Ub está agotado tras su enorme esfuerzo para derrotar a Janemba.
Onisen está en el suelo, con su tamaño de cuerpo original, abatido tras el ataque combinado de Freezer y Trunks.
Una pequeña porción de Janemba repta por el suelo, intentando esconderse… cuando Mirai Trunks la pisa, retorciendo su pie sobre el pavimento.
– “Esto es por Hit…” – murmura el mestizo.
Nuestros amigos disfrutan de un momento de respiro.
De repente, Gowas, Cell, Son Gohan y Zahha aparecen en el planeta oscuro.
La primera pareja ha aparecido entre los guerreros que observaban la batalla.
Gowas, abrumado al verse rodeado de tantos enemigos, extiende los brazos hacia los lados, generando una onda expansiva de ki invisible que hace retroceder a todos los que lo rodean.
Zamas puede sentir una presencia que no había sentido desde hace milenios, pero que no concuerda con el aspecto de la figura vampírica que tiene delante.
La segunda pareja ha aparecido entre los luchadores.
Zahha reclama sus armas y las hace girar a su alrededor, con las puntas de sus espadas apuntando hacia fuera, para asegurarse su espacio en caso de ser atacado, a los guerreros responden poniéndose en guardia.
Cell sonríe al ver que han regresado con los demás.
– “Vaya…” – murmura el insecto. – “¿Qué nos hemos perdido?”
Gowas mira a cada uno de sus enemigos, desconfiado, hasta que se fija en el Dai Kaioshin.
– “Za… Zamas…” – titubea el ira-aru al reconocer a su antiguo pupilo.
El Dai Kaioshin, que estaba curando a Cooler, se pone en pie y da un paso hacia el ira-aru. La herida en el pecho del demonio del frío se ha cerrado, pero sigue débil.
– “¿Gowas?” – pregunta Zamas, que al ser reconocido confirma sus sospechas. – “¿Cómo…?”
Gowas frunce el ceño.
– “No…” – dice el ira-aru. – “Tú no eres el Zamas del que he oído hablar…”
– “¿Qué?” – se extraña el Dios.
– “El Zamas que puso en jaque al mismísimo Zeno y le robó su poder…” – explica Gowas. – “No eres tú… Tú eres solo otro cordero…”
– “Señor Gowas…” – dice Zamas, dando otro paso hacia él.
El viejo ira-aru se tensa, listo para combatir.
– “Han pasado muchas cosas desde que fuiste encerrado.” – dice Zamas. – “Yo mismo llegué a estar cerca de pensar como él… pero las cosas han cambiado. Los mortales…”
– “Deja de perder el tiempo…” – interrumpe Cell con un suspiro. – “Voy a acabar con él de una vez.” – añade apuntándole con la mano derecha.
Zamas extiende la mano hacia Cell, pidiendo con su gesto que se detenga.
Cell suspira de nuevo y baja la mano.
– “Los mortales te han corrompido…” – murmura el anciano ira-aru dirigiéndose a Zamas. – “Sigues siendo un aprendiz…”
Piccolo aterriza detrás de Gowas.
– “Cuida tus palabras, anciano.” – dice Piccolo, cuyas pupilas se tornan rojas. – “Estás hablando con el Dai Kaioshin.”
– “Tsk…” – protesta el viejo.
Mientras tanto, Son Gohan sonríe al ver a sus amigos.
– “¡Chicos!” – exclama contento. – “¡Pan!” – saluda a su hija.
– “¡¡ABUELO!!” – saluda el pequeño Goku.
– “¡¿Goku?!” – se sorprende Gohan. – “¡¿Qué haces tú aquí?!”
Zahha mira a su alrededor con desconfianza y un poco molesto con la actitud desenfadada de su contrincante.
De repente, Mirai Trunks aterriza al lado de su viejo amigo.
– “¡Son Gohan!” – saluda Trunks. – “¿Estás bien?”
– “¡Trunks!” – sonríe Gohan. – “Me alegro de verte.”
El hijo de Vegeta mira a Zahha con desconfianza y desenfunda su espada.
– “¿Es nuestro enemigo?” – pregunta el mestizo.
– “No estoy seguro…” – responde Gohan.
El ojo gris de Trunks y los ojos del espadachín se miran fijamente.
– “¿Qué demonios…?” – murmura el mestizo.
La cara de Trunks palidece como si hubiera visto a un fantasma.
Mientras tanto, aprovechando la distracción, Onisen se arrastra hacia el cráter que da lugar al núcleo.
– “Integración del núcleo completada.” – informa Ahms.
Todos se dan la vuelta para escuchar con horror el anuncio, sin entender lo que significa, pero con el claro augurio de que son malas noticias.
El rostro de Raichi se ilumina con emoción.
– “¡JAJAJAJA!” – ríe nervioso como un niño frente a su regalo el día de navidad. – “Al fin… ¡El poder de la semilla está bajo mi control!”
La masa oscura que rodeaba el núcleo toma forma y se transforma en Ahms, que guarda el núcleo en su abdomen, brillando más intensamente que nunca de color azul.
Mirai Trunks, al oír el anuncio, sale de su trance y vuela a toda velocidad hacia el núcleo.
– “Maldita sea…” – protesta el mestizo, que carga una esfera de ki en su mano mientras avanza.
Trunks se eleva sobre la cámara y lanza su ataque de energía.
– “¡¡SE ACABÓ!!” – exclama.
El ataque avanza rápidamente hacia Ahms, pero alguien se interpone en la trayectoria y recibe el impacto.
La polvareda se disipa para revelar a un malherido Onisen.
– “¡¿Aún sigues con vida?!” – protesta el mestizo.
Trunks realiza los gestos que preceden a su Ataque Ardiente.
– “¡¡DESAPARECE DE UNA VEZ!!” – exclama el mestizo al lanzar el ataque.
Onsien intenta cubrirse, pero está tan malherido que recibe el impacto directo y es empujado hacia Ahms.
– “¡¿AH?!” – se asusta el pequeño androide.
Onisen choca contra Ahms y el Ataque Ardiente estalla, generando una gigantesca explosión que inunda la cámara del núcleo antes de ser canalizada hacia el cielo.
Gowas se fija en Mirai Trunks, pues puede sentir en él la presencia de un ángel.
– “¿Cómo es posible…?” – murmura el ira-aru.
– “Los mortales no son el enemigo.” – insiste Zamas. – “Ni los Dioses.”
– “Todos intentamos hacer nuestro trabajo lo mejor posible.” – dice Piccolo.
