DBSNL // Capítulo 311: Parásitos

DBSNL // Capítulo 311: Parásitos

“¡Voy a beberme hasta la última gota!”

Algo se mueve en la densa jungla. Ub y Dabra están en guardia, atentos a lo que pueda ocurrir.

De repente, varias hojas caen sobre los dos guerreros, haciendo que miren hacia arriba.

En ese instante, el invisible dokuchi se abalanza sobre ellos con sus potentes piernas por delante, golpeando a ambos en el pecho y empujándolos contra el suelo para desaparecer después entre la frondosidad.

Ub se pone en pie, quejoso.

– “Ese maldito…” – protesta el terrícola, activando su Kaioken.

Ub dispara en la dirección en la que ha huido el camaleón, pero su disparo se escurre entre los árboles y se pierde en el cielo.

– “Tsk…” – gruñe el chico, que se eleva entre los árboles.

Ub sobrevuela la jungla, intentando encontrar al su enemigo… pero nada puede ver. Las copas de los árboles dibujan una gran alfombra verde.

– “No veo nada…” – protesta Ub.

Dabra se levanta con una sonrisa en su rostro. Dos uñas de su garra demoníaca están manchadas de sangre azul.

– “Je…” – sonríe el demonio.

Mientras tanto, no muy lejos de allí, Liquir se ha hartado.

El zorro clava sus zarpas en el suelo y abre sus fauces para proyectar un cañonazo de ki naranja que arrasa con todo a su paso. 

Liquir mueve su cabeza de un lado a otro para eliminar una gran parte de la jungla que le impide encontrar a su enemigo.

Ub puede ver la devastación desde el cielo.

Cuando la polvareda se disipa, Liquir se encuentra frente a una zona desértica.

– “Así aprenderá…” – esboza una media sonrisa.

El zorro se calma y su ki vuelve a la normalidad.

– “Aún no controlo el ki divino…” – piensa el kurama. – “Es mejor no excederme…”

Pero justo en ese instante, el zorro oye una voz en su oído derecho.

– “¿Conoces la expresión “matar moscas a cañonazos”?” – dice una voz aguda con todo de burla.

El zorro se rasca la oreja como si tuviera una pulga.

– “¡¿QUÉ?!” – gruñe el kurama.

Liquir se mira la mano, vacía.

– “Así que era eso…” – protesta el zorro. – “Maldita sea…”

– “¡Sigo aquí!” – se mofa el enemigo.

El kurama no puede verlo, pero un diminuto insecto verde del tamaño de una pulga se ha colado en su conducto auditivo.

El zorro se rasca de nuevo la oreja.

– “Me gusta este lugar.” – continúa el bicho. – “A lo mejor me quedo a vivir.”

Desesperado, Liquir se mete un dedo en la oreja y rasca con su uña.

– “Bastardo…” – gruñe Liquir.

El insecto se ve obligado a retroceder hacia el interior del oído. 

– “¡Tranquilo!” – protesta la garrapata.

El enemigo se encuentra frente al tímpano, que parece un gong gigantesco.

– “Creo que voy a tener que darte una lección…” – sonríe la garrapata con maldad. – “¡¡HYA!!” – golpea el tímpano con su puño.

Liquir se sujeta la oreja con ambas manos.

– “¡¡¡GRAAAAAAAHH!!!” – grita el zorro de dolor.

En lo profundo de la jungla, Okure se ha transformado.

– “Okure…” – se preocupa Reitan.

La herajín lo mira con ira, envuelta en una violenta aura verde.

– “¡¡YAAAAH!!” – carga contra Reitan, dejando un cráter bajo sus pies.

Pese a su tamaño, Okure se planta frente a Reitan en un parpadeo.

– “¡TSK!” – reacciona Reitan, transformándose en un instante y cubriéndose con ambos antebrazos frente a su rostro.

El herajín encaja un puñetazo de su compañera que lo lanza a través de la jungla, atravesando cada tronco que encuentra a su paso.

Cuando el herajín logra reavivar su aura y estabilizarse en el aire, se da cuenta de que una esfera de ki verde de unos 20 centímetros de diámetro se dirige hacia él.

Reitan la esquiva y la esfera cae a varios kilómetros de distancia, generando una explosión desproporcionada teniendo en cuenta su tamaño.

Dos esferas más la siguen y Reitan retrocede de rama en rama para no ser alcanzado por los ataques de Okure.

De repente, Reitan se da cuenta de que Okure se encuentra sobrevolando el bosque, con una sonrisa diabólica en rostro.

