ESPECIAL DBSNL /// Prodigal son // Universos 6 y 7 / Parte VI: Reitan, el vengador

Prodigal son / Parte VI: Reitan, el vengador
“Mi pueblo fue masacrado por vosotros…”

En el planeta Litt, Liquir ha revelado su cuarta cola y ha dejado fuera de combate a Meerus y a los hermanos Pastafresca.
La banda de piratas espaciales liderada por Spade ha aprovechado el momento para sorprender al kurama y encerrarlo en una jaula de ki.

Cuando parecía que el combate se había terminado, un misterioso cazarrecompensas del Sector Dormideus, armado con una cimitarra, ha aparecido en escena.

– “¿Quién demonios eres tú?” – pregunta Spade.

Sin mediar palabra, el misterioso guerrero alza su espada.
Spade se pone en guardia, preparando su arpón de ki.

– “Tú…” – murmura Spade, que parece reconocer al cazarrecompensas. – “Eres Reitan, el vengador.” – añade asustado.

Los piratas parecen asustados. El cazarrecompensas sigue en silencio. 

– “Puede que… Puede que podamos llegar a un acuerdo…” – intenta negociar Spade.

Reitan apunta a Spade con su espada.

– “No me importa la recompensa” – dice el bandido. – “Liberadle”.
– “¿Qué?” – responde Spade, confuso. – “¿Vas a ayudarle?”

El misterioso bandido no responde. Los cazadores espaciales se miran entre ellos confusos y aterrados.

– “¿Qué hacemos?” – pregunta Dmond.
– “Sabía que esto no podía salir bien…” – refunfuña Hart.
– “Soltadle” – ordena Spade. – “No podemos enfrentarnos a los dos”.

Los piratas desvanecen su jaula de ki y Liquir queda libre.

– “Gracias, extraño” – dice el kurama.

Reitan ahora apunta a Liquir con su arma, amenazante.

– “Guardián del Fruto…” – murmura el cazarrecompensas. – “Hoy llevaré a cabo mi venganza.”
– “¿Qué? ¿Tu venganza?” – se sorprende Liquir.

Reitan se abalanza sobre el zorro, que se ve obligado a esquivar rápidamente los ataques de su inesperado adversario.

– “¡¿Quién eres?!” – pregunta Liquir. – “¡¿Qué te he hecho yo?!”

El cazarrecompensas lanza su espada hacia el kurama, que la esquiva, pero parece que unos hilos de ki conectan el arma a Reitan, que tira de ellos y la hace regresar, distrayendo a Liquir. Reitan aprovecha la confusión para asestarle un codazo en el hocico y una patada giratoria que lo lanza contra unas rocas.
Liquir se levanta entre los escombros.

– “Maldición…” – murmura el kurama. – “Este tipo es más fuerte que los demás…”

Los cazadores retroceden lentamente. No quieren entrometerse en una pelea a este nivel.

– “¿Qué hacemos?” – pregunta Klub.
– “Esperar” – responde Spade.

Reitan se acerca a Liquir.

– “Tú…” – murmura el cazarrecompensas. – “Mi pueblo cuenta historias sobre la llegada del Guardián del Fruto.”


Liquir escucha atentamente.

– “Con el fruto en su poder, mi pueblo había prosperado bajo el mando de un poderoso líder” – narra Reitan. – “Pero el Guardián no podía permitir que otro disfrutara de esa fuerza.”

El cazarrecompensas descubre su rostro, revelando unas características que enseguida reconocen los presentes.

– “Eres…” – se sorprende Liquir.
– “¡Pagarás por la destrucción de Hera!” – exclama Reitan.

Liquir se pone en guardia.

– “De eso hace mucho tiempo” – dice el kurama. – “Yo ni siquiera había nacido.”
– “Fue tu orden.” – responde Reitan. – “¡Tu credo!”
– “Mi objetivo ahora es el Imperio” – dice Liquir. – “El universo corre peligro.”
– “¡NO ME IMPORTA!” – le interrumpe el herajín.

El kurama se envuelve en una extraña aura morada mientras revela su quinta cola.

– “Tú lo has querido” – dice el zorro.

Liquir se abalanza sobre Reitan, que es sorprendido por el aumento de fuerza del zorro. El kurama propina un puñetazo en la nariz al cazarrecompensas, que pierde su espada. 
Reitan, mientras retrocede, lanza un poderoso ataque de ki verde hacia su enemigo, pero Liquir se cubre con sus colas, protegiéndose de la explosión.
Los dos se abalanzan de nuevo el uno contra el otro, y un intercambio de golpes estalla. El combate es muy igualado. Ninguno logra sobreponerse a su adversario. 
Finalmente, ambos dan una voltereta hacia atrás, recuperando la distancia y poniéndose en guardia.

– “No está mal…” – sonríe Reitan.
– “Eres un guerrero hábil” – le felicita Liquir.
– “Aún no lo has visto todo.” – responde el herajín.

De repente, la piel del cazarrecompensas se torna más clara y su cabello rojizo toma un color anaranjado. Una explosión de poder barre el lugar.
Liquir observa asombrado al herajín.

– “Ese poder…” – titubea el kurama. – “¡Es el Fruto!”
– “El poder del Fruto Sagrado quedó impreso en nuestros genes” – sonríe Reitan. – “¡Vas a enfrentarte al poder que proteges!”

Liquir revela su sexta cola, listo para luchar.

– “Maldita sea…” – murmura el kurama, preocupado. – “Es mucho más fuerte de lo que esperaba.”

En un abrir y cerrar de ojos, el herajín se transporta delante del kurama y le propina un puñetazo en el abdomen.

– “Creo que no me tomas en serio” – le susurra Reitan.


El herajín agarra a Liquir por una de sus colas y le hace girar hasta lanzarle contra una montaña cercana.


Los piratas observan asombrados.

– “¿Le ha matado?” – se pregunta Hart.