– “El Universo trabajó unido para detener a mi otro yo. Dioses y mortales.” – dice el Dai Kaioshin. – “Y también para detener Moro.”
– “Los mortales no pueden ser gobernados.” – dice Piccolo. – “Pero sí guiados.”
Champa se une a la conversación, cargando con la placa de metal que ha desenterrado en su mano.
– “Acompañados y bien aconsejados…” – añade el Hakaishin. – “Su potencial es infinito.”
– “Potencial infinito…” – protesta Gowas. – “¡¿Y lo decís como si no fuera algo terrible?!”
Champa tira la plancha de metal al suelo.
– “No.” – sentencia el Hakaishin.
Piccolo mira confuso el texto desgastado en el metal.
– “¿Qué es esto?” – pregunta el namekiano.
Zamas lo observa detenidamente.
– “Está escrito en tsufur…” – dice el Dai Kaioshin.
– “Tsufur antiguo.” – añade Gowas.
Gowas y Zamas extrañados al Hakaishin.
– “Esta es una muestra del peligro que conlleva nuestra decisión…” – sentencia Champa. – “Estamos en el viejo planeta Kudan.”
Los ira-aru se sorprenden ante la revelación.
Mientras tanto, la polvareda se disipa en la cámara del núcleo.
El ojo gris de Trunks puede identificar una silueta entre el humo.
Champa frunce el ceño.
– “Pero los guerreros que están luchando para detener a Raichi también son mortales.” – dice el Hakaishin.
Champa sonríe melancólico al recordar a su hermano despidiéndose de Son Goku en el torneo y dejando en sus manos el futuro del Universo.
– “Su mortalidad les da perspectiva.” – dice el gotokoneko. – “Puede que sus motivos parezcan egoístas, pero sus convicciones son reales.”
Onisen no solo ha sobrevivido, si no que ha sufrido una extraña transformación. Su piel se ha vuelto oscura y en el centro de su pecho brilla el núcleo azul.
El Hakaishin, al igual que todos los presentes, miran hacia el cráter al sentir una extraña presencia nacer en su interior.
– “Y necesitaremos esa convicción si queremos sobrevivir a este combate.” – sentencia el Dios.
Mirai Trunks observa el abismo que ha aparecido en la superficie del planeta oscuro. El núcleo ha sido expuesto.
– “¿Qué demonios es esto?” – se pregunta el mestizo, que carga con Granola.
– “Integración del núcleo al 90%” – anuncia Ahms.
El núcleo se ha reducido tanto de tamaño que ahora mide menos de un metro de diámetro. Solo quedan pequeñas trazas de brillo rojo, ya que el color azul lo ha tomado casi por completo.
Trunks se fija en el ventanal de la cámara, donde puede identificar con su ojo gris al holograma del científico tsufur.
– “Raichi…” – murmura el mestizo.
Pero sin que Trunks se dé cuenta, la mano del cuerpo gigante decapitado de Onisen se abre a su espalda, apuntándole.
– “¡TRUNKS!” – advierte Piccolo.
Onisen dispara un gigantesco blast de ki.
El mestizo se revuelve, aparta a Granola del peligro y usa la hoja de su espada sujetada con ambas manos a modo de escudo, frenando así el disparo.
Pero Onisen cierra su mano y hace estallar la esfera de energía, empujando así a Trunks al precipicio que es la cámara del núcleo.
Freezer mira con rabia a su enemigo.
– “Así que sigue vivo…” – protesta el tirano, que se siente engañado.
Onisen se reincorpora y su cabeza se regenera revelando una pícara sonrisa.
Broly reaviva su aura verde y prepara una esfera azul en su mano derecha que adquiere destellos del mismo color que su aura.
– “¡¡RIOT JAVELIN!!” – dispara el saiyajín.
El ataque del saiyajín sorprende a Onisen, impactando en el lado derecho de su rostro mientras se levantaba, haciendo que tenga que apoyar sus manos en el suelo para no caer de nuevo.
Dabra mira fijamente al enemigo.
– “¡KURUSHIMERU!” – exclama mientras chasquea los dedos de su mano derecha.
El cuerpo de Onisen empieza a arder con llamas rojas y negras que parecen invocadas del mismísimo Makai.
– “¡¡GRAAAAAAH!!” – grita el gigantesco androide.
La garganta de Onisen se ilumina de color verde y el gigante emite un torrente de ki verde desde su boca con el que barre el lugar.
Broly, Dabra y los demás tienen que ponerse a cubierto para evadir el disparo, que causa destrucción a su paso.
Freezer levanta sus manos y genera un kienzan gigante que lanza contra el monstruo por la espalda, cercenando así la pierna derecha de Onisen y haciéndolo caer de espaldas al suelo.
Así el torrente de energía que emanaba de su boca es proyectado hacia el espacio.
Mientras tanto, en el fondo de la cámara del núcleo, Mirai Trunks se levanta, aturdido.
– “Maldita sea…” – refunfuña el mestizo.
Pero de repente, Trunks siente una presencia detrás de él.
– “¡KYAAAJAJAJA!” – ríe Janemba.
Sorprendido, intenta darse la vuelta, pero el enemigo enrolla la cola en su cuello y sale volando, arrastrándolo contra la pared de la cámara mientras ascienden.
En la superficie, la gema de la pierna cercenada de Onsien regresa volando a él y se reconecta a la nueva extremidad generada.
Mientras tanto, Ub lleva al pequeño Goku con los demás, a una distancia segura del combate.
– “¿Qué hace Goku aquí?” – se pregunta Marron.
– “Hola” – saluda el pequeño con una sonrisa inocente.
Gohan y Punch reciben a Goku.
– “¡¿Estás bien?!” – pregunta el hijo de Trunks, preocupado.
– “Sí” – asiente Goku.
Piccolo aterriza junto a Ub, con Granola en brazos, y lo deja en el suelo.
El Dai Kaioshin está intentando curar a Cooler, moribundo en el suelo.
– “Lo siento… no puedo ir más rápido…” – dice Zamas.
Goten y Trunks, magullados, se acercan al grupo.
– “¡GOTEN!” – corre Marron a abrazar a su pareja.
La hija de Krilín salta a los brazos de Goten, que pone una mueca de dolor.
– “Yo también estoy bien…” – suspira Trunks. – “Gracias.”
– “Jaja…” – ríe Ikose con cierta incomodidad.
No muy lejos de allí, Pan, Bra y Baicha salen a la superficie entre los escombros.
