OLD MAN GOHAN // Capítulo 8: Los androides

OMG // Capítulo 8: Los androides
Son Gohan se despoja rápidamente de la capa y extiende su brazo en un gesto protector hacia Videl y el teniente.

– “¡Alejaos de aquí!” – les grita nervioso.
Los androides siguen avanzando hacia ellos. El número 17 saca un rifle y enfila el arma hacia a nuestros amigos.

– “¡Dadnos todo lo que lleváis!” – dice el androide.
– “¡Somos los androides!” – les dice la número 18. – “¡Si no obedecéis os mataremos a todos!”
Gohan parece confundido ante el comportamiento de los mellizos.

– “¿Qué está pasando?” – piensa el mestizo.
La número 18 parece reconocer a nuestro vagabundo.

– “¿Son Gohan?” – dice la androide.
– “¿Qué?” – pregunta el número 17. – “¿Has dicho Son Gohan?” – dice mientras se fija en la cara tras la barba y el pelo largo y mugriento. – “¡Son Gohan!” – exclama en un tono jubiloso.
Gohan, Videl y Shapner están profundamente confusos ante esa situación.

– “¡Te dije que estaba con los androides!” – exclama Shapner, apuntando a Son Gohan con su fusil de asalto.
– “Me has mentido…” – murmura Videl, que se siente traicionada.
Son Gohan sonríe y parece relajarse.

– “No te he mentido. No estoy con los androides” – dice el mestizo.
De repente, el número 17 y la número 18 parecen sufrir una metamorfosis y recuperar su estado original. 

– “¡Oolong! ¡Puar!” – exclama Gohan alegre. – “¡Cuánto tiempo!”
Ambos metamorfos se abrazan a Gohan.

– “¡Sigues vivo!” – se alegra Oolong.
Videl y Shapner se miran desconcertados. No entienden nada.

– “¿Quiénes son estos?” – pregunta Videl.
– “Son viejos amigos míos” – responde Gohan.
– “¿A quién llamas viejo?” – se enfada Oolong bromeando. – “¿Te has visto la cara?”
Gohan bromea con sus amigos, mientras Videl se percata de que por primera vez está viendo al vagabundo sonreír genuinamente.
Los dos metamorfos guían a nuestros amigos hasta una cueva dentro de una pequeña montaña en mitad del desierto.

– “Este era el antiguo escondite del señor Yamcha” – explica Puar.
Shapner, Videl y Gohan dejan sus mochilas en el suelo, mientras Oolong les ofrece una cantimplora con agua.

– “Nos hemos ocultado aquí durante los últimos años” – dice Oolong. – “Viviendo de lo que conseguimos saqueando a viajeros descuidados” – añade.
– “Así que sois bandidos” – les dice Videl molesta.
– “¡No nos juzgues, chica!” – le responde Oolong. – “Aquí todos sobrevivimos como podemos”.
Videl mira con desaprobación al cerdo, que se acerca a ella para inspeccionarla de cerca.

– “No está nada mal…” – dice Oolong. – “Si queréis pasar la noche aquí, quiero sus braguitas.”
– “¡Oolong!” – le llama la atención Puar.
– “¡Encima que les salvamos la vida!” – insiste Oolong. – “Creo que sería una muestra de buena fe por su parte…”
– “¡Si te acercas a mí, hoy cenaremos cerdo a la brasa!” – dice Videl mientras le asesta un capón.
Gohan y Puar ríen como hacía tiempo que no hacían. Incluso a Shapner se le escapa una leve sonrisa.
La noche cae en la guarida del desierto y tras cenar un poco y ponerse al día, nuestros amigos ya se han acostado. Sólo Gohan ha subido al tejado de la guarida y se ha tumbado en el suelo para contemplar la noche estrellada.

– “Son Gohan” – dice Puar, que también ha subido al tejado.
– “¿Qué ocurre, Puar?” – le pregunta él.
– “Sé que ha pasado mucho tiempo…” – dice Puar.
– “Déjalo”. – le interrumpe Gohan. – “No quiero hablar del tema”.
– “Siento mucho lo ocurrido” – continúa Puar.
– “Te he dicho que no quiero hablar del tema.” – le repite Gohan algo enfadado. – “Los androides acaban con todo a su paso. La muerte es algo demasiado cotidiano.” 
– “Me refería a Lunch” – dice el felino.
Son Gohan se queda callado un instante.

– “Gracias” – responde tajante. – “Ahora, si no te importa, prefiero estar solo”.
– “Está bien” – dice Puar cabizbajo, antes de dejar a Gohan tranquilo.
Gohan despierta sobresaltado en una cama ajena. 

