DBSNL // Capítulo 350: Un poco más

DBSNL // Capítulo 350: Un poco más 

“¡Solo confía!”

En la Tierra, Cheelai riñe a los tres muchachos mientras Toppo la acompaña, cruzado de brazos y negando decepcionado.

– “¡¿ES QUE ESTÁIS LOCOS?!” – grita Cheelai. – “¡¡OS PODRÍAN HABER MATADO!!”

– “Lo sentimos…” – dice Gohan.

– “Solo queríamos ayudar…” – dice Goku.

Cheelai se cruza de brazos, contrariada por sus sentimientos… pero el amor de madre acaba ganando y se agacha para abrazar a los dos pequeños.

Punch, de pie a su lado, parece un poco incómodo.

– “Señor Toppo…” – dice el hijo de Hit. – “Mi madre…”

– “Tu madre y tu hermana están bien.” – dice Toppo. – “La Patrulla cuidará de ellas.”

– “Gracias.” – responde Punch, aliviado.

En la cabaña de Strai, Katopesla está sentado en el porche, con el casco a su lado, cuando la pequeña Kik le trae un té que ha preparado su madre como agradecimiento.

En la Corporación Cápsula, Toppo suspira con desaprobación.

– “Esperaba más responsabilidad por vuestra parte.” – dice Toppo. – “Los patrulleros deben saber acatar órdenes.”

– “Lo siento.” – murmura Punch.

– “Pero os habéis mantenido juntos y con vida.” – añade Toppo. – “Teniendo en cuenta que os habéis infiltrado en la base enemiga… Admito que es realmente impresionante para unos novatos.”

Una media sonrisa se escapa bajo del frondoso bigote del patrullero y Punch la atisba y se contagia.

– “La próxima vez, avisadme.” – sentencia Toppo. – “Estáis a mi cargo, y si os escapáis, me hacéis quedar mal.”

Punch asiente.

– “¿Próxima vez?” – frunce el ceño Cheelai, clavando una mirada de desaprobación a Toppo.

El veterano guerrero desvía la mirada hacia el lado opuesto, evadiendo a Cheelai con miedo.

De repente, Oli sale corriendo al jardín, claramente con prisa, y sin mediar palabra sale volando a toda velocidad, dejando a los presentes sorprendidos y confundidos por igual.

En el planeta oscuro, Gotenks ha perdido su Súper Saiyajín 4 y ha regresado al nivel 3.

Onisen, viéndose ganador, sobrevuela a su adversario con los brazos cruzados.

– “Ya han pasado tus cinco minutos…” – anuncia el androide.

– “Maldita sea…” – refunfuña la fusión.

– “Ahora me toca a mí.” – sonríe Onisen.

El androide se lanza contra Gotenks.

El guerrero metamor se pone en guardia, nervioso.

– “¿Cuánto podremos aguantar así?” – se pregunta Gotenks.

Onisen se prepara para atizar a Gotenks… pero Vegeta interviene propinando una patada en su mejilla que lanza al androide a través del bosque de raíces.

– “¡VEGETA!” – se sorprende el guerrero metamor.

– “¡¿Este era tu plan?!” – protesta el saiyajín. – “¡Ya basta de fanfarronería! ¡Tomo el relevo!” – añade entre dientes.

– “¡ESPERA!” – exclama Gotenks.

– “¿Qué ocurre?” – refunfuña Vegeta.

– “Tenemos que ganar tiempo.” – dice Gotenks. 

Onisen se levanta entre los escombros.

– “¿Tiempo, dices?” – pregunta Vegeta, extrañado. – “¡Ya no tienes energías!”

El saiyajín mira de reojo a Gohan y Trunks siendo curados por Gowas.

– “A lo mejor debería intentar acabar con él yo mismo…” – gruñe Vegeta.

– “¿Es que puedes derrotarle?” – pregunta Gotenks, serio.

– “Tsk…” – gruñe el saiyajín, con dificultad para asumirlo. – “¿Cuánto tiempo?”

Gotenks agacha la cabeza con cierto pesar.

– “No lo sé.” – dice la fusión. – “¡Solo confía!”

– “Tenéis que estar de broma…” – gruñe Vegeta.

– “¡Hay que darle tiempo a Bulma!” – insiste Gotenks.

Vegeta se sorprende al oír el nombre de su mujer.

Onisen ya vuela hacia ellos.

– “¿Cuánto os queda de fusión?” – pregunta Vegeta, que ha cambiado su actitud.

– “¿Peleando contra él?” – pregunta Gotenks, mientras una gota de sudor recorre su frente. – “Puede que un minuto. Menos, si vamos a lo grande.”

