ESPECIAL DBSNL /// Futuro Imperfecto // Universo 5 / Parte III: La nave

Futuro Imperfecto / Parte III: La nave
“Babidí se encuentra en el último piso.”


Trunks ha entrado en la nave del brujo y ha descendido por un agujero cilíndrico que se ha abierto bajo sus pies, y le ha lleva a un piso inferior, compuesto por una única sala circular bien iluminada.

El mestizo ha aparecido justo en el centro de la sala vacía y ahora echa un vistazo a su alrededor. Bajo sus pies se encuentra una compuerta circular negra cerrada. Frente a él, una única puerta blanca.

Shin no tarda en seguir a Trunks y aparecer por la compuerta superior, que se cierra tras su paso.

– “No sabía que los humanos erais tan tercos.” – dice Shin.
– “Solo soy medio humano” – sonríe Trunks.

La puerta se abre y aparece un guerrero zoon, interrumpiendo la interacción entre nuestros amigos.

– “El señor Babidí se encuentra en el último piso.” – dice el guerrero. – “Eso significa que vais a tener que llegar derrotarme si queréis llegar hasta él… es decir, que vais a morir aquí.”

Mientras tanto, Babidí, acompañado por Dabra, Kirano y Mokekko, ha llevado la urna hasta el huevo de su monstruo y ha inyectado su energía en él. 

El marcador de energía de la base del huevo indica que se ha llenado cuarto de la energía requerida.

– “¡Impresionante!” – exclama Babidí. – “Si habéis recogido toda esta energía de un solo individuo, entiendo que os haya sido difícil… Incluso estoy asombrado de que lo hayáis conseguido…”

Kirano y Mokekko hacen una reverencia, orgullosos por recibir los halagos de su señor.

De repente, Mokekko se fija en la bola de cristal del brujo, posada sobre un pedestal. En ella se muestra el enfrentamiento que va a tener lugar entre el guerrero zoon y nuestros amigos.

– “¡Es él!” – se sorprende Mokekko. – “¡Ese era el tipo al que le hemos robado la energía!”
– “¡¿Ese?!” – se sorprende Babidí.
– “¿Cómo es posible?” – se pregunta Kirano. – “Cuando nos fuimos estaba casi muerto

El brujo se acerca a su bola de cristal.

– “Si se trata del mismo tipo, Pui-pui podría tener problemas…” – murmura el brujo.

Dabra se acerca y sonríe de forma prepotente.

– “Si estos dos inútiles han podido con él, no debería suponer un reto para Pui-pui.” – dice el demonio.
– “Supongo que tienes razón…” – reflexiona Babidí.

En el primer piso de la nave, Shin parece preocupado.

– “Babidí cuenta con guerreros poderosos.” – dice el Kaioshinn. – “Debemos tener cuidado.”
– “¿A qué viene este juego?” – pregunta Trunks, con una sorprendente calma. – “¿Por qué debo derrotaros de uno en uno?”
– “Jejeje” – ríe el zoon. – “Todo el daño que recibas se convertirá en energía, que será absorbida por esta habitación y será usada para despertar a Majin Bu.”
– “Así que no tengo de qué preocuparme si no recibo daño, ¿no?” – sonríe Trunks.
– “Eso es” – sonríe prepotente el guerrero de Babidí. – “Pero pronto verás que eso es imposible.”

Trunks da un paso al frente.

– “Basta de cháchara.” – dice el mestizo, que coloca su mano en la empuñadura de su espada, aún envainada. – “¡Empecemos!”

Pui-pui esboza una sonrisa chulesca y se prepara para atacar.

En un instante, los dos guerreros se han abalanzado el uno contra el otro y han intercambiado sus posiciones. Ahora se encuentran dándose la espalda.

Trunks suelta la empuñadura de su espada, que termina de envainarse por su propio peso.

El cuerpo de Pui-pui resulta estar cortado por la mitad, y sus dos partes se desploman en el suelo.