– “Al fin has despertado” – le dice una mujer de mediana edad, sonriente, con una túnica de piel de ciervo y una diadema en el pelo adornada con una pluma.
– “¿Dónde estoy?” – pregunta Gohan, que intenta incorporarse, pero le duele todo por la paliza recibida ante los androides. – “¿Qué ha pasado?”
– “Estás en Villa Aru. Al sur de Orange City. Llevas más de una semana durmiendo” – le responde la mujer. – “Al parecer te enfrentaste a los androides.”
– “Los androides…”- murmura Gohan. – “¡Roshi! ¡El Duende Tortuga estaba ahí! ¿Dónde está?” – pregunta.
– “Lo siento…” – le responde la mujer.
Gohan aprieta con fuerza los puños agarrando la sábana, mientras una lágrima desciende por su rostro. ¿Otra muerte por su culpa?

– “Lunch fue quien te trajo aquí.” – continúa la mujer.
– “¿Lunch?” – se sorprende Gohan. – “¿Dónde está?” 
– “Ha salido a buscar provisiones.” – responde la mujer. – “Pronto regresará”.
Un grito de Videl despierta a Gohan, que se da cuenta de que el Sol ya ha salido en el desierto.
La pared de la guarida se rompe con un fuerte estruendo y Oolong sale proyectado al exterior, parece que por un golpe de Videl.

– “¡No vuelvas a acercarte a mí!” – le amenaza la Sargento.
Oolong cae de cabeza contra el suelo y enseguida se lleva las manos a la cabeza por el dolor.

– “Estoy muy sólo aquí con Puar…” – murmura.
Una taza impacta en la cabeza de Oolong y le hace caer de espaldas, medio atontado.

– “¡No me importa!” – añade Videl.
Shapner ya ha preparado las mochilas y el trio parece estar listo para salir hacia Orange City.

– “Gracias por vuestra hospitalidad” – les dice Gohan a Puar y Oolong, que ahora lleva la cabeza vendada.
– “¿Seguro que no queréis quedaros?” – pregunta Puar.
– “Tenemos que llegar a Orange City lo antes posible”. – responde Gohan. – “No podemos quedarnos más tiempo”.
Tras las despedidas pertinentes, nuestros amigos parten hacia la ciudad.
Puar y Oolong observan a sus amigos partir.

– “¿Deberíamos acompañarles?” – pregunta Puar.
– “¿Estás loco?” – le responde Oolong. – “Aquí estamos a salvo.”
– “Se lo debemos a Son Goku” – insiste Puar.
– “Yo no debo nada a nadie.” – responde Oolong. – “Goku está muerto. Al igual que Yamcha y el resto. Ahora se trata de sobrevivir”– añade antes de volver a la guarida.

DBSNL // Epílogo: Conspirando en la sombra

DBSNL // Epílogo: Conspirando en la sombra
“¿Tienes el anillo?”
En el futuro de Trunks, entre las ruinas de la Academia Kaioshin, Mojito se encuentra frente al ser encapuchado.

– “Freezer ha sido eliminado por el señor Zeno” – le dice Mojito. – “Y el saiyajin Trunks ha rechazado el puesto de Dios de la destrucción”.
– “¿Tienes el anillo?” – pregunta la figura encapuchada.
– “Aquí lo tiene” – responde Mojito entregándoselo. – “Un saiyajin de la otra línea temporal parece que ha convencido al Dios del Todo para realizar un torneo que determinará qué línea temporal merece seguir adelante” – añade el ángel. – “Espero que eso no altere sus planes”.
– “Todo lo contrario” – responde el encapuchado. – “Así todo será más fácil” – sentencia mientras se quita la capucha, revelando su rostro por completo.
– “Me alegra oír eso, señor Zamas” – dice el ángel.

DBSNL // Capítulo 27: Observadores del tiempo

DBSNL // Capítulo 27: Observadores del tiempo
“Siento las molestias causadas”
Todos continúan atónitos por lo que acaba de ocurrir. El Dios del Todo se ha personado frente a ellos y ha estado a punto de eliminar por completo todo su universo.

