DBSNL ESPECIAL // Universos 3 y 5 / Parte I: El Imperio contraataca

DBSNL Especial // U3 y U5 / Parte I: El Imperio contraataca
“¿Es ese el Súper Saiyajín?”
Freezer y su padre han llegado a la Tierra con sed de venganza contra el saiyajín que le causó tanta humillación. 
Los demonios del frío y su ejército salen de la nave y echan echan un vistazo a su alrededor.

– “La Tierra…” – murmura Freezer. – “No está mal”.
– “Faltan tres horas para que llegue el Súper Saiyajín”. – dice su padre. – “¿Vas a esperar?”
– “Por supuesto” – responde Freezer esbozando una sonrisa maléfica. – “Pero quiero que sufra cuando llegue, así que primero mataremos a todos los humanos. Hay más de los que esperaba, pero tres horas son suficientes. ¡Seguro que eso le destrozará!”
– “No me importan los terrícolas” – responde Cold. – “Pero nuestro clan debe ser siempre el más fuerte del universo”.
– “No podrá derrotarnos a los dos” – dice Freezer – “Además, seguro que podría derrotarle yo sólo, ahora que soy más fuerte”.
Cerca de allí, los guerreros Z se acercan a la zona de aterrizaje de la nave de Freezer, en silencio, ocultando su ki.

– “Maldita sea…” – murmura Yamcha, aterrorizado al sentir esos dos ki tan inmensos. – “¿De verdad he vuelto a la vida sólo para morir de nuevo?”
Freezer se dirige a sus soldados.

– “¡Dispersaos y matad a todos los terrícolas que encontréis!” – les ordena.
– “¡Sí, señor!” – responden sus hombres al unísono antes de alzar el vuelo.
Nuestros amigos ven como los soldados se están dispersando.

– “¡Ya empiezan!” – exclama Piccolo.
Los guerreros Z se abalanzan sobre los soldados de Freezer, interceptándoles en el cielo y derrotándoles a todos con suma facilidad.
El tirano sonríe al ver a los terrícolas.

– “¡Ahí están!” – exclama Freezer. – “¡Mis “amigos”!”
– “¿Son los terrícolas que te encontraste en Namek?” – le pregunta su padre.
– “Así es” – responde Freezer mientras aprieta con rabia su puño hasta sangrar.
Después de acabar con los soldados, los guerreros Z descienden y se posicionan frente a Freezer y su padre.

– “¡Vegeta!” – se sorprende Freezer al ver al saiyajín. – “¿Así que te has unido definitivamente a esta escoria?”
Vegeta no responde. Siente desprecio absoluto hacia el tirano, pero sabe que no es rival para él.

– “El namekiano, el hijo de Son Goku…” – dice Freezer al reconocer a Piccolo, y Gohan. – “¡Incluso el terrícola! Veo que has vuelto a la vida” – se burla el tirano. – “A los demás no os conozco, pero tranquilos, no os voy a discriminar”.
Piccolo se quita la capa y el turbante.

– “Recordad. El objetivo es ganar tiempo hasta que llegue Son Goku” – dice el namekiano.
Cold mira a Son Gohan.

– “¿Ese es el hijo del Súper Saiyajín?” – le pregunta a Freezer.
– “Así es.” – responde Freezer asintiendo. – “Empezaré por él.”
El tirano alza su mano y apunta con su dedo a Gohan.

– “¿Qué cara pondrá Son Goku cuando encuentre a su hijo muerto?” – dice antes de disparar su rayo mortal.
Nadie tiene tiempo de reaccionar y el rayo viaja a toda velocidad hacia Gohan, pero en el último instante, alguien ha aparecido ante Gohan y ha desviado el ataque.

– “¿Papá?” – murmura Gohan, al ver que, efectivamente, su padre ha llegado; vistiendo la ropa del planeta Yadrat.
– “¡Goku!” – exclama Krilín, contento de verle.
La expresión en la cara de nuestros amigos cambia por completo al ver al saiyajín.

– “Kakarotto…” – piensa Vegeta. – “¿Cómo ha llegado tan rápido? ¿De dónde ha salido?”
Goku, sin apartar la vista de Freezer, saluda a sus compañeros.