Trunks ha asombrado a todos los presentes. Tanto Shin como Babidí han quedado boquiabiertos.

– “¿Desde cuándo hay guerreros así en la Tierra?” – se pregunta el brujo.
– “No se preocupe, señor” – dice Dabra. – “Aún le quedan tres niveles por superar, y aunque llegara hasta aquí, debería enfrentarse a mí.”
– “Tienes razón…” – murmura el brujo.

La compuerta en el suelo de la sala se abre, dejando pasar a Trunks y Shin.

– “Este muchacho es muy fuerte…” – piensa el Kaioshin. – “¿Es este el poder real de los saiyajín?”

Mientras tanto, Babidí ordena preparar a su siguiente luchador.

– “Que salga Yakkon.” – dice el brujo.
– “¿Yakkon?” – se sorprende Dabra. – “¿Tan pronto?”
– “No deberíamos subestimar al terrícola.” – dice Babidí. – “Al fin y al cabo, ha acabado con Pui-pui en un instante.”
– “Es cierto… Pero si ahora saca a Yakkon, seguro que acabará con el humano, y yo no podré divertirme…”
– “Debemos centrarnos en resucitar a Bu, y no en divertirnos” – responde Babidí.
– “Sí, señor” – responde Dabra. – “Disculpe mi osadía.”

En el segundo piso, una puerta se abre revelando a Yakkon, una terrorífica y rocambolesca bestia verde.

– “¿Qué demonios eres tú?” – pregunta Trunks.

Sin mediar palabra, el monstruo se lanza sobre el mestizo.

– “¡CUIDADO!” – exclama Shin.

Trunks retrocede esquivando todos los golpes del enemigo, que resulta ser bastante rápido a pesar de su tamaño, y casi sorprende a Trunks haciendo brotar dos largas y afiladas cuchillas de sus antebrazos, por encima de sus muñecas.

– “Eso ha estado cerca…” – murmura Trunks.

De repente, la voz de Babidí retumba en la sala.

– “¡Muy bien, Yakkon!” – exclama el brujo. – “¡Mata al humano, pero deja vivo al Kaioshin!”
– “Babidí…” – murmura Shin, al reconocer la voz del mago.
– “¡Para hacértelo más fácil, te llevaré tu planeta!” – continúa el brujo. – “¡PAPARAPPA!” – exclama.

En un instante, todos se encuentran envueltos en una aterradora oscuridad.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – se pregunta Trunks. – “¡No veo nada!”
– “¡Ha sido Babidí!” – responde Shin. – “¡Ha usado su magia para llevarnos al planeta de Yakkon y darle ventaja!”
– “¡JAJAJA!” – ríe Yakkon. – “Yo sí puedo veros…”

Yakkon se prepara para atacar.
– “¿Te sientes cómodo en la oscuridad?” – sonríe Trunks. – “No puedes esconderte de mí.”

Trunks se transforma en Súper Saiyajín de repente, provocando una onda expansiva de energía que empuja a Yakkon.

– “Ahora ya puedo verte, cobarde.” – dice el mestizo.

A través de la bola de cristal, la sala donde se encuentran el brujo y Dabra también se ilumina.

– “¡¿Qué significa esto?!” – se pregunta el mago.
– “Brilla…” – responde Dabra
– “¡Traedme un medidor de kiris!” – ordena Babidí.

Yakkon sonríe.

– “¿Qué pretende?” – se pregunta Trunks. – “No parece preocupado…”

Babidí mide la energía de Trunks.

– “¡3000 kiris!” – exclama el brujo. – “¡¿Cómo es posible que un humano tenga 3000 kiris?!”
– “No es posible que exista un mortal tan poderoso…” – dice Dabra
– “El medidor podría estar roto…” – murmura el brujo. – “Pero si de verdad tiene 3000 kiris, Yakkon va a tener serios problemas.  Él tiene solo 800…”

En el segundo nivel, Yakkon abre su gigantesca boca e inspira con fuerza, provocando que la luz del aura de Trunks se dirija hacia su boca hasta que finalmente abandona al mestizo y es aspirada por competo por el monstruo.

