DBSNL // Capítulo 127: Un enemigo incomprensible

DBSNL // Capítulo 127: Un enemigo incomprensible
Ségitség!

Pan, Ub y Katopesla se ponen en guardia al sentir el temblor, mientras la gente corre despavorida.
– “Hemos llegado tarde…” – dice el justiciero espacial, preocupado.
– “¡¿Qué está pasando?!” – se pregunta Pan. – “¡¿A qué nos enfrentamos?!”
– “En mi planeta lo llamamos Maji-Kayo” – responde Katopesla.
En ese instante, unos gigantescos tentáculos azules y viscosos brotan del suelo y sacuden las estructuras que encuentran a su alrededor. Los tres héroes se elevan y retroceden para poder observar mejor a su enemigo.
– “¡¿Es un pulpo?!” – pregunta Ub.
– “No tiene una forma concreta” – responde Katopesla. – “Desconozco su apariencia original, si es que tiene una.”
Uno de los tentáculos intenta golpear a nuestros amigos, pero Ub lo intercepta lanzándole una onda de ki, que hace estallar la extremidad del enemigo.
– “No es tan duro…” – sonríe Ub.
Pero el tentáculo enseguida vuelve a recuperar su forma.
– “Maldición…” – lamenta el chico de Isla Papaya.
El suelo se hunde, revelando lo que parece ser el cuerpo de monstruo, que solo consta de una gran masa azul viscosa con una gigantesca boca.
– “Lo has hecho enfadar…” – dice Katopesla.
Pan se prepara para lanzar un Kamehameha.
– “¡Apartaos!” – exclama la muchacha.

Katopesla y Ub obedecen, dejando el camino libre para el ataque de Pan.
– “¡HAAAAA!” – grita la hija de Gohan al proyectar su técnica.
El Kamehameha impacta de lleno contra el cuerpo del monstruo, que estalla en mil pedazos, pero enseguida vuelve a recomponerse.
– “Su regeneración es asombrosa…” – se sorprende Ub.
El monstruo genera un nuevo tentáculo que surge del suelo y sorprende a nuestros amigos, atrapando a Pan. 
– “¡PAN!” – exclama Ub.
La chica se transforma en Súper Saiyajín, desintegrando el tentáculo y quedando libre.
– “Estoy bien” – dice Pan.
Ub mira al monstruo con rabia.
– “A ver si puede regenerarse tras esto” – dice al alzar su brazo derecho con la palma de su mano hacia el cielo.
El chico genera un millar de rayos de energía que ascienden una docena de metros para después caer como una lluvia de estrellas sobre el monstruo.
El enemigo ruge mientras sus tentáculos vuelven a esconderse bajo el suelo y una nube de fuego y polvo inunda el lugar.
Katopesla observa a los dos chicos, asombrado ante su poder.
– “¿De dónde han salido estos tipos?” – se pregunta el justiciero.
Tras unos segundos, Ub se detiene.
– “¡Lo has logrado!” – celebra Pan.
– “¿Tú crees?” – responde Ub, observando el gigantesco cráter con desconfianza.
– “No…” – dice Katopesla. – “Lo más probable es que se haya escondido, esperando una oportunidad para hacerse más fuerte.”
– “¿En serio?” – se sorprende Pan. – “¿Tan resistente es?”
– “Será mejor que avisemos a tus padres” – dice Ub.
– “Sí.” – responde Pan.
Mientras tanto, en un remoto lugar del universo, una pequeña aldea de personajes de tez gris y ojos negros como el azabache se encuentra trabajando en su huerto, cuando Vegeta aparece entre ellos con el Shunkanido.
– “¿Dónde diablos estoy?” – se pregunta el saiyajín, echando un vistazo a su alrededor.
– “Ségitség!” – se alarma un campesino.
Todos los personajes corren despavoridos al ver al recién llegado, pero uno de ellos tropieza y se cae al suelo.
– “No he venido a haceros daño.” – dice Vegeta, acercándose al aldeano. – “Busco a…”
– “Hagyjon engem békén!” – grita el aterrorizado campesino.

