DBSNL // Capítulo 331: La semilla de la creación

DBSNL // Capítulo 331: La semilla de la creación

“Integración del núcleo al 25%”

En el corazón del planeta, el núcleo artificial brilla con luz roja a través de las grietas la masa negra viscosa que lo contiene y estabiliza.

– “La semilla de la creación…” – murmura Raichi, emocionado ante su ansiado éxito, teñido de rojo por la luz que emana de ella. 

Champa, arrodillado y con Goku bajo el brazo, observa aterrado el orbe luminoso.

– “¿Qué has hecho?” – pregunta al holograma del científico.

– “Siento una presencia extraña…” – murmura Zamas, aún en el suelo, aturdido tras la tortura sufrida.

Raichi mira a los Dioses por encima del hombro.

– “La era de los Dioses ha terminado.” – sentencia el científico.

Uno de los ordenadores aún en funcionamiento del laboratorio emite una débil y desafinada alarma.

En la pantalla se muestra una lista de sectores y nombres en clave, de los cuales uno brilla de color rojo.

En la superficie del planeta, ajenos a lo sucedido en su interior, Mirai Trunks, Granola, Piccolo, la fusión de Pan y Bra, Baicha, Marron e Ikose han aparecido.

Mirai Trunks sostiene a su hijo en brazos tras propinar una patada a 7-3 que lo ha lanzado a cientos de kilómetros de distancia.

– “¿Estás bien?” – le pregunta a su hijo.

– “Papá…” – sonríe Gohan Jr.

Los demás miran a su alrededor, confusos por el inesperado teletransporte.

– “¿Dónde estamos?” – se pregunta Piccolo. – “¿Hemos regresado?”

– “¿Y dónde están esos monstruos?” – pregunta Baicha.

– “Deben seguir en la zona de combate…” – dice Granola. – “Y parece que Onisen también.” – añade frunciendo el ceño. – “Justo cuando lo teníamos… ¡Maldita sea!” – protesta.

Trunks se agacha para dejar a su hijo en el suelo, que con dificultad logra mantenerse en pie.

– “¿Qué hacéis vosotros aquí?” – pregunta su padre. – “¿Punch?” – mira al hijo de Hit tirado en el suelo.

– “Queríamos ayudar…” – dice Gohan.

– “Es culpa mía…” – interviene Punch, intentando levantarse. – “Yo… quería encontrar a mi padre… y ellos me siguieron.”

– “¿Tu padre?” – se extraña Trunks.

La fusión metamor corre hacia Gohan mientras mira a su alrededor, nerviosa.

– “¡¿Dónde está Goku?!”” – pregunta alarmada.

– “Está en el laboratorio…” – dice Gohan. – “Por ahí” – señala el agujero por el que llegaron a la superficie.

Sin dudarlo, la guerrera metamor vuela hacia el agujero y se lanza por él.

– “¡ESPERA!” – exclama Piccolo. – “¡No seas imprudente!”

Piccolo corre tras las chicas.

Baicha no tarde en seguirlos.

– “¡¿A dónde vas?!” – le pregunta Ikose.

– “¡Puede que me necesiten!” – exclama Baicha, que se lanza por el agujero detrás del namekiano.

Marron e Ikose se miran de reojo, poniendo en duda las palabras del hijo de Yamcha con un silencio.

De repente, un quejido llama la atención de todos, que se dan cuenta de que Gamma 2 se encuentra en el suelo con la espalda rota.

– “¡Gamma 2!” – se sorprenden.

– “¡¿Es que habéis pasado por la Tierra?!” – se sorprende Trunks. 

– “Bueno…” – dice Gohan.

Trunks reconoce la chaqueta azul que lleva puesta su hijo.

– “Creo que voy a tener que hablar con la abuela…” – dice con una media sonrisa mientras despeina con cariño a su hijo.

Ikose y Marron atienden al pobre Gamma 2, al que ponen bocarriba.

– “¿Estás bien?” – pregunta Marron.

– “Nada que mi padre no pueda arreglar.” – responde el androide con una sonrisa.

– “Puedes levantarte” – pregunta Ikose.

– “No, eso no.” – responde Gamma. – “Mi tren superior e inferior se han desconectado.”

– “Con qué tranquilidad lo dices…” – dice Marron, con una sonrisa forzada y una gota de sudor en su frente.

En los pasillos del laboratorio, una docena de godgardons salen a defender el lugar, pero la fusión de Pan y Bra se propulsa con un blast de energía a lo largo del corredor, haciendo que estallen todos a su paso.

Piccolo corre tras ella, encontrándose con la chatarra que deja a su paso.

Baicha los sigue a pesar de que cada vez siente que se alejan más, y cada vez con menos fuerzas, pero sin perder ni un ápice de determinación.

En la superficie, 7-3 regresa caminando. Su silueta se revela en el horizonte.

Mirai Trunks observa con atención al enemigo, al que antes ha atizado sin prestarle demasiada atención.

– “Punch…” – dice Trunks. – “Has dicho que viniste buscando a tu padre, ¿no es cierto?”

– “Sí…” – asiente el hijo de Hit.

Mirai Trunks camina hacia 7-3.

– “No os entrometáis.” – dice el mestizo. – “Yo me encargaré de él.”

Granola frunce el ceño al darse cuenta de que hay algo más detrás de las palabras de su nuevo aliado.

Trunks se aleja de los demás y sale a recibir a 7-3.

Los dos caminan hasta encontrarse cara a cara.

Mirai Trunks se fija en su adversario. El rostro del mestizo refleja tristeza.

– “Amigo…” – murmura Trunks. – “¿Qué te han hecho?”

La mirada de 7-3 es fría e inexpresiva.

El mundo se detiene.

7-3 intenta sorprender a Trunks con un golpe directo a su pecho, pero el mestizo lo desvía con su mano izquierda y contraataca golpeando el pecho de su adversario con el dorso de su puño derecho, haciendo que su contrincante retroceda tres pasos.

– “Je.” – sonríe Trunks con confianza. – “Han pasado muchos años, Hit… ¿Crees que no he mejorado?”

7-3 sigue mirándolo sin ningún atisbo de emoción en su rostro.

En el laboratorio, la masa negra que encapsula el núcleo empieza a entrar en contacto con él. Rayos de energía eléctrica son emitidos entre ambos.

El tamaño del núcleo rojo disminuye paulatinamente.

Raichi sigue inmerso en su fantasía, observando el fenómeno.

Zamas se levanta y activa una endeble espada de energía en su mano derecha.

– “No te saldrás con la tuya…” – murmura el Dios.

Raichi mira de reojo al Dai Kaioshin,

– “Ya no tengo uso para vosotros.” – sentencia el tsufur.

El holograma chasquea los dedos y los Dioses desaparecen, dejando atrás al pequeño Goku.