– “Ay…” – protesta Bra, que empuja una gran roca para despejar el camino.
– “¿EH?” – mira Pan a los demás.
– “¡MAMÁ!” – exclama Goku, que corre a abrazarla.
Los dos se abrazan ante la sonrisa tierna de Ub y Piccolo.
– “No es mi mejor momento…” – sonríe el androide. – “¿Puedes ayudarme?”
Trunks lo mira de arriba a abajo.
– “Veré qué puedo hacer por ti…” – asiente.
Mientras tanto, parece que algo ha llamado la atención de Champa a pocos metros de donde están todos y camina en esa dirección.
Ub se da cuenta y se acerca al Hakaishin.
– “¿Qué ocurre, señor Champa?” – pregunta el terrícola.
El Dios se agacha frente a unas ruinas que parecen de una civilización que vivió en ese planeta hace mucho tiempo, ahora reveladas en un cráter causado por alguna de las explosiones del combate.
Champa frota una lámina de metal, quitándole eones de polvo y se queda traspuesto al ver una inscripción grabada.
No muy lejos de allí, el combate continúa.
Onisen dispara un rayo ocular contra Broly, que lo detiene cruzando los brazos frente a su pecho.
– “Tsk…” – protesta el saiyajín.
Dabra aprovecha la ocasión para materializar una lanza y tirársela al enemigo, clavándosela en el ojo izquierdo.
– “¡GRAAH!” – protesta Onisen.
Freezer ataca al androide por la espalda con una ráfaga de disparos con el dedo índice, alternando sus dos manos.
– “¡MALDITOS!” – exclama Onisen, intentando sacudir a Freezer.
De repente, del cráter sale Janemba, llevando a Trunks agarrado del cuello con la cola.
– “¡KYAJAJA!” – ríe el monstruo.
Ub es el primero en darse cuenta, al sentir la presencia del monstruo.
– “Es… ese es…” – titubea el terrícola.
– “Janemba.” – confirma Pan.
– “Ha regresado.” – añade Bra.
Punch y Gohan, que han oído la historia de Hit, reconocen ese nombre.
– “Es él…” – murmura Punch.
– “¿Ese es Janemba?” – dice Gohan, un poco asustado ante la terrible presencia del demonio.
Mirai Trunks reclama su espada y corta la cola del enemigo.
– “¡KYAAAAAH!” – grita Janemba.
El monstruo aprieta los dientes y mira con odio a Trunks mientras regenera en un instante su cola cercenada.
– “Janemba…” – murmura Trunks. – “Tenemos un asunto pendiente…”
El monstruo sonríe de forma macabra y un clon aparece de la nada.
– “Un clon temporal…” – murmura el mestizo, que activa su ojo gris.
Los dos Janemba se abalanzan sobre Trunks.
El mestizo detiene el tiempo con el salto temporal, con la intención de cortar en dos al primer enemigo… pero Janemba parece inmune al movimiento y evita el espadazo.
– “Conserva las habilidades transtemporales…” – piensa el espadachín.
Trunks se revuelve a tiempo para detener un puñetazo enemigo con la mano izquierda mientras prepara una estacada con la derecha, pero el otro Janemba no se lo permite, usando un portal para recortar distancias y dándole un codazo en el pecho, lanzándolo contra el suelo.
Trunks logra detener su caída y posarse de pie, pero enseguida se ve avasallado por sus enemigos, que se abalanzan sobre él.
El mestizo, viéndose acorralado, cruza los brazos frente a su pecho para luego extenderlos hacia los lados, generando una gigantesca explosión, imitando la técnica de su padre.
– “¡¡HAAAAAAAAA!!” – grita el mestizo.
Ub aprieta los dientes, sintiéndose culpable e impotente como la primera vez que despertó a ese monstruo.
– “Pan…” – le dice a su pareja. – “¿Puedes cuidar de Goku?”
– “¿Qué?” – se sorprende ella. – “¿Qué estás diciendo…?”
Ub sonríe.
– “No te hagas el héroe…” – dice Pan.
– “Esa cosa te matará.” – advierte Bra. – “No seas estúpido.”
– “Mirad a vuestro alrededor.” – dice el terrícola. – “Nadie está en condiciones de pelear.”
– “Pero…” – duda Pan.
Ub sonríe de nuevo con ternura.
– “Confía en mí.” – levanta el pulgar.
Pan, con lágrimas en los ojos, asiente.
Piccolo puede ver durante un ínstate a Son Goku en la forma de actuar de Ub.
– “Aguanta lo suficiente.” – dice el namekiano. – “Pronto llegarán Son Gohan y Vegeta.”
Ub asiente antes de marcharse volando hacia el combate.
– “¡PAPÁ!” – exclama Goku. – “¡MUCHA SUERTE!”
Mirai Trunks, con su cuerpo humeante, retrocede frente a los dos enemigos, que pronto lo rodean.
– “Tsk…” – protesta el mestizo.
El primer enemigo carga contra él y Trunks lanza su espada al aire para liberar sus manos y poder defenderse del puñetazo con los antebrazos frente a su pecho.
Trunks repele a Janemba con una patada en el pecho y luego con sus dedos índice y corazón de su mano derecha indica a su arma que caiga sobre el enemigo, partiéndolo por la mitad.
El mestizo avanza y coloca sus manos tocando las dos mitades del enemigo.
– “¡¡HAAAAAAAAA!!” – dispara una potente andanada de energía.
Janemba es desintegrado por completo.
– “Ah… ah…” – parece cansado el mestizo.
El otro Janemba aprovecha la ocasión para atacar al mestizo por la espalda y enrollar sus brazos alrededor de Trunks, apresándolo con su agarre y se abalanza sobre él con las fauces abiertas de par en par, dispuesto a arrancarle la cabeza al mestizo de un mordisco.
Pero de repente, Ub aparece envuelto en el aura del Kaioken para patear al monstruo en la cara y alejarlo de Trunks.
– “¡¿Ub?!” – se sorprende el mestizo.
Janemba sacude su cabeza para quitarse el aturdimiento.
Sin perder ni un segundo, Ub agarra la espada de Trunks y con un rápido movimiento le corta los brazos a Janemba, liberando al mestizo.
– “¡¡KYAAH!” – grita el monstruo.
Ub intenta atacar de nuevo, propinándole un espadazo, pero Janemba desaparece por uno de sus portales, haciendo que Ub atice la nada.
– “Gracias, Ub.” – dice Trunks.
– “¿Estás bien?” – pregunta el terrícola, que le devuelve la espada.
