DBSNL // Capítulo 378: El Valle de los Sordos

DBSNL // Capítulo 378: El Valle de los Sordos

“Tendremos que posponer nuestros planes.”

En el planeta Erezúant, Hybis, con unos auriculares puestos, trastea el comunicador, moviendo la antena mientras hace girar dos diales alternamente, ante la impaciente vigilancia de Tarble.

– “¿Aún no?” – insiste el saiyajín.

– “En este sector no hay satélites de repetición.” – responde Hybis. – “Esto es casi un arte.”

Suenan interferencias.

– “¿Y cómo contactaremos con el Cuartel General?” – se preocupa Tarble.

– “No podemos.” – responde Hybis. 

– “¡¿Eh?!” – se preocupa el saiyajín.

– “Tengo un amigo en el Imperio.” – explica Hybis. – “Él hace rebotar nuestra señal desde su base.”

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Tarble.

– “¿Tú no tienes amigos?” – pregunta Hybis.

– “¡NO EN EL IMPERIO!” – protesta el saiyajín.

– “Es un buen tipo.” – dice Hybis. – “Colecciona figuras de acción de la línea Teikoku Rekidai Tokusentai Seiei Figuaa.”

Tarble lo mira boquiabierto, sin comprender las palabras que salen de la boca de su compañero.

Hybis sigue moviendo los diales.

De repente, la señal parece aclararse lentamente.

– “Freezer FR 85.” – dicen desde el otro lado. – “Freezer FR 85. Le recibimos.”

– “Una pizza familiar de la casa.” – responde Hybis.

– “¿Congelada?” – replican en la radio.

– “Es para llevar.” – dice nuestro amigo.

Tarble no entiende nada.

– “Hola, Hybis.” – saludan amablemente.

– “¡Hola!” – responde él.

– “Te conecto ahora.” – dice el funcionario del Imperio.

– “Gracias, Peral.” – responde Hybis.

Al otro lado de la comunicación, Peral, un personaje de piel verde y ojos amarillos saltones, con dos antenas sobre su cabeza, con unos cascos puestos, teclea frente a una pantalla.

– “Por cierto, ya me ha llegado la figura especial del Capitán Ginyu desayunando magdalenas.” – explica el funcionario.

– “¿Esa no la tenías ya?” – pregunta Hybis.

– “¡No!” – responde rápidamente. – “¡En la figura que yo tenía, el Capitán desayunaba croissants! ¡Nada que ver!” – lo corrige.

– “Aaah…” – entiende Hybis. – “¡Eso lo cambia todo!” – exclama.

– “¡EXACTO!” – se emociona Peral.

Tarble se tapa el rostro, avergonzado.

Mientras tanto, Lady Gladyola, Broly y Sambuco caminan por un desfiladero en el corazón del Valle de los Sordos, bajo una densa capa de niebla que parece formar un techo rojizo, pues el polvo tiñe la luz que lo atraviesa. 

– “No se ve el cielo…” – observa el saiyajín.

– “En cualquier momento puede aparecer otro tragacielos.” – murmura Sambuco. – “Permanezcamos atentos.”

Desde la distancia, una figura encapuchada y enmascarada acecha a nuestros amigos, oculta entre las rocas.

En casa de Hybis, Peral sigue intentando contactar con la Patrulla Galáctica.

– “No consigo conectarte al Cuartel General.” – anuncia Peral. – “Parece que la cadena de satélites que usé la última vez no funciona.”

– “Eeeeh…” – se decepciona Hybis.

– “Lo siento.” – se disculpa el funcionario imperial.

– “¿No hay nada más que podamos hacer?” – le pregunta Tarble a Hybis.

– “Intentaré contactar con alguien más cercano…” – se escucha teclear a Peral.

Tarble se sienta al lado de Hybis, impaciente.

– “Eso servirá.” – asiente el saiyajín. – “Ellos ya se encargarán de pasar el mensaje.”