Nuestros amigos se quedan de nuevo a oscuras.

– “¡¿Qué ha sido eso?!” – se sorprende Trunks.
– “¡Yakkon se alimenta de energía lumínica!” – exclama Shin. – “¡Tu transformación es un aperitivo exquisito para él!
– “Así que es eso…” – murmura el mestizo.
– “¡No vuelvas a transformarte!” – le advierte Shin.

Yakkon ríe, viéndose vencedor.

– “¡JAJAJA!” – exclama. – “¡Ha sido delicioso! ¡Tienes una energía muy sabrosa!”

Trunks desenfunda su espada.

– “Así que no puedo transformarme, ¿eh?” – murmura el mestizo. – “Bien…” – dice mientras cierra los ojos.
– “¡Ahora estás a mi merced!” – celebra el monstruo.

Yakkon se abalanza sobre Trunks, pero éste reacciona rápidamente, interceptando al monstruo y cortándole un brazo. 

– “¡AAAAAAHHH!” – grita Yakkon de dolor. – “¡MALDITO SEAS!”
– “¿Crees que necesito verte para pelear?” – dice Trunks. – “Puede que seas fuerte, pero está claro que no eres un luchador.”

Yakkon, furioso, se prepara para atacar de nuevo, pero Trunks lo sorprende con un rápido movimiento, ensartando su espada en la barbilla del monstruo hasta su cráneo.

En el último piso, Babidí parece desesperado.

– “¡¿Cómo es posible?!” – se pregunta el brujo. – “No debería existir alguien así…”
– “Interesante…” – murmura Dabra. – “No se preocupe, señor. Yo me encargaré de él. Acudiré al tercer piso. Bu pronto tendrá la energía que necesita.”

Babidí está muy intranquilo.

– “Dabra… Si pierdes… Mis planes habrán fracasado…” – dice el brujo.
– “Soy el Rey de los Demonios.” – responde Dabra. – “Un simple humano no va a derrotarme.”

En el segundo piso, nuestros amigos han regresado a la sala de la nave y el camino al siguiente nivel se ha abierto.

– “Sigamos” – dice Trunks.

Shin asiente y sigue al mestizo. Ambos descienden hacia el próximo piso.

– “¡Trunks es increíble!” – piensa Shin. – “Jamás pensé que un mortal de un planeta inferior pudiera llegar tan lejos.”

ESPECIAL DBSNL /// Futuro Imperfecto // Universo 5 / Parte II: Babidí y Dabra

Futuro Imperfecto / Parte II: Babidí y Dabra 
“Debemos evitar que Majin Bu despierte.”


En el taller de la Corporación Cápsula, Trunks se despierta agitado.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – se pregunta.

Al ver a un malcarado personaje a su lado, Trunks se levanta de un salto y se pone en guardia.

– “¡Maldito!” – exclama el mestizo, transformándose en Súper Saiyajín.
– “No soy tu enemigo, Trunks” – dice Kibito.

Bulma interviene, interponiéndose entre ambos.

– “Él te ha curado” – dice su madre. – “Tranquilo.”

Trunks enseguida se relaja y vuelve a su estado base.

Mientras tanto, lejos de allí, Kirano y Mokekko sobrevuelan el mar en dirección a la nave de su Amo. Shin los sigue desde una distancia segura.

En la Corporación, Bulma ha servido una taza de té a Kibito y a Trunks. El ayudante del Kaioshin del Este ha informado a Trunks sobre Babidí y su monstruo, cuyo despertar debe ser evitado a toda costa.