– “Hola a todos” – dice con extrema serenidad. – “Veo que os habéis hecho mucho más fuertes… ¿Cómo va todo, Vegeta?” – le saluda particularmente.
Vegeta no responde, pues sigue crispado por la actitud calmada de Goku.

– “¿Cómo has llegado tan rápido?” – le pregunta Piccolo.
– “He aprendido una nueva técnica en el Planeta Yadrat: El Shunkanido.” – responde Goku. – “Me permite teletrasportarme de forma instantánea siempre que tenga un ki como destino”.
– “¡Impresionante!” – piensa Vegeta. – “¿De verdad existe una técnica así?”
– “Será mejor que os alejéis” – advierte Goku a sus amigos. – “Dejad que yo me encargue de ellos”.
– “¿Estás seguro que puedes con ellos?” – le pregunta Piccolo. – “Freezer parece más fuerte que antes y el otro no se queda atrás…”
– “Pronto lo sabremos” – responde Goku, que da dos pasos al frente hacia los demonios del frío.
Cold contempla al recién llegado guerrero.

– “¿Es ese el Súper Saiyajín?” – le pregunta a su hijo.
Freezer no responde, pero Cold no necesita respuesta. La expresión en la cara de su hijo lo dice todo. Su mirada está llena de odio y rencor hacia Son Goku.
Piccolo se da la vuelta y apresura al resto para alejarse de la zona de combate.

– “Será mejor que le dejemos luchar tranquilo y no nos entrometamos” – dice el namekiano.
Vegeta mira a Goku y una vez más, se siente impotente.

– “¿De verdad te has hecho más fuerte?” – piensa el príncipe saiyajín.
Goku y Freezer se miran a los ojos.

– “Sigues vivo…” – le dice Goku.
– “Tú también…” – responde Freezer. – “Nunca pensé que un mono como tú pudiera sobrevivir a la explosión de Namek.”
– “Voy a darte una última oportunidad.” – le dice Goku. – “Vete de este planeta y no vuelvas nunca.”
– “Jujuju” – ríe Freezer. – “¿Me estás dando un ultimátum?”
Son Goku no responde. Simplemente mantiene su mirada fija en Freezer, algo que hace que el tirano se ponga nervioso.

– “¡Voy a matarte! ¡Voy a acabar con este estúpido planeta y con todos sus habitantes! ¡Vas a sufrir, maldito mono!”
Cold se sorprende de que Freezer pierda los estribos tan fácilmente; acostumbrado a la frialdad con la que normalmente actúa su hijo.

– “Te he advertido” – sentencia Son Goku.
El ki del saiyajín empieza a aumentar, su cabello se eriza y su mirada cambia. Su cabello se vuelve amarillo y sus ojos verdes, mientras su energía estalla y su cuerpo se envuelve en un aura dorada y brillante.
El terror embarga a Freezer, que da un paso atrás al fijarse en los ojos de Goku. Cold nunca antes había visto a su hijo sentir terror.
Desde una montaña cercana, los guerreros Z observan la transformación.

– “¿Eso es un Súper Saiyajín?” – pregunta Yamcha sorprendido.
– “¡Su poder es increíble!” – añade Ten.
Vegeta aprieta con rabia su puño al sentir el poder de Goku y ver su transformación.
Freezer extiende su mano y apunta a Goku.

– “¡MUERE!” – grita desquiciado, proyectando un poderoso ataque y provocando una gigantesca explosión.
– “¡Papá!” – exclama Gohan.
– “¡Goku!” – grita Krilín.
– “¿Y para eso tanto alboroto?” – dice Cold con desprecio, dando por muerto al saiyajín.
Pero en un abrir y cerrar de ojos, Goku aparece frente a Freezer y, casi sin esfuerzo, golpea el abdomen del demonio del frío, que cae arrodillado por el dolor.

Dibujado por Sorita

– “Coge a tu hijo y desapareced” – le dice el Súper Saiyajín al Emperador.
– “¡Insolente!” – exclama furioso el demonio del frío, que se abalanza sobre Goku y le asesta un puñetazo directo a la cara.
Goku encaja el golpe sin intentar esquivarlo y retrocede dos pasos. Cold sonríe, viéndose vencedor. Pero la expresión del Emperador cambia radicalmente al ver que Goku se recupera al instante y se limpia la sangre del labio con el dorso de su mano.