– “¡¡YAAAAAAAH!!” – exclama la herajín, apuntando hacia el suelo con su mano derecha y disparando a discreción un centenar de esferas de ki. – “¡¡JAJAJAJAJA!!” – ríe.

Reitan ve la lluvia de esferas verdes que tiñe el cielo de ese color.

– “¡MALDICIÓN!” – exclama el herajín.

Reitan corre de un lado para otro, evadiendo las continuas explosiones que dan lugar.

Pero de repente, una esfera cae frente a él a tan solo cinco metros de distancia.

Reitan se cubre como puede, pero la onda expansiva está a punto de engullirle… cuando aparece Ub con el Shunkanido y lo rescata.

El terrícola aparece en mitad del bosque, junto a Dabra. Las explosiones pueden oírse en la distancia.

– “¡Reitan!” – exclama Ub. – “¿Estás bien?”

– “Deja de recoger cachorros heridos…” – protesta Dabra. – “Cada uno tiene sus propias batallas.”

Reitan suspira al darse cuenta de lo cerca que ha estado.

– “El demonio tiene razón.” – dice el herajín. – “Okure es cosa mía.”

– “Esta prueba es para todos.” – replica Ub. – “¿No os dais cuenta?”

– “Te agradezco la ayuda, chico.” – responde Reitan. – “Pero es personal.”

Reitan se marcha volando.

– “Tsk…” – protesta Ub.

Dabra arruga la nariz, usando su olfato de diablo para buscar al dokuchi, y se adentra en la maleza.

Ub se queda solo.

– “Vaya equipo…” – suspira el terrícola.

Mientras tanto, Turles se ha caído en una pesadilla.

En su mente recuerda sus batallas pasadas y su derrota más humillante ante los hombres de Cooler, como fue una marioneta de M2 durante años, y como tuvo que tragarse su orgullo para salvar a sus semejantes en Sadala.

– “Tsk…” – gruñe el saiyajín.

– “Si tuvieras más poder…” – dice la voz de Kamakiri. – “¿Verdad?”

– “¿Quién eres?” – pregunta Turles.

– “Un Súper Saiyajín…” – dice el doctor. – “Y tan lejos de los demás…”

Turles recuerda su combate con Reitan.

– “Me haré más fuerte…” – responde Turles.

– “Puedes superar tus límites ahora mismo…” – dice Kamakiri.

– “Soy un saiyajín…” – replica Turles. – “No tengo límites…”

– “Demuéstralo…” – insiste Kamakiri.

El saiyajín abre los ojos. Kamakiri le está inyectando algo en el brazo.

Turles lo mira confuso durante un instante y enseguida reacciona intentando golpearlo.

Pero Kamakiri, con un pequeño gesto de su mano, lo detiene.

– “Lo siento, saiyajín…” – dice el doctor.

Los ojos de Turles se ponen en blanco.

El grito del saiyajín puede oírse en toda la jungla. Una columna de ki amarillo se alza en el cielo y pronto se tiñe de verde.

– “¡¿Qué es eso?!” – se sorprende Ub. – “Ese ki…”

Kamakiri retrocede rápidamente mientras se cubre para no ser cegado por el brillo.

Turles se ha transformado. Su masa muscular ha aumentado y su cabello se ha teñido de verde.

– “¡¡GRAAAAAH!!” – brama al cielo.

Ub se encuentra solo en el bosque. Dabra ha seguido el rastro del dokuchi y Reitan ha vuelto a su combate con Okure.

De repente, el terrícola puede oír árboles cayendo cada vez más cerca de él.

– “¿Eh?” – mira Ub en la dirección del estruendo.

Como una locomotora, Turles aparece corriendo a través de la jungla, atravesando los árboles que encuentra a su paso.

– “¡Viene hacia aquí!” – exclama Ub, poniéndose en guardia.

Pero cuando Ub puede reaccionar, Turles aparece frente a él para agarrar su cabeza con una sola mano.

Con Ub atrapado en su mano, Turles sigue avanzando, estampando al terrícola con cada árbol que encuentra, y a veces enterrando su cabeza en el suelo hasta que, finalmente, lo lanza al aire y le propina una violenta patada que lo asciende hacia el cielo.

Turles prepara un ataque de ki en su mano derecha y lo lanza contar Ub, suspendido en el aire.

Justo antes de recibir el impacto, Ub usa el Shunkanido, dejando pasar de largo el ataque.

Ub aparece detrás de Turles, envuelto en el aura del Kaioken, y le propina una patada en la nuca.

Pero el gigantesco saiyajín ni se inmuta.

