DBSNL // Capítulo 95: Señales
“Larga vida al Rey”
En el Makai, Vegetto y Abraca siguen enzarzados en su combate.
Vegetto tiene a su rival bajo control, esquivando y deteniendo sus ataques con facilidad.
– “Empiezo a aburrirme…” – dice Vegetto, que desaparece un instante y reaparece en la espalda del Rey de los demonios, apuntándole con su mano derecha. – “¡Big Bang Attack!” – exclama al lanzar su ataque.
Una gran explosión sacude el Makai.
Mientras tanto, Hebi Hime ataca a los Dioses, que la esquivan saltando hacia los lados. La serpiente da la vuelta y ataca a Zamas, que la evita de nuevo e intenta atravesar sus escamas con su espada de ki, pero fracasa.
– “¡Sus escamas han repelido mi espada!” – exclama sorprendido el Dai Kaioshin.
Cerca de allí, Arios se abalanza sobre Toppo, que lejos de evitarle, encaja la embestida y se agarran las manos, empujando el uno al otro.
– “No está mal…” – sonríe Arios.
El demonio lanza un rayo con sus ojos que Toppo se ve obligado a esquivar agachándose, y Arios aprovecha la oportunidad para darle un rodillazo a su enemigo en la cara y hacerle retroceder.
Trunks ataca a Arios espada en mano, pero el demonio le apunta con su mano y le lanza una extraña onda de energía electrica que inmoviliza al mestizo, haciendo que pierda su arma.
La polvareda alzada por el Big Bang Attack se disipa, revelando a Abraca herido y furioso.
– “Maldito…” – refunfuña el Rey.
Vegetto observa a sus compañeros y ve que tienen problemas.
– “Hora de acabar con esto” – dice la fusión, que extiende ambas manos hacia delante. – “Big Bang Kamehame…” – dice mientras se genera una gran esfera de ki azul frente a él.
Mojito y Whis siguen con su duelo personal, hasta que Mojito retrocede.
– “Has perdido, hermano” – le dice Whis.
El ángel observa al Rey Abraca apunto de caer y sonríe.
– “Larga vida al Rey” – susurra Mojito.
El ser celestial se transforma en una esfera de luz y vuela a toda velocidad hacia Abraca.
– “¡HAAAAAAA!” – exclama Vegetto al lanzar su ataque contra el demonio.
El ataque engulle al enemigo y continúa más allá, dejando un gigantesco surco en el suelo del Makai e iluminándolo por completo.
Mientras tanto, en la Tierra, Goten y Marron han conseguido librarse de los demás, y miran una película en el cine del centro comercial.
– “¡Yo soy el demonio Piccolo! ¡Y tú eres mi secuaz!” – exclama un ser de tez verde vistiendo con ropa de cuero negra y ajustada en pantalla.
– “¡No puede ser!” – grita el supuesto héroe de pelo negro desaliñado.
– “¡Cuando salga la luna de sangre, te convertirás en un mono gigante!” – explica el demonio.
– “¡NOOOO!” – grita el protagonista.
Marron y Goten parecen muy decepcionados viendo el film.
– “Esto creo que no fue así…” – lamenta Goten, sintiendo vergüenza ajena.
– “Mi padre me ha contado la historia muchas veces” – añade Marron. – “Esas dos tramas no tienen nada que ver…”
– “¿A quién puede gustarle esto?” – se pregunta Goten.
Mr. Bu, Bra, Pan y Ub disfrutan del parque de atracciones que está en la azotea, montándose en los coches de choque mientras comen helado.
En Satán City, Videl y Erasa disfrutan de un café en la cafetería de la azotea del Satán Mall, mientras Gohan sigue en casa trabajando en su publicación.
– “¡Ya casi no nos vemos!” – le dice Erasa a Videl. – “¿Cuánto hace que no quedamos los cuatro? Creo que la última vez que nos vimos fue en el cumpleaños de Rula…”
– “Ser madre de una quinceañera es agotador…” – responde Videl.
– “A mí me lo vas a contar…” – suspira Erasa. – “Aunque vosotros además tenéis todo eso de proteger la ciudad…”
– “¡Erasa!” – exclama Videl observando a su alrededor, por si alguien ha oído algo.
– “Tranquila, tranquila” – responde Erasa. – “Nadie nos escucha.”
En ese momento, la gente se amontona en la barandilla de la azotea, mientras se oyen gritos desde la calle.
– “¡Mirad!” – exclama una mujer. – “¡Ese camión ha perdido el control!”
Un viejo camión destartalado avanza por las calles de la ciudad dando bandazos. El conductor intenta controlar el volante sin suerte.
Erasa y Videl se acercan a la barandilla para poder ver lo sucedido.
– “Supongo que vas a tener que entrar en acción…” – murmura Erasa, que al mirar a su amiga se da cuenta de que ella ya no está. – “¿Videl?”
De repente, el Great Saiyaman 2 entra en escena, volando tras el camión desbocado.
– “¡Es el Great Saiyaman 2!” – celebra la gente.
Videl llega hasta el camión y se da cuenta de la situación. El Great Sayaman 2 arranca la puerta del camión y saca a su conductor, lanzándole sobre el toldo de una tienda, y entra en la cabina del camión.
– “Pero, ¿qué ocurre?” – murmura al darse cuenta de que los controles del viejo camión no funcionan.
Al darse cuenta de que no puede controlar el vehículo y que se aproxima a un colegio, Videl atraviesa el salpicadero de un puñetazo y dispara un pequeño ataque de ki que fríe el motor, haciendo que el vehículo se detenga de repente y ella salda disparada a través de la luna delantera. Por suerte, Videl consigue frenar a tiempo antes de chocar ella contra el edificio.
– “Bufff” – suspira el Great Saiyaman 2. – “Creo que empiezo a estar mayor para esto…”.
El conductor se acerca corriendo y abraza a su salvadora, muy agradecido.
– “Siento lo de su vehículo…” – dice Videl al contemplar el humeante camión.
– “¡No se preocupe!” – responde el conductor. – “¡Es la última vez que compro chatarra de ocasión! Lo siento mucho. ¡Voy a denunciar a ese timador!”.
Videl se acerca al vehículo y se percata de un pequeño logotipo rojo que aparece bajo un rayón de la carrocería.
– “¿Me podría decir donde ha comprado el vehículo?” – le pregunta Videl.
En el Makai, Abraca no ha recibido ningún daño. Una barrera invisible le ha protegido. En su espada, la esfera que se encuentra en la vara de los ángeles ha aparecido en su guarnición.
– “Esto se pone interesante.” – sonríe Vegetto.
En la Tierra, en las fría Meseta de Yunzabit, Lapis, abrigado con una chaqueta de piel marrón, camina entre los acantilados, siguiendo algún tipo de rastro invisible.
De repente, una pequeña roca se despeña provocando un eco que inunda la zona. El Número 17 se de la vuelta, buscando a un posible enemigo. Al alzar su mirada, en la cima de una montaña, puede ver a Cell observándole.
– “¿Tú también lo notas?” – le pregunta el insecto.

Oye que pasaría si celo absorbiera a número 17 y a 18 otra vez?
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No lo sé, pero no es obligatorio que sea capaz de absorberlos, porque su cuerpo ya es perfecto.
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No lo sé, pero no es obligatorio que sea capaz de absorberlos, porque su cuerpo ya es perfecto.
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Pues me parece una idea muy interesante :)De momento no puedo decir nada.
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Pero nunca será perfecto para ella? :'vPD: disculpen el retraso era inevitable
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XD
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