De repente, los escombros estallan en mil pedazos, revelando a Liquir, envuelto en su aura y con siete colas visibles.

– “Está bien, Reitan” – dice el kurama. – “¡Lucharemos en serio!”

El herajín sonríe al ver a su rival preparado.

– “Voy a disfrutar” – sonríe Reitan.

Mientras tanto, muy lejos de allí, en Kurama, Cooler se prepara para beber un extraño brebaje que ha preparado Sidra.

– “Ha llegado el momento de saber si el entrenamiento ha surgido efecto” – dice Sidra.
– “Me siento preparado” – responde el demonio del frío.
– “Sabes que puedes morir, ¿verdad?” – le pregunta el anciano. – “El agua de la Semilla Sagrada te otorgará un increíble poder, pero tu mente y tu cuerpo sufrirán en consecuencia.”
– “Estoy preparado” – repite Cooler.

El demonio del frío se bebe todo el tazón de un trago. Siente que su garganta arde como fuego.

– “¡AAAAAHHH!” – exclama Cooler con un grito sin voz, mientras se agarra el cuello.

El hijo de Cold se derrumba mientras se retuerce de dolor.
Sidra se sienta en el suelo mientras observa a su alumno agonizando.

– “No hay nada que pueda hacer” – murmura el anciano. – “Ahora todo depende de tu voluntad.”

Mientras tanto, en Litt, el combate continúa. Liquir se mueve rápidamente, avanzando hacia Reitan, que se prepara para interceptar al kurama. En el último instante, Liquir salta por los aires y apunta con sus colas al herajín, liberando una tormenta de ataques de ki que impactan sobre el enemigo.
De repente, de entre la polvareda surge Reitan, que sorprende al Kurama atizándole un puñetazo en el abdomen. Liquir clava sus zarpas en el brazo del herajín y abre sus enormes fauces, lanzando una gigantesca ola de ki a boca de jarro que engulle a Reitan y le lanza contra el suelo.
Liquir desciende lentamente, creyéndose vencedor.
Los cazadores espaciales retroceden lentamente.

– “Su poder es increíble…” – titubea Klub.
– “No tenemos ninguna oportunidad…” – añade Dmond.
– “Idiotas” – les interrumpe Spade. – “Fijaos bien. No os dejéis llevar por el miedo.” 

Los piratas observan detenidamente al kurama.
De repente, son interrumpidos por Meerus, que se acerca tórpidamente.

– “Su respiración es forzada y acelerada, sus manos tiemblan ligeramente…” – dice el expatrullero. – “Está cansado.”

Klub, Hart y Dmond se ponen en guardia, pero Spade parece tranquilo.

– “Aún así nos supera” – dice Meerus.
– “¿Propones que colaboremos?” – sonríe Spade.

Liquir siente que pierde fuerza. Nunca antes ha tenido que utilizar el poder de siete colas para enfrentarse a alguien que no fuera su maestro.

– “Ahora tengo que encargarme de los otros…” – piensa el kurama.

En ese instante, se escucha un ruido entre los escombros.

– “No es posible…” – se sorprende Liquir.

Reitan se levante entre las rocas, malherido, ensangrentado y con la ropa hecha trizas, pero dispuesto a continuar.

– “Mi pueblo fue masacrado por vosotros…” – murmura el herajín. – “¡Voy a vengarlo!”

Liquir se pone de nuevo en guardia.

– “¡Maldición! Tengo que darme prisa…” – piensa el kurama. – “No puedo resistir así mucho tiempo.”

Mientras tanto, en la Capital del Imperio, Tagoma recibe a un prisionero en la sala del trono. El malhechor llega escoltado por Curd.

– “¿Quién eres?” – pregunta la mano derecha del Emperador, ahora líder en funciones.

El prisionero no responde.

– “Le han capturado en el borde exterior” – anuncia el soldado brench. – “Al parecer se negó a que nuestros hombres inspeccionaran su nave y les atacó. Llevaba una armadura de camuflaje óptico avanzado. Mató a una decena los nuestros.”

Tagoma se acerca al prisionero.

– “¿A dónde ibas?” – le pregunta.


El prisionero sigue en silencio.
Curd da un paso al frente y entrega un objeto a Tagoma.

– “Hemos encontrado esto escondido en su nave” – dice el soldado brench entregándole una caja de música.

Tagoma se queda sin palabras al ver el milenario artefacto.

– “Así que tú eres el ladrón…” – murmura mientras inspecciona la caja. – “¿Dónde está la otra?”

El prisionero ignora a Tagoma.
Curd propina un codazo en la espalda del malhechor, haciendo que caiga de rodillas.

– “¡Responde!” – le ordena el brench.

De repente, el prisionero empieza a reír.

– “¿Qué te parece tan gracioso?” – pregunta Tagoma, que empieza a impacientarse.
– “No sé dónde está.” – responde el prisionero.

En el remoto planeta Gelbo, más allá del borde exterior, un grupo de campesinos ve un extraño objeto caer del cielo y estrellare cerca de su aldea.
Los habitantes de Gelbo, asustados ante un suceso que no comprenden, se acercan al lugar del impacto. Un valiente se aventura hasta el humeante epicentro del cráter, donde encuentran una extraña objeto; una misteriosa caja.
El campesino observa el objeto detenidamente y descubre un extraño mecanismo con una manivela. El valiente intenta hacer girar el mecanismo, pero todos sus esfuerzos son en vano.
La misteriosa caja es llevada al centro de la plaza de la villa, donde los hombres más fuertes e intrépidos del lugar se turnan para intentar hacer girar la manivela; pero todos fracasan.
Finalmente, el chamán de la aldea, una criatura extraña de gran tamaño, cola, largos bigotes, una aleta en la espalda y aspecto de pez gato, al que los locales llaman “Zunama”, estudia el objeto con detenimiento.
El chamán dibuja un extraño símbolo circular en el suelo, coloca la caja de música en el centro y alza sus manos al cielo, recitando unas palabras en una legua antigua, desconocida incluso por los aldeanos.
De repente, la manivela empieza a girar lentamente mientras suena una preciosa música.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 69: Saikyo No Senshi

OMG // Capítulo 69: Saikyo No Senshi
“Ni siquiera estoy peleando en serio” 


El guerrero nacido de la unión Pothala esboza una sonrisa que molesta a Majin Bu.
– “Ya veo…” – dice Bu. – “Os habéis unido de algún modo…”
– “¿Estás listo?” – pregunta, fanfarrón, el guerrero definitivo.
– “¿Estás de broma?” – responde Bu con desprecio. – “¿Creéis que por haberos unido podréis…?”