– “¿Este quién es?” – pregunta Peral, desconfiado, al escuchar a Tarble.

– “Un compañero de trabajo.” – responde Hybis. – “No es muy agradable.”

– “Tsk…” – protesta Tarble. – “¿Eso hacía falta?” – refunfuña.

– “Yo tengo muchos así.” – suspira Peral. – “Te entiendo. Mucho ánimo.”

– “De momento, lo llevo bien.” – responde Hybis. – “Gracias.”

Tarble agacha la cabeza, sintiéndose incomodo y avergonzado.

– “¿Cómo pueden estar hablando así de mí, si estoy delante…?” – piensa el saiyajín. – “Qué poca vergüenza…”

Vuelven las interferencias.

– “Ya casi estoy…” – dice Peral.

De repente, una voz femenina.

– “A… lant…” – se entrecorta el mensaje. – “¿Hay alg… ahí? Adelante.” – mejora ligeramente.

– “¡¡AQUÍ EL PATRULLERO TARBLE!!” – exclama el saiyajín. – “¿ME RECIBEN?”

– “¡Te recibo, Tarble!” – responde la mujer. – “¡Aquí Cheelai!”

En el desfiladero del Valle de los Sordos, nuestros amigos siguen avanzando cuando, de repente, Broly se detiene.

– “Alguien nos sigue.” – anuncia el saiyajín.

– “¿También te has dado cuenta?” – confirma Gladyola, agarrando la empuñadura de su espada.

Sambuco mira a su alrededor, asustado.

Lady Gladyola se revuelve, desenvainando su espadón.

– “¡DA LA CARA!” – exclama ella, que se abalanza sobre el enemigo.

La figura enmascarada y cubierta por una capa verde con capucha, oculta tras una roca, salta hacia un lado para salvar su vida. La roca es partida por la mitad por el arma de Gladyola.

La guerrera se prepara para atacar de nuevo, pero se da cuenta de que hay dos pequeñas bombas en el suelo hechas de papel cuya mecha está a punto de acabarse.

– “¡Ah!” – se preocupa Gladyola.

Las dos bombas estallan y llenan la zona de humo verde.

– “Cofcof” – tose Gladyola, cubriéndose la boca con el antebrazo. – “Pero, ¿qué…?”

El enmascarado, de baja estatura y complexión delgada, corre para ocultarse de nuevo.

La humareda es consistente, pues en el desfiladero ha quedado atrapada entre sus altas paredes.

– “Maldita sea…” – gruñe Gladyola.

– “Me lloran los ojos…” – sufre Sambuco, frotándoselos agresivamente.

Broly sonríe.

– “No está nada mal.” – murmura el saiyajín.

El saiyajín aprieta los puños y, con un minúsculo estallido de su ki despeja la humareda verde, empujándola fuera del desfiladero.

– “¡Si vas a seguirnos, es mejor que vengas con nosotros!” – dice Broly.

– “¿Eh?” – se extraña Gladyola.

El enmascarado sigue oculto tras una roca.

– “¡Puede salir, Su Alteza!” – insiste Broly.

– “¡¿EEEH?!” – exclaman al unísono Gladyola y Sambuco.

El individuo sale de su escondite y deja caer su máscara al suelo. Se quita la capucha.

– “¿Cómo has sabido que era yo?” – refunfuña ella.

Gladyola envaina su espada rápidamente.

– “¡PRINCESA PANZY!” – se asusta, entendiendo que ha podido matarla.

La guerrera se arrodilla frente a la Princesa y la estudia de pies a cabeza, buscando si ha sufrido alguna herida.

– “¡¿Qué hace aquí?! ¡¿Se encuentra bien?!” – pregunta Gladyola.

– “¡Respóndeme!” – Panzy ignora a su protectora e insiste a Broly.

El saiyajín se toca la nariz.

– “Su Alteza lleva perfume.” – responde Broly.

– “¿Mi perfume?” – se huele Panzy.

– “¡Qué olfato tan fino!” – se sorprende Sambuco.

