OLD MAN GOHAN // Capítulo 35: Imperio Plateado

OMG // Capítulo 35: Imperio Plateado
Han transcurrido quince años desde que el General Silver dio un golpe de estado y se proclamó Comandante del Ejército Real, ahora convertido en Ejército Imperial.
La Tierra vive un periodo confuso, marcado por la reconstrucción de las ciudades y de la sociedad, pero bajo el control del gobierno autoritario militar del Comandante Silver y el Imperio Plateado, que ha establecido su base principal en la Capital Central tras reconstruir el viejo Palacio Real.
Los soldados patrullan las ciudades sin cesar y abusan de su autoridad impunemente. La opinión pública está dividida, pues gran parte de la sociedad apoya al Imperio por su labor en la recuperación de la Tierra, pero otros lo detestan por su régimen autoritario y vil.
Las revueltas son acalladas con violencia por el Imperio y las ejecuciones de ciudadanos catalogados de traidores están a la orden del día.
La gente que se opone al régimen totalitario del Imperio Plateado intenta organizarse de forma precaria para apoyarse entre ellos. Las ciudades están bajo el mando absoluto del Imperio y los núcleos de resistencia se reducen a un pequeño grupo de aldeas aisladas y ocultas a los ojos del Imperio como villas agrícolas o ganaderas. 
Sólo dos territorios siguen rechazando al Ejército Imperial y mantienen su soberanía: Isla Papaya, comandada por el viejo Rey Chappa, y el territorio comandado por un anciano Pilaf, que ha conseguido repeler al Ejército Imperial en múltiples ocasiones y proteger su viejo castillo.
En una aldea cercana al Castillo de Pilaf, en mitad de la noche, un pelotón de soldados asalta una pequeña villa para intentar arrebatársela a Pilaf.

– “¡Fuego a discreción!” – ordena un soldado. – “¡No dejéis supervivientes!”
Los soldados disparan a todos los aldeanos; hombres, mujeres y niños.

– “¡Por el Ejército Imperial!” – exclama el Sargento del pelotón.
De repente, alguien ataca a los soldados y abate a varios antes de que comprendan lo que está sucediendo.
Los supervivientes empiezan a sentir miedo y disparan a cualquier ruido que oyen.

– “¡¿Quién nos ataca?!” – exclama uno.
– “¡Muéstrate, cobarde!” – grita otro mientras dispara a la nada.
Sobre el tejado de una casa, un guerrero vestido con un gi naranja similar al de la escuela Kame observa de brazos cruzados a los soldados. El guerrero lleva un casco con un visor oscuro.

– “¿Ese es…?” – titubea uno.
– “¡El Guerrero Dorado!” – exclama otro antes de arrojar el arma y echar a correr.
Muchos soldados huyen despavoridos campo a través, mientras unos pocos apuntan al guerrero, pero este emite un fuerte destello que les ciega.
En unos instantes, el guerrero noquea a todos los presentes y termina con el asalto.

– “¡Gracias!” – exclama un aldeano agradecido. – “¡Nos has salvado!”
Unos soldados de la Resistencia llegan a la aldea.

– “Ocupaos de los prisioneros” – dice el misterioso guerrero.
– “¡Sí, General!” – exclama un soldado.
El guerrero se quita el casco y revela que es una mujer morena de pelo corto y con ojos azules.

– “Cada vez atacan con más frecuencia…” – murmura la mujer.
Un General rubio de ojos azules se acerca a la mujer y la reconforta.

– “Tranquila, Videl” – dice Shapner. – “Seguiremos resistiendo”.
– “Yo no soy el Guerrero Dorado” – responde Videl. – “No podemos ganar esta guerra sin él”.
– “Han pasado quince años…” – dice Shapner.
– “Sigue ahí fuera” – responde la General. – “Puedo sentirlo”.
En es momento, la radio les interrumpe.

– “¡Videl! ¡Shapner!” – dice una voz por la radio. – “¿Estáis ahí?”
Videl responde rápidamente.

– “¡Adelante, Ikose!” – responde la General. – “¿Qué ocurre?”
– “El Comandante Pilaf quiere hablar con vosotros” – explica Ikose. – “Han llegado noticias de Isla Papaya.”
– “Entendido. Estaremos de vuelta en el castillo en menos de una hora” – responde Videl.
En el antiguo Palacio Real, ahora Palacio Imperial, el Comandante Silver, sentado en el trono, planea su próximo paso acompañado de sus seis hombres de confianza, cada uno encargado de un territorio.

– “General Pamput, ¿cuál es la situación en el archipiélago Sur?” – pregunta Silver.
– “Los piratas siguen protegiendo el reino del Rey Chappa, señor” – responde el Coronel. – “Han rechazado todos nuestros ataques hasta el momento”.
– “General Caroni, ¿y nuestros hombres en la Tierra Sagrada de Karín?” – pregunta el Comandante.
– “La tribu indígena sigue resistiendo, señor” – responde el General tímidamente.
– “Caroni…” – murmura Silver decepcionado. – “Me han llegado informes de que los soldados se niegan a avanzar hacia el Sur…”
– “Tienen miedo, señor” – responde Caroni. – “Las aldeas que encontramos están repletas de cadáveres. Algo está atacando esa zona… ¡y cada vez está más cerca de nuestra base!”
– “No quiero oír más excusas…” – dice mientras desenfunda su revolver. – “No admito fracasos” – sentencia antes de apretar el gatillo y disparar al General en la cabeza.
El cuerpo sin vida de Caroni cae al suelo. Varios soldados irrumpen en la sala de mando alarmados por el disparo.