De repente, la fusión ha aparecido frente a Bu y le ha propinado un puñetazo en el abdomen que hace que el monstruo se pliegue sobre sí mismo y escupa saliva.
– “¡Gggha!” – se lamenta Bu, dolorido y confuso, que no ha sido capaz de anticipar el ataque.
El guerrero le propina una patada y lo lanza por los aires, siguiéndolo enseguida e interceptándole con un golpe giratorio con el dorso de su puño, que le lanza contra el suelo.
En el Más Allá, Son Gohan salta de alegría al ver el combate.
– “¡Son increíbles!” – exclama Gohan. – “¡Pueden ganar!”
– “No parece la fusión metamor…” – murmura Piccolo.
– “No…” – aclara Goku. – “Parece un proceso muy superior.” – añade sorprendido.
– “Debe ser cosa del Kaioshin” – sonríe Piccolo.
En la Tierra, Karín observa el combate.
– “¡Se han unido!” – exclama sorprendido.
– “Es el poder de los Pothala…” – dice el viejo Kaioshin, que se acerca tórpidamente al felino.
Videl se acerca a los dos sabios.
– “¿Alguien me explica qué está pasando?” – pregunta la preocupada madre.
Majin Bu se pone en pie y enseguida busca a su rival en el cielo, sin suerte.
– “¿Soy demasiado rápido para ti?” – se burla la fusión, que se encuentra detrás del monstruo.
Bu se da la vuelta lentamente, aterrado ante un poder que le supera.
– “Maldito…” – gruñe el monstruo, frustrado y furioso. – “¡NO ME SUBESTIMES!” – grita mientras dispara un poderoso ataque de ki a su enemigo.
El ataque de Bu engulle al guerrero definitivo y crea un gigantesco surco en la Tierra que arrasa con todo lo que encuentra a su paso durante varios kilómetros.
– “Así aprenderás…” – sonríe Bu.
La polvareda levantada se disipa lentamente y revela al guerrero, que sigue en pie, impertérrito, y completamente intacto.
– “¿Eso es todo?” – se burla el mestizo.
En el Más Allá, todos celebran la victoria.
– “¡Hemos ganado!” – celebra Krilín, que agarra de las manos a Chaoz y ambos bailotean alegremente.
– “¡Los chicos son fantásticos!” – exclama Yamcha.
Gohan también está contento.
– “¡Eso es!” – exclama Gohan. – “¡Son muy fuertes!” – celebra.
– “Puede que demasiado…” – murmura Goku.
Son Gohan mira a su padre un instante y pronto entiende a lo que se refiere.
– “¡No os confiéis!” – exclama de repente, acercándose de nuevo al televisor. – “¡Acabad con él! ¡Matadle ahora!”
El joven guerrero se acerca a Bu lentamente y se coloca a escasos centímetros de él.
– “Ni siquiera estoy peleando en serio” – dice el chico.
– “¡NO TE BURLES DE MÍ!” – grita Bu, desesperado, que intenta golpear a su adversario, pero éste esquiva el golpe y agarra su brazo para proyectarle contra el suelo en un movimiento de judo.
Bu se queda en el suelo, inmóvil.
– “Has atacado a mis amigos…” – dice el guerrero, poniéndose serio. – “Y eso no te lo perdonaré.”
– “Amigos…” – murmura Bu.
El guerrero agarra la antena del monstruo y tira de ella en sentido circular, haciéndole girar en el aire hasta que su antena se desgarra y Bu sale disparado contra una montaña.
– “Pagarás por la muerte de Son Gohan” – dice el chico.
Bu se levanta entre los escombros. Su rostro refleja su impotencia y frustración.
El guerrero nacido de los Pothala camina de nuevo hacia su enemigo, aún con su antena en la mano.
Bu, de repente, esboza una aterradora sonrisa que inquieta al joven luchador.
– “¿Qué te pasa?” – dice el guerrero. – “¿Has perdido la cabeza?”
– “Eres mucho más fuerte que yo…” – sonríe Bu. – “Y eso me gusta.”
En ese instante, la antena se convierte en una ola de masa rosa que se abalanza sobre el guerrero, cubriéndole por completo y atrapándole por sorpresa.
– “¡¿Qué es esto?!” – exclama la unión Pothala, que lucha por liberarse, pero sin éxito.
Karín y el Kaioshin parecen aterrados.
– “¡¿Qué diablos es eso?!” – exclama Karín.
– “¡No es posible!” – se asusta el Dios.
– “¡GYUMAAA!” – grita Videl.
En el Más Allá, todos contemplan la escena con miedo.
– “No…” – titubea Piccolo.
– “¡¿Qué es eso!?” – exclama Gohan.
– “Maldita sea…” – lamenta Goku.
La masa rosada ha engullido por completo al guerrero y es reclamada por Bu, que la une a su cuerpo.
– “¡JAJAJA!” – ríe Bu. – “¡He ganado!” – celebra.
Su cuerpo empieza a sufrir cambios. Su rostro parece adquirir una apariencia más humana, formándose una nariz, la antena de su cabeza crece ligeramente y en sus manos se diferencian cinco dedos. La ropa del guerrero aparece en su torso.
– “¡JAJAJA!” – ríe de nuevo en una enrome carcajada. – “¡Soy el más fuerte del universo!”
El viejo Kaioshin cae de rodillas al contemplar tal escena.
– “No es posible…” – lamenta el anciano. – “Hemos… Hemos perdido…”
Videl, que ha agarrado el Bastón Mágico que ha encontrado tirado en el suelo, con un brazo roto y sin fuerzas, se acerca al monstruo.
– “¿Qué quieres?” – le pregunta Bu al verla.
– “Tú… Me lo has arrebatado todo…” – dice Videl furiosa con lágrimas en los ojos.