Turles se revuelve e intenta atrapara a Ub, pero éste usa de nuevo el Shunkanido para escabullirse y aparecer detrás de él.

– “¡¡KAMEHAME…!!” – se prepara el chico.

Turles se revuelve de nuevo.

– “¡¡HAAAAAAA!!” – dispara Ub a bocajarro.

La técnica de la escuela tortuga engulle al saiyajín y genera una fuerte explosión que recorre su camino a lo largo de la jungla.

Pero a través del Kamehameha de Ub sale la mano de Turles, que lo agarra del cuello.

– “¡Tsk!” – exclama Ub, ahogándose.

El terrícola agarra la mano del saiyajín y lucha para liberarse. Propina codazos a su antebrazo e intenta alcanzar su torso con patadas, pero nada parece tener éxito.

Ub pone las manos frente a su rostro.

– “¡¡TAIYOKEN!!” – exclama al usar la técnica de la escuela Grulla, cegando a Turles.

El saiyajín lanza al suelo a Ub y se cubre la cara.

– “¡¡GRAAAH!!” – protesta Turles.

El terrícola siente crujir sus costillas al golpearse contra una piedra.

Mientras tanto, Dabra sigue le rastro de sangre azul.

– “¿Dónde estás…?” – se pregunta el demonio, tocando la gota que encuentra en una rama. – “Aún crees que me estás cazando, ¿eh?” – sonríe.

Entre los árboles, el dokuchi acecha.

En otro punto de la jungla, Liquir se retuerce en el suelo, desesperado.

– “¡¡SAL DE MI OREJA!!” – exclama el kurama.

– “¡Ni hablar!” – replica la garrapata. – “¡Damom no se mueve!”

Un aguijón sale de la cara del minúsculo enemigo.

– “El Doctor Raichi tenía razón cuando me prometió probar ki de la mejor calidad…” – sonríe.

El insecto ensarta la piel del canal auditivo de Liquir.

– “¡Voy a beberme hasta la última gota!” – exclama Damom.

– “¡¿Para qué quieres mi ki?!” – pregunta el kurama. 

– “¡Y luego desovaré en tu conducto auditivo!” – añade la garrapata.

– “¡¡NI SE TE OCURRA!!” – grita Liquir.

– “¡Saldrán unas lavas muy sanas gracias a tu energía!” – continúa Damom.

La garrapata empieza a brillar de color naranja con el ki que absorbe.

– “¡¡RIQUÍSIMO!!” – exclama Damom, exultante ante tan rico elixir.

Liquir cierra los ojos, intentando calmarse y no entrar en pánico.

– “Maldita sea…” – piensa el kurama, que ya se imagina macabros escenarios.

Damon sigue absorbiendo el ki de su huésped, entusiasmado, mientras su barriga se hincha ligeramente.

– “¡ESTO ES INCREÍBLE!” – disfruta Damom.

Liquir sonríe.

– “Si crees que este ki es sabroso…” – pregunta el kurama. – “Es porque aún no has probado el mejor…”

Liquir cierra los ojos y reaviva su aura naranja, que poco a poco se tiñe con destellos morados.

– “¡Prepárate, parásito!” – exclama Liquir. – “¡Porque vas a probar un néctar de los Dioses!”

La garrapata, que brillaba de color naranja, empieza a brillar de forma intermitente de color morado.

– “¡¡OOOOH!!” – se emociona Damon. – “¡¡ESTO ES UNA PASADA!!”

Su barriga empieza a hincharse rápidamente. 

– “¡¡ES FANTÁSTICO!!” – entra en puro éxtasis.

Cuerpo de Damon se hincha tanto que sus extremidades son engullidas por su horondo torso. Sus ojos se salen de las órbitas.

– “¡¡¡EL PARAÍSO!!!” – grita la garrapata, que brilla intensamente.

Liquir puede oír un estallido en su oído derecho – “pfft”.

El zorro disipa su aura e inclina la cabeza hacia la derecha y se golpea la cabeza con la mano izquierda. Los restos de Damon se desparraman al suelo.

– “Estúpido.” – sentencia Liquir.

DBSNL // Capítulo 310: Depredadores

DBSNL // Capítulo 310: Depredadores

“No soy tu enemigo, Okure.”

Liquir se levanta lleno de barro tras el traicionero e invisible golpe de su adversario. 

El zorro muestra los dientes.

– “Grrr…” – gruñe mientras su ki naranja le imbuye y pronto adquiere tonos morados. – “Estoy empezando a hartarme de este juego…”

En otro punto de la jungla, Turles, transformado en Súper Saiyajín, busca a su misterioso contrincante reptiliano entre las copas de los árboles.