Trunks asiente.
Janemba pronto aparece de nuevo, relamiéndose con su larga lengua.
En la cámara del núcleo, la voz de Ahms anuncia su progreso.
– “Integración del núcleo al 95%” – informa el asistente de Raichi.
– “Solo un poco más…” – piensa Raichi.
Ub y Janemba se miran fijamente a los ojos.
– “¿Me recuerdas?” – pregunta el terrícola.
Dibujado por Ipocrito
El monstruo se relame.
– “Es culpa mía…” – murmura Ub. – “Eres parte de mí.”
– “¡KYAAAAAAH!” – grita Janemba.
El monstruo alarga sus brazos para agarrar a Ub, pero el terrícola los caza al vuelo, agarrándolo de las muñecas.
El terrícola se imbuye con el aura del Kaioken. Su musculatura crece. El suelo se resquebraja bajo sus pies.
– “¡YAAAAAAAH!” – grita Ub mientras tira de Janemba.
El terrícola gira sobre sí mismo varias veces, arrastrando a Janemba hasta que lo lanza contra una montaña cercana.
Trunks se pone en guardia, pero Ub lo detiene.
– “Déjamelo a mí.” – dice el terrícola.
– “¿Lo dices en serio?” – se sorprende Trunks.
– “Conozco mis limitaciones, no te preocupes.” – sonríe Ub. – “Encárgate de Onisen.”
– “Yo también tengo asuntos pendientes con él…” – insiste Trunks, acordándose de Hit.
– “No malgastes tus energías.” – responde Ub. – “No es el momento.”
Trunks no parece convencido, pero decide confiar en el terrícola.
Mientras tanto, Piccolo medita levitando a unos metros del suelo, con los ojos cerrados, con las piernas cruzadas y sus manos enlazadas.
– “Aguanta, muchacho…” – piensa el namekiano.
Janemba mira de reojo como Trunks se marcha.
– “¡No te confundas, monstruo!” – advierte Ub, llamando su atención. – “Tu adversario soy yo.”
Janemba sonríe de forma terrorífica y desaparece por un portal.
Ub cierra los ojos y suspira durante un instante… para abrirlos enseguida y propinar un codazo a su izquierda, aparentemente a la nada.
Pero en el último momento se abre un portal por el que sale Janemba, instantáneamente interceptado por el codazo de Ub.
En la distancia, Pan y los demás se sorprenden de que el terrícola haya golpeado a Janemba con tanta facilidad.
Ub esboza una media sonrisa que pone de los nervios al monstruo.
Janemba se desvanece de nuevo y esta vez reaparece detrás del terrícola, pero éste usa el Shunkanido para evadir el golpe y contraatacar con una patada en la espalda del monstruo que lo empuja contra el suelo.
– “Je…” – sonríe Ub.
Piccolo sonríe.
– “Está usando su capacidad de sentir el Makai para predecir los movimientos de su adversario y el Shinkanido para compensar su velocidad…” – piensa el namekiano. – “Puedes estar orgulloso, Son Goku.”
Janemba dispara una bocanada de ki, pero Ub usa de nuevo el Shunkanido para evadirlo, apareciendo y desapareciendo alrededor del monstruo, haciendo que enfurezca mientras redirige su torrente de energía.
– “¡¡GRAAAAAAAAH!!” – dispara Janemba.
Ub reaparece sobre Janemba y cae de rodillas sobre su cabeza, haciendo que cierre su boca de repente y le salga el ki por la nariz, impactando contra el suelo y generando una explosión.
Ub retrocede y se pone en guardia.
Janemba, con el cuerpo humeante, mira con ira a su contrincante.
Mientras tanto, Onisen tiene agarrado a Dabra en su mano y lo estruja hasta que sus huesos crujen.
– “Maldito…” – protesta el demonio.
Dabra escupe al androide en la mano, pero parece no afectarle.
– “¡AAAAAAH!” – grita el diablo.
Trunks aparece espada en mano y cercena la extremidad del androide, liberando a Dabra.
El gigante Onisen retrocede mientras la esfera de su mano caída ya regresa a la nueva extremidad que ya se está regenerando.
Freezer revolotea alrededor de Onisen como una mosca molesta, haciendo que el androide intente atraparlo.
Dabra, furioso tras la tortura, chasquea los dedos de nuevo y hace arder al androide una vez más.
Broly toma aire, hinchando su pecho, y luego emite un grito en el que vuelta todo su ki, haciendo que de su boca nazca un torrente de energía que impacta directamente contra el pecho de Onisen.
El monstruo, pese a su tamaño, es empujado a varios metros de distancia.
– “Ah… ah…” – respira cansado el saiyajín.
Trunks y Freezer cargan contra el enemigo.
Onisen se reincorpora y lanza un rayo ocular que los dos guerreros evaden rápidamente.
Juntos se lanza contra el androide y golpean su frente a la vez con una patada, derribándolo de nuevo.
A la vez, Trunks y Freezer lanza un poderoso ataque de ki a una mano contra el androide, generando una gigantesca explosión que sacude el planeta.
Janemba ataca de nuevo a Ub, que sigue usando el Shunkanido para compensar los saltos interdimensionales de su adversario.
El Kaioken empieza a causar mella en su estado físico, lo que causa una leve pérdida de concentración que el monstruo aprovecha.
Janemba extiende sus brazos hacia los lados, haciendo que cada uno de sus puños atraviese un portal diferente.
Ub se defiende de uno, pero el segundo le agarra del hombro y tira de él, obligándole a cruzar el portal hasta Janemba.
Ub se revuelve y golpea al monstruo, pero su puño parece que Janemba se haya tornado viscoso y atrapa el puño del terrícola.
Ub intenta apartarse, pero el cuerpo viscoso de Janemba lo tiene atrapado y empieza a extenderse por su cuerpo.
Janemba se torna una simple pasa que empieza a cubrir el cuerpo de Ub, con unos tentáculos que reptan por su piel.
– “¡¡AAH!!” – grita Ub, asustado.
– “¡UB!” – sufre Pan, que reaviva su aura sin poder llegar a transformarse en Súper Saiyajín. – “Maldita sea…”
Poco a poco, el terrícola es recubierto por el de su adversario, como si Janemba reclamara su cuerpo original.
– “Papá…” – dice Goku, asustado.
Piccolo, que estaba meditando, sale volando hacia Ub a toda velocidad.
– “No estoy preparado…” – piensa el namekiano. – “Pero no puedo dejarle morir.”