Bu sonríe al ver a la mujer tan desesperada.
– “Ahora tu hijo forma parte de mí” – dice al reconocerla gracias a los recuerdos absorbidos. – “Pero puedo llevarte con su padre.” – añade mientras alza su mano hacia ella.
En el Más Allá, Gohan agarra al televisor.
– “¡NO! ¡NO TE ATREVAS, BASTARDO!” – grita furioso. 
Los demás agachan la cabeza resignados. No es la primera vez que ven morir a alguien que les importa sin poder intervenir.
De repente, algo parece afectar a Bu.
– “¿Qué…?  ¿Qué está pasando?” – se pregunta el monstruo, que nota como su cuerpo cambia de nuevo.
Sin entender el porqué, Bu vuelve a su forma previa.
– “¡¿Qué significa esto?!” – exclama el monstruo frustrado.
El viejo Kaioshin y Karín observan lo ocurrido.
– “Qué extraño…” – dice el anciano.
– “Ha regresado a su forma anterior…” – observa Karín.
– “No me refiero a eso…” – responde el Dios.
– “¿Eh?” – le mira confuso el Duende.
En el puesto fronterizo, todos observan lo ocurrido.
– “¡Se ha debilitado!” – exclama Goku.
– “¿Porqué?” – se pregunta Piccolo.
– “¡¿Han sido los chicos?!” – exclama Gohan.
El Rey Enma se pone en pie.
– “Esperad un momento…” – dice mientras se pone a trastear con la antena de su televisor, haciendo que la pantalla solo muestre ruido. – “Creo que, si pongo esto así, a lo mejor podría…”

De repente, la señal del televisor se aclara y muestra un lugar oscuro y viscoso lleno de filamentos que van de un lado a otro de la gruta.
– “¿Qué diablos es eso?” – pregunta Ten Shin Han.
– “Qué lugar tan asqueroso…” – dice Yamcha con cara de desagrado.
A los dos lados de la gruta, en el suelo, nuestros amigos ven a Gyuma y Trunks inconscientes.
– “¡¡SON ELLOS!!” – celebra Gohan. – “¡Están vivos!”
En ese instante, Trunks parece recobrar el conocimiento.
– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta el chico, que al intentar ponerse en pie se da cuenta del extraño lugar en el que se encuentran. – “Que asco…” – dice mientras sacude su mano cubierta de una sustancia gelatinosa.
Trunks se acerca a Gyuma, le agarra de los hombros y le sacude intentando despertarle. 
– “¡Gyuma!” – exclama Trunks. – “¿Estás bien?” 
El chico abre los ojos lentamente.
– “¿Dónde estamos?” – pregunta Gyuma.
– “Creo que estamos en el interior de Majin Bu” – responde Trunks. – “Ese bastardo ha intentado comernos…”
Gyuma enseguida se toca el pendiente en su oreja.
– “¿Nos hemos separado?” – se pregunta Gyuma.
– “Eso parece…” – dice Trunks.
– “Ese Kaioshin…” – se asusta Gyuma. – “¡No me dijo que era permanente!” – exclama.
– “Y aún así nos hemos separado…” – responde Trunks. – “Puede que sea por el extraño aire que se respira aquí dentro.”
– “Maldito viejo…” – dice el chico. – “Cuando salgamos le voy a…”
– “Si salimos.” – le interrumpe Trunks.
En el exterior, Majin Bu no sale de su asombro, y observa sus manos, confuso.

DBSNL // Capítulo 104: Fantasmas del pasado

DBSNL // Capítulo 104: Fantasmas del pasado
“¿Quiénes son estos tipos, Vegeta?”
En Villa Jingle, todos duermen cuando un ruido alerta a Suno, que se incorpora en la cama.
– “¿Qué ocurre, cielo?” – pregunta Yamcha, adormilado a su vera.
– “Me ha parecido oír algo…” – responde Suno.
– “Habrá sido un oso…” – dice Yamcha mientras se da la vuelta, dispuesto a seguir durmiendo.
– “Sé como suena un oso” – replica Suno. – “No me lo ha parecido…”
– “Seguro que no era nada…” – insiste Yamcha, que no tiene intención de levantarse.
– “Supongo que no…” – dice Suno, poco convencida. – “Pero ya que estoy despierta, voy a echar un vistazo.”
Suno se levanta y se acerca a la habitación de Baicha, que duerme plácidamente.
De repente, alguien toca a la puerta principal, sobresaltando a Suno.
– “¿Quién será a estas horas?” – se pregunta la madre de familia, que se acerca a la entrada.
Suno abre la puerta unos centímetros y se da cuenta de que es el androide 17.
– “¿Lapis?” – se extraña Suno. – “¿Qué haces aquí? ¿Ha ocurrido algo?” – dice mientras abre la puerta del todo.
Suno enseguida se da cuenta de que algo no va bien. Lapis muestra unas extrañas marcas en su rostro; unas líneas rojas finas van desde sus cejas hasta sus sienes y otra va desde su labio inferior hasta el mentón.