– “¿Dónde te has metido?” – se pregunta.

Pero pronto se da cuenta de que algo va mal. Su vista se ha vuelto borrosa.

– “¿Qué?” – se extraña mientras se mira la mano. – “¿Qué me está pasando?”

El saiyajín pierde su aura y desciende rápidamente hasta el suelo, cayendo con la rodilla hincada.

– “¿Qué me pasa…?” – se pregunta mientras intenta reavivar su aura, solo para perder por completo su transformación. – “Mi cabeza…” – se frota un ojo con la palma de la mano.

Pronto tiene que poner las dos manos en el suelo e hincar la segunda rodilla.

– “Mis manos… y mi cuello…” – piensa el mestizo. – “Siento un extraño hormigueo…” – ata cabos. – “Sintiendo aún las babas del enemigo.”

Una sombra se cierne sobre él. El saiyajín no tiene fuerzas ni para levantar la cabeza, pero puede oír como su adversario se relame.

– “Me pregunto a qué sabe tu raza…” – se mofa el camaleón. 

En ese instante, Ub aparece como una centella, envuelto en ki rojizo, y propina una patada en la nuca del lagarto, devolviéndolo a la frondosidad de la jungla.

– “¡¿Estás bien?!” – pregunta el terrícola.

Turles se desploma, inconsciente.

Ub se preocupa y se acerca para socorrerlo.

Dabra lo interrumpe.

– “¡No lo toques!” – advierte el demonio mientras aterriza.

– “¿Qué?” – se detiene Ub. – “¿Qué le pasa?”

– “Su cuerpo debe estar recubierto con las neurotoxinas de la saliva de ese dokuchi.” – asevera.

Ub mira al pobre Turles, desfallecido bocabajo.

– “¿A qué nos enfrentamos?” – pregunta el terrícola.

– “Esa criatura puede tornarse invisible.” – dice Dabra. – “Y su boca emana una saliva neurotóxica para inmovilizar a sus presas, lo que añadido a su fuerte y larga lengua, lo convierte en un terrible depredador.”

– “Suena terrible…” – pregunta Ub.

– “Te has precipitado para salvar al saiyajín.” – dice Dabra. – “Puede que hayas malgastado nuestra mejor oportunidad de acabar con él.”

Ub traga saliva, asustado. Mientras tanto, Dabra empuja el cuerpo de Turles con el pie para ponerlo de lado.

– “¿Y cómo sabes tanto sobre ese tipo?” – pregunta el terrícola.

– “Ya no soy el Rey de los Demonios.” – esboza una media sonrisa. – “He tenido que ganarme la vida, y la lengua de dokuchi se paga muy bien.”

– “Así que has cazado a otro antes…” – sonríe Ub, más tranquilo.

– “Así es.” – responde el demonio. – “Aunque tuve que aliarme temporalmente con un grupo de cazadores furtivos experimentados…”

– “¿En serio?” – se preocupa el terrícola.

Dabra sonríe.

– “Te aconsejo que tengas mucho cuidado, muchacho.” – advierte Dabra. – “Éste sobrevivirá. Es un saiyajín.” – dice zarandeando ligeramente a Turles con el pie. – “Pero esa dosis en un simple humano…”

Ub asiente.

– “Lo tendré en cuenta.” – dice el terrícola.

La hojarasca se mueve a su alrededor, alertando a los dos guerreros.

Lejos de allí, Okure se detiene sobre la copa de un árbol, dejando que Reitan la alcance al fin. 

Nuestro amigo se queda en el suelo, observando a su vieja amiga sobre una rama, por encima de él.

Dibujado por Ipocrito

– “¡OKURE!” – exclama el herajín. – “¡¿Qué pretendes?!”

Ella sonríe, pero en sus ojos se refleja el dolor del pasado.

– “Dime, Gas…” – dice ella con retintín. – “¿Has venido a matarme como a Elec?”

– “No soy tu enemigo, Okure.” – insiste Reitan. – “Déjame ayudarte.”

– “Reitan, el vengador.” – continúa la herajín. – “No suena muy de fiar…” – se mofa.

– “Las cosas no son tan sencillas como creíamos, Okure.” – insiste Reitan. – “Fuerzas mucho más grandes que nosotros nos han movido como a marionetas continuamente. Ahora podemos elegir.”

– “Me pregunto cuál será mi nombre cuando se sepa que he matado al famoso Reitan.” – dice Okure. – “Como tu causa fue considerada noble entre los cobardes, se te dio un apodo reivindicativo…” – dice mientras camina sobre la rama haciendo equilibrios hasta llegar al extremo. – “El mío no lo será.” – sonríe irónicamente. – “La destructora. Ese me gusta.”