– “Jeje” – sonríe el saiyajín.

En ese instante, una roca cae desde lo más alto del desfiladero cerca de ellos.

– “No estamos solos…” – advierte Gladyola.

– “Y huelen mucho peor.” – confirma Broly.

Nuestros amigos alzan la vista y se encuentran con dos figuras humanoides de gran envergadura parecidas a trols. Su piel es de un color verde pastel casi enfermizo, su cuerpo está lleno de tatuajes azules. Sus rostros son monstruosos, con orejas puntiagudas, ojos amarillos, cráneos pequeños y sin cabello. Van semidesnudos, solo con un taparrabos y con armadura de cuero en sus antebrazos, espinillas y hombros. Uno lleva un garrote en la mano y el segundo lleva un arco.

– “¿Es que vive alguien en este lugar?” – se pregunta Broly.

– “Renegados…” – responde Gladyola. – “La leyenda dice que negaron la palabra del profeta y fueron exiliados, castigados a vagar por el valle para siempre.”

El trol apunta a nuestros amigos con el arco y lo tensa lentamente.

– “¡CUIDADO!” – advierte Gladyola, alarmada.

El trol libera la flecha.

Silencio.

La flecha se clava en el suelo, levantando una gran polvareda.

¡BOOM! Un estallido sónico; la flecha ha roto la barrera del sonido.

Broly, que no esperaba tal fuerza de sus enemigos, ha tardado en reaccionar.

Sambuco se ha abalanzado sobre Panzy y la ha apartado de la trayectoria de la flecha en el último momento y ahora los dos yacen en el suelo.

– “¡PRINCESA!” – exclama Gladyola.

Broly aprieta los dientes, enfadado, y sale volando hacia los enemigos a toda velocidad.

Cuando llega a la cima del acantilado se encuentra con una docena de trols esperando. Cuatro van armados con arcos, tres con lanzas con punta de piedra, cuatro con garrotes y uno con un hacha con la cabeza de piedra.

– “¡¿Ahrf…?!” – parecen confusos los trols al ver al saiyajín volando.

El trol que blande el hacha la levanta.

– “¡GRAAAH!” – grita.

Los arqueros salen de su confusión y apuntan rápidamente a Broly, mientras los trols armados con lanzas y garrotes se lanzan por el acantilado para atacar Gladyola y a los demás. 

El saiyajín tiñe su aura de verde y ésta gira como un remolino hasta tornarse un orbe de ki que lo rodea completamente.

Los trols disparan, pero las flechas se consumen al entrar en el orbe, antes de poder alcanzar al saiyajín en su interior.

– “¿Ahrf?” – gruñe uno de los tiradores, más confuso que antes.

Broly desvanece su aura y en un parpadeo aparece frente a uno de los arqueros y le propina un puñetazo en la cara que lo empuja a través del páramo.

El trol se levanta con la mandíbula desencajada.

– “Ahrf…” – gruñe mientras se la coloca con un fuerte clac.

– “¿Eeeh?” – se sorprende el saiyajín. – “En este planeta sois todos realmente fuertes…”

En el desfiladero, Gladyola desvía el ataque de un lancero que la supera en tamaño, y con su espadón, contraataca y le corta un brazo. 

– “¡¡GRAAAAH!!” – brama el trol.

Gladyola le ensarta la espada en la boca, matándolo.

La guerrera, que protege a Panzy y Sambuco, es rodeada por los otros enemigos, que rugen con rabia al ver a su compañero fallecido.

En la ciudad, Tarble ha informado por radio a Cheelai de la situación.

– “Después de todo este tiempo…” – murmura la brench, sorprendida e inquieta. – “Moro…”

– “Hemos tenido suerte de poder contactar con vosotros.” – suspira Tarble, aliviado. – “Nos hemos quedado tirados en este lugar.”

– “No te preocupes.” – dice Cheelai. – “Informaremos al Cuartel General y pondremos rumbo a Erezúant para poder recogeros.”