– “Ya veo de dónde ha sacado Freezer su carácter” – dice Goku. – “Habéis venido hasta mi planeta para vengaros de mí y causarme dolor, pero lo único que encontraréis es vuestro propio final”.
Cold retrocede asustado. Es la primera vez que siente miedo desde que se enfrentó a Majin Bu cuando era un joven demonio del frío.
El Emperador ataca a Goku, que desaparece ante sus ojos en el último instante y reaparece sobre él, usando la cabeza del demonio como escalón, causándole un gran desequilibrio y haciendo que tropiece y caiga de rodillas.
Freezer se levanta, aún afectado por el puñetazo de Goku.

– “Maldito mono…” – murmura. – “¡No dejaré que vuelvas a humillarme!” – grita desquiciado.
El tirano se eleva a toda velocidad y levanta su dedo índice hacia el cielo. Una pequeña esfera de ki morado, muy oscuro, y rodeada de rayos rojos, crece a gran velocidad hasta cubrir el cielo.

– “¡Desaparece con tu estúpido planeta!” – exclama el tirano al lanzar su ataque.
La gigantesca esfera de ki se acerca a Son Goku, que la mira tranquilo y sin moverse.
Cold gatea a toda velocidad intentando escapar del ataque de su hijo.
Son Goku cierra los ojos un instante, mientras el ataque sigue aproximándose.
En el último momento, el Súper Saiyajín los abre, liberando aún más ki y preparándose para lanzar un Kamehameha.

– “Ka… Me… Ha… Me… ¡HAAAAA!” – grita al lanzar su ataque contra el de Freezer.
Su ataque impacta contra la esfera de ki lanzada por el tirano y enseguida le gana terreno y la redirige hacia Freezer.
El tirano contempla con miedo como el ataque se acerca a él y se cubre justo antes del impacto. 
Cold contempla con horror la que cree que es la muerte de su hijo a manos del Súper Saiyajín.
Cuando se disipa la humareda, Freezer, con su brazo mecánico y parte de su cola mutilados, ha sobrevivido al ataque.
Cold recupera la compostura rápidamente y se acerca a Son Goku.

– “No está nada mal.” – le felicita. – “Eres más fuerte que mi hijo. ¿Te gustaría trabajar para mí?”
Freezer se siente humillado al escuchar las palabras de su padre.
Son Goku le escucha en silencio.

– “Tendrías tanto poder y riqueza como puedas soñar.” – continúa el Emperador. – “A cambio, sólo tendrías que librar algunas guerras por mí, pero con tu poder, eso no sería problema. ¿Qué me dices?” – añade extendiendo su mano hacia el saiyajín. – “¿Quieres unirte a mí?”
De repente, un rayo mortal atraviesa el corazón de Cold.
Son Goku y los demás se sorprenden y contemplan incrédulos la escena.
El Emperador cae de rodillas y decenas de nuevos rayos atraviesan su cuerpo, que termina cayendo al suelo inerte.

– “¡Estúpido!” – murmura Freezer, que acaba de ejecutar a su padre. – “¿Cómo se le ocurre traicionarme?”
El tirano desciende lentamente hasta el suelo.

– “Eres un ser cruel, Freezer” – le dice Goku.
– “No dejaré que nadie se interponga en mi venganza” – responde Freezer poniéndose en guardia.
El demonio del frío ataca a Goku, que simplemente le esquiva repetidas veces sin esfuerzo. Freezer lo intenta con todas sus fuerzas, pero no consigue tocar a Goku, que finalmente se teletransporta hasta la espalda del tirano.

– “Se acabó, Freezer” – le dice el saiyajín. – “No puedes ganar este combate. La diferencia entre nosotros es demasiado grande. Huye ahora y no vuelvas. No tengo ningún interés en matarte”.
Freezer tiembla de rabia e impotencia. Su cuerpo ha sido mejorado mecánicamente y su poder ha aumentado, pero sigue muy lejos de un Son Goku que se ha hecho aún más fuerte de lo que era en Namek.