– “Okure…” – murmura Reitan, preocupado.

La masa muscular de la herajín empieza a aumentar de forma desproporcionada, sus ojos se ponen en blanco y su cabello empieza a desenredarse.

La rama sobre la que se posaba se rompe, haciendo que se precipite mientras su cabello y su piel cambian de color y su cuerpo se envuelve en un aura verdosa.

Al aterrizar, sus pies se clavan en el suelo, que se resquebraja formando un pequeño cráter.

Reitan se queda perplejo ante el cambio que ha sufrido su compañera.

– “O… Okure…” – titubea el herajín. – “¿Qué te han hecho?”

Dibujado por Ipocrito

En otro campo de batalla, lejos de las miradas de los espectadores, Mirai Trunks pelea con Onisen mientras los demás luchan contra una horda de dorobochi.

Las creaciones de Raichi usan las habilidades robadas para hacer retroceder a nuestros amigos.

– “No podemos seguir así…” – piensa Piccolo, mirando como los demás están sufriendo para mantener a sus adversarios a raya.

Granola dispara a discreción. Un enemigo cae con cada disparo. Hermila usa sus esferas voladoras para hacer rebotar sus disparos de un lado a otro, atravesando dorobochi a su paso.

Los dos comparten una mirada cómplice.

Granola dispara de nuevo, pero esta vez su disparo alcanza en el hombro del enemigo, arrancándole el brazo.

Hermila se da cuenta.

– “Granola…” – se preocupa.

El cereliano sigue disparando.

Hermila se acerca a su compañero y le agarra del hombro.

– “Granola…” – insiste el viejo.

El cereliano se detiene. Los dos se miran.

– “¡¡HERMILA!!” – exclama la voz de Granola desde la distancia.

Hermila mira hacia un lado y ve a su compañero corriendo hacia él mientras levanta su mano para intentar defenderlo.

En este instante, Hermila recibe un disparo en el abdomen que lo atraviesa.

El Granola con el que estaba hablando revela su verdadera forma; un dorobochi.

Hermila cae de rodillas al suelo. El dorobochi recibe un disparo del cereliano en la cabeza.

Granola sujeta a Hermila antes de que caiga de espaldas al suelo.

– “Hermila…” – se preocupa el cereliano.

Pero en ese instante, el viejo esboza una perturbadora sonrisa.

Granola recibe un disparo en el pecho. Hermila resulta ser otro dorobochi y toda la escena era una farsa para atraer al cereliano.

Granola está en shock y cae sentado en el suelo. El dorobochi se regenera mientras se levanta.

– “Je, je, je…” – ríe la criatura de Raichi.

En ese instante, Yuzun salta sobre el dorobochi y le arranca la cabeza con sus fauces.

– “¡GRANOLA!” – lo socorre Botamo.

En pocos segundos, su banda se reagrupa alrededor del cereliano para protegerlo.

Piccolo no tarda en unirse a ellos.

– “¿Cómo está?” – pregunta el namekiano mientras aterriza.

– “Malherido.” – responde Hermila.

El viejo mira a su alrededor, como sus compañeros repelen a los dorobochi.

– “No nos queda mucho tiempo, namekiano.” – dice Hermila.

Mirai Trunks y Onisen chocan con un violento puñetazo que hacer retumbar el suelo. Luego intentan golpearse con la otra mano, pero también chocan sus puños. Finalmente, chocan con sus cabezas. Una gota de sangre recorre la frente de Trunks. Onisen sonríe.

Hermila y Piccolo ven el duelo desde la distancia.

– “Tampoco a vosotros.” – añade Hermila. 

Mirai Trunks y Onisen se separan.

– “¡¡MASENKO!!” – dispara el hijo de Vegeta.

Onisen lo detiene con su mano agigantada.

Trunks apunta a su adversario con sus dedos índice y corazón y la mano de Onisen estalla en mil pedazos.

– “Je…” – sonríe el mestizo.

Onisen observa su miembro cercenado.

– “Tus habilidades superan nuestras expectativas.” – dice la creación de Raichi.

– “Enfrentarme a guerreros artificiales es mi especialidad.” – responde Trunks.

Onisen sonríe mientras regenera su mano.

– “No sería descabellado pensar que puedes derrotarme.” – dice Onisen. – “Pero no sé si tus amigos pueden esperar tanto tiempo…”

Trunks mira hacia un lado y ve a Granola malherido.