– “Y también debo pedirte disculpas.” – dice el ayudante de Kaioshin. – “Hemos tenido que retenerte a la fuerza para dejar que los esbirros del brujo recolectaran tu energía y así poder seguirles hasta la nave. Nunca habíamos tenido una oportunidad como ésta. Tu poder ha sido una tentación demasiado grande para ellos.” 
– “Ya veo…” – reflexiona Trunks.
– “No tenemos mucho tiempo.” – dice Kibito. – “Debemos evitar que Majin Bu despierte.”

Trunks se pone en pie.

– “Nos ha costado mucho devolver la paz a este planeta.” – dice apretando los puños. – “No permitiré que ese brujo destruya todo por lo que hemos trabajado.”
– “Me alegra oír eso” – asiente Kibito.

El mestizo se dirige hasta la puerta del taller y agarra su nueva espada.

Bulma se acerca al muchacho y le abraza.

– “No hagas ninguna tontería” – le dice a su hijo.
– “Lo intentaré” – sonríe Trunks.

Bulma se da la vuelta y se acerca a Kibito.

– “Y tú…” – le dice al ser divino señalándole con un dedo acusador hasta clavárselo en el centro del pecho. 

Kibito mira sorprendido a la mujer, asombrado de que una humana se atreva a hablarle así.

– “Cuida de mi hijo.” – le dice Bulma.

El ayudante de Kaioshin parece comprender a Bulma y asiente.

Kibito mira a Trunks y le invita con un gesto.

– “Acércate, muchacho” – le dice al mestizo.

Trunks se acerca a Kibito y éste coloca la mano sobre su hombro.

– “Kai-kai” – dice el ayudante de Kaioshin.

Los dos personajes desaparecen al instante, dejando a Bulma sola en el taller.

Mientras tanto, Shin ha seguido a los dos esbirros del brujo hasta la nave, que se encuentra enterrada bajo tierra, dejando ver solo su escotilla superior.

El Dios desciende sobre una montaña cercana y se oculta entre las rocas para poder observar la escena sin ser descubierto.

Kirano y Mokekko esperan impacientes en la puerta, que se abre para revelar al pequeño y arrugado individuo.

– “Ahí estás…” – murmura Shin. – “Babidí…”

Detrás del brujo aparece un demonio de tez rosada.

– “¡Ese es…!” – se asusta el Kaioshin. – “Da… Dabra…”

De repente, Kibito y Trunks aparecen junto a Shin.

– “¿Nos hemos teletransportado?” – se sorprende Trunks. – “¿Cómo el Shunk…?”
– “¡Shhh!” – le dice Shin. – “Agachaos.”

Kibito y Trunks se agazapan detrás de unas rocas y acompañan a Shin.

– “¿Cuál es el brujo?” – pregunta Trunks.
– “El pequeño.” – responde Shin.
– “¡¿Ese es…?!” – se asusta Kibito al ver quién le acompañante.
– “Sí, es Dabra.” – responde el Kaioshin.
– “¿Y quién es Dabra?” – pregunta el mestizo.
– “El Rey de los Demonios” – explica Shin.

El Kaioshin aprieta sus puños con rabia.

– “Maldita sea…” – refunfuña mientras una gota de sudor recorre su frente. – “Esto será mucho más difícil de lo que esperaba…”
– “¿Tan fuerte es?” – se pregunta Trunks.

En la escotilla, Kirano ha entregado la urna de energía al brujo.

– “Venís hechos unos zorros…” – dice Babidí al ver el estado en el que se encuentran sus esbirros. – “¿Qué ha pasado?”
– “El sujeto al que le robamos la energía opuso mucha resistencia…” – se excusa Kirano.
– “Resistencia, ¿eh?” – dice el brujo. – “Con el poder que os he dado no deberíais tener problema para derrotar a cualquiera de este miserable planeta…”

Babidí examina la urna con atención.

– “Parece que habéis hecho un buen trabajo…” – dice Babidí. – “Puede que hoy tampoco os mate…”

El brujo apunta a sus esbirros con sus manos.

– “¡PAPARAPPA!” – exclama Babidí.