– “¡Soy el nuevo Emperador del universo!” – grita desquiciado el tirano. – “¡No voy a dejar que…!”
Goku le asesta una patada en la barbilla, seguida de otra patada en el vientre y le empuja con una ola de ki, que hace que Freezer salga disparado y se estrelle contra una montaña.
El tirano se levanta furioso y utiliza su poder telekinético para lanzar cientos de rocas contra el Súper Saiyajín.
Son Goku coloca los dedos índice y corazón en su frente y aparece en un abrir y cerrar de ojos detrás del tirano.
Freezer se da la vuelta aterrorizado y mira a Son Goku, que le golpea repetidas veces sin que el demonio pueda defenderse.
El tirano recupera la distancia y mira a Goku aterrorizado y humillado. Son Goku camina lentamente hacia él y el tirano retrocede con miedo.
En ese instante, Freezer sabe que no puede ganar, y se ve obligado a tragarse su orgullo y a escapar.
El tirano lanza un ataque de ki contra el suelo y provoca una gran polvareda, que aprovecha para ocultar su huida mientras alza el vuelo y se pierde en el cielo ante la mirada atenta de Goku.
Los guerreros Z se acercan a Goku rápidamente.

– “¡Está huyendo!” – exclama Vegeta. – “¡¿Qué estás haciendo?! ¡Acaba con él!” – insiste.
– “Ya no es peligroso” – responde Goku sonriendo.
– “¡No empieces con tus estupideces!” – le responde Vegeta. – “¡Freezer será siempre peligroso! ¡No le dejes escapar!”
– “No voy a matar a alguien que siente miedo” – dice Goku. – “La derrota que ha sufrido es peor que la muerte”.
– “¡Eres un iluso!” – le dice Vegeta.
Freezer ya ha abandonado la Tierra y sigue alejándose lo más rápido que puede.

– “Algún día te mataré Son Goku” – piensa el tirano. – “¡Voy a hacerte sentir la humillación que he sufrido!”
Tras semanas viajando por el espacio, el tirano se topa con un planeta que parece poblado y desciende, ya agotado.
El tirano se desmaya en mitad del descenso y se estrella contra el suelo, formando un gran cráter.
Dos soldados, con armadura del Imperio, se acercan a la zona del impacto.

– “Aún no podemos identificar el objeto estrellado” – dice uno de los soldados.
– “Voy a descender para examinarlo” – anuncia el otro.
El soldado se acerca al centro del cráter cautelosamente.
De repente, la mano de Freezer sale de entre la tierra, asustando al soldado, que cae de espaldas al suelo.

– “¡Preparad una Cápsula de Regeneración!” – ordena el otro soldado por radio. – “¡Es el señor Freezer!”

OLD MAN GOHAN // Capítulo 22: Corazón de metal

OMG // Capítulo 22: Corazón de metal

Videl y el resto del pelotón respiran aliviados por la llegada de los refuerzos.

– “¡El mensaje llegó!” – celebra Erasa.
– “¡Eres un hacha, Erasa!” – la felicita Shapner.
El Ejército Real hace retroceder al ejército de Pilaf, que ahora se ve superado en número.
El Número 8 mira de reojo a Videl mientras retiene el puño de la “Super Pilaf Machine”.

– “¿Estáis bien?” – pregunta el robot.
Videl asiente.

– “Muchas gracias, Hatchan” – le dice Videl con una sonrisa cómplice.
El robot sonríe enternecido, pues no es la primera vez que le llaman de esa forma.
Pilaf contempla asombrado como el gigantón ha detenido el puñetazo de su Pilaf Machine.

– “Pero, ¿quién es este tipo?” – titubea Shu.
– “¡No importa!” – exclama Pilaf. – “¡Nadie detiene la Super Pilaf Machine!”
Pilaf zarandea las palancas de su tablero de comandos.

– “¡Le aplastaremos!” – exclama furioso.
El gigantesco robot intenta levantar el brazo, pero el Número 8 lo mantiene sujeto.

– “¿Qué ocurre?” – se pregunta Pilaf. – “¡Mai! ¿Qué está pasando?”
Mai aporrea su tablero de comandos y la Pilaf Machine intenta sacudir su brazo para liberarse del agarre del Número 8.