– “Tsk…” – se preocupa el mestizo.

Piccolo se agacha y agarra a Granola en brazos.

– “Dejadme ayudar.” – dice el namekiano.

Trunks mira de nuevo a Onisen, mientras los dorobochi se acumulan alrededor de la banda de Granola.

– “¿Vas a dejarlos morir?” – pregunta la criatura de Raichi. – “No puedes derrotarme a mí y a todos los demás.”

Hermila observa a Granola en brazos de Piccolo.

– “Cuida de él.” – dice Hermila.


Bra, Pan, Marron, Ikose y Baicha pronto vuelan hasta donde están los demás.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – se preocupa Pan.

Onisen da un paso al frente.

Trunks clava su mirada airada en el enemigo y le apunta con la mano, desatando un torrente de ki sobre él. 

Una gran explosión y una terrible polvareda se apoderan de la zona.

Piccolo carga a Granola en su hombro.

Trunks aparece, apresurado.

– “¡Piccolo!” – exclama el mestizo. – “¡Tenemos que irnos!”

Hermila mira a los terrícolas y esboza una tierna media sonrisa.

– “Os deseamos mucha suerte.” – dice Hermila.

– “¿Qué estáis diciendo?” – se extraña Bra.

– “¡No podemos dejarlos aquí!” – añade Pan.

– “Gracias por salvar a Granola.” – sentencia el viejo.

Piccolo asiente.

– “Tenemos que irnos.” – dice el namekiano con pesar.

– “Piccolo…” – suspira Pan al ver la pena en el semblante de su tío.

Con recelo y pesar, uno a uno los terrícolas siguen a Piccolo y Trunks.

La polvareda se disipa lentamente. Los dorobochi cargan contra la banda de Granola.

Botamo, Yuzun, Soshiru, Shansua y Hermila se ponen en guardia.

– “Buena suerte, Granola.” – murmura Hermila. – “Ha sido un honor.”

DRAGON BALL SUPER GALLERY IV


By: Red_Ribbon_DBZ


El magnífico homenaje de reputados y conocidos mangakas a los futuros 40 años del manga de Akira Toriyama llega a los 24 meses de vida.

Te dejamos los anteriores artículos donde puedes ver la lista de todas las portadas reimaginadas.

  • Tomo 16. “Batalla de Tigre y Dragón”. Febrero 1989.  (Capítulos 181-192)

El mangaka responsable de “Gintama”, Ideaki Sorachi, se une al homenaje por los 40 años con una portada muy importante para él.

“Cuando era niño, me encantaba la portada del tomo 16. Pero no era capaz de dibujarlo, así que le pedí a mi padre que me. Lo volví a dibujar en papel de especial, y siempre lo he dejado colgado en mi habitación como un póster. Ha pasado el tiempo, y ahora Dragon Ball está a punto de llegar a los 40. Me he vuelto un poco mejor dibujando en comparación con el pésimo niño que era, pero todavía no puedo estar a la altura de aquel dibujo de Goku y Piccolo que se ha amarilleado y marchitado con el tiempo”.

  • Tomo 22. “La resistencia de Namek”. Julio 1990. (Capítulos 253-264)

Posuka Demizu, autora de “The Promise Neverland” se añade a la lista de autores que celebran este redondo cumpleaños de la franquicia de Goku y compañía. Un buen mix entre la portada y lo que sucede en el tomo.

“Siempre me gustaron mucho Dende y Cargo, así que tuve el honor de que me asignaran la portada del tomo 22. Aunque la historia real se desarrolla de una manera trágica, hice una escena feliz con los dos de excursión por un pacífico planeta Namek. Desde siempre he querido dibujar vehículos como los de Toriyama-sensei. (Y creo que en el futuro también lo seguiré intentando). Felicidades por los 40 años Dragon Ball.”

  • Tomo 26. “Son Goku revivido”. Junio 1991. (Capítulos 301-313) 

Boichi, famoso artista responsable de “Dr Stone” o el frenético “Sun-Ken Rock”, hace un poco suyo el homenaje. Reimagina la portada con un curioso mix Namek de lo que ocurre en ese tomo. Y no se queda corto con un comentario que destila amor y respeto por la obra en cuestión… (ejem).

“Me siento muy honrado de haber podido dibujar una portada de Dragon Ball. He llegado a mi máximo”.

  • Tomo 10.  “El 22° Tenkaichi Budokai”. Noviembre 1987. (Capítulos 109-120)

Shun Saeki, mangaka que se encarga del arte de “Food Wars” realiza la ilustración número 22. Una auténtica preciosidad que ha pasado a convertirse en una de las favoritas del que escribe.  Creo que es el espejo donde deben mirarse los que tienen la responsabilidad y honor de participar en SUPER GALLERY.