Dibujado por dsp27
En ese instante, el androide agarra a Suno por la cara, tapándole la boca, y un extraño metal viscoso surge de la boca del Número 17 y se acerca a la mujer, metiéndose por su nariz y orejas.
Unos minutos más tarde, Suno vuelve a su habitación.
– “¿Quién era, cielo?” – pregunta Yamcha, que ha escuchado la puerta.
Suno no responde, pero se mete en la cama y se acerca a Yamcha.
– “¿Qué ocurre?” – dice Yamcha. – “¿Tienes ganas?” – pregunta juguetón.
Ella se acerca a sus labios, como si tuviera intención de besarle, pero en el último momento el metal líquido surge de su boca, nariz y orejas y se introduce en Yamcha.
A años luz de allí, Páragus se encuentra cara a cara con el hijo del hombre que frustró sus planes hace tantos años.
– “¿Bardock?” – se pregunta el viejo saiyajín.
– “¿Quién es Bardock?” – pregunta Goku. – “Yo me llamo Son Goku.”
Páragus se pone en pie.
Mientras tanto, Vegeta sigue luchando contra Broly. Tras esquivar su embestida, el Príncipe le apunta con su mano.
– “¡Big Bang Attack!” – exclama al disparar contra su enemigo, repeliéndole.
Vegeta desciende y se coloca al lado de Son Goku.
– “¿Quiénes son estos tipos, Vegeta?” – pregunta Goku. – “¿Les conoces?”
– “Son saiyajín” – responde Vegeta.
Al disiparse la polvareda, Broly aparece intacto y vuelve a atacar a Vegeta, pero Páragus le detiene utilizando su dispositivo.
– “¡ALTO, BROLY!” – exclama el anciano.
Las gemas brillan de nuevo y Broly se detiene, descendiendo y colocándose junto a su padre.
– “Ese tipo tiene una fuerza extraordinaria…” – dice Goku. – “Utiliza ki divino, ¿verdad?”
– “Eso parece” – responde Vegeta antes lanzar un escupitajo ensangrentado al suelo.
Páragus observa a los dos saiyajín y no puede evitar ver reflejados en ellos a Bardock y al Rey Vegeta.
– “¿Eres el hijo de Bardock? ¿Eres Raditz?” – pregunta el anciano.
– “Mi hermano se llamaba Raditz. No conocí a mi padre.” – responde Goku. – “¡Yo soy Son Goku! ¡De la Tierra!”
– “Me niego a llamarte por ese estúpido nombre…” – dice Páragus. – “¡¿Cuál es tu nombre de saiyajín?!”
– “Se llama Son Goku” – interviene Vegeta.
Goku se sorprende al escuchar a su compañero.
El anciano sonríe. Su rostro refleja la locura que le embarga.
– “No podía pedir a los Dioses una oportunidad mejor…” – dice Páragus. – “¡Los hijos de los dos hombres que sentenciaron a nuestra raza! ¡Juntos!”
Goku se transforma en Súper Saiyajín Blue y los dos saiyajín se preparan para pelear.
– “¡MÁTALOS, BROLY!” – grita Páragus.
Broly se envuelve de nuevo en esa extraña aura magenta y se abalanza sobre nuestros amigos.
En la Tierra, en una cabaña solitaria en mitad de una zona nevada, no muy lejos de Villa Jingle, alguien toca a la puerta de la casa de Ten Shin Han. Él mismo abre la puerta.
– “¿Mai?” – se sorprende Ten al ver a la mujer sola en mitad de la ventisca.
– “¿Quién es, Ten?” – pregunta Lunch desde la habitación.
Ten no responde, pues el metal líquido ya está invadiendo su cuerpo.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Chaoz, que se a levantado al notar algo extraño. – “¿Ten?” – pregunta al ver la extraña expresión en el rostro de su amigo.
En la Corporación Cápsula, el Dr. Brief se ha dormido sobre su ordenador, mientras Bulma y Trunks siguen trabajando.
– “Es increíble que Cell nos esté ayudando.” – dice Trunks. – “Antes era muy malo, ¿no?”
– “Sí…” – responde Bulma. – “Cuando tú tenías solo dos años, casi destruye la Tierra.” – explica. – “Pero Son Gohan le derro…”
Bulma se queda en silencio.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Trunks al ver que su madre se ha quedado callada.
– “Esto es…” – titubea Bulma, claramente asustada.
En ese instante, alguien toca al timbre en la Corporación Cápsula, despertando al Dr. Brief. Trunks usa la PDA de su bata para poder ver quién hay en su puerta.
– “Es Yamcha” – dice Trunks.
– “¿Qué querrá a estas horas?” – se pregunta el Dr. Brief. – “¿Se habrá dejado algo?”
– “Tranquilo, ya le abro yo” – responde Trunks.

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte VI: Bojack

Cold Chronicles // Parte VI: Bojack
“No va ha rendirse”

Cold ha regresado a su forma inicial y ha quedado libre de la técnica combinada de Bido y Bujin.
– “¿Qué os parece?” – se burla el demonio del frío. – “¿Peleamos en serio?”
Los dos herajin se ponen en guardia.

– “Maldito…” – refunfuña Bido.

Cold levanta su mano y hace que el suelo bajo los pies de sus dos enemigos estalle en mil pedazos, lanzándoles por los aires.
Bido y Bujin logran estabilizarse en el aire, pero son sorprendidos por una gran cantidad de escombros controlados telekinéticamente por el demonio del frío, que les rodean y encarcelan rápidamente.
Mientras tanto, Paikhuan se encuentra luchando contra Zangya y Gokua. El Guardián, ahora sin su ropa pesada de entrenamiento, se mueve a una velocidad extraordinaria que supera con creces a la de los dos herajín.
Paikhuan se mueve como una llamarada entre sus dos enemigos, golpeándoles por sorpresa y sin descanso; una y otra vez.
Bido golpea su cárcel de roca repetidamente hasta que logra liberarse, pero Cold le espera y le encierra en una esfera de energía fucsia que lanza contra Bujin, generando una gran explosión en el aire.
Los cuerpos de Bujin y Bido caen al suelo.

– “Dos idiotas menos” – dice Cold.