En la superficie, los Dioses aparecen entre de los otros guerreros.

– “¡Champa y Zamas!” – exclama Marron.

Los Dioses miran a su alrededor, sorprendidos.

– “Maldita sea…” – refunfuña el Hakaishin al ver que no tiene al niño.

En el laboratorio, el núcleo, además de disminuir su tamaño, empieza a cambiar de color, tornándose azulado y siendo integrado en el centro de la masa viscosa oscura, que revela unos ojos amarillos vacíos.

– “Integración del núcleo al 25%” – anuncia el laboratorio con la voz de Ahms.

De repente, la fusión de Pan y Bra irrumpe en la sala donde se encuentra Raichi.

– “¡¿Dónde está Goku?!” – pregunta la guerrera metamor.

– “¿EH?” – se sorprende el chico al ver a la fusión. – “¿Mamá?”

Raichi suspira, molesto.

– “Sois un incordio.” – dice el tsufur.

La fusión camina amenazante hacia el doctor, pero alguien aparece entre ellos.

Una criatura humanoide de piel morada, con tentáculos por cabello y una enorme boca de la que surge una larga lengua azul se presenta ante ellas.

La fusión se queda estupefacta al presenciar a su viejo enemigo, ahora con una complexión de adulto.

– “Jan… Janemba…” – murmura la guerrera metamor. – “¿Cómo…?”

La fusión frunce el ceño con determinación, pues se niega a abandonar a Goku.

– “¡MAMÁ!” – exclama el pequeño.

– “¡No te preocupes, Goku!” – dice la fusión. – “¡Todo irá bien!”

Raichi, de espaldas a lo sucedido, sigue mirando el núcleo.

– “Diviértete.” – le dice el tsufur al demonio. – “Sal a jugar fuera.”

La enrome sonrisa macabra de Janemba eriza la piel de la guerrera metamor.

El monstruo se abalanza sobre la fusión y la agarra del cuello con ambas manos, empujándola y estrellándola contra la pared del laboratorio.

– “¡JAJAJAJAJA!” – ríe Janemba con una estridente voz.

– “Tsk…” – intenta liberarse la fusión, agarrándole los brazos al enemigo.

En la superficie, 7-3 carga de nuevo contra Trunks.

El tiempo se detiene una vez más y el androide intenta sorprender a Trunks atacándole por la espalda, pero el mestizo da una patada hacia atrás con la que intercepta a 7-3, sacándole del salto temporal y haciéndolo retroceder cinco pasos.

7-3 usa el salto de nuevo y esta vez intenta atacar al mestizo por su izquierda, pero Trunks lo intercepta golpeándole con el dorso de su puño en la nariz, de nuevo interrumpiendo su técnica temporal y haciéndolo retroceder.

– “Lo siento, Hit.” – dice Trunks, revelando su ojo gris. – “Mis habilidades temporales han superado las tuyas.”

7-3 prepara una esfera de ki morado de carácter eléctrico en su mano derecha.

Trunks frunce el ceño al verlo.

– “Nuestros hijos están en el campo de batalla.” – dice el mestizo.  – “No permitiré que les ocurra nada.” – advierte. – “Si sigues ahí dentro, espero que entiendas las consecuencias de tu próximo movimiento.”

7-3, sin atisbo de emoción, embiste al mestizo.

Con un espadazo, Trunks cercena el brazo derecho del androide y luego le propina un codazo en la cara, rompiéndole la nariz.

7-3 cae de espaldas al suelo. Su brazo cae a varios metros de distancia, con el orbe de energía ya desvanecido.

Gohan, preocupado, camina hacia su padre.

– “¡PAPÁ!” – exclama el chico. – “¡Recuerda que…!”

Pero Punch detiene a Gohan, agarrándole del hombro.

– “No…” – dice el hijo de Hit. – “Déjalo.”

– “¿Eh?” – se sorprende el mestizo. – “Pero… es tu padre…”

Punch niega con la cabeza.

– “Ya no lo es…” – responde el joven, con el corazón encogido. – “Comprendo la situación… y mi padre la comprendería si estuviera aquí…”

– “Punch…” – murmura Gohan, con lágrimas en los ojos.

– “Deja que Trunks haga lo que debe hacer.” – dice Punch, derramando una lágrima.

7-3 se levanta. No hay rabia ni miedo en su mirada. Nada.

Trunks esboza una melancólica sonrisa.

– “Siento que no hayas podido verlo, Hit…” – dice el mestizo. – “Tu hijo es un fantástico patrullero. Y su técnica es cada vez mejor. Strai y Kik están bien.” – añade. – “He cumplido mi promesa, amigo.”

7-3 ataca de nuevo.

Trunks lo intercepta de nuevo, golpeando la piedra de su frente con el pomo de su espada.

La piedra se resquebraja con el impacto y 7-3 se desactiva, cayendo al suelo de espaldas, inerte. 

Trunks envaina su espada.

– “Lo siento, Hit.” – sentencia el mestizo.

En el laboratorio, Janemba sigue estrangulando a la fusión, que transformada en Súper Saiyajín no logra liberarse.

De repente, Piccolo entra en la habitación.

– “¡¿Qué demonios…?!” – se sorprende al ver al nuevo enemigo.

La fusión se transforma en Súper Saiyajín 2 y así logra hacer retroceder ligeramente a su adversario.

Las manos de la fusión se iluminan y dos látigos de ki se materializan enrollándose en los brazos de Janemba.

El monstruo los mira extrañado.

– “¡¿Kyah…?!” – reacciona Janemba.

La fusión tira de los látigos haciendo que el monstruo se agacha mientras ella le propina un rodillazo en el mentón que lo hace retroceder, y luego lo remata con una fuerte patada en su pecho que lo lanza a través del ventanal que da lugar al centro del planeta donde se encuentra el núcleo.

– “¡AH!” – se alarma Raichi.

– “¡Encárgate de Goku!” – le dice la fusión a Piccolo antes de salir en persecución de su enemigo.

El namekiano se fija en el pequeño y corre a socorrerlo.

– “Integración del núcleo al 40%” – retumba la voz de Ahms.

La pantalla de un ordenador revela un segundo sector en rojo.

En la superficie, Punch llora arrodillado junto al cuerpo inerte de su padre. De pie, a su lado, Gohan y Trunks observan la escena apenados.

– “Lo siento, Punch.” – dice Trunks con un gran pesar.

El chico abraza el cuerpo de Hit.

Mientras tanto, Zamas y Champa se acercan a Marron e Ikose.

– “¿Alguien nos puede explicar qué ha pasado?” – pregunta el Dai Kaioshin.

– “¿Nosotros?” – dice Ikose, que tampoco acaba de entenderlo.

– “¿Y dónde han estado ustedes?” – pregunta Marron.

