OLD MAN GOHAN // Capítulo 9: Oscuridad

OMG // Capítulo 9: Oscuridad
Gohan, Videl y Shapner continuan su camino hacia Orange City. 
Al adentrarse en una zona boscosa, Gohan se detiene.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Videl.
Son Gohan parece ensimismado.

– “Seguid vosotros. Por este camino llegaréis a Villa Aru en poco tiempo y podréis pasar ahí la noche. Yo tengo algo que hacer” – responde el mestizo.
– “¿Nos abandonas?” – le pregunta Videl.
– “Dudo que la criatura nos haya seguido hasta aquí” – dice Gohan. – “No me necesitáis”.
– “No se trata de nosotros” – responde la Sargento. – “La humanidad te necesita, Son Gohan. Tienes que unirte a nuestra lucha” – insiste.
– “No es mi lucha” – responde tajante antes de empezar a alejarse en dirección opuesta.
– “¡Cobarde!” – le grita Videl. – “¡Eres un cobarde!”
– “Déjale, Videl” – le dice Shapner a su Sargento. – “Deja que se vaya”.
Videl y Shapner siguen su camino hacia Villa Aru. Mientras tanto, Gohan se ha desviado del camino y se dirige hacia el Monte Paoz, el que una vez fue su hogar.
Tras unas horas caminando llegan a la villa, rodeada por una empalizada de madera y un enorme cartel que anuncia su entrada, cerrada por una enorme puerta.

– “Ya hemos llegado” – dice Shapner, que se acerca al portón.
– “¡Alto!” – dice una voz desde lo alto de la empalizada.
Shapner levanta la vista y ve a una docena de hombres apuntándoles, algunos con escopetas y otros con arcos y flechas.

– “¡Somos del Ejército Real!” – dice Videl. – “Viajamos a Orange City. Sólo queremos pasar la noche”.
– “¡Soltad las armas y levantad las manos!” – grita el vigilante de la puerta.
Los militares obedecen. Sueltan sus armas y sus mochilas y alzan sus manos.
El portón se abre y una mujer de mediana edad, morena con canas y una pluma en la cabeza, escoltada por unos cuantos hombres, sale a recibir a nuestros amigos.

– “¿Así recibís al Ejército Real?” – le dice Shapner ofendido por el trato hostil.
– “No podemos fiarnos de nadie” – responde la mujer. – “Sabéis tan bien como yo que ese uniforme ya no significa nada.”
– “Somos la única salvación de la Tierra” – insiste Shapner. – “Deberíais mostrar respeto”.
– “¿Vosotros?” – le responde la mujer con superioridad. – “No tenéis ni idea de a qué os enfrentáis”.
– “Disculpe a mi teniente” – interviene Videl. – “Soy la Sargento Violet y él es el teniente Blue. Entendemos vuestras precauciones y agradecemos vuestra hospitalidad.”
– “Tú pareces más inteligente que el musculitos” – responde la mujer burlándose del teniente. – “¡Encadenadles y llevadles al calabozo!” – ordena a sus hombres.
Videl extiende sus brazos para facilitar la tarea a sus captores, como muestra de buena voluntad. Shapner, en cambio, muestra resistencia.

– “Ese Son Gohan nos la ha jugado” – murmura entre dientes mientras dos hombres intentan reducirle.
La mujer de la villa, que ya se alejaba, da media vuelta al escuchar ese nombre.

– “¿Has dicho Son Gohan?” – dice sorprendida.
Lejos de ahí, Son Gohan ha llegado a su antigua casa. Un fuerte sentimiento de nostalgia y tristeza le embarga de repente y sus ojos brillan vidriosos.
Son Gohan entra en la casa y contempla en silencio el lugar en el que tan feliz fue, recordando fiestas y momentos dichosos con su familia y amigos.
La casa se encuentra en muy mal estado, pero un plato de comida sucio en la mesa, que parece reciente, llama la atención de Gohan.
El mestizo sale de la casa y observa sus alrededores, intentando detectar un ki o escuchar un ruido que le indique si alguien anda cerca.
Finalmente, un crujido de ramas hace que mire a su derecha y de entre el frondoso bosque aparece una figura gigantesca. 