– “¡Son Goku!” – grita Beerus enfadado. – “¿Un torneo? ¿Acaso crees que esto es un juego?”
– “Goku os ha dado una oportunidad para sobrevivir, Señor Beerus” – interrumpe Whis.
– “¿Os ha dado? ¿Te excluyes?” – le responde Beerus.
– “Por supuesto.” – le dice Whis. – “Yo simplemente volvería a formar parte del Sumo Sacerdote”.
– “¿Eres una parte de él?” – pregunta Goku.
– “Los ángeles somos todos parte del Sumo Sacerdote” – explica Whis. – “Cada vez que se forma una línea temporal, un nuevo ángel nace a partir del Daishinkan. Además, nuestras mentes están conectadas”.
– “Entonces, sabías que Freezer se dirigía a la Tierra…” – interrumpe Vegeta.
– “Así es. Era consciente de ello porque Mojito creyó oportuno informarme” – responde Whis.
– “Siento las molestias causadas” – dice el ángel Mojito, que ha recogido el anillo del suelo. – “Pero nuestra función es de simples observadores. No se nos permite intervenir”.
– “Espera… ¿Eso significa que el Sumo Sacerdote y el señor Zeno saben todo lo que hago?” – pregunta nervioso Beerus.
– “Sólo de lo que nos informa Whis” – responde Mojito. – “Precisamente fue por este motivo por el que usted fue relevado de su cargo en mi línea temporal”.
Beerus siente pánico al enterarse.

– “No se preocupe, señor Beerus” – dice Goku. – “Haremos todo lo posible para ganar el torneo. Incluso puede que convenzamos al señor Zeno para que los perdone a todos.”
– “Siempre tan optimista” – murmura Whis risueño.
– “¡Vegeta, vas a tener que enseñarme a hacer eso que acabas de hacer!” – le dice Goku.
– “¡Apáñatelas solo!” – le responde Vegeta cruzando los brazos.
– “No sabes cómo lo has hecho, ¿no es cierto?” – le dice Whis.
Una gota de sudor resbala por la frente de Vegeta, que se sonroja.

– “Tenemos que prepararnos para ese torneo” – dice Piccolo. – “Si se realiza, será nuestra única opción de sobrevivir”.
– “Yo tengo que volver a mi tiempo” – dice Mojito. – “Tengo que restablecer el esquema de Dioses” – se lamenta. –“Trunks… ¿estarías interesado en ocupar el lugar del señor Freezer?”
Trunks y el resto se sorprenden por la petición.

– “¿Yo? ¿Un… un Dios de la destrucción?” – tartamudea Trunks.
– “Así es.” – le confirma Mojito.
Trunks parece serenarse.

– “Lo siento” – responde Trunks. – “No es un cargo que me agradaría ocupar. Además, si se realiza ese torneo yo no quiero participar.”
– “¿No quieres defender tu tiempo?” – le pregunta Mojito algo extrañado.
– “No queda nada que me importe en mi tiempo. No voy a luchar contra mis amigos” – sentencia Trunks.
– “¡Trunks!” – interrumpe Vegeta. – “Entrena y participa en el torneo. No has luchado por tu mundo para abandonarlo ahora.”
– “Pero… ¿y vosotros?” – le pregunta Trunks.
– “No te preocupes por nosotros” – interviene Goku. – “Entrena y nos veremos en el torneo”.
Trunks baja la mirada y parece recapacitar.

– “Está bien…” – claudica Trunks. – “Lucharé por mi mundo” – dice con una sonrisa. – “Pero lo haré como un mortal.”
– “Bien” – dice Mojito. – “Es tu decisión” – finaliza mientras mira de reojo a Zamas. – “Ahora tenemos que irnos” – dice apoyando la mano en la espalda de Trunks.
– “¡Nos veremos en el torneo!” – dice Trunks despidiéndose de todos. – “¡Gracias por todo!” 
Todos se despiden de él. Bulma le da un beso en la frente y él no puede evitar llorar recordando a su madre y le hace una carantoña a la pequeña Bra. Vegeta le sonríe de forma cómplice, mientras el pequeño Trunks se despide de su versión futura efusivamente. 
Finalmente, Mojito y Mirai Trunks desaparecen.

Las sirenas de los bomberos y la policía rompen la dulce despedida.

– “Tenemos que arreglar todo este destrozo” – se lamenta Bulma. – “Muchas personas han perdido la vida”.
– “Necesitamos las Dragon Balls” – añade Son Gohan.
– “Las Dragon Balls…” – murmura Zamas, molesto ante una nueva sugerencia en contra de las normas.
– “Vegeta y yo seguiremos nuestro entrenamiento con Whis y el señor Beerus” – dice Goku.
– “Yo tengo que volver con Videl, debe estar muy preocupada…” – dice Gohan. – “¡Goten! ¡Trunks! Vosotros os encargaréis de reunir las esferas.”
– “¡Sí!” – exclaman los niños al unísono.
– “Yo y los Kaioshin nos prepararemos para el torneo.” – dice Piccolo. – “Tendremos que buscar a los mejores candidatos para participar. Pero aún no sabemos cuántos participantes se permitirán…”
Bulma se acerca a Piccolo.