En ese instante, un personaje sale de una cabaña cercana, llamando la atención de Vegeta, que sonríe al reconocerle.
– “Nyugodjon meg” – le dice el individuo a su amigo aldeano, antes de dirigirse al saiyajín. – “¿Qué haces tú aquí?” – le pregunta a Vegeta.
– “Necesito tu ayuda, Jiren” – responde nuestro amigo.
En el Planeta Monmaas, Goku se ha escabullido del ataque del gigantesco pájaro y ahora recobra el aliento, oculto entre las hojas de un árbol.
– “Por los pelos…” – suspira el saiyajín.

De repente, un temblor intermitente le alarma y casi le hace caer del árbol. El temblor aumenta, acompañado por un fuerte estruendo.
– “¡¿Qué ocurre?!” – se pregunta Goku.
Al mirar hacia abajo, Goku puede ver a un gigante de tez anaranjada y orejas puntiagudas, vestido con un chaleco echo de pieles, un pantalón blanco de tela, un cinturón amarillo, y botas de cuero curtido. En su brazo derecho lleva una cesta de mimbre.
– “¡Es enrome!” – exclama el saiyajín al ver al gigante.
El gigante se detiene un instante y se agacha pare recoger una seta que después coloca en su cesta.
– “Parece amigable…” – murmura Goku. – “¡Voy a saludarle!” – exclama mientras se prepara para saltar de la rama en la que se encuentra.
En ese instante, un personaje envuelto en una túnica marrón hecha con barbas de pluma, le golpea con un bastón de madera en la cabeza.
– “¡Alto!” – exclama el personaje, con voz quebrada y aguda.
– “¡AY! ¡AY!” – grita Goku dolorido, frotándose la cabeza.
Goku se recupera de un salto y se pone en guardia.
– “¡¿Quién eres?!” – pregunta el saiyajín. – “¡¿Y por qué me atacas?!”
El misterioso individuo tiene el rostro oculto bajo la capucha de su túnica.
En el planeta de Zeno, Champa, Zamas, Pilaf y Shu se han reunido. El Hakaishin ha informado de las terribles noticias a los presentes.
– “Un enemigo capaz de derrotar a Whis…” – murmura Zamas, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “Y que además trabaja con Mojito…”
– “¡Tenemos que avisar a Son Goku! – exclama Pilaf.
– “Trunks me ha pedido que no se lo diga a Goku ni a Vegeta” – dice Champa. – “Cree que es mejor esperar.”
– “Es terrible…” – murmura Shu.
– “¿Qué propone Trunks?” – pregunta Zamas. – “¿Tiene un plan?”
– “Eso parece…” – responde Champa.
– “Puede que debamos confiar en él…” – dice el Dai Kaioshin. – “Whis creía en el muchacho.”
– “Sí…” – murmura Champa. – “Pero dudo que Shiras y Mojito se queden de brazos cruzados mientras hablamos…”
En el espacio exterior, Trunks ha recuperado parcialmente sus energías gracias a las píldoras senzu y viaja junto a Cheelai hacia un misterioso planeta, en busca de consejo.
Mientras tanto, en otra prisión de máxima seguridad de la Patrulla Galáctica, en el planeta Mizusei, se ha organizado otra revuelta. El planeta está compuesto por un extenso y profundo océano, y la cárcel se encuentra en el fondo. Los patrulleros de la raza mizujín custodian el lugar, pues son los únicos capaces de vivir en esas condiciones.
Por los pasillos de la cárcel, su preso más peligroso anda suelto. Una decena de guardias corren hacia él, pistola en mano, pero el prisionero, que viste un pantalón con una pernera roja y otra azul, sin camiseta, y con el rostro cubierto en maquillaje de payaso, hace un sutil gesto que materializa una baraja de cartas de energía y las lanza contra sus enemigos, acabando con ellos.
– “Vamos a divertirnos…” – sonríe el payaso de forma escalofriante.

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