DBSNL // Epílogo: Terror

DBSNL // Epílogo: Terror
“Espero que tu reputación esté a la altura.”
Este Epílogo debe ser complementado con la saga Especial \”Terror\”, que consta de tres capítulos que se cierran con este pequeño añadido.


En Namek, el viejo Moori y sus hijos han reunido seis Dragon Balls. 

– “No tardaremos en tener la última” – dice un joven aldeano. – “Los terrícolas podrán cumplir sus deseos muy pronto.”

Moori no responde. Parece preocupado.

– “¿Ocurre algo, Gran Patriarca?” – pregunta el namekiano.
– “Tengo un horrible presentimiento…” – murmura Moori, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “Creo que alguien nos observa.”

En Rudeze, Garlick mira al infinito a través de su ojo de ángel. 

En el planeta Konats, Slug, ahora con el aspecto de un namekiano adulto, se encuentra sentado en su trono de escombros, en el viejo templo que adornaba la estatua de Hildegarn.

– “Algo terrible va a suceder.” – dice el namekiano, muy preocupado.

Uno de sus hijos se acerca a Slug, preocupado por su estado.

– “¿De qué se trata, señor?” – pregunta el demonio.
– “Un viejo mal amenaza el universo…” – murmura el namekiano. – “El mismo mal que azotó este lugar hace mucho tiempo.”

En la Tierra, Dende y Piccolo, ambos en la Atalaya de Kamisama, perciben la misma sensación.

– “¿Lo sientes, Piccolo?” – pregunta Dende, asustado. – “Es… Es terrible…”
– “No tenemos mucho tiempo.” – responde Piccolo. – “Debemos prepararnos.”

Mientras tanto, en un remoto planeta del Sector Dormideus, Shiras, oculto bajo una túnica negra, se ha reunido con un individuo desconocido en una taberna. El personaje viste un pantalón granate con un cinturón amarillo, botas negras, una gabardina negra con cuello de piel amarilla, sin camiseta interior y con guantes de piel marrón. Su tez es de color ceniza. Su cabello es rubio y peinado hacia atrás. Sus orejas son puntiagudas, sus ojos rojos, y luce un visor naranja. 

– “Espero que tu reputación esté a la altura.” – dice el legendario patrullero a su acompañante. – “¿Podrás rastrearle y encargarte de él?”
– “No se preocupe” – dice el misterioso bandido, que disfruta de una jarra de una bebida extraterrestre con las piernas cruzadas y los pies encima de la pesa. – “Le encontraré.”
– “Nadie puede saberlo.” – dice Shiras. – “Esta misión es secreta.”
– “Será pan comido.” – sonríe el bandido.
– “No te confíes, asesino.” – insiste el patrullero. – “Ese Hit es un luchador hábil.”
– “Conozco sus historias.” – sonríe el malhechor. – “Pero su tiempo ha pasado. Ahora, el sicario más letal del universo soy yo; Koros.”

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XVIII: Calma entre tormentas

Cold Chronicles / Parte XVIII: Calma entre tormentas
“¿Puedes arreglarlo?” 


La Patrulla Galáctica llega en unas horas al lugar de la batalla y aprisiona a su antiguo militante, Shiras, que ha sido sometido por los ángeles.

– “Lo pagaréis…” – murmura Shiras, mientras es introducido en un transporte que le llevará al Asteroide-Prisión Bihe, un centro de máxima seguridad.

Campahri se acerca a Hit, que está siendo atendido por los servicios médicos de la Patrulla.

– “Has luchado bien, asesino” – dice el ángel.

Hit no responde. Su sangre sigue en ebullición. La rabia que le corroe no le deja descansar.

– “No debió ocurrir.” – dice Campahri. – “Shiras ignoró las normas.”
– “¿Puedes arreglarlo?” – pregunta Hit.
– “No.” – responde el ángel. 
– “Entonces, déjame en paz.” – dice el asesino.

Kus, Cucatail y Palinka no tardan en desaparecer, regresando a sus universos.

Camphari se acerca al Rey Cold, que se encuentra en su forma reducida con aspecto de toro bípedo.

– “Eres un líder fuerte.” – dice el ángel. – “Frío y calculador…”
– “No me interesa” – responde Cold.
– “¿Cómo dices?” – se sorprende Campahri.
– “Lo que vas a ofrecerme.” – dice el Emperador. – “No me interesa.”

Una media sonrisa se dibuja en el rostro del ángel.

– “Está bien.” – asiente, antes de alejarse.

