“Pareces intranquilo.”
Ha pasado un año desde la batalla en el planeta oscuro.
En la Corporación Cápsula, Trunks, trajeado, sale de una reunión de empresa. Pares, que lo estaba esperando, se acerca a él y se cuelga de su brazo.
En la sala de gravedad, Bra está entrenando, acompañada por Baicha, que sufre frente a la gravedad aumentada, pero insiste en entrenar con ella.
En el santuario, Bulma da de comer a los animales, tal y como hacía su padre.
En el Monte Paoz, Chichi está sentada en una silla, cosiendo un pantalón roto del gi de Goku Jr.
En una llanura cercana, el chico entrena bajo la supervisión de su padre.
Goku está sentado en el suelo con las piernas cruzadas.
– “Vacía tu mente.” – dice Ub. – “¿Puedes hacerlo?”
Goku está tenso, esforzándose.
– “Vaciar tu mente no es lo mismo que no pensar en nada.” – le corrige Ub.
– “¡Es muy difícil!” – protesta el chico.
Ub asiente.
– “Muchísimo.” – reconoce. – “Por eso es tan importante que aprendas a hacerlo.”
– “Entrenar con mamá es más divertido.” – refunfuña Goku.
Ub suspira.
Mientras tanto, Pan sale del bosque colindante arrastrando un gran pescado.
– “Creo que ya es hora de comer.” – sonríe Ub.
Goku Jr se levanta como un resorte.
En la Universidad de Orange City, Son Gohan está en su despacho de Decano, cuando Videl entra.
– “¿Cómo vas?” – pregunta ella.
Dos montañas de papeles a la derecha de Gohan son la respuesta.
– “Sé que habíamos quedado para comer… pero creo que…” – se excusa Gohan. – “Al final…”
Videl, sonriente y revela una bolsa con una caja de bento que tenía escondida a su espalda.
El rostro de Gohan se ilumina.
– “He traído la comida.” – dice ella.
– “No te merezco.” – responde Gohan.
Gohan despeja un poco el escritorio mientras Videl se sienta delante de él y saca la caja de la bolsa.
En la Kame House, Mutenroshi está frente al televisor, inmerso en uno de sus programas favoritos de aerobic. Cerca de allí, Umigame mece la cuna del pequeño Roshi, que parece que va a llorar.
– “A lo mejor es que quiere ver a las chicas guapas…” – dice el viejo, que se acerca a la cuna para agarrar al niño. – “¿Verdad que sí?”
Pero Marron propina un sartenazo en la cabeza al anciano.
– “Ni se te ocurra enseñarle esas cosas a mi hijo.” – protesta ella.
En la playa Goten lanza un Kamehameha mar adentro.
– “Tu Kamehameha es casi tan potente como el de tu padre.” – sonríe un viejo Krilín, nostálgico, a su lado.
– “No es para tanto…” – dice Goten, tímidamente. – “¡Déjame ver el tuyo!”
– ¿Es que quieres avergonzar a tu suegro?” – sonríe Krilín. – “¡Jajaja!”
Lázuli está tomando el sol tranquilamente en una hamaca.
– “¿Y hoy no trabajáis?” – pregunta ella con cierto retintín, un poco molesta por el ruido.
– “Estamos cubiertos.” – sonríe Goten, levantando el pulgar.
En Orange City, un coche huye de la policía a toda velocidad cuando, de repente, Gamma 2 desciende del cielo y se pone delante, frenándolo clavando un pie en su capó.
Los ladrones miran con sorpresa y miedo al héroe.
– “Je.” – sonríe el androide.
En Villa Jingle, Yamcha y Suno comen juntos frente a la chimenea de su casa.
En el bosque Fukkuro, en el dojo de Ten Shin Han y Chaoz, los dos imparten clases a sus alumnos. Lunch, de pelo azul, prepara la comida para todos, con la ayuda de Konkichi.
En una remota cabaña, Mai despelleja un conejo en el porche, mientras Ikose limpia una escopeta. En la cocina, Lapis echa unas patatas en la olla.
En la Atalaya de Kamisama, Dende y Piccolo observan la Tierra, satisfechos por el momento de paz del que disfruta el planeta.
Piccolo levanta la mirada el cielo, donde la aurora magenta sigue brillando, lo que provoca una media sonrisa en el namekiano.
En el planeta Sadala, bajo un cielo adornado con la misma aurora, sobre una colina cerca de la capital saiyajín, un mausoleo conmemora un saiyajín caído; Turles.
Frente a la tumba, un hombre demacrado, envuelto en una gran capa blanca, con cabeza y rostro cubiertos bajo un turbante, la contempla en silencio hasta que una voz llama su atención.
– “Me alegro de verte, Reitan.” – dice Mirai Trunks.
El herajín mira a Trunks por encima del hombro.
– “Hace casi un año desde que te marchaste del laboratorio.” – continúa el mestizo.
– “Ahora aprecio la soledad.” – responde Reitan.
– “Kamakiri dijo que podrías tener efectos secundarios.” – dice Trunks. – “¿Cómo te encuentras?”