Ub lucha contra los tentáculos de Janemba, que poco a poco reclaman su cuerpo hasta llegar a su cara y empiezan a cubrirla.
En su mente, Ub aparece sentado en un páramo verde soleado.
– “Ya tenemos suficiente por hoy.” – dice Son Goku. – “Descansar es parte del entrenamiento.”
– “Estoy agotado…” – suspira Ub.
– “Lo haces muy bien.” – dice Goku, que se sienta a su lado.
Los dos visten ropa de Isla Papaya.
– “Cada vez controlas mejor tu poder.” – dice Goku. – “Ya no eres el mismo al que me enfrenté en el torneo.”
– “Gracias, maestro.” – sonríe Ub.
La barriga de Goku hace ruido.
– “Qué hambre…” – dice el saiyajín. – “¿Hay dinosaurios por aquí cerca? Echo de menos la sopa de lagarto de Chichi…” – suspira.
– “Señor Goku…” – le interrumpe Ub.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta el maestro.
– “¿Por qué me entrena?” – pregunta Ub.
– “Un día vas a tener que defender la Tierra.” – responde Goku.
– “¿Pero no están sus hijos para eso?” – pregunta Ub.
Goku sonríe con ternura.
– “Bueno… no es solo eso…” – dice el saiyajín, con una sonrisa un poco vergonzosa.
– “¿Eh?” – se extraña Ub.
Goku se pone en pie.
– “Como ya te he contado, pedí al Rey Enma que reencarnara el alma de Majin Bu en alguien bueno.” – explica Goku.
– “¿Pero por qué?” – pregunta Ub.
– “Majin Bu nos hizo sufrir de verdad.” – dice Goku, con brillo en sus ojos. – “Cada vez que se nos ocurría algo para superarlo, él lograba adelantarnos. Fue un enemigo fascinante.”
– “¿Solo fue para pelear contra él otra vez?” – dice Ub, sorprendido ante el egoísmo de tal deseo.
– “Puede que sí.” – sonríe Goku. – “O puede que al enfrentarme a él comprendiera el odio que residía en su alma… y pensara que merecía tener otra oportunidad.”
Ub se sorprende ante las palabras de su maestro.
– “¿Eres feliz, Ub?” – pregunta Goku.
– “¿Qué…?” – se sorprende Ub, que siente como si Goku mirara a través del tiempo y le hablara en ese mismo instante.
– “¿Hice lo correcto?” – pregunta Goku.
En el planeta oscuro, Pan sufre por su pareja.
– “¡¡UUB!!” – exclama la nieta de Satán. – “¡¡NO TE RINDAS!!”
– “¡¡PAPÁ!!” – exclama su hijo. – “¡¡TU PUEDES!! ¡¡PAPÁ!!”
Antes de que Janemba cubra por completo al terrícola, sus ojos se abren. El terrícola cierra los puños con fuerza. Las voces de su mujer y su hijo retumban en su mente.
– “No lo permitiré…” – gruñe Ub, entre dientes. – “¡¡DÉJAME EN PAZ!!”
El aura del Kaioken estalla bajo la piel de Janemba, haciendo que salte por los aires en cientos de pedazos mientras la llama de la técnica de Kaiosama arde, calcinando muchos de ellos.
– “¡¡HAAAAAAAAA!!” – grita Ub con todas sus fuerzas.
Piccolo se detiene de repente al sentir tal estallido de energía.
Los trozos de Janemba que sobreviven empiezan a reunirse en el cielo, intentando reconformar al monstruo.
El suelo se resquebraja alrededor de Ub y las rocas levitan. El aura del Kaioken arde como nunca antes.
– “¡¡NO LO PERMITIRÉ!!” – exclama UB. – “¡¡NO DEJARÉ QUE ME LO ARREBATES!!”
El terrícola prepara la técnica de la Escuela Tortuga.
– “¡¡KAIO…!” – se prepara. – “¡KA… ME…!”
El aura del Kaioken se desvanece de su cuerpo y se concentra en sus manos como si se tratara de una bola de fuego rojo.
– “¡HA… ME…!” – continúa.
Janemba casi ha recuperado su forma por completo.
– “¡¡¡HAAAAAAAAAAAAA!!!” – dispara Ub.
Un torrente de energía emana de sus manos, haciendo que el propio Ub tenga que levantar su pierna delantera para aguantar el equilibrio y incrustando su pie de apoyo en el pavimento.
El ataque de Ub engulle a Janemba por completo.
– “¡¡KYAAAAAAAH!!” – grita el monstruo, con pánico en su mirada.
El Kaiokamehameha desintegra a Janemba.
La luz roja del ataque inunda el planeta, haciendo que todos deban cubrirse.
Al disiparse, Ub cae al suelo de rodillas, con su cuerpo tembloroso por el esfuerzo.
– “Ah… ah…” – respira con dificultad.
– “Lo ha… lo ha conseguido…” – se sorprende Piccolo.
– “¡¡MUY BIEN PAPÁ!!” – celebra Goku. – “¡¿Lo has visto, Gohan?!” – pregunta a su amigo. – “¡¡MI PAPÁ ES MUY FUERTE!!”
Mientras tanto, Onisen también se ha visto superado por el ataque combinado de Trunks y Freezer, y yace en el suelo, humeante tras recuperar su estatura habitual.
Pero con Goku en brazos, el namekiano siente que su prioridad es ponerlo a salvo, así que sigue su camino.
En la superficie del planeta, Mirai Trunks y Granola se enfrentan a Onisen.
El cereliano dispara una ráfaga de balas de ki al androide de Raichi, pero éste se desvanece en piezas de rompecabezas para evadir los disparos.
Granola, adivinando sus intenciones, se da la vuelta justo a tiempo para detener una fuerte patada del enemigo, cubriéndose con ambos brazos para resistir el golpe.
Trunks aprovecha el momento para usar el salto temporal para sorprender al enemigo y de un espadazo lo parte en dos por la cintura.
Lejos de frenarlo, ahora las dos partes de Onisen atacan a nuestros amigos; la parte superior carga contra Trunks y la inferior contra Granola.
El cereliano retrocede ante las patadas de Onsien, que poco a poco superan la defensa de Granola, sorprendiéndole con una fuerte patada en el abdomen seguida de un rodillazo en la barbilla y una patada giratoria en la cara que lo lanza contra el suelo.
Trunks se defiende mejor hasta que Onisen usas los tentáculos de su cabeza, alargándolos y enrollándolos en los brazos del mestizo, impidiéndole defenderse y propinándole varios puñetazos en el abdomen.
