DBSNL // Capítulo 385: Tragacielos

DBSNL // Capítulo 385: Tragacielos

“Pondremos esas historias a prueba.”

En el taller del cíclope, disimuladamente, éste ha activado un dispositivo oculto bajo su tabardo.

Un potente chirrido ultrasónico ha sido emitido por unos altavoces ocultos en el tejado de la chabola, sin que nuestros amigos lo noten.

El sonido ha llegado hasta lo más profundo del Valle de los Sordos, donde algo ha respondido al reclamo con un grito estremecedor.

De repente, una potente ráfaga de aire se cuela en la cueva donde reposaban Broly y los demás.

– “¡¿Qué ha sido eso?!” – se sorprende Panzy.

Un chirrido es la respuesta.

El rostro de Sambuco se desfigura con horror.

La calma regresa tras un instante.

Hybis entra en la cueva, inexpresivo y en silencio, pero algo lo ha dejado blanco.

– “¿Qué ha pasado…?” – se pregunta Broly.

En el taller, Gladyola agarra al vendedor y lo levanta del suelo agarrándolo por el tabardo.

– “¡Dinos para quién trabajas!” – le dice ella, inquisitiva. – “El Rey Kadan no tiene tanta paciencia como la Patrulla Galáctica. ¡Responde!”

– “¡No sé nada! ¡De verdad!” – exclama el cíclope. – “¡Llévense la nave, si la quieren!”

Tarble suspira.

– “No hablará…” – lamenta el saiyajín.

– “En el castillo del Rey hay gente muy persuasiva.” – sonríe la guerrera, en tono de amenaza.

– “Aah…” – sufre el cíclope, asustado.

De repente, un estruendoso vendaval sacude la chabola. Retumban las placas de metal que la constituyen.

– “¡¿AH?!” – se sorprende Tarble. – “¡¿Aquí hay tifones?!”

Gladyola deja caer al cíclope al suelo y agarra su espadón, lista para desenvainar si fuera necesario.


El suelo tiempla; una fuerte pero breve sacudida.

– “¿Qué demonios…?” – se preocupa Tarble.

Una sombra en movimiento se cuela a través de una rendija en la pared de la chabola.

El rostro de Gladyola refleja el horror.

El cíclope sonríe con chulería.

– “Estáis muertos.” – sentencia. – “¡JAJAJA!” – ríe con prepotencia.

Un grito de Oxyedas los alerta.

– “¡¡UN TRAGACIELOS!!” – exclama.

Pero es demasiado tarde. Las fauces de una bestia atrapan la chabola y la tritura.

Gladyola y Tarble logran salir de allí de un salto, en el útlimo momento.

El dragón levanta la cabeza hacia el cielo para tragar.

La bestia dragontina es gigantesca, alada y solo con dos extremidades delanteras; el resto de su cuerpo es parecido al de una serpiente. Ojos amarillos. Su piel es verde oscuro, dura y escamosa. Su cabeza es reptiliana, con mandíbula prominente, con tres pinchos anaranjados a cada lado a juego con sus dos grandes cuernos en la cabeza y un tercero sobre su nariz. Su espalda la recorren espinas triangulares del mismo color, desde la cabeza hasta la cola. Sus alas son inmensas. 

Con cada sacudida de su cola y batir de sus alas, varias chabolas y tiendas salen volando por los aires.

Tarble se agarra el pecho, con el corazón acelerado.

– “Eso ha estado cerca…” – suspira aliviado.

Gladyola desenvaina su espadón.

– “Maldita sea…” – aprieta los dientes, agarrando el arma más fuerte.

Oxyedas, que parece minúsculo al lado de tal monstruo, retrocede cautelosamente.

Tarble mira a su alrededor.

– “¿Y el tipo de la tienda?” – pregunta el saiyajín.

Gladyola niega.

Tarble se lleva las manos a la cabeza, devastado.

– “Era nuestra única pista…” – lamenta.

La bestia ruge. Un grito ensordecedor que hace que todos se cubran los oídos.

El tragacielos se fija en Gladyola.

– “Tsk…” – se preocupa ella.

El dragón intenta pisarla con su enorme garra.

La guerrera desenfunda su pistola y dispara a discreción, pero disparos láser rojos no parece que causen ningún daño al monstruo.

Tarble se abalanza sobre Gladyola y la aparta a tiempo.

El pisotón retumba por todo el asentamiento.

La gente huye despavorida.

Oxyedas agarra una gran roca del suelo y carga contra la pata de la bestia para golpearla con todas sus fuerzas.

Pero el dragón no parece inmutarse.

Con esa misma garra, sacude a Oxyedas, que sale volando por los aires, para caer a varias calles de distancia sobre una tienda de campaña.

Tarble se preocupa por el minotauro.

– “¡¿Qué hacemos?!” – le pregunta a Gladyola. – “¡¿Este bicho no tiene un punto débil o algo así?!”

Gladyola agarra con fuerza su arma. Una gota de sudor frío recorre su sien.