Reitan mira su demacrada mano, que parece no tener piel en algunas pequeñas zonas, mostrando el músculo y el hueso subyacente.
– “Puedo moverme.” – responde el herajín.
– “¿Por qué no vuelves conmigo y…?” – dice el mestizo.
– “Le envidio.” – le interrumpe Reitan, mirando el mausoleo.
Trunks se queda callado.
– “Envidio su muerte.” – insiste el herajín.
– “Reitan…” – dice Trunks. – “No tienes que…”
– “Estoy cansado.” – responde Reitan, tajante.
El herajín se da la vuelta y camia hacia Trunks, pasando por su lado sin mirarlo.
– “Si me necesitas…” – dice Trunks.
– “Sé dónde encontrarte.” – responde Reitan.
El herajín sigue su camino, alejándose de Trunks.
En la nueva nave de la Time Patrol, Granola y Ogilvie juegan a cartas cuando se abre la compuerta y entra Mirai Trunks.
– “No quiere saber nada de ti, ¿verdad?” – dice el cereal.
– “Se está escondiendo del mundo…” – suspira Trunks. – “Es culpa mía.”
– “Necesita tiempo.” – responde Granola. – “Ha perdido mucho.”
– “Ese doctor…” – refunfuña el erizo. – “No me gustan sus métodos.”
– “Le salvó la vida…” – dice Trunks, agachando la cabeza, preguntándose si hizo lo correcto.
La compuerta de la nave se abre de nuevo y Punch entra cargando con suministros.
– “Ya era hora, chico.” – dice Granola.
– “¿Lo has encontrado todo?” – pregunta Ogilvie.
– “Creo que sí.” – responde Punch. – “Pero es difícil negociar con los saiyajín…”
– “¡Pero sigues entero!” – se burla Granola.
Trunks se acerca al chico y le da una palmada en el hombro.
– “Coloca las cosas en su sitio y nos vamos.” – dice el mestizo.
– “De acuerdo.” – asiente Punch.
En la Tierra, en el laboratorio de la meseta de Yuzambito, ahora bajo la supervisión de la Patrulla Galáctica, Kamakiri, con un dispositivo de localización en su tobillo, trabaja frente a un sarcófago en el que Zahha está monitorizado. Oli y Hedo trabajan en el mismo laboratorio, asistidos por Pino.
En una ciudad del planeta Daldon, Toppo, Cheelai y Gohan Jr patrullan las calles.
– “¿Y por qué yo no puedo ir con papá?” – refunfuña Gohan.
– “Eres demasiado joven.” – responde Cheelai. – “Además, patrullar con tu madre también puede ser muy divertido.” – intenta convencerlo. – “¿A que sí, Toppo?”
– “A mí no me metas.” – murmura el grandullón.
Cheelai clava una mirada de madre furiosa a Toppo.
– “Pues… ¡Pues claro!” – rectifica él. – “¡Puede ser muy divertido!”
– “¿Lo ves?” – dice ella.
Gohan Jr se cruza de brazos.
– “Siento que estoy en la guardería.” – refunfuña él.
En el Cuartel General de la Patrulla Galáctica, Broly y Tarble son instruidos por Lemon.
– “Tengo una nueva misión para vosotros.” – dice Lemon. – “¿Dónde está Kale?”
– “No se encontraba bien.” – dice Broly. – “Ha ido a la enfermería.”
– “La pondremos al día cuando nos reunamos con ella.” – dice Tarble. – “No se preocupe.”
– “Está bien…” – dice Lemon.
El comandante les entrega una tarjeta de memoria.
– “Aquí tenéis la información.” – dice Lemon. – “Podéis revisarla de camino a vuestro destino. Allí os encontraréis con vuestro contacto.”
– “Sí, señor.” – asiente Tarble.
En ese momento, suena el auricular de Lemon.
El comandante levanta la mano, pidiendo un momento a sus hombres.
– “Adelante.” – responde a la llamada. – “Hmm… Está bien.” – asiente Lemon. – “Informe al jefe de personal, necesitaremos un recambio. De acuerdo.”
Lemon cuela la llamada.
– “Era la enfermería.” – revela Lemon.
– “¿Va todo bien?” – se preocupa Broly.
– “¿Ha pasado algo?” – pregunta Tarble.
Lemon sonríe.
– “Creo que será mejor que vayas a la enfermería.” – le guiña un ojo a Broly.
– “¡¿EH?!” – se sorprende Tarble.
Broly, sin saber muy bien qué pensar, sale corriendo por los pasillos del cuartel, evitando chocar con todo el que encuentra a su paso. Tarble intenta perseguirlo, pero no logra seguir su ritmo.
Broly entra en la enfermería, donde le espera Kale.
Finalmente, Tarble logra alcanzar a Broly. Desde el otro lado del cristal puede ver a la pareja saiyajín hablando emocionados. Broly agarra a Kale de la cintura y la levanta en el aire, con lágrimas de alegría en sus ojos.
Tarble sonríe, feliz por sus amigos.
En mitad del espacio, Cell vuela a toda velocidad, sin rumbo fijo.
– “Creo que ahí siento una energía interesante…” – sonríe antes de usar el Shunkanido.