– “¿Son Gohan?” – dice el gigantón.
– “¿Abuelo?” – dice Gohan con la voz quebrada por la emoción.
El gran Rey Gyuma corre a abrazarse a Gohan, que rompe en llanto al reunirse con su abuelo.

– “Me alegro de que sigas vivo. ¡Creía que habías muerto!” – dice Gyuma.
– “¡Me alegro de verte!” – dice Gohan. – “¿Dónde está mamá?” – pregunta.
Gyuma suelta a Gohan y agacha la cabeza, incapaz de mirar al mestizo a los ojos.

– “Lo siento… Tu madre…” – dice el gigante.
– “¿Qué ocurrió?” – insiste Gohan, mientras su mirada se torna seria.
– “Yo había salido a buscar leña y una banda de saqueadores entró en casa buscando dinero…” – explica el viejo Rey. – “Ella se defendió, luchó, pero le dispararon y …”
La mirada de Gohan se llena de ira.

– “¿Dónde están?” – pregunta el enfurecido mestizo.
– “Son Gohan, tranquilo, ocurrió hace años…” – intenta calmarle su abuelo.
– “¡¿DÓNDE ESTÁN?!” – insiste Gohan desquiciado.
– “Se hacen llamar “Los enmascarados”. Construyeron su fuerte en Villa Chazke…” – responde finalmente Gyuma.
Son Gohan, sin decir nada más, sale volando a toda velocidad en busca de los bandidos, provocando que su abuelo caiga de espaldas al suelo.
En el fuerte de los bandidos, dos de sus dirigentes hablan frente al fuego, mientras el resto del campamento duerme.

– “Necesitamos más comida” – dice el más bajito de los dos. El bandido parece bastante mayor, tiene poco pelo, concentrado en los lados de su cabeza, y barba de varios días. Y en su mano sujeta una máscara de color azul agua marina y rebordes rojos en los orificios para los ojos y la boca.
– “Cada vez es más difícil encontrar alimentos, Mask” – responde su compañero. Alto, fuerte, moreno de pelo corto. – “Posiblemente tengan recursos en Villa Aru, pero están muy protegidos”.
– “Lo sé, Yamu.” – responde el otro. – “Pero nuestras familias son lo primero. Tendremos que organizarnos y asaltar la villa como sea.”
Son Gohan aterriza en mitad del campamento, interrumpiendo la charla.
Ambos bandidos agarran sus rifles y apuntan a Gohan.

– “¿Quién eres tú?” – le grita Yamu. – “¿Qué haces aquí?”
– “¡Alerta!” – grita su compañero. – “¡Un intruso!” 
Decenas de hombres rodean al mestizo.
Son Gohan no responde. Alza su mirada de forma repentina y hace que los bandidos retrocedan.

– “¡Matad a ese idiota!” – grita Yamu.
Los bandidos disparan a Gohan, que ni se inmuta ante el derroche de balas.

– “No puede ser…” – murmura Yamu. – “¿Un androide?”
De repente, Son Gohan se transforma en Súper Saiyajín. El brillo de su transformación ilumina el lugar.

– “No tenéis tanta suerte” – dice Gohan desafiante.
Un grupo de bandidos parece prepararse para huir con sus familias en un autobús escolar, que parece ya preparado en caso de ser atacados, pero Gohan, al percatarse del movimiento, alza su mano izquierda en esa dirección y lanza una onda de ki que hace estallar el vehículo en mil pedazos.

