Cold Chronicels / Parte XX: Desenlace
“Me habéis engañado…”
La batalla final estalla en el pequeño y remoto planeta.
Cold apunta con sus dedos a Shiras y le lanza una ráfaga de rayos mortales que el patrullero repele haciendo girar su vara.
Los dos Hit se abalanzan sobre el enemigo, pero Shiras, sin dejar de hacer girar su vara con una mano para protegerse de los ataques de Cold, dispara un ataque de ki contra ellos.
Los Hit se separan y saltan por los aires mientras crean una pantalla de humo que envuelve a Shiras.
El patrullero intenta disipar la humareda haciendo girar su vara, pero pronto es sorprendido por Cold, que aparece de entre las tinieblas transformado en su forma más rocambolesca y agarra a Shiras por los hombros, empujándole fuera del humo.
Cold propina un cabezazo a Shiras y éste se inclina hacia atrás para poder contraatacar con una doble patada en el abdomen del demonio del frío, librándose de él y lanzándolo por los aires.
Shiras se pone en pie rápidamente y se encuentra entre los dos asesinos.
– “Sólo uno puede sorprenderme…” – piensa Shiras, fijándose en el Anillo Toki del Hit del futuro. – “¡Solo tengo que centrarme en ese!”
El Hit sin anillo se abalanza sobre Shiras por la espalda, pero el patrullero, sin mirar atrás, le propina un golpe con el dorso de su puño.
Shiras ataca al Hit con anillo. El asesino cierra su puño, pero antes de poder activar el poder del antiguo artefacto recibe un golpe con la vara de Shiras en el abdomen, doblegándose del dolor.
Shiras mira de reojo al Hit sin anillo, que está demasiado lejos para intervenir.
– “¡ERES MÍO!” – celebra Shiras, alzando su vara.
La vara de Shiras desciende sobre el arrodillado Hit, pero de repente, un golpe en la espalda del patrullero le hace perder fuerza en las manos y su vara se cae al suelo.
– “¿Cómo…?” – titubea Shiras. – “¿Cómo es posible…?”
El Hit sin anillo ha aparecido detrás de Shiras y le ha propinado un certero golpe en la columna.
– “He aprendido a hacer ciertos trucos sin anillo” – sonríe el asesino.
– “Me habéis engañado…” – se da cuenta Shiras. – “Os habéis cambiado el anillo…”
El Hit joven, que se encontraba arrodillado, se levanta propinando un puñetazo en la barbilla de Shiras, derribándole de espaldas al suelo.
Cold desciende y se coloca al lado de los dos Hit.
Incrédulo, Shiras se queda inmóvil en el suelo durante un instante.
Mojito, que ha estado observando todo el combate, sigue atento a la escena.
Shiras intenta reaccionar, pero su cuerpo no responde.
– “No puedes moverte” – le dice Hit. – “Se acabó. No volverás a pelear.”
Una media sonrisa se dibuja en el rostro del patrullero.
– “Es pronto pare celebrar.” – murmura mientras su anillo brilla y su cuerpo se desvanece.
De repente, un nuevo Shiras golpea al Emperador por la espalda, lanzándole lejos de los asesinos.
Los dos Hit se dan la vuelta, pero el nuevo Shiras les propina una tormenta de puñetazos que los derriba fácilmente.
– “¿Era un clon temporal?” – se sorprende el viejo Hit. – “¿Cuándo?”
– “El humo no solo os da cobertura a vosotros.” – sonríe el patrullero. – “Eres un guerrero hábil que ha estado preparando su venganza durante años. Suponía que tenías un plan mejor que atacarme de frente.”
De repente, una explosión llama la atención de los presentes. Cold se ha transformado y ha regresado a su forma original.
El Emperador ataca a Shiras y le sorprende con un terrible puñetazo en el rostro que lo lanza contra una montaña cercana.