Por sorpresa, Gotenks y Avocado aparecen en el campo de batalla.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden todos.

– “¡Es Gotenks!” – celebra Ikose.

– “¡Goten!” – se emociona Marron.

La fusión mira sorprendida a los demás.

– “¿Qué hacemos aquí?” – se extraña el guerrero metamor.

– “¿Quiénes son estos?” – se pregunta Avocado.

Gotenks sonríe al reconocer a sus amigos.

Mientras todos están distraídos, un puzle empieza a reconstruirse detrás de Avocado.

– “¿Eh?” – mira el guerrero de Freezer por encima de su hombro.

Granola ve de reojo al enemigo tomar forma.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama el cereliano.

Con un golpe, el recién llegado Onisen atraviesa la espalda del gigantón.

– “Ah… ah…” – Avocado se queda sin fuerzas, sin entender lo que acaba de ocurrir.

La vista del guerrero imperial se nubla lentamente y sus ojos pierden el brillo.

Gotenks aprieta los puños, furioso.

– “Bastardo…” – gruñe el guerrero. – “¡¡DÉJALO EN PAZ!!” – grita.

Gotenk se transforma en Súper Saiyajín 3.

– “¡¡GOTENKS, ESPERA!!” – exclama Trunks.

Pero la fusión hace caso omiso y carga contra el androide.

Onisen sonríe y dispara a través de Avocado, abriendo un agujero gigantesco en su abdomen y acabando definitivamente con su vida.

Gotenks observa con horror la muerte de su nuevo amigo mientras el ataque de energía verde se aproxima hacia él.

La fusión prepara un orbe de ki en su mano derecha y lo usa para empujar el ataque enemigo y desviarlo hacia el cielo, haciendo que caiga a varios kilómetros de distancia, donde estalla y tiñe de verde el escenario durante un instante.

Gotenks embiste a Onisen e intenta propinarle una fuerte patada en la cara, pero el enemigo detiene el golpe con su antebrazo y con suma facilidad.

– “Tsk…” – protesta Gotenks.

La fusión retrocede para impulsarse y cargar de nuevo contra Onisen.

Gotenks intenta propinarle un puñetazo con todas sus fuerzas al androide, pero éste lo detiene cruzando los brazos frente a su pecho.

– “Je…” – sonríe Onisen con malicia.

Las piedras en el dorso de sus manos brillan intensamente, tiñendo la cara de Gotenks.

La fusión, al darse cuenta de las intenciones de su enemigo, intenta retroceder… pero ya es demasiado tarde y recibe un impacto directo que estalla y lo lanza a través del páramo.

Gotenks se estrella contra una colina rocosa que se derrumba sobre él.

– “¡GOTEN! ¡TRUNKS!” – se preocupa Gohan.

Marron levanta su mano hacia el cielo, materializando un Kienzan que lanza al enemigo, pero éste lo esquiva con un simple paso al lado.

Ikose apunta al enemigo y lo encuadra en sus manos antes de lanzar el Kiko-ho.

Mirai Trunks, aún junto a Punch y Gohan, se agacha para agarrar a su hijo de los hombros.

– “Escúchame, hijo…” – dice Trunks. – “No quiero que os entrometáis, ¿de acuerdo?”

– “Pero…” – protesta Gohan.

– “¡No es momento para discutir!” – exclama el mestizo, alterado. – “¿Me habéis oído?”

Onisen agranda su mano y se cubre ante el torrente de energía proyectado por Ikose.

Gohan mira de reojo y con miedo lo que está ocurriendo, así que Trunks lo sacude para hacerle entrar en razón.

– “¡GOHAN!” – exclama Trunks.

– “S… sí…” dice Gohan, sorprendido al ver a su padre tan severo.

– “¡Punch!” – Trunks mira al hijo de Hit.

– “De acuerdo.” – asiente Punch entre lágrimas.

Trunks abraza a Gohan.

– “Lo siento…” – se disculpa el mestizo.

Mirai Trunks se aleja unos pasos y suspira profundamente.

– “Cuidad el uno del otro.” – se despide antes de marcharse volando hacia la batalla.

Ikose sigue emitiendo el torrente de energía.

– “¡¡HAAAAAA!!” – grita el androide, reteniendo a Onisen.

Champa levanta las manos al cielo intentando preparar una esfera de ki, pero su ataque se desvanece y el felino cae de rodillas.

– “No puedo…” – lamenta el Hakaishin. – “Aún… Lo siento…”

Zamas reactiva su hoja de ki, cuyo brillo es débil e intermitente.

Mientras tanto, en la cámara que ocupa el corazón del planeta, la fusión metamor de las muchachas persigue a Janemba alrededor del núcleo.

El demonio parece divertirse esquivando los ataques de ki de las chicas mientras sonríe de forma macabra.

– “¡JAJAJAJA!” – ríe Janemba, evadiendo con piruetas la ráfaga “Muere-muere”.

Raichi está muy preocupado antes las explosiones que rodean la sala del núcleo.

– “¡NO! ¡NO!” – protesta el tsufur. – “¡IDIOTAS!”

Piccolo, con Goku en brazos, observa preocupado el combate.

– “Han forzado la fusión pese a no haberse recuperado del todo…” – piensa el namekiano. – “No me gusta…”

Piccolo se da cuenta de que Goku también está preocupado.

– “¡Salgamos de aquí!” – reacciona el namekiano, que corre hacia la salida aprovechando que la atención de Raichi está puesta en el sino de su experimento.

En la superficie, la gema en el dorso de la gigantesca mano de Onisen se ilumina y dispara, haciendo retroceder rápidamente el Kiko-ho de Ikose con un torrente de energía que lo supera.


Ikose ve con horror como su técnica ha fracasado.

Rápidamente, el androide se cubre con su barrera de energía, enfocando todo su poder en la parte frontal… pero tras el impacto, su burbuja se resquebraja y el ataque está a punto de engullirlo…

Pero un certero disparo de Granola impacta en su costado y lo aparta de la trayectoria del ataque enemigo, que pasa de largo.

Ikose, quejándose del disparo recibido, se levanta lo más rápido posible.

– “Gracias…” – dice el androide.

– “Alejaos de aquí, muchachos.” – les dice el cereliano a Ikose y a Marron.

Marron asiente, entendiendo la diferencia de poder entre ellos y el enemigo. La muchacha carga con Gamma 2 como puede y los tres se alejan.

Zamas se acerca a Granola con intención de unirse al combate, pero el cereliano lo mira por encima del hombro.

– “Vosotros también.” – dice Granola.

– “¿Eh?” – se sorprende Zamas. – “Pero…”

Trunks desciende junto a Granola.

– “Por favor, Zamas.” – dice el mestizo. – “Hacedle caso.”

– “Trunks…” – murmura el Dai Kaioshin.