El mestizo reacciona con una bocanada de ki a bocajarro que sorprende a Onisen.
– “¡¡HAAAAA!!” – dispara Trunks.
El androide es empujado por el torrente de energía y se ve obligado a soltar sus amarres antes de ser rechazado.
– “Maldición…” – protesta Trunks, sujetándose su dolorido abdomen.
Pero por sorpresa, el tren inferior de Onsien le ataca por la espalda.
Trunks se da la vuelta a tiempo y detiene el primer golpe, pero Onisen le propina una repetición de patadas que, aunque el mestizo se cubre con ambos antebrazos frente al pecho, una acaba superando su defensa, aturdiéndolo, y otra lo estampa contra el suelo.
Las piernas corren a reunirse con su otra mitad, y así Onisen se levanta con una desafiante mueca en su rostro.
– “Je…” – sonríe el androide.
Pero algo llama la atención del Onisen. El androide levanta su mirada hacia el cielo, extrañado, cuando… ¡BAM! Una gran zarpa de ki naranja lo aplasta.
El avatar de energía de Liquir ha llegado al planeta.
– “Je…” – sonríe ahora el aprendiz de Hakaishin.
Granola y Trunks se levantan, magullados. El mestizo sonríe al reconocer al kurama.
En la pantalla del laboratorio, un nuevo sector se pone en rojo.
Dabra, Broly, Ub, Kamakiri, Reitan, Okure y Turles, que nada más aparecer recupera su forma humana, pues su luna ha quedado varada en la jungla, también han llegado.
– “¿Te diviertes sin nosotros?” – pregunta Reitan con retintín.
– “Jeje…” – sonríe Trunks.
– “¡Hola!” – saluda Broly con una sonrisa sincera pero tímida.
– “¿Estáis todos bien?” – pregunta Ub.
Turles se cruza de brazos, frustrado por haber perdido su transformación cuando más se estaba divirtiendo.
Ub mira a su alrededor, buscando a su familia.
Liquir levanta su zarpa para ver el estado en el que se encuentra su enemigo… pero no hay nada.
– “¿EH?” – se sorprende el zorro.
El rompecabezas se reconstruye dentro del aura del kurama, a su espalda.
– “¡DETRÁS DE TÍ!” – exclama Granola, que es el primero en darse cuenta.
Onisen agarra a Liquir por la nuca y lo empuja hacia el suelo a toda velocidad, sacándolo de su avatar y estrellándolo contra el pavimento.
– “Maldita sea…” – refunfuña Trunks.
El zorro gigante de ki se desvanece.
Turles y Reitan, ambos transformados, no dudan en abalanzarse sobre el enemigo por la espalda, pero Onisen levanta las manos, sin mirar hacia atrás, y les apunta con las piedras que luce en ellas.
Dos certeros y potentes disparos casi a bocajarro rechazan al saiyajín y al herajín.
Ub se imbuye del aura del Kaioken.
– “Maldición…” – refunfuña el terrícola.
Broly es el siguiente en atacar con la intención de propinar un puñetazo al enemigo, pero Onisen se descompone frente a sus ojos antes de lograrlo.
– “Tsk…” – protesta el saiyajín.
– “¿Dónde está?” – se pregunta Ub.
Onisen se recompone detrás de Dabra, pero el demonio se revuelve rápidamente y detiene el puñetazo del enemigo con ambos brazos.
– “Puedo olerte, criatura…” – sonríe Dabra.
Ub se abalanza sobre Onisen, pero el androide alarga su brazo y lo intercepta agarrándolo del cuello.
Dabra intenta golpear al androide, pero éste le lanza un rayo de energía con los ojos que impacta en el pecho del demonio y lo empuja, derribándolo y alejándolo de él.
Okure prepara un potente ataque de energía verde para intentar sorprender al androide por la espalda… pero antes de que pueda lanzarlo Onisen lanza a Ub contra la herajín, noqueando a ambos y haciendo que su ataque salga desviado e impacte contra el suelo a varios metros de distancia, levantando una gran nube de polvo.
Broly reaviva su aura de Súper Saiyajín hasta que se tiñe de color verde, dispersando la polvareda… pero no hay rastro de Onisen.
Mientras tanto, en la sala del núcleo, la fusión metamor de Pan y Bra sigue peleando contra Janemba.
La guerrera se agarran la parte izquierda del cuello, cerca del hombro, donde han sido mordida.
– “Maldita sea…” – protesta la fusión.
– “¡JYAAAJAJAJA!” – ríe Janemba.
La voz de Ahms anuncia una vez más su progreso.
– “Integración del núcleo al 70%” – informa el asistente de Raichi.
El momento de pausa hace que las muchachas se fijen en el núcleo y en los ojos amarillos que revela la masa oscura que lo rodea.
– “¿Qué demonios es eso…?” – se pregunta la fusión.
La guerrera mira hacia el laboratorio y nota la preocupación de Raichi ante la destrucción que la pelea está causando en la cámara.
Pero ahí acaba su descanso, pues Janemba no es un adalid de la paciencia.
La criatura demoníaca se abalanza sobre ellas y les propina con una doble patada en su pecho.
La fusión es empujada hacia la pared de la cámara. Las muchachas dan varias volteretas para recuperar su estabilidad, listas para impulsarse contra el muro y contraatacar… pero un portal se abre bajo sus pies y ellas lo cruzan sin darse cuenta, para reaparecer junto a Janemba, que ya las espera para propinarles un fuerte codazo en la espalda que las lanza al fondo de la cámara, donde se estrellan.
Raichi observa la escena con horror ante el riesgo que sufre su experimento.
– “¡UN POCO MÁS DE CUIDADO!” – le exige a su monstruo.
En la superficie, Onisen cae sobre Broly dando una voltereta hacia delante e intentando propinar una patada con el tacón al saiyajín, pero Broly levanta sus brazos cruzándolos sobre su cabeza, deteniendo el ataque.
El saiyajín aprovecha para agarrar la pierna de enemigo y estamparlo de cara contra el suelo con violencia.
Onisen queda incrustado en el pavimento, pero de repente su cuerpo se da la vuelta como por arte de magia, su cara aparece donde estaba su nuca, su pecho donde estaba su espalda…
– “¡¿AH?!” – se sorprende el saiyajín.
Onisen apunta a Broly cruzando los brazos frente a su pecho e iluminando las esferas de sus manos.
Un cañonazo de energía lanza a Broly por los aires.