Vegeta aprieta los puños y reaviva su aura del Ikigai.

– “No os dejéis nada en el tintero…” – dice el saiyajín. – “Pero no corráis riesgos innecesarios.”

– “¡Entendido!” – asiente Gotenks.

Onisen casi los ha alcanzado.

Vegeta prepara una esfera de ki en su mano derecha y la lanza contra el enemigo.

Onisen la intercepta y destruye con un rayo ocular para evitar distraerse y se adentra en la nube de humo de la explosión.

Vegeta usa el Shunkanido y desaparece, dejando atrás a Gotenks.

El androide sale de la nube de humo y clava su mirada en el guerrero metamor que, preocupado, se pone en guardia.

Vegeta reaparece detrás de Onisen y le apunta con la mano derecha, que pronto concentra una esfera de energía.

– “¡¡BIG BANG ATTACK!!” – dispara el saiyajín.

Gotenks retrocede volando a toda velocidad para no ser atrapado en la explosión que sacude la zona y engulle a Onisen.

El guerrero metamor se detiene en el aire a una distancia prudencial de la explosión.

– “Ha faltado poco…” – suspira Gotenks. – “Vegeta no se anda con chiquitas… ¿Me ha usado de cebo?”


Vegeta aparece a su lado con el Shunkanido.

– “¿Le has dado?” – pregunta Gotenks.

– “Eso no va a detenerlo.” – responde Vegeta.

De repente, Onisen agranda su tamaño y se yergue frente a nuestros amigos como un rascacielos.

– “Se ha hecho gigante…” – dice Gotenks, asombrado.

– “Je…” – sonríe Vegeta, confiado.

El monstruoso androide abre su enorme boca frente a Gotenks y Vegeta. Un brillo verde puede adivinarse en el fondo de su garganta.

Rápidamente, Vegeta agarra a Gotenks y los dos desaparecen con el Shunkanido un solo instante antes de que Onsien proyecte un torrente de energía que cruza el cielo e ilumina todo el planeta.

Vegeta y Gotenks aparecen al lado de Piccolo y Granola.

– “¿Se ve bien el combate desde aquí?” – sonríe Vegeta, provocando al namekiano y al cereliano.

– “Lo estabais haciendo muy bien hasta ahora.” – responde Piccolo, con una media sonrisa cómplice.

Onisen ya busca a su alrededor a sus enemigos.

– “Ese tipo se hizo más grande que tú, Piccolo.” – dice Gotenks.

– “Yo también puedo hacerme así de grande.” – responde Piccolo, molesto con la comparación. 

– “¿Cómo pensáis enfrentaros a él ahora?” – pregunta Granola.

– “El tamaño no lo es todo.” – responde Piccolo.

– “Ahora es un blanco más grande.” – sonríe Vegeta.

Piccolo parece tener una idea y se le escapa una media sonrisa.

– “Escuchadme con atención.” – dice el namekiano.

Mientras Piccolo revela su plan, Onisen los localiza.

Una sonrisa macabra se dibuja en el rostro del androide, cuyos ojos se iluminan, listo para disparar.

– “¡¡VAMOS!!” – exclama Piccolo.

Los cuatro guerreros se ponen en marcha.

Piccolo reaviva su aura incolora que rápidamente se tiñe de naranja mientras su cuerpo empieza a transformarse.

Onisen dispara su rayo ocular, que rápidamente se aproxima a nuestros amigos.

Vegeta agarra a Granola del brazo y desaparecen con el Shunkanido.

A pesar del ataque enemigo aproximándose, Gotenks cierra los ojos y se concentra, intentando reunir las energías que le quedan.

– “Confío en ti, Piccolo.” – piensa el guerrero metamor.

– “No os preocupéis, muchachos.” – sonríe Piccolo, que con un estallido de energía adopta su nueva forma, usando su versión única del Kaioken. – “Este viejo guerrero aún no ha dicho la última palabra.”

Piccolo empieza a crecer y frena los rayos oculares del enemigo con sus manos mientras sigue aumentando su tamaño igualando a su adversario.

– “¡¡GRAAAAH!!” – sufre Piccolo, cuyas manos se queman y despellejan mientras resiste.

Vegeta y Granola aparecen frente a Onisen, entre los rayos que emiten sus ojos.

Granola prepara un disparo juntando ambas manos en forma de pistola y apunta a su ojo izquierdo. Vegeta apunta a su otro ojo con el brazo derecho extendido, señalándolo con los dedos pulgar, índice y corazón, sujetándose el antebrazo con su brazo izquierdo.