– “Piccolo…” – dice Bulma. – “Muchas gracias por salvar a Bra”.
– “Es Vegeta quién nos ha salvado.” – dice el namekiano muy serio.
Vegeta se sorprende por el cumplido de Piccolo.

– “Nos veremos pronto” – dice el Dai Kaioshin antes de desaparecer.
– “Sí. Tenemos trabajo” – añade Shin, que también se teletransporta, al igual que el resto de Kaioshin.
La paz vuelve a reinar en la Tierra de momento, pero la sombra del Dios del Todo evita que puedan descansar un solo instante. El futuro de todas las líneas temporales está en peligro.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 7: Camino

OMG // Capítulo 7: Camino

Son Gohan es avasallado por 17 y 18, que golpean al saiyajín como si disputaran un partido de tenis. 
El mestizo casi ha perdido la consciencia, su visión es borrosa y difícilmente puede abrir un ojo. Su cuerpo magullado y ensangrentado ya no ofrece resistencia ante los golpes propinados por los androides.
Como salida de la nada, una luz cálida y azul brilla a lo lejos.

– “¿Papá?” – murmura Gohan.
Un Kamehameha golpea de lleno a los androides y causa una gran explosión.
Roshi, vistiendo con su Gi negro, aparece frente a Gohan y comprueba su pulso carotídeo.

– “Aún está vivo…” – murmura Roshi. – “Creo que hemos llegado a tiempo”.
Lunch, con su melena rubia, corre hacia Gohan y activa una cápsula con la que se genera una motocicleta.

– “¡Llévatelo de aquí!” – dice el Duende Tortuga.

Mientras tanto, otro anciano con un Gi verde y amarillo desciende lentamente a su lado.
Lunch carga a Gohan sobre su moto y tras dar la vuelta con un fuerte derrape, se aleja a toda velocidad sin mirar atrás.
El anciano Mutenroshi se quita la parte superior de su Gi y la lanza a un lado mientras los androides salen de entre la polvareda, caminando hacia él con su típica calma inquietante.

– “¿Preparado?” – le dice Roshi a su acompañante.
– “Nunca pensé que moriría a tu lado, viejo amigo” – responde el Duende Grulla, preparándose para lanzar el Kiko-ho.
– “Krilín, Yamcha, Ten Shin Han, Chaoz… Son Goku” – murmura Mutenroshi, mientras una lágrima resbala por su rostro. – “Sentimos no haberos podido preparar para algo así”.
Roshi aumenta su musculatura al máximo y se dispone a realizar su mejor Kamehameha.

– “¡Venid a por nosotros, criaturas del diablo! ¡Aún quedan guerreros con vida en la Tierra!” – grita Roshi.
De repente, una pedrada de Videl en la cabeza de Gohan le saca de su trance y casi le hace caer del árbol.
El Sol ha salido y Videl y su teniente ya están listos para partir, cada uno cargando una mochila llena de suministros y un rifle de asalto.

– “¡Nos vamos!” – le grita Videl.
Son Gohan se apea tranquilamente y se acerca a ellos ofreciéndoles la mano.

– “Suerte” – dice Gohan.
Videl le desprecia el gesto y se da la vuelta. 

– “Es tarde” – dice mientras se aleja. – “¡Vámonos, Shapner!”
– “Sí, Sargento” – responde el teniente, que la sigue.
Son Gohan observa en silencio a ambos soldados marcharse.

– “Idiotas” – piensa Gohan, molesto, mientras regresa a su cueva.
Videl y Shapner emprenden su camino hacia Orange City, descendiendo el Monte Frypan hacia el Este.
El teniente sigue desconfiando del extraño vagabundo.

– “No sabemos si ese Gohan está de nuestro lado. Podría ser un enemigo.” – dice Shapner.
– “Nos salvó de esa cosa” – responde la Sargento.
– “Pero esa criatura le reconoció” – insiste el teniente.
– “Estoy segura de que luchó contra los androides” – le replica Videl. – “Mi padre siempre habla de unos guerreros que se enfrentaron a esas cosas cuando aparecieron en la Isla del Sur. ¡Puede que fuese uno de ellos!”
– “¡De eso ya hace mucho tiempo, Videl!” – le responde Shapner, harto del tono fantasioso de la Sargento. – “¡Asúmelo! ¡Estamos solos en esto!”.
Videl se detiene y fija su mirada desafiante en el teniente.