Una extraña luz rodea a los dos humanos y sus heridas se curan al instante.

Dabra sonríe.

– “Podéis estar agradecidos a vuestro señor” – dice el demonio.

Kirano y Mokekko se arrodillan y hacen una reverencia.

– “¡GRACIAS, AMO BABIDÍ!” – exclaman al unísono. 

Babidí les ignora y mira a Dabra de reojo.

– “Vamos a lo importante…” – dice el brujo. – “¿Qué hacemos con el Kaioshin y sus amigos?”
– “¿Quiere que me encargue de ellos, señor?” – pregunta Dabra.
– “El humano puede sernos útil… Parece fuerte.” – murmura Babidí. – “Haz que entre en la nave. Puedes librarte de Kibito, si quieres… Pero no mates al Kaioshin; quiero hacerlo yo, con mis propias manos.”
– “Está bien.” – responde el demonio.

Babidí se retira, seguido por Kirano y Mokekko, y regresan a la nave. Dabra parece quedarse rezagado.

En la montaña, Shin, Kibito y Trunks contemplan la escena.

– “Vuelven a la nave…” – dice Shin.
– “¿Qué hacemos?” – pregunta Trunks. – “¿Atacamos?”
– “Es mejor esperar y trazar un plan” – dice Kibito. – “De momento contamos con el factor sorpre…”

De repente, en un abrir y cerrar de ojos, Dabra se abalanza a toda velocidad hacia donde se encuentran nuestros amigos.

Antes de que ninguno pueda reaccionar, Dabra se encuentra frente a Shin, con la palma de su mano izquierda a escasos centímetros del rostro del Dios, que es embargado por el terror que contrasta con la sonrisa diabólica de su enemigo.

El demonio una ola de ki invisible que lanza a Shin contra las rocas.

Trunks desenfunda su espada y se abalanza sobre Dabra, pero el demonio esquiva el ataque sin dificultad.

– “¡JAJAJA!” – se burla Dabra.

El demonio aprovecha para lanzar un escupitajo a Kibito, alcanzándole en el pecho.

– “¡NO!”- exclama el ayudante de Kaioshin, que conoce los poderes de la saliva del demonio.

Kibito empieza a transformarse en una estatua de piedra.

– “¡KIBITO!” – exclama Trunks, que intenta socorrer a su nuevo amigo.

Shin, que se ha levantado de entre los escombros, detiene a Trunks.

– “¡NO LE TOQUES!” – le advierte el Dios. – “¡Se ha convertido en piedra! Si rompes su estatua, jamás podremos devolverle a la normalidad.”

El demonio aprovecha la confusión para regresar al interior de la nave.

– “¡NO PODRÉIS DETENERNOS!” – exclama en tono burlón mientras se cierra la compuerta. – “¡JAJAJA!”

Trunks y Shin se quedan solos.

– “Maldita sea…” – lamenta el mestizo.
– “Lo siento, Kibito” – murmura Shin, agachando la cabeza frente a la estatua de su compañero.
– “¿Cómo podemos salvar a Kibito?” – pregunta Trunks.
– “La única manera es matar a Dabra.” – suspira Shin.
– “Bien…” – dice Trunks, que envaina su espada y camina hacia el borde de la montaña.

La determinación del mestizo sorprende a Shin.

– “¿A dónde vas?” – le pregunta el Kaioshin.
– “A matar a Dabra” – responde Trunks.
– “¡Es una trampa!” – dice el Dios. – “¡Esto es exactamente lo que Babidí quiere!”
– “Lo sé” – dice Trunks. – “Pero no pienso quedarme de brazos cruzados viendo como esos tipos amenazan la Tierra.”

Durante un instante, Shin se queda en silencio, pensativo, sorprendido al ver a un humano con una determinación superior a la suya.

Trunks vuela hasta la entrada a la nave, que se abre frente a él.

Mientras tanto, muy lejos de allí, en el planeta del Hakaishin, Mojito observa lo ocurrido a través de la esfera de su vara.

