta sobre la espalda del monstruo y le clava su sable de luz. El jabalí grita y salta sobre su propia espalda, intentando aplastar a Meerus, que usa los propulsores de sus botas para evadir el ataque.

– “Ha estado cerca…” – suspira el patrullero.

El jabalí se pone en pie, furioso, y resopla hasta que vapor sale por su nariz.

– “¡OS MATARÉ!” – grita el puerco.

El demonio alza su mazo y carga contra Meerus, que de nuevo esquiva el ataque ágilmente. El jabalí lo intenta de nuevo, pero el patrullero es habilidoso y evita cada golpe.

– “Pareces muy torpe…” – se burla Meerus.

– “Ah, ¿sí?” – responde el puerco.

El jabalí activa un mecanismo de su maza y la cabeza de ésta cae al suelo, revelando una hoja afilada.

– “¡AH!” – se sorprende Meerus.

Ahora con un movimiento rápido, el jabalí alcanza al patrullero y le provoca un corte en el abdomen.

– “Je…” – sonríe el jabalí. – “¿Qué pasa? ¿No decías que era torpe?”

Meerus pierde sangre e hinca la rodilla. El corte es profundo.

El demonio alza su pie con la intención de aplastar al patrullero.

– “¡MUERE!” – sentencia el jabalí.

Pero alguien detiene el pie del monstruo; Katopesla.

– “¿Estás bien?” – pregunta el toreristo a su compañero.

– “Mareado…” – responde Meerus.

El jabalí retrocede y mira a su nuevo contrincante.

– “¿Quién eres tú?” – pregunta el diablo.

– “Has tenido mala suerte…” – dice Katopesla. – “Porque vas a tener que enfrentarte al mayor héroe que el Universo ha visto jamás.” – fanfarronea.

– “No me digas…” – se burla el enemigo. – “¿Tú?”


Sheela socorre a Meerus.

– “Katopesla… No hagas estupideces…” – dice su compañera.

– “Tranquila, Sheela.” – sonríe el toreristo. – “¿O es que dudas de mí?”

– “No… pero…” – responde ella, preocupada.

– “Tú me nombraste patrullero, ¿no?” – sonríe él, señalando con el pulgar el logo que ella dibujó en su armadura.

El jabalí se pasa el arma de una mano a otra, impaciente.

– “¿Empezamos?” – sonríe el jabato.

Katopesla, con su traje en modo Ultra, se pone en guardia.

– “¡Cuando quieras!” – responde, decidido.

Mientras tanto, la diablesa con ojos de serpiente embiste a Oli, que protege a Baicha y a su hijo. 

A mitad de la embestida, la diablesa se transforma en serpiente gigante, tal y como hacía Hebi Hime.

Oli agarra a Baicha y a Pino y esquiva el mordisco de la sierpe, elevándose sobre la batalla.

– “¡AAAH!” – se asusta Baicha.

– “Tranquilo, muchacho.” – lo tranquiliza Pino.

– “¿Dónde podríais estar seguros?” – se pregunta ella.

– “¡Yo quiero pelear!” – dice Baicha, cambiando su actitud repentinamente.

– “¿Estás seguro…?” – duda Oli.

La serpiente intenta saltar para intentar alcanzarlos, pero algo la retiene. Al mirar hacia atrás, se da cuenta de que una joven de cabello morado ha hecho un lazo con su cola.

– “¡¿EH?!” – se sorprende la sierpe.

– “¡N’cha!” – saluda Arale, tan risueña.

Obotchaman cae sobre la cabeza de la serpiente, propinándole un puñetazo y dejándola inconsciente.

– “¿Estás bien, Arale?” – pregunta él, caballeroso.

En otro punto de la zona de combate, los tres grandes saiyajín están peleando contra Moro. Trunks intenta propinar un espadazo al brujo, que retrocede y evade el golpe.

Broly prepara una esfera en su mano, que por un instante tiñe de verde la zona, y se la lanza al enemigo, pero Moro se ha envuelto en una cúpula de viento giratorio que desvía el ataque, que termina cayendo tras el horizonte, donde estalla.

Mientras tanto, Son Gohan ha preparado un Makankosappo y lo proyecta hacia Moro. Por las características de la técnica de Piccolo, el ataque perfora la barrera del brujo, pero éste se convierte en humo para dejarlo pasar de largo.

– “Vuestros intentos son fútiles…” – se burla Moro.

Gohan, preocupado, mira a su alrededor. Los demonios ganan terreno. Los guerreros del ejército universal, a excepción de los más fuertes, están siendo masacrados.

No muy lejos de allí, el demonio jabalí intenta cortar por la mitad a Katopesla, pero éste usa el modo “Speed” de su traje y así evade el golpe.

– “¡¡YAAAH!!” – grita el jabato, que lo intenta de nuevo.

Katopesla se mueve alrededor del enemigo, haciendo que este lo persiga desesperadamente.

Sheela observa la escena desde la distancia.