– “Se ha escapado con vida una vez.” – dice el mestizo. – “Pero no dejaremos que suceda de nuevo.”

– “Esta vez acabaremos con él.” – sentencia Granola.

En la cámara del núcleo, la fusión de Pan y Bra logra atrapar con el látigo a Janemba, que voluntariamente se enrolla en él, acercándose así a las muchachas por sorpresa.

– “¡¿EH?!” – se asustan ellas al verlo encima.

– “¡¡JAJAJA!!” – ríe el enemigo antes de morder a las chicas cerca del cuello con sus enromes fauces.

– “Tsk… ¡¡AAH!” – se queja la fusión, que intenta liberarse a base de codazos.

La voz de Ahms retumba de nuevo en el laboratorio.

– “Integración del núcleo al 60%” – anuncia.

ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XVII: Con un objetivo en mente

Red World / Parte XVII: Con un objetivo en mente

“Así es tu padre…”

Tres meses más tarde, en la Atalaya de Kamisama, Ten Shin Han intenta aprobar a Mr. Popo usando sus cuatro brazos para atacarle.

El guardián de la atalaya detiene todos los golpes del antiguo alumno de la escuela Grulla.

– “Sigues gastando demasiada energía…” – advierte Popo. – “Demasiados movimientos…”

Ten retrocede y se divide en cuatro.

– “Qué poco imaginativo…” – suspira el guardián.

Los cuatro Ten Shin Han rodean a Popo y le atacan a la vez.

El guardián se defiende sin problemas.

– “Cuatro clones, cuatro veces más torpe.” – dice Popo. 

El guardián pasa al ataque y con facilidad noquea a los clones, que caen uno sobre otro y desaparecen para formar a un único Ten Shin Han.

El guerrero se levanta de nuevo.

– “¡TAIYO-KEN!” – realiza la técnica de su escuela, emitiendo un bang de luz que ciega a Popo.

Ten aprovecha la ocasión para atacar, pero Popo detiene el golpe con una mano, con los ojos cerrados.

– “La vista es solo uno de mis sentidos.” – dice el guardián. – “¿No te lo he dicho antes? Puedo olerte, oírte, sentir las vibraciones que causas en el aire…”

Ten retrocede y prepara un Dodonpa

– “También el calor que emiten tus técnicas.” – sonríe Popo.

Ten dispara y Popo se desliza hacia un lado, dejando pasar el ataque de largo.

– “¿Lo ves?” – se burla el guardián.

Ten pone sus manos formando un rectángulo en el que encuadra a su adversario.

– “Creo que te estás desesperando…” – dice Popo.

Ten sonríe y cambia el objetivo, encuadrando el Palacio de Kamisama.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Popo. – “¿Qué… qué haces…?”

– “Ya lo sabes. Soy un asesino.” – dice Ten con cara de villano. – “¡¡KIKO…!!”

– “¡¡EL PALACIO!!” – se preocupa Popo.


Con una velocidad de vértigo, Popo agarra el brazo izquierdo de Ten con la intención de desviar su ataque.

Pero Ten aprovecha la inercia de Popo y su pérdida de concentración para propinarle un codazo con su brazo derecho.

Popo cae de espaldas al suelo.

– “¿EH?” – se sorprende el guardián. – “¿Era…? ¿Era un farol?”

– “Je.” – sonríe Ten.

Kamisama sale de su palacio con una sonrisa en su rostro, con su bastón en una mano y con la otra detrás de la espalda.

– “Parece que le han derrotado, señor Popo.” – dice el anciano.

– “Haciendo trampas…” – intenta justificarse el guardián.

– “No ha jugado limpio.” – asiente Dios. – “Es cierto. Ha aprovechado tu prejuicio a su favor.”

– “Lo siento.” – hace una reverencia Ten hacia el anciano.

Kamisama cavila un instante y luego inicia su camino hacia el borde de la atalaya.

– “Acompáñame.” – dice el anciano.

Popo se levanta y hace una reverencia hacia Kamisama primero, y luego otra hacia Ten.

Pero el guerrero responde ofreciéndole la mano.

Popo lo mira con desconfianza, pero acaba estrechándosela.

Mientras tanto, en el Cuartel General de la Red Ribbon, en una sala de pruebas del laboratorio, un monstruoso dinosauro alado que recuerda a un pteranodón, atado con una cadena en el pie.

– “¡GRAAAAH!” – grita el reptil volador. – “¡¿DÓNDE ESTOY?!”

Gero y sus asistentes observan a través de un cristal.

– “Todo listo.” – anuncia uno de ellos.

– “Adelante.” – responde Gero.

Una compuerta se abre y la Número 18 entra en la habitación.

– “¿Quién eres tú…?” – pregunta el pteranodón.

Ella no responde.

– “¿Tú me has encerrado aquí?” – gruñe el dinosaurio.

Gero y los demás observan atentamente.

– “La energía de la Número 18 se encuentra al 84%” – lee su pantalla uno de los asistentes.

El pteranodón se prepara para abalanzarse sobre ella con sus fauces abiertas, pero la Número 18 lo intercepta con un puñetazo en el hocico que lo aturde.

La androide camina hacia él y abre su mano derecha, revelando una gema roja en la palma de su mano.

La Número 18 agarra del cuello con firmeza al dinosaurio, que lucha para liberarse.

El pteranodón intenta golpear a la mujer, que parece inamovible.

Poco a poco, los movimientos del dinosaurio son cada vez más lentos y débiles, como si se quedara sin fuerzas.

– “Energía de la Número 18 al 85%” – anuncia el asistente del doctor.

Gero sonríe satisfecho.

– “Fase 1 completada.” – anuncia el doctor. – “Absorción por contacto, exitosa.”

En la base militar al sur de la Capital Central, Pino se toma una cerveza sentado sobre el pie de su gigantesca creación.

– “¿Es bueno que bebas en horario de trabajo?” – pregunta una hermosa mujer de cabello castaño canoso, vestida con una bata blanca.

Pino sonríe al ver a la mujer.

El asistente mecánico de Pino se interpone en el camino de la mujer.

– “Lo siento, señora.” – dice el robot. – “Esta es una zona restringida.”

– “Tranquilo, es mi madre.” – interviene Pino, poniéndose en pie. – “Y la tuya, de hecho.”


El robot mira de nuevo a la mujer y enseguida hace una reverencia para disculparse.

– “Doctora Oli.” – dice el asistente. – “Mis más honestas disculpas.”

– “No hay problema.” – sonríe ella.

Pino la recibe con un abrazo.

– “Es realmente impresionante.” – dice ella, observando al gigante.

– “¿Te gusta?” – se emociona él.

– “No esperaba menos.” – sonríe Oli. – “Está en tus genes.” – le guiña un ojo.