Paikhuan se mueve como un torbellino de fuego alrededor de Gokua. Zangya intenta ayudar a su hermano, pero es repelida por el anillo de fuego.

– “¡Gokua!” – exclama la herajin, preocupada por su hermano.

La espada del herajin sale disparada y se clava en el suelo, cerca de Zangya. Ella la agarra y se abalanza sobre Paikhuan, pero un rayo mortal de Cold golpea su muñeca y la desarma.
Cold sonríe y niega con el dedo.
Finalmente, el torbellino estalla en una gran bola de fuego que repele a Gokua.

– “¡HERMANO!” – exclama Zangya, que corre a socorrerle.

La herajin le agarra entes de que caiga al suelo.

– “¡Gokua! ¡Dime algo!” – exclama Zangya.

Pero Gokua ha fallecido.
La herajín contempla a su hermano y a sus compañeros caídos y se pone en pie, frustrada y furiosa.

– “¡MALDITOS BASTARDOS!” – llora Zangya, mientras sujeta su vientre con miedo. – “¡Bojack os matará!”

Cold apunta a la mujer con su dedo índice, pero es detenido por Paikhuan, que le agarra el brazo.

– “No” – dice el Guardián del Fruto.

El demonio del frío se fija en la herajin, y pronto entiende a su compañero.
De repente, un sonido de pisadas llama la atención de los dos guerreros. Un nuevo enemigo se acerca. Un herajin de cabello largo y rojo aparece.

– “Bojack…” – se acerca Zangya a su líder.
– “Esperaba más de vosotros” – responde Bojack tajantemente.
– “Lo siento…” – agacha la cabeza ella.
– “Ahora apártate y no me molestes.” – dice su líder.

La herajin retrocede lentamente, con lágrimas en los ojos. Bojack se eleva hasta llegar a la altura donde se encuentran Cold y Paikhuan.

– “Habéis venido a por el Fruto Sagrado…” – dice Bojack.
– “Así es” – responde Paikhuan. – “Lo robasteis y lo habéis usado con fines egoístas. Es un poder que no merecéis.”
– “Suenas como un fanático” – sonríe Bojack.

Cold comparte la sonrisa con su enemigo.

– “Yo he pensado lo mismo” – dice Cold.
– “¿No sois compañeros?” – se extraña Bojack.
– “Por conveniencia.” – responde Cold. – “Pero yo no soy de su secta.”

Bojack parece confuso. Paikhuan mira de reojo a Cold, algo sorprendido y avergonzado.

– “¿Podemos centrarnos en esto?” – susurra el Guardián.
– “Quería dejarlo claro.” – responde Cold.
– “¡Ya basta!” – exclama Bojack.

Paikhuan se pone serio.

– “No tenemos porqué luchar, Bojack.” – dice el Guardián. – “Ya he intentado explicárselo a tus hombres, pero no me han escuchado. Entréganos una semilla y déjanos destruir el Árbol Sagrado.”
– “No va ha rendirse” – dice Cold.

Paikhuan mira a Cold.

– “¿Qué?” – se extraña el Guardián.
– “Se tiene por un conquistador.” – dice el demonio del frío. – “Es el líder de un ejército y tiene el Sector Dormideus bajo su control. Su grandeza le ciega.”

Bojack sonríe al escuchar las palabras de Cold.

– “Me gusta cómo piensas.” – dice Bojack. – “Incluso podría ofrecerte un lugar en mi ejército…”
– “Jojojo” – ríe Cold. – “Muy amable.” – responde. – “Pero no soy de los que cumplen órdenes.”

Bojack aprieta sus puños con fuerza y su cabello ondula mientras se torna naranja.

– “Entonces, os mataré a los dos” – sentencia el herajín.

El poder de Bojack estalla, revelando su transformación.
Cold y Paikhuan se ponen en guardia.
Bojack se abalanza sobre sus enemigos. Cold intenta interceptarle con un puñetazo, pero el herajin le esquiva y le propina un golpe en el abdomen, haciendo que Cold se doble, y rematándole con un codazo en la espalda que le lanza contra el suelo.
Paikhuan, envuelto en llamas, se abalanza sobre Bojack. El herajin intenta sorprender al Guardián con un golpe con el dorso de su puño, pero Paikhuan es muy rápido y logra zafarse, contraatacando con un puñetazo en la barbilla de Bojack.
Paikhuan parece satisfecho, pero Bojack sonríe al encajar el golpe. No le ha causado ningún daño. 
El herajín agarra la cara de Paikhuan y le lleva hasta el suelo, estrellándole y formando un enorme cráter.
Cold, envuelto en una barrera de energía, se abalanza sobre Bojack y choca contra él, haciendo que salga repelido contra unos edificios cercanos.
Paikhuan se pone en pie al lado de Cold.

– “Este tipo es peligroso…” – dice el Guardián.

Bojack sale de entre los escombros y se prepara para atacar de nuevo.

– “Su resistencia es impresionante” – dice Cold.
– “Es todo gracias al fruto.” – responde Paikhuan.
– “¿Tienes algún plan?” – pregunta el demonio del frío.
– “No” – responde el Guardián.
– “Bien…” – responde Cold. – “¿Puedes conseguirme unos minutos?”

Bojack se abalanza sobre ellos.

– “¡Espero que esto funcione!” – exclama Paikhuan, que avanza envuelto en llamas para interceptar a su enemigo. 

Cold se prepara para concentrar toda su energía.
El Guardián esquiva los ataques de Bojack y forma un tornado de fuego a su alrededor, pero Bojack pronto lo disipa generando una gran barrera de ki.
Paikhuan retrocede y prepara un poderoso ataque, apuntando a su enemigo con ambos brazos.

– “¡Resplandor de Fuego!” – exclama el guerrero.

El ataque impacta de forma directa en Bojack, que avanza por el interior del ataque y aparece delante de Paikhuan, golpeándole y lanzándole contra una gran raíz del Árbol Sagrado.
Bojack se abalanza sobre el Guardián y le propina un duro castigo.

