DBSNL // Capítulo 404: El templo de Razan

DBSNL // Capítulo 404: El templo de Razan

“Huele a rancio.”

En el planeta Razan, han pasado varios días en los que Glorio y sus hombres han viajado de aldea en aldea en búsqueda de la esfera mágica que les falta.

En mitad de la jungla, una pirámide escalonada se alza frente a la última aldea visitada. El monumento ha sido azotado por las tormentas de Glorio. Hay indicios de explosiones. Cuerpos calcinados.

Un zorro con ropajes de chamán es lanzado desde la cima por una larga escalinata, y rueda sin control hacia una muerte segura.

A los pies de la pirámide, sentado sobre una montaña de cadáveres, Baki se relame tras chupar el fémur de una de sus víctimas.

– “Delicioso…” – murmura para sí mismo.

Preecho, Kuro y Glorio se adentran en la pirámide. El gato invoca un fuego fatuo para iluminar el camino.

Una llama azul de unos 20 centímetros de alto se genera en el aire y desciende lentamente hacia el suelo; dos pequeñas patas nacen del fuego y éste empieza a caminar.

– “Debería estar aquí.” – dice Glorio.

– “¿Para qué construirían una pirámide si no fuera así?” – dice Kuro. – “Puedo sentir la presencia del Maestro…” – añade emocionado.

– “Huele a rancio.” – protesta Preecho. – “Creo que os esperaré fuera.”

– “Hereje.” – refunfuña el felino.

– “Como quieras.” – se despide Glorio.

Kuro y Glorio siguen al fuego fatuo. Preecho se queda atrás.

De repente, frente a la pirámide, Dabra, Ub y Pan aparecen con el Shunkanido.

– “¿Eh?” – mira Pan a su alrededor. – “¡Lo has conseguido!” – celebra alzando los brazos.

Pero al verse rodeada por tan extraña vegetación, Pan baja los brazos, serenándose.

– “Pero, ¿dónde estamos?” – se pregunta.

– “No lo sé…” – dice Ub. – “He sentido un pico de energía en este lugar… como si alguien estuviera peleando.”

– “Es precioso…” – dice Pan, asombrada. – “Aunque me cuesta un poco respirar… Huele raro.”

– “Creo que es azufre.” – pone una mueca Ub.

Dabra carraspea, llamando la atención de los muchachos.

Frente a ellos, Baki los mira boquiabierto desde el montón de cadáveres, como si acabara de ver un truco de magia incomprensible para él.

– “¿De dónde habéis salido?” – pregunta el lagarto con su voz ronca.

Ub y Pan se ponen en guardia rápidamente.

– “¡¿Quién eres?!” – pregunta Ub.

– “¡¿Dónde está mi Goku?!” – pregunta Pan.

Baki se levanta.

– “No sé de qué me estáis hablando.” – dice el lagarto. – “Pero mis compañeros parece que tardarán un rato… y yo aún tengo hambre.” – sonríe de forma terrorífica con su gigantesca boca y se golpea la panza con las dos manos, haciéndola sonar como un tambor.

– “Sus compañeros… ¿Será Glorio y alguien más?” – piensa Ub. – “Seguro que están en esa pirámide.”

Dabra sonríe con picardía antes de dar la espalda al enemigo y dirigirse a los terrícolas.

– “¿Piedra, papel o tijera?” – pregunta el demonio.

– “¿Eh…?” – lo miran Pan y Ub, confundidos.

– “¿No es así como lo hacéis en la Tierra?” – se extraña Dabra de que no lo entiendan.

Pan y Ub ser miran entre ellos, buscando ayuda en el otro para comprender al demonio. 

Baki se queda observándolos, confuso.

– “¿Qué estáis…?” – murmura el lagarto.

– “¡Piedra, papel, tijera!” – gritan Ub y Pan, mientras Dabra lo hace en silencio. – “¡Piedra, papel, tijera!”

– “¿Me estáis ignorando?” – se frustra Baki.

Ub suspira mientras da un paso al frente.

 -“Parece que me toca a mí.” – dice el chico, que mueve los brazos en círculos para calentar.

Baki sigue sin salir de su asombro.

– “¿Cómo?” – se extraña. – “¿No vais a atacarme los tres?”

– “Conmigo tendrás suficiente.” – advierte Ub, estirando ahora las piernas, poniendo todo su peso sobre una, agachándose, y después sobre la otra. – “Tenemos un poco de prisa.”

Dabra y Pan se elevan.

– “Ten cuidado, Ub.” – dice ella, preocupada.

Ub levanta el pulgar.

– “Mucha suerte.” – la despide él.

Dabra y Pan se marchan volando hacia la cima de la pirámide.

– “¡EH! ¡VOSOTROS!” – exclama Baki, enfadado, corriendo tras ellos.

Ub lanza un disparo de ki que impacta en la nuca del lagarto.

El impacto no le causa daño, pero llama su atención.

– “No te distraigas.” – advierte Ub.

– “Grrrgggh…” – se da la vuelta Baki. – “Maldito…” – gruñe.

Ub sonríe y se pone en guardia.

– “¡Yo soy tu adversario!” – lo provoca.

Mientras tanto, Dabra y Pan aterrizan en la cima, frente a un portal de piedra.

– “¿Se han metido aquí?” – se pregunta Pan. – “¿Qué estarán buscando?”

– “Pronto lo sabremos.” – dice Dabra.