– “¡Ese tipo nos tiene agarrados!” – exclama la mujer.
– “¡Shu! ¡Fríele!” – grita Pilaf.
– “¡No puedo!” – responde Shu. – “¡Ese niñato de antes ha inutilizado el lanzallamas!”
– “¡Maldita sea!” – se lamenta Pilaf.
El Número 8 aprieta con fuerza el puño de la Pilaf Machine hasta clavar sus dedos en él y tira con fuerza arrancándole el brazo al robot y rompiendo el engranaje que lo unía al torso.

– “Que… que fuerza tan extraordinaria…” – titubea Mai.
– “No veía a nadie tan fuerte desde S…” – dice Shu.
– “¡Silencio!” – le interrumpe Pilaf. – “¡No digas ese nombre!”
El Número 8 levanta el brazo del robot como si fuera un bate de béisbol.

– “¡Nunca os metáis con mis amigos!” – exclama antes de aporrear a la Pilaf Machine con su propia extremidad.
El golpe derriba al robot y deja toda la maquinaria del lateral de su torso al descubierto. 
El Número 8 suelta el brazo del robot, que ha quedado destrozado por el impacto.
En el otro lado del mundo, Gohan corre hacia la Torre de Karin, preocupado por lo que ha visto en el palacio de Uranai Baba, pero contento por haberse reencontrado con su padre.

– “No voy a fallarte, papá” – piensa el mestizo. – “Voy a acabar con esto, te lo prometo.”
En las montañas, Suno se acerca a Videl.

– “¿Llegamos tarde?” – le dice la Coronel Red guiñándole el ojo.
– “Justo a tiempo” – responde sonriente la Sargento.
El ejército de Pilaf se bate en retirada.

– “Hemos ganado esta batalla” – dice Shapner.
Los soldados cargan el sarcófago en una de las camionetas del Ejército Real.
La Pilaf Machine intenta levantarse.

– “¡Esto no ha terminado!” – grita Pilaf, incapaz de aceptar la derrota.
De repente, una voz femenina interrumpe la batalla.

– “¿Qué te parece, Número 17? ¡Se están divirtiendo sin nosotros!” – dice esa voz, que resulta claramente familiar.
Los soldados de ambos ejércitos se quedan petrificados al escuchar esa voz. Algunos buscan su origen, mientras otros se quedan inmóviles con miedo a confirmar sus temores.
Sobre una espigada roca del desfiladero, los gemelos observan la trifulca.

– “¿Es que ya no les gusta jugar con nosotros?” – dice el Número 17 con una aterradora sonrisa.
Videl y el resto tiemblan al ver los androides.

– “¡Retirada hacia la Muscle Tower!” – ordena Videl.
A los soldados les cuesta reaccionar. Les tiemblan las piernas.
Videl, al ver que Suno tampoco responde, la agarra por la pechera.

– “¡Reacciona!” – grita la Sargento. – “¡Llevad el sarcófago a la Muscle Tower! ¡Ahora!”
La Coronel Red sale de su trance.

– “¡De acuerdo!” – dice la Coronel. – “¡Vamos! ¡Pelotón Delta, proteged el sarcófago! ¡Aseguraos de que llega íntegro a casa!”
– “¡Sí, señora!” – responde el pelotón, que termina de preparar la camioneta con el sarcófago.
– “¡El resto de pelotones seguid las órdenes de la Sargento Violet!” – ordena la Coronel.
Videl mira a Suno algo sorprendida de que la Coronel le delegue el mando.

– “Vosotros os habéis enfrentado a ellos antes y seguís vivos” – le dice Suno. – “Confío en tu experiencia”.
– “La última vez contábamos con toda la fuerza de nuestro ejército y con Son Gohan…” – responde Videl preocupada, mientras una gota de sudor resbala por su frente.
La Coronel se sorprende al escuchar el nombre “Son” después de tanto tiempo.

– “Son…” – murmura desconcertada, intentando atar cabos.
La Sargento toma aire y suspira profundamente, intentando calmar su mente y concentrarse.