– “Ah, o sea que no tengo ningún mérito, ¿eh?” – bromea, fingiendo estar ofendido.

– “No he dicho eso.” – responde ella, dándole un pequeño golpe en el hombro.

– “Jaja” – ríe Pino.

Los dos se quedan un instante en silencio mientras observan al gigantesco hombre de metal.

– “¿Qué tal está papá?” – pregunta Pino.

– “No lo sé…” – suspira Oli. – “Desde que tiene todos los fondos que pide, parece que solo existe el trabajo para él…”

– “Siempre tiene que estar obsesionado con algo, ¿eh?” – dice Pino.

– “Así es tu padre…” – responde ella. – “Su pasión… es lo que me enamoró, no debería quejarme.”

– “Su mayor pasión eres tú, mamá.” – dice Pino. – “Solo que a veces se le olvida.”

– “Jajaja” – ríe Oli. – “No hace falta que lo defiendas.”

– “Es la verdad.” – sonríe Pino.

En la Atalaya de Kamisama, Ten Shin Han y Dios observan el mundo desde la cornisa.

– “Le pido disculpas de nuevo.” – dice Ten. – “No debería haber hecho trampas. Entiendo que la lección que quería enseñarme no era esa.”

– “Eres un hombre de recursos.” – dice Kamisama. – “Puede que eso sea lo que el mundo necesita ahora.”

– “Señor…” – dice Ten, con respeto y timidez.

– “Adelante.” – responde Kami. – “Pregúntamelo.”

Ten Shin Han se sorprende al ver que le ha leído la mente.

– “Si usted es tan fuerte… y su deber es proteger la Tierra…” – dice Ten. – “No quiero ofender, pero… ¿por qué no nos ayudó cuando nos atacaron?”

– “Podría haberlo hecho…” – dice Kamisama. – “Mucha gente murió ese día…”

Ten se fija de que Kamisama agarra con más fuerza su bastón.

– “¿Qué crees tú?” – pregunta Kamisama.

– “No… no lo sé…” – responde Ten.

Kamisama suspira profundamente.

– “Mañana empezará tu entrenamiento.” – dice Dios. – “Es mejor que hoy descanses.”

Kamisama se marcha, pero solo puede dar unos pasos antes de ser interrumpido por su nuevo alumno.

– “Señor.” – dice Ten.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Dios.

– “Es un placer ser entrenado por usted, pero…” – dice Ten. – “¿Es posible seguir entrenando con Mr. Popo un poco más?”

– “¿Cómo dices?” – se sorprende el anciano.

– “Quiero ser capaz de derrotarlo de forma justa.” – dice Ten. – “Su forma de ver el combate es nueva y diferente para mí… quiero comprenderla antes de pasar a la siguiente lección.”

Kamisama sonríe orgulloso.

– “Como prefieras.” – asiente.

DBSNL // Capítulo 330: La anomalía

DBSNL // Capítulo 330: La anomalía

“Lo he conseguido…”

Ajenos a lo que sucede en el planeta oscuro y en el laboratorio de Raichi, nuestros amigos siguen peleando contra hordas de dorobochi.

Son Goten, Trunks, Avo y Cado están siendo avasallados. Los muchachos logran mantener a raya a sus enemigos, transformados en Súper Saiyajín, pero los hombres del Imperio están sufriendo.

Los dos soldados se miran de reojo.

– “¿Te sientes capaz, Avo?” – pregunta uno.

– “¡Estoy listo, Cado!” – respondo el otro.

Un destello sorprende a los dorobochi y a nuestros amigos terrícolas.

Avocado ha renacido en su forma natural.

– “¡JAJAJA!” – ríe mientras enseña sus bíceps. – “¡Esto es otra cosa!”

De un golpe aplasta a un dorobochi.

Goten y Trunks sonríen al ver a sus nuevos amigos en forma.

– “¿Qué me dices, Goten?” – pregunta Trunks. – “¿Nos unimos a la fiesta?”

– “¡Vamos allá!” – responde el hijo de Goku.

Los dos realizan el Taiyo-ken y un instante después la fusión metamor renace en el campo de batalla, transformado en Súper Saiyajín.

– “¡Gotenks ha regresado!” – advierte a sus enemigos en una de sus poses.

En el sector jungla, Dabra, Broly, Reitan, Okure, Turles, Liquir, Ub y Kamakiri también siguen peleando.

Excepto el doctor, cada uno puede defenderse por sí solo, pero la cantidad de enemigos es abrumadora.

Liquir, furioso, se eleva sobre los demás.

– “¡Dejadme espacio!” – anuncia el kurama.

– “¿Qué va a hacer?” – se pregunta Okure.

– “¡Es mejor hacerle caso!” – advierte Reitan.

Liquir activa sus nueve colas y su aura se torna tangible, envolviéndolo en un avatar gigantesco en forma de zorro.

– “¡GRAAAAAH!” – brama al cielo, haciendo que todos tengan que taparse los oídos.

El kurama tiene a todos a su amparo cuando empieza a propinar latigazos con sus colas, que caen sobre hordas enemigas aniquilando a docenas con cada golpe.

Turles sonríe con picardía.

– “Me gusta tu estilo, kurama…” – dice el saiyajín.

Turles abre la palma de su mano y genera un orbe de energía blanca que lanza hacia el cielo, haciéndolo estallar y creando así una luna artificial.

– “¡¡GRAAAAH!!” – grita Turles mientras se transforma en ozaru dorado.

Broly se tapa los ojos para evitar transformarse.

En unos segundos, el simio se alza sobre la frondosa jungla y ruge al cielo antes de empezar a bombardear a sus enemigos, acompañando a Liquir.

En el sector urbano, por un lado, Piccolo, Pan, Bra, Ikose, Marron y Baicha se enfrentan a los dorobochi.

Piccolo lanza una granda de luz que hace saltar por los aires a una multitud de enemigos. Ikose hace lo mismo con su Kiko-ho.


Pan y Bra comparten una sonrisa cómplice tras noquear conjuntamente a un enemigo.

Baicha usa el Taiyo-ken para cegar a los enemigos y Marron lanza un kienzan que corta por la mitad a todos los que encuentra a su paso.

De repente, la fusión metamor de las muchachas desciende frente a ellos.

– “¡Eso es!” – celebra Baicha.

– “¿Estáis recuperadas?” – pregunta Marron.

La fusión se transforma en Súper Saiyajín.

– “Lo suficiente para causar estragos.” – sonríen.

Piccolo se acerca a la fusión.

– “Chicas…” – dice el namekiano, un poco preocupado.

– “Tómate tu tiempo, Piccolo.” – sonríe la fusión. – “De estos nos encargamos nosotras.” – añaden mientras activan su látigo de ki.

En otro punto del mismo sector, Granola y Mirai Trunks se enfrentan a Onisen.

