OLD MAN GOHAN // Capítulo 38: Evacuación

OMG // Capítulo 38: Evacuación

Videl y Shapner organizan sus tropas y se preparan para afrontar el ataque mientras Ikose y Gyuma dirigen la evacuación.
Todos los habitantes de la zona se dirigen hacia la costa Sur, escoltados por el Ejército Rebelde.

– “¡No podemos retrasarnos!” – exclama Videl, subida en una tanqueta de combate. – “¡El Ejército Imperial…!”
Pero el zumbido de varios bombarderos sobrevolando el castillo de Pilaf interrumpe a la Comandante, que unos instantes después puede ver estallar el castillo en mil pedazos en el horizonte.

– “Ya están aquí…” – murmura Shapner.
Los civiles y los soldados se quedan petrificados al ver su hogar reducido a cenizas.

– “¡Vamos! ¡Vamos!” – les hace reaccionar Videl. – “¡Seguiremos con el plan!”
– “¡Démonos prisa!” – añade Ikose.
El Ejército Rebelde se detiene mientras los civiles avanzan hacia el mar.
En el horizonte ya se divisan los Ejércitos enemigos provenientes de la Capital del Oeste y de Orange City.

– “Han venido con todo…” – se asusta Ikose al ver la gran cantidad de soldados, tanques y robots de combate que se agrupa frente a ellos. – “Son demasiados…”
– “¡Aguantaremos!” – responde Videl. – “¡Lucharemos hasta el final! ¡Protegeremos a los nuestros!”
– “¡Sí!” – responden los soldados rebeldes.
En la Capital del Oeste, Ranfan se encuentra en su sala de mando dando órdenes a sus tropas y coordinando sus movimientos con Killa, que se encuentra en Orange City realizando el mismo trabajo.

– “El castillo ha sido destruido” – dice Killa.
– “Están huyendo como ratas” – responde Ranfan. – “¡Acabemos con ellos!” – exclama impaciente.
– “Tranquila, Ranfan.” – intenta calmarla el General. – “Si nos apresuramos demasiado…”
– “Pues que tus hombres se queden atrás” – le interrumpe Ranfan. – “¡Yo ataco ya!”
El Ejército de la Capital del Oeste avanza hacia el reducido Ejército Rebelde.

– “No podemos cometer errores” – dice Videl.
– “¡Robots de combate! ¡Adelante!” – ordena Shapner.
Un pequeño grupo de robots tripulados avanzan hacia el Ejército enemigo.

– “¿Piensan combatirnos con esto?” – se burla Ranfan al ver las imágenes retransmitidas.
De repente, los robots apuntan al suelo y disparan varios misiles, generando una gran cortina de polvo y humo que dificulta la visión al Ejército Imperial.

– “¡Seguid avanzando!” – ordena Ranfan por radio.
La polvareda empieza a disiparse y el Ejército Imperial repara que se encuentra en una zona plagada de objetos redondos incrustados en el suelo.

– “Eso son…” – murmura un soldado.
– “¡Minas PEM!” – exclama asustado otro.
Las minas estallan y generan un pulso electromagnético que inhabilita toda la maquinaria del Ejército de la Capital del Oeste.

– “¡AHORA!” – ordena Videl.
El Ejército Rebelde empieza a avanzar hacia el ejército enemigo, ahora en desventaja, y empieza a ganar terreno.

– “¡Maldita sea!” – se lamenta Ranfan.
– “Te dije que no te apresuraras…” – le recuerda Killa.
– “¡Cállate y ayúdame!” – le dice Ranfan enfadada.
El Ejército de Orange City también avanza hacia el campo de batalla.
En la costa, los civiles ya embarcan en los navíos rebeldes mientras se escuchan a lo lejos los disparos y las explosiones del conflicto bélico cercano.

– “¡Vamos! ¡Rápido!” – coordina Ikose.
– “¡No os paréis!” – insiste Gyuma.
Con la ayuda del ejército de Killa, las fuerzas rebeldes empiezan a retroceder.

– “¡No aguantaremos mucho tiempo!” – exclama Shapner. – “¡Nos están aniquilando!”
El Ejército Imperial no solo les supera en número, sino que sus armas son superiores a las rebeldes.
Videl mira de reojo hacia la costa.

– “Necesitan más tiempo…” – murmura Videl.
La Comandante cierra los ojos y respira hondo. Por un instante en su mente, el campo de batalla se queda en silencio. Puede escuchar cada pisada de cada soldado que la rodea como si el mundo se moviera a cámara lenta. A su alrededor, las pequeñas piedras del campo de batalla empiezan a vibrar y levitan unos centímetros sobre el suelo.
De repente, Videl abre los ojos y en un instante se abalanza rauda sobre sus enemigos. Uno por uno derrota a los soldados de sus alrededores a una velocidad pasmosa y sin que ellos puedan reaccionar.
Un robot de combate enemigo ha identificado a Shapner y ha recibido órdenes para acabar con el General rebelde.
El robot salta sobre el General y se prepara para asestarle un puñetazo, pero Videl aparece como un rayo y golpea el codo del robot, arrancándole el brazo.
La Comandante coge impulso y atiza un puñetazo a la cabina del piloto, dejándole fuera de combate e inutilizando al robot.

– “¿Estás bien?” – pregunta Videl.
– “¡Impresionante!” – se sorprende Shapner.
Pero la comandante ha llegado a su límite y se desmaya frente al General, que consigue sujetarla antes de que caiga al suelo.