– “Ha puesto toda la potencia de su traje en la velocidad…” – piensa ella. – “Pero así no podrá golpearlo… ¿Qué pretende?”

Katopesla hace cambios de sentido bruscos que vuelven loco al demonio, que se niega a darse por vencido.

– “¡MALDITO!” – protesta el jabalí, girando una y otra vez sobre sus tobillos.

En uno de esos giros, la articulación del diablo cede.

– “¡¡AAAAAH!!” – grita de dolor mientras se cae de espaldas al suelo.

– “¡FANTÁSTICO!” – celebra Sheela.

Katopesla salta sobre el enemigo mientras su traje se pone en modo “Battle”.

– “Ya es mío…” – piensa el toreristo. – “¡Lo he logrado!”

El jabalí, tumbado, carraspea y escupe por sorpresa al patrullero.

Una escupitajo denso, sucio y pegajoso envuelve a Katopesla, que cae al suelo.

El jabalí se pone en pie y, cojeando, avanza hasta el toreristo, que está atrapado por esa masa chiclosa.

– “Maldita mosca molesta…” – gruñe el puerco, que resopla por su nariz. – “¡Ríndete ante el poder de los demonios!”

El diablo alza su cuchillo, dispuesto a asesinar a nuestro amigo.

– “Soy un patrullero…” – sonríe Katopesla, orgulloso. – “No me rindo.”

– “Bien dicho.” – dice una voz conocida.

Un patrullero salta por encima del toreristo sobre el jabalí, y con sus botas propulsoras le quema la cara, haciendo que el diablo suele el cuchillo. El patrullero da una voltereta hacia atrás y cae frente a Katopesla, que lo observa con ojos como platos.

– “¡BASTARDO!” – llora el jabalí. – “¡MIS OJOS!”

Meerus, tumbado junto a Sheela, malherido, sonríe melancólico al contemplar la escena.

Una ráfaga de esferas de ki rojo impacta en la espalda del jabalí, provocando múltiples explosiones, y el jabato se desploma contra el suelo.

Mientras tanto, Hildegarn enrolla su nueva y larga cola en el pie de Ba y sale volando, haciendo que el gigante caiga de espaldas al suelo, haciendo temblar Makyo.

El hurón, al ver al gigante en problemas, se abalanza sobre el demonio, pero Hildegarn le propina un revés que lo lanza a varios metros de distancia.

Broly se percata de lo ocurrido, pero cierra los ojos con fuerza, intentando concentrarse en su combate con Moro.

– “Tsk…” – protesta el hijo de Páragus.

– “Ve con ellos.” – dice Trunks.

– “¿Eh?” – se sorprende Broly.

– “Salva a tus amigos.” – dice el hijo de Vegeta.

Broly durante un instante se queda perplejo ante las palabras de su aliado, ya que recuerda lo ocurrido en Vampa.

– “Nosotros nos encargaremos de Moro.” – añade Gohan.

– “Vete.” – dice Trunks.

Broly se marcha volando.

Gohan y Trunks se miran con una media sonrisa cómplice.

– “Solos de nuevo.” – dice Gohan.

Una voz les interrumpe.

– “No estáis solos.” – dice un recién llegado.

Jaco, con un halo en la cabeza, camina al frente de la Patrulla Galáctica, que ha visto sus fuerzas reavivadas ante la presencia de una leyenda. 

– “¿Jaco?” – se sorprende Trunks.

Al lado del patrullero, Toppo lo acompaña.

– “¡Toppo!” – se emociona el hijo de Vegeta. 

Cheelai, Sheela, Motto, Ganos, Obni y Katopesla los acompañan al frente del pelotón.

– “Un patrullero nunca está solo.” – continúa Jaco.

Gohan se fija en el halo.

– “Pero…” – se sorprende el mestizo. – “¡¿Entonces?!” – busca rápidamente a su alrededor.

Pan aterriza a su lado.

– “¡Papá!” – exclama ella. 

Los dos se abrazan. Los ojos de Gohan se notan vidriosos.

– “Estoy bien…” – dice ella.

Moro frunce el ceño, impaciente.

– “¿Cómo es posible…?” – se pregunta el brujo. – “Pensé que Piccolo se había encargado de eso…”

En el puesto fronterizo del Más Allá, Baba apresura a un joven muchacho de piel roja y pequeños cuernos, vestido con una camiseta morada, una chaqueta verde y un bañador tigrado, con unos cascos de música alrededor del cuello, que está sellando papeles uno tras otro sobre la gigantesca mesa del Rey Enma.

– “¡VENGA, MUCHACHO!” – exclama ella. – “¡ESPABILA!”

– “¡NO ME META PRISA, SEÑORA!” – se queja el chico, agobiado. – “¡QUE HASTA HACE UN MINUTO YO SOLO FREGABA SUELOS!”

Moro desprecia el intento de los mortales.

– “Tsk…” – se mofa. – “No importa cuántos seáis… Vivos o muertos… Vuestro destino está sellado.”