Cold está sufriendo su exceso de poder. En su rostro se refleja el dolor que siente. Su aura es inestable y algunos rayos de energía son emitidos involuntariamente y chasquean los alrededores, causando algunas explosiones.
Shiras no tarda en ponerse en pie.
– “Insolente…” – refunfuña antes se lanzar un sanguinolento escupitajo al suelo.
Los Hit, malheridos, se ponen en pie.
– “No puedo aguantar esta transformación mucho tiempo” – les advierte el demonio del frío. – “¡Pensad algún modo de detenerle!”
Cold se abalanza sobre el Shiras y los dos se enzarzan en un violento intercambio de puñetazos.
Los Hit observan el combate. El joven asesino tiene una idea.
– “Shiras parece más lento que antes…” – dice Hit.
– “Crear un clon le habrá drenado mucha energía” – dice el viejo. – “Hacer algo así tiene un coste alto.”
– “Eso significa que no puede hacerlo otra vez.” – advierte el joven.
– “Tenemos que acabar con él de una vez por todas.” – dice el viejo asesino.
– “Tengo una idea.” – dice el joven.
Cold insiste en sus golpes, pero no son consistentes. Algunos tienen una fuerza y velocidad dignos de sus mejores días, pero otros son torpes y débiles. Su control del ki es deficiente a causa del esfuerzo realizado tiempo atrás para detener al planeta M2.
Shiras percibe las flaquezas del Emperador y enseguida reacciona en consecuencia, ganando terreno rápidamente.
– “¡Esperaba más del proclamado Emperador Cold!” – se burla el patrullero antes de propinarle un acrobático puntapié en la barbilla mientras da una voltereta hacia atrás, seguida de una doble patada en el pecho del demonio, que lo lanza contra el suelo.
Dos Hit se abalanzan sobre Shiras por la espalda, pero éste se percata de su presencia y los intercepta fácilmente, agarrándolos por el cuello a ambos.
– “Se acabó el juego” – dice el patrullero.
Pero Shiras no tarda en darse cuenta de que los dos asesinos llevan un anillo Toki.
– “¡¿QUÉ?!” – se alarma el patrullero.
Uno de los Hit desaparece. Era un clon.
El joven Hit sorprende a Shiras por la espalda, rodeándole el cuello con su brazo.
Shiras suelta al viejo Hit para intentar liberarse del agarre del joven, que no cede.
– “¡MALDITOS SEÁIS!” – exclama el patrullero.
Shiras y Hit se precipitan contra el suelo, pero el asesino sigue insistiendo en su agarre.
El viejo Hit ha utilizado toda la energía que le quedaba en ese doble, y también cae al suelo sin fuerzas.
El Emperador Cold aprovecha la situación para preparar un poderoso ataque. Su aura se vuelve circular, pese a tener destellos de inestabilidad. El demonio del frío se coloca de perfil y apunta con su dedo índice a Shiras y Hit.
Shiras se da cuenta de lo que está ocurriendo y se desespera, pero Hit sigue luchando para mantener inmovilizado al patrullero.
El viejo Hit intenta ponerse en pie para ayudar al joven, pero sus piernas le fallan y cae al suelo de rodillas.
El joven Hit mira a su futuro un instante y sonríe.
– “¡Cuida de ellos!” – le pide a su futuro. – “Ahora son tu familia.”
Cold no puede contener más su poder y dispara.
– “¡¡CASTIGADOR IMPERIAL!!” – exclama el Emperador.
Un poderoso rayo de energía avanza hacia Shiras y Hit mientras arrasa con todo lo que encuentra a su paso, creando un gigantesco surco en el suelo.
– “¡¡NO!!” – exclama Hit. – “¡¡NOOO!!”
El ataque engulle a los dos luchadores. Uno acepta su destino con terror y el otro con calma y una sonrisa en su rostro.
El ataque sigue su curso y se adentra en el espacio profundo.
El planeta se queda en silencio. Todo ha terminado.