– “¡Erasa, ve con el pelotón Delta!” – le dice a su amiga. 
– “Sí, Sargento” – responde la analista.
– “¡Ikose, tu también!” – le ordena al joven soldado.
– “¡Yo quiero pelear!” – responde valiente Ikose.
– “¡Ya llegará tu momento, pero no es este!” – responde Videl.
– “Pero…” – insiste el soldado.
– “¡Protege a Erasa y el sarcófago!” – le interrumpe Shapner. – “¡De esto nos encargaremos nosotros!”
El joven soldado acepta resignado y se dirige junto a Erasa hacia la camioneta del pelotón Delta, que ya está preparada, y parten hacia la Muscle Tower.
El Número 17 y la Número 18 disparan a discreción hacia los soldados, sin discriminar entre el Ejército Real y los hombres de Pilaf.

– “¡Son los androides!” – exclama Mai.
– “¡Hay que escapar!” – añade Shu.
– “¡Activad la formación…!” – grita Pilaf, pero es interrumpido por una explosión que acaba destrozando una pierna de la Pilaf Machine. – “¡Maldición!” – grita desesperado.
Videl observa su alrededor, analizando los operativos con los que cuenta.

– “Maldita sea…” – murmura la Sargento. – “No tenemos armamento pesado”.
– “Aún tengo esto” – dice Shapner mostrándole el cañón de energía que le dio Erasa.
– “No será suficiente…” – responde Videl, que sigue examinando su entorno.
La Sargento se fija en la Pilaf Machine, donde siguen atrapados Pilaf, Mai y Shu.

– “¡Fuego a discreción sobre los androides!” – exclama Videl. – “¡Mantenedles ocupados!”
– “¡Vosotros!” – les dice Shapner a un grupo de hombres de Pilaf. – “¡Si queréis salir de esta con vida, será mejor que colaboréis con nosotros!”
Los hombres de Pilaf entienden que no tienen otra opción y tras un instante de duda disparan a los androides.
La Sargento y Suno corren hacia la Super Pilaf Machine.

– “¡Esta puerta no se abre!” – grita Shu.
– “¡Ah!” – se sobresalta Pilaf al ver a Videl frente a su luneta.
– “¿Esta cosa tiene armamento disponible?” – le pregunta la Sargento a Pilaf.
El Número 8 mira a los androides con cierta tristeza. Se siente cercano a ellos, pero a la vez los ve muy distintos. Él nunca sería capaz de causar el daño que ellos han infringido a los humanos.

– “¡Hatchan!” – le llama Videl. – “¡Te necesitamos!”
Shapner apunta al Número 17 y le dispara con el cañón de energía, haciendo que el androide retroceda al recibir el impacto por sorpresa.

– “Cada vez tienen juguetes más divertidos” – ríe la Número 18.
El 17 se repone del ataque y apunta a con su mano a Shapner, dispuesto a matarle.
Hatchan, siguiendo las indicaciones de Videl, atraviesa la armadura del brazo derecho de la Pilaf Machine y arranca su sistema de lanzacohetes, lo carga sobre su hombro y apunta al Número 17.

– “¡Fuego!” – exclama la Sargento.
Decenas de misiles se dirigen hacia los androides, que activan sus barreras en el último instante.
Al disiparse la humareda, los androides se fijan en Videl.

– “Otra vez esa chica…” – murmura el 17. 
– “Siempre incordiando” – añade la 18.
Ambos androides descienden, desafiando a la Sargento con la mirada, y empiezan a caminar hacia ella. 
El Número 8 se interpone entre Videl y los androides.

– “¿Quién eres tu?” – le pregunta el 17.
– “No dejaré que hagáis daño a mis nuevos amigos” – responde el Número 8.
Suno corre hacia el robot.

– “¡No!” – exclama. – “¡No puedes enfrentarte a ellos, Número 8!”
– “¿Número 8?” – se sorprende la androide 18.
– “¿Eres un robot de la Red Ribbon?” – le pregunta el 17 algo confuso.
– “Soy el androide Número 8” – responde Hatchan. – “Un robot creado por la Red Ribbon y el Doctor Gero.”
– “Qué interesante…” – dice la Número 18.
– “Vamos a hacerte una oferta.” – responde el Número 17. – “Eres un modelo obsoleto, pero supongo que en cierto modo eres nuestro hermano mayor…” – dice el androide. – “Únete a nosotros y te dejaremos vivir”.
– “No puedo hacer eso” – responde Hatchan. – “Sois gente mala. A mí no me gusta luchar, pero lo hago para proteger a mis amigos… tal y como me enseñó Son Goku”.
– “Son Goku…” – murmura el 17. – “Vayamos donde vayamos, siempre alguien nos recuerda ese nombre.”
– “¡Son Goku está muerto!” – exclama la 18.
Hatchan sonríe y da un paso al frente.