“Es un honor participar en este proyecto de una obra tan grande como Dragon Ball. Este volumen tiene un diseño único, y después de preguntarme cómo hacerlo, intenté dibujar una imagen donde ellos están buscando las bolas de dragón con un fondo en ruinas, que espero, no haya quedado demasiado forzado. De todos modos, ¡me divertí dibujándolo! Gracias.”

  • Tomo 40.  “La última arma secreta del ejército de la tierra”. Marzo 1995. (Capítulos 473-485)

El mangaka del ultra conocido “Black Clover”, Yuki Tabata, nos regala la entrega número 23 con uno de los comentarios más sentido y que reflejan la conexión e influencia de Dragon Ball en los artistas que vinieron después.

“Dragon Ball es mi comienzo en el manga y seguirá siendo para mí, por la eternidad, el número 1. Esto es lo que dice el niño que hay en mí. Cuando estaba en primaria, vi Dragon Ball en una Jump que trajo un amigo y decidí en ese momento que en el futuro me convertiría en mangaka. Por lo tanto, me siento muy honrado y satisfecho de que se me haya permitido participar en este proyecto. Ahora que ya soy mangaka, puedo apreciar aún más la grandeza de Dragon Ball. ¡Gracias!”

  • Tomo 25. “La Super Transformación de Freezer”. Marzo 1991. (Capítulos 289-300)

En la edición 24 de este homenaje, Kazue Kato, autora de “Blue Exorcist”, nos regala este arte de portada. 

“¡Felicidades a Dragon Ball por su 40º aniversario! De todas las portadas, elegí a propósito una que tuviera tantos elementos como fuera posible. Aunque también quería dibujar a Piccolo y Vegeta… Mientras hacía este homenaje, recordé lo mucho que me encantaba copiar Dragon Ball cuando era niña y me di cuenta de la profunda influencia que tuvo en la forma en que dibujo objetos naturales. También logré darme cuenta una vez más de cómo el talento de Toriyama-Sensei se convirtieron en parte de mi ser. ¡¡Fue divertido!! Ha sido un gran honor poder participar de esta oportunidad. ¡Muchas gracias!”

Ella es la elegida para llegar a los dos años de esta iniciativa, que desde DBSNL volvemos a reivindicar. Creemos que tiene una importancia artística y de contexto e impacto, que no entendemos que no esté teniendo más repercusión.

Más de la mitad de los tomos que se van a redibujar en SUPER GALLERY han sido presentados. 

¿Tienes ganas de ver a algún mangaka concreto dando vida a cualquier personaje de Dragon Ball?

DBSNL // Capítulo 309: Jungla

DBSNL // Capítulo 309: Jungla

“¡Nunca más!”

En la jungla, Reitan avanza hasta Okure, que parece esperar en la copa de un gran árbol. 

– “¡Okure!” – exclama el herajín.

Ella esboza una media sonrisa y escapa, haciendo que Reitan la persiga.

Cerca de allí, Liquir se levanta del suelo sin saber lo que ha ocurrido.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta. – “¿Quién me ha golpeado?”

El kurama mira a su alrededor, confuso.

– “¡MUÉSTRATE!” – exige.

Sus orejas se mueven.

– “¡Te tengo!” – exclama antes de lanzar una onda de ki a un arbusto.

Una explosión sacude la zona.

– “¿Le he dado?” – se pregunta.

Pero de repente, el zorro recibe un golpe en la nuca que lo lanza de nuevo contra el fango.


Mientras tanto, Turles está siendo arrastrado a través de la jungla, atravesando cada matorral en su camino.

– “¡Maldición!” – protesta.

Furioso, el saiyajín empieza a disparar a discreción en la dirección que está siendo arrastrado.

– “¡HAAAAAA!” – apunta con su mano y dispara una ráfaga continua de ki.

Pronto se detiene.

– “Así aprenderá…” – refunfuña poniéndose en pie.

En ese momento se da cuenta de que su pierna está llena de una sustancia viscosa.

– “Qué asco…” – protesta de nuevo.

De repente, algo se enrolla alrededor de su cuello y lo estrangula. El saiyajín intenta liberarse, luchando contra el invisible agarre, pero es rápidamente elevado hacia la copa de un árbol.

Al llegar a lo más alto, se detiene suspendido en el aire. Turles lucha por liberarse. Sus manos se llenan de esa misma sustancia viscosa que tenía en la pierna.

