DBSNL // Capítulo 46: Cinco días

DBSNL // Capítulo 46: Cinco días
“No voy a decepcionarte, Piccolo”.
Son Goku ha convocado a todos sus amigos, a través de Kaiosama, para que se presenten en cuatro días en la Corporación Cápsula.
Vegeta aprovecha el día entrenando con Trunks en la sala de gravedad. Ambos se enfrentan en estado base en un combate bastante igualado.

– “Has mejorado mucho, Trunks” – le dice Vegeta.
– “Son Goten ha estado entrenando con el viejo Mutenroshi” – responde Trunks. – “¡Y no quiero quedarme rezagado!”.
Vegeta sonríe orgulloso al escuchar a su hijo.
De repente, Vegeta golpea a Trunks y hace que atraviese la habitación, que se desactiva automáticamente. Trunks queda algo aturdido y al levantar la mirada ve a su padre frente a él, ofreciéndole la mano para levantarse.
Trunks sonríe y se aferra a su mano.

– “Por cierto…” – dice Vegeta sonrojado. – “Tengo que pedirte algo”.
Son Goten, Krilín y Lázuli entrenan en la Kame House.
Mientras tanto, Roshi le regala a la pequeña Marron un caparazón de tortuga de su tamaño para que empiece a entrenar. Al ponérselo, la niña cae de espaldas sobre la arena y es incapaz de levantarse. 

– “Puede que aún no esté preparada…” – murmura Roshi.
En mitad de la montaña, Lapis entrena en solitario junto a su torre de vigilancia. Su brazo ha sido reparado por Bulma. Mai le observa desde lejos con un tazón de café con leche en sus manos, hasta que él finalmente se percata de que alguien le está mirando.

– “¿Llevas mucho tiempo ahí?” – pregunta 17.
– “No mucho” – responde sonriendo y dando un sorbo al café.
– “¿Sabes algo de Pilaf y Shu?” – pregunta Lapis.
– “No” – responde Mai algo triste. – “Desde que se fueron en busca de tesoros una vez más, no he vuelto a saber nada de ellos.”
– “Parece que viven para eso…” – dice Lapis.
– “Da sentido a sus vidas. No tienen nada más” – responde Mai. – “Cómo yo hasta hace poco” – añade con una sonrisa cómplice.
– “Sé lo que se siente” – responde Lapis devolviéndole la sonrisa de forma tímida.
En el norte, en la nieve, cerca de Villa Jingle, Ten Shin Han y Chaoz meditan junto a Yamcha, que no lleva muy bien el gélido clima.

– “¿C… Cómo podéis… s…ssssoportar esto?” – pregunta tiritando.
– “Concéntrate y no notarás el frío” – responde Chaoz.
– “¡Achís!” – estornuda Yamcha.
– “Pobrecito” – dice Lunch, de pelo azul, muy abrigada, que observa desde la distancia. – “¿Quieres una manta?” – le pregunta acercándole una.
– “Muchas gracias, Lunch” – responde Yamcha. –“¡Achís!”
– “Vaya resfria…” – dice ésta, pero es interrumpida por lo que parecen ganas de estornudar – “A… a…” – dice inspirando.
Ten y Chaoz parecen asustados.

– “Le has pasado el resfriado…” – dice Ten levantándose.
– “¡Corred!” – grita Chaoz que echa a volar.
– “¡¡ACHÍS!!” – estornuda finalmente Lunch, cambiando su melena azul por rubia.
Yamcha huye tras Ten y Chaoz, mientras Lunch saca una Uzi y le dispara.

– “¡Eres un debilucho!” – grita. – “¡Deja de lloriquear y entrena!”
En Villa Jingle, Suno y el Número 8 oyen los disparos a lo lejos.

– “¿Ha vuelto la Red Ribbon?” – se pregunta Suno.
– “Creo que son Yamcha y sus amigos” – responde el robot.
En la Mansión Satán, Mr. Bu se echa una siesta. En la sala de estar, Chichi, Videl y su padre juegan con Pan.

– “¡Vas a ser la luchadora más fuerte del universo!” – le dice Satán mientras hace muecas para que la niña se ría.
– “Son Gohan ya debería haber llegado” – dice Videl algo preocupada. – “Voy a llamar al Maestro Roshi. A lo mejor Goten sabe algo”.

Videl sale de la habitación, y Chichi la sigue.

– “¿Ocurre algo?” – pregunta la madre de Gohan.
La hija de Satán suspira profundamente. 

– “Todo saldrá bien” – la reconforta Chichi.
Su nuera se sorprende ante su actitud tan directa.

– “El idiota de mi marido y sus amigos han defendido la Tierra cada vez que ha estado en peligro” – continúa Chichi. – “Lo volverán a hacer”.
Videl sonríe.

– “Son Gohan no es como Goku” – responde Videl.
– “No lo es” – le confirma Chichi. – “Cuando Son Gohan lucha por algo, puede llegar a ser muchísimo más fuerte”.
En el planeta de los Kaioshin, Zamas entrena en solitario.

– “Mi deber es proteger este universo” – se repite una y otra vez. – “No voy a decepcionarte, Piccolo”.
En la zona de entrenamiento de la Academia Kaioshin, Piccolo se acerca a Son Gohan. Ambos están agotados, con la ropa hecha trizas. Gohan permanece de rodillas intentando recuperar el aliento.
Una parte de la Academia se encuentra en ruinas, y el viejo Toshisei observa su alrededor con ojos como platos.

– “Lo has conseguido” – dice Piccolo sonriendo orgulloso, mientras cura a su pupilo y repara su ropa, vistiéndole con el ropaje morada que llevaba en los Cell Games.
– “Lo siento por los destrozos…” – responde Gohan mirando a su alrededor.
– “¿Podrás controlarlo?” – le pregunta Piccolo.
Beerus y Whis visitan a todos los Kaios en busca del décimo luchador.

– “Ninguno sabe dónde se encuentra… – dice Beerus. – “Sólo nos queda el Kaio del Sur.”
– “¿Cuánto tiempo hace que no le ve?” – pregunta Whis.
– “Demasiado” – responde Beerus, algo afligido, pero intentando fingir desapego.
En el Universo 1, el Daishinkan acaba de dar la noticia y desaparece.
Un ser con aspecto de bestia marina con escamas cubriendo su cuerpo, ojos rojos y orejas en forma de aleta, vestido con ropas de Hakaishin, se dirige a su ángel.

– “¡Kus!” – dice. – “Reúne a mis caudillos y que traigan a sus mejores hombres”.
Su ángel protector, con aspecto de niña inocente, asiente risueña.

– “Así lo haré, señor Gin” – sonríe mientras hace brillar la esfera de cristal situada en el extremo de su vara.

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