ESPECIAL DBSNL /// Futuro Imperfecto // Universo 5 / Parte I: Kirano y Mokekko

Futuro Imperfecto / Parte I: Kirano y Mokekko
“No decepcionaremos al Amo Babidí”


Años después de la derrota de los androides y de Cell, la paz ha vuelto a la Tierra.

Trunks llega a la Corporación Cápsula cargando con una gran caja llena de suministros y piezas que su madre ha solicitado. El mestizo viste un pantalón negro con botas ocre, un jersey verde oliva, una cazadora vaquera y un pañuelo rojo alrededor del cuello.

En el taller, Bulma da sorbos a un termo de café mientras observa la pantalla de su ordenador, que le muestra los resultados de un sinfín de simulaciones.

– “Ya queda poco” – sonríe satisfecha.

Trunks deja la caja en el suelo en la entrada del taller y se acerca a su madre.

– “Pareces contenta” – dice el mestizo.
– “Pronto podemos abastecer a toda la ciudad.” – responde Bulma. – “Energía limpia para todos.”
– “¿Y las otras ciudades?” – pregunta Trunks.
– “No tardarán en ser capaces de replicar nuestro sistema.” – dice Bulma. – “Con nuestro diseño será sólo cuestión de reunir los recursos para construir sus centrales.”

Trunks sonríe orgulloso de su madre.

– “Eres fantástica” – dice el mestizo.
– “Lo sé” – le guiña un ojo ella.

Pero de repente, una extraña sensación alerta a Trunks. Hacía mucho tiempo que no sentía unos ki que llamaran su atención.

– “Alguien se acerca” – dice Trunks.
– “¿Alguien?” – se extraña Bulma. – “¿A qué te refieres?”
– “No salgas” – dice Trunks, antes de marcharse.

Bulma se queda en el taller, preocupada.

Trunks sale al exterior de la Corporación. Todo parece tranquilo. Nadie a la vista.

– “¿Creéis que podéis sorprenderme?” – murmura Trunks. – “¡Puedo sentir vuestra presencia!” – exclama.

De repente, dos personajes extremadamente musculados, con las venas marcadas bajo la piel y una “M” tatuada en su frente, se abalanzan sobre Trunks. 

Los dos personajes carecen de cabello o vello de ningún tipo. Uno es de gran envergadura y luce un calzoncillo negro, botas negras con adornos de pelaje marrón, y muñequeras negras. El segundo viste un pantalón negro con un doblado hacia fuera en la pernera que revela el color blanco del forro interior, y unas zapatillas negras. Los dos van descamisados. El segundo va armado con una urna de cerámica blanca parecida a un gran botijo que termina en una afilada punta.

Trunks intercepta a los dos enemigos emitiendo un doble empujón de ki que los repele hasta estrellarlos contra las paredes que rodean el jardín de la Corporación. 

– “¿Quiénes sois?” – les pregunta el mestizo.

Los dos enemigos se ponen en pie y se preparan para cargar de nuevo.

– “Esto no acabará bien para vosotros.” – les amenaza Trunks.

Los enemigos atacan y Trunks desaparece, dejándolos desconcertados. 

Los dos se miran entre ellos, confusos.

– “¡¿Dónde está?!” – pregunta el pequeño.
– “¡COBARDE!” – grita el grandullón.

De repente, Trunks pone su mano en el hombro del pequeño, que se da la vuelta y es sorprendido por un puñetazo directo en el rostro que lo lanza, atravesando un muro, hasta la carretera, perdiendo la urna por el camino.

El grandullón, furioso, intenta golpear a Trunks, pero el mestizo detiene su puñetazo fácilmente y contraataca dislocándole el brazo con un certero golpe en su codo.

– “¡AAAAHHH!” – grita el enemigo. – “¡MALDITO!”

Trunks clava su mirada en el grandote.

– “Os daré una última oportunidad.” – dice el mestizo. – “¿Quiénes sois?”