Poco a poco, lo que rodea su cuello empieza a tornarse visible, adoptando un color rosado y un aspecto viscoso.

El color se propaga a lo largo del apéndice hasta revelar unas grandes fauces sobre Turles y finalmente extenderse a una criatura reptiliana de ojos saltones parecida a un camaleón.

Mientras tanto, Dabra y Ub siguen espalda con espalda, buscando un enemigo a su alrededor. El diablo invoca una espada.

– “Siento sus presencias…” – dice el chico.

– “Puedes sentir el Makai, ¿eh?” – dice el demonio.

– “Contigo tan cerca, no es fácil…” – responde Ub.

– “No son demonios normales.” – responde Dabra. – “Por eso mi presencia destaca sobre las demás.”

– “¿Y qué son?” – pregunta Ub.

– “Hildegarn…” – responde el demonio. – “Su esencia es inconfundible.”

– “¿Cómo ese Avocado?” – se sorprende el terrícola.

De repente, el brazo del demonio se mueve.

– “¡CUIDADO!” – advierte Darba.

El diablo da un espadazo a traición a Ub, pero éste se agacha en el último momento y lo deja pasar.

– “¡¿Qué haces?!” – se asusta el terrícola.

– “No he sido yo…” – dice Dabra.

El demonio embiste de nuevo e intenta cortar al chico en dos, pero éste evade el espadazo.

– “Mi cuerpo se mueve solo…” – protesta Dabra.

El diablo insiste en sus ataques.

– “Alguien me está manipulado…” – gruñe Dabra.

Ub se alarma.

– “¡¿Cómo Babidí?!” – pregunta mientras sigue evadiendo los golpes.

– “No…” – dice Dabra. – “Es diferente…”

En ese instante, los ojos de Dabra se ponen en blanco.

– “¿Dabra?” – se extra Ub.

El demonio apunta a Ub con una mano y lanza una gran bola de fuego.

– “¡AY…!” – se asusta el terrícola.

La explosión sacude la jungla.

Ub ha evadido el ataque con el Shunkanido y aparece detrás de Dabra.

– “¡DABRA!” – exclama Ub, intentado hacerle reaccionar.

Los ojos del demonio vuelven a la normalidad. Dabra aprieta los puños con rabia.

– “Miserable…” – gruñe el demonio. – “¿Osas manipular mi mente?”

– “¿Eh?” – se sorprende Kamakiri, oculto en el interior de la jungla.

– “No lo permitiré…” – advierte Dabra. – “¡Nunca más! ¡NUNCA MÁS!”

Ub no sabe cómo reaccionar y se limita a ver al demonio desde una distancia prudencial.

El ki oscuro del Makai envuelve al diablo.

– “¡¡NUNCA MÁS!!” – grita a pleno pulmón, con el estallido de su aura.

Kamakiri baja las manos, sorprendido.

– “Elegí mal mi nuevo títere…” – murmura el doctor.

Mientras tanto, Liquir sigue buscando a su enemigo.

– “¿Qué clase de magia es esta?” – refunfuña el zorro. – “¡No te escondas!”

El kurama reacciona a cualquier movimiento que captan sus oídos.

– “Siento una energía…” – piensa el zorro. – “Pero no es posible… ¿Es intangible?”

Liquir se da la vuelta y golpea, pero no hay nada.

– “¡¿He fallado otra vez?!” – se pregunta.

En ese instante, siente como es agarrado de su cola y lanzado contra el tronco de un árbol, rompiéndolo y derribándolo.

– “Grrr…” – gruñe el zorro, aún en el suelo.

El sonido del árbol cayendo puede oírse a lo lejos mientras Reitan persigue a Okure.

– “¡Espera!” – exclama el herajín. – “¡Okure!”

Lejos de allí, una explosión entre las copas de los árboles y un gran estallido de luz. Turles se ha transformado en Súper Saiyajín y se ha liberado del agarre de su enemigo, que ha desaparecido de nuevo.

– “Así aprenderás, lagartija…” – sonríe el saiyajín.

Turles mira a su alrededor, buscando de nuevo a su contrincante.

– “¿Dónde te escondes ahora?” – murmura el saiyajín con retintín.

Dabra ha hincado la rodilla y recupera el aliento.

– “¿Estás bien?” – pregunta Ub.

– “Sí…” – responde el demonio.

– “¿Qué ha sido eso?” – pregunta Ub. 

– “Nos enfrentamos a un enemigo peligroso…” – dice Dabra, poniéndose en pie.

Kamakiri extiende de nuevo sus manos, buscando un nuevo títere.