– “Nadie se va de aquí” – sentencia Gohan.
Los bandidos se abalanzan sobre Gohan, que acaba con ellos, uno tras otro, sin ningún tipo de compasión, quedando cubierto de sangre.
Uno de los bandidos, pelirrojo, de pelo largo y bigote fino, ataca a Gohan por la espalda. Gohan se da la vuelta y recibe un puñetazo en la cara, pero ni parpadea.
El mestizo agarra el brazo del bandido y lo aprieta con fuerza.

– “¡Spopovich, aléjate de él!” – grita Yamu.
Gohan sigue apretando su brazo entre los gritos del bandido hasta que finalmente se escucha el crujido de sus huesos.
Otros bandidos intentan atacar a Gohan, pero dándose media vuelta lanza una onda de ki que fulmina medio campamento.
Yamu salta sobre Gohan y le agarra con ambos brazos.

– “¡Mask! ¡Retírate con el resto y llévate a Spopocich!” – ordena a su compañero.
Son Gohan se libera fácilmente aumentando su ki y golpea a Yamu en la cara, rompiéndole casi todos los huesos faciales.
Los pocos bandidos restantes intentan huir, pero Gohan les lanza otro ataque de ki que acaba con ellos.

– “¡Es un monstruo!” – grita Mask.
Spopovich se levanta y pese a su brazo roto ataca a Gohan, que le intercepta con una patada en la cabeza y le desnuca. Su cuerpo cae al suelo sin vida.

– “Vais a pagar por matar a mi madre” – dice Gohan.
Mask retrocede y tropieza, cayendo de espaldas. Gohan camina hacia él lentamente.

– “¡Ni siquiera sé quién era tu madre!” – grita el bandido aterrorizado.
– “Mi madre vivía en el Monte Paoz” – responde Gohan mientras apunta al bandido con su mano derecha.
Mask parece intentar recordar a esa mujer a la que asaltaron en su casa.

– “¿La hija del Rey Gyuma?” – recuerda repentinamente el bandido.
La ira de Gohan aumenta al escucharle hablar de ella.

– “¡Fue un accidente!” – se excusa Mask. – “Pensamos que al ser hija del viejo Rey tendría algo de valor… ¡No esperábamos que ofreciera resistencia!”
Un ruido hace que Gohan se dé la vuelta y ve como Yamu intenta huir tambaleándose. El mestizo no duda y fulmina al bandido con una onda de ki.
Al volver a mirar a Mask, éste ha echado a correr.
Gohan alza su mano hacia el cielo y prepara un Kienzan mientras el desesperado bandido corre por su vida.
Lejos de ahí, en mitad del bosque, las pisadas características de la criatura que atacó al Pelotón Bravo perturban el silencio de la noche. 

– “Al fin te encuentro…” – murmura la criatura relamiéndose los labios y corriendo hacia la villa.

DBSNL // Capítulo 28: ¿Paz?

DBSNL // Capítulo 28: ¿Paz?
“¿Pero qué ha pasado aquí?”
La Tierra disfruta de tiempos de paz mientras nuestros amigos se preparan para el posible torneo que determinará el futuro del universo.
En el planeta de los Kaioshin, Piccolo sigue entrenando a los nuevos Dioses, especialmente a Zamas, Kaioshin del Norte. El más prometedor.
En la Tierra, Son Gohan acaba de llegar a la casa de invitados de la Mansión Satán, donde ahora vive con Videl. Viene de la biblioteca. Videl se encuentra sentada en el sofá comiendo helado con una cucharilla directamente del bote.

– “¿Ya se lo has dicho?” – pregunta Gohan.
– “Aún no… No he encontrado el momento…” – responde ella.
Gohan se sienta al lado de ella y la reconforta poniéndole el brazo sobre los hombros.

– “Se lo diremos juntos” – dice Gohan con una sonrisa.
Videl asiente sonriendo y se acaricia la barriga con ternura.
En el planeta de Beerus, Goku y Vegeta escuchan atentamente a Whis.

– “Fue realmente sorprendente, Vegeta” – dice Whis. – “Realmente extraordinario.”
Vegeta sonríe burlonamente, orgulloso.