El grandullón agarra su brazo dislocado y se lo reduce violentamente.

– “Pero, ¿qué demonios…?” – se sorprende Trunks.

El enemigo intenta golpearle de nuevo y Trunks lo intercepta con una patada en la barbilla seguida de otra patada en el pecho que lo lanza de nuevo contra el suelo. 

En ese instante, Trunks es sorprendido por el pequeño, que se abalanza sobre él, pero Trunks lanza un ataque de ki que impacta de lleno contra el villano y lo estrella contra el cemento, dejándole completamente chamuscado.

Trunks desciende hasta el suelo y suspira.

– “Esto no tenía que acabar así.” – piensa el mestizo.

Pero para su sorpresa, el grandullón se pone en pie, con el pecho hundido por la patada de Trunks. El villano saca pecho contrayendo sus músculos hasta que su torso recupera la forma original.

– “¡¿Qué significa esto?!” – se preocupa Trunks.

El pequeño también se pone en pie, pese a las graves quemaduras sufridas, y camina hasta la urna para recogerla.

– “No decepcionaremos al Amo Babidí” – dice con una débil voz.

Los dos atacan una vez más, pero Trunks se eleva sobre ellos para poder examinarlos atentamente, ya que han demostrado tener habilidades inhumanas.

– “¿Qué son?” – se pregunta el mestizo. – “¡Su resistencia es impresionante!”

Para sorpresa de Trunks, los dos enemigos se elevan, persiguiéndole.

– “¡SE ACABÓ!” – exclama Trunks, transformándose en Súper Saiyajín y repeliendo a sus dos enemigos con una explosión de energía.

Trunks mira con desprecio a sus rivales que, pese a haber recibido un duro golpe, se levantan una vez más. 

– “Mi poder está muy lejos de vuestro alcance.” – dice Trunks. – “Ya deberíais haberlo entendido.”

Los dos se quedan sorprendidos ante el poder que emana el mestizo.

– “¡YAAAAAAAH!” – gritan al abalanzarse una vez más sobre Trunks.

El mestizo se pone en guardia, preparado para dar el golpe de gracia a los dos villanos.

Pero, de repente, una fuerza invisible inmoviliza a Trunks. 

– “¡¿Qué?!” – se sorprende el mestizo.

Los dos enemigos aprovechan y lo agarran. El pequeño clava la punta de su urna en el costado del mestizo y parece que, por arte de magia, el artefacto drena el poder de Trunks, que no tarda en regresar a su estado base y perder el conocimiento. 

Los dos enemigos, satisfechos con la energía recolectada, se marchan volando a toda velocidad, desapareciendo en el horizonte.

De repente, dos nuevos personajes entran en escena y se acercan a Trunks. Los dos visten extraños ropajes y cabello blanco.

– “Kirano y Mokekko seguro regresan directos a la nave de Babidí.” – dice el pequeño de los dos, de tez lila y luciendo un peinado en forma de cresta. – “Voy a seguirles.”
– “De acuerdo, señor Shin.” – dice su acompañante, grandullón y malcarado, de tez rosada.

Bulma sale de la Corporación Cápsula y se asusta al ver a su hijo tendido en el suelo.

– “¡TRUNKS!” – exclama la madre.

El pequeño responde con una sonrisa.

– “Tranquila, Bulma” – dice Shin. – “Mi amigo Kibito reestablecerá las energías de Trunks en un santiamén.”

Bulma parece desconcertada, pero de algún modo que no llega a comprender, las palabras de Shin le han proporcionado cierta calma.

– “Me uniré a usted cuando acabe” – le dice Kibito a su compañero.
– “Bien.” – dice Shin. – “Y estoy seguro de que el chico querrá acompañarte.”

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XXI: Vida nueva

Cold Chronicles / Parte XXI: Vida nueva
“Algo me dice que nos volveremos a ver”


El combate ha terminado.