Onisen se protege de los disparos del cereliano agrandando su mano izquierda y usándola como escudo.

Trunks intenta sorprender al androide por la espalda, pero Onisen se convierte en un centenar de pequeñas piezas de puzle que se van desvaneciendo, evadiendo el golpe.


El rompecabezas se recompone detrás de Granola y Onisen lo coge por sorpresa, atrapándole la cabeza entre sus puños.

Onisen aprieta con fuerza y el cereliano grita de dolor.

– “¡AAAAAH!” – sufre Granola.

Trunks vuela hacia ellos para socorrer al cereliano y se convierte en un espejismo en el último momento, usando el salto temporal para aparecer detrás de Onisen y alejarlo de su aliado con una fuerte patada en la cara.

Granola casi cae al suelo, aturdido.

– “¿Estás bien?” – pregunta Trunks.

– “No pienses tan poco de un cereliano.” – responde Granola.

– “Je.” – sonríe el mestizo.

A unos cincuenta metros de distancia, Onisen se pone en pie y les apunta cruzando los brazos frente a su pecho, iluminando las piedras del dorso de sus manos de color turquesa.

Trunks lanza su espada hacia el enemigo, girando sobre sí misma como una sierra de disco vertical.

Pero Onisen libera un torrente de energía que se dirige a toda velocidad hacia ellos, chocando con la hoja de la espada y desviándola hacia el cielo.

Trunks realiza rápidamente los movimientos de su Ataque Ardiente, mientras Granola tiene una flecha de ki lista para para ser lanzada desde un arco imaginario. 

El cereliano apunta al arma de Trunks, que gira sin control en el cielo.

Granola espera el momento preciso.

– “¡Fukushu no ya!” – murmura el cereliano, entre dientes, antes de soltar la flecha.

Trunks dispara su técnica contra el torrente de energía enemigo.

La flecha choca con la espada de Trunks en el momento justo para ser desviada hacia Onsien.

El Ataque Ardiente impacta contra el ataque enemigo y lo retiene el tiempo justo para que Granola y Trunks puedan apartarse de su camino.

La flecha del cereliano sorprende a Onisen e impacta en el lado izquierdo de su cuello, clavándose para estallar un instante después.

Trunks y Granola se levantan envueltos en la polvareda causada por el intercambio de técnicas y pronto pueden ver la silueta deforme de Onsien, con su cabeza torcida hacia la derecha y su cuello y hombro izquierdo medio derretidos como si fueran de cera, y cuyo brazo se desprende de su cuerpo y cae al suelo.

Granola y Trunks comparten una media sonrisa victoriosa.

En el desierto, Gowas retrocede asustado ante el avance de Cell. 

Una vez que el insecto ha superado la tortura mental del viejo ira-aru, físicamente se demuestra también superior.

Gowas crea varios clones de arena que Cell descompone con un empujón de ki.

El ira-aru levanta una gran cantidad de arena sobre la cabeza de su enemigo y las consolida en una gran piedra que luego lanza sobre él.

Pero el insecto levanta su brazo derecho hacia el cielo, apuntando con sus dedos índice y corazón a la gran roca y sin inmutarse hace que el pedrusco estalle en mil pedazos.

Los escombros llueven sobre el desierto mientras se van descomponiendo de nuevo en arena.

Gowas sigue retrocediendo, asustado.

En la fábrica de godgardons, Son Gohan y Zahha se dan un respiro. El espadachín y el mestizo se miran con una media sonrisa, ambos sorprendidos por la habilidad del otro.

– “Es la primera vez que un mortal me hace pelear en serio…” – dice Zahha.

– “No puedo decir lo mismo de los tuyos…” – responde Gohan. – “Los ángeles ya me han dado guerra antes.”

Zahha reclama sus espadas, arrebatándole el arma a Gohan.

– “¿Podías haber hecho esto antes?” – se sorprende el mestizo de que le haya dejado pelear con su espada tanto tiempo.

– “¿Cómo podría ser un ángel?” – pregunta Zahha.

– “No lo sé…” – sonríe Gohan. – “Pero cumples muchos de los requisitos”

Zahha sonríe.

– “Las cosas no siempre son lo que parecen.” – responde el espadachín.

– “Supongo que no siempre…” – responde Gohan.

En la superficie del planeta oscuro Gohan Jr. se adentra en la polvareda levantada por su propio ataque e intenta golpear a 7-3.

El guerrero de Raichi da un paso al lado para evadir la embestida y contraataca con una patada en el costado de Gohan que, aunque el chico logra protegerse con su antebrazo, lo empuja a través del páramo.

Gohan da varias vueltas por el suelo antes de reponerse, con la ira reflejada en sus ojos. Instintivamente, el chico extiende sus brazos hacia los lados, concentrando toda su fuerza y su aura en sus manos para luego apuntar a su adversario.

– “¡¡HAAAAAA!!” – dispara un potente cañonazo de energía.

El ataque se aproxima a toda velocidad hacia 7-3, pero éste extiende su mano como si fuera una espada y propina una estocada en el centro del ataque de Gohan, haciendo que éste se ramifique en una docena de rayos que impactan en los alrededores, generando daños menores que levantan una gran cantidad de polvo.

Punch, malherido, observa con asombro a su amigo luchando contra su padre.

– “No puede ganar…” – piensa Punch, preocupado. – “Hay demasiada diferencia…”

Gohan se abalanza de nuevo hacia el enemigo.

Mientras tanto, en el laboratorio, Goku Jr. se escabulle entre las explosiones y el humo.

El joven se acerca al sarcófago de Champa, agarra una manguera compuesta por arandelas de metal que sale de ella y tira con fuerza.

– “¡¡GRRR!!” – se esfuerza el pequeño. – “¡¡GRRAAAH!!”

La manguera, por la que circula la energía morada extraída del Hakaishin, no cede.

– “¡¡VAMOOOOS!!” – continúa Goku, poniéndose rojo.

El joven suelta la manguera, agotado, e intenta recuperar.

De repente, el chico parece tener una idea.

Mientras tanto, Raichi y Shido ven como el ventanal se sigue resquebrajando, dibujando una telaraña que ya casi ha cubierto el cristal por completo.

Shido da un paso atrás, pero Raichi no se inmuta.

– “No seas cobarde.” – dice el viejo tsufur. – “Hará falta más que eso…”

Goku arranca la placa de Campeón del cinturón de su bisabuelo Satán.

El chico agarra el disco dorado y lo introduce de un golpe entre dos de las arandelas de la manguera.

– “¡HA!” – exclama al golpearla. – “¡VAMOS!” – insiste con otro golpe. – “¡YA!”

Pero el sello de Campeón se atasca entre las arandelas, impidiendo al chico sacarlo para golpear de nuevo.

– “Maldita sea…” – protesta Goku.