– “¿Y cómo lo hizo?” – pregunta Goku.
– “Al parecer, sus reservas de ki mortal se agotaron en la lucha contra Freezer y solamente quedaba una pizca de ki divino en su cuerpo, posiblemente gracias al entrenamiento con Kaiosama”.
– “¿¡Entrenaste con Kaiosama!?” – le pregunta Goku, sorprendido, a Vegeta.
– “Eso no es lo importante…” – responde Vegeta algo avergonzado.
– “Su enfado hizo que su cuerpo intentara transformarse en Súper Saiyajín involuntariamente, cómo te pasó a ti en Namek.” – continúa Whis. – “Pero al disponer solamente de ki divino, su cuerpo usó lo que tenía a su alcance para satisfacer esa necesidad biológica”.
– “Vaaaya…” – se sorprende Goku. – “Así que era eso…” – dice mirándose las manos.
– “Jojo… ¿Ya te has dado cuenta?” – le dice Whis.
– “Es lo que me ocurrió contra el señor Beerus, ¿verdad?” – pregunta Goku.
– “Así es” – responde Whis con su sonrisa habitual. – “Pero tu cuerpo y tu mente no estaban preparados para controlar el ki divino y sólo fue algo fugaz.”
Goku se levanta de un salto.

– “No voy a quedarme atrás, Vegeta” – dice sonriendo.
Vegeta también se levanta.

– “Eso habrá que verlo” – responde con su característica sonrisa prepotente.
Whis les observa y se alegra de ver a ambos guerreros tan entusiasmados por superarse.
En la Tierra, Goten y Trunks viajan con el radar en busca de las Bolas de Dragón para resucitar a los afectados por la aparición de Freezer.

– “¿Queda mucho, Trunks?” – pregunta Goten algo impaciente.
– “Ya estamos cerca” – responde Trunks. – “Pero parece que hay dos esferas juntas…”
En ese momento varias explosiones de gran magnitud, en la misma dirección en la que se dirigían, les interrumpen.

– “¿Qué ha sido eso?” – pregunta Goten.
– “No lo sé, pero puede que haya heridos” – dice Trunks. – “¡Vamos a echar un vistazo!”
Ambos saiyajín aterrizan en el lugar de la explosión. 
Varios soldados se encuentran abatidos en el suelo malheridos, otros han muerto. Frente a ellos se encuentra una enorme montaña y parece que varias de las explosiones han ocurrido dentro de ella, pues una gran cantidad de polvo y humo sale de la vasta entrada situada en su base.

– “¿Pero qué ha pasado aquí?” – se pregunta Trunks. – “¿Quiénes son estos?” – dice mientras desempolva un trozo de metal en el suelo que seguramente ha salido disparado tras una de las explosiones. – “¿Qué significa RR?”
– “Ayuda… es un demonio…” – murmura un soldado moribundo. – “Ese chico…”
– “¿Qué chico?” – le pregunta Goten.
De entre el polvo sale un chico joven, delgado, de pelo moreno a media melena y ojos azules, con una mirada fría.

– “Trunks, no podemos confiarnos.” – dice Goten.
– “¿Trunks?” – murmura el misterioso chico.
– “¿Quién eres tú?” – le pregunta Trunks colocándose en guardia, al igual que Goten.
– “Tranquilos” – dice el joven. – “Conozco a vuestros amigos. Soy el Número 17”.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 8: Los androides

OMG // Capítulo 8: Los androides
Son Gohan se despoja rápidamente de la capa y extiende su brazo en un gesto protector hacia Videl y el teniente.

– “¡Alejaos de aquí!” – les grita nervioso.
Los androides siguen avanzando hacia ellos. El número 17 saca un rifle y enfila el arma hacia a nuestros amigos.

– “¡Dadnos todo lo que lleváis!” – dice el androide.
– “¡Somos los androides!” – les dice la número 18. – “¡Si no obedecéis os mataremos a todos!”
Gohan parece confundido ante el comportamiento de los mellizos.