Entre las sombras, un ruido de pisadas se acerca.

– “Creo que sale alguien…” – dice Pan.

Una silueta se releva paulatinamente a medida que sale al exterior.

– “¡¿AH?!” – se asusta ella al reconocer la silueta. – “No puede ser… ¡¿CELL?!”

Dabra materializa un sable curvado en su mano derecha.

Pero al salir a la luz, resulta ser un guerrero completamente desconocido para ellos, cuya armadura les recordó a la creación del Doctor Gero.

– “¿Eh?” – se queda confundida Pan. – “¿Quién eres tú?”

– “Me llamo Preecho.” – se presenta el tipo con armadura insectoide.

– “Pensé que eras otra persona…” – suspira Pan. – “Qué alivio…” – sonríe.

– “Hmm…” – afina la mirada Preecho, 

Dabra desvanece su espada y mira a Pan de reojo.

Pan se cruza de brazos y se transforma en Súper Saiyajín.

– “¿Por qué das por hecho que me toca a mí?” – refunfuña ella.

– “Este lugar rezuma tinieblas. Yo entraré.” – responde Dabra. – “No es lugar para ti.”

Preecho se queda asombrado ante el cambio de la mujer.

Pan mira de reojo a Dabra.

– “Tú también te has asustado pensando que era Cell, ¿eh?” – se burla del demonio.

– “Insolente…” – gruñe Dabra.

Preecho se pone serio.

– “Cell…” – repite el guerrero, reclamando la atención de Pan y Dabra. – “Ese tipo del que habláis… Cell… ¿quién es?”

– “¿Quién es Cell?” – repite Pan, rascándose la barbilla, pensativa. – “Mira que es una pregunta más complicada de lo que parece… Es un enemigo al que nos enfrentamos hace mucho tiempo en la Tierra.”

– “¿Un enemigo?” – frunce el ceño el guerrero.

– “Sí.” – asiente Pan. – “Bueno…” – recapacita. – “En realidad…”

– “¿Y dices que me parezco a él?” – pregunta Preecho.

– “Sí.” – asiente ella de nuevo. – “Más o menos…”

– “Semi-sama.” – murmura el guerrero.

– “¿Qué?” – se extraña Pan.

– “La cigarra venida del cielo.” – dice Preecho. – “¡Sois sus enemigos!”

– “¿La cigarra venida…?” – levanta una ceja la muchacha. – “Pero, ¿de qué estás…?”

Dabra frunce el ceño.

A los pies de la pirámide, Ub esquiva una bocanada de vómito ácido verde.

El líquido verde se infiltra lentamente en la tierra, humeante, mientras consume la vida orgánica en la superficie.

– “Qué asqueroso…” – lo mira el terrícola, aguantándose una arcada. – “Y encima apesta…”

Baki eructa y se golpea el pecho con el puño.

– “Jeje…” – ríe.

¡BOOM! En ese instante, estalla la cima de la pirámide.

– “¡PAN!” – se preocupa Ub.

Pan y Dabra son empujados hacia el cielo, pero enseguida se detienen en el aire.

– “¿Qué mosca le ha picado?” – se pregunta la mestiza.

Con un zumbido que recuerda al del mismísimo Cell, el guerrero embiste a Pan.

– “¡¿AH?!” – se cubre ella con ambos brazos en cruz frente a su rostro.

Preecho le propina un cabezazo que, pese a ella defenderse, la hace retroceder. Él la persigue.

Dabra aprovecha para aterrizar en la cima destruida de la pirámide.

– “Van a estar un rato ocupados…” – dice el demonio.

Dabra lanza un ataque de ki invisible que despeja los escombros, revelando unas escaleras que llevan al interior de la pirámide.

En el cielo, Preecho se detiene de repente y pone su atención en el diablo.

– “¡NO TAN RÁPIDO!” – gruñe el guerrero.

Pero Pan carga contra él por la espalda, propinándole una doble que lo lanza contra la gran escalinata del monumento.

Dabra se adentra en la pirámide. 

En el interior, las paredes retumban. Glorio y Kuro siguen a la pequeña llama azul por los túneles con paredes llenas de antiguos grabados, con representaciones de zorros, monos y conejos.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta Kuro, deteniendo su paso. – “¿Serán esos monos otra vez?”

– “Mejor que nos demos prisas.” – continúa caminando Glorio.

A los pies de la pirámide, Gaki embiste a Ub, pero este salta por encima de él con una voltereta, evadiéndolo y haciendo que el lagarto se estampe contra un árbol.

Ub esboza una media sonrisa.

– “No es muy listo…” – piensa, confiado.

El lagarto se frota la cabeza, donde le ha salido un pequeño chichón.

– “Bastardo… ¡Ahora verás!” – grita mientras abraza el árbol y lo estruja con fuerza hasta romper su tronco.

– “¡¿AH?!” – se sorprende Ub.

Gaki usa el gigantesco árbol como un bate de beisbol contra Ub.

– “¡AY, AY!” – salta rápidamente Ub, evadiendo el golpe. – “¡Menuda fuerza!” – se preocupa.

Mientras tanto, Pan mira el combate desde el cielo.

– “Ub parece que está en apuros…” – piensa ella. – “Pero este tipo…” – mira a Preecho, que ya se ha puesto en pie sobre la escalinata rota y la observa. – “¿Cuál es su problema?”

Preecho abre sus alas y se dispone a atacar.

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