– “¡Videl!” – se alarma Shapner. – “Has forzado demasiado…”
– “Estoy bien…” – responde la Comandante agotada.
Desde la costa, mientras la gente sigue embarcando, Gyuma se queda contemplando la batalla ensimismado. Puede ver a lo lejos a su madre y a Shapner luchando por su gente y a Ikose a su lado coordinando la evacuación. El joven aprieta fuerte sus puños, lleno de rabia e impotencia.

– “No podemos ganar esta guerra…” – piensa el chico. – “El Imperio Plateado es demasiado fuerte… y ahora otra amenaza aún más peligrosa nos acecha… ¿Dónde está el Guerrero Dorado? ¿Por qué no nos ayuda? Mi madre y los demás siempre hablan de él como un héroe… ¡pero es un cobarde!”
– “¡Gyuma!” – le interrumpe Ikose sacándole de su trance. – “¡Asegúrate de que todos han embarcado!”
Gyuma mira a Ikose. Su mirada es melancólica pero decidida.

– “¿Qué ocurre?” – le pregunta Ikose.
– “Lo siento” – responde Gyuma. – “Tengo que hacerlo. Os prometo que le traeré de vuelta”.
– “¿De qué estás…?” – murmura Ikose mientras entiende las palabras del joven soldado. – “¡NO!” – exclama. – “¡Espera! ¡No puedes…!”
El chico coloca rápidamente sus manos frente a su rostro.

– “¡TAIYO-KEN!” – exclama Gyuma, cegando a Ikose con la técnica de la Escuela Grulla.
El Ejército Rebelde empieza a retroceder, pues el Imperio empieza a ganarles terreno.

– “¡Retirada!” – exclama Shapner. – “¡A los navíos! ¡Pelotones Foxtrot y Tango, cubrid la retirada!”
En unos segundos, Ikose empieza a recuperar la visión.

– “Estúpido crío…” – refunfuña enfadado.
Shapner y Videl llegan hasta Ikose.

– “¿Aún no hemos evacuado por completo?” – pregunta Shapner.
Ikose sigue rascándose los ojos intentando recuperarse del destello.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Videl. – “¿Dónde está Gyuma?” – se preocupa.
– “No he podido hacer nada…” – responde Ikose tímidamente. – “¡Me ha cegado!”
Videl intenta salir corriendo tras su hijo, pero no tiene fuerzas y se desploma al dar unos pocos pasos.

– “¡Videl!” – exclama Ikose.
– “Esta agotada” – dice Shapner mientras la socorre. – “Hay que subirla al navío”.
– “¿Y Gyuma?” – pregunta Ikose.
– “Estará bien” – responde Shapner. – “Le buscaremos después”.
Mientras tanto, el Ejército Plateado empieza a disparar directamente a los navíos.

– “¡Maldita sea!” – exclama Ikose.
Un misil PEM impacta contra el motor del barco y lo incapacita.

– “Estamos perdidos…” – se lamenta Shapner.
Pero en ese instante, varios proyectiles provenientes del mar estallan en el cielo, sobre el ejército enemigo.

– “¿Qué es eso?” – se extrañan nuestros amigos.
Del cielo cae una lluvia de esferas negras de unos diez centímetros de diámetro. Las extrañas esferas caen al suelo y ruedan varios centímetros ante la sorpresa de los soldados.

– “Pero, ¿qué demonios…?” – dice un soldado mientras se acerca cautelosamente.
De repente, todas las la esferas saltan y unos pequeños brazos y piernas aparecen, seguidos de ojos y boca, sorprendiendo a los soldados.
El pequeño robot sonríe y saluda.

– “¡Soy una bomba!” – exclama alegremente.
– “¡¿QUÉ?!” – se asustan los soldados.
Todos los robotitos empiezan a estallar en cadena y el campo de batalla se convierte en un infierno para el Ejército Imperial.
En el horizonte marino, varios navíos navegan hacia la costa.

– “¡Isla Papaya ha respondido!” – se alegra Ikose.
En la proa del barco principal, Punta dirige el ataque espada en alto.

– “¡Proteged a los supervivientes!” – ordena el Pirata. – “¡Adelante, piratas!”

63 thoughts on “OLD MAN GOHAN // Capítulo 38: Evacuación

  1. Robotitos… XDPero a dónde vas, niiño!? Gyuma quiere sentir protagonismo correr por sus venas.Qué buena intervención de los piratas. La verdad es que en un principio no me esperaba (o no recordaba) que estuvieran tan en desventaja numérica, pero parece ser que los pobres rebeldes necesitan más apoyo. Algo me dice que el ataque imperial no lo ha dado todo aún.Por cierto, ¿Videl se cansa porque no sabe controlar su ki demasiado bien o porque simplemente ella cree que le renta usarlo de una forma tan intensa pero precoz?

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  2. Me encantan las bombas que te anuncian que son una bombaaaa!!!!Videl sigue siendo una inutil, aunque desde cuando saber hacer esooo? Oye Gyuma sabe que ese es su padre? Le han enseñado por lo menos una foto? o no sabe ni la cara de la persona que esta buscando?Un saludoooooooooo

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  3. Me encantan las bombas que te anuncian que son una bombaaaa!!!!Videl sigue siendo una inutil, aunque desde cuando saber hacer esooo? Oye Gyuma sabe que ese es su padre? Le han enseñado por lo menos una foto? o no sabe ni la cara de la persona que esta buscando?Un saludoooooooooo

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  4. Bueno el momento comico de las bombas me encanta m un alivo comico nunca viene mal. y Gyuma a ido a buscar a Gohan , quien seguramnete sea un Majin

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