DBSNL // Capítulo 171: Moro
“Tengo planes ambiciosos.”
En el remoto planeta donde se encuentran los tres chicos, Janemba parece haber detenido su acometida.
Ub, Bra y Pan, magullados, se ponen en pie entre un centenar de cráteres humeantes; han sobrevivido.
– “¿Qué podemos hacer?” – se pregunta Pan.
– “Casi no nos quedan fuerzas…” – murmura Bra.
Ub se siente culpable, pues el enemigo que tienen delante es la sombra demoníaca de Majin Bu.
Pan y Bra se transforman en Súper Saiyajín. Ub intenta usar su poder, pero la energía que emana es minúscula y su aura es incolora.
– “¿Qué significa esto?” – se pregunta el chico de Isla Papaya, sorprendido por su poca fuerza.
– “Tu ki…” – dice Pan. – “Es…”
– “Es humano…” – añade Bra.
Ub, incrédulo, observa sus manos, impotente.
En Konats, Moro observa a Goku detenidamente.
– “Son Goku…” – murmura el brujo.
– “¿Sabes quién soy?” – pregunta el saiyajín.
– “Mis dos pupilos me han entregado su magia y su sabiduría.” – responde Moro.
– “Pues ya debes saber… que no voy a dejar que te salgas con la tuya.” – dice Goku, con dificultad.
Moro se fija en la herida en el pecho del saiyajín. Son Goku se esfuerza en mantenerse en pie, pero ha perdido mucha sangre.
– “Mírate…” – dice el brujo. – “Estás acabado.”
– “Aún no…” – insiste Goku.
El Kashvar ignora a nuestro amigo y centra su atención en la Dragon Ball que tiene en su propia mano.
– “Tengo planes ambiciosos.” – sonríe el hechicero. – “Y no permitiré que nadie se entrometa.”
El brujo alza su mano izquierda hacia Goku y lo atrae con su magia, pero en el último instante da un paso a un lado, dejando pasar al saiyajín, que es y lanzado al interior del ojo del Amenoukihashi, cuyo portal se cierra tras él.
Piccolo se queda atónito al observar el poder de Moro. Goku ha sido derrotado y encerrado en lo más profundo del Makai.
– “Bien…” – murmura Moro. – “Lo primero es recuperar mi poder… ¿Dónde puedo encontrar más objetos mágicos como…?”
En ese instante, Moro se da cuenta de que ha perdido la Dragon Ball.
– “Ese miserable…” – refunfuña el brujo
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Shiras.
– “Nada.” – responde Moro. – “¿Dónde puedo encontrar más objetos mágicos como esa esfera?”
– “Conozco el lugar idóneo.” – sonríe Garlick, mirando de reojo a Piccolo.
En Magorza, Iwen puede ver a Moro entre las sombras, pues éstas no ciegan la magia kashvar.
– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Vegeta, que ve a Iwen asustado.
– “Ha regresado.” – dice el brujo. – “Ya es demasiado tarde.”
Vegeta aprieta sus puños con rabia.
– “Llévame hasta él.” – dice el saiyajín.
– “Vegeta…” – responde Iwen. – “No eres rival para mi maestro.”
– “No te he preguntado tu opinión.” – responde el saiyajín. – “¡Llévame a donde sea que esté! ¡AHORA!”
En Namek, Moori y los namekianos han preparado las esferas del dragón.
– “Algo terrible ha sucedido…” – dice el Patriarca. – “Los terrícolas necesitan nuestra ayuda.”
Las siete esferas están listas y Moori alza sus brazos, dispuesto a invocar a Polunga, pero antes de que pueda recitar los vocablos adecuados en su lengua natal, alguien ha aparecido en una colina cercana. Moori puede sentir cómo la oscuridad cubre Namek.
Moro, Garlick, Shiras y Piccolo han llegado al planeta.
En Magorza, Jiren ha entrado en la sala donde se encuentra Vegeta.
– “Yo le acompañaré” – dice el haiirotoko.
– “Solo tengo poder para transportar a uno…” – responde Iwen. – “Después de eso, me desvaneceré para siempre.”
– “Vegeta, creo que…” – intenta hablar Jiren.
– “Ni se te ocurra decirme que debes ir tú” – replica el saiyajín, impaciente.
Jiren agacha la cabeza y esboza una media sonrisa.
– “No lo haré.” – responde el haiirotoko. – “Pero al menos acepta este regalo de mi gente.” – dice haciéndole entrega de un pequeño saco. – “Se han inspirado en la ropa de los terrícolas. Esperaban dártelo al final del entrenamiento, pero… Creen que te traerá suerte.”
Vegeta se sorprende ante el gesto de su compañero y acepta el obsequio.
– “Ten cuidado, Vegeta” – dice Jiren.
El saiyajín asiente.
Iwen suspira.
– “Haz que esto no sea en vano.” – dice el brujo.
Iwen recita unas palabras en un idioma antiguo y su silueta se desvanece, convirtiéndose en humo negro y fuego que envuelven a Vegeta.
En un instante, Jiren se queda solo en la sala del templo.
De repente, el saiyajín se encuentra en la superficie de Namek y el humo que lo envolvía se desvanece lentamente. Ahora Vegeta viste la ropa que Jiren le ha entregado; un pantalón y camiseta negros, cubiertos por un gi cruzado gris atado con un cinturón rojo, acompañado por sus guantes y botas blancas de saiyajín.
Vegeta observa su ropa y sonríe.
– “No está mal…” – murmura el saiyajín.
Vegeta mira a su alrededor y enseguida reconoce el lugar.
– “¿Namek?” – se sorprende el saiyajín. – “¿Qué demonios hago aquí?”
Una terrible sensación embarga a Vegeta: “El que vio”; la misma presencia que sintió en el Makai y en el interior de Majin Bu.
– “Es como si estuviera en todas partes…” – murmura el saiyajín. – “Es terrible…”
Frente a él, a varios kilómetros de distancia, una columna de humo se alza, cubriendo parcialmente el cielo del planeta.
– “¡Tiene que estar allí!” – exclama antes de alzar el vuelo.
Mientras tanto, en lo más profundo del Makai, en la columna de hielo que ocupó Moro durante tantos milenios, Son Goku se encuentra congelado, con la esfera de cuatro estrellas en la mano.

Pronto lo sabremos 😉
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Veo posible que gotten y trunks se encuentren a goku, complicado desde luego que lo es pero posible
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Todo es posible 😉
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