– “¿Qué está pasando?” – piensa el mestizo.
La número 18 parece reconocer a nuestro vagabundo.

– “¿Son Gohan?” – dice la androide.
– “¿Qué?” – pregunta el número 17. – “¿Has dicho Son Gohan?” – dice mientras se fija en la cara tras la barba y el pelo largo y mugriento. – “¡Son Gohan!” – exclama en un tono jubiloso.
Gohan, Videl y Shapner están profundamente confusos ante esa situación.

– “¡Te dije que estaba con los androides!” – exclama Shapner, apuntando a Son Gohan con su fusil de asalto.
– “Me has mentido…” – murmura Videl, que se siente traicionada.
Son Gohan sonríe y parece relajarse.

– “No te he mentido. No estoy con los androides” – dice el mestizo.
De repente, el número 17 y la número 18 parecen sufrir una metamorfosis y recuperar su estado original. 

– “¡Oolong! ¡Puar!” – exclama Gohan alegre. – “¡Cuánto tiempo!”
Ambos metamorfos se abrazan a Gohan.

– “¡Sigues vivo!” – se alegra Oolong.
Videl y Shapner se miran desconcertados. No entienden nada.

– “¿Quiénes son estos?” – pregunta Videl.
– “Son viejos amigos míos” – responde Gohan.
– “¿A quién llamas viejo?” – se enfada Oolong bromeando. – “¿Te has visto la cara?”
Gohan bromea con sus amigos, mientras Videl se percata de que por primera vez está viendo al vagabundo sonreír genuinamente.
Los dos metamorfos guían a nuestros amigos hasta una cueva dentro de una pequeña montaña en mitad del desierto.

– “Este era el antiguo escondite del señor Yamcha” – explica Puar.
Shapner, Videl y Gohan dejan sus mochilas en el suelo, mientras Oolong les ofrece una cantimplora con agua.

– “Nos hemos ocultado aquí durante los últimos años” – dice Oolong. – “Viviendo de lo que conseguimos saqueando a viajeros descuidados” – añade.
– “Así que sois bandidos” – les dice Videl molesta.
– “¡No nos juzgues, chica!” – le responde Oolong. – “Aquí todos sobrevivimos como podemos”.
Videl mira con desaprobación al cerdo, que se acerca a ella para inspeccionarla de cerca.

– “No está nada mal…” – dice Oolong. – “Si queréis pasar la noche aquí, quiero sus braguitas.”
– “¡Oolong!” – le llama la atención Puar.
– “¡Encima que les salvamos la vida!” – insiste Oolong. – “Creo que sería una muestra de buena fe por su parte…”
– “¡Si te acercas a mí, hoy cenaremos cerdo a la brasa!” – dice Videl mientras le asesta un capón.
Gohan y Puar ríen como hacía tiempo que no hacían. Incluso a Shapner se le escapa una leve sonrisa.
La noche cae en la guarida del desierto y tras cenar un poco y ponerse al día, nuestros amigos ya se han acostado. Sólo Gohan ha subido al tejado de la guarida y se ha tumbado en el suelo para contemplar la noche estrellada.

– “Son Gohan” – dice Puar, que también ha subido al tejado.
– “¿Qué ocurre, Puar?” – le pregunta él.
– “Sé que ha pasado mucho tiempo…” – dice Puar.
– “Déjalo”. – le interrumpe Gohan. – “No quiero hablar del tema”.
– “Siento mucho lo ocurrido” – continúa Puar.
– “Te he dicho que no quiero hablar del tema.” – le repite Gohan algo enfadado. – “Los androides acaban con todo a su paso. La muerte es algo demasiado cotidiano.” 
– “Me refería a Lunch” – dice el felino.
Son Gohan se queda callado un instante.