– “Muchas gracias.” – sonríe Tarble. – “Aquí estaremos.”

En la nave de Cheelai, la patrullera teclea el nuevo rumbo.

– “¿Están muy lejos?” – pregunta Gohan Jr.

– “Tendremos que posponer nuestros planes.” – suspira Cheelai. – “Lo siento.”

Hybis apaga el comunicador.

– “Parece simpática.” – dice él. – “¿Es guapa?”

– “Tiene pareja.” – responde Tarble, un poco molesto con el comentario.

– “No soy celoso.” – insiste Hybis.

En el desfiladero, Broly propina una patada a un trol, lanzándolo contra el acantilado al otro lado del desfiladero.

El trol cae cerca de Gladyola y los demás… y no tarda en levantarse de nuevo.

La guerrera repele a un enemigo empujándolo con una patada, pero otros dos la agarran por la espalda y la derriban, intentando someterla contra el suelo.

– “¡GRAAH!” – lucha ella con todas sus fuerzas para impedirlo.

Panzy, al ver a Gladyola sufriendo, intenta correr hacia ella.

– “¡GLADYOLA!” – grita la Princesa.

 Sambuco la detiene, agarrándola del brazo.

– “¡ESPERE!” – exclama el anciano. – “¡ES PELIGROSO!” – la sujeta con fuerza, abrazándola por la espalda.

– “¡SUÉLTAME!” – intenta revolverse la Princesa. – “¡GLADYOLA!”

Los otros trols amenazan a Sambuco y a la muchacha, caminando hacia ellos y arrinconándolos poco a poco contra la pared del desfiladero.

El anciano, tembloroso, da un paso al frente colocándose delante de la princesa y empujándola ligeramente hacia atrás.

– “Ay… ay…” – lamenta mientras castañean sus rodillas, chocando la una contra la otra.

El anciano levanta su mano hacia los trols, como si les pidiera que se detuvieran, pero parece incapaz de verbalizar una súplica.

Sobre el acantilado, tres trols se abalanzan sobre Broly e intentan someterlo como han hecho con la guerrera. Dos agarran sus brazos, inmovilizándolo, mientras otro le sujeta por la espalda, rodeándole el cuello con el brazo.

Un cuarto trol camina hacia el saiyajín con el hacha en alto, listo para darle el golpe de gracia.

En el desfiladero, Panzy ve como uno de los trols que sujeta a Gladyola la agarra la cabeza y la empuja violentamente hacia abajo, haciendo que se estrelle contra el suelo.

– “¡GLADYOLA!” – se asusta la Princesa.

Un trol camina hasta la guerrera y levanta el garrote sobre su cabeza.

– “¡LA VA A MATAR!” – grita Panzy.

Broly escucha los gritos de la muchacha.

Los trols siguen acechando a Sambuco y a Panzy, acercándose a ellos cada vez más.

El anciano deja de temblar. Su mirada se torna serena; su mano firme.

Sobre el acantilado, un estallido de luz verde.

– “¡YAAAAAH!” – grita el saiyajín.

Una columna de energía se alza hacia el cielo, tiñendo de verde el desfiladero y despejando las nubes que cubren el Valle de los Sordos.

– “¿EH?” – se sorprende el anciano.

Los trols que sujetaban a Broly salen volando por los aires con el estallido de energía.

En un parpadeo, Broly, envuelto en su aura, pero sin transformarse, cae sobre la espalda del trol que sujetaba el garrote para golpear a Gladyola y lo incrusta en el suelo, partiéndole la espalda.

Los ojos de Panzy, abiertos como platos, brillan con la luz verde del saiyajín.

2 thoughts on “DBSNL // Capítulo 378: El Valle de los Sordos

  1. Bueno, panzy se une a la acción, seguro querra limpiar el nombre de glorio

    Batosai, la referencia al sentai y las figuritas de ginyu me han sacado una carcajada, dios, ha sido buenísimo XD

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