– “Se dice que su mero grito es capaz de hacerte enloquecer.” – responde ella. – “¿Qué se puede hacer contra algo así? Nadie ha sobrevivido.”

Tarble aprieta los puños. Su aura estalla en dorado, transformándose en Súper Saiyajín.

– “Pondremos esas historias a prueba.” – esboza una media sonrisa, intentando sobreponerse al miedo.

El saiyajín se eleva a toda velocidad.

El tragacielos ve el brillo de Tarble ascendiendo y lo sigue con la mirada.

– “GRRUFFFF…” – resopla por la bestia por la nariz.

Tarble lanza una esfera de energía al dragón, pero el ataque impacta sobre las escamas de su nariz, haciendo que el ataque se divida en una docena de esferas menos que se desvanecen rápidamente.

– “¡¿NADA?!” – se sorprende.

Tarble observa el asentamiento arrasado por la llegada de la criatura.

– “Tengo que alejarlo de aquí…” – piensa el saiyajín.

El patrullero reaviva su aura y sale volando.

El dragón abre sus gigantescas alas y las bate, provocando una ventisca violenta que arranca docenas de tiendas y chabolas, y se dispone a seguir a Tarble.

El saiyajín se aleja del asentamiento y el tragacielos lo persigue.

Tarble parece contento con su ventaja, pero solo con dos aleteos la bestia recorta la distancia.

El patrullero lo mira de reojo.

– “¡¿Cómo puede ser tan rápido con lo grande que es?!” – se pregunta. – “Si sigo así, solo voy a cansarme… ¡Cada vez que bate las alas está más cerca!”

Tarble se detiene en el aire.

– “Veamos de qué eres capaz…” – lo espera.

El dragón abre sus fauces y se abalanza sobre él.

El saiyajín hace un sprint lateral, evadiendo el mordisco.

El tragacielos se pasa de largo, y tiene que frenarse para poder darse la vuelta.

– “Eso te cuesta un poco más, ¿eh?” – sonríe Tarble.

El dragón vuelve a embestir al saiyajín.

Tarble lo evade de nuevo y se eleva a toda velocidad.

– “¡ESTOY AQUÍ!” – le dispara un blast de energía para llamar su atención.

El blast le da en la cabeza, pero se disuelve en varios ataques menores que llueven sobre el desierto de Erezúant.

Tarble aprovecha que el tragacielos necesita tiempo para cambiar su rumbo para tomar distancia.

– “Aquí estoy…” – gruñe el saiyajín. – “¡¡DOUBLE RIOT JAVELIN!!” – prepara una esfera de energía azul en cada mano. – “¡¡HAAAA!!” – dispara a la vez.

Las dos esferas de ki se unen durante su caída y chocan directamente contra el morro del dragón.

Pero las escamas disipan el ataque de nuevo, sin importar la potencia del ataque.

– “¡¿QUÉ?!” – se preocupa Tarble.

El ataque se ha convirtido en una lluvia de ki que cae sobre el desierto, provocando un centenar de explosiones.

El dragón abre su enorme boca, dispuesto a devorar al patrullero.

Tarble había puesto todas sus expectativas en ese ataque, y ahora es demasiado tarde para reaccionar. Las fauces se abren frente al saiyajín.

Pero justo cuando su destino parecía sellado, el tragacielos cierra su boca a tan solo un metro de distancia de Tarble.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el saiyajín.

Broly, con su cabello verde y su aura viva, está sujetando la cola del monstruo.

– “Tsk…” – se esfuerza el saiyajín.

– “¡BROLY!” – se alegra Tarble.

Broly tira del dragón con todas sus fuerzas.

– “¡¡YAAAAAAH!!” – grita el patrullero.

El saiyajín lanza al dragón contra el suelo.

La caída crea un enorme cráter y hace temblar el suelo en toda la región.

Broly apunta al dragón con su mano derecha y le lanza una esfera concentrada de ki verde.

Cuando el tragacielos empieza a levantarse, el ataque cae sobre su espalda, pero solo se divide en esferas menores que se escurren por su espalda como si fueran gotas de agua e impactan contra el suelo, levantando una gran polvareda.

– “¿Eh?” – Broly parece confundido.

– “¡Eso no funciona!” – advierte Tarble.

Broly le apunta de nuevo.

– “¿En serio?” – se sorprende, con cierta emoción. – “Pero tiene que tener un límite.” – sonríe mientras materializa una nueva esfera de ki.

– “¡ESPERA! ¡ESPERA!” – lo detiene su compañero, poniéndose delante de él.

– “¿Qué ocurre?” – se extraña Broly.

– “Si no tienes cuidado, podrías causar daños graves al planeta.” – advierte Tarble. – “No queremos causar un conflicto diplomático… Además, se ha tragado a nuestro sospechoso.”

– “Vaya…” – se cruza de brazos Broly, un poco frustrado por no poder divertirse.

El dragón ruge. Broly y Tarble tiene que taparse los oídos.

– “¡¿Y QUÉ HACEMOS?!” – pregunta Broly, medio sordo.