En el planeta Toreri, entre una ciudad en ruinas, Dabra está meditando, flotando a un metro del suelo con los ojos cerrados y brazos y piernas cruzadas.
De repente, aparece Cell.
El demonio abre un ojo y suspira.
– “Vaya, vaya… Así que eres tú…” – sonríe Cell. – “Qué decepción…” – suspira.
– “¿Qué buscas?” – pregunta Dabra.
– “Entretenimiento.” – responde Cell. – “Pero parece que no encuentro nada destacable. Las energías de siempre opacan al resto.” – dice mientras observa las ruinas a su alrededor. – “¿Qué haces en un lugar como este?”
– “Puedo sentir el poder del Makai entre estas ruinas.” – dice Dabra. – “Es débil, pero sin duda está presente.”
– “¿Buscas hacerte más fuerte?” – pregunta Cell, con cierta emoción.
– “Solo busco respuestas.” – dice el demonio.
Cell se cruza de brazos.
– “Qué muermo…” – refunfuña. – “Te dejo con tus penas, demonio.”
Cell sale volando a toda velocidad hacia el espacio, dejando a Dabra atrás.
El diablo sigue meditando en silencio.
En el planeta del Hakaishin, Liquir entrena con Champa.
El Dios de la Destrucción lanza una lluvia de ataques de ki que el kurama repele con sus colas.
– “La debilidad de los Dioses fue puesta a prueba…” – piensa el gotokoneko. – “Necesito que seas más fuerte. Más fuerte que yo.”
Champa levanta las manos y genera una esfera de ki naranja con dos esferas menores dentro que chocan entre sí, simulando un gran cascabel de energía.
– “¡¡TIENES QUE SUPERARME!!” – exclama al lanzar el ataque.
Liquir materializa la cabeza de su avatar de zorro a su alrededor, que abre sus fauces y forma una esfera de ki en su boca que luego lanza contra la de Champa.
Los dos ataques chocan en el aire, creando una gran onda expansiva que sacude el planeta divino.
Lentamente, el ataque de Liquir gana terreno sobre el de Champa.
– “Eso es…” – sonríe el Hakaishin.
El ataque se aproxima al Dios.
– “Je.” – sonríe Champa.
El Hakaishin extiende su mano hacia el ataque.
– “Hakai.” – susurra.
El ataque se desvanece en miles de pequeñas motas de luz.
– “¡Eso es trampa!” – protesta Liquir.
Champa aparece frente a él y con el dedo le golpea la frente suavemente.
– “Tsk…” – protesta el kurama.
– “Has perdido.” – sonríe el gotokoneko.
Liquir se sienta en el suelo, agotado.
– “Sé que te estoy exigiendo mucho.” – dice Champa. – “Pero ahora si vas a ser el próximo Dios de la Destrucción, debes esforzarte aún más.”
– “Lo sé…” – dice Liquir.
El kurama se pone en pie.
– “Luchemos otra vez.” – dice apretando el puño.
– “El que tiene que esforzarse eres tú, no yo.” – se excusa Champa. – “Yo voy a echarme una siesta.”
– “¿Eh?” – se queda a cuadros el kurama.
Champa se marcha hacia el castillo.
– “He hablado con Zamas.” – dice mientras se marcha. – “Puedes ir a su planeta si quieres seguir entrenando.”
Liquir se sienta de nuevo.
– “Y mientras tanto, Cooler vive a cuerpo de Rey…” – refunfuña.
En la Capital del Imperio, el demonio del frío está sentado en el trono.
– “Qué aburrimiento…” – refunfuña el nuevo Emperador.
En el planeta Makyo, en la entrada del palacio, Tapion viste con elegantes ropas de Makaioshin, e instruye a un pequeño grupo de jóvenes ira-aru sobre sus reliquias divinas.
En el planeta de los Kaioshin, Zamas observa el cielo atentamente, con una mueca de preocupación.
– “Pareces intranquilo.” – se acerca Shin.
– “Solo estoy echando un vistazo.” – sonríe el Dai Kaishoshin, intentando transmitir calma.
En el vacío que antes ocupaba el planeta oscuro, se ha construido una estación espacial de la Patrulla Galáctica que monitoriza la zona.
Los monitores muestran un escaneo constante de la zona que parece limpio, pero durante un instante imperceptible para los patrulleros que estudian la zona, revelan una red invisible de energía expandiéndose desde el epicentro a los confines del Universo.

Bueno, un año de paz, aunque claramente temporal, esperemos que nuestros guerreros no bajen la guardia, aunque me gustan esto pequeños momentos de slice of life
Cada personaje vive su vida, ya sea en cierto luto o siguiendo adelante, me pregunto si al momento de llegar al más allá, vegeta busco a Goku de inmediato
Pero tristemente es la calma antes de la tormenta, freezer sigue fuera, inmortal, con el anillo del tiempo y por lo último, creando sea lo que sea esa energía para sea cual sea su proposito
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Rayos, soy yo, que me había olvidado de iniciar sesión
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Lo supuse XD
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¡Me alegro de que te guste!
Necesitaba reordenar un poco el mundo después del largo parón que hicimos.
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