– “Mientras la Tierra siga luchando, Son Goku seguirá vivo” – responde el robot.
Lejos de allí, Son Gohan ya puede divisar la Torre de Karin en el horizonte.

– “¡Ya la veo!” – exclama. – “¡Ya casi he llegado!”
Mientras tanto, la camioneta con el sarcófago se acerca a la Muscle Tower.

– “¡Que preparen el laboratorio!” – ordena Erasa. – “Espero que ese científico sea tan bueno como promete el General Silver”
El número 17 sonríe con desprecio ante las palabras del Número 8.

– “Entonces morirás con ellos” – murmura el 17.
Los gemelos se abalanzan sobre el Número 8 pero, en el último instante, Videl se interpone entre ellos y Hatchan.

– “¡Cerrad los ojos!” – exclama mientras se pone ambas manos extendidas delante de la cara. – “¡TAIYO-KEN!”
Una luz cegadora inunda el terreno de combate, pillando desprevenidos a los androides.
En la Muslce Tower, Erasa y los demás ya han llegado al hangar principal y los soldados descargan el enorme féretro.

– “¡Al laboratorio!” – exclama Erasa. – “¡Vamos! ¡Rápido!”
En la puerta del laboratorio, varios científicos esperan impacientes la llegada del sarcófago.

– “¿Quién está al mando?” – pregunta la analista de datos.
– “Ese soy yo” – responde uno de los científicos. – “Para servirle, señorita” – añade besándole la mano.
El científico es un hombre de cabello moreno, corto y revuelto, que ya peina canas; baja estatura, algo rechoncho y con un tímido bigote.

– “Me llamo Senbei Norimaki” – dice el científico.

DBSNL // Capítulo 41: Recuerdos

DBSNL // Capítulo 41: Recuerdos
“El lobo cambia de pelo, mas no las mañas.”
Las cuatro copias de Ten Shin Han insisten en sus ataques, pero no parece que causen problemas a Tao Pai Pai.

– “Eres patético, Ten Shin Han” – le desprecia el asesino. – “Tus clones son más débiles de lo que esperaba”.
Ten insiste en su carga contra su antiguo maestro que, sin darse cuenta, se encuentra en medio de las cuatro copias.

– “Me has rodeado… ¿qué pretendes hacer?” – se burla Tao Pai Pai.
Los clones de Ten Shin Han le lanzan una onda de ki cada uno, emulando la táctica que éste usó contra Son Goku en su último enfrentamiento, provocando que el asesino deba esquivarles saltando por los aires.

– “¡Demasiado lento!” – le dice Tao Pai Pai.
Los clones le lanzan su rayo ocular, algo que sorprende a Tao Pai Pai, quién repele los cuatro ataques con la cuchilla de su brazo izquierdo. El asesino se deleita, pues la táctica de Ten ha fracasado.

– “¡Tao Pai Pai!” – se oye una voz que viene del cielo.
El asesino se da la vuelta y mira hacia arriba, donde Ten Shin Han se encuentra flotando y con el Kiko-ho preparado.

– “¿¡Un quinto clon!?” – se sorprende el viejo asesino, aterrorizado.
– “¡Ahora puedo hacer más clones y repartir mi ki de forma desigual entre ellos!” – le advierte Ten. – “¡Se acabó el combate!”
– “¡Soy tu maestro!” – le recuerda Tao Pai Pai. – “¡No lo hagas! ¡Deja que me vaya! ¡Nunca volverás oirás hablar de mí!” – suplica.
Ten parece recapacitar por un instante, pero conoce a su mentor y sabe que sus palabras son falsas.

– “¡KIKO-HO!” – grita liberando una gran onda de ki que impacta de lleno contra el asesino.
Silver, ya recuperado, se encuentra frente a Chaoz, Krilín y Yamcha, y puede ver como su cómplice ha caído.