– “Que Piroshki tome el mando de esa zona” – dice Silver. – “Recoged el cuerpo y aseguraos de que sus hombres lo vean. Quiero que sirva como mensaje”.
– “¡Sí, señor!” – exclaman los soldados, que se apresuran en cumplir las órdenes.
– “Generales Ranfan y Killa…” – suspira Silver intentando recuperar la calma. – “Vosotros siempre me dais buenas noticias…”
– “La Capital del Oeste sigue bajo control, señor.” – responde orgullosa Ranfan.
– “Sin novedades en Orange City, Comandante” – responde Killa.
– “Bien… ¿Y el Norte y el Este, Generales Van Zant y Kirano?” – pregunta Silver.
– “Hemos acallado las revueltas en las aldeas cercanas, señor” – responde Kirano. – “Todo está bajo control.”
– “He mandado un mensaje claro a esos rebeldes…” – sonríe Van Zant de forma macabra. – “No volverán a molestarnos en un tiempo”.
– “No era necesario, General” – le responde Killa. – “Su manera de tratar estos asuntos crea desconfianza entre la población y aumenta nuestro número de enemigos”.
– “Ocúpate de tu territorio y no te entrometas, Killa” – responde Van Zant.
– “Su método funciona” – interrumpe Silver. – “Es todo lo que pido.”
– “¡Esa forma de actuar hace que la Resistencia y Pilaf tengan más seguidores!” – exclama Killa.
– “¡Pues acaba de una vez con ellos!” – grita Van Zant poniéndose en pie. – “¿O es que no quieres?”
– “¡¿Como osas insinuar tal cosa?!” – se levanta Killa.
– “¡Basta!” – les interrumpe Silver. – “¡Llevamos quince años luchando contra esa chusma! Ha llegado el momento de terminar con ellos de una vez.”
– “¿Qué sugiere, Comandante?” – pregunta Killa mientras vuelve a tomar asiento.
– “Ya me he encargado de todo” – responde Silver. – “Esta noche, el viejo enano morirá”.
En el Castillo de Pilaf, el viejo soberano, Shu, Mai, Videl y Shapner se encuentran reunidos.

– “¿Qué deberíamos hacer?” – pregunta Pilaf. – “La situación es cada vez peor”.
– “No podemos rendirnos” – responde Videl. – “¡El pueblo nos necesita!”.
– “Lo sabemos” – responde Shu. – “Pero el Imperio es cada vez más fuerte y nuestros recursos son cada vez más limitados.”
– “Karín y Papaya siguen resistiendo” – responde Shapner. – “Llevamos años hablando de recuperar la Capital del Oeste… ¡Puede que haya llegado el momento de coordinar un ataque conjunto y recuperar la ciudad!”
– “Eso nos haría vulnerables en los demás frentes” – responde Mai.
– “Debemos aguantar…” – dice Videl. – “Al menos hasta que vuelva…”
– “¡Quince años, Videl!” – exclama Shapner. – “¡No podemos seguir esperando!”
La General se sorprende de que Shapner le hable así.

– “Pero…” – titubea Videl.
– “No sé que le habrá pasado.” – continúa Shapner en un tono más sosegado. – “No sé si sigue con vida, si le han capturado o si no le importamos… Pero no va a volver”.
Videl, triste y enfadada, abandona la reunión en silencio.

– “Lo siento…” – intenta disculparse Shapner.
– “Déjame sola” – le responde Videl, que dirigiéndose a su habitación.
En la soledad de su dormitorio, Videl relee entre lágrimas una vez más la carta de Gohan, como ha hecho tantas noches.
“Querida Videl,

Siento mucho tener que marcharme de esta forma. 

Una nueva amenaza se cierne sobre la Tierra. Temo que el planeta corra un peligro mayor que el de las creaciones del Doctor Gero. Los poderes de nuestro enemigo son algo incomprensible incluso para mí.

Siento que una gran oscuridad me acecha desde que me enfrenté a Cell y temo por lo que pueda ocurrirte a ti y a los demás si me quedo con vosotros. 

Será mejor separarnos por el momento.

Gracias por sacarme del abismo y darme la luz que necesitaba. 

Nos veremos pronto. Cuídate mucho.

Siempre tuyo, 

Son Gohan.”
De repente, Videl escucha que alguien se acerca a su puerta apresuradamente.
Ella se sobresalta y enseguida se seca las lágrimas y esconde la carta.
Un chico joven abre la puerta sin llamar.

– “¡Ha llegado un mensaje cifrado del Coronel Killa!” – exclama el chico de pelo moreno y corto con ojos oscuros y mirada inocente.
Al ver a Videl con los ojos vidriosos, el chico se acerca a la General preocupado.

– “¿Va todo bien, mamá?” – le pregunta el joven soldado.

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