– “¡Así aprenderás a no enfrentarte al gran Bojack!” – exclama el herajín.

De repente, un Rayo Mortal sorprende a Bojack por la espalda y le hace un corte en su mejilla izquierda.
Bojack se da la vuelta enfadado.
Cold muestra una musculatura muy aumentada. Su poder está al máximo.
El herajín se limpia la herida y lame la sangre.

– “Esto va a ser divertido…” – murmura Bojack.

Los dos guerreros se lanzan el uno contra el otro, dispuestos a darse un puñetazo, pero ambos puños chocan en el aire, creando una gran explosión de energía que barre el lugar, arrasando con todo lo que encuentra a su paso.
Tras el golpe inicial, ambos luchadores se enzarzan en una tormenta de golpes que resuenan en todo el planeta.
Mientras tanto, el malherido Paikhuan, intenta ponerse en pie.

– “Lo dejo en tus manos, Cold” – murmura el Guardián. – “Yo me encargaré del Árbol Sagrado.”

Bojack prepara una gran esfera de ki verde que lanza contra Cold. El demonio la detiene alzando una barrera de escombros con su poder telekinético. Del interior de la explosión resultante aparece Bojack y propina un codazo a Cold en la cara.
Paikhuan vuela hacia el tronco del árbol, pero es interceptado por Zangya. Los dos se detienen en el aire.

– “No te dejaré pasar” – dice la herajín.
– “No tienes que hacer esto” – sugiera Paikhuan. – “Hera está condenado. Las raíces del Árbol Sagrado son tan profundas que es posible que, cuando muera, el planeta se torne inestable.”
– “¡Mientes!” – exclama la herajín. – “¡Bojack acabará con vosotros!”
– “No mueras por él” – dice Paikhuan. – “Vosotros no tenéis que morir aquí.”

Zangya pone la mano en su vientre. Parece recapacitar sobre las palabras del Guardián.

– “Abandona del planeta antes de que sea tarde” – dice Paikhuan, que sale volando hacia el Árbol.

La guerrera herajín observa a Paikhuan alejarse, en silencio y llena de dudas, y después mira el combate entre Bojack y Cold. 
Los dos titanes siguen inmersos en su feroz enfrentamiento. Ambos se encuentran magullados, sangrando, cansados.

– “¡No lo entiendes!” – exclama Bojack. – “¡Voy a formar un Impero! ¡Todo el universo estará bajo mi yugo!”
– “Grandeza…” – murmura Cold – “Eso es lo que buscas.”
– “¡Y la obtendré cuando os derrote! ¡Nadie podrá detenerme!” – grita Bojack.

Cold extiende sus brazos a los lados y hace aparecer dos discos cortantes de ki fucsia. El demonio esboza una media sonrisa.

– “Eres un gran guerrero, Bojack.” – dice Cold. – “Creo que estoy disfrutando de esto más de lo que debería.”

Bojack se sorprende antes las palabras de su enemigo y comparte su mismo gesto de complicidad.

– “Ya veo…” – responde el herajín. – “Puede que seas un rival digno, al fin y al cabo.”

Cold lanza sus discos contra Bojack.
Mientras tanto, lejos de allí, Paikhuan ha llegado hasta el Árbol Sagrado y asciende entre sus ramas, buscando un fruto que guardar.

– “Tiene que haber alguno…” – murmura el guerrero preocupado.

De repente, Paikhuan encuentra una.

– “¡Ahí está!” – exclama aliviado.

El Guardián se acerca al fruto y lo arranca.

– “Todo por esto…” – murmura entristecido antes de guardarlo entre sus ropajes.

Paikhuan asciende hasta sobrevolar el árbol, casi en la estratosfera del planeta.

– “Hora de acabar con esto” – dice mientras apunta al Árbol con sus puños. – “¡RESPLANDOR DE FUEGO!” – exclama al proyectar un poderoso torrente de fuego sobre el árbol.

El Árbol Sagrado empieza a arder rápidamente, pues por la poca energía que le quedaba a Hera ya se encontraba bastante seco.
Bojack esquiva los discos de Cold sin cesar, cuando de reojo ve el gran incendio.

– “¡EL ÁRBOL SAGRADO!” – exclama aterrorizado.

Cold hace que sus discos cortantes vuelvan a sus manos.

– “Se acabó, Bojack.” – dice el demonio del frío. – “Has perdido.”
– “¡OS MATARÉ!” – grita Bojack.

De repente, Zangya se acerca a los dos guerreros.

– “¡Bojack!” – exclama la herajín. – “Es demasiado tarde…” – dice con lágrimas en los ojos. – “¡Vámonos de aquí!”
– “¡¿Rendirme?!” – responde Bojack enfurecido.
– “Podemos empezar de nuevo en otro lugar.” – insiste Zangya, que se acerca lentamente a su amado hasta agarrarle el brazo con cariño. – “Por favor, Bojack.”


Cold contempla la escena expectante.
El líder herajin, enloquecido por su frustración, agarra a Zangya por el cuello.

– “¡¿ME TRAICIONAS?!” – exclama Bojack. – “¡¿CÓMO TE ATREVES A PEDIRME QUE ME RINDA?!”
– “Bo… Bojack…” – llora la herajín.

De repente, un disco de Cold corta el brazo derecho de Bojack, que estrangulaba a Zangya.

– “¡AAAAHH!” – grita Bojack.

Su brazo se precipita contra el suelo. Zangya se toca el cuello, dolorido, mientras mira a su amado con incredulidad.

– “Vete” – le dice Cold.

Zangya, llorando, se aleja del lugar.
Cold reclama su disco.

– “Has perdido la cabeza.” – dice el demonio del frío.
– “¡VOY A MATAROS A TODOS!” – grita Bojack.