El chico desenfunda su bastón y lo levanta por encima de su cabeza, dispuesto a usarlo como un martillo.

– “¡¡¡YAAAAAAAA!!!” – exclama mientras una corriente de aire ascendente rodea su cuerpo durante un breve instante antes de que el bastón caiga sobre el sello.

Con el golpe, el disco logra desconectar dos arandelas de la manguera, haciendo que el poder morado que recorría el canal de energía se desborde por la rendija formada.

El poder del Hakaishin impacta en el techo del laboratorio, creando nuevas explosiones.

La manguera empieza a moverse sin control y un rayo de energía morada impacta en el cristal del ventanal, haciéndolo saltar por los aires.

El rayo de energía morada que conectaba con la energía verde en el núcleo empieza a desestabilizarse; su flujo se torna turbulento y el rayo deja de ser recto para volverse sinuoso al principio y después tortuoso.

Las alarmas suenan por todo el laboratorio.

– “¡NO ES ESTABLE!” – se preocupa Shido.

Un latigazo de energía morada impacta en el techo sobre el ventanal, asustando al demonio.

– “No se puede detener el progreso.” – dice Raichi, con total calma.

El suelo se resquebraja en la superficie del planeta y se forman islotes de piedra que ascienden docenas de metros y otros que se hunden por igual.

El sarcófago de Champa se abre y el gotokoneko cae al suelo, inconsciente.

Goku intenta arrastrarlo, pero no tiene fuerza para mover al felino.

Shido clava su mirada airada en el heredero de Son Goku.

– “Tú…” – dice el furioso demonio. – “Voy a…”

Pero de repente, el núcleo emite un pulso de energía que sacude el planeta.

Poco a poco, Shido y Goku se dan cuenta de que una extraña fuerza está atrayendo los escombros del laboratorio hacia el núcleo. Primero pequeñas piedras y luego pedruscos más grandes. 

En unos segundos, la energía del núcleo crece de forma exponencial. Solo el holograma de Raichi no es afectado por su atracción.

El mismísimo Shido es arrastrado por la anomalía creada.

– “¡RAICHI!” – exclama el demonio.

El holograma está absorto mirando al núcleo.

– “Enorgullécete.” – sentencia Raichi. – “Has logrado tu sueño.”

El poder de la anomalía absorbe a Shido, que mira con estupor a su socio, sintiéndose traicionado.

– “¡¡AAAAH!!” – grita mientras es arrastrado y espaguetificado por el núcleo.

Goku también sale volando, pero en el último momento Champa lo sujeta de la funda de su bastón.

El Hakaishin casi no tiene fuerzas, pero usa las que le quedan para anclar sus garras al pavimento, que agujerean sus zapatos.

Mientras tanto, el cuerpo oscuro de Ahms parece ser reabsorbido por el propio laboratorio.

El Dios coloca a Goku bajo su brazo izquierdo y extiende su mano derecha hacia la anomalía.

– “¡HAKAI!” – sentencia.

Pero nada ocurre.

– “Maldición…” – refunfuña Champa, preocupado al ver que no puede usar su poder.

El felino puede sentir como parte de su pelaje es arrancado hacia el agujero mientras él avanza hacia el sarcófago de Zamas, aún cerrado.

– “¡Agárrate fuerte, muchacho!” – le dice a Goku.

Champa intenta disparar un blast de ki al sarcófago, pero su esfera de energía es absorbida por la anomalía al instante en que abandona su mano.

Al Hakaishin le cuesta avanzar. Poco a poco sus garras dejan un surco en el suelo y él es arrastrado hacia el núcleo.

– “¡GRRAAAAH!” – grita esforzándose para no ser absorbido.

Raichi mira el núcleo con asombro.

– “Es hermoso…” – murmura el científico, que extiende su mano hacia la anomalía.

Un remolino de materia oscura aparece alrededor del núcleo y poco a poco conforma un orbe que lo contiene.

De repente, un nuevo estallido de energía sacude la zona y la calma se apodera del lugar.

La anomalía parece haberse estabilizado y brilla ahora con un color rojizo que tiñe el laboratorio.

Champa se queda pasmado mirando al núcleo.

Pero el sarcófago del Dai Kaioshin se abre de repente, dejando caer a Zamas al suelo.

El gotokoneko sale de su trance y corre hacia el Dios.

– “¡Zamas!” – exclama Champa.

El Dai Kaioshin abre los ojos con dificultad.

– “¿Qué ha pasado…?” – pregunta, aturdido.

– “No estoy seguro…” – responde Champa. 

Raichi extiende su otra mano hacia su milagro.

– “Lo he conseguido…” – dice con la voz rota por la emoción. – “Detrás de la cortina… El manjar prohibido…”

El núcleo brilla intensamente a través de las rendijas de la esfera de contención negra de aspecto viscoso.

– “La semilla de la creación.” – sentencia Raichi.

En la superficie del planeta, Gohan ha recibido un duro castigo por parte de 7-3.

El enemigo lo agarra del cuello y lo levanta del suelo. El pequeño pierde su transformación.

– “Gohan…” – sufre Punch, que intenta levantarse. – “¡Detente!” – exclama. – “¡Papá! ¡Detente!” 

– “Ggghaaah…” – Gohan lucha por respirar.

De repente y en un parpadeo, Mirai Trunks propina una patada en la mejilla de 7-3, lanzándolo a través del páramo a cientos de metros de distancia.

Trunks coge a su hijo en brazos antes de que caiga al suelo.

Punch observa con sorpresa a su tío, y su rostro poco a poco revela una sonrisa de alivio.

Al mirar a su alrededor, Punch se da cuenta de que los luchadores están poco a poco regresando al planeta.

ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XVI: La leyenda del Rey Gyuma

Red World / Parte XVI: La leyenda del Rey Gyuma

“Disfrute del espectáculo, Majestad.”

Dos semanas después, en una pequeña urbe cercana al bosque de setas, Krilín ha noqueado a dos soldados de con gabardina azul y orejas postizas de conejo, y ahora apunta con su bastón a un gran conejo blanco humanoide que pide clemencia.

– “¡Nos iremos de la ciudad!” – dice el conejo. – “¡Lo prometo!”

– “Que no os vuelva a ver por aquí…” – advierte Krilín, enfundando el bastón.

Los tres bandidos enseguida echan a correr.

Mientras tanto, el en horizonte, un escuadrón formado por cinco helicópteros monoplaza a reacción y otro de transporte de tropas cruza el cielo hacia el Monte Frypan.

En unas horas, el helicóptero de transporte aterriza en la montaña, en una llanura cercana a la aldea de Chichi, mientras los monoplazas sobrevuelan el perímetro.

Un pelotón de soldados no tarda en apearse del transporte y se organiza en formación bajo el mando del General Blue.