Trunks cae del cielo sobre Onisen dispuesto a enterrar su espada en el pecho del androide… pero de nuevo éste se descompone en piezas de puzle en el último momento, evadiendo el ataque.
– “Maldición…” – refunfuña el mestizo, con la espada clavada en el suelo.
Trunks mira a su alrededor, buscando al enemigo.
Granola también busca, con su dedo índice listo para disparar.
– “¿Dónde te has metido…?” – murmura el cereliano.
El puzle se recompone al lado del cereliano, aprovechando el ángulo muerto de su ojo perdido.
– “Estoy aquí.” – le advierte la voz de su difunta esposa que emana de la boca de Onisen.
La sangre de Granola se hiela durante un instante; lo suficiente para retrasar su reacción y convertirlo en blanco fácil para el enemigo, que lo agarra de la cara y lo levanta del suelo ante la mirada de horror del cereliano, para luego usar la piedra del dorso de su mano para propulsarla y estrellarlo contra el suelo con más fuerza, generando un cráter con el impacto.
Trunks lanza su espada hacia Onisen, pero éste la intercepta con un disparo de energía de su mano libre.
El arma sale repelida hacia el cielo, pero Trunks ha aprovechado el momento para avanzar y la recoge en el aire antes de seguir su camino hacia Onisen.
– “¡¡YAAAAAH!!” – exclama Trunks.
Onisen clava sus manos en la tierra.
El suelo se ilumina bajo Trunks, pues el androide ha alargado sus manos hasta él y dispara desde el subsuelo.
El ataque sorprende al mestizo, que se cubre ante la explosión.
La polvareda cubre a Trunks, aturdido por el estallido, cuando de repente Onisen cruza la nube de polvo a toda velocidad, listo para dar el golpe de gracia al mestizo.
Trunks cierra los ojos y se cubre como puede, viéndose incapaz de protegerse en condiciones de un ataque a tal velocidad y sin tiempo para intentar el salto temporal.
Pero de repente, Onisen se encuentra detenido y encapsulado en un orbe de energía morada.
– “¿EH?” – se sorprende el androide.
La silueta de Freezer puede adivinarse entre la polvareda, con la mano apuntando al enemigo.
– “¡Jo, jo, jo!” – ríe el tirano. – “¿Os divertís sin mí?”
Freezer abre su mano al máximo y el orbe de energía que encierra a Onisen es empujado a una velocidad de vértigo hacia una montaña rocosa contra la que choca y estalla.
– “Freezer…” – sonríe Trunks.
Mientras tanto, en el horizonte, donde se están reuniendo Zamas, Champa, Punch, Gohan, Marron, Ikose, Gamma 2 y Kamakiri, un ruido de pisadas detrás de ellos los sobresalta, haciendo que todos se den la vuelta y se pongan en guardia.
– “Maestro…” – dice una voz casi sin fuerzas.
El hermano de Freezer llega tambaleándose, con un agujero en el pecho.
– “¡Cooler!” – se sorprende Champa.
El demonio del frío se desploma frente a ellos.
– “¡Zamas!” – exclama Champa. – “¿Puedes…?”
– “¡Ahora mismo!” – responde el Dai Kaioshin. – “Lo intentaré…” – murmura mientras se arrodilla junto a Cooler.
En el laboratorio, Ahms anuncia de nuevo su progreso.
– “Integración del núcleo al 80%” – informa.
La fusión metamor de Pan y Bra embiste de nuevo a Janemba, que intenta sorprenderlas alargando su brazo, intentando propinarles un puñetazo.
La guerrera esquiva el golpe y le agarra el brazo para girar sobre sí misma, haciendo que Janemba de varias vueltas antes de lanzarlo contra la pared de la cámara.
Pero en lugar de chocar contra la pared, el monstruo atraviesa un portal y reaparece sorprendiéndolas por su flanco derecho, dándoles una doble patada en la cara, que las hace escupir sangre.
– “¡JYAJAJAJA!” – ríe el monstruo.
– “Canalla…” – protestan las chicas mientras se limpian la boca con el antebrazo.
Janemba abre su enorme boca y proyecta un torrente de ki verde a tan poca distancia de ellas que tienen que propulsarse con un blast de energía para evadir el disparo.
Janemba intenta perseguir a las chicas con su torrente de energía mientras ellas se impulsan alrededor de la cámara, huyendo.
Raichi observa aterrado los daños en la cámara. Los refuerzos metálicos ya se han caído en varias partes, donde la roca viva queda expuesta.
La cámara se llena de polvo y humo.
Janemba cesa su ataque y aprovecha la polvareda levantada para desaparecer, adentrándose en ella.
La fusión vuele hasta donde antes se encontraba el monstruo con intención de golpearlo, pero se encuentra con que ha desaparecido.
– “¿Dónde se ha metido?” – refunfuña la fusión, buscando a su alrededor.
De repente, un portal se abre detrás de ella.
– “Je…” – sonríe la guerrera metamor, que ya esperaba que el enemigo intentara ese movimiento de nuevo.
Janemba se asoma por el portal, pero la fusión se revuelve y le sorprende empujando su cabeza de regreso al agujero y luego disparando un blast de ki a través del portal.
En otro punto de la sala, Janemba sale rechazado y envuelto con su rostro humeante por el ataque de la fusión.
– “Kyaah…” – gruñe el monstruo, furioso.
– “¿Creías que te saldrías con la tuya otra vez?” – sonríe la guerrera. – “Ahora verás…”
La fusión reaviva su aura… pero tras un primer estallido de energía, su transformación se desvanece.
– “¿Eh?” – se sorprenden ellas, que han regresado a su estado base.
Raichi suspira aliviado, al dar por acabado el combate.
Janemba revela una sonrisa de oreja a oreja.
– “¡¡JAJAJAJAJA!!” – ríe el monstruo.
La criatura se relame antes de salir volando hacia la fusión.
– “Maldita sea…” – se ponen en guardia la guerrera metamor, preocupada.
De repente, una voz sorprende a todos los presentes.
– “¡¡EH!! ¡¡TÚ!!” – exclama alguien desde el laboratorio.
Janemba y la fusión miran hacia el laboratorio. El propio Raichi es sorprendido por el recién llegado, del que no se había percatado pese a estar solo a unos metros de él.
El hijo de Yamcha apunta a Janemba con su mano derecha, colocándose de perfil.
– “¡¡CHÚPATE ESTA!!” – exclama Baicha. – “¡¡BIG BANG ATTACK!!”
– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende la fusión al reconocer el ataque de Vegeta.
Un blast de energía sale proyectado de la mano de Baicha hacia Janemba.
Sin inmutarse, el monstruo la desvía con el dorso de la mano, como quien espanta una mosca.
El ataque de Baicha sale repelido hacia el techo de la cámara del núcleo, donde estalla.
– “¡¿EH…?!” – se sorprende Baicha al ver el poco efecto que ha tenido su ataque.
Raichi sonríe con alivio al ver que se había preocupado por alguien tan inofensivo.
Pero de repente, la cámara del núcleo empieza a temblar.
Los cuatro personajes miran hacia arriba y se dan cuenta de que desde el lugar del impacto empiezan a extenderse fisuras en la cúpula.
– “No… ¡NO! ¡NO!” – exclama Raichi.
Janemba reacciona y embiste de nuevo a la guerrera metamor, pero justo en ese instante la fusión se deshace, separando a Pan y Bra y dejando pasar al monstruo entre ellas.
Las chicas se dan la vuelta y aprovechan el instante de confusión de su enemigo para disparan un blast de ki a la vez que estalla en la espalda de Janemba.
– “¡¡VÁMONOS!!” – exclama Bra.
– “¡SÍ!” – asiente Pan.
Los cascotes empiezan a caer del techo.
Al pasar junto a Baicha, Bra le agarra la mano y lo arrastra tras ella, y así los tres abandonan la sala por el mismo lugar por el que habían entrado.
En el exterior, Onisen, sucio por los escombros tras el ataque de Freezer, camina hacia su nuevo contrincante.
El tirano lo espera y parece tomar el relevo de Trunks en el combate.
– “¿Tú también eres un androide?” – pregunta Freezer con retintín. – “Si el enemigo no tiene miedo, se pierde parte de la diversión…”
Pero de repente, Freezer ve al Súper Saiyajín Son Goku frente a él, tal y como lo vio por última vez en Namek.
– “¡¿EH?!” – se sorprende el tirano.
Pero tras un breve instante de confusión, Freezer sonríe de nuevo.
– “¿Juegos mentales?” – dice el tirano con burla. – “Vas a necesitar mucho más que eso si quieres derrotar al Emperador Freezer…”
Onisen empieza a correr directo hacia su enemigo.
El demonio del frío hace levitar una gran cantidad de rocas a su alrededor y las lanza contra el androide.
Onisen las esquiva y las usa como plataformas por las que asciende, saltando de una a otra, hasta saltar sobre el tirano.
De repente, el androide se agiganta.
– “¡¿CÓMO?!” – se sorprenden nuestros amigos que observan la batalla desde la distancia.
Onisen cae sobre Freezer y lo aplasta de un puñetazo, haciendo temblar el suelo del planeta.
– “Je…” – sonríe el androide.
Pero pronto se da cuenta de que su combate no ha terminado. Lentamente, su puño retrocede.
Freezer lo está levantando con un gran esfuerzo.
– “¡¿Crees que puede derrotarme un maldito electrodoméstico?!” – protesta el tirano.
Freezer se imbuye en su aura fucsia y sale volando, dejando caer el puño.
El tirano genera dos kienzan y los lanza contra el brazo del enemigo.
Los discos ascienden por el brazo mientras giran a su alrededor, haciéndole dos cortes profundos en espiral.
Mientras tanto, Freezer asciende hasta colocarse a la altura del rostro del androide.
Onisen intenta sorprender a su adversario y abre su boca, que revela un brillo verde que enseguida se transforma en un torrente de energía que sale proyectado de ella.
– “¡¡HAAAAAA!!” – dispara el androide.
Pero Freezer extiende sus manos hacia el ataque y parece frenarlo con su poder telequinético.
El cuerpo del tirano lucha contra el enemigo y adopta su forma del 100% mientras se esfuerza para empujar el ataque de regreso a la boca de Onisen.
El androide parece sorprendido y no sabe cómo reaccionar al verse obligado a tragarse de nuevo su propio ataque.
Freezer hace un último esfuerzo para remitir el ataque y hace que éste estalle en la boca de Onisen, haciendo que su cabeza salte por los aires.
Lentamente, el gigante cae de espaldas al suelo, decapitado.
Freezer recupera su forma sencilla mientras desciende, sonriendo satisfecho.
Mientras tanto, Piccolo ha llegado a la superficie, con Goku en brazos.
– “¿Qué ha pasado aquí?” – se pregunta el namekiano. – “Onisen… Y parece que han regresado algunos más…”
Gohan es el primero en darse cuenta de su presencia.
– “¡GOKU!” – saluda el hijo de Trunks.
– “¡HOLA!” – saluda el pequeño, bajándose de los brazos de Piccolo.
Ub, aún aturdido en el suelo, parece despertar al oír la voz de su hijo.
– “¿Goku?” – se pregunta, dudando de sus propios sentidos.
El terrícola mira de reojo hacia el origen de la voz y se da cuenta de que, efectivamente, es su hijo.
– “¡GOKU!” – se levanta de un salto, sacando fuerzas de donde parecía que ya no le quedaban.
Okure, que estaba tirada en el suelo a su lado, parece recuperar el conocimiento.
El pequeño oye la voz de su padre.
– “¡PAPÁ!” – exclama el niño, cuyos ojos se llenan de lágrimas mientras corre hacia él.
Pero en ese instante, el suelo tiembla, haciendo que todos se detengan para concentrarse en aguantar el equilibrio.
– “¡¿Qué está pasando?!” – se pregunta Okure.
El suelo empieza a resquebrajarse bajo los pies de nuestros amigos y partes se precipitan a un aparente vacío.
– “¡ATRÁS!” – exclama Trunks.
Todos corren o vuelan para alejarse del epicentro del derrumbe, que se extiende de forma circular.
Ub agarra a su hijo antes de que el suelo bajo sus pies desaparezca. Trunks recoge al malherido Granola para alejarlo del peligro. Okure corre para ponerse a salvo.
Dabra y Broly, pese a estar heridos, logran huir del desastre. Otros no tienen tanta suerte y son engullidos por el socavón, como Turles y Reitan.
Cuando el temblor acaba, la cámara del núcleo queda expuesta al exterior.
– “Pero… ¿Qué diablos…?” – se pregunta Trunks, acercándose al borde del cráter, cargando con Granola.
El núcleo cada vez es más pequeño y azul, y está encapsulado por la masa negra con los ojos de Ahms.
– “Integración del núcleo al 90%” – anuncia el asistente.