DBSNL // Capítulo 43: Descanso merecido
“Pero, de ahora en adelante, prefiero que me llames Lázuli”
Gotenks, Lapis y la Número 18 llegan a la Muscle Tower. Gotenks transporta a Mai y Pilaf, mientras la Número 18 carga con el 17. Allí se encuentran a Ten abrazando a Lunch, mientras Krilín y Yamcha descansan sentados en el suelo, ya sin nieve por el calor de la batalla.
Al tomar tierra, Krilín se acerca a la androide 18, con quién choca el puño.
– “Sabía que ganaríais” – dice Krilín.
La Número 18 sonríe, pero parece que sigue algo pensativa.
– “¿Todo bien, Número 18?” – le pregunta Krilín.
– “Todo bien.” – responde, mientras mira al Número 17. – “Pero, de ahora en adelante, prefiero que me llames Lázuli”.
Lapis sonríe mientras hinca la rodilla cansado. Mai hace que se levante y vuelve a colocarle el brazo a su alrededor, para ayudarle a mantenerse en pie.
Krilín, algo desconcertado, se percata de los daños que ha sufrido Lapis.
– “No tengo más semillas… Lo siento mucho.” – se lamenta Krilín.
– “No pasa nada.” – responde el 17. – “Ni siquiera sé si funcionarían conmigo”.
– “Seguro que Bulma puede hacer algo con ese brazo” – le anima Krilín.
Yamcha, de repente se percata de la presencia de Pilaf.
– “¿¡Tú eres…!? ¿¡Qué haces tú aquí!?” – exclama.
Pilaf retrocede.
– “Tranquilo, Yamcha” – dice Gotenks colocando la mano en el hombro de Pilaf. – “Acaba de perder a su compañero y nos han ayudado mucho”.
Yamcha avanza hacia Pilaf, que retrocede con miedo.
Finalmente, al encontrarse frente a él, Yamcha le ofrece su mano, que Pilaf acepta sorprendido y contento.
– “Siento interrumpiros” – dice Ten. – “Pero deberíamos recuperar las Dragon Balls y destruir la base”.
– “Ya me he encargado de lo primero” – responde Chaoz, que sale de la base llevando un pequeño saco con las bolas.
Gotenks da un paso al frente.
– “Y yo me encargaré de lo segundo” – dice asertivo.
Decenas de fantasmas creados por Gotenks inundan los pasadizos de la base, provocando una explosión tras otra, hasta que la base queda reducida a escombros.
Un grupo de aldeanos de una villa próxima se ha acercado a la Muscle Tower al oír el estruendo. Entre ellos destacan un hombre gigantesco con una cicatriz en su enorme frente y con aspecto bonachón y una mujer pelirroja.
– “¿Qué ha pasado?” – pregunta la mujer. – “¿Quiénes sois vosotros?”
En ese instante, la fusión se deshace ante la incredulidad de todos los presentes. La mujer pelirroja mira a Son Goten como si hubiera visto un fantasma.
– “¿Goku?” – murmura la mujer.
Yamcha mira a la mujer pelirroja y a Goten.
– “Alguien me tiene que explicar como lo hace Son Goku para causar tanto impacto entre las mujeres” – murmura envidioso y resignado.
Los aldeanos acompañan a nuestros amigos hasta Villa Jingle, donde recuperan fuerzas antes de volver a casa.
– “Eres idéntico a tu padre” – le dice la mujer pelirroja a Goten.
– “¡Son iguales!” – añade el gigantón con una enorme sonrisa.
– “Me lo dicen a menudo… jeje” – responde Goten avergonzado y algo cansado de oír el mismo comentario tantas veces.
Yamcha se acerca a la mujer pelirroja.
– “Dijiste que te llamabas Suno, ¿verdad?” – le dice Yamcha en tono seductor.
– “Sí, ¿y tú?” – le pregunta ella.
– “Yamcha” – responde. – “Encantado.”
– “Un placer, Yamcha” – le responde ella con una sonrisa de bienvenida.
– “¿Llevaban mucho tiempo molestándoos los de la Red Ribbon?” – le pregunta Yamcha, intentando establecer conversación.
– “Esta vez lo llevaban en secreto.” – explica Suno. – “Se oían rumores de que la Torre volvía a estar en funcionamiento, pero nada más”.
– “¡Pues ya no tenéis que preocuparos!” – dice Yamcha. – “¡No os van a molestar más!”.
– “Pero si te ha dicho que no molestaban…” – le susurra Trunks, que está escuchando la conversación.
– “¡Shhh! ¡Cállate!” – le responde Yamcha al chico.
– “Pues, ¡gracias!” – responde Suno. – “Si eres amigo de Goku, ¡seguro que eres muy fuerte!”
– “¡Claro! Soy un experto luchador de artes marciales” – fanfarronea Yamcha.
– “Tampoco es gran cosa…” – susurra Goten, que se une a la conversación.
– “¡Dejadme en paz!” – exclama Yamcha desesperado.
Lapis permanece sentado en una esquina. Su herida ya no sangra y observa a la gente celebrar la victoria e interactuar con normalidad.
– “¿Qué te ocurre, hermano?” – le dice la Número 18.
– “Nunca consigo sentirme uno de ellos” – responde el 17.
– “¿Acaso te sentías uno de ellos antes de ser un androide?” – bromea su hermana.
– “Supongo que tienes razón” – responde Lapis con media sonrisa.
El androide se fija en el gigantón.
– “Dicen que ese es el Número 8” – dice Lapis.
– “Lo he oído.” – responde ella. – “Es increíble lo lejos que ha llegado la Red Ribbon”.
– “No lo decía por eso.” – la interrumpe Lapis. – “¿No te recuerda a alguien?”
Ambos androides se fijan en el aspecto bondadoso del Número 8 y en su mirada consiguen ver el reflejo del Número 16 y la pareja sonríe recordando a su compañero.

Dios, amo esta serie porque incluyes a personajes del DB clásico, ¡excelente trabajo!
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¡Muchas gracias! 😀
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