Pero de repente, un hacha gigante sobrevuela a las tropas y choca contra uno de los helicópteros, derribándolo.

Los soldados se asustan y se preparan para disparar contra el enemigo.


El suelo tiembla con los pasos del demonio de la montaña; el gigantesco Rey Gyuma se presenta frente a las tropas de la Red Ribbon ataviado con su terrorífica armadura de cuernos. 

El General Blue sonríe con picardía, demostrando una calma que contrasta con la de sus hombres.

– “Usted debe ser el Rey Gyuma.” – dice el General de cabello rubio y ojos azules.

– “Fuera de mi montaña.” – responde el Rey, tajante.

– “Me alegro de que haya salido a recibirnos.” – dice Blue. – “Nos ahorrará tener que interrogar a su gente.”

Gyuma no responde y solo posa estoico frente al enemigo.

Los soldados lo observan con miedo, pues su tamaño y su vestimenta lo hacen parecer una figura casi mitológica, más cercana a una criatura como el minotauro que a un humano.

Blue, en cambio, camina directamente hacia él, con las manos detrás de la espalda, con la marcialidad y estilo que lo caracterizan.

– “Su Majestad…” – dice Blue con retintín. – “¿Sabe por qué estamos aquí?”

– “No me importa.” – responde Gyuma. – “Pero quiero que os marchéis.”

El General mira de reojo a uno de sus soldados.

– “¡Recluta!” – exclama Blue a uno de sus hombres; un joven de cabello rubio y corte militar, con gafas.

– “¡Sí…! ¡Sí, señor!” – responde el soldado, con voz temblorosa, poniéndose firme. – “¡Por su atentado contra las instalaciones de investigación geotérmica del Ejército de la Red Ribbon y, por lo tanto, contra el Comandante Red, Rey del Mundo y salvador de la Tierra, y su gobierno legítimo, el autoproclamado Rey Gyuma del Monte Frypan ha sido sentenciado a muerte!”

El recluta regresa a la formación.

Gyuma y Blue se miran fijamente.

– “Así que es eso, ¿eh?” – dice el gigantón.

– “Ya lo ha oído.” – responde Blue.

– “¿Y vas a ejecutarme tú, hombrecillo?” – pregunta Gyuma, intimidante.

La tensión es palpable. Hay silencio en la montaña de fuego.

De repente, el monte ruje y, como un disparo de pistola que indica el inicio de una carrera, Gyuma reacciona intentando propinar un puñetazo a Blue.

El General da un preciso paso a un lado mientras se agacha, como un boxeador, haciendo que Gyuma golpee el suelo.

Blue salta y propina un uppercut directo al mentón del gigante, que retrocede dos pasos.

Los soldados observan con sorpresa y emoción la habilidad de su líder.

El General sonríe.

– “Un tipo duro…” – dice al ver que Gyuma se mantiene en pie.

– “Grrr…” – gruñe el gigante.

Gyuma se abalanza sobre el enemigo, pero el General se agacha y gira sobre sí mismo estirando la pierna, haciéndole así la zancadilla al gigante.

El padre de Chichi cae de cara contra el suelo, perdiendo el casco, que rueda hacia los soldados.

– “Lo siento, grandullón.” – se mofa Blue. – “Pero no eres mi tipo.”

Gyuma se pone en pie, furioso, apretando los dientes.

– “¡¡GRAAAAH!!” – ruge a su enemigo.

Pero un destello de los ojos de Blue detiene su grito y lo deja inmóvil.

– “Bien…” – sonríe Blue.

El General se acerca a Gyuma contoneándose y le acaricia la barba.

– “Quietecito.” – dice Blue, guiñándole un ojo.

El General se dirige hacia sus tropas.

– “¡Que esto sirva de mensaje para los que aún se resisten al gobierno legítimo del poderoso Ejército de la Red Ribbon!” – ordena. – “¡Incendiad la aldea! ¡Que no quede nada!”

– “¡ADELANTE!” – repite uno de sus hombres.

Los soldados cargan contra la aldea ante la mirada impotente de Gyuma.

Blue se acerca al gigante y se detiene a su lado.

– “Disfrute del espectáculo, Majestad.” – sentencia con retintín antes de seguir su camino hacia la aldea.

Los gritos de su gente y los disparos de los soldados retumban por todo el valle.

Una lágrima recorre la mejilla de Gyuma, que lucha por moverse.

– “Grrr…” – gruñe el gigante.

Poco a poco, el puño de Gyuma empieza a moverse.

– “Grraaah…” – empieza a proyectar la voz.

Blue se detiene, extrañado.

– “¿Eh?” – se da la vuelta.

– “¡¡GRRRAAAAAAAH!!” – ruge de nuevo el Rey.

Con dificultad y un tremendo esfuerzo que hace que se marque cada músculo y cada vena de su cuerpo, Gyuma avanza hacia el enemigo.

– “¡¿Cómo…?!” – se sorprende Blue.

Gyuma levanta sus puños, dispuesto a aplastar al General.

– “¡¡GRAAAAAAH!!” – brama de nuevo.

Pero Blue salta hacia un lado, evitando el golpe, que impacta contra el suelo y lo resquebraja.

– “Es un monstruo…” – se sorprende Blue, mirándolo con asombro.

Gyuma avanza de nuevo hacia él, pero sus movimientos requieren tanto esfuerzo que lo hacen lento y torpe.

Blue aprovecha que su velocidad y movilidad le dan ventaja para acercarse rápidamente y propinarle varios jabs de izquierda en la cara, rompiéndole la nariz.

Pero Gyuma no se detiene.

– “¿Qué demonios eres…?” – murmura Blue.

– “¡¡GRAAAAAAH!!” – grita Gyuma como un verdadero animal mientras avanza hacia él.

Gyuma intenta propinar un puñetazo al General, pero éste se agacha y contraataca con un fuerte puñetazo en la barriga del gigante y lo sigue saltando y conectando un rodillazo en su mentón que lo hace retroceder y tambalearse.

Gyuma lucha para no caerse, pero Blue aprovecha el momento para correr hacia el gigante, saltar y propinarle una patada en la cara justo cuando estaba recuperando la estabilidad.

Esta vez, Gyuma cae de espaldas, haciendo temblar el suelo.

– “Fiu…” – silba Blue, aliviado. – “Menudo tipo…”

Pero Gyuma empieza a moverse de nuevo, intentando levantarse, luchando aún contra el poder mental de Blue.

– “Fascinante…” – dice el General, boquiabierto.

Blue camina hacia Gyuma.

El grandullón lucha por incorporarse sin éxito.

El General se detiene para recoger una piedra de obsidiana de unos 40cm de diámetro.

– “Pongamos fin a esto…” – sentencia con una media sonrisa.

La aldea arde mientras Blue levanta la piedra con ambas manos sobre la cabeza del Rey.