Mojito agacha la cabeza, decepcionado con su aprendiz.

– “Tendremos que esperar a que aparezca otro candidato…” – suspira el ángel. – “Alguien con la frialdad suficiente para esperar el momento adecuado.” – piensa.

Cold, agotado, regresa a su forma de toro bípedo.

El asesino Hit se ha quedado sin palabras ante el sacrificio de su compañero.

Muy lejos de allí, en el planeta Numa, Salabim ha estado observando lo ocurrido.

La familia de Hit, al darse cuenta de que todo se ha quedado en silencio, sale de la cabaña y corren hacia el asesino.

Punch y Kik abrazan a su padre.

Strai se acerca a Hit cautelosamente, con claras dudas.

Hit abraza a los niños y les invita a regresar a la cabaña.

– “Dejadme hablar con vuestra madre un momento” – dice el asesino.

Los niños corren hacia su casa, dejando a solas a los dos adultos.

– “Tú no eres…” – dice Strai.
– “No.” – responde Hit. – “Lo siento.”

Los ojos de Strai se llenan de lágrimas.

El ángel camina a lo largo del surco dejado por el ataque de Cold hasta encontrar un pequeño objeto brillante en el suelo. El anillo Toki de Shiras.

– “Aquí estás” – sonríe Mojito.

Mientras tanto, Cold se acerca al asesino.

– “Vas a tener que explicarme muchas cosas, asesino” – dice el demonio del frío.
– “Ahora ya no importan” – responde Hit.

El ángel interrumpe la conversación y extiende su mano hacia Hit.

– “Tienes algo que no te pertenece.” – dice Mojito.

Hit se saca el anillo del dedo y se lo entrega al ángel.

– “Aceptaré las consecuencias” – dice el asesino.
– “Creo que estamos en paz” – responde Mojito, sorprendiendo al asesino.
– “¿En paz?” – repite Hit.
– “Shiras se había convertido en un problema.” – dice Mojito. 

Mojito mira a Cold de reojo durante un breve instante.

– “Te mantendré vigilado, Rey Cold” – dice el ángel.

El demonio del frío parece molesto por el comentario, pero no responde.

El ángel se aleja un poco caminando, pero pronto se detiene para mirar de reojo a los dos personajes.

– “Algo me dice que nos volveremos a ver” – sonríe Mojito antes de desaparecer.

Cold suspira aliviado con la marcha del ángel.

– “Creo que es el momento de regresar a mi Imperio.” – dice Cold. – “Tengo trabajo que hacer.”
– “Buena suerte” – dice Hit. 
– “Te recomiendo desaparecer de nuevo.” – sugiere Cold. – “Este combate ha llamado la atención de muchas miradas a través del Universo.”
– “Gracias” – responde el asesino.

Cold asiente y se eleva lentamente hasta tomar altura para después estallar en una explosión de ki y adentrarse en el espacio.

Hit y Strai se quedan a solas.

– “¿Qué piensas hacer ahora?” – le pregunta la mujer.
– “No lo sé…” – responde Hit.
– “¿Quieres entrar y tomar algo?” – le invita Strai.

Una amable sonrisa se dibuja en el rostro de Hit.

– “Me encantaría.” – asiente.

En el planeta del Hakaishin, un adormilado Beerus se rasca la oreja mientras se acurruca en la cama.

Cerca de allí, en el balcón del palacio, Mojito se encuentra concentrado y con los ojos cerrados, comunicándose con sus compañeros celestiales.

– “Parece que todo ha salido bien” – dice el Daishinkan. – “A pesar de los descuidos de Campahri.” – dice con retintín.
– “Lo siento, padre.” – hace una reverencia el ángel. – “No volverá a ocurrir.”
– “Pueden pasar eones hasta que encontremos a un nuevo sujeto capacitado para ocupar el rol de Shiras” – suspira Mojito.
– “Esperaremos cuanto sea necesario” – sonríe el Supremo Sacerdote.