– “¡Soy tu sargento! ¡No vuelvas a hablarme en ese tono!” – le responde de forma asertiva.
Shapner no se queda atrás y le responde de la misma manera.

– “¡Ya no hay pelotón! ¿Es que no lo ves?” – insiste el teniente. – “¡Se acabó! Los androides ya eran demasiado, ¿pero ahora también tenemos que preocuparnos por esa cosa?”
– “¡Nos ocuparemos de lo que haga falta!” – responde Videl. – “¡Dos androides, tres o veintitrés! ¡Somos la única esperanza de la humanidad!”
Una voz interrumpe a la pareja de soldados.

– “Hablas como mi padre” – dice la voz del vagabundo.
Videl y Shapner se dan la vuelta y ven a Son Gohan, vestido con su Gi naranja cubierto por una capa marrón a modo de túnica.

– “¡Son Gohan!” – exclama Videl sorprendida.
Shapner mira a la Sargento con desconfianza al detectar alegría en su tono.

– “Os acompañaré hasta Orange City. Esa cosa puede seguir ahí fuera y ya tengo suficiente desgracia a mis espaldas.” – dice Gohan mientras pasa entre los soldados y sigue hacia delante.
Videl se apresura a seguirle y Shapner hace lo mismo, pero con clara desgana.
Caminan durante días casi en silencio, descansando por la noche, cuando encuentra un lugar apropiado.
La tensión entre Shapner y Videl va en aumento, pues sus posturas están cada vez más distanciadas. Shapner desconfía del vagabundo y teme que sea un enemigo, en cambio Videl ve en él una pequeña chispa de esperanza.
Tras varios días intentando mantener una conversación con Gohan más allá de unas escasas palabras, Videl se atreve a preguntarle directamente sobre su pasado.

– “He oído historias de unos guerreros que se enfrentaron a los androides.” – le dice Videl.
Gohan no responde.

– “Dicen que se movían como ellos; que eran capaces de volar y hacer cosas extraordinarias. Aunque mi padre cree que eran trucos.” – insiste la Sargento.
Gohan sigue caminando, indiferente a las palabras de Videl.

– “Lo que Shapner me ha contado de tu enfrentamiento con esa cosa me ha recordado a esas leyendas. A las historias del Guerrero Dorado.” – insiste.
– “¿El Guerrero Dorado?” – pregunta Gohan.
– “Sí. El guerrero que se enfrentó a los androides en múltiples ocasiones, acudiendo al auxilio de las ciudades que estaban siendo atacadas. Dicen que su cuerpo emitía una brillante y cálida luz dorada” – explica Videl. – “Eras tú, ¿verdad?”
Son Gohan se siente afligido ante la admiración y esperanza que denotan las palabras de Videl.

– “¿Conocías a alguno de esos guerreros?” – le pregunta la Sargento, intentando obtener alguna respuesta del vagabundo.
Shapner pasa entre Gohan y Videl, apartándoles con malos modales para ponerse a la cabeza mientras desprecia tales historias.

– “No son más que cuentos para niños” – dice el teniente.
Son Gohan mira a Shapner algo molesto.

– “Discúlpale” – dice Videl. – “Su familia vivía en una pequeña isla del archipiélago Sur. Fue uno de los primeros lugares que atacaron los androides. Sólo él sobrevivió.”
Gohan y los soldados han dejado atrás los bosques que rodean el Monte Frypan y se adentran en un árido desierto en el que no parece haber ningún rastro de vida.
Unas enormes rocas de forma tubular son la única sombra que encuentran de vez en cuando para protegerse de un implacable Sol castigador.

– “Se nos ha acabado el agua” – dice Shapner. – “No sobreviviremos mucho tiempo si no encontramos algo para beber.”
Son Gohan se siente impotente ante esa situación, pues sabe que si intenta volar y buscar un lugar cercano con agua, podría alertar a la criatura.
De repente, a lo lejos, Son Gohan visualiza dos siluetas que le dejan petrificado. 

– “No puede ser…” – murmura Gohan.
Videl se percata de la reacción de Gohan y busca en el horizonte lo que ha visto, confirmando las peores sospechas del mestizo.

– “¡Esos son…!” – exclama Videl aterrorizada.
– “¡Los androides!” – confirma Shapner mientras da un paso atrás.