– “Supongo que los años no perdonan…” – murmura el comandante. – “Voy a tener que solucionarlo yo mismo”.
– “¿Acaso es un androide?” – pregunta Yamcha.
– “No lo tengo claro.” – responde Krilín. – “Al principio pensé que sí, pero ahora desprende una gran cantidad de ki…”
– “Puede que sea un ciborg como Tao Pai Pai…” – sugiere Chaoz.
– “No podrá con nosotros si atacamos juntos” – añade Yamcha.
– “¿Aún recuerdas como se pelea?” – bromea Krilín.
– “El lobo cambia el pelo, mas no las mañas.” – responde Yamcha.
El comandante Silver levanta su dedo índice con el que reúne ki.

– “¡¿Eso es…?!” – se sorprende Chaoz.
– “¡Dodonpa!” – exclama Silver lanzando el ataque característico de la escuela Tsuru.
El ataque lleva una velocidad extraordinaria e impacta contra Krilín que, pese a protegerse, es desplazado varios metros.
Yamcha se lanza al ataque.

– “¡Colmillos de lobo!” – grita mientras intenta golpear con su técnica al comandante, que detiene sus golpes sin dificultad.
Chaoz usa su poder mental para levantar un bloque de hielo detrás de Silver, impidiéndole retroceder. Eso hace que Yamcha consiga golpearle, haciéndole atravesar el hielo.
Silver, tras deslizarse unos metros se reincorpora, pero se encuentra con una lluvia de ataques de ki, originado por la técnica Kakusandan de Krilín. Silver esquiva varios de los ataques, pero finalmente uno impacta muy cerca de él, desequilibrándole y ralentizándole, dejándole como un blanco fácil para el resto.
Cerca de ahí, Mai activa una cápsula y se materializa un lanzacohetes. Ella hinca la rodilla, apunta al B-16 que castigaba a Lapis y dispara.
El misil impacta en la espalda del robot, haciendo que se distraiga lo suficiente para darle tiempo a Lapis para retroceder. El resto de B-16 también localizan la nueva amenaza.

– “¡Ahora! ¡Reagrupaos!” – grita la Número 18.
Todos vuelan rápidamente hasta el 17, que se reincorpora pese a los daños.
La 18, de pie junto a Lapis, levanta su puño para que éste se lo choque.

– “¿Estás bien, Lapis?” – se preocupa Trunks.
– “¿Lapis?” – pregunta extrañada la androide, que parece haberle recordado algo suprimido en el fondo de su memoria.
– “¿No lo recuerdas, hermana?” – le pregunta Lapis con una sonrisa.
Los B-16 se lanzan a por nuestro grupo de amigos.
Los androides unen sus fuerzas y activan la barrera protectora, incluyendo en ella a Goten y Trunks.

– “¡Haced la fusión!” – les apresura 18.
Los B-16 golpean la barrera, que no parece que vaya a resistir mucho tiempo.
Goten y Trunks se preparan para realizar la danza.
El Número 17 y la Número 18 se esfuerzan en mantener la barrera en pie, mientras los robots siguen aporreándola.

– “Aguanta un poco más, Lázuli” – le dice 17.
– “¿Lázuli…?” – murmura la Número 18 algo sorprendida, que parece recordar ese nombre.
Por la mente de la Número 18 pasan algunas imágenes de su vida previa, antes de ser secuestrada por la Red Ribbon. Imágenes de ella viajando con su hermano, malviviendo y asaltando a inocentes en carreteras aisladas…. pero también momentos felices de complicidad con Lapis y escenas de su infancia, con su familia; momentos que le recuerdan que fue humana.

– “Lázuli…” – vuelve a murmurar, esta vez con una sonrisa.
Uno de los B-16 se lanza a por Mai y sus compañeros, que nada pueden hacer frente a su adversario y el resto sigue aporreando la barrera, que finalmente cede.
Una fuerte luz brilla detrás de nuestros androides y los B-16 salen repelidos.
Tres donuts de energía alcanzan al B-16 que iba a por la banda de Pilaf y le aprisionan.
La luz se disipa y se ve a Gotenks, transformado en Súper Saiyajín, que acaba de realizar su técnica con una sola mano.

– “Ya está aquí Gotenks” – murmura con una sonrisa pero sereno, mientras cierra su mano y el B-16 explota al ser comprimido por su técnica.