– “Gracias” – responde tajante. – “Ahora, si no te importa, prefiero estar solo”.
– “Está bien” – dice Puar cabizbajo, antes de dejar a Gohan tranquilo.
Gohan despierta sobresaltado en una cama ajena. 

– “Al fin has despertado” – le dice una mujer de mediana edad, sonriente, con una túnica de piel de ciervo y una diadema en el pelo adornada con una pluma.
– “¿Dónde estoy?” – pregunta Gohan, que intenta incorporarse, pero le duele todo por la paliza recibida ante los androides. – “¿Qué ha pasado?”
– “Estás en Villa Aru. Al sur de Orange City. Llevas más de una semana durmiendo” – le responde la mujer. – “Al parecer te enfrentaste a los androides.”
– “Los androides…”- murmura Gohan. – “¡Roshi! ¡El Duende Tortuga estaba ahí! ¿Dónde está?” – pregunta.
– “Lo siento…” – le responde la mujer.
Gohan aprieta con fuerza los puños agarrando la sábana, mientras una lágrima desciende por su rostro. ¿Otra muerte por su culpa?

– “Lunch fue quien te trajo aquí.” – continúa la mujer.
– “¿Lunch?” – se sorprende Gohan. – “¿Dónde está?” 
– “Ha salido a buscar provisiones.” – responde la mujer. – “Pronto regresará”.
Un grito de Videl despierta a Gohan, que se da cuenta de que el Sol ya ha salido en el desierto.
La pared de la guarida se rompe con un fuerte estruendo y Oolong sale proyectado al exterior, parece que por un golpe de Videl.

– “¡No vuelvas a acercarte a mí!” – le amenaza la Sargento.
Oolong cae de cabeza contra el suelo y enseguida se lleva las manos a la cabeza por el dolor.

– “Estoy muy sólo aquí con Puar…” – murmura.
Una taza impacta en la cabeza de Oolong y le hace caer de espaldas, medio atontado.

– “¡No me importa!” – añade Videl.
Shapner ya ha preparado las mochilas y el trio parece estar listo para salir hacia Orange City.

– “Gracias por vuestra hospitalidad” – les dice Gohan a Puar y Oolong, que ahora lleva la cabeza vendada.
– “¿Seguro que no queréis quedaros?” – pregunta Puar.
– “Tenemos que llegar a Orange City lo antes posible”. – responde Gohan. – “No podemos quedarnos más tiempo”.
Tras las despedidas pertinentes, nuestros amigos parten hacia la ciudad.
Puar y Oolong observan a sus amigos partir.

– “¿Deberíamos acompañarles?” – pregunta Puar.
– “¿Estás loco?” – le responde Oolong. – “Aquí estamos a salvo.”
– “Se lo debemos a Son Goku” – insiste Puar.
– “Yo no debo nada a nadie.” – responde Oolong. – “Goku está muerto. Al igual que Yamcha y el resto. Ahora se trata de sobrevivir”– añade antes de volver a la guarida.

DBSNL // Epílogo: Conspirando en la sombra

DBSNL // Epílogo: Conspirando en la sombra
“¿Tienes el anillo?”
En el futuro de Trunks, entre las ruinas de la Academia Kaioshin, Mojito se encuentra frente al ser encapuchado.

– “Freezer ha sido eliminado por el señor Zeno” – le dice Mojito. – “Y el saiyajin Trunks ha rechazado el puesto de Dios de la destrucción”.
– “¿Tienes el anillo?” – pregunta la figura encapuchada.
– “Aquí lo tiene” – responde Mojito entregándoselo. – “Un saiyajin de la otra línea temporal parece que ha convencido al Dios del Todo para realizar un torneo que determinará qué línea temporal merece seguir adelante” – añade el ángel. – “Espero que eso no altere sus planes”.
– “Todo lo contrario” – responde el encapuchado. – “Así todo será más fácil” – sentencia mientras se quita la capucha, revelando su rostro por completo.
– “Me alegra oír eso, señor Zamas” – dice el ángel.