– “¡¡HAAAAAA!!” – disparan los dos.


Los dos ataques dan en el blanco, haciendo que Onisen detenga su rayo ocular mientras empujan su cabeza hacia atrás.

Con el impacto, el androide es obligado a dar varios pasos hacia atrás para no caerse de espaldas.

En el cielo, sobre el androide, Gotenks espera, escoltado por un único fantasma kamikaze.

– “¡¡AL ATAQUE!!” – ordena el guerrero metamor.

– “¡¡A LA ORDEN!!” – exclama el espectro, haciendo el saludo militar.

Como si se lanzara a la piscina, el fantasmagórico guerrero se precipita directo hacia la boca del enemigo, colándose dentro de Onsien.

Gotenks pierde su transformación y regresa a su estado base. El guerrero respira con dificultado, agotado.

Onisen se sujeta el rostro, protegiéndose mientras regenera sus ojos, ajeno a lo que acaba de suceder.

El fantasma recorre el interior de Onisen casi en total oscuridad, pues solo su presencia ilumina tenuemente el camino a través de su garganta.

Piccolo, con sus manos ensangrentadas, corre hacia el enemigo y aprovecha el desconcierto para saltar sobre el androide y propinarle un fuerte codazo en la mejilla que lo hace dar una vuelta sobre sí mismo y caer de cara contra el suelo.

Piccolo empieza a menguar mientras pierde su transformación, agotado tras el titánico esfuerzo.

Mientras tanto, el fantasma llega a un espacio abierto completamente oscuro y vacío.

– “Supongo que aquí está bien…” – murmura el fantasma, un poco perdido. – “¡¡¡SUPER ATQUE DE FANTASMAS KAMIKAZE!!!” – levanta los brazos con emoción, con los puños cerrados. – “¡¡¡MEGA EXPLOSIÓN!!!” – los baja de repente, haciendo que su cuerpo se ilumine intensamente.

En el exterior, Onsien, intenta levantarse… cuando se da cuenta de que su torso empieza a hincharse como un globo.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el androide.

De repente, un gigantesco estallido arrasa la zona.

Granola, Vegeta, Gotenks y Piccolo son empujados por la onda expansiva.

Los demás guerreros que se encuentran en el planeta tienen que sujetarse a rocas y raíces para no ser arrastrados por la explosión.

En la Corporación Cápsula, el trabajo sigue.

Hedo trabaja con el cuerpo de 7-3, mientras Bulma teclea rápidamente en su ordenador.

– “Esto ya es otra cosa…” – sonríe ella.

Jaco aparece en la pantalla.

– “¡Eso espero!” – responde el patrullero. – “Tienes acceso a todos nuestros servidores asociados.”

– “¡Fantástico!” – dice Bulma, guiñándole un ojo. – “Te debo una, Jaco.”

Mientras tanto, Oli aterriza en el laboratorio de las Montañas Tsumisumbri.

En el planeta oscuro, cuando se disipa el estallido de luz y fuego, se revela que una gran área ha quedado desértica y limpia de raíces. Sin rastro del enemigo.

Goten y Trunks salen de entre los escombros. La fusión se ha acabado.

– “¿Lo hemos conseguido?” – se pregunta Trunks.

– “¡Chúpate esa!” – celebra Goten.

Piccolo se adentra en el cráter, buscando algún rastro de Onsien.

– “No puede ser tan sencillo…” – murmura Piccolo.

Vegeta aterriza a su lado.

– “Nos la está jugando…” – aprieta los puños con rabia.

Un microscópico Onisen los observa escondido en una grieta.

A su lado, en el suelo, un montón de astillas de madera.

– “Así será mucho más sencillo…” – murmura el androide, apunto de arrancarse una astilla clavada en su hombro.

Pero de repente, el androide recibe una doble patada inesperada en la cara que lo estrella contra la pared de la grieta, que para su proporción es como un gigantesco barranco.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Onsien. – ¡¿QUIÉN…?!”

Un Cell de su mismo tamaño flota frente a él, de brazos cruzados.

– “¿Te has olvidado de mí?” – sonríe la creación de Gero.

– “Tú…” – gruñe Raichi.

2 thoughts on “DBSNL // Capítulo 350: Un poco más

  1. capitulo interesante, la batalla contra raicgi sigue y onisen sigue mostrando ser un enemigo formidable pero cell todavía no ha dicho su última palabra

    bulma y el team dream de científicos sigue adelante, sacarán información importante en contra de raichi?

    Esperemos

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