Tarble no responde. Observa al enemigo mientras piensa en una solución.

El grito cesa.

Los saiyajín sacuden la cabeza, intentando recuperar la cordura.

– “¿Alguna idea?” – insiste Broly.

Tarble esboza una media sonrisa tintada con cierta ironía.

– “Tenemos que recuperar a nuestro testigo.” – responde el saiyajín.

– “¿Qué?” – se extraña Broly.

Tarble se lanza en picado sobre el dragón.

– “¡¡TARBLE!!” – se preocupa Broly.

El saiyajín lanza dos ataques de energía mientras desciende, llamando la atención del enemigo.

– “Vamos…” – aprieta los dientes. – “¡¡VAMOS!!”

El tragacielos abre su enorme boca. 

El saiyajín desaparece en las fauces del dragón.

Broly se tapa el rostro con la mano, sin dejar de mirar.

– “¿Qué demonios hace…?” – se preocupa por su compañero.

El dragón ruge de nuevo.

– “Maldita sea…” – sufre Broly de nuevo.

El tragacielos empieza a batir sus alas y pronto sale volando en dirección al asentamiento bandido.

Broly tarda un poco en recuperar la compostura, pero sale volando tras él.

El saiyajín lo alcanza rápidamente y se lanza sobre su hocico con los pies por delante.

El impacto retumba en todo el planeta.

El tragacielo es derribado, pero amortigua su caída abriendo sus alas, logrando aterrizar sin estrellarse.

– “Es realmente resistente…” – piensa Broly.

Broly aterriza frente a él.

– “Si al menos puedo distraerlo…” – aviva su aura, llamando la atención de la bestia.

El saiyajín lanza una ráfaga de ki.  Los ataques se disipan al impactar contra las escamas del dragón.

El tragacielos embiste a Broly e intenta aplastarlo con su garra, pero el saiyajín la detiene con sus manos.

– “Tsk…” – aguanta el patrullero.

El suelo se resquebraja bajo sus pies.

Desde una colina cercana al asentamiento, Gladyola observa impotente el enfrentamiento, lejos de su alcance.

La boca del dragón se ilumina.

Broly puede sentir el aumento en el ki de su compañero.

El tragacielos empieza a toser y carraspear, molesto, y retrocede.

Broly lo mira con una sonrisa.

La bestia parece tener arcadas.

De repente, Tarble sale volando de las fauces de la bestia y se estrella contra el suelo.

El saiyajín tiene agarrado del brazo al cíclope, que sigue vivo, pero está inconsciente, magullado por los escombros de la chabola que colapsó sobre él.

Broly se alegra de ver a su compañero con vida y se acerca a él rápidamente.

Tarble y el vendedor están llenos de babas.

– “¿Estás bien?” – intenta ayudarlo a levantarse, pero enseguida se arrepiente al quedar su mano llena ese líquido viscoso.

Tarble se pone en pie e intenta limpiarse un poco, sin mucho éxito.

El dragón sigue sacudiendo la cabeza, molesto.

Broly se limpia la mano en su pantalón.

– “Eso ha sido muy imprudente…” – recrimina a su compañero.

Tarble aviva su aura de Súper Saiyajín, repeliendo y evaporando parte de las babas que lo cubren.

– “Cuando la bestia ha rugido, me había parecido sentir su ki.” – dice el saiyajín, mirando al vendedor. – “Seguía con vida.”

– “Aun así…” – protesta Broly.

– “Además, ahora sé su punto débil.” – aprieta el puño con decisión.

– “¿En serio?” – se sorprende Broly.

– “Podemos hacerle daño desde dentro.” – sonríe Tarble.

La bestia ruge de nuevo. Los saiyajín se tapan las orejas, con mueca de dolor.

– “¡CREO QUE, SI TRABAJAMOS JUNTOS, PODEMOS APROVECHAR CUANDO…!” – dice Tarble.

Pero cuando Tarble mira a su compañero, éste ya no está.

– “¿Eh?” – lo busca.

Broly ha volado hasta la boca del tragacielos, y ya prepara un orbe de energía verde en su mano derecha, pequeño pero muy brillante.

El disparo es directo y certero; al fondo de la garganta del tragacielos.

El estallido provoca que una gran humareda emerja de su boca.

La bestia cae redonda al suelo, provocando un temblor con el golpe.

Tarble se queda boquiabierto.

Desde la colina, Gladyola observa la muerte de la bestia con ojos abiertos como platos.

Oxyedas, magullado, se acerca a la guerrera, y se queda a su lado con la misma cara de asombro al ver que el tragacielos ha caído.

2 thoughts on “DBSNL // Capítulo 385: Tragacielos

  1. Buen capítulo, ambos saiyajin siguen mostrando a los nativos del planeta que estan a otro nivel

    Me pregunto si despues de ver esto gladyola le pide a tarble que le enseñe a usar el ki para ser más fuerte después de ver como han derrotado a una bestia imbatible hasta ese momento

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