Bojack apunta a Cold y dispara un poderoso ataque de ki verde.
El demonio del frío usa su kienzan como escudo, haciendo que el ataque se disipe en todas direcciones gracias a la fuerza rotatoria del disco.

– “Estás perdiendo fuerza” – dice Cold. – “Y, además, tu rabia hace que pierdas la concentración.”

Bojack se da cuenta de que Cold solo tiene un disco en la mano, y de repente el otro le sorprende por la espalda, cortando su costado derecho.

– “Maldito bastardo…” – refunfuña Bojack, que intenta taponarse la herida sin mucho éxito.
– “Se acabó.” – sentencia Cold.

En ese instante, el herajín, cada vez más débil por la pérdida de sangre, esboza una sonrisa que sorprende a Cold.

– “Serías un buen conquistador…” – dice Bojack antes de perder el conocimiento y precipitarse contra el suelo.

Cold se queda en silencio. Bojack ha sido su enemigo, pero respeta profundamente su ambición.
De repente, un fuerte temblor sacude el planeta. Paikhuan se acerca volando a toda velocidad.

– “¡Al planeta le queda poco tiempo!” – advierte el Guardián. – “¡Tenemos que salir de aquí!”

Cold alza su mirada al cielo y puede ver como una nave se aleja del lugar.
En el interior de la embarcación, Zangya pone rumbo lejos de allí.
El demonio del frío y Paikhuan se dirigen su propio transporte y se apresuran en despegar. 
Al salir de la estratosfera, pueden ver cómo un centenar de naves también están escapando.

– “¿A dónde irán?” – pregunta Paikhuan.
– “Vagarán por el espacio en busca de significado” – responde Cold, que se siente en armonía con los sentimientos de esa gente.

Paikhuan se da cuenta del pesar de Cold.

– “Y todo por un líder enloquecido por el poder del Fruto…” – lamenta el demonio.
– “O puede que simplemente fuera un bastardo arrogante” – responde Paikhuan.
– “Es posible” – murmura Cold.

Tras un largo viaje, los dos guerreros regresan al templo, donde les espera Sidra.
Paikhuan entrega la semilla del Fruto Sagrado a su maestro.

– “Habéis protegido al universo de un destino terrible” – dice Sidra. – “Cold, creo que te debo respuestas.”
– “No las quiero” – responde el demonio tajante mientras le da la espalda a Sidra.
– “¿Qué?” – se sorprende Paikhuan.

Sidra esboza una picaresca sonrisa.

– “Espera” – le detiene el anciano.

Sidra se acerca a Cold mientras busca algo entre sus ropajes.

– “Llévatelas” – dice el anciano, haciéndole entrega de las dos cajas de música.
– “¿Las cajas?” – se sorprende Cold. – “No me interesan.”
– “Por eso te las doy” – responde Sidra. – “Protégelas.”
– “¿No puede hacerlo tu lacayo?” – pregunta Cold con cierto desprecio.
– “Dos artefactos tan poderosos como las cajas y el fruto no pueden estar juntos.” – dice Sidra. – “Es demasiado peligroso.”

Cold coge las cajas y se aleja en silencio.

– “¿A dónde vas?” – le pregunta Paikhuan.
– “Ha buscar mi significado” – responde Cold, sin detener su marcha.

Paikhuan esboza una sonrisa de complicidad.

– “¿Le deja marchar?” – pregunta Paikhuan a su maestro.
– “Tiene potencial para ser un gran líder” – responde Sidra. – “Puede que sea lo que el universo necesita ahora mismo.”

Cold se lleva la nave y se adentra en el espacio.

Mientras tanto, Zangya ha perdió el conocimiento en su nave y se ha estrellado en un extraño planeta. En mitad de una gran ciudad.
Los habitantes del lugar pronto se acercan a socorrerla. La sacan de la nave y le colocan en una camilla. Los individuos tienen aspecto humano y visten pantalón y camisa azul, con una casca marrón.
Uno de los rescatadores clava una aguja en el hombro de la malherida mujer.

– “Sus unidades están cayendo en picado” – dice el individuo.
– “Necesita atención médica.” – responde otro.
– “Espera…” – murmura el primer individuo. – “Detecto otra fuente de energía…”
– “¿Está embarazada?” – se sorprende un tercero.


Con el ajetreo, Zangya abre los ojos.

– “¡Está consciente!” – se sorprende un rescatador.
– “¿Dónde…? ¿Dónde estoy?” – pregunta la herajín. – “¿Qué ha pasado?”
– “Se ha estrellado en el planeta Plant” – responde el individuo.

Tras meses de viaje, el demonio del frío regresa a Hera, que se encuentra en ruinas. Varios volcanes han entrado en erupción, ríos de lava recorren la superficie y el cielo está cubierto de ceniza.
Cold camina entre los escombros del palacio, en la antigua sala del trono. 
De repente, varios herajín le rodean.

– “¡Alto!” – gritan los guerreros de Hera. – “¡¿Quién va?!”

Cuando se acercan a él, varios le reconocen.

– “¡Es él!” – exclaman asustados los herajín. – “¡Es el hombre que mató a Bojack! ¡Ha venido a matarnos a todos!”

Cold les observa detenidamente. 

– “No he venido a matar a nadie” – dice el demonio del frío.

En el horizonte, Cold puede ver que varias naves herajín estacionadas.

– “Habéis vuelto a por los vuestros…” – murmura Cold.

Los herajín le observan asustados.

Cold se acerca al trono de piedra de Hera, que aún sigue en pie.

– “Sois valientes y fuertes. Un ejército poderoso… pero sin líder; sin propósito.” – dice Cold.


Finalmente, el demonio del frío se sienta en el trono que había ocupado Bojack.

– “¿Quiere…? ¿Quiere reconstruir Hera?” – pregunta un soldado.
– “¿Hera? Este planeta ha caído.” – responde Cold con desprecio. – “Y de sus cenizas nacerá un verdadero Imperio.”