Paikuhan se aproxima a Cold, topándose en el camino con Campahri. 

– “¿Cómo se encuentra?” – le pregunta el ángel.
– “¿Eh?” – se extraña el Guardián del Fruto.
– “Sidra.” – dice Campahri.
– “Centrado en su misión.” – responde Paikuhan. 
– “Me alegro.” – sonríe el ángel. – “La hará falta.”

Mientras tanto, Zeun se ha acercado a Hit.

– “Volvemos a casa.” – dice el demonio. – “Estamos en paz.”
– “Gracias” – dice el asesino, sin alzar su mirada.
– “Los has vengado.” – dice Zeun. – “Se acabó.”

Hit no responde.

– “Nuestro padre también sigue atormentado por su pasado.” – dice Zeun. – “Siente que fracasó en su misión.” – explica. – “Acepta la victoria y sigue adelante.” – añade antes de marcharse.

El asesino sigue sentado en una roca, con su mirada fija en el suelo.

Cerca de allí, Paikuhan le ofrece la mano a Cold.

– “Hasta la próxima.” – dice el Guardián.
– “Dile a Sidra que cumpliré mi palabra.” – responde el Emperador.

Paikuhan asiente y se da la vuelta, pero es interrumpido por Cold.

– “Paikuhan” – le detiene el demonio del frío. – “¿Qué sabes de un brujo llamado Salabim?”

El nombre hiela la sangre de Paikuhan.

– “¡¿Dónde lo has oído?!” – responde el Guardián.
– “Se encuentra en Numa.” – dice Cold. – “Conoce las cajas de música.”

Paikuahan agacha la cabeza.

– “Parece que siguen vivos…” – murmura el Guardián. – “Informaré a Sidra. Mantente alejado de él.”
– “No.” – responde Cold, sorprendiendo a Paikuhan. – “Ese brujo sabe muy bien lo que hace. Está jugando una partida a largo plazo. Cada movimiento está delicadamente calculado. Si me alejo de él, le daremos ventaja. No sabremos lo que trama.”
– “Es muy arriesgado.” – insiste el Guardián.
– “¿Te preocupas por mí?” – sonríe burlonamente Cold.
– “Hablaré con Sidra.” – dice Paikuhan.

Cold asiente.

El ángel Campahri se prepara para marcharse, pero en el último instante se detiene y mira de reojo a Hit.

– “Una última cosa… …” – dice el ser celestial. – “No he podido encontrar el anillo que llevaba Shiras. ¿Sabes algo de eso?”

Hit niega con la cabeza. El ángel sonríe.

– “Su uso está prohibido. La pena por utilizarlo sin permiso es capital.” – dice Campahri.

Hit no responde.

– “Está bien.” – sentencia el ángel. – “Me marcho. Ha sido un placer.” – añade antes de desaparecer.

El asesino saca el anillo Toki que guardaba en su cinturón y lo observa un instante antes de cerrar su puño con fuerza.

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XVII: Conflicto universal

Cold Chronicles / Parte XVII: Conflicto universal
“Deberías pagar mejor a tus hombres.”


Tras varias semanas de preparativos, el Rey Cold y Hit se encuentran en inhabitado planeta rocoso.

– “¿Estás seguro de lo que dices?” – pregunta el demonio del frío.
– “Ese anillo emitía un extraño pulso cada vez que atacaba.” – dice Hit. – “No sé cómo funciona, pero es la fuente de sus habilidades.”
– “Está bien.” – dice Cold.

El Emperador concentra su energía y empieza a transformarse, pasando por su rocambolesca apariencia hasta adoptar su forma original.

– “¡HAAAAAA!” – grita el Emperador, cuyo poder estalla en una gran onda de energía.

Finalmente, agotado, Cold se ve obligado a volver a su forma reducida.

– “Espero que funcione” – dice el demonio del frío, intentando recuperar el aliento.
– “Lo lograremos.” – dice Hit.

En el planeta del Hakaishin, Campahri regaña a Shiras.

– “Eres un insensato.” – dice el ángel. – “Con tu forma de actuar pones en peligro nuestros planes.”
– “Estoy harto de jugar a vuestro juego.” – dice el legendario patrullero.
– “¿Cómo dices?” – responde el ángel, clavando su mirada desafiante en el aprendiz.
– “Me he dado cuenta de que solo soy un peón.” – dice Shiras. – “Vais a utilizarme.”
– “Podrás remodelar el mundo a tu antojo cuando llegue el momento” – dice Campahri.
– “La Patrulla Galáctica era mi legado.” – insiste Shiras. – “Y ese Emperador de pacotilla…”
– “Aprende a priorizar tus objetivos, Shiras” – insiste Campahri.

De repente, tras un largo viaje, el poder de Cold alcanza el planeta de Beerus.

– “¡ES ÉL!” – exclama Shiras, fijando su mirada en un punto del horizonte.
– “¡Contrólate!” – le advierte Campahri.

Shiras desaparece en un instante.

– “Maldita sea…” – refunfuña el ángel.

En el planeta desértico, Shiras aparece en el mismo punto en el que Cold se había transformado.

Cold le espera en su forma reducida.

– “Al fin apareces” – dice el demonio del frío.
– “Tú eres el que ha estado ocultándose” – dice Shiras. – “Pagarás por corromper la Patrulla Galáctica.”
– “Les hice una oferta y la aceptaron.” – sonríe Cold. – “Deberías pagar mejor a tus hombres.”
– “No todo se basa en el dinero.” – dice Shiras.
– “Creo que ha quedado demostrado que sí.” – dice el Emperador.

En un abrir y cerrar de ojos, Shiras aparece sobre Cold, con su vara en alto, listo para sacudir al demonio, pero unos brazos largos de color azul celeste se enrollan alrededor del patrullero.


– “¿Qué?” – parece confuso Shiras.

Tres pequeñas criaturas se han abalanzado sobre él y sonríen de forma tétrica antes de sacudirle con una descarga eléctrica.

Shiras retrocede y con una explosión de energía se libra del agarre y de las criaturas.

De repente, un demonio grandullón alado cae sobre Shiras dispuesto a propinarle un puñetazo con sus manos unidas formando un martillo, pero el patrullero lo intercepta con un golpe de su vara, lanzándole contra el demonio azulado.

En ese instante, un demonio naranja con pequeños cuernos sorprende a Shiras atizándole un puñetazo directo en la mejilla, lanzándole violentamente contra el suelo, pero antes que de pueda caerse, un ser envuelto en llamas lo intercepta, propinándole una patada en la barbilla y lanzándole por los aires.

En el aire, Shiras se da cuenta de que ha sido envuelto en una nube de humo negro. Hit le agarra por la espalda, intentando doblegar su brazo e inmovilizarle para estamparle contra el suelo en la caída, pero el patrullero se revuelve y se libera, propinándole una patada a Hit que lo lanza contra el suelo.

Shiras cae de pie y mira a sus adversarios con prepotencia.

– “Malditos bastardos…” – dice el patrullero. – “¡Sois solo basura!”

Los hijos de Slug, Paikuhan y Cold se ponen en guardia.

Hit se pone en pie, magullado, pero sonriente. En su mano lleva el anillo Toki que le ha arrebatado a Shiras.

– “Esta vez, lucharemos sin trucos.” – dice el asesino.

Shiras observa su mano sorprendido para confirmar que es su anillo.

– “Muy inteligente” – dice Shiras, que parece desquiciarse por momentos. – “Pero aún sin él, estáis muy por debajo de mi nivel.”

En ese instante, Campahri aparece frente a su aprendiz.


– “¡BASTA, SHIRAS!” – exclama el ángel. – “A este paso vas a despertar a Beerus y no podré protegerte.”
– “¡QUÉ DESPIERTE!” – responde el patrullero, airado.

Campahri agacha la cabeza y niega las palabras de su aprendiz, decepcionado.

– “Lo siento, Shiras” – dice apuntándole con su vara. – “No podemos permitirlo.”

Pero el patrullero agarra con su mano la esfera que adorna el bastón del ángel.

– “¿Crees que conoces los límites de mi poder?” – sonríe Shiras. – “No soy el único que ha estado ocultando cosas.”

Shiras propina una patada en el pecho del ángel y lo lanza contra una montaña cercana.

Los presentes se quedan perplejos ante el poder de su enemigo.

Shiras embiste a Hit, pero los hijos de Slug intentan interponerse en su camino, aunque son apartados con un golpe de vara que los deja fuera de combate.

Hit recibe un puñetazo en el pecho del que intenta protegerse, pero el golpe le rompe un brazo y lo repele.

Cold agarra el brazo de Shiras mientras empieza a transformarse en su forma rocambolesca, pero el patrullero coloca la palma de su mano en el pecho del demonio del frío y se prepara para disparar una onda de ki.

En el último instante, Paikuhan golpea la mano del patrullero, haciendo que su disparo falle, estallando a escasos metros de Cold y provocando una gran explosión.

Paikuhan se eleva y apunta a Shiras con sus puños.

– “¡TRUENO DE FUEGO!” – exclama el Guardián del Fruto.

Su llameante ataque se dirige a Shiras, pero el patrullero hace girar su vara y disipa la técnica de Paikuhan.

Shiras da un paso al frente, pero es retenido por un poder invisible. Cold ha regresado a su forma original y utiliza su poder mental para frenar al patrullero.


De pronto, el poder del Emperador se descontrola y estalla en una explosión de energía, liberando a Shiras. 

El legendario patrullero se prepara para atacar, pero en ese instante, Hit brota del suelo por sorpresa, propinándole un puñetazo en el corazón que lo hace retroceder e hincar la rodillas. El certero ataque del asesino ha surgido efecto.

– “Voy a vengar a mi familia.” – dice Hit, con ira en su mirada.

Hit se dispone a atacar de nuevo, pero una barrera de energía se lo impide.

Los cuatro ángeles han aparecido y rodeado a Shiras, apuntándole con sus varas.

– “Malditos…” – murmura el patrullero, que siente como se debilita.
– “Nos has fallado, Shiras.” – dice Campahri.
– “Me vengaré…” – dice el patrullero. – “¡OS MATARÉ! ¡Lo prometo!”

Hit golpea la barrera de ki con lágrimas en los ojos. Su venganza estaba muy cerca, pero se la han negado.

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XVI: Tragedia

Cold Chronicles / Parte XVI: Tragedia
“Tú eres el tipo que aniquiló a las Fuerzas Especiales…”
En el planeta secreto de Hit, el asesino retirado se encuentra arando el campo detrás de su cabaña, con la ayuda de su hijo. 
– “¿Así, papá?” – pregunta el jovial niño, que se esfuerza para imitar a su padre.
– “Muy bien” – le felicita Hit.
De repente, Hit siente una anomalía. Un cambio en la corriente de aire le advierte de que alguien ha aparecido en su planeta.
– “Entra en casa, Punch” – dice el asesino, con rostro severo.
– “¿Qué?” – se extraña el muchacho. – “Pero aún no he terminado de…”
– “Ve con tu madre” – dice Hit. – “Ya sabes lo que hacer.”
El joven Punch se da cuenta de que algo perturba a su padre y asiente. El muchacho entra en casa, donde se encuentran su madre y su hermana y les comenta lo sucedido.
Su madre abre una trampilla en el suelo de la cabaña y los se esconden en el sótano.
En el horizonte, Hit puede ver a una figura aparecer caminando lentamente. Shiras ha llegado.
En el planeta Numa, Cold le ha contado a Salabim que las cajas están en su poder, a buen recaudo. 
– “Necesita utilizar las cajas si quiere derrotar a este enemigo” – le advierte el brujo. – “No podrá derrotarle de otra forma, y menos en su estado actual.”
– “¿Qué clase de poder esconden esas cajas?” – pregunta Cold.
– “Uno antiguo.” – explica Salabim. – “Yo puedo abrirlas. Lléveme hasta ellas y la fuerza que albergan será tuya.”
– “Se me pidió que las protegiera.” – dice Cold. – “No puedo desatar un mal para enfrentarme a otro.”
– “¿Un mal?” – se ofende el brujo.
– “Confío en el hombre que me las entregó.” – dice el Rey Cold. – “Cumpliré mi promesa. Mientras yo sea el Emperador, las cajas permanecerán bajo llave.” 
Salabim está furioso, pero sabe que no puede perder la compostura. Si quiere sacar algún beneficio de la situación, debe mantener su fachada.
El brujo echa un vistazo al fuego, buscando consejo, y se da cuenta de que Shiras ha llegado al planeta de Hit.
En ese remoto planeta, Hit ha salido a recibir a Shiras para mantenerlo lejos de su casa.
– “¿Quién eres?” – pregunta Hit, que enseguida se percata del símbolo de la Patrulla Galáctica en el pecho del misterioso personaje. – “Este planeta está muy lejos de vuestra jurisdicción.”
De repente, un golpe invisible en la nariz de Hit lo lanza por los aires, pero el asesino da una ágil voltereta y cae de pie, en guardia.
El asesino se limpia un hilo de sangre que brota de su nariz.
– “Tú eres el tipo que aniquiló a las Fuerzas Especiales…” – se da cuenta el asesino.
Shiras agarra con fuerza su bastón.
– “Tú y el Emperador me habéis arrebatado la Patrulla Galáctica.” – dice Shiras.
Hit puede percibir un pequeño movimiento en el pie derecho de Shiras y rápidamente responde alzando una nube de humo negro con un soplido. 
Entre el humo aparece Shiras, intentando propinarle un golpe con su vara, pero Hit se agacha para esquivarlo y retrocede. 
Hit es perseguido por su enemigo, que intenta propinarle un golpe descendente con su vara, pero Hit logra evitarlo en el último instante. El golpe impacta contra el suelo y crea un gigantesco cráter.
Hit recupera las distancias, sorprendido por el poder devastador de su enemigo.
Shiras intenta calmarse. El legendario patrullero respira profundamente para mantener la compostura.
– “Eres hábil.” – dice Shiras.
De repente, Hit recibe un puñetazo invisible en el abdomen que le obliga a caer de rodillas.
– “Pero yo hace tiempo que sobrepasé las capacidades de los mortales.” – dice Shiras, que ha aparecido enfrente de Hit.
Shiras hace girar su vara y propina un golpe a Hit bajo la barbilla que lo lanza por los aires.
El asesino cae al suelo, dolorido y sorprendido una vez más por el poder devastador de su adversario.
En ese instante, Shiras mira de reojo la cabaña de Hit.
– “Voy a darte una lección.” – dice el antiguo patrullero.
Hit se alarma.
– “Espera…” – dice Hit, que se pone en pie. – “¡No hemos terminado!”
Shiras se eleva lentamente.
– “¡NO HEMOS TERMINADO!” – insiste el asesino, desesperado.
El patrullero apunta a la cabaña con su mano.
– “¡NO LO HAGAS!” – grita Hit, que intenta abalanzarse sobre su adversario.
Shiras, sin expresión en su rostro, dispara un ataque de ki verde que cae sobre la cabaña de Hit, haciéndola volar por los aires. Una gran explosión sacude el lugar. 
Hit se detiene en el aire, sin palabras, y lentamente desciende hasta caer de rodillas al suelo.
– “No…” – llora el asesino. – “No…”
Shiras se mantiene en el aire, sobre Hit.
– “Esto es lo que pasa cuando te enfrentas a mí” – dice Shiras. – “Tú tienes la culpa. Espero que te sirva de lección, asesino.”
De repente, Campahri aparece junto a su discípulo.
– “¿Qué se supone que estás haciendo, Shiras?” – le increpa el ángel.
– “Impartiendo justicia.” – responde su pupilo.
– “¿Justicia?” – frunce el ceño Campahri.
– “Como futuro Hakaishin, es mi deber mantener a raya a la escoria de este universo.” – responde Shiras.
– “Ya es suficiente” – dice el ángel. – “Vas a echarlo todo a perder. Vámonos.”
Los dos se preparan para marchar. Hit se pone en pie y clava su mirada en el asesino de su familia.
– “¡SHIRAS!” – exclama Hit.
El aprendiz de Hakaishin mira con desprecio a Hit.
– “Juro que te mataré.” – dice el asesino. – “Lo prometo.”
Shiras ignora a Hit y desaparece.
Camphari se queda un instante mirando al asesino, que está lleno de ira.
– “No dejes que la rabia te consuma.” – dice el ángel, antes de desaparecer.
Hit se acerca al cráter donde se encontraba su cabaña, de la que ahora solo quedan pequeños fragmentos de madera.
El asesino recoge tres tablones de madera y los clava en la tierra, en el centro del cráter, simbolizando las tres tumbas de su mujer e hijos. Hit cae de rodillas frente a ellas y llora desconsolado.

– “Lo siento mucho…” – murmura el asesino. – “Strai, cuida de nuestros hijos en el Más Allá. Yo vendré pronto.”
De repente, por arte de magia, Cold aparece al borde del cráter.
– “¿Qué haces tú aquí?” – le pregunta Hit, que ha sentido su presencia.
– “Lo siento” – dice Cold.
– “Tú me metiste en esto…” – dice Hit, furioso.
– “Lo sé” – responde el Emperador.
– “¿Y te atreves a venir aquí?” – le increpa el asesino. – “¿Por qué?”
– “Ahora tenemos un enemigo en común.” – dice el Rey Cold.
En Numa, Salabim mira la escena a través de su hoguera.
– “Que gane el mejor…” – sonríe el brujo. – “Con un poco de suerte se destruirán entre ellos… y los Kashvar reclamaremos